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domingo, 1 de septiembre de 2019

Cuida Lo Que Entra Por Las Puertas De Tus Ojos Y Tus Oídos


Medita En
Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón. Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo.  (Proverbios 4:20–22)
Siempre animo a mi iglesia a estar atentos a las puertas de sus ojos y sus oídos.  Esto significa esencialmente que debemos ser conscientes de lo que vemos y escuchamos de manera regular.  El Libro de Proverbios, que está lleno de la sabiduría de Dios, nos dice: “Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón. Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo.”
Dios nos dice que guardemos lo que escuchamos, lo que vemos y lo que está en nuestros corazones.  Él quiere que tengamos nuestros oídos llenos de las palabras amables de Jesús, nuestros ojos llenos de la presencia de Jesús y nuestros corazones meditando en lo que hemos escuchado y visto en Jesús.  Eso es lo que “presta atención a mis palabras” significa hoy en el nuevo pacto, porque Jesús es la Palabra de Dios hecha carne.  Juan 1:14 dice: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia [favor inmerecido] y de verdad.”
¡Se trata de contemplar a Jesús, y a medida que lo contemplamos a Él, somos transformamos más y más a Su semejanza, llenos de favor inmerecido y verdad!  No te pierdas esta poderosa promesa, amigo.  El resultado de sintonizar las puertas de nuestros oídos y nuestros ojos con Jesús, es que Él será vida y salud para nosotros.  La Biblia nos muestra que existe una correlación directa entre escuchar y ver a Jesús, y la salud de nuestro cuerpo físico.  ¡Cuanto más escuchamos y vemos a Jesús, más sanos y fuertes nos volvemos!  ¡Nuestros cuerpos mortales son infundidos con Su vida de resurrección y Su poder!
Si solo estamos alimentándonos de los medios noticiosos, las revistas o el flujo interminable de información en Internet, no es de extrañar que nos sintamos débiles y cansados.  Simplemente no hay alimento para nosotros allí.  Por favor escucha lo que estoy diciendo.  Está bien mantenerse al tanto de los acontecimientos mundiales actuales y conocer lo que está sucediendo en el Medio Oriente, las tendencias en la economía y el desarrollo en el ámbito político.  Tal información puede incluso ser necesaria para la industria en la que estás.  No te estoy pidiendo que te conviertas en un ignorante, ni que vivas en una cueva.  Lo que estoy diciendo es esto: Conoce lo que es bueno para la plenitud de tu cuerpo y tu mente.  Se prudente —no te sobredosifiques con información y conocimientos que no te infunden la vida y el poder de Dios.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 17 de julio de 2019

Confía En Dios, No En El Hombre, Ni El Esfuerzo Propio


Medita En
Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace de la carne su fortaleza, y del Señor se aparta su corazón.  (Jeremías 17:5)
Hoy quiero mostrarte la diferencia entre un hombre bendito y un hombre maldito.  La Biblia es sorprendentemente clara sobre cómo puedes ser un hombre maldito y cómo es una vida maldita.  La Palabra de Dios también nos muestra la imagen de un hombre bendito y cómo tú puedes ser ese hombre.
Comencemos con cómo uno puede ser un hombre maldito.  Jeremías 17:5 nos dice que un hombre “que en el hombre confía” y no en el Señor, se convierte en un hombre maldito.
Un hombre que “hace de la carne su fortaleza” también es maldito.  En este contexto, la “carne” se puede parafrasear como el “esfuerzo propio”. En otras palabras, podemos leer el versículo cinco como “Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace del esfuerzo propio su fortaleza”.
Amigo, hay esencialmente dos formas de vivir esta vida.  La primera es que dependamos y confiemos completamente en el favor inmerecido del Señor, mientras que la otra es que dependamos de nuestros esfuerzos, y luchemos y nos afanemos por el éxito.  Nunca podemos lograr el buen éxito que viene de Dios dependiendo de nuestros propios esfuerzos.  No importa de qué manera luchemos y trabajemos, nosotros no podemos hacer nada para ganar nuestra propia justicia, ni para alcanzar nuestro propio perdón.  Cualquier éxito que podamos lograr es solo un éxito parcial.
Por otro lado, el tipo de éxito de Dios es completo, integral y se impregna en cada faceta de nuestras vidas —espíritu, alma y cuerpo.  La Palabra de Dios dice: ”La bendición del Señor es la que enriquece, y Él no añade tristeza con ella”. (Proverbios 10:22)  Dios nunca nos da éxito a costa de nuestro matrimonio, nuestra familia o nuestra salud.  Como siempre digo a los empresarios de mi iglesia, ¡no uses toda tu salud para perseguir la riqueza, solo para más tarde gastar toda tu riqueza para recuperar tu salud!
La salud y el bienestar de tu cuerpo físico son parte de las bendiciones de Dios.  Si estás constantemente bajo un gran estrés y tienes regularmente ataques de pánico debido a la naturaleza de tu trabajo, entonces te animo a dar un paso atrás y buscar el consejo del Señor.  El estrés te roba la salud, mientras que el buen éxito del Señor hace que tu juventud se renueve.
Cuando tú dependes de tus esfuerzos, puedes luchar durante muchos años y obtener solo una cierta medida de éxito.  Pero cuando dependes del favor inmerecido de Dios, puedes experimentar bendiciones y promociones aceleradas que los años de esfuerzo y lucha nunca podrán lograr.
Mira la historia de José en Génesis 39.  Él no era más que un prisionero de baja categoría.  Sin embargo, a la hora de conocer al faraón, él fue promovido a la oficina de más alto rango en todo el imperio egipcio.  Amado, incluso si estás deprimido (como estuvo José) en este punto de tu vida, ¡el Señor puede promoverte sobrenaturalmente en un instante, cuando tú elijas poner tus ojos en Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 14 de junio de 2019

El Buen Pastor

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Cuidará de Su rebaño como un pastor; en Sus brazos, junto a Su pecho, llevará a los corderos, y guiará con suavidad a las ovejas recién paridas.  (Isaías 40:11, RVC)
Quiero mostrarles que no hay detalles insignificantes en la Biblia, descubriendo verdades ocultas escondidas en los nombres de las seis ciudades de refugio que se encuentran en Josué 20.  Lee este pasaje conmigo y veamos lo que el Señor tiene para nosotros: “Y ellos separaron a Cedes en Galilea, en la región montañosa de Neftalí, y a Siquem en la región montañosa de Efraín, y a Quiriat-arba, es decir, Hebrón, en la región montañosa de Judá. Y más allá del Jordán, al oriente de Jericó, designaron a Beser en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubén, a Ramot en Galaad, de la tribu de Gad, y a Golán en Basán, de la tribu de Manasés.”  (Josué 20:7–8)
Déjame darte el significado de los nombres en orden de aparición.  Cedes significa lugar santo o santuario.  En las ciudades de refugio, las personas buscaban asilo en los santuarios.  Luego tenemos a Siquem, que significa hombro.  Siquem, por cierto, es donde está el pozo de Jacob.  Nuestro Señor Jesús se encontró con la mujer en el pozo en Siquem.  José fue enterrado en Siquem y su tumba todavía está allí.  A continuación, tenemos a Quiriat-arba, que es Hebrón.  Hebrón significa amistad o compañerismo, y es el lugar donde Abraham y Sara fueron enterrados.  Luego, en el lado este del río Jordán, tenemos a Beser, que significa fortaleza, seguido de Ramot, que significa altura o levantado.  Terminamos con Golán, que significa regocijarse o gozo.
Ahora, pongamos estos nombres juntos para ver el mensaje para nosotros: Podemos encontrar un santuario (Cedes) en los fuertes hombros del Señor (Siquem), que Él ofrece en compañerismo (Hebrón).  Él es nuestra fortaleza (Beser) y Él nos levanta (Ramot) por encima de todos nuestros problemas con gran regocijo (Golán).
¡Aleluya, toda la alabanza y la gloria sean al Nombre que es sobre todo nombre!  Los nombres de estas ciudades dibujan una impresionante imagen de nuestro Señor Jesús, acercándose hacia donde nosotros estamos, y ofreciéndonos Sus fuertes hombros cuando estamos atemorizados y cansados.  ¡Qué hermosa imagen del Buen Pastor rescatando a Sus ovejas perdidas!
Amado, cuando hemos fallado y estamos completamente agotados por las batallas de la vida, Él nos ofrece Sus hombros en compañerismo.  Él es nuestro santuario.  Él es nuestro lugar santo, en donde estamos apartados del mundo.  Cuando respondemos a Su deseo de compañerismo y nos subimos a Sus fuertes hombros, Él nos levanta.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 31 de marzo de 2019

Toma De Él

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Mientras iban ellos de camino, Él entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba Su palabra. Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a Él, le dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.” Respondiendo el Señor, le dijo: “Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.”  (Lucas 10:38–42)
Marta estaba ocupada sirviendo a Jesús mientras su hermana, María, sentada a Sus pies, tomaba de Él palabras de vida.  A Marta no le gustó que María no estuviera ayudándola, así que se quejó al respecto con Jesús.  ¿A quién crees que Jesús defendió?  ¡A María!
Mi amigo, algunos creyentes piensan que es mejor dar que recibir.  Eso es cierto en nuestras relaciones con las personas.  Pero cuando se trata de nuestra relación con el Señor, ¡es mejor RECIBIR de Él que tratar de darle!  Jesús se describe a Sí Mismo como el “pan de vida”, diciéndonos en esencia que Él quiere que nosotros tomemos de Él y recibamos de Él todo el sustento, fortaleza, sanidad, provisión y vida abundante que podamos tomar.
Nuestro Señor disfruta cuando nosotros tomamos de Él.  Es por eso que María complació al Señor.  Amado, te animo a ser hoy como María.  ¡Nuestro amoroso Padre celestial disfruta cuando nosotros tomamos de Su infinita reserva de fortaleza, sabiduría, favor, paz y vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 27 de marzo de 2019

Construye Un Escudo De Fe

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Toda palabra de Dios es probada y purificada, El es un escudo para aquellos que confían y se refugian en El.  (Proverbios 30:5, AMP)
Intencionalmente llénate con las promesas de la protección de Dios.  La fe viene por oír, y oír la palabra de Cristo. (Ver Rom. 10:17)
¿Qué estás escuchando hoy?  ¿La palabra del mundo?  ¿La palabra de Wall Street?  ¿O la palabra de Cristo?
Quiero animarte hoy a construir un escudo de fe alrededor de tu familia.  Escucha, cree, declara.  ¿Lo dirías conmigo?  Escucha, cree, declara.  Escucha mensajes centrados en Cristo, cree la Palabra de Dios y declara en voz alta las promesas que deseas ver en tu vida.
Yo creo que el Señor quiere sellar esta verdad en tu vida hoy.  Di esto en voz alta conmigo ahora mismo:
Señor Jesús, Tú eres el refugio de nuestra familia, nuestra fortaleza, nuestro Dios —en Ti confiamos.  Nosotros no confiamos en nuestra propia sabiduría, ni en nuestra propia inteligencia limitada, ni en nuestras propias habilidades.  Confiamos en Ti.  Confiamos en Tu gracia y Tu amor por nosotros.  Confiamos en que Tú nos guardas en Tu salud y fortaleza divinas todos los días de nuestras vidas.  Confiamos en que Tú nos guardas del terror, del temor, de los peligros, de las enfermedades y de los accidentes.  En Ti confiamos.  Amén.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 1 de febrero de 2019

Tus Temores Y Ansiedades Se Disipan En La Presencia De Dios

Medita En
Como cera se derritieron los montes ante la presencia del Señor, ante la presencia del Señor de toda la tierra.  (Salmos 97:5)
No importa dónde estés, el Señor está contigo.  Incluso en medio de tus temores, mientras estás solo en tu habitación, Él está contigo.  En el momento en que comiences a notar Su presencia y a cultivar Su presencia, todos tus miedos, ansiedades y preocupaciones van a derretirse como mantequilla en un día caluroso, o como dice el salmista David: “Como cera se derritieron los montes ante la presencia del Señor”.
No puedes mentalizarte para terminar con tu temor, ni mentalizarte para terminar con tu preocupación.  No puedes simplemente decirte a ti mismo: “Vamos, deja de preocuparte.  No hay nada de qué preocuparse.”  Eso simplemente no funciona.  La deuda seguirá viéndote a la cara y tus problemas seguirán siendo tan insuperables como siempre, sin importar cuánto te esfuerces por mentalizarte para animarte a ti mismo.  Eso es lo que el mundo está tratando de hacer, pero no funciona.  Se necesita la presencia del Señor para mantenerte libre de las preocupaciones.
Jesús no te está pidiendo que te mentalices para animarte y vivas en un estado de negación.  ¡De ninguna manera!  Él te está diciendo: “En medio de tu aflicción, Yo Soy tu escudo.  Yo Soy tu defensor.  Yo Soy tu fortaleza.  Yo Soy tu refugio.  Yo Soy tu provisión.  Yo Soy tu sanación.  Yo Soy tu proveedor.  Yo Soy tu paz.  Yo Soy tu alegría.  Yo Soy tu sabiduría.  Yo Soy tu fuerza.  ¡Yo Soy tu gloria y el que levanta tu cabeza!” (Salmos 3:3)  ¡Amén!  Él no te está pidiendo que finjas que los hechos no están allí.  ¡Él quiere que te des cuenta que EL ESTÁ ALLÍ CONTIGO!
Cuando sepas que Él está contigo y para ti, y pongas tus problemas en Sus poderosas manos, vas a comenzar a tener una estimación más precisa de cuán “grandes” son tus problemas.  Cuando estuvieron en tus manos, el peso y la carga de tus problemas pueden haberte aplastado.  ¡Pero cuando involucras a Jesús, los problemas que antes eran monumentales, se vuelven microscópicos contra la grandeza de Su amor y bondad hacia ti!
Hoy, al considerar todo lo que necesitas hacer y las expectativas puestas sobre ti, mira a Jesús allí contigo.  Él es tu provisión, sabiduría, paz y fortaleza.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 9 de enero de 2019

Construye Tu Fe Sobre Sus Promesas

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“De seis aflicciones te librará, y en siete no te tocará el mal.  En el hambre te salvará de la muerte, y en la guerra del poder de la espada.  Estarás a cubierto del azote de la lengua, y no temerás la violencia cuando venga.  De la violencia y del hambre te reirás, y no temerás a las fieras de la tierra.”  (Job 5:19-22)
Creo que el Señor me dio la porción anterior de las Escrituras para fortalecerte.  Echemos un vistazo más de cerca al primer versículo: “De seis aflicciones te librará, y en siete no te tocará el mal”.  He leído este versículo varias veces anteriormente, pero esta vez el Señor aceleró esta Escritura en mí, así que permíteme compartir esta nueva visión contigo.  Quiero dirigirme especialmente a aquellos que se han sentido muy desanimados en el área de protección.  Quizás has experimentado una situación muy difícil o incluso trágica, o estás pasando por una situación muy difícil en este momento.  ¿Me permites animarte a construir tu fe sobre Sus promesas y no sobre tus experiencias?
La Palabra de Dios dice que en este mundo tendremos problemas (ver Juan 16:33).  El hecho de que Dios declare en Su Palabra que Él nos librará de los problemas, nos indica que tendremos problemas.  Pero Dios quiere que sepamos que cuanto más escuchemos las promesas del Salmo 91, lo citemos y nos recordemos a nosotros mismos sobre la protección diaria del Señor, más crecerá nuestra fe en Su protección.
La fe viene de “oír, y el oír por la palabra de Cristo”. (Rom. 10:17)  ¡Cuanto más oímos, más creemos!  Cuanto más clames y ores la Oración de Protección del Salmo 91, más caminarás en sus bendiciones.  Esta intencionalidad de aprender y creer el Salmo 91 va a saturarte con las promesas de protección del Señor para tu vida, hasta que tu fe sea sólida y desbordante.
Querido lector, ser liberado de problemas es fantástico, pero hay una promesa que es aún mayor y ésta es, estar en ese lugar donde “ningún mal te tocará”.  Y esa es mi oración para ti y tus seres queridos.  Aunque vivimos tiempos peligrosos, tenemos a un Dios todopoderoso que vela por nosotros.  Así que, oro por que todos crezcamos y tengamos una revelación de la Protección del Señor que vaya en aumento en estos últimos días.  Si bien ninguno de nosotros, incluyéndome a mí, ha alcanzado esta revelación plenamente, estamos en un viaje de fe, de caminar confiadamente en las promesas de la protección de Dios.  ¡Demos gracias al Señor por Su liberación de todos nuestros problemas, mientras seguimos creyendo que llegaremos al lugar donde ningún mal tocará a nuestros seres queridos, ni a nosotros!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 1 de enero de 2019

Acepta Ser Rescatado

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¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que está perdida hasta que la halla?  Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso; y cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: “Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido.”  (Lucas 15:4-6)
¡Recuerdas la parábola de la oveja perdida que Jesús narró en Lucas 15?  Cuando el pastor encontró a la oveja perdida, él la levantó y la puso sobre sus fuertes hombros.  ¿Qué hizo la oveja?  Nada.  Ésta solo aceptó ser rescatada por el pastor.  Jesús llamó a este acto de aceptación de parte de la oveja, “arrepentimiento” —“habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.” (Lucas 15:7)
Eso es lo que Dios nos invita a hacer hoy —aceptar ser protegidos.  Él quiere que nosotros estemos sobre Sus hombros, en la seguridad de Él Mismo como nuestra fortaleza impenetrable.  En este lugar, ningún depredador puede atacar a Sus ovejas.   En Sus hombros, tú eres altamente exaltado sobre todos tus problemas, sobre todo daño, todos los ataques y muy por encima de todo principado y poder.  Si, muy por encima de Satanás, por encima del poder de las tinieblas y de la trampa del cazador.  En Sus hombros, tú estás muy por encima de toda enfermedad, dolencia y todo nombre que se nombra.  ¡Que grandioso lugar para estar!
¿Y hace el Señor esto de mala gana?  Absolutamente no.  La Biblia nos dice que el pastor pone a la oveja sobre sus hombros, “gozoso”. (Lucas 15:5)  Nuestro Señor nos rescata con gran gozo en Su corazón y una gran sonrisa en Su rostro.
Amado, el lugar más seguro en el que puedes estar hoy es sobre Sus hombros.  Jesús es tu ciudad de refugio.  ¡En tu día de aflicción, corre a Él!  Oro porque ancles tu corazón en el maravilloso versículo que encierra esto: “Habite el amado del Señor en seguridad junto a aquel que le protege todo el día, y entre cuyos hombros mora.” (Deut. 33:12)  ¡Cuando tú haces al Señor tu refugio y tu lugar seguro, habitarás seguro en Él y no te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada! (Ver Salmos 91:10)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Gracia Fresca Para Cada Día


Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo.  Bástele a cada día sus propios problemas.
Mateo 6:34
“Estoy preocupado por el gran negocio que tengo que cerrar mañana.”  “Estoy preocupado por la entrevista de trabajo que tengo mañana.”  “Los resultados de mis exámenes médicos estarán listos mañana.  Tengo miedo de que no vayan a ser buenos.”
Dios no quiere que te preocupes por el mañana.  Él quiere que sepas que Él te da toda la ayuda que tú necesitas hoy, y cuando venga el mañana, también vendrá ayuda fresca de Su parte.
Este es un principio de Dios, incluso en el Antiguo Testamento.  Cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, Dios les dio maná fresco desde el cielo, cada mañana. (Éxodo 16:13-16, 31)  Ellos no tuvieron que preocuparse por el mañana porque cuando el mañana llegaba, nuevamente había maná fresco.  Él fue su provisión cada día.
Hoy, el maná de Dios es la gracia que Él te da cada día.  Si tú estás preocupado por una situación que sucederá mañana, debes saber que habrá suficiente gracia para esa situación cuando ésta llegue.  Dios quiere que tú simplemente descanses en Su habilidad de sanar, libertar, proteger y proveer para ti cada día.
En el Antiguo Testamento, cuando los ejércitos de Moab y de Amón vinieron en contra del Rey Josafat, Dios le dijo al ansioso rey: “No temáis, ni os acobardéis… porque la batalla no es vuestra, sino de Dios.  No necesitáis pelear en esta batalla… estad quietos, y ved la salvación del Señor…” (2 Crónicas 20:15-17)
Cuando la mañana siguiente llegó, el Rey Josafat vio como Dios causó tal confusión sobre el campamento de sus enemigos que provocó su propia masacre.  En medio de toda esa lucha en el campo enemigo, el pueblo de Dios simplemente se quedó quieto y lo vio pelear la batalla por ellos, tal como Él lo había prometido.
Mi amigo, cuando tú ves que un problema se aproxima a tu mañana, no tengas miedo, ni te desmayes.  Busca al Señor, y mira Su gracia y salvación liberarte.
Dios quiere que tú vivas una vida libre de estrés, no una vida llena de preocupaciones por los problemas de mañana.  Cuando el mañana venga, ¡Su gracia estará ahí para ti como tu ayuda, protección, favor y fortaleza!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 15 de septiembre de 2018

Sal Sin Pobreza Ni Debilidad


Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.
Salmos 105:37
Cuando los hijos de Israel eran esclavos en Egipto, vivían en pobreza y enfrentaban diariamente trabajo duro bajo las órdenes de sus crueles capataces.  Las cicatrices y los azotes frescos de los látigos de sus amos cubrían sus cuerpos.  El terrible calor de Egipto, les causaba espantosas llagas que supuraban.  Muchos de ellos estaban encorvados debido a las largas horas que pasaban cargando toneladas de ladrillos y adobe.  Trabajar como esclavos durante largas horas, bajo duras condiciones, les restaba años.  Y sin la alimentación adecuada, muchos de ellos eran personas débiles y demacradas.
Pero algo les sucedió la noche de la Pascua. (Éxodo 12)  Con la sangre del cordero aplicada en los dinteles de sus puertas, ellos entraron en la protección de Dios.  Y dentro de sus casas, según lo instruido por Dios, ellos comieron el cordero asado en fuego.
Creo que aquellos que estaban ciegos, comieron los ojos del cordero, creyendo que los ojos perfectos del cordero les daría una visión perfecta.  Los que  tenían alguna enfermedad del corazón, se comieron el corazón del cordero, creyendo que sus corazones palpitarían fuerte otra vez.  Y los que eran cojos, se comieron las patas del cordero, creyendo que pronto estarían saltando como corderos.
Y cuando llegó la mañana, algo nuevo y milagroso les sucedió.  Ellos salieron con Dios, ya no más como esclavos, sino como personas libres.  Ellos ya no eran más pobres y necesitados, sino poseían plata y oro que los egipcios les habían dado.  Y ninguno de ellos —que eran cerca de 2.5 millones— era débil o enfermizo.
Si esto fue lo que los hijos de Israel experimentaron después de comer el cordero pascual, que solamente era una sombra o figura de Cristo, ¿cuántas más bendiciones vamos a experimentar nosotros que hemos entrado en la cobertura de la sangre preciosa de Jesús, el verdadero Cordero de Dios?
Cuando tú pones tu confianza en el Cordero de Dios que fue quemado por la furia del juicio de Dios destinado para nosotros, ¡tú vas a salir diariamente, sin pobreza, ni debilidad, sino provisto con abundancia y fortalecido divinamente en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 27 de junio de 2018

Dios Es Tu Fortaleza


Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de Su fuerza.
Efesios 6:10
Cuando tú dices: “Yo puedo manejar este problema por mí mismo, Señor,”  Dios dice: “Ok, hazlo entonces.”  Pero cuando dices: “¡Ayúdame Señor!  Te necesito.  No puedo hacer esto por mí mismo,”  Dios dice: “Bien, Yo estaba esperando a que dijeras eso.  Tú no puedes, pero Yo puedo.  ¡Ahora, obsérvame!”  Así es como Dios es —Él ama esos tiempos en los que tú dependes de Él.
Verás, cuando tú piensas que eres fuerte y que no necesitas a Dios, Él no puede ayudarte.  Pero cuando tú lo necesitas y lo buscas, Él no va a dejarte débil y sin ayuda.  Él viene a ti y se vuelve la fortaleza para tu vida.  Él se convierte en el rompimiento que tú necesitas.
Un miembro de la iglesia con el hábito de fumar, vino a mí un día y dijo: “Pastor Prince, por favor ore para que Dios me ayude.  Quiero parar mi hábito de fumar.”
Yo simplemente le dije: “Tú no puedes, pero Dios puede.”
Él respondió: “Si, yo sé que yo no puedo.  Pero con la ayuda de Dios, voy a ser disciplinado y haré mi mejor esfuerzo por dejar el hábito.”
Le dije: “No, tú no puedes, pero Dios puede.”   Le repetí esto unas cuantas veces, hasta que él se dio cuenta de que no sería su autodisciplina, ni su fuerza de voluntad las que lo ayudarían a vencer su hábito de fumar, sino el poder de Dios.  Finalmente, él entendió que la verdadera liberación de ese hábito destructivo no vendría por sus propias fuerzas, sino por “[ser] fuerte en el Señor y en el poder de Su fuerza.”
Cuando volví a verlo unas semanas más tarde, él dijo: “Pastor Prince, desde ese día, yo ni siquiera he intentado contenerme.  Sino que cada vez que encendí un cigarro, le dije a Dios; ‘Yo no puedo, pero Tú puedes.’  ¡Entonces un día, las ansias por fumar se fueron!  ¡Jesús me ha liberado completamente de mi esclavitud a la nicotina!”  Este hombre experimentó libertad verdadera, no solo de la manera externa que es a base de disciplina y fuerza de voluntad.
Así que, cuando tú dices: “Yo puedo hacer algo al respecto,” tú estás todavía confiando en tu fortaleza humana.  Pero cuando le dices a Dios: “Yo no puedo, pero Tú puedes,” estás aprovechando la fuente real de tu fortaleza —Jesús.  Y mientras descansas en Su fuerza, ¡vas a ver Su poder manifestarse en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 4 de mayo de 2018

Gloríate De La Gracia De Dios Para Ti


… “El que se gloria, que se gloríe en el Señor.”
1 Corintios 1:31
Si alguien te preguntara: “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?”  Tú probablemente le dirías: “Cree en el Señor Jesús y serás salvo,” ¿no es así?
Bien, un joven rico le hizo a Jesús la misma pregunta, pero Jesús en vez de decirle que creyera en Él, le habló de la ley. (Marcos 10:17-22)
Jesús vio que el joven rico vivía su vida vanagloriándose de su habilidad de cumplir la ley para ganar la salvación y el favor de Dios.  Pero debido a Su amor por él, Jesús tuvo que mostrarle que aquellos que viven por la ley deben darse cuenta que sus propios esfuerzos no los pueden salvar.
Así que, Él le recordó: “Tú sabes los mandamientos: ‘No mates… No cometas adulterio… No hurtes… Honra a tu padre y a tu madre.’”  El joven rico mostró que su confianza estaba en su cumplimiento de la ley cuando respondió: “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.”
Así que, Jesús tuvo que decirle: “Una cosa te falta… ve y vende cuanto tienes y da a los pobres… y ven, sígueme.”  Cuando el joven rico escuchó esto, se fue triste.
Cuando nos vanagloriamos por haber guardado la ley, esto siempre apuntará hacia algo que nos hace falta o que no hemos cumplido.  La ley es tan santa y perfecta que si no guardamos incluso un ápice de ella, no tiene otra opción, más que juzgarnos y maldecirnos. (Gálatas 3:10)  Esto es para lo que la ley fue diseñada. 
Dios no quiere que nos vanagloriemos en nuestras habilidades para cumplir la ley.  Si vamos a tener confianza en algo, si vamos a vanagloriarnos de algo, que sea de la gracia de Dios.  Solo Su gracia puede guardarnos, salvarnos, sanarnos, liberarnos y bendecirnos completamente.
Así que, no nos vanagloriemos de lo que hemos hecho o podemos hacer, sino, gloriémonos de Su gracia para nosotros –de que Él es nuestra fortaleza, salud, favor, provisión, sabiduría, esperanza, salvación y gloria.  ¡Es así como nos veremos disfrutar nuestra herencia de vida en abundancia!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 13 de abril de 2018

Dios Ayuda A Quienes No Tienen Ayuda


Porque Tú has sido mi socorro, y a la sombra de Tus alas canto gozoso.
Salmos 63:7
Ha habido algunas personas que me dicen: “Pastor Prince, por favor ore por mí.  Yo no puedo ver más allá del caos en el que estoy.  Sé que todo esto es mi culpa.  Y justo ahora, ni siquiera sé si Dios escucha mis oraciones.”
Si piensas en esto, una gran cantidad de nuestros problemas son nuestra propia creación.  Pero es cuando nosotros merecemos el castigo y no la bendición, cuando podemos recibir gracia —el favor inmerecido y la ayuda inmerecida de Dios.
Cuando nosotros dejamos de tratar de ser merecedores de la ayuda de Dios, encontramos a Dios más que dispuesto a ser nuestro Salvador.  Pero cuando seguimos tratando de hacer que las cosas funcionen, estamos tratando de ser nuestros propios salvadores.  Dios va a decir: “Sálvate a ti mismo porque Yo no puedo ayudarte cuando tú no necesitas Mi ayuda.”
Puedes estar pensando: “Pero Pastor Prince, ¿acaso no sabes que, Dios ayuda a quienes se ayudan?”
Contrario a la creencia popular, el dicho: “Dios ayuda a quienes se ayudan,” ¡no se encuentra en la Biblia!  Dios no ayuda a quienes se ayudan a sí mismos.  Él ayuda a quienes no tienen ayuda y dependen de Él.  Él ayuda a quienes le buscan como su única fuente de ayuda para sus problemas. 
Si tú dices: “Mi problema es que soy débil.”  Dios dice: “Ese no es problema.  Yo soy tu fortaleza.”  Si tú dices: “Señor, mi cara es el problema.  Soy una persona fea.”  Dios dice: “Mi rostro resplandecerá en el tuyo.  Yo soy tu gloria.”  Si tú dices: “Señor, yo soy el problema.  No soy nadie.”  Dios dice: “Yo te haré alguien.”
Desafortunadamente, muchos de nosotros aún seguimos tratando de ayudarnos a nosotros mismos, pensando que para ciertas cosas realmente no necesitamos a Dios.  Pero Dios dice: “Sin Mi, nada podéis hacer”. (Juan 15:5)  ¿Realmente lo creemos?  ¿O creemos que sin Él, nosotros todavía podemos hacer ciertas cosas para ayudarnos a nosotros mismos?
Solo cuando nos damos cuenta de que no podemos hacer nada, y no somos nada por nosotros mismos y para nosotros mismos, es que ¡nosotros podemos hacer todas las cosas por medio de Cristo que nos fortalece! (Filipenses 4:13)  ¡Entonces, veremos la ayuda y el favor inmerecido de Dios, de los cuales no somos dignos, librarnos de toda maldad!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 12 de abril de 2018

Gloríate De La Gracia De Dios Para Ti


… “El que se gloria, que se gloríe en el Señor.”
1 Corintios 1:31
Si alguien te preguntara: “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?”  Tú probablemente responderías: “Cree en el Señor Jesús y serás salvo,” ¿no es así?
Bien, un joven rico le hizo a Jesús la misma pregunta, pero Jesús en vez de decirle que creyera en Él, le dio la ley. (Marcos 10:17-22)
Jesús vio que el joven rico vivía su vida vanagloriándose de su habilidad de cumplir la ley para ganar la salvación y el favor de Dios.  Pero debido a Su amor por él, Jesús tuvo que mostrarle que aquellos que viven por la ley deben darse cuenta que sus propios esfuerzos no los pueden salvar.
Así que, Él le recordó: “Tú sabes los mandamientos: ‘No mates… No cometas adulterio… No hurtes… Honra a tu padre y a tu madre.’”  El joven rico mostró que su confianza estaba en su cumplimiento de la ley cuando respondió: “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.”
Así que, Jesús tuvo que decirle: “Una cosa te falta… ve y vende cuanto tienes y da a los pobres… y ven, sígueme.”  Cuando el joven rico escuchó esto, se fue triste.
Cuando nos vanagloriamos por haber guardado la ley, esto siempre apuntará hacia algo que nos hace falta o que no hemos cumplido.  La ley es tan santa y perfecta que si no guardamos incluso un ápice de ella, no tiene otra opción, más que juzgarnos y maldecirnos. (Gálatas 3:10)  Esto es para lo que la ley fue diseñada. 
Dios no quiere que nos vanagloriemos en nuestras habilidades para cumplir la ley.  Si vamos a tener confianza en algo, si vamos a vanagloriarnos de algo, que sea de la gracia de Dios.  Solo Su gracia puede guardarnos, salvarnos, sanarnos, liberarnos y bendecirnos completamente.
Así que, no nos vanagloriemos de lo que hemos hecho o podemos hacer, sino, gloriémonos de Su gracia para nosotros –de que Él es nuestra fortaleza, salud, favor, provisión, sabiduría, esperanza, salvación y gloria.  ¡Es así como nos veremos disfrutar nuestra herencia de vida en abundancia!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince