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jueves, 12 de septiembre de 2019

Intimidad Con El Señor


Medita En
“Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar. Tomad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que Soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas”.  (Mateo 11:28–29)
El Señor no quiere que simplemente reclames Sus promesas de protección que se encuentran en el Salmo 91.  Él quiere que tú te acerques a Él.  Correr hacia Él y refugiarse bajo Sus plumas habla de cercanía.  No se trata de cuántas veces has recitado el Salmo 91; se trata de tener una relación íntima con Él.  Cuando era niño, si escuchaba truenos en la noche y tenía miedo, yo corría a la habitación de mis padres, saltaba a su cama y me escondía en los brazos de mi madre.  Después de un tiempo, yo caía en un sueño profundo, incluso aunque la tormenta siguiera asolando.  Lo ves, no necesitas aprender los siete pasos para superar tus temores.  Tener la presencia de un padre amoroso contigo es suficiente para echar fuera el temor.  Nuestro Señor Jesús, que te ama, quiere que te acerques a Él y te refugies en Su amor.  ¿Harás eso hoy?
Escuché la historia de un granjero cuya casa se quemó.  Mientras caminaba alrededor de los restos humeantes, él vio los cadáveres quemados de sus gallinas.  Resultó que sin querer estaba moviendo el cuerpo ennegrecido de una de las gallinas con su pie, y para su sorpresa, unos pequeños pollitos salieron corriendo de debajo del cuerpo.  ¿Qué pasó?  Ellos se habían refugiado bajo las alas de su madre, quien había dado su vida para salvar a sus pequeños.
Esta es una imagen de lo que nuestro Señor Jesús hizo cuando Él tomó sobre Su propio cuerpo el castigo completo por nuestros pecados.  El fuego del juicio de Dios cayó, no sobre los escribas y fariseos que habían rechazado al Mesías, y tampoco sobre los soldados romanos que lo clavaron en la cruz, sino sobre Su propio Hijo amado —para la nación de Israel, para las naciones gentiles, para ti, para mí, para que todo el que cree en Él sea salvo.
Pero aquí hay algo que quiero que veas: cuando Jesús se ofreció en la cruz, Él absorbió el juicio de Dios en Su propio cuerpo, y como sacrificio, Él era más grande que el fuego del juicio.  La Ofrenda fue mayor que el juicio porque la Ofrenda no se consumió.  En esa cruz, nuestro Señor declaró: “¡Consumado es!” antes de entregar Su Espíritu. (Juan 19:30)  La Ofrenda permaneció aún después de que todo el juicio de Dios se acabó.  ¡Aleluya!  ¡Es por eso que hoy nosotros podemos acercarnos con confianza a Su trono de la gracia!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 15 de agosto de 2019

Adora Al Señor


Medita En
Venid, adoremos y postrémonos; doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de Su prado y las ovejas de Su mano.  (Salmos 95:6–7)
Estoy seguro que has escuchado muchas enseñanzas sobre temer al Señor.  Yo creo en el honor reverencial del Señor.  Pero no estoy a favor de ningún tipo de enseñanza que promueva esa idea de que Dios quiere que le tengas miedo.  Dios se deleita en tenernos cerca de Él.  Él nos invita a habitar en Su lugar secreto, a estar tan cerca de Él que moremos bajo Su sombra.  Todas estas son imágenes de intimidad.  En cualquier relación, el miedo y la intimidad no pueden coexistir.  Si tú tienes miedo de Dios hoy, no podrás creer en Su protección.  Por eso es tan importante que seas fuerte y estés establecido en Su gracia.
El autor del libro de Hebreos dice: “Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna”. (Heb. 4:16)  Esta es una imagen del arca del pacto, el trono de la gracia de Dios.  Debido a que la sangre de nuestro Señor fue derramada en el propiciatorio, hoy nosotros podemos entrar confiadamente a Su presencia sin ningún sentimiento de inferioridad o vergüenza, y recibir Su favor, Su provisión, Su protección y Su ayuda en tiempo de necesidad.
Jesús definió el temor del Señor como la adoración del Señor.  En la tentación en el desierto, Jesús respondió al diablo diciendo: “¡Vete, Satanás! Porque escrito está: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás’”. (Mateo 4:8-10)  Nuestro Señor estaba citando Deuteronomio 6:13, que dice: “Temerás sólo al Señor tu Dios; y a Él servirás”.  Nuestro Señor sustituyó la palabra “temerás” por la palabra “adorarás”.
Jesús nos estaba mostrando cómo entender con precisión el temor del Señor.  En el nuevo pacto este no tiene nada que ver con tener miedo del Señor; sino que se trata absolutamente de entrar a Su presencia con confianza y adorarlo.  Deja de vivir en temor, amigo.  Sigue a nuestro Señor completamente como lo hizo Caleb y adora Su maravilloso nombre.  La Oración de Protección en el Salmo 91 es un Salmo de adoración.  Y cuando adoras a Jesús, todos tus temores se desvanecen.  Cuando lo adoras a Él, el ángel del Señor acampa a tu alrededor como un escudo de protección.  Cuando adoras a tu Salvador, ¡Su Espíritu de sabiduría y consejo te dirige y guía con ríos de paz!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 27 de enero de 2019

En El Lugar Cercano

Medita En
Ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.  (Romanos 8:38–39)
Es posible que hayas leído en el libro de Génesis, sobre cómo José quería que su familia habitara en Gosén, que significa “acercarse”.  Él los quería en un lugar cercano a él y les dijo: “Allí proveeré para ti”. (Gen. 45:11)
Amado, incluso en medio de la hambruna, Jesús, nuestro José celestial, nos quiere cerca de Él para poder proveer para nosotros.  En el libro de Éxodo, Dios declaró: “Yo pondré aparte la tierra de Gosén en la que mora Mi pueblo, para que no haya allí enjambres de insectos”. (Éxo. 8:22)  En la tierra de Gosén, el pueblo de Dios estuvo protegido de las diez plagas que sitiaron la tierra de Egipto en el tiempo de Moisés.  En la segunda parte de las diez plagas, una densa oscuridad paralizadora cubrió la tierra de Egipto durante tres días completos.  Sin embargo, durante ese tiempo, “todos los hijos de Israel tenían luz en sus moradas”. (Éxo. 10:23)
Creo que fue una oscuridad sobrenatural la que cubrió Egipto, porque los egipcios deben haber recurrido a los recursos naturales de luz para disipar la oscuridad —solo para descubrir que no podían hacerlo.  De la misma manera, fue una luz sobrenatural la que los israelitas disfrutaron en Gosén, una luz que la oscuridad trató de sofocar, pero no pudo.
Ahora, creo que esto es profético para nuestros tiempos.  La Biblia es relevante para hoy.  Vivimos en días en los que vemos oscuridad —una oscuridad sobrenatural— cubriendo la tierra.  Sin embargo, las Escrituras nos dicen que incluso cuando hay una densa y profunda oscuridad alrededor, la iglesia —tú y yo, junto con nuestras familias— podemos experimentar y disfrutar de la luz sobrenatural de Dios en nuestras moradas.  Nosotros, quienes hemos sido acercados a Él por medio de la obra de Su Hijo, podemos tener intimidad con Dios y disfrutar de Su cobertura protectora para vivir libres del temor y de manera victoriosa en estos tiempos oscuros.
Amado, en el lugar cercano, Dios hace una diferencia entre Su pueblo y las personas del mundo.  Nosotros estamos en este mundo, pero no somos de este mundo. (Ver Juan 17:14)  Nosotros somos Suyos.  Él desea que estemos cerca Suyo para poder ocultarnos bajo la sombra de Sus alas.  Él pagó el precio para que nosotros podamos ser llamados Sus hijos.  ¡Oh, qué clase de amor nos ha dado el Padre, para que nosotros seamos llamados los hijos y las hijas del Altísimo! (Ver 1 Juan 3:1)
Amado, lo que sea que pueda estar sucediendo en el mundo hoy, tú puedes comportarte valiente e intrépido, ¡porque nada puede separarte nunca del amor de Dios, tu Padre celestial!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 21 de enero de 2019

Vive En La Sombra De Sus Alas

Medita En
Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí, porque en Ti se refugia mi alma; en la sombra de Tus alas me ampararé hasta que la destrucción pase.  (Salmos 57:1)
Si bien es cierto que vivimos en tiempos peligrosos, quiero que sepan esto: Nosotros tenemos la promesa de nuestro Abba de que podemos vivir a salvo, seguros y protegidos, sin importar la agitación que pueda haber a nuestro alrededor.  Nuestro Padre celestial no quiere que sus hijos participen del miedo que ha invadido los corazones de las personas del mundo.  De hecho, Él quiere que todo rastro de miedo sea expulsado de tu corazón ante la certeza de que Él te ha apartado y que el que te cuida, ¡nunca se adormece, ni se duerme!  Cuando el miedo toque a tu puerta, deja que las promesas de protección de Dios llenen tu corazón, tu mente y tu boca, ¡y que el Dios de paz, nuestro Jehová Shalom, entre y se mueva en tu situación!
Nuestro Señor Jesús desea tener una relación íntima con nosotros y Él disfruta cuando reconocemos nuestra necesidad de Él.  Él disfruta que le permitamos que nos esconda bajo la sombra de Sus alas, cerca de Su amoroso corazón.  La Oración de Protección (el Salmo 91), no es un canto mágico, ni un conjuro que nos otorga protección.  Nuestra protección en el Señor se basa completamente en que nosotros tengamos intimidad con Él y estemos cerca de Él.  A medida que lo involucres en tu vida diaria, lo verás guiarte con Su sabiduría y protegerte de tomar decisiones imprudentes.  Y oro por que tú veas Su protección manifestada cada vez más a medida que creces en tu revelación de cuán profundamente amado eres por el Señor, quien protege como ningún otro.
Estoy muy agradecido con las preciosas personas que se tomaron el tiempo de escribirme para compartir las maravillosas historias que has estado leyendo aquí.  Espero que estos encuentros con personas reales de todo el mundo, te hayan animado a creer que cualquiera que sea el arma que el enemigo haya diseñado contra ti, no prosperará.  Dios no hace acepción de personas —al mantenerte afirmando tu corazón en la palabra de gracia y escuchando los testimonios de Su bondad, también experimentarás milagros de liberación, protección y sanidad en tu vida.
Hoy, mientras pones tu confianza en el Señor, oro para que experimentes no solo Su protección divina en una mayor medida, sino toda bendición que el Señor Jesús ha comprado para ti en la cruz del Calvario.  Amado, mientras guarnecemos nuestro corazón con las verdades y promesas del Salmo 91, oro para que realmente vivamos confiadamente y sin temor en estos tiempos peligrosos.
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

domingo, 30 de julio de 2017

Acércate A Jesús

‘Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de Mí, tú y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas y todo lo que tienes.  Allí proveeré también para ti… para que no pases hambre tú, tu casa y todo lo que tienes.’
Génesis 45:10-11

En la historia de José en el Antiguo Testamento, después de que José les revela a sus hermanos su identidad, les dice que regresen a su padre, y que le digan que venga pronto a él.  José había arreglado que su familia habitara en la tierra de Gosén, en donde ellos, con sus hijos y todo lo que poseían, estarían cerca de él.
El nombre “Gosén” significa “acercarse.”  Mi amigo, el Señor quiere que tú estés en “Gosén,” que es un lugar de intimidad con Él.  Su amoroso corazón no está satisfecho solo con borrar tus pecados.  No, Él quiere más.  Él te quiere en Su presencia.  ¡Él te quiere en el lugar en donde Él puede derramar el inmenso amor de Su corazón en ti!
Cuando tú te acercas a Jesús, mira lo que sucede.  José le dice a sus hermanos que también le digan a su padre: “Allí proveeré también para ti, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no pases hambre tú, tu casa y todo lo que tienes.”  Amado, cuando tú te acercas a tu José celestial, Él va a proveer para ti y tus pequeños.  En medio de la hambruna económica en el mundo, en medio del alza del combustible y los costos de los alimentos, no te desesperes.  Acércate a Jesús, porque allí, en “Gosén,” en ese lugar de intimidad, ¡Él va a proveer para ti y toda tu casa!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince