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martes, 11 de agosto de 2020

Nada Que Hacer, Solo Creer

 Inspiración de Gracia

… “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?”  Respondió Jesús y les dijo: “Esta es la obra de Dios: que creáis en El que Él ha enviado.”  (Juan 6:28-29)

Cuando yo era un cristiano joven, asistí a un seminario acerca de lo que debemos hacer para “realizar las obras de Dios.”  Me dijeron que teníamos que orar más, ayunar más, conocer a nuestro enemigo, etc.  Salí del seminario sintiéndome confundido.  Hasta que un día, encontré la misma pregunta en la Biblia.  ¡Pero la respuesta era muy diferente!

En el Evangelio de Juan, encontramos que a Jesús, la multitud que había sido impresionada por Sus milagros le hizo la misma pregunta —“¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?”  La gente había visto a Jesús sanando a los enfermos y alimentando a 5,000 hombres con solo cinco panes y dos peces.

Observa cómo Jesús les respondió: “Esta es la obra de Dios: que creáis en El que Él ha enviado.”  Amigo, lo más grande que podemos hacer es creer —¡creer en Jesús, el enviado, quien hizo todo por ti en la cruz!

Si tú preguntas: “¿Qué debo hacer para recibir mi sanidad?”  La respuesta es esta: Cree en Jesús, quien “Él Mismo tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.” (Mateo 8:17)  Hemos visto a miembros de nuestra iglesia ser liberados de afecciones potencialmente mortales como el cáncer y la insuficiencia renal.  Ellos simplemente creyeron que Jesús cargó con sus enfermedades en Su propio cuerpo.  No había nada más para que ellos hicieran, excepto creer.

Cuando el carcelero le preguntó a Pablo y a Silas: “’Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?’ Ellos respondieron: ‘Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa.’” (Hechos 16:30–31)  El milagro más grande de tu vida no sucede mientras tú estás trabajando y tratando de salvarte, sino simplemente por creer en Jesús, que murió para salvarte de la condenación eterna y darte vida eterna.  Entonces, ¿por qué deberían ser diferentes los milagros menores de sanidad o los rompimientos para libertad financiera?

Amado, ¿cuál es el milagro que tú necesitas hoy?  No quedó nada para que tú hagas, pero está todo para que tú creas, ¡porque Jesús ya lo hizo todo por ti!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 13 de julio de 2020

Pon Tu Amor En Jesús


Inspiración de Gracia
“Porque en Mí ha puesto su amor, Yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido Mi nombre.”  (Salmos 91:14)
Jesús estaba en una casa en Betania cuando se le acercó una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso.  Ella derramó el aceite sobre Su cabeza. (Ver Mateo 26:6–7)  Esta mujer amaba al Señor.  Ella puso su amor en Él.
Pero aquellos que estaban presentes consideraron que ella había hecho un gran desperdicio porque el perfume podía haberse vendido por una cantidad equivalente al salario de un año, y el dinero habérselo dado a los pobres.  Incluso los discípulos de Jesús se indignaron, y le preguntaron a ella: “¿Para qué este desperdicio?” (Mateo 26:8)
Pero Jesús la defendió, diciendo: “¿Por qué molestáis a la mujer?  Pues buena obra ha hecho conmigo.” (Mateo 26:10)  No solo eso, Él le otorgó el más alto honor cuando agregó: “En verdad os digo: Dondequiera que este evangelio se predique, en el mundo entero, se hablará también de lo que esta ha hecho, en memoria suya.” (Mateo 26:13)
Dos mil años han pasado desde que esta mujer ungió a Jesús con ese perfume tan costoso.  Ella nunca esperó, ni en sus sueños más locos, que su acto de amor fuera contado a través de los siglos.  Muchos reyes y gobernantes han ido y venido.  Sus grandes obras se han desvanecido de los recuerdos de los hombres.  ¡Pero lo que esta mujer hizo por Jesús todavía se cuenta hoy en todo el mundo como un memorial para ella!
Cuando tú recibes una revelación de cuánto te ama Jesús, tú pones tu amor en Él.  Y cuando actúas por amor a Él, aunque otros puedan verlo como una pérdida de tiempo, energía o dinero, Él te va a defender y te va a librar de tus críticos.  Él también te pondrá en alto.  Tu ministerio se volverá poderoso y transformará vidas.  Tu trabajo será altamente estimado entre tus compañeros.  Tu empresa será prominente y altamente exitosa.  Y no solo será un trabajo lo que tengas, sino una posición de influencia para impactar muchas vidas.
Así que, pon tu amor en Jesús.  ¡Hazlo a Él el amor de tu vida hoy, y Él te defenderá, te librará y te pondrá en alto!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 2 de mayo de 2020

Dios No Se Acuerda De Lo Malo Que Eras


Inspiración de Gracia
Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.  (Hebreos 8:12)
Quizás has escuchado a la gente decir de otros: “Oh, si hubieras visto a mi esposo en los primeros años de nuestro matrimonio.  ¡Él tenía un temperamento tan explosivo que yo solía buscar refugio en la casa de mi madre!”
“Nadie hubiera imaginado que ella tenía un pasado tan promiscuo.”
“Cuando era niño, ¡él siempre estaba mintiendo sin siquiera parpadear!”
El hombre te ve y se acuerda de cómo eras en el pasado.  Pero cuando Dios te ve a través del nuevo pacto, Él declara: “Yo tendré misericordia de tus iniquidades y nunca más me acordaré de tus pecados.”
Él lo declara claramente en Su Palabra como para asegurarnos: “Cuando tú vengas a Mí, no pienses que Yo estaré pensando en tus pecados.  No pienses que cada vez que Yo te veo, estoy recordando tus pecados.  Yo no solo no llevo un registro, sino que tampoco estoy pendiente de tus fallas y defectos.  ¡Yo te estoy diciendo que no recordaré tus pecados, nunca más!”
Dios puede decir que Él ya no recuerda todos nuestros pecados porque hubo un tiempo en el que Él los recordó y castigó cada uno de ellos —en el cuerpo de Su Hijo en la cruz.  Él castigó cada uno de ellos hasta que Jesús gritó: “¡Consumado es!”  (Juan 19:30)  Es por eso que hoy, Dios puede decir en justicia: “Nunca más me acordaré de tus pecados.”
Todos sabemos que de vez en cuando pecamos.  Pero la buena noticia es que todos nuestros pecados ya fueron tratados en la cruz.  Ellos fueron lavados por la sangre de Jesús.  Ahora cuando nosotros entramos a la presencia de Dios, Él nos ve sin nuestros pecados.  Así que, amado, olvida tus errores pasados.  ¡Cree que Dios no se acuerda más de tus pecados y sé el hombre justo que ya eres en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 27 de abril de 2020

No Hay Defecto En Ti


Inspiración de Gracia
Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti.  (Cantar de los Cantares 4:7)
Jesús nos dice a Su novia: “Toda tú eres hermosa, amada Mía, y no hay defecto en ti.”  Pero nuestra respuesta a Él tiende a ser: “¿Yo?  ¿Todo hermoso y sin defecto?  ¡Tú no me conoces, Señor!”
¿Tú de verdad crees que Dios no te conoce?
Dios ve la realidad como nadie más la ve.  Él ve la perfección de la obra terminada de Su Hijo en tu vida.  ¡Mediante la ofrenda de Sí Mismo en la cruz, Jesús te ha hecho perfecto para siempre! (Ver Hebreos 10:14)  Tú has sido hecho la justicia de Dios en Cristo. (Ver 2 Corintios 5:21)  Y nunca encontrarás ningún defecto en esta justicia que Jesús murió para darte.
Así que, Dios quiere que tú te veas a ti mismo justo —todo hermoso y sin defecto en Cristo.  Todos los días, sé consciente de tu justicia en Cristo.  Di: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  No hay ningún defecto en mí a quien Él ha perfeccionado con Su sangre.”  Cuando hagas esto, estarás honrando a Jesús y Su obra terminada.
Si eres consciente de tus pecados, entonces no estás honrando la obra de Cristo.  Tú puedes pensar que estás siendo humilde o santo al ser consciente de pecado.  ¿Pero sabías que la Biblia llama a la conciencia de pecado una “mala conciencia”?
Hebreos 10:21–22 nos dice que puesto que tenemos a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia.”  ¿Qué quiere decir el escritor de Hebreos con “una mala conciencia”?  Si lees el principio del mismo capítulo, hallarás que él está hablando acerca de una “conciencia de pecado.” (Ver Hebreos 10:2)  Pablo la llama una “conciencia cauterizada.” (1 Timoteo 4:2)  La palabra griega para “cauterizada” aquí es kauteriazo, y significa llevar contigo perpetuamente una conciencia de pecado.
Así que no lleves contigo una mala conciencia o una conciencia cauterizada.  Tu vida de pecado ya ha sido castigada completamente en el cuerpo de Jesús en la cruz.  Se consciente, en cambio, de tu perfección y justicia en Cristo.  Debido a lo que Jesús ha hecho por ti, tú puedes declarar confiadamente: “¡Yo soy completamente hermoso y no hay defecto en mí!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 27 de marzo de 2020

Tus Pecados No Están Siendo Grabados


Inspiración de Gracia
Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.  (Hebreos 8:12)
Una vez yo leí un cómic que mostraba cómo un hombre codiciaba a una mujer, luego él murió de un ataque al corazón y se fue al cielo.  En el cielo, vio una pantalla grande que mostraba a todos los presentes una grabación de todos los pecados que él había cometido en la tierra, incluido el último.  ¡Que embarazoso!
No te preocupes, eso no va a pasarte a ti en el cielo.  No hay una pantalla grande con asientos de primera fila y lugares para que todos puedan sentarse y ver tus pecados pasados.  No hay una grabadora de video en el cielo que está grabando tus pecados en este momento.  Debido a que tu vida de pecados ya ha sido castigada en el cuerpo de Jesús, Dios ha declarado para ti: “¡Yo nunca, de ninguna manera, recordaré tus pecados e iniquidades!”
Esto es cierto incluso para los héroes de la fe del Antiguo Testamento, como Abraham, Moisés y David.  Si lees Hebreos 11, que fue escrito después de la cruz de Jesús, notarás que no hay registro de sus pecados, ni sus fallas.  Sin embargo, sus historias de vida nos dicen que ellos estaban lejos de ser perfectos.
Abraham mintió dos veces acerca de su esposa Sara.  Él dijo a Faraón, y después, al Rey Abimelec, que ella era su hermana, para proteger su propia vida.  Moisés mató a un egipcio que golpeaba a un hebreo y escondió el cuerpo en la arena.  David cometió adulterio con Betsabé y luego arregló la muerte de su esposo en batalla.  Sin embargo, sus pecados no fueron registrados en Hebreos 11, ¡solo sus obras hechas en fe!
Dios te está mostrando que Él no está grabando tus pecados, ni tus fallas hoy.  En cambio, Él está grabando tus confesiones y actos de fe, hechos en respuesta a lo que Su Hijo ha hecho por ti.  Cada vez que tú pecas, cada vez que vacilas en tu fe, Dios no lo graba.  Pero cada vez que crees en Él y le respondes con fe, ¡Él lo graba!  Esto no debería hacerte querer pecar más.  ¡Debería liberarte para amar más a Dios!
Así que, no vivas consciente de tus fallas.  Si Dios mismo no las recuerda, ¿quién eres tú para recordarlas?  Sé consciente de tu justicia en Cristo (ver 2 Corintios 5:21), y vas a reinar en la vida. (Ver Romanos 5:17)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 11 de febrero de 2020

El Poder De Tus Palabras

Inspiración de Gracia
Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.  (Proverbios 18:21)
La mayoría de las personas, cuando quieren algo desesperadamente, dicen cosas como: “¡Me muero por ese pedazo de pastel!”  Son pocos los que dicen: “¡Vivo por ese pedazo de pastel!”
Lo peor es que somos rápidos para mencionar la muerte cuando las cosas van mal.  Nosotros, los singapurenses, somos rápidos para decir cosas como: “¡Sólo muero!  ¡Sólo muero!” a la caída de un sombrero.  Nadie dice: “¡Sólo vivo!  ¡Sólo vivo!”
Sin embargo, la verdad es que cada palabra que tú pronuncias tiene poder —para construir o destruir esperanzas y sueños, para restaurar o causar pérdida, para sanar o romper el espíritu, para alegrar o desesperar, para bendecir o maldecir— porque la Palabra de Dios dice que la muerte y la vida están en el poder de la lengua.
Así que deja de alinear tus palabras con las circunstancias negativas.  En cambio, comienza a alinear tus palabras con la Palabra de Dios y libera el poder de Su Palabra para que obre para ti.
Por ejemplo, en lugar de hablar de necesidad y pobreza, di: “La Palabra de Dios me dice que las cosas buenas ya están aquí.  Por lo tanto, yo declaro mi vida bendecida.  Declaro mi vida exitosa.  Declaro mi vida genial.  ¡La oscuridad y la tristeza, la pobreza y la enfermedad, la derrota y la depresión, no estarán en mi vida!”
En lugar de hablar de enfermedad y muerte, di: “Yo voy a vivir mucho.  Yo no moriré joven.  Jesús murió joven por mí para que yo pueda vivir mucho para Él.  Yo soy la justicia de Dios en Cristo y la Palabra de Dios declara que ningún mal le sucede a los justos.  ¡Así que contra mí no vendrá ningún mal, ni ahora, ni en el futuro!”
En lugar de hablar de temores sobre tus hijos, di: “La Palabra de Dios declara que la simiente del justo será liberada.  Por lo tanto, mis hijos son liberados de toda maldición, de todo poder de la oscuridad y de toda maldad.  ¡En el nombre de Jesús, yo llamo a vida un grandioso, brillante y bendito futuro para mis hijos!”
Dios quiere que tú tengas una vida llena de días buenos y de abundancia de toda cosa buena.  Así que, di: “¡En el nombre de Jesús, yo ordeno que las bendiciones, favores, salud, provisión, protección, dominio y poder llenen mi vida!”
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

viernes, 24 de enero de 2020

No Mires Tu Fe, Mira A Jesús


Inspiración de Gracia
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…  (Hebreos 12:2)
Si estás enfermo, debes saber que ya has sido sanado debido a la obra terminada de Cristo.  No preguntes: “¿Tengo la fe suficiente para ser sanado?  ¿Tengo la clase de fe correcta para ser sanado?  ¿Qué pasa si me falta fe?”  Estás enfocándote en ti y en tu fe, en lugar de hacerlo en Cristo y Su obra terminada.
Deberías estarte preguntarte: “¿Llevó Jesús esta enfermedad?  Si lo hizo, entonces Él debe haber hecho una obra perfecta”.  En otras palabras, fija tus ojos en Jesús y en Su obra perfecta.
AB Simpson, quien vivió en el siglo XIX, escribió un artículo titulado Él Mismo.  En este, él mencionó su sistema nervioso exhausto y su corazón roto que podría haber resultado fatal en cualquier momento.  Así que él buscó al Señor por sanidad.  Dios le mostró Mateo 8:17, que dice que Jesús “Él Mismo tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades”.
AB Simpson dijo que aunque él creía que Jesús había llevado sus enfermedades, él vio muchos obstáculos que se interponían entre él y su sanidad.  Y todos se redujeron a una sola cosa —¡su preocupación por su fe!  Él había creído que si solo tuviera la clase “correcta” de fe, él recibiría su sanidad en ese instante.
Finalmente él se dio cuenta de que tenía que eliminar ese último obstáculo —su enfoque en su fe— y simplemente descansar en la obra terminada de Cristo.  Esa revelación marcó su recuperación completa de sus enfermedades.
Cuando te preguntas a ti mismo: “¿Tengo suficiente fe?”, tú ya has puesto la fe como un obstáculo entre tú y la obra terminada de Jesús.  Cuanto más te enfocas en tu fe, más se te escapa la fe.  Pero si te enfocas en la obra terminada de Cristo y ves la gracia de Dios hacia ti, ¡Dios lo ve como fe!  ¡Sin darte cuenta, hay fe en tu corazón para creer que no vas a morir a causa de lo que Cristo Mismo llevó por ti completamente, y verás tu milagro manifestado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 30 de diciembre de 2019

Cómo Ser “Indevorable”


Medita En
Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.  (1 Pedro 5:8)
El diablo no quiere que tú seas fuerte en la seguridad del amor del Señor por ti.  Él en cambio, quiere que cuestiones el amor de Dios por ti.  Para lograr esto, una de sus estrategias clave es tratar de hacerte pensar que Dios está enojado contigo.
La Palabra de Dios nos dice que el diablo anda como un león rugiente, buscando a quién devorar.  Esto significa que él no puede sólo devorar a cualquiera.  Él debe buscar a aquellos a quienes pueda devorar.  Algunos de nosotros somos “indevorables”.  Puede que esta palabra no exista, pero ciertamente describe un gran lugar para estar cuando el enemigo está al acecho de su próxima víctima.
Amigo, tú puedes convertirte en “indevorable” para el diablo.  El secreto se encuentra en el versículo anterior, “echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros”. (1Pe. 5:7)  ¿Puedes verlo?  ¡El secreto para ser “indevorable” es ser libre de preocupaciones y no estar empantanado en ansiedades y perturbaciones!  Es reír mucho, disfrutar tu vida y no pensar en el mañana.
Para la mente legalista, esto suena terriblemente irresponsable.  Sin embargo, en la mente de Dios, ¡tu mayor responsabilidad es alegrarte en el Señor siempre y no preocuparte por tus fallas del pasado, tus circunstancias actuales o tus dificultades futuras!  ¿Por qué?  Es por lo que la gracia de Dios ya hizo por ti.  Y es porque Aquel que tiene el poder sobre la muerte, está cuidando de ti y está vigilante, observándote en este instante
Si tú quieres ver victoria sobre los ataques del enemigo, aprende a relajarte, a soltar y a liberar cada pensamiento opresivo, preocupación y perturbación en las manos amorosas de Jesús.  Cree con todo tu corazón que Él cuida de ti y que no estás solo en este viaje.  Tú tienes un compañero constante en Jesús, en esta gran aventura llamada vida.
Ten en cuenta que el diablo anda como un león rugiente.  El diablo es un impostor que trata de intimidarte con la impresión de que Dios está enojado contigo.  Seamos claros aquí: solo hay un verdadero león y ese es el León de Judá, Jesucristo (ver Apo. 5:5), el Rey de reyes y Él no está enojado contigo hoy.  Su ira está dirigida a todo lo que busca destruirte.  Tú no eres el objeto de Su ira; tú eres el objeto de Su amor.  Así que, sé fuerte en la seguridad de Su amor por ti.  ¡Así es como puedes resistir al diablo que no tendrá más remedio que huir de ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 28 de diciembre de 2019

Sabiduría del Mundo Versus Sabiduría De Dios


Medita En
¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos…  (Salmos 1:1)
Hoy, quiero hablarte sobre cómo tú puedes depender de la sabiduría de Dios para tener éxito.  La sabiduría del Señor viene por el favor inmerecido de Dios.  Esta no es algo que tú pueda aprender o adquirir con tus esfuerzos.  La sabiduría del Señor es algo que el mundo no puede tener.  Esto no quiere decir que el mundo no tenga sabiduría.  Ingresa a cualquier librería hoy y encontrarás estanterías llenas de libros que contienen teorías y métodos de expertos sobre todo tipo de temas.  La mayoría de estos, sin embargo, provienen de la sabiduría humana, la cual fortalece y construye solamente la carne.
Sea que lo sepan o no, la gente del mundo está clamando por la verdadera sabiduría del Señor.  Basta con mirar la constante demanda de libros de autoayuda.  Pero lo que realmente necesitamos no es más “autoayuda”.  ¡Lo que nosotros necesitamos es la ayuda del Señor!  Leer libros escritos por creyentes llenos del Espíritu y líderes cristianos que nos alienten a mirar a Jesús y no a nosotros mismos.
El Salmo 1:1 nos menciona esto desde el principio: “¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos”.  Amado, esto significa que hay consejo que se da con sabiduría humana.  Pero el hombre que no camina según la sabiduría del mundo es el hombre que es bendecido.  Al mismo tiempo, si su deleite está en Jesús y medita en Jesús día y noche, el Salmo 1:3 dice: “será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace prospera”.
Amigo, toma la decisión de caminar en el consejo de los piadosos y no el consejo del mundo, y verás lo que todo lo que hagas prosperará.  Dios ha levantado hombres y mujeres que están establecidos en las verdades del nuevo pacto y que te ayudarán a mantener tus ojos en Jesús.  En Él, encontrarás toda la sabiduría pertinente a la vida.  La Biblia nos dice que en Él, “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento” (Col. 2:2–3) para que tengas éxito.  ¡Sigue mirando a Jesús, toma de Su sabiduría divina y mira la diferencia que ésta hará para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 15 de diciembre de 2019

Gracia Fresca Para Cada Error

Medita En
¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es Su fidelidad; Sus misericordias son nuevas cada mañana.  (Lamentaciones 3:22–23, NTV)
Amigo, te tengo más buenas noticias: cada vez que tú fallas, hay gracia fresca de Jesús para rescatarte.  Cada vez que falles, confiesa tu justicia en Jesús por fe.  Sé que probablemente tú no te sientas precisamente justo, es por eso que necesitas decirlo por fe.
He recibido muchos testimonios de rompimientos, avances y libertades de personas de todo el mundo que, incluso cuando sucumben a sus adicciones, confiesan: “Incluso en este momento, yo soy la justicia de Dios en Cristo” y finalmente encontraron la libertad de sus ataduras.  Puede que se trate de una adicción al tabaco, al alcohol o a la pornografía.  Michael, un hermano en Australia, felizmente compartió: “Acabo de dejar de fumar siguiendo lo que tú enseñas en tus libros y DVDs (acerca de ser consciente de mi justicia en Cristo y confesarlo), cada vez que me sentía tentado a fumar.  También he sido liberado de veinte años de abuso de drogas y alcohol, y estoy libre de pensamientos paranoicos.  Yo no pude renunciar a ellos por mi propio esfuerzo, pero a través de Cristo lo conseguí”.
Mientras estas personas confesaban y se veían a sí mismos como justos en Jesús, incluso en medio de sus fallas, ellos lograron ver su verdadera identidad en Cristo.  Las hojas muertas comenzaron a caer y ellos llegaron al lugar donde no tenían ningún deseo de fumar otro cigarrillo, beber otra gota de alcohol o visitar otro sitio pornográfico.  Nuevas hojas, nuevas flores y nuevos frutos surgieron en sus vidas de forma inconsciente y sin esfuerzo.  La gracia puso fin a la esterilidad y el tormento del invierno, y los hizo pasar a la primavera perpetua para ellos.
Amado, si tú estás lidiando con algo en este momento, deja de luchar y comienza a recibir.  Comienza a recibir la abundancia del favor inmerecido del Señor. Comienza a recibir el regalo gratuito de Su justicia.  Comienza a recibir el poder limpiador de Su perdón.  No hay nada para que tú hagas, sino tomarlo todo y permitir que Su poder de resurrección eche fuera todos los síntomas de muerte y decadencia, en tus circunstancias y en tu vida.
¿Puedo darte una tarea hoy?  Cada vez que falles, corre a la presencia de Dios y has esa misma oración por fe.  ¡Su gracia te levantará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 12 de noviembre de 2019

Solo Hay Un Camino


Medita En
Si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: “Todo el que cree en Él no será avergonzado”. Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan; porque: “Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo”.  (Romanos 10:9–13)
El apóstol Pablo les dice a los creyentes que han nacido de nuevo en Cristo que Dios el Padre “nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados”. (Col. 1:13–14)  Observa que hubo un cambio de ubicación.  Tú solías estar bajo el poder de las tinieblas.  Pero en el momento en que creíste en Jesús, fuiste movido y colocado bajo la sangre de Jesús, en donde hay perdón de los pecados perpetuamente.
Para comprender el perdón total de los pecados, necesitamos comprender el valor de la persona que se sacrificó a Sí Mismo en la cruz por nosotros.  Sólo Él, porque no tenía pecado, podía pagar todos los pecados de cada hombre.  Cuando nuestro Señor Jesús murió en el Calvario, Él llevó todos los pecados de la humanidad al sacrificio de Sí mismo en la cruz.  Él tomó sobre Sí Mismo el juicio, el castigo y la condenación por todos los pecados.  Ese es el valor de ese hombre único, Jesús.  Él es el pago en exceso por todos nuestros pecados.
Ahora, ¿eso significa que todos somos perdonados automáticamente?  ¡Por supuesto que no!  Lee las escrituras de hoy cuidadosamente.  Si bien el pecado de todos ha sido pagado, cada individuo debe tomar la decisión personal de recibir el perdón de todos sus pecados al recibir a Jesús como su Señor y Salvador personal.  Jesús es el único camino a la salvación. No hay otro camino, excepto a través de Jesús y Su sangre derramada.
No hay ambivalencia en las Escrituras sobre cómo una persona se convierte en un creyente nacido de nuevo en Cristo.  Para ser salvo, tú debes confesar con tu boca que Jesús es tu Señor y creer en tu corazón que Dios lo levantó de la muerte.  Por lo tanto, cualquiera que te diga que el pecado de todos está perdonado automáticamente y que no necesitas recibir a Jesús como tu Señor y Salvador para ser salvo, está escrituralmente equivocado.  Tales enseñanzas son apostasía y son mentiras que vienen del pozo del infierno.  No hay salvación sin Jesús. No hay perdón sin la sangre limpiadora de Jesucristo.  No hay seguridad de que todos nuestros pecados hayan sido perdonados sin la resurrección de Jesús.
Pero hoy, como creyentes nacidos de nuevo en Cristo, ¡tenemos perdón y la sorprendente seguridad de que nuestra salvación está asegurada y nunca seremos avergonzados!  Esta es nuestra realidad hoy —nosotros podemos disfrutar de Su presencia, Su justicia y Su ayuda todos los días y en cada estación.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 19 de octubre de 2019

Nuestra Parte En El Nuevo Pacto De La Gracia


Medita En
Por tanto, hermanos, sabed que por medio de Él os es anunciado el perdón de los pecados; y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés, por medio de Él, todo aquel que cree es justificado.  (Hechos 13:38–39)
¿Cuál es nuestra parte en el nuevo pacto de la gracia?  ¡Nuestra parte en el nuevo pacto de gracia es simplemente creer!  ¿Qué debemos creer? ¡Debemos creer en Jesús!  Pero sígueme de cerca ahora, esta respuesta puede no ser tan directa como parece.  Si le preguntaras a las personas en la calle si creen en Jesús, probablemente obtendrías todo tipo de respuestas.  Habrá quienes crean que Jesús existió como una figura de la historia, un filósofo de la moral, un líder carismático o un profeta.  Lamentablemente, la verdad es que creer todas estas cosas acerca de Jesús, no los salvará.
Así que establezcamos lo que significa creer en Jesús.  Creer en Jesús es, ante todo, creer y recibirlo como tu Señor y Salvador personal que murió en la cruz por todos tus pecados.  Creer en Jesús es creer que Jesús es el único camino a la salvación y que una vez que lo recibes, recibes el regalo de la vida eterna.  Además, creer en Jesús es creer más allá de toda duda que todos tus pecados —pasados, presentes y futuros— fueron castigados en la cruz y que hoy (aquí es donde se aplica la última cláusula del nuevo pacto), todos tus pecados e iniquidades, ¡Él ya no los recuerda MÁS!
Basado en el nuevo pacto de la gracia, ¿qué es lo que quiere Dios que tú creas?  Él quiere que tú creas con todo tu corazón que Él quiso decir cada una de las palabras cuando dijo: “pues tendré misericordia de sus iniquidades y nunca más me acordaré de sus pecados” (Hebreos 8:12)  ¡Ves, en el nuevo pacto, no hay nada que nosotros podamos hacer, sino creer!  Tu parte en el nuevo pacto del favor inmerecido de Dios es creer que tú estás completamente perdonado de todos tus pecados, y que la sangre de Jesús te limpia de toda tu injusticia e iniquidad.
A los ojos de Dios hoy, tú eres completamente justo por la obra terminada de Jesús.  El énfasis del nuevo pacto es creer que eres perdonado de todos tus pecados y que Dios los ha borrado de Su memoria.  Si tú no crees esto, será imposible para ti depender y esperar que Dios te proteja, te provea y te prospere.  Si no crees esto, eso te robará la capacidad de recibir Su bondad, bendiciones, favor inmerecido y éxito en tu vida.  Así que cree.  ¡Solo cree!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 15 de octubre de 2019

Dios Está Satisfecho Contigo


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Para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.  (Efesios 1:6)
Cuando yo era adolescente, solía pertenecer a un grupo cristiano de compañerismo.  Allí cantábamos esta canción con la que puedes estar familiarizado.  Va así: “¿Está Él satisfecho, está Él satisfecho, está Él satisfecho conmigo?  ¿Habré hecho lo mejor?  ¿Habré pasado la prueba?  ¿Está Él satisfecho conmigo?”  Déjame decirte que 10 de cada 10 veces que cantamos esta canción, yo siempre creí que Dios no estaba satisfecho conmigo.  Cuando nos miramos a nosotros mismos, todo lo que hay para ver es la insuficiencia y la inutilidad de nuestras capacidades y comportamiento.  Por nosotros mismos, nosotros nunca alcanzaremos el estándar de Dios para que Él esté satisfecho con nosotros.  ¡Nosotros siempre nos quedaremos cortos!
Imagínate cuán condenados nos sentíamos cada vez que cantábamos esta canción.  Después de todo, nunca nos habían enseñado que Dios estaba satisfecho con el sacrificio de Su Hijo en la cruz y nosotros no comprendíamos de qué se trataba el nuevo pacto de la gracia.  Éramos jóvenes celosos de Dios, pero estábamos siendo derrotados por nuestra falta de conocimiento.
Con el debido respeto al compositor, quien creo que tenía las mejores intenciones cuando escribió la canción, esta canción no está basada en el nuevo pacto del favor inmerecido de Dios.  Sino que niega la cruz y pone el énfasis nuevamente en ti —lo que tú debes hacer, cómo tú debes comportarte y lo que tú debes lograr para que Dios esté satisfecho contigo. Pero la pregunta que debe hacerse hoy no es si Dios está satisfecho contigo.  La pregunta que debemos hacernos es esta: ¿Está Dios satisfecho con la cruz de Jesús?  Y la respuesta es esta: ¡Él está completamente satisfecho!
En la cruz se encuentra nuestra aceptación.  Allí, Jesús gritó con su último aliento: “¡Consumado es!” (Juan 19:30)  La obra está completa.  El castigo total por todos nuestros pecados fue impuesto a Jesús en la cruz.  Dios no castigará de nuevo al creyente, no porque Él se haya ablandado ante el pecado, sino porque todos nuestros pecados ya fueron castigados en el cuerpo de Jesús.  ¡La santidad de Dios y Su justicia están ahora de tu lado!  Hoy, Dios no te examinando en base a lo que tú has hecho o no.  Él te está examinando base a lo que Jesús ha hecho.  ¿Está Dios satisfecho con Jesús hoy?  ¡Sí, por supuesto que lo está!  Así que, en la misma medida en que Dios está satisfecho con Jesús, Él está satisfecho contigo.
El propio Hijo de Dios tuvo que ser molido en el Calvario para que esta bendición se hiciera realidad en tu vida.  El regalo de Su favor inmerecido y Su justicia es solamente una entrega gratuita para ti hoy, porque el pago completo de este regalo fue exigido sobre el cuerpo de Jesús.  ¡La cruz hizo toda la diferencia!  No dejes que nadie te engañe haciéndote creer que tienes que pagar por tus propios pecados.  ¡No dejes que nadie te engañe con la mentira de que tu salvación eterna en Cristo es incierta e inestable!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 16 de septiembre de 2019

Reinar Es La Voluntad De Dios Para Ti


Medita En
Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.  (Romanos 5:17)
¡Tú estás destinado a reinar en la vida!  Estás llamado por el Señor para ser exitoso, para disfrutar la provisión, para disfrutar la salud y para disfrutar de una vida de victoria.  Quiero que sepas que no es el deseo del Señor que tú vivas una vida de derrota, pobreza y fracaso.  Él te ha llamado a ser la cabeza y no la cola.
Lo que esto significa es que si tú eres un hombre de negocios, Dios quiere que tengas un negocio próspero.  Si eres un ama de casa, tú estás ungida para criar hijos maravillosos en el Señor.  Si eres un estudiante, Dios quiere que sobresalgas en tus estudios y exámenes.  Y si estás confiando en el Señor por una nueva carrera, Él no solo quiere que tengas un trabajo, ¡Él quiere que tú tengas una posición de influencia, para que puedas ser una bendición y una pieza valiosa en tu organización!
Amigo, cuando reinas en la vida, tú reinas sobre el pecado, reinas sobre los poderes de las tinieblas y reinas sobre la depresión, sobre la escasez perpetua, sobre cada maldición y sobre cada enfermedad y dolencia.  ¡Tú reinas sobre el diablo y todas sus estrategias!
Entonces, ¿cómo reinamos en la vida?  El poder para reinar no depende de tus antecedentes familiares, tus capacidades educativas, tu aspecto o cuántos ahorros tienes en tu cuenta bancaria.  Mira las Escrituras de hoy nuevamente.  El poder para reinar se basa completamente en Jesús y solamente en Él: “mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”
Amigo, si estás viviendo una vida de derrota —si estás derrotado por el pecado, por la culpa constante y la condenación, por enfermedades, por ataques de ansiedad, por escasez financiera y por relaciones rotas— no estás viviendo la vida que Dios pretendía para ti.  ¡Basado en la autoridad de la Palabra de Dios, tú estás destinado a reinar en la vida, a tener dominio sobre todos tus problemas y circunstancias!  Tú estás llamado a estar por encima de todo eso y no a ser pisoteado por nada de eso.
Ha llegado el tiempo de que te apoyes en tu derecho a reinar sobre cada área de derrota en tu vida.  Y a través de Cristo Jesús, por medio de la abundancia de Su gracia y del don de la justicia, tú puedes hacerlo.  Cree hoy que Dios está por ti y quiere que experimentes rompimientos y éxitos divinos.  Tus días de derrota están llegando a su fin.  ¡Días de alegría, paz y victoria se dirigen hacia ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince