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viernes, 10 de julio de 2020

Hay Algo Especial En Ti

Inspiración de Gracia
¡Levántate…! Que brille tu luz para que todos la vean. Pues la gloria del Señor se levanta para resplandecer sobre ti.  (Isaías 60:1, NTV)
Las personas pueden haberte dicho: “¿Cómo es que tú tienes tanta suerte?” o “Tú luces más y más joven cada vez,” o “Hay tantas malas noticias estos días, sin embargo, tú pareces no tener problemas.”
Verás, la gente del mundo no tiene discernimiento espiritual.  Ellos solo pueden dejarse llevar por tu apariencia física, tu comportamiento y lo que te sucede.  En otras palabras, si ellos notan algo diferente relacionado contigo es porque están viendo la evidencia de la gloria de Dios en tu vida —en tu vida familiar y laboral, en tu salud y finanzas.
Es posible que tus amigos y colegas te hayan dicho que tú te destacas del resto como si un foco de atención estuviera sobre ti.  De hecho, esto es así debido a que Cristo en ti es la esperanza de gloria. (Ver Colosenses 1:27)  Cuando la gloria de Dios se levanta para resplandecer sobre ti, tus palabras llevan peso, incluso si no eres elocuente.  Yo debo saberlo.  Tartamudeé y titubeé hasta mi adolescencia.  Así que, cuando tus palabras cambian la vida de las personas, tú sabes que no eres tú.  ¡Es el Señor!
No tienes que ser un estudiante de primera clase o alguien preparado que habla el inglés de la reina.  Tú puedes ser torpe de palabras como el discípulo Pedro, pero cuando Dios te cambia y Su gloria se levanta para resplandecer sobre ti, y tú te levantas y predicas, ¡3,000 personas encuentran salvación! (Ver Hechos 2:14–41)  Descubres que lo importante es que Dios le dé peso a lo que tú dices.
Puede que seas un don nadie como José, un esclavo desechado y olvidado en un calabozo.  Sin embargo, el rey más grande en la tierra en ese momento buscó a José para que interpretara sus sueños.  En otras palabras, Dios te dará respuestas que la gente del mundo no tiene.
Quizás sean tus manos.  Cuando pones tus manos sobre los enfermos, ellos se recuperan.  Tal vez sea tu capacidad para dar consejos precisos o tu capacidad de hablar sobre el futuro de las personas con una palabra de conocimiento o una palabra de sabiduría de parte de Dios.

“Todas las naciones vendrán a tu luz; reyes poderosos vendrán para ver tu resplandor.” (Isaías 60:3, NTV)  Amigo, cuando ves que esto está sucediendo, ¡es porque la gente del mundo se siente atraída por la gloria del Señor que se ha levantado para resplandecer sobre ti!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

domingo, 14 de junio de 2020

¡Ten Una Revelación Grande De Jesús!


Inspiración de Gracia
… creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo...  (2 Pedro 3:18)
En el Antiguo Testamento se ofrecía a Dios tres tipos de holocaustos u ofrendas encendidas.  Yo creo que los ricos traían ofrendas de novillos (ver Levítico 1:3), los no tan ricos traían machos cabríos (ver Levítico 1:10) y los pobres traían tórtolas o pichones (ver Levítico 1:14).  Aunque variaban en su tamaño y valor, las diferentes ofrendas encendidas eran aceptadas todas como un aroma agradable para el Señor. (Ver Levítico 1:9, 13, 17).
Estas ofrendas encendidas hablan de Jesús y de Su obra perfecta en la cruz.  Hoy, que tú traigas una ofrenda de “rico” significa que tienes una revelación grande de Jesús y de Su obra terminada.  Y que traigas una ofrenda de “no tan rico” significa que tienes una revelación pequeña de Jesús y de Su obra terminada.  Pero sea cual sea el tamaño de la revelación que tú tengas de Jesús, Dios te acepta de la misma manera porque Jesús es la única medida de tu aceptación delante Dios.
De cualquier manera, Dios quiere que tú crezcas en la revelación de Jesús porque tu bienestar depende de ello.  Antes de esa primera noche de Pascua, todos los hijos de Israel habían recibido la misma Palabra de Dios —“cuando Yo vea la sangre, pasaré sobre ustedes.” (Éxodo 12:13)  Pero yo creo que algunos hogares vivieron esa noche temblando de miedo al escuchar los fuertes gemidos afuera de sus hogares, mientras que otros hogares descansaron en la Palabra de Dios, comieron su cordero de la Pascua y pasaron la noche regocijándose en Su protección, liberación y amor por ellos.
Verás, de las familias que se pusieron bajo la sangre, ¡todos fueron salvados, estuvieran temblando o no!  Pero al no tener la revelación del poder de la sangre para salvarlos del destructor, el miedo entró a pesar de que la sangre funcionó para ellos.  De la misma manera, Dios no quiere que en los momentos difíciles tú estés luchando contra el temor, el control y el estrés.  Él quiere que tú disfrutes y descanses en una mayor revelación de Jesús como tu libertador y tu salvación.
En 2 Pedro 1:2, dice: “Gracia y paz te sean multiplicadas…”  Dios quiere que tú experimentes más de Su gracia y paz en tu vida.  ¿Cómo?  El versículo continúa, “en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.”  ¡Cuanto más conocimiento de Jesús tengas, más gracia y paz de Dios descansarán sobre ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 29 de mayo de 2020

Continúa En La Gracia De Dios

Inspiración de Gracia
… porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.  (2 Corintios 3:6)
Para los judíos, la fiesta de Pentecostés es una celebración de la entrega de la ley de Dios.  Se lleva a cabo 50 días después de la fiesta de la Pascua.  Cuando Dios les dio a los israelitas los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí, habían pasado 50 días luego de que ellos celebraron su primera Pascua y salieron de la esclavitud en Egipto.
¿Pero qué sucedió después de que Dios les dio la ley en el primer Pentecostés?  ¡Tres mil personas murieron! (Ver Éxodo 32:28)  Compara esto con otro Pentecostés en el Nuevo Testamento.  En el libro de los Hechos, dice que cuando Pentecostés llegó completamente, Dios no dio la ley sino al Espíritu Santo, ¿y qué pasó?  Tres mil personas fueron salvadas (ver Hechos 2:41), lo que demuestra que “la letra [la ley] mata, ¡pero el Espíritu da vida!”
La ley, que estaba “grabada con letras en piedras,” ministraba muerte.  Esta mató a 3,000 personas.  Es por eso que el apóstol Pablo la llama “el ministerio de muerte” y “el ministerio de condenación.” (2 Corintios 3:7–9)  Por otro lado, el Espíritu ministró  vida —3,000 personas fueron salvadas.
Amigo, cuando estás bajo la ley tratando de guardar los mandamientos de Dios para ser bendecido, esto te llevará a la muerte.  Habrá muerte en tu matrimonio, ministerio, salud, carrera... en tu vida.  Pero cuando tú dependes del Espíritu de gracia, éste te dirigirá a la vida.  Verás rompimientos y milagros (ver Gálatas 3:5), y manifestarás el fruto del Espíritu.
Entonces, si quieres ser bendecido, asegúrate de estar en el monte correcto.  Verás, la ley fue dada en el Monte Sinaí, pero el Espíritu en el Monte Sión.  Es por eso que la Biblia dice que “porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar [Sinaí], ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino… en cambio, os habéis acercado al monte Sión y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles.” (Hebreos 12:18, 22)  ¡El Señor te bendice desde Sión (ver Salmo 128:5), y no desde el Sinaí!
Amado, por gracia tú has sido salvo por medio de la fe. (Ver Efesios 2:8)  Ahora, continúa en el Espíritu de gracia.  ¡Permanece en el monte correcto y Él continuará proveyendo milagros en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

jueves, 9 de abril de 2020

Jesús, Nuestro Verdadero Cordero Pascual


Inspiración de Gracia
… cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.  (Éxodo 12:3)
Los judíos de todo el mundo están celebrando la Fiesta de la Pascua.  Esta fiesta, que se ha mantenido por generaciones, conmemora la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto. (Ver Éxodo 12:14)  La noche antes de que los israelitas salieran de Egipto, el destructor atravesó la tierra matando a los primogénitos tanto de los hombres como de los animales.  Solo aquellos hogares con la sangre del Cordero Pascual en los dinteles de sus puertas se salvaron.
Dios les había dicho a los israelitas: ”Tomen un cordero, un cordero para cada casa.”  Era un cordero para cada familia.  ¡Esto nos dice que el Señor Jesucristo, quien es nuestro verdadero Cordero Pascual, es para que las familias completas sean salvas!
Así que tus hijos son bendecidos una vez que tú recibes a Jesús.  Tu cónyuge y tus abuelos no salvos, también son bendecidos, porque Jesús es ahora el Cordero para toda tu familia.  Tus seres queridos no salvos disfrutarán de las bendiciones de los salvos.  La Biblia dice que los santificados santificarán a los no santificados. (Ver 1 Corintios 7:14)  Sí, ellos aún necesitarán recibir personalmente a Jesús como su Salvador, ¡pero Dios los ha marcado para salvación porque tú eres salvo!
Ahora, cada casa tomó un cordero que Dios dijo que debía ser sin mancha.  ¿Por qué?  Porque el cordero tipificaba a Jesús, el verdadero Cordero de Dios, quien no tiene pecado.  Juan el Bautista dijo de Jesús: “He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29)
Luego el cordero fue sacrificado y su sangre se colocó en los dos postes y el dintel de la casa (véase Éxodo 12:7), de modo que hablaba de la cruz.  Hoy, el destructor tiene que pasar por alto a cada familia que cree en la obra terminada de Jesús en la cruz y pone su fe en Su sangre, porque ya ha habido una muerte.  La sangre lo demuestra —¡el Cordero inocente por la familia culpable!
Jesús también celebró la Pascua la noche antes de ser crucificado.  Pero Él estaba instituyendo la Pascua mayor.  ¡Esta vez, no fue liberación del Faraón y de Egipto, sino de Satanás y su reino de oscuridad!  ¡No fue liberación de la esclavitud en Egipto, sino de una vida de esclavitud al pecado a una vida de libertad como hombres libres en Cristo!
Amado, Jesús, el Cordero de Dios, se sacrificó para hacerte libre.  Y cuando el Hijo te libera, ¡tú eres verdaderamente libre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 6 de febrero de 2020

Presume De La Gracia De Dios Para Ti


Inspiración de Gracia
… “El que se gloría, que se gloríe en el Señor.”  (1 Corintios 1:31)
Si alguien te pregunta: “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?”  Tú probablemente le dirías: “Cree en el Señor Jesús y serás salvo”, ¿no?
Pues un gobernante joven y rico le hizo la misma pregunta a Jesús, pero en lugar de decirle que creyera en Él, Jesús le dio la ley. (Ver Marcos 10:17–22)
Jesús vio que el joven gobernante vivía su vida sintiéndose orgulloso de la habilidad que tenía de guardar la ley a fin de ganar la salvación y el favor de Dios.  Pero movido por Su amor hacia él, Jesús tuvo que mostrarle que aquellos que viven conforme a la ley deben darse cuenta de que sus esfuerzos propios no pueden salvarlos.
Por lo tanto, le recordó: “Tú sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no hurtes…Honra a tu padre y a tu madre.’”  Entonces el joven gobernante demostró que su confianza estaba en cómo guardaba la ley, cuando respondió: “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.”
Así que Jesús tuvo que decirle: “Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres… y ven, sígueme.”  Cuando el joven gobernante escuchó esto, se fue triste.
Cuando nosotros presumimos de haber cumplido la ley, esto siempre apuntará hacia algo que nos hace falta o que hemos fallado en obedecer.  La ley es tan santa y perfecta que si nosotros no guardamos incluso una pizca de ella, ésta no tiene más remedio que juzgarnos y maldecirnos. (Ver Gálatas 3:10)  Fue para eso que la ley fue diseñada.
Dios no quiere que nosotros presumamos nuestras habilidades para guardar la ley.  Si vamos a tener confianza en algo, si debemos presumir de algo, que sea de la gracia de Dios.  Solo Su gracia puede guardarnos, salvarnos, sanarnos, liberarnos y bendecirnos completamente.
Así que no presumamos de lo que hemos hecho o somos capaces de hacer, sino de Su gracia para con nosotros —de que Él es nuestra fuerza, salud, favor, provisión, sabiduría, esperanza, salvación y gloria.  ¡Así es como vamos a disfrutar de nuestra herencia de vida abundante!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 13 de enero de 2020

La Palabra De Dios Está Para Bendecirte

Inspiración de Gracia
Así será Mi palabra que sale de Mi boca, no volverá a Mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.  (Isaías 55:11)
En la iglesia primitiva, cada vez que se predicaba la Palabra de Dios, había milagros de salvación, sanidades, y otras señales y maravillas.  Los poseídos por demonios fueron liberados.  El paralítico se levantó de un salto y caminó.  La gente recibió a sus seres queridos que volvieron de la muerte.
Recuerdo haber dicho en uno de los servicios de nuestra iglesia que había una unción para las parejas, a quienes se les dijo que no podían concebir en lo natural, para que recibieran a los niños por los que habían estado creyendo a Dios.  Al liberar la palabra, muchas parejas recibieron su milagro en ese servicio.
Una de las damas que recibió la palabra estaba sirviendo ese día como anfitriona.  Ella y su esposo habían estado creyendo en Dios por un hijo desde hacía unos años.  Unos meses después de ese servicio, ella se dio cuenta de que estaba embarazada —¡de gemelos!  La unción de Dios es siempre mayor que nuestra petición.
Yo creo con todo mi corazón que realmente estamos llegando al lugar donde, a medida que la Palabra de Dios avanza, está causando el mismo efecto que las promesas de la Palabra.  Así que, si la Palabra sobre sanidades fluye, debes saber que la sanidad ya ha hecho explosión en tu cuerpo.  Tu milagro ya ha sucedido.
Muy a menudo, mientras lees la Palabra por tu cuenta o escuchas la predicación ungida de la Palabra, vas a sentir la paz y alegría de Dios, y sentirás fe brotando en tu corazón.  A medida que la Palabra fluye y tú descubres que estás fortalecido para recibir tu milagro, ese es el momento para decir: “Señor, yo recibo mi sanidad ahora”.  Es el momento para decir: “Yo recibo Tu restauración para mi matrimonio”.  Es el momento para decir: “Recibo tu rompimiento o avance para mis finanzas”.
No tienes que esperar hasta que un líder de la iglesia o un amigo ore por ti.  Cada vez que tu fe se fortalezca al escuchar la Palabra, libérala por tu boca para recibir tu milagro, ¡porque la Palabra de Dios está para bendecirte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 12 de diciembre de 2019

Aplicando La Palabra Escrita


Medita En
Pero la justicia que es de la fe, dice… Más, ¿qué dice? “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón”, es decir, la palabra de fe que predicamos.  (Romanos 10:6, 8)
Permíteme mostrarte ejemplos de cómo puedes usar la Palabra escrita para enfrentar los ataques del enemigo.  Digamos que mientras conduces al trabajo una mañana, escuchas a un profesional decir por la radio: “Una de cada cinco mujeres desarrollará esta enfermedad a los cuarenta años”.  Ese es el momento en que tú debes decir: “Escrito está —‘Él te librará del lazo del cazador y de la pestilencia mortal’”. (Sal. 91:3)  Al hacer esto, tú estás levantando un escudo de fe y estás liberando poder al declarar que, independientemente de lo que digan los informes del mundo, ¡tu Dios te librará de toda enfermedad mortal!
Este es otro ejemplo de cuándo y cómo puedes citar la Palabra escrita.  Supongamos que por alguna razón, estás paralizado por imágenes vívidas en tu mente sobre ti mismo muriendo joven, y dejando a tu cónyuge y a tus pequeños, valiéndose por sí mismos.  Nuevamente, este es el momento de hablar la Palabra de Dios en contra de esos temores.  Declara: “Escrito está —‘Lo saciaré de larga vida y le haré ver Mi salvación’”. (Sal. 91:16)
Quizás tienes un conocido que murió en un accidente fatal.  Y ahora tienes miedo de que te pueda pasar lo mismo.  Amigo, el enemigo te acaba de disparar con un dardo ardiente.  Nosotros no sabemos lo que la otra persona creía.  Solo podemos ser responsables de lo que nosotros creemos y vivimos.  Quizás los miembros de tu familia han muerto por la misma enfermedad y el enemigo ahora te está atacando con pensamientos de que tú también desarrollarás diabetes como le sucedió a tu padre y a tu tío, o que morirás por la misma afección cardíaca que ellos tenían.
Amigo, si has estado entreteniendo pensamientos como estos, AHORA es el momento de levantarte y hacer esta declaración: “Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti NO se acercará”. (Ver Sal. 91:7)  Que algo suceda a tu diestra significa que tiene que estar muy cerca de ti.  Esto significa que, incluso si algo desafortunado le sucede a alguien cercano a ti, no permitas que el miedo te detenga con su abrazo que paraliza.  ¡Habla la Palabra escrita de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 12 de noviembre de 2019

Solo Hay Un Camino


Medita En
Si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: “Todo el que cree en Él no será avergonzado”. Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan; porque: “Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo”.  (Romanos 10:9–13)
El apóstol Pablo les dice a los creyentes que han nacido de nuevo en Cristo que Dios el Padre “nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados”. (Col. 1:13–14)  Observa que hubo un cambio de ubicación.  Tú solías estar bajo el poder de las tinieblas.  Pero en el momento en que creíste en Jesús, fuiste movido y colocado bajo la sangre de Jesús, en donde hay perdón de los pecados perpetuamente.
Para comprender el perdón total de los pecados, necesitamos comprender el valor de la persona que se sacrificó a Sí Mismo en la cruz por nosotros.  Sólo Él, porque no tenía pecado, podía pagar todos los pecados de cada hombre.  Cuando nuestro Señor Jesús murió en el Calvario, Él llevó todos los pecados de la humanidad al sacrificio de Sí mismo en la cruz.  Él tomó sobre Sí Mismo el juicio, el castigo y la condenación por todos los pecados.  Ese es el valor de ese hombre único, Jesús.  Él es el pago en exceso por todos nuestros pecados.
Ahora, ¿eso significa que todos somos perdonados automáticamente?  ¡Por supuesto que no!  Lee las escrituras de hoy cuidadosamente.  Si bien el pecado de todos ha sido pagado, cada individuo debe tomar la decisión personal de recibir el perdón de todos sus pecados al recibir a Jesús como su Señor y Salvador personal.  Jesús es el único camino a la salvación. No hay otro camino, excepto a través de Jesús y Su sangre derramada.
No hay ambivalencia en las Escrituras sobre cómo una persona se convierte en un creyente nacido de nuevo en Cristo.  Para ser salvo, tú debes confesar con tu boca que Jesús es tu Señor y creer en tu corazón que Dios lo levantó de la muerte.  Por lo tanto, cualquiera que te diga que el pecado de todos está perdonado automáticamente y que no necesitas recibir a Jesús como tu Señor y Salvador para ser salvo, está escrituralmente equivocado.  Tales enseñanzas son apostasía y son mentiras que vienen del pozo del infierno.  No hay salvación sin Jesús. No hay perdón sin la sangre limpiadora de Jesucristo.  No hay seguridad de que todos nuestros pecados hayan sido perdonados sin la resurrección de Jesús.
Pero hoy, como creyentes nacidos de nuevo en Cristo, ¡tenemos perdón y la sorprendente seguridad de que nuestra salvación está asegurada y nunca seremos avergonzados!  Esta es nuestra realidad hoy —nosotros podemos disfrutar de Su presencia, Su justicia y Su ayuda todos los días y en cada estación.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 12 de septiembre de 2019

Intimidad Con El Señor


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“Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar. Tomad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que Soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas”.  (Mateo 11:28–29)
El Señor no quiere que simplemente reclames Sus promesas de protección que se encuentran en el Salmo 91.  Él quiere que tú te acerques a Él.  Correr hacia Él y refugiarse bajo Sus plumas habla de cercanía.  No se trata de cuántas veces has recitado el Salmo 91; se trata de tener una relación íntima con Él.  Cuando era niño, si escuchaba truenos en la noche y tenía miedo, yo corría a la habitación de mis padres, saltaba a su cama y me escondía en los brazos de mi madre.  Después de un tiempo, yo caía en un sueño profundo, incluso aunque la tormenta siguiera asolando.  Lo ves, no necesitas aprender los siete pasos para superar tus temores.  Tener la presencia de un padre amoroso contigo es suficiente para echar fuera el temor.  Nuestro Señor Jesús, que te ama, quiere que te acerques a Él y te refugies en Su amor.  ¿Harás eso hoy?
Escuché la historia de un granjero cuya casa se quemó.  Mientras caminaba alrededor de los restos humeantes, él vio los cadáveres quemados de sus gallinas.  Resultó que sin querer estaba moviendo el cuerpo ennegrecido de una de las gallinas con su pie, y para su sorpresa, unos pequeños pollitos salieron corriendo de debajo del cuerpo.  ¿Qué pasó?  Ellos se habían refugiado bajo las alas de su madre, quien había dado su vida para salvar a sus pequeños.
Esta es una imagen de lo que nuestro Señor Jesús hizo cuando Él tomó sobre Su propio cuerpo el castigo completo por nuestros pecados.  El fuego del juicio de Dios cayó, no sobre los escribas y fariseos que habían rechazado al Mesías, y tampoco sobre los soldados romanos que lo clavaron en la cruz, sino sobre Su propio Hijo amado —para la nación de Israel, para las naciones gentiles, para ti, para mí, para que todo el que cree en Él sea salvo.
Pero aquí hay algo que quiero que veas: cuando Jesús se ofreció en la cruz, Él absorbió el juicio de Dios en Su propio cuerpo, y como sacrificio, Él era más grande que el fuego del juicio.  La Ofrenda fue mayor que el juicio porque la Ofrenda no se consumió.  En esa cruz, nuestro Señor declaró: “¡Consumado es!” antes de entregar Su Espíritu. (Juan 19:30)  La Ofrenda permaneció aún después de que todo el juicio de Dios se acabó.  ¡Aleluya!  ¡Es por eso que hoy nosotros podemos acercarnos con confianza a Su trono de la gracia!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 8 de julio de 2019

¿Cómo Te Ves A Ti Mismo?


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Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.  (Proverbios 23:7)
La Biblia dice: “Como un hombre piensa en su corazón, así es él”.  Esto significa que la forma en que tú te ves a ti mismo determina tu salud física.  Así que, ¿cómo te ves a ti mismo en medio de tus síntomas o después de escuchar el informe de tu médico?
Amado, la verdad es que a través de la obra terminada de Jesús en la cruz, tú eres completamente justificado y completamente redimido de toda maldición de enfermedad. (Ver Gálatas 3:13, NVI)  Tú eres el hijo amado de Dios por quien Jesús hizo una obra completa de salvación, sanidad y libertad.
Así que no te veas como el enfermo que está tratando de recibir sanidad.  Tú eres el hijo de Dios sanado, justificado y amado, que está enfrentando algunos síntomas.  ¡Ten buen ánimo!  No hay ninguna enfermedad o condición médica que sea mayor que la obra perfecta y terminada que Jesús realizó para ti.  ¡Declara lo que tú fuiste hecho en Cristo y mira que tu cuerpo manifiesta esta verdad!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 22 de marzo de 2019

Solo Cree

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“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”  (Juan 3:14–15)
¿Sabes por qué Jesús eligió la cruz?  Él fue a la cruz para que todo aquel que cree en Él pueda recibir el regalo de la vida eterna.
Todo aquel que cree.  Eso es todo lo que necesitas hacer para entrar en la herencia que fue comprada para ti con la sangre del Hijo de Dios.  Cree en ÉL.  Cree en Jesús.  Cree en lo que Él ha hecho por ti en la cruz.  Cree que todos tus pecados le han sido imputados a Él y toda Su justicia te ha sido imputada a ti. (Ver 2 Cor. 5:21)  Cree en el intercambio divino.  Cree en Su amor.  Cree que todos tus pecados ya fueron castigados en la cruz y que por medio de Jesús, tú has recibido los regalos de justicia y vida eterna.
Lee nuevamente Juan 3:15.  Dime, ¿quién califica para ser salvo?  La Palabra de Dios no dice: “Todo aquel que le obedece perfectamente y guarda todos Sus mandamientos”.  Tampoco dice: “Todo aquel que nunca vuelve a fallar”.  Simplemente dice: “Todo aquel que en Él cree”.  Todo aquel que cree en Él no se perderá sino tendrá vida eterna.  ¡La única acción necesaria de tu parte es creer!
Pastor Prince, ¿cómo puede el simple hecho de creer en Jesús hacerme justo?  Debe haber algo más que yo deba hacer para ganarme y merecer el amor de Dios por mí.
No lo pases por alto solo porque suena simple, y no subestimes el poder de creer correctamente.  Cuando tú crees correctamente —cuando crees que tú eres hecho justo por medio de Jesús— terminarás produciendo el fruto de justicia.  El apóstol Pablo se refiere a “el fruto de justicia” en Filipenses 1:11, y especifica que éste es “por medio de Jesucristo”.  Cuando pongas tus ojos en Jesús y solamente en Jesús, como la fuente de tu justicia y perdón, terminarás produciendo los frutos de justicia, santidad y carácter moral.
De hecho, la Biblia nos dice que es cuando nosotros no vemos u olvidamos que hemos sido limpiados de nuestros pecados antiguos, que terminamos careciendo de autocontrol, piedad y amor fraternal. (Ver 2 Pedro 1:5–9)  ¿Puedes ver cómo es que cuando crees correctamente, vas a terminar viviendo correctamente?  ¡Así que haz de Jesús, Su perdón y Su amor, el centro de cada parte de tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 6 de marzo de 2019

El Enemigo Está Debajo De Tus Pies

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Los setenta regresaron con gozo, diciendo: “Señor, hasta los demonios se nos sujetan en Tu nombre.” Y Él les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño.”  (Lucas 10:17–19)
Nuestro Señor Jesús envió a setenta discípulos contra el reino de las tinieblas, como “corderos en medio de lobos”.  Mira en los versículos de hoy el intercambio entre los setenta discípulos y el Señor Jesús cuando regresaron.  ¡Mi amigo, el poder y la autoridad que nuestro Señor Jesús les dio a ellos para operar es el poder y la autoridad que tenemos hoy como creyentes!
Romanos 16:20 declara que “el Dios de paz, ¡aplastará pronto a Satanás debajo de nuestros pies!”  Él es un enemigo derrotado.  La Biblia es muy consistente y siempre pone al diablo debajo de tus pies. (Ver Gén. 3:15, Efesios 1:22)  Tú no estás a merced de los ataques del enemigo.  No lo pongas a él en un pedestal, como si tuviera poder y dominio sobre ti.  Recuerda que en Cristo, tú estás: “muy por encima de todo principado, autoridad, poder y dominio” (Efe. 1:21), ¡y a todo león y serpiente los pisotearás bajo tus pies!
Hoy, como creyentes, ejercemos nuestra autoridad cuando nos lanzamos a la ofensiva en contra del enemigo.  ¿Cómo se hace esto?  ¡Empuñando en nuestras manos la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios!  Nuestra autoridad, nuestra fuerza y nuestra victoria se encuentran en Su Palabra.
Mira cómo la Biblia describe la armadura de Dios: “Estad, pués, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz, en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomad también el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.”(Efesios 6: 14–17).
¿Notaste que la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, es la única pieza de la armadura que es ofensiva?  Es por eso que en cada ataque que el diablo lanzó a nuestro Señor Jesús, Él se defendió con la espada del Espíritu —Él usó la Palabra de Dios escrita.
Cuando oramos la oración de protección del Salmo 91, estamos orando de acuerdo con la Palabra de Dios y estamos empuñando con nuestras manos la espada del Espíritu.  Así que, no importa qué situación esté rugiendo contra ti, aunque se trate de un diagnóstico médico, un informe del banco o una noticia en los medios de comunicación, toma tu lugar de autoridad y echa mano de las Escrituras para esa situación.  ¡Contraataca con la Palabra de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 8 de febrero de 2019

La Gracia Abre Tu Corazón

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¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso eso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?  (Romanos 2:4, NTV)
Tienes que amar la historia de Zaqueo el bajito, quien se trepó a un sicómoro con la esperanza de mirar a Jesús mientras Él caminaba por allí. (Lucas 19:1–10)  Zaqueo era un recaudador de impuestos corrupto, un rico pecador.  Pero cuando Jesús le habló, en lugar de recordarle los Diez Mandamientos, Jesús le mostró gracia (favor inmerecido) y se invitó a Sí Mismo a la casa de Zaqueo.  Por supuesto, la gente religiosa entre la multitud estaba disgustada y murmuraban entre ellos diciendo: “Ha ido a hospedarse con un hombre pecador.“ (Lucas 19: 7)
Ahora, observa lo que sucedió en la casa de Zaqueo.  Antes de que la cena terminara, Zaqueo estaba entregando su riqueza a los pobres y restituyendo a los que había perjudicado, y Jesús estaba proclamando la salvación de la casa de Zaqueo.
Creo que fue el Espíritu Santo quien puso esta historia al lado de la historia del joven rico.  No creo que estas dos historias en el Evangelio de Lucas sucedieran en orden cronológico.  Pero creo que el Espíritu Santo las colocó en este orden divino para mostrarnos los efectos contrastantes de estar bajo el pacto de la ley y estar bajo el pacto de la gracia.
Cuando el joven rico vino alardeando de su cumplimiento de la ley, Jesús le respondió con la ley y el joven se fue sintiéndose triste. (Mat. 19:22)  Pero cuando Jesús no sacó la ley, sino mostró Su gracia, esto no solo abrió el corazón de Zaqueo, sino también la billetera de un recaudador de impuestos que era corrupto.  ¡Este es verdaderamente el poder de la gracia!  Nos guía al verdadero arrepentimiento.  Verás, cuando se experimenta la gracia de Dios, no se puede evitar ser generoso.
Después de que Jesús le dio generosamente Su amor y gracia incondicionales a Zaqueo, su corazón se desbordó del favor de Dios, inmerecido, no ganado y del cual no era digno.  Zaqueo sabía en lo profundo de su corazón que, como pecador y recaudador de impuestos corrupto, él no merecía que Jesús viniera a su casa.  Pero la bondad de Dios superó con creces sus expectativas.  Y así como Pedro fue guiado a ponerse de rodillas cuando vio la bondad de Jesús, Zaqueo fue guiado al arrepentimiento al experimentar la bondad de Jesús.
A diferencia del joven gobernante, Zaqueo sabía que no era merecedor y por eso Jesús pudo derramar gracia sobre él.  Mira, el rol de la ley es llevarte a un lugar en donde sepas, sin lugar a dudas, que tú no puedes hacer nada para merecer la salvación y las bendiciones de Dios, sino que solo puedes depender de Su gracia.  Su gracia va a darte todas las bendiciones que necesitas y transformará tu vida.  Mi amigo, nuestro Padre celestial está esperando que renunciemos a nuestros propios esfuerzos.  En el momento en que comiences a arrepentirte de todas las obras muertas que has estado haciendo para tratar de calificar y merecer la aceptación y las bendiciones de Dios, Él te dará generosamente Su gracia abundante —Su favor inmerecido, no ganado y del que ninguno de nosotros es digno.
Hoy, aparta tus ojos de ti mismo y mírate disfrutando del favor inmerecido de Dios bajo el nuevo pacto de la gracia.  Mírate a ti mismo perdonado y justificado con la justicia de Jesús.  Ocúpate de Él y de Su gracia, y como Zaqueo, tú serás transformado desde adentro hacia afuera.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 30 de diciembre de 2018

¡Consumado Es!


Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es!  E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Juan 19:30
Imagínate mirando el famoso cuadro de Leonardo da Vinci, Mona Lisa, en el Museo de Louvre.  ¿Pensarías en añadir más pinceladas a este?  ¡Por supuesto no!  Fue hecho por un maestro, así que ¿qué podrías tú añadir a esta pintura para mejorarla?
De esta manera es como nosotros debemos ver la obra de Jesús en la cruz.  Él gritó: “¡Consumado es!”  Y no se puede completar un trabajo que está completo.  No se puede terminar un trabajo que está terminado.  Nuestra salvación está ganada.  Nuestros pecados están todos perdonados.  Nosotros hemos sido hechos para siempre justos por Su sangre.  ¡Cristo pagó completa y perfectamente por nuestro perdón y justificación totales, y por toda clase de bendiciones!
De hecho, estas dos palabras: “Consumado es,” provienen de la palabra griega teleo.  En los días de Jesús, un siervo las usaría para informar a su amo: “He completado el trabajo que me fue asignado.” (Juan 17:4)  La palabra significa: “¡Está terminado, permanece terminado y por siempre estará terminado!”   Quizás el significado más importante de teleo es la forma en que es utilizada por los comerciantes: “¡La deuda ha sido completamente pagada!” Cuando Jesús se entregó a Sí Mismo en la cruz, Él cumplió completamente con las demandas de justicia de la ley.  ¡Él pagó nuestra deuda en su totalidad!
Hoy, no son nuestras obras las que nos traerán las bendiciones.  Es la obra terminada de Cristo.  La vida cristiana no se basa en hacer, sino en creer en Su obra terminada.  Bajo la ley, nosotros debemos hacer.  Bajo la gracia, ¡ya fue hecho!
Tal vez hoy estás enfrentando obstáculos enormes.  Jesús promete: “¡Consumado es!”  ¡Tú no vas a ser liberado porque tú ya has sido liberado!  ¡Tú no vas a ser sanado porque tú ya fuiste sanado!  ¡Dios te sanó hace 2,000 años!  Isaías 53:5 declara: “¡Por Sus heridas tú has sido sanado!”  Tú estás embarazado de sanidad.  ¡Mantente descansando en Su obra terminada y ésta se manifestará!
Mi amigo, el trabajo está terminado.  La victoria está ganada.  Nuestros enemigos han sido hechos el estrado de Sus pies.  ¡Nuestras bendiciones han sido compradas por Su sangre!  Vive la vida sabiendo que no hay nada que tú tengas que hacer —¡Sólo creer!  ¡Está terminado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince}