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jueves, 12 de septiembre de 2019

Intimidad Con El Señor


Medita En
“Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar. Tomad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que Soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas”.  (Mateo 11:28–29)
El Señor no quiere que simplemente reclames Sus promesas de protección que se encuentran en el Salmo 91.  Él quiere que tú te acerques a Él.  Correr hacia Él y refugiarse bajo Sus plumas habla de cercanía.  No se trata de cuántas veces has recitado el Salmo 91; se trata de tener una relación íntima con Él.  Cuando era niño, si escuchaba truenos en la noche y tenía miedo, yo corría a la habitación de mis padres, saltaba a su cama y me escondía en los brazos de mi madre.  Después de un tiempo, yo caía en un sueño profundo, incluso aunque la tormenta siguiera asolando.  Lo ves, no necesitas aprender los siete pasos para superar tus temores.  Tener la presencia de un padre amoroso contigo es suficiente para echar fuera el temor.  Nuestro Señor Jesús, que te ama, quiere que te acerques a Él y te refugies en Su amor.  ¿Harás eso hoy?
Escuché la historia de un granjero cuya casa se quemó.  Mientras caminaba alrededor de los restos humeantes, él vio los cadáveres quemados de sus gallinas.  Resultó que sin querer estaba moviendo el cuerpo ennegrecido de una de las gallinas con su pie, y para su sorpresa, unos pequeños pollitos salieron corriendo de debajo del cuerpo.  ¿Qué pasó?  Ellos se habían refugiado bajo las alas de su madre, quien había dado su vida para salvar a sus pequeños.
Esta es una imagen de lo que nuestro Señor Jesús hizo cuando Él tomó sobre Su propio cuerpo el castigo completo por nuestros pecados.  El fuego del juicio de Dios cayó, no sobre los escribas y fariseos que habían rechazado al Mesías, y tampoco sobre los soldados romanos que lo clavaron en la cruz, sino sobre Su propio Hijo amado —para la nación de Israel, para las naciones gentiles, para ti, para mí, para que todo el que cree en Él sea salvo.
Pero aquí hay algo que quiero que veas: cuando Jesús se ofreció en la cruz, Él absorbió el juicio de Dios en Su propio cuerpo, y como sacrificio, Él era más grande que el fuego del juicio.  La Ofrenda fue mayor que el juicio porque la Ofrenda no se consumió.  En esa cruz, nuestro Señor declaró: “¡Consumado es!” antes de entregar Su Espíritu. (Juan 19:30)  La Ofrenda permaneció aún después de que todo el juicio de Dios se acabó.  ¡Aleluya!  ¡Es por eso que hoy nosotros podemos acercarnos con confianza a Su trono de la gracia!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 15 de agosto de 2019

Adora Al Señor


Medita En
Venid, adoremos y postrémonos; doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de Su prado y las ovejas de Su mano.  (Salmos 95:6–7)
Estoy seguro que has escuchado muchas enseñanzas sobre temer al Señor.  Yo creo en el honor reverencial del Señor.  Pero no estoy a favor de ningún tipo de enseñanza que promueva esa idea de que Dios quiere que le tengas miedo.  Dios se deleita en tenernos cerca de Él.  Él nos invita a habitar en Su lugar secreto, a estar tan cerca de Él que moremos bajo Su sombra.  Todas estas son imágenes de intimidad.  En cualquier relación, el miedo y la intimidad no pueden coexistir.  Si tú tienes miedo de Dios hoy, no podrás creer en Su protección.  Por eso es tan importante que seas fuerte y estés establecido en Su gracia.
El autor del libro de Hebreos dice: “Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna”. (Heb. 4:16)  Esta es una imagen del arca del pacto, el trono de la gracia de Dios.  Debido a que la sangre de nuestro Señor fue derramada en el propiciatorio, hoy nosotros podemos entrar confiadamente a Su presencia sin ningún sentimiento de inferioridad o vergüenza, y recibir Su favor, Su provisión, Su protección y Su ayuda en tiempo de necesidad.
Jesús definió el temor del Señor como la adoración del Señor.  En la tentación en el desierto, Jesús respondió al diablo diciendo: “¡Vete, Satanás! Porque escrito está: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás’”. (Mateo 4:8-10)  Nuestro Señor estaba citando Deuteronomio 6:13, que dice: “Temerás sólo al Señor tu Dios; y a Él servirás”.  Nuestro Señor sustituyó la palabra “temerás” por la palabra “adorarás”.
Jesús nos estaba mostrando cómo entender con precisión el temor del Señor.  En el nuevo pacto este no tiene nada que ver con tener miedo del Señor; sino que se trata absolutamente de entrar a Su presencia con confianza y adorarlo.  Deja de vivir en temor, amigo.  Sigue a nuestro Señor completamente como lo hizo Caleb y adora Su maravilloso nombre.  La Oración de Protección en el Salmo 91 es un Salmo de adoración.  Y cuando adoras a Jesús, todos tus temores se desvanecen.  Cuando lo adoras a Él, el ángel del Señor acampa a tu alrededor como un escudo de protección.  Cuando adoras a tu Salvador, ¡Su Espíritu de sabiduría y consejo te dirige y guía con ríos de paz!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 29 de julio de 2019

“¡Abba, Padre!”


Medita En
Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un Espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu Mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.  (Romanos 8:15–16)
Me encanta cuando estoy en Israel, escuchar a los niños pequeños corriendo en los patios de recreo, gritando: “¡Abba! ¡Abba!” y saltar a los abrazos de sus papás.  Para los judíos, Abba es la manera más íntima en la que puedes dirigirte a tu padre.  Es una hermosa imagen de la verdad de que a través de Jesús, tú recibiste el Espíritu de adopción por el cual clamas: “¡Abba, Padre!”  ¿Notaste que el Espíritu Santo se negó a traducir la palabra aramea original ”Abba” a otro idioma?
En los brazos de Abba, un hijo está más seguro, protegido y amado.  Ningún enemigo puede sacar a un niño de los brazos fuertes de su Abba.  Esa es la imagen que Dios quiere que nosotros tengamos cuando oramos a Él y lo llamamos “Abba”.  Por supuesto, tú puedes llamarlo “Papito” o “Papá”, o cualquier término que te ayude a ver a Dios como un Padre cálido, amoroso y protector.
A menos que puedas verlo como tu Padre Abba, vas a continuar teniendo un “espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor” (Rom. 8:15), refiriéndose esto al temor de Dios del Antiguo Testamento.  Es el temor servil al juicio y al castigo lo que te lleva a la esclavitud y te hace temer a Dios.  Pero Dios no quiere que le tengas miedo.  ¡Él quiere que tú tengas un Espíritu de adopción!  Demasiados creyentes están viviendo con un espíritu de orfandad, y sin padre.  Si tú estás atrapado hoy con todo tipo de temores, culpa y preocupaciones, ¡lo que necesitas es una buena dosis celestial del amor del Padre!
Algo maravilloso sucede en tu espíritu cuando tú ves a Dios como tu Padre.  Si mi hija, Jessica, tiene una pesadilla, todo lo que ella tiene que hacer es gritar “¡Papi!”  ¡Y su Papi está allí de inmediato!  Jessica no tiene que decir: “¡Oh Padre que vives y habitas en la habitación de al lado, te ruego que vengas a mí en este momento de peligro, para que puedas rescatarme de esta pesadilla!”  Todo lo que ella tiene que hacer es gritar: “¡Papi!” y yo estoy allí.
De manera similar, en tus momentos de debilidad tú no tienes que acercarte a Dios con oraciones perfectas.  Simplemente clama: “¡Papi!”  ¡Y tu Padre celestial correrá hacia ti!  Tú no te estás presentando ante un juez.  Estás viniendo ante tu Padre, tu Papá Dios, que te abraza y te ama tal como eres.
Toma tiempo para  venir a tu Abba Padre hoy.  Cree que Él te ama incondicionalmente hoy.  Míralo dándote la bienvenida con una sonrisa en Su rostro y con los brazos abiertos.  Corre a Su abrazo, disfruta de Su perfecto amor por ti y deja que toda preocupación, temor e inseguridad se derritan.  Cuando tú crees y recibe el amor de tu Padre, ¡eso pondrá en tu corazón paz y fortaleza inquebrantables!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 11 de julio de 2019

Busca Al Protector


Medita En
Cuando dijiste: “Buscad Mi rostro”, mi corazón te respondió: “Tu rostro, Señor, buscaré”.  (Salmos 27:8)
Cuando leemos sobre la historia de Daniel que se encuentra en Daniel 6, vemos que Daniel hizo el hábito de orar tres veces al día.  Ahora, dependiendo de cuán establecido estés en la gracia de Dios, puedes interpretarlo como una rutina religiosa o puedes ver su tiempo dedicado a la oración como una expresión externa de su relación íntima con el Señor.  Y no estoy diciendo que si nosotros queremos ser protegidos como Daniel, tenemos que orar tres veces al día.  Lo que estoy diciendo es que la protección es el resultado de la cercanía y la intimidad con el Señor.
No hay fórmulas, pasos o atajos para caminar en protección divina.  Simplemente camina cerca del Señor e inconscientemente vas a estar bajo la sombra de Sus alas.  ¡No solo persigas la protección, busca al Protector!  Puede ser que recites el Salmo 91 cincuenta veces al día, pero si no tienes una relación con Jesús, no habrá resultados.  La Oración de Protección no es transaccional; es relacional.
Has perdido el punto si tienes que preguntar cuántas veces al día debes orar.  Esto sería equivalente a preguntarle a tu cónyuge: “¿Cuántas veces al día debo besarte?”  ¡Yo no quisiera que mi esposa, Wendy, me preguntara eso!  Las relaciones nacen del corazón.  No se rigen por fórmulas, reglas o algoritmos.  Uno besa a su cónyuge por amor.  No es una obligación; es un privilegio y un placer.  De la misma manera, no mecanices tu relación con Dios.  Todos los días, tú puedes elegir meditar o no en Su amor por ti.  Daniel eligió hacerlo tres veces al día.  Nosotros podemos aprender de eso sin convertirlo en una simple fórmula.
Lo que Daniel tenía era una relación íntima con el Señor.  Oro para que tú también tengas esto.  La Biblia nos dice que en sus oraciones diarias, Daniel siempre daba gracias a Dios.  Es bueno vivir con agradecimiento hacia el Señor en nuestro corazón.  Cada día, hay muchas cosas de las que nuestro Señor nos protege de las cuales ni siquiera estamos conscientes.  Dale gracias a Él por Su amor por ti.  Alábale y dirige a Él tus pensamientos cada día.  ¡Se consciente de lo cerca que estás de Él y de cuán perfectamente amado eres —y disfruta de la protección que viene de habitar a la sombra de Sus alas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 17 de enero de 2019

Deseando Intimidad Espiritual

Medita En 
‘Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas y todo lo que tienes. ‘Allí proveeré también para ti, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no pases hambre tú, tu casa y todo lo que tienes.’  (Génesis 45:10-11)
El “lugar secreto” habla de un lugar en Cristo, pro también habla de intimidad.  Estar “bajo la sombra del Todopoderoso” es estar cerca de Él.  Hay veces en que viajo a Israel con mis pastores y el sol está ardiendo.  Así que cuando estamos al aire libre, ya sea en el Monte de las Bienaventuranzas o en Capernaúm, siempre estamos buscando estar bajo la sombra de un árbol.  La diferencia de temperatura cuando estamos bajo el refugio protector de un árbol es como la noche y el día.  Afuera, no duraríamos mucho bajo el calor abrasador del sol.  Pero bajo la sombra de un árbol, podemos sentarnos por horas y disfrutar un tiempo refrescante mientras discutimos la Palabra de Dios.
Amado, estar bajo la sombra del Todopoderoso habla de cercanía, intimidad y protección.  Habla de un lugar de frescura, calma y descanso.  Cuando el Salmo 91 habla de morar en el "lugar secreto" del Altísimo, ese lugar secreto no es un lugar geográfico, sino intimidad espiritual con nuestro Señor Jesús.  De la misma manera, la Oración de Protección —el Salmo 91—  no es un conjuro o algún tipo de canto mágico que te asegura protección.  Eres tú valorando tu posición en Cristo y tu relación cercana con Él, y siendo hallado en ese lugar secreto con Él.
Durante más de una década, he estado enseñando a mi iglesia a declarar el Salmo 91 sobre sí mismos y sobre sus seres queridos, y a ser conscientes de la estrecha relación que tenemos como creyentes tenemos con nuestro Señor Jesús. Hace algunos años, recibí un testimonio de protección divina de un hombre de negocios que asistía a nuestra iglesia.  Había estado en un viaje de negocios y se alojaba en el hotel Marriott en Yakarta, Indonesia.  Mientras él se encontraba en el vestíbulo del hotel, detonaron una bomba fuera del hotel y la explosión atravesó el lobby.  La explosión fue tan poderosa que él vio un cuerpo volando que pasó a su lado.  Después de que el polvo se asentó, se dio cuenta de que, aunque su camisa estaba salpicada con sangre y había escombros esparcidos a su alrededor, él estaba completamente ileso.  Sorprendentemente, se había colocado detrás de una columna en el momento en que la bomba estalló, y esa columna lo había protegido del impacto directo de la explosión.
Solo piensa en lo que podría haber ocurrido si este hombre no hubiera llegado al pilar en el preciso momento en que la bomba estalló.  ¡Toda la gloria y la alabanza sean para nuestro Señor Jesús, que cuida de los suyos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 17 de junio de 2017

‘¡Papi!’

… habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”
 Romanos 8:15

El Señor me dijo una vez que el caminar en Sus bendiciones era una cuestión del espíritu –andar en el espíritu de condición de hijo (por adopción).  Y amado, así es como el espíritu de condición de hijo opera –al nosotros buscar a Dios y clamar: “¡Abba, Papi!”  Como niños pequeños.
Hoy, quiero animarte a clamar a Dios con una mayor sensación de intimidad.  Llámalo Papi, Papá o Abba y simplemente habla con Él desde tu corazón.
Cuando las cosas se pongan difíciles, ve a algún lugar tranquilo y habla con Él.  Di: “Papi, quiero hablarte sobre este problema que estoy enfrentando en el trabajo.”  Si padeces una enfermedad en tu cuerpo y necesitas sanidad, acércate a tu Padre y dile: “Papi, papi, necesito escuchar Tus palabras de vida y Tus promesas de sanidad para mi condición.”  Déjame decirte que, ¡Él de seguro hablará contigo!
Cuando te sientas tan abrumado que no sepas qué orar, simplemente clama a tu Papá Dios –“¡Papi Dios! ¡Papi Dios!”  Esto omite los rituales legalistas y te lleva directamente a los brazos de tu Padre celestial.  Mientras más clamemos: “Papi Dios,” más vamos a comenzar a sentir el amor de nuestro Padre y Sus brazos fuertes y reconfortantes.  Ya no tendremos que luchar por tener fe.  La fe simplemente empezará a brotar en nuestro corazón, junto con una confianza serena de que Papá Dios va a neutralizar los ataques del enemigo, y va a hacer que todo funcione para nuestro bien.
Amado, no tengas miedo de ejercitar el Espíritu de condición de hijo.  ¡Clama a tu Papá Dios como un pequeño niño, y experimenta Su abrazo, protección, liberación y provisión este día! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


martes, 26 de enero de 2016

TOMA TUS POSESIONES EN EL 2016


Palabra para el 2016
… Y la casa de Jacob volverá a tomar sus posesiones. —Abdías 1:17

Ten tu fortaleza en el amor de tu Padre celestial por ti y toma tus posesiones —buena salud, provisión, sabiduría, favor, protección, relaciones restauradas... ¡Toda bendición que ya fue pagada por nuestro Señor Jesús en la cruz!
Este es el mensaje alentador que el Señor me dio para compartir con Su pueblo al iniciar este año: “Toma Tus Posesiones en el 2016.”

Amado, 2016 es el año en que el Señor quiere sacarte de un lugar de estrés y conflictos, preocupación y ansiedad, escasez y amargura, hacia Su tierra prometida para ti, en la que tú vas a estar protegido y bien provisto.  Y a través del estudio del relato bíblico de los hijos de Israel a las puertas de entrar a su tierra prometida, Él nos revela tanto Su corazón amoroso, como las claves que nosotros necesitamos para caminar en Su visión para nosotros.
La Escritura nos dice que cuando Dios sacó a los hijos de Israel de la esclavitud en Egipto, Él ya tenía en mente y preparada para ellos, una tierra deliciosa y productiva.  Era una tierra en la que fluye leche y miel, “una tierra que [ellos] no trabajaron y ciudades que [ellos] no construyeron. [Ellos] vivieron en ellas y [ellos] se alimentaron de viñedos y olivares que [ellos] no plantaron” (Josué 24:13, NVI).
En esta tierra, el pueblo de Dios iría de recolectar ajos, cebollas y puerros (alimentos de Egipto, que requerían de un trabajo agotador para conseguirse, una imagen de provisión a través del trabajo arduo), a recoger y comer enormes racimos de uvas, higos, aceitunas y granadas.
¿La diferencia?  Estas eran frutas que Su pueblo podía solo alargar la mano, tomar y comer —una imagen de provisión descansada.  Y debido a que Dios ya les había dado la tierra, todo lo que ellos tenían que hacer era ir y tomarla.  Dondequiera que sus pies pisaran, cada cosa buena ahí, era suya, para que la poseyeran y la disfrutaran.
Hoy, ésta es también la intención y el deseo del corazón de Dios para nosotros —que nos establezcamos plenamente en nuestra tierra prometida y poseamos toda la provisión, protección, paz, relaciones restauradas, sanidad y salud que Él ya ha preparado, ¡y con la que nos ha bendecido por medio de la cruz de Jesús!
¡Que maravillosa promesa que podamos entrar a Su tierra prometida de descanso y disfrutar de provisión abundante, productividad, y protección de Dios, sin ningún tipo de trabajo agotador o esfuerzo estresante!  Y como Dios nos muestra Su deseo y las intenciones de Su corazón para nosotros, Sus hijos amados, Él también nos muestra en esta misma historia del viaje de los israelitas a la tierra prometida, las claves para tomar nuestras posesiones.
En Números 14, vemos cómo la mayoría dudosa de los hijos de Israel no creyeron en Dios, ya que vieron y tenían miedo de los gigantes en la tierra.  Solo Josué y Caleb vieron a los gigantes como “pan comido,” porque los gigantes “no tienen quién los proteja, porque el Señor está de parte nuestra” (Números 14:9, NVI).
Dios llamó a su actitud tipo “confiemos en Dios y vayamos a tomar nuestras posesiones,” un “espíritu diferente,” un espíritu de fe.  En dónde los otros 10 espías se vieron a sí mismos como langostas, insignificantes e incapaces de manejar a los gigantes, Josué y Caleb vieron al Señor más grande y más fuerte que los gigantes y suficientemente poderoso para mantener Su promesa a ellos.  Y debido a que ellos tenían este espíritu diferente, ellos fueron los únicos dos de su generación entre los israelitas que entraron a su tierra prometida.  Los otros pasaron los siguientes 38 años deambulando en el desierto debido a su infidelidad.
Este año, el Señor nos está diciendo que nosotros vamos a tomar nuestras posesiones simplemente descansando y confiando en un Dios que es más grande que cualquier gigante que se interponga en nuestro camino, y confiando en Su Palabra que detalla todas Sus promesas para nosotros.  Vamos a poseer nuestra victoria y nuestras bendiciones cuando veamos a través de los ojos de la fe, más allá de los gigantes, a nuestro Dios que es más grande y más fuerte, cuando veamos a nuestros gigantes como pan comido, y escojamos descansar en Su obra terminada, que nos ha asegurado la victoria y todas las bendiciones.
Así que, cualesquiera que sean los gigantes en tu vida —una condición física, una adicción o atadura, una situación en el hogar o en el trabajo, o solo el sentirte temeroso acerca del futuro— tu Padre celestial te está diciendo: “No les tengas miedo.”  Mira hacia Él y apóyate en Su amor para que te lleve a tu tierra prometida, en donde vas a ver el cumplimiento de Sus promesas en tu vida, y heredarás todo lo que Cristo murió para darte.
¿Y qué de los gigantes que ves ahora o que pueden interponerse en tu camino?  En vez de que ellos te devoren, ¡ellos serán tu comida!  Todo lo que tú necesitas para superarlos ya fue provisto para ti por tu Padre celestial.  Mientras tú miras hacia Él y recibes de Él, Él los convertirá en “pan” —¡comida para fortalecer tu fe y hacerte crecer!
Querido amigo, ¡que este año tengas una mayor revelación del amor de Dios por ti, una intimidad más profunda y un caminar más cercano con el Señor, paz que sobrepasa todo entendimiento, y gozo que se desborda, mientras entras a la tierra prometida por Dios!
¡Prepárate para tomar tus posesiones!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince


domingo, 7 de diciembre de 2014

‘¡Papi!’

Medita En

… habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”
 Romanos 8:15
El Señor me dijo una vez que el caminar en Sus bendiciones era una cuestión del espíritu –andar en el espíritu de condición de hijo (por adopción).  Y amado, así es como el espíritu de condición de hijo opera –al nosotros volvernos a Dios y clamar: “¡Abba, Papi!”  Como niños pequeños.
Hoy, quiero animarte a clamar a Dios con una mayor sensación de intimidad.  Llámalo Papi, Papá o Abba y simplemente habla con Él desde tu corazón.
Cuando las cosas se pongan difíciles, ve a algún lugar tranquilo y habla con Él.  Di: “Papi, quiero hablarte sobre este problema que estoy enfrentando en el trabajo.”  Si padeces una enfermedad en tu cuerpo y necesitas sanidad, acércate a tu Padre y dile: “Papi, papi, necesito escuchar Tus palabras de vida y Tus promesas de sanidad para mi condición.”  Déjame decirte que, ¡Él de seguro hablará contigo!
Cuando te sientas tan abrumado que no sepas qué orar, simplemente clama a tu Papá Dios –“¡Papi Dios! ¡Papi Dios!”  Esto omite los rituales legalistas y te lleva directamente a los brazos de tu Padre celestial.  Mientras más clamamos: “Papi Dios,” más vamos a comenzar a sentir el amor de nuestro Padre y Sus brazos fuertes y reconfortantes.  Ya no tendremos que luchar por tener fe.  La fe simplemente empezará a brotar en nuestro corazón, junto con una confianza serena de que Papá Dios va a neutralizar los ataques del enemigo, y va a hacer que todo funcione para nuestro bien.
Amado, no tengas miedo de ejercitar el Espíritu de condición de hijo.  ¡Clama a tu Papá Dios como un pequeño niño, y experimenta Su abrazo, protección, liberación y provisión este día! 
Bendiciones,

Joseph Prince


martes, 1 de julio de 2014

Acércate A Jesús

Medita En

‘Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas y todo lo que tienes. ‘Allí proveeré también para ti… para que no pases hambre tú, tu casa y todo lo que tienes.’”
Génesis 45:10-11


En la historia de José en el Antiguo Testamento, después de que José les revela a sus hermanos su identidad, les dice que regresen a su padre, y que le digan que venga pronto a él.  José había arreglado que su familia habitara en la tierra de Gosén, en donde ellos, con sus hijos y todo lo que poseían, estarían cerca de él.
El nombre “Gosén” significa “acercarse.”  Mi amigo, el Señor quiere que tú estés en “Gosén,” que es un lugar de intimidad con Él.  Su corazón amoroso no está satisfecho solo con borrar tus pecados.  No, Él quiere más.  Él te quiere en Su presencia.  Él te quiere en el lugar en donde Él puede derramar el inmenso amor de Su corazón en ti!
Cuando tú te acercas a Jesús, mira lo que sucede.  José le dice a sus hermanos que también le digan a su padre: “Allí proveeré también para ti, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no pases hambre tú, tu casa y todo lo que tienes.”  Amado, cuanto ´tu te acercas a tu José celesital, Él va a proveer para ti y los tuyos.  En medio de la hambruna económica del mundo, en medio del alza del combustible y los costos de los alimentos, no te desesperes.  Acércate a Jesús, porque allí, en “Gosén,” en ese lugar de intimidad, Él va a proveer par ti y toda tu casa!
Bendiciones,

Joseph Prince




viernes, 6 de diciembre de 2013

‘¡Papi!’



Medite En

… habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
Romanos 8:15



El Señor me dijo una vez que caminar en Sus bendiciones era una cuestion del espíritu – caminar en el espíritu de adopción.  Y, amado, así es como el espíritu de adopción trabaja –nos hace volvernos a Dios y clamar: “Abba, Padre!” como pequeños niños.

Hoy, quiero animarte a invocar a Dios con el más grande sentido de intimidad.  Llamarlo Papi, Papá o Abba y solamente hablar con Él directo desde tu corazón.

Cuando las cosas se pongan difíciles, ve a algún lugar tranquilo y háblale a Él.  Dile: “Papi, quiero hablarte sobre este problema que estoy enfrentando en el trabajo.”  Si tienes una enfermedad en tu cuerpo y necesitas sanidad, acercate a tu Padre y dile: “Papi, Papi, necesito escuchar Tus palabras de vida y Tus promesas de sanidad para esta condición.”  Dejame decirte que Él seguramente te hablará!

Cuando te sientas tan abrumado que no sabes por qué orar, solamente invoca a tu Papi Dios –“¡Papi Dios! ¡Papi Dios!”  Esto omite los rituales legalistas y te llevará directo a los brazos de tu Padre celestial.  Cuanto más clamamos: “Papi Dios,” más vamos a comenzar a sentir el amor de nuestro Padre y Sus brazos fuertes y reconfortantes.  Nosotros no tenemos que luchar más por fe.  La fe empieza a aumentar en nuestros corazones, junto con la confianza serena de que Papi Dios va a neutralizar los ataques del enemigo y hará que todo obre para nuestro bien.

Amado, no tengas miedo de ejercitar el Espíritu de adopción.  Invoca a tu Papi Dios como un niño pequeño y experimenta Su abrazo, Su protección, Su liberación y Su provisión este día!

Bendiciones,
Joseph Prince