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miércoles, 27 de mayo de 2020

Dios Recuerda Lo Que Tú Dices En Fe

Inspiración de Gracia
Así será Mi palabra que sale de Mi boca, no volverá a Mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.  (Isaías 55:11)
Hace algunos años, yo tenía una afección de la piel que se negaba a sanar.  Le hablé a Dios acerca de ello y comencé a tomar la Santa Cena creyendo y confesando que por las llagas de Jesús yo había sido sanado.  No pasó nada, o eso parecía.
Pero el Señor no se olvidó de mi afección de la piel.  Un día, Él me impulsó a que revisara mi cuerpo para ver si esa afección todavía estaba allí.  ¡Lo hice y me di cuenta de que había desaparecido!  Dios no había olvidado la Palabra que yo había confesado en fe.
Una pareja de los Estados Unidos que me ha estado escuchando predicar acerca de la gracia de Dios comenzó a captar la revelación del amor de Dios por ellos.  Ellos empezaron a confesar su justicia en Cristo, a meditar en las escrituras de provisión y a declarar que estaban libres de deudas a través de la obra terminada de Jesús.  No mucho tiempo después, la esposa llamó a la compañía hipotecaria para hacer un pago a las dos hipotecas que tenían sobre su casa.  Aún les quedaba un total aproximado de US$80,000 por pagar.  Para su total sorpresa y deleite, le dijeron que ambas cuentas tenían un saldo de cero.  ¡La compañía había perdonado ambos préstamos hipotecarios!  De hecho, Dios no olvidó la Palabra que esta pareja había hablado en fe.
Quizás tú compartiste la Palabra de Dios con un amigo en problemas hace algunos años.  Te encuentras con él un día y él te dice: “¿Recuerdas ese día?  ¡Tú dijiste algo que transformó mi vida!”  Tu mente se queda en blanco porque has olvidado lo que dijiste.  Pero Dios no lo olvidó.  Él recordó lo que tú dijiste ese día en fe.
Verás, si las palabras que tú confiesas en fe sobre ti mismo o sobre tus seres queridos son las propias palabras de Dios, Él dice: “Así será Mi palabra que sale de Mi boca; no volverá a Mi vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.”  Debido a que lo que se te ha prometido es la Palabra de Dios, tú vas a ver la manifestación de Su promesa.  ¡Él ciertamente velará para que Su Palabra se cumpla!  (Ver Números 23:19)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 1 de marzo de 2020

Dios Puede Usar A Aquellos Que El Mundo Rechaza


Inspiración de Gracia
Pues considerar, hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles.  (1 Corintios 1:26)
Tú puedes pensar que no eres nadie, que no tienes futuro, que eres un perdedor a los ojos del mundo.  ¡Pero anímate porque la Palabra de Dios dice que si no eres sabio, ni poderoso o noble según la carne, entonces eres un candidato ideal para que Él te llame!  Y cuando Él empiece a usarte, verás que son Su favor, Su poder y Su grandeza los que cambian tu vida.
A los ojos del mundo antiguo, Moisés era la estrella en ascenso de Egipto.  La Biblia nos dice que en los primeros 40 años de su vida, “Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios, y era un hombre poderoso en palabras y en hechos.” (Hechos 7:22)  Pero Dios no podía usarlo entonces porque él era demasiado inteligente, fuerte y lleno de sí mismo.
Fue solo 40 años después, luego de haber estado en el deslucido desierto de Madián, vaciado de sí mismo y pensando que era alguien sin futuro, que Dios lo envió para confundir el poder del faraón.
El mundo puede pasar por alto a los débiles, los pequeños, los olvidados y los perdedores, pero Dios los elige para confundir a los poderosos del mundo.
Yo conozco que esto es verdad.  Cuando era niño, crecí enfrentando el rechazo y el ridículo debido a mi mezcla racial indio-chino.  Y cuando era adolescente, fui objeto de muchas bromas debido a mi tartamudeo y balbuceo.
Cuando era un adolescente, recuerdo haber orado a Dios: “Yo no sé qué puedo hacer por Ti o qué puedo darte, pero soy Tuyo —en espíritu, alma y cuerpo.”  No sé cuántas veces hice esa oración.  Pero sé que Dios me escuchó porque Él me llamó.  Solo Dios se atrevería a elegirme, a un tartamudo, para pastorear una iglesia para Él que desde entonces ha crecido a más de 30,000 miembros activos.
Yo sé lo que yo era y de dónde venía.  Sé que no he hecho nada y que no puedo hacer nada apartado de Su unción y gracia en mi vida.
Amigo, ¡cuando tú piensas que eres débil y pequeño en comparación con otros en el mundo, es cuando Dios puede usarte para hacer cosas grandes y maravillosas para Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 29 de febrero de 2020

No Te Rindas Con El Treinta Por Uno


Inspiración de Gracia
Y otras semillas cayeron en buena tierra, y creciendo y desarrollándose, dieron fruto, y produjeron unas treinta, otras a sesenta y otras a ciento por uno.  (Marcos 4:8)
Quizás te han maravillado los milagros de sanidad instantánea de Dios.  Tal vez tú creíste que Él haría lo mismo por ti.  Pero ahora, cuando ves que tu propia sanidad tarda tanto en manifestarse, te sientes tentado a rendirte.
Amigo, cuando la manifestación no llega instantáneamente, no debemos desanimarnos porque Jesús nos dejó un secreto cuando compartió la parábola del sembrador. (Ver Marcos 4:3–20)
La parábola del sembrador nos enseña que una vez que nosotros recibamos la Palabra de Dios en nuestros corazones, con respecto a nuestra situación, las bendiciones de Dios van a manifestarse progresivamente.  Cuando recibimos nuestra manifestación al treinta por uno, significa que el 70 por ciento de esa condición todavía está allí.  Pero algunos de nosotros nos rendimos al treinta por uno porque todavía sentimos más dolor que alivio.
¡Necesitamos darnos cuenta de que estamos treinta veces mejor que antes y que nuestro sesenta por uno está en camino!  Una vez que recibamos nuestra manifestación del sesenta por uno, todavía hay un 40 por ciento que no está bien.  ¡Pero ahora estamos más sanados que enfermos y solo necesitamos prepararnos para la manifestación del ciento por uno!
Durante años, yo tuve una afección cutánea.  La medicación no ayudaba y finalmente, después de haber hecho todo lo que sabía hacer, decidí tomar la Santa Cena y orar al respecto.  Le dije: “Padre, tengo una enfermedad.  No sé qué está obstaculizando la manifestación física de esta sanidad.  Espíritu Santo, estoy confiando en Ti para que hagas una intercesión perfecta con respecto a la manifestación de mi sanidad.”
Así fue como oré por la condición de mi piel.  ¿Crees que me miré al espejo para ver si esta se había ido?  ¡Por supuesto que lo hice!  Soy como cualquier otra persona.  Pero, ¿crees que dejé de orar?  No, yo seguí orando hasta que un día escuché una voz dentro de mí que decía: “Mira tu cuerpo.”  Cuando me miré en el espejo, ¡la condición de mi piel había desaparecido por completo!  Yo estaba completamente sanado, pero la manifestación de la sanidad fue gradual.
Hoy, si tú solo ha visto una mejoría del treinta por uno en tu situación, no te rindas.  ¡La mejoría del sesenta y luego del ciento por uno, están en su ruta hacia ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 11 de febrero de 2020

El Poder De Tus Palabras

Inspiración de Gracia
Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.  (Proverbios 18:21)
La mayoría de las personas, cuando quieren algo desesperadamente, dicen cosas como: “¡Me muero por ese pedazo de pastel!”  Son pocos los que dicen: “¡Vivo por ese pedazo de pastel!”
Lo peor es que somos rápidos para mencionar la muerte cuando las cosas van mal.  Nosotros, los singapurenses, somos rápidos para decir cosas como: “¡Sólo muero!  ¡Sólo muero!” a la caída de un sombrero.  Nadie dice: “¡Sólo vivo!  ¡Sólo vivo!”
Sin embargo, la verdad es que cada palabra que tú pronuncias tiene poder —para construir o destruir esperanzas y sueños, para restaurar o causar pérdida, para sanar o romper el espíritu, para alegrar o desesperar, para bendecir o maldecir— porque la Palabra de Dios dice que la muerte y la vida están en el poder de la lengua.
Así que deja de alinear tus palabras con las circunstancias negativas.  En cambio, comienza a alinear tus palabras con la Palabra de Dios y libera el poder de Su Palabra para que obre para ti.
Por ejemplo, en lugar de hablar de necesidad y pobreza, di: “La Palabra de Dios me dice que las cosas buenas ya están aquí.  Por lo tanto, yo declaro mi vida bendecida.  Declaro mi vida exitosa.  Declaro mi vida genial.  ¡La oscuridad y la tristeza, la pobreza y la enfermedad, la derrota y la depresión, no estarán en mi vida!”
En lugar de hablar de enfermedad y muerte, di: “Yo voy a vivir mucho.  Yo no moriré joven.  Jesús murió joven por mí para que yo pueda vivir mucho para Él.  Yo soy la justicia de Dios en Cristo y la Palabra de Dios declara que ningún mal le sucede a los justos.  ¡Así que contra mí no vendrá ningún mal, ni ahora, ni en el futuro!”
En lugar de hablar de temores sobre tus hijos, di: “La Palabra de Dios declara que la simiente del justo será liberada.  Por lo tanto, mis hijos son liberados de toda maldición, de todo poder de la oscuridad y de toda maldad.  ¡En el nombre de Jesús, yo llamo a vida un grandioso, brillante y bendito futuro para mis hijos!”
Dios quiere que tú tengas una vida llena de días buenos y de abundancia de toda cosa buena.  Así que, di: “¡En el nombre de Jesús, yo ordeno que las bendiciones, favores, salud, provisión, protección, dominio y poder llenen mi vida!”
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

lunes, 4 de noviembre de 2019

Cuando Las Tormentas De La Vida Rugen


Medita En
Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.  (Salmos 46:1)
Tormentas de la vida.  Tú las conoces bien.  Ellas te abruman.  Ola tras ola de golpes implacables que te dejan sin aliento, hasta que no sabes pararte otra vez.  Hasta que cada onza de energía se ha agotado y tú te sientes completamente débil, abandonado y solo.  Quizás estás atrapado en una tormenta de la vida en este momento.
Cuando los discípulos de Jesús estaban en el mar, atrapados en una tempestad turbulenta y sacudidos por las olas, ¿quién vino a ellos en su hora más oscura?  Fue Jesús Mismo. (Ver Mateo 14:22–33)  Jesús se acercó con estilo, caminando sobre las furiosas aguas.  El amoroso Salvador llegó a ellos en el punto exacto de su necesidad para rescatarlos.
¿Qué te dice esto?  Que Él está por encima de las tormentas.  Él camina por encima —Él es mayor que— cualquier adversidad y oposición que puedas estar enfrentando en este momento, ¡y Él viene a ti para rescatarte!
Con las olas ondeando bajo Sus pies, Sus primeras palabras a sus discípulos fueron: “No tengan miedo. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!” (Mateo 14:27, NTV)  Qué consuelo debieron haber traído esas palabras a los discípulos que estaban exhaustos y temblando de miedo por sus vidas.
Amigo, cuando las tormentas de la vida rugen, no te dejes llevar por lo que ves y escuchas a tu alrededor.  No te dejes llevar por tus sentimientos y emociones negativas.  ¡Vive por la verdad de la Palabra de Dios, la cual te anima “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico… porque el Señor tu Dios, Él Mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará”. (Deut. 31:6, NTV)  Nuestro Dios es un Dios personal y amoroso que está contigo en tu bote justo en medio de la tormenta.  Él sabe cómo llevarte a la victoria cada vez.  ¡Él no te puede fallar!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 8 de octubre de 2019

Reproduce Las Películas Mentales Correctas


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“Porque Yo sé los planes que tengo para vosotros” —declara el Señor— “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”.  (Jeremías 29:11)
Aún puedo recordar lo que sucedió cuando visité a una señora de mi congregación en el hospital.  Heather había sufrido un derrame cerebral que paralizó por completo el lado izquierdo de su cuerpo.  Mientras oraba por ella, ella levantó su mano derecha en un gesto de oración.  Sorprendentemente, su mano izquierda hizo lo mismo, aunque lentamente.  Esto era algo que ella no había podido hacer después del derrame.  Por la gracia de Dios, ella estaba comenzando a experimentar sanidad en su cuerpo, con sensaciones que empezaron a filtrarse nuevamente en su brazo izquierdo.
Sin embargo, a los pocos minutos, mientras ella yacía en la sala de cuidados intensivos, intubada y conectada a un equipo médico que emitía un pitido incesante, su brazo izquierdo comenzó a temblar por el esfuerzo.
“No te preocupes por orar para este rompimiento”, le aseguré a Heather.  Le sonreí, hice un gesto a uno de mis pastores que estaba conmigo y le dije a ella: “Déjanos la oración a nosotros”.
Luego, golpeando con mi dedo índice el costado de mi cabeza, le dije: “Pero mira tus películas mentales.  Asegúrate de reproducir las películas correctas en tu mente”.
¿Qué quise decir con eso?  Le estaba diciendo que vea lo que Dios ve e ignore todos los sonidos, olores y visiones que sus sentidos naturales estaban captando en el ambiente del hospital.  La estaba animando a llenar su mente con imágenes mentales de sí misma siendo saludable, fuerte y disfrutando del amor de su familia en casa.  No quería que ella siguiera viendo los malos escenarios en su mente.
Luego le dije: “Se necesita de un pensamiento para sanar a un pensamiento”.
Esta era una palabra que yo había recibido en mi espíritu para ella.  Por alguna razón, yo sentía que el enemigo había logrado plantar en su mente, un pensamiento o imagen mental incorrectos, y que éste tenía que ser removido y reemplazado con los pensamientos, imágenes y creencias correctas que están basados en la inmutable Palabra de Dios.  Poco después de nuestra reunión, Heather fue dada de alta del hospital y su condición mejoró.
Amigo, si tú estás siendo atormentado por pensamientos incorrectos o pensamientos negativos que están llegando a tu mente, tú necesitas la verdad de la Palabra de Dios para desarraigarlos.  Manténte meditando en la Palabra y las promesas de Dios.  A medida que lo hagas, los pensamientos negativos y derrotistas que te han mantenido con temor y ansiedad, serán reemplazados por los buenos pensamientos de Dios para bendecirte con paz y plenitud en cada área de tu vida.  ¡Deja que Su Palabra te dé una visión de un futuro brillante, lleno de esperanza y cosas buenas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 26 de junio de 2019

Ángeles A Tu Alrededor


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Bendecid al Señor, vosotros Sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis Su mandato, obedeciendo la voz de Su palabra. Bendecid al Señor, vosotros todos Sus ejércitos, que le servís haciendo Su voluntad.  (Salmos 103:20–21)
Algunas personas tienen la impresión de que los ángeles parecen bebés pequeños vestidos con togas blancas, que vuelan con arcos y flechas.  El pasaje anterior nos dice que ellos son fuertes —“poderosos en fortaleza”.  ¿Sabes lo fuerte que los ángeles pueden ser?  Cuando Senaquerib, el malvado rey de Asiria, sitió Jerusalén, Ezequías oró al Señor y el Señor envió a un ángel al campamento asirio.  Un sólo ángel.  En una noche, la Biblia nos dice que “el ángel del Señor fue al campamento asirio y mató a 185,000 soldados”. (2 Reyes 19:35, NTV)
Aquí hay algo más acerca de los ángeles: ellos “ejecutan Su mandato”.  Ellos no operan fuera de los límites de la Palabra de Dios.  Y hemos visto en los Salmos 91:11–12 que el Señor ha dado a Sus ángeles la orden de protegernos.  La versión Clásica Amplificada dice que Sus ángeles “te acompañarán y defenderán, y te preservarán en todos tus caminos”.  No sé a ti, ¡pero esto me da tanta seguridad de que estoy cubierto bajo Sus alas de refugio y protección!
La Palabra de Dios también nos dice que cuando el arcángel Lucifer cayó, un tercio de los ángeles cayó con él.  ¡Eso significa que dos tercios de los ángeles todavía están del lado de Dios!  Hebreos 12:22 nos habla de “miríadas de ángeles”.  Hay tantos ángeles que no pueden ser contados.  Puede que nosotros no podamos verlos, pero ellos están a nuestro alrededor, ministrándonos.  Así que, no seas uno de esos creyentes que son más conscientes de los demonios que de los ángeles.  ¡Recuerda, “los que están con nosotros son más que los que están con ellos”! (Ver 2 Reyes 6:16)
En el Jardín de Getsemaní, cuando los soldados romanos vinieron a arrestar a nuestro Señor, Él dijo: “¿O piensas que no puedo rogar a Mi Padre, y Él pondría a Mi disposición ahora mismo más de doce legiones de ángeles?” (Mateo 26:53)  De acuerdo con la traducción Amplificada, ¡doce legiones son más de 80,000 ángeles!  Todo lo que Jesús tenía que hacer era orar y esos ángeles serían activados.  Pero no lo hizo porque Él ya había elegido ir a la cruz y morir la muerte que nosotros merecíamos.
Él renunció a Su protección para que hoy, tú y yo podamos reclamar todas las promesas de Su protección.  Y como herederos juntamente con Cristo (ver Rom. 8:17), ¡cada uno de nosotros puede convocar a doce legiones de ángeles!  Oro por que seas alentado a medida que ves Su deseo de protegerte, así como Su provisión de protección angelical sobre tu vida.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 5 de junio de 2019

Toda La Armadura De Dios

Medita En
Además de todo eso, levanten el escudo de la fe para detener las flechas encendidas del diablo. Pónganse la salvación como casco y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios. Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión. Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes.  (Efesios 6:16–18, NTV)
La Biblia dice en Efesios 6:10–15 que Dios nos ha provisto la armadura espiritual de la verdad, la justicia y el evangelio de la paz.  Hoy, echemos un vistazo al resto de la armadura de Dios que se encuentra en Efesios 6.  Cada pieza de la armadura de Dios es en realidad un arma que podemos tomar al creer correctamente, por medio de las cuales experimentamos Su victoria sobre los juegos mentales del diablo.  Veamos primero la pieza de la armadura que la Biblia llama el escudo de la fe, con el cual puedes defenderte y mantenerte firme cuando el enemigo venga contra ti con pensamientos de temor, duda y confusión.
En la época del apóstol Pablo, un escudo se refería al enorme escudo que utilizaban los romanos, ¡que era tan grande como una puerta!  Mira tu fe como un poderoso escudo e imagina esto —mientras tu escudo de fe esté levantado, tú eres intocable.  No importa cuántos dardos de fuego te lance el diablo, TODOS ellos serán apagados.  Demasiados cristianos están tomando el escudo de la duda y en su lugar están apagando las bendiciones de Dios.  No dejes que eso te pase a ti —enfrenta tu futuro valientemente con el poderoso escudo de la fe.
Otra área que al diablo le gusta atacar en tu mente es el área de tu salvación.  Cuando estés bajo ataque, aparte del escudo de la fe, asegúrate de llevar puesto el casco de la salvación.  La palabra “salvación” proviene de la hermosa palabra griega soteria, que definitivamente incluye la vida eterna, pero es una palabra que abarca todo y significa liberación (de tus enemigos, enfermedades, depresión, temores y todos los males), preservación, seguridad y salvación.  Así que, ponte el casco de la salvación meditando en Jesús y se lleno de la plenitud, la protección, la sanación y la firmeza de Dios.  Deja que Su soteria mantenga tu mente aislada de las mentiras del enemigo.
Finalmente, también has sido equipado con la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.  Maneja la espada del Espíritu a través de la oración en el Espíritu y el hablar la “palabra activa” de Dios sobre tu situación.  Declara Sus promesas y la verdad de Su gracia sobre ti y tus circunstancias, para guardar tu corazón contra los pensamientos de desesperanza, desesperación y temor.
Amigo, la armadura de Dios tiene que ver absolutamente con lo que tú crees en Cristo.  Cuando tú crees correctamente acerca de Su gracia y Su obra terminada, cualquier estrategia perversa que el enemigo tenga contra ti de seguro fracasará.  Así que sé fuerte en el amor del Señor por ti.  Cree que Dios está de tu lado y no en tu contra.  Su verdad, Su justicia, Su fe, Su evangelio, Su salvación, Su palabra y Su Espíritu son todas las armas que necesitas creer correctamente para vencer todos los ataques del diablo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 30 de mayo de 2019

Pon Todo Pensamiento En Cautiverio


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Poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo.  (2 Corintios 10:5)
Desafortunadamente, desconocido por muchos creyentes hoy, el enemigo ha lanzado campañas maliciosas de desinformación que efectivamente les han esclavizado durante años a una baja autoestima, odio a sí mismos, culpa, desórdenes alimenticios, perversiones, temores desmedidos, y todo tipo de extraños hábitos y adicciones.  Yo quiero exponer las mentiras del enemigo y ayudarte a ver con claridad prístina las engañosas y manipuladoras tácticas del enemigo.  Estas mentiras van a colapsar como un castillo de naipes en el instante en que tú veas tu verdadera identidad en Cristo.
Tus armas para esta guerra se encuentran en la verdad de la Palabra de Dios, son poderosas y tienen la capacidad de derrumbar y destruir todas las fortalezas que se han construido a través de la desinformación y las creencias equivocadas.  Y la manera en que podemos destruir estas fortalezas en nuestra mente es “poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo.” (2 Co. 10:5)
Cuando yo era un joven creyente, me enseñaron que era mi responsabilidad llevar cautivos todos mis pensamientos a la obediencia de Cristo.  Yo lo intenté y luché con eso por años, y terminé con más opresión mental, estrés y culpa, de lo que había empezado.  Un día, Dios abrió mis ojos y me dijo: “Hijo, mantén tu atención y tus pensamientos siempre en la obediencia de Cristo y esa será un arma poderosa para derribar las fortalezas del diablo en tu mente”.  Cuando Él me dijo eso, yo sentí como si las luces se encendieran de repente en mi cabeza.
Entonces, ¿qué significa poner todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo?  Simplemente esto: Enfocarnos en la obediencia de Jesús al Padre en la cruz, por medio de la cual todos fuimos hechos justos para siempre, en el momento en que creímos en Él.  ¿Puedes ver que nuestra obediencia hoy bajo el nuevo pacto comienza con la elección de creer que somos hechos justos por la obediencia de Cristo en la cruz?  El apóstol Pablo describe nuestra obediencia como “la obediencia de la fe”. (Rom. 16:26) —creyendo correctamente lo que Jesús ha hecho para hacernos justos.  Y cuando creemos correctamente de esta manera, vamos a encontrar Su gracia motivándonos y capacitándonos para pensar y vivir correctamente.
La Palabra de Dios nos dice: “Mas el justo por la fe vivirá”. (Rom. 1:17)  Puedes decirlo de esta manera: los justos vivirán a través de creer correctamente.  Cuando tú tienes las creencias correctas, liberas el poder de Dios para vivir correctamente.  La próxima vez que tengas pensamientos negativos, atrápalos tú mismo y mira hacia la obediencia de Cristo.  Mira la cruz.  Mira a Jesús.  Míralo lavando tu mente con Su sangre preciosa.
Cuando creas el evangelio, el verdadero evangelio que dice que tú eres justo a través de la obediencia de Jesús (ver Rom. 5:19), tendrás una vida correcta.  Los resultados correctos te seguirán.  Amigo, cuanto más creas correctamente que tú has sido hecho justo y has sido bendecido por medio de la obediencia de Cristo, más verás el fruto de la obediencia en tu vida.  ¡Alaba a Jesús por Su maravillosa gracia!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 30 de marzo de 2019

Ve A La Fuente

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Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia… No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande Su misericordia para los que le temen. Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.  (Salmos 103:8, 10–12)
El Salmo 103 es uno de mis salmos favoritos, un hermoso salmo que describe quién y qué es realmente Dios —un Salvador clemente y misericordioso.  Creer correctamente comienza con lo que tú crees acerca de Dios y debe estar basado en el fundamento sólido de la Palabra de Dios.  Para conocer la verdad acerca de quién y qué es Dios, no podemos seguir los sentimientos, las circunstancias, las conjeturas humanas o lo que hemos escuchado decir a alguien acerca de Dios.  ¡Tenemos que ir a la fuente!
Si escuchas el rumor de que alguien que tú conoces estaba diciendo cosas horribles y negativas acerca de ti, no lo creas de inmediato.  Ve a la fuente primero.  Pregúntale a esa persona si es eso lo que realmente dijo o si es eso lo que realmente quiso decir.  Muchas personas permiten que sus amistades y relaciones valiosas se fracturen porque creen en los rumores.  Se vuelven amargados, enojados y decepcionados sin siquiera verificar con la persona si él o ella realmente ha dicho esas cosas desagradables.
De la misma manera, en el mundo en que vivimos, hay todo tipo de creencias equivocadas acerca de Dios que se han mantenido: “Dios está enojado contigo”.  "Él está decepcionado de ti”.  “Dios está permitiendo que todas estas cosas negativas te sucedan porque Él te está castigando por tus pecados del pasado”.
¡Por favor NO creas todos estos chismes sin fundamento acerca de Dios!  Tales impresiones de Dios han dañado la relación de muchas personas con Él y ellos viven con una perspectiva distorsionada de quién es Dios realmente.  En lugar de recibir Su amor, gracia y perdón, se vuelven inseguros, distantes y temerosos de Él.  En lugar de permitir que Jesús entre en sus situaciones, viven sus vidas huyendo, evitándolo y escondiéndose de Él.
Vamos, honremos a Dios y vayamos a la fuente.  Mira nuevamente lo que la Biblia dice acerca de Él en la escritura de hoy: Él es “lento para la ira y grande en misericordia… Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones”.  ¡Este es nuestro Dios!  ¡Es por eso que siempre puedes correr hacia Él y creer que puedes recibir Su ayuda gratuitamente!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 6 de marzo de 2019

El Enemigo Está Debajo De Tus Pies

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Los setenta regresaron con gozo, diciendo: “Señor, hasta los demonios se nos sujetan en Tu nombre.” Y Él les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño.”  (Lucas 10:17–19)
Nuestro Señor Jesús envió a setenta discípulos contra el reino de las tinieblas, como “corderos en medio de lobos”.  Mira en los versículos de hoy el intercambio entre los setenta discípulos y el Señor Jesús cuando regresaron.  ¡Mi amigo, el poder y la autoridad que nuestro Señor Jesús les dio a ellos para operar es el poder y la autoridad que tenemos hoy como creyentes!
Romanos 16:20 declara que “el Dios de paz, ¡aplastará pronto a Satanás debajo de nuestros pies!”  Él es un enemigo derrotado.  La Biblia es muy consistente y siempre pone al diablo debajo de tus pies. (Ver Gén. 3:15, Efesios 1:22)  Tú no estás a merced de los ataques del enemigo.  No lo pongas a él en un pedestal, como si tuviera poder y dominio sobre ti.  Recuerda que en Cristo, tú estás: “muy por encima de todo principado, autoridad, poder y dominio” (Efe. 1:21), ¡y a todo león y serpiente los pisotearás bajo tus pies!
Hoy, como creyentes, ejercemos nuestra autoridad cuando nos lanzamos a la ofensiva en contra del enemigo.  ¿Cómo se hace esto?  ¡Empuñando en nuestras manos la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios!  Nuestra autoridad, nuestra fuerza y nuestra victoria se encuentran en Su Palabra.
Mira cómo la Biblia describe la armadura de Dios: “Estad, pués, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz, en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomad también el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.”(Efesios 6: 14–17).
¿Notaste que la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, es la única pieza de la armadura que es ofensiva?  Es por eso que en cada ataque que el diablo lanzó a nuestro Señor Jesús, Él se defendió con la espada del Espíritu —Él usó la Palabra de Dios escrita.
Cuando oramos la oración de protección del Salmo 91, estamos orando de acuerdo con la Palabra de Dios y estamos empuñando con nuestras manos la espada del Espíritu.  Así que, no importa qué situación esté rugiendo contra ti, aunque se trate de un diagnóstico médico, un informe del banco o una noticia en los medios de comunicación, toma tu lugar de autoridad y echa mano de las Escrituras para esa situación.  ¡Contraataca con la Palabra de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 16 de enero de 2019

Dios No Recuerda Tus Pecados

Medita En
Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordare de sus pecados.  (Hebreos 8:12)
Amigo, ¿crees hoy que Dios no recuerda tus pecados?  Esta es una verdad que nuestras finitas mentes humanas luchan por comprender.
¿Cómo puede un Dios omnipotente, omnisciente y omnipresente, no recordar nuestros pecados?  Un Dios que tiene todo poder, que conoce todo y que está presente en todo, debería ser capaz de recordar cada uno de los detalles de cada pecado que nosotros hayamos cometido.  Pero no es eso lo que la Palabra de Dios dice.  Dios declara: “Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordare de sus pecados.”  Yo creo que muchos creyentes se sienten miedo de acercarse a Dios hoy y recibir de Él lo que necesitan, porque no creen que Dios verdaderamente no recuerda sus pecados.
Amigo mío, simplemente cree la Palabra de Dios, que a través de la provisión del sacrificio de Jesús, ¡Dios en efecto no recuerda tus pecados!  Comienza a vivir sin la nube de culpa, vergüenza, condenación y juicio sobre tu cabeza.  ¡Manténte confiado y justo en Cristo, y espera recibir de Él lo mejor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 3 de noviembre de 2018

Aquello Sobre Lo Que Estés Consciente, Va A Manifestarse


Hijos Míos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es El que está en vosotros que el que está en el mundo.
1 Juan 4:4
Si has estado en un espectáculo de circo o has visto alguno por televisión, debes estar familiarizado con el acto que involucra a un león y su entrenador.  Pero ¿alguna vez te has preguntado por qué, además de sostener un látigo, el entrenador está armado con un taburete cuyos pies dirige hacia la bestia?
La idea es distraer al león.  Verás, así tan poderosa como es la bestia, a ésta se le puede inmovilizar con distracciones.  Si a este devorador de hombres no se le distrae de vez en cuando, ¡podría decidir mutilar al entrenador hasta la muerte!
El diablo es como el entrenador.  Él sabe que tú tienes el poder de Dios dentro de ti, porque el León de Judá está en ti, y “El que está en ti es mayor que el que está en el mundo”.  Así que, lo que el diablo trata de hacer es inmovilizarte con distracciones.
Por ejemplo, él puede llamar tu atención hacia un dolor en tu cuerpo para distraerte.  Y de pronto te encuentras revisando revistas médicas o el Internet para averiguar más acerca de tus síntomas.  Además, decides consultar a más de un médico.  Y ya que sabes de alguien que está en la misma condición, hablas con esa persona sobre ello.
Al final, estás distraído por el dolor, los síntomas, tus descubrimientos, los informes de los médicos y la experiencia de tu amigo.  Y te resulta difícil creer y enfocarte en la Palabra de Dios relacionada a tu sanidad.  Te ha convertido en alguien inmovilizado, impotente y temeroso.
Así que, el truco del diablo es conseguir que te enfoques en tu condición.  Cuando tú estás consciente de los síntomas en tu cuerpo y tus descubrimientos, vas a ver la enfermedad manifestarse.  Pero, Dios quiere que tú te enfoques en quién eres y qué tienes en Cristo.  Cuando estás consciente de que tienes sanidad en Cristo, vas a ver esa sanidad manifestarse.
Mi amigo, aquello sobre lo que estés consciente, va a manifestarse.  Así que, ¡vive consciente de Cristo, quien es todo el poder de Dios dentro de ti, y verás ese poder manifestarse!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 30 de octubre de 2018

No Deberá Acercarse A Ti


Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará.
Salmos 91:7
Tu médico o tu agente de seguros pueden preguntarte: “¿Tienes antecedentes familiares de cáncer?”  Si respondes “Si”, probablemente te dirán que tú podrías desarrollar algún tipo de cáncer también.
Ahora, si tú estás sin Dios, probablemente estarás de acuerdo con ellos y comenzarás a preocuparte por tu salud.  ¡Pero tú no estás sin Dios!  De hecho, Su Palabra te dice: “Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará.”  Por lo tanto, incluso si tú tienes antecedentes familiares de cáncer y los miembros de tu familia han muerto de cáncer, ¡tú puedes tener confianza para declarar que el cáncer no se acercará a ti!
Mi madre tenía esta actitud.  Después de un minucioso examen médico, el doctor se sorprendió y le dijo que ella no tenía la presión arterial alta, ni enfermedades del corazón, a pesar de que estas dos condiciones habían afectado a su padre y sus hermanos.  Verás, mi madre ya había declarado firmemente que ninguna enfermedad mortal se acercaría a ella, aunque esta hubiera estado relacionada a su familia.
¡Alabado sea Dios por la confianza de mi madre en la Palabra de Dios porque yo soy la generación posterior a ella!  De hecho, después de que mi madre me dijo sobre los resultados de su chequeo médico, abrí mi Biblia al azar sólo para leer acerca de Rahab la ramera que por la fe “no pereció con los desobedientes”. (Hebreos 11:31)
Amado, Dios quiere que sepas que a pesar de que tú estás en este mundo, no eres de este mundo.  Tú le perteneces a Él.   No tienes que quedar atrapado en situaciones extremas junto con la gente del mundo.  Porque ya que Dios está de tu lado: “Él te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal”.  (Salmos 91:3)
Incluso cuando se trate de enfermedades generacionales, tú puedes declarar confiadamente: “¡Esta enfermedad se termina aquí!” porque tienes de respaldo a Dios y Su Palabra.  Y cuando tú crees en Dios y Su Palabra, vas a ver Sus promesas cumplirse para ti —“Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará.”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince