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jueves, 15 de agosto de 2019

Adora Al Señor


Medita En
Venid, adoremos y postrémonos; doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de Su prado y las ovejas de Su mano.  (Salmos 95:6–7)
Estoy seguro que has escuchado muchas enseñanzas sobre temer al Señor.  Yo creo en el honor reverencial del Señor.  Pero no estoy a favor de ningún tipo de enseñanza que promueva esa idea de que Dios quiere que le tengas miedo.  Dios se deleita en tenernos cerca de Él.  Él nos invita a habitar en Su lugar secreto, a estar tan cerca de Él que moremos bajo Su sombra.  Todas estas son imágenes de intimidad.  En cualquier relación, el miedo y la intimidad no pueden coexistir.  Si tú tienes miedo de Dios hoy, no podrás creer en Su protección.  Por eso es tan importante que seas fuerte y estés establecido en Su gracia.
El autor del libro de Hebreos dice: “Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna”. (Heb. 4:16)  Esta es una imagen del arca del pacto, el trono de la gracia de Dios.  Debido a que la sangre de nuestro Señor fue derramada en el propiciatorio, hoy nosotros podemos entrar confiadamente a Su presencia sin ningún sentimiento de inferioridad o vergüenza, y recibir Su favor, Su provisión, Su protección y Su ayuda en tiempo de necesidad.
Jesús definió el temor del Señor como la adoración del Señor.  En la tentación en el desierto, Jesús respondió al diablo diciendo: “¡Vete, Satanás! Porque escrito está: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás’”. (Mateo 4:8-10)  Nuestro Señor estaba citando Deuteronomio 6:13, que dice: “Temerás sólo al Señor tu Dios; y a Él servirás”.  Nuestro Señor sustituyó la palabra “temerás” por la palabra “adorarás”.
Jesús nos estaba mostrando cómo entender con precisión el temor del Señor.  En el nuevo pacto este no tiene nada que ver con tener miedo del Señor; sino que se trata absolutamente de entrar a Su presencia con confianza y adorarlo.  Deja de vivir en temor, amigo.  Sigue a nuestro Señor completamente como lo hizo Caleb y adora Su maravilloso nombre.  La Oración de Protección en el Salmo 91 es un Salmo de adoración.  Y cuando adoras a Jesús, todos tus temores se desvanecen.  Cuando lo adoras a Él, el ángel del Señor acampa a tu alrededor como un escudo de protección.  Cuando adoras a tu Salvador, ¡Su Espíritu de sabiduría y consejo te dirige y guía con ríos de paz!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 30 de noviembre de 2018

Cristo Es Nuestro Propiciatorio


El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente.
Salmos 91:1
En el Antiguo Testamento, había un lugar en donde Dios se encontraba con Su pueblo.  En Éxodo 25:22, Dios dijo: “Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré…”  Este lugar estaba sobre el propiciatorio del arca de la alianza, bajo las alas de los dos querubines.  El salmista lo llama “el lugar secreto del Altísimo... bajo la sombra del Omnipotente.”
El propiciatorio cubría el arca que contenía los tres emblemas de la rebelión del hombre: la vasija de oro del maná —la rebelión del hombre contra la provisión de Dios, dos tablas de piedra en las que Dios escribió los Diez Mandamientos —la rebelión del hombre contra los estándares de Dios, y la vara de Aarón que retoñó —la rebelión del hombre contra la autoridad de Dios.  Una vez al año, en el Día de la Expiación, el sumo sacerdote rociaba la sangre del animal sacrificado sobre el propiciatorio y así expiaba los pecados de Israel.
Hoy en día, no es la sangre de los animales la que hace propiciación por nuestros pecados, sino la sangre santa del Hijo de Dios. (Romanos 3:24-25)  La palabra para “propiciación” en el texto griego original es hilasterion, que en realidad significa “propiciatorio”.  Así que, Cristo es nuestro propiciatorio.  Su sangre habla por nosotros y pone a Dios de nuestro lado.  Dios no ve nuestra rebelión.  ¡Él ve la sangre de Su Hijo y nos acepta!
Es por ello que nosotros podemos acercarnos con confianza al lugar secreto del Altísimo, en Cristo, y estar seguros de que tenemos todo el derecho de estar en la presencia de Dios.  Podemos acercarnos a Él con confianza, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16)
Y debido a que Cristo, nuestro propiciatorio, nos cubre con Su sangre, estamos bajo la protección de Dios.  Estamos en el lugar secreto del Altísimo, morando bajo la sombra del Omnipotente.  Aquí, no nos sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a nuestra morada. (Salmos 91:9-10)  ¡En el lugar secreto del Altísimo, nosotros somos favorecidos y somos guardados de todo mal!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince