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sábado, 22 de agosto de 2020

Nada Es Imposible Para Dios

 Inspiración de Gracia

«¡Ah, Señor Dios! He aquí, Tú hiciste los cielos y la tierra con Tu gran poder y con Tu brazo extendido; nada es imposible para Ti.»  (Jeremías 32:17)

Nuestras mentes tienden a ver nuestros problemas como grandes o pequeños.  Incluso cuando oramos por los enfermos, decimos cosas como: “¿Tienes dolor de cabeza?  No hay problema.  Oremos por tu sanidad.”  Pero cuando se trata de cáncer, decimos: “Oh, vayamos a contarle al pastor principal.  Será mejor si él ora por ti.”  Pensamos en los dolores de cabeza como problemas pequeños y en los cánceres como problemas grandes.

Pero esta no es la manera en la que Dios piensa.  ¡No hay nada que sea imposible para Aquel que hizo los cielos y la tierra!  Con Dios, no hay tal cosa como un “gran” problema.  De hecho, mientras “más grande” es el problema, ¡más “fácil” es para Él!  En la alimentación de los 5,000, solo se requirió de cinco panes para alimentar a la multitud. (Ver Mateo 14:15-21)  Pero para alimentar a una multitud menor, la de 4,000, se requirió de siete panes. (Ver Mateo 15:32–38)

En el esquema humano de las cosas, debería requerirse de más panes para alimentar a más personas.  Pero esto no es así con Dios.  Se requirieron menos panes para alimentar a más personas.  Ésta es la manera de Dios para decirnos que mientras “mayor” es el problema, más “fácil” es para Él.  Yo no estoy diciendo que los problemas pequeños sean difíciles para Dios.  ¡Pero es tan alentador pensar que para Dios es “más fácil” sanar los cánceres que los dolores de cabeza!

Imagina acercarte a Dios con un gran problema.  “Entonces, ¿cuál es tu problema, hijo?”  Te pregunta Dios.  Tú dices: “Padre, es una enorme deuda financiera —¡no de miles sino de millones!”  Él te dice: “Fácil.  Ya está cancelada.”

En otro escenario, Dios pregunta: “Entonces, ¿cuál es tu problema, hijo?”  Tú dices: “Padre, perdí mi trabajo y no puedo hallar uno nuevo.  Ya estoy en mis cincuentas y no cuento con las calificaciones necesarias.”  Él te dice: “No hay problema.  Considérate empleado.  Y en este nuevo trabajo, tú no solo tendrás un trabajo, tendrás una buena posición.”

Amado, con Dios, ¡nunca hay problema porque no hay nada imposible para Él!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 17 de octubre de 2019

No Puedes Perder Tu Comunión Con Dios


Medita En
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna…  (Daniel 9:24)
Hay algunos cristianos que creen que puedes perder tu comunión con Dios cuando pecas, así que necesitas confesar tu pecado a Dios y obtener el perdón para volver a ser justo.  Ellos aseguran que tu relación con Dios no se rompe cuando pecas, pero tu comunión con Él sí, por lo tanto, es necesario que confieses tu pecado para restaurar tu comunión con Él.
Eso suena muy bien.  Pero creer que tu comunión con Dios se rompe cuando pecas afectará tu capacidad de acercarte confiadamente a Su trono de gracia para recibir de Él.  En realidad, ambas palabras, “relación” y “compañerismo” comparten la misma raíz griega, la palabra koinonia.  Esto significa que incluso si tú fallas, tu relación y tu comunión con Dios no se rompen.  ¿Por qué?  Porque todos tus pecados y tus faltas fueron pagados en la cruz.  ¿Cómo puedes entonces perder tu justicia en Cristo cuando esta se basa completamente en Su obra perfecta y no en tu imperfección?
Para que puedas ver cómo es que tenemos justicia eterna en Cristo, mira la profecía en el Libro de Daniel acerca de la obra de Jesús en el Calvario.  Daniel 9:24 describe Su misión en términos inequívocos: “para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna”.  ¡Amado, nosotros podemos regocijarnos hoy porque Jesús cumplió cada ápice de esta profecía!  La sangre de toros y cabras en el antiguo pacto solo proporcionaba justicia limitada y temporal para los hijos de Israel, y es por eso que con cada nueva falla, los sacrificios tenían que repetirse.
¡Pero en el nuevo pacto, la sangre de Jesús puso fin al pecado y nos dio la justicia eterna!  Escucha atentamente esto: Jesús no tiene que ser crucificado repetidamente cada vez que tú fallas porque cada pecado ya fue pagado en la cruz.  Nosotros necesitamos tener confianza en cuán completa y perfecta es Su obra terminada.  Hoy, como creyente del nuevo pacto, tú eres justo no solo hasta el próximo pecado.  ¡Tú tienes justicia eterna!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Fiel A Tu Valoración


Y el sacerdote lo valuará como bueno o como malo; como tú, el sacerdote, lo valúes, así será.
Levítico 27:12
Tu colega dice que esta semana va a ser terrible porque el nuevo jefe es una mala persona.  Tú no estás de acuerdo y dices que va a ser una semana bendecida.  Ambos pasarán por la misma semana, pero con resultados muy diferentes.  Mientras la semana de tu amigo será de hecho terrible, ¡la tuya estará llena del favor del Señor!
En el Antiguo Testamento, cuando alguien traía al sacerdote algo que tenía, para ser valuado, cualquiera que fuera el valor que el sacerdote le daba a esto, ése era su valor.  Si él lo valuaba como algo de buen valor, entonces era de buen valor.  Si lo valuaba como algo de poco valor, entonces era de poco valor.
Hoy, tú también eres un sacerdote, debido a la sangre de Jesús. (Apocalipsis 1:5-6)  Y “como tú, el sacerdote, lo valúes, así será.”  Si tú valoras tu año como un año de avances financieros, entonces así será para ti.  Si valoras tu vida como llena de salud divina, entonces así será para ti.
Hubo un paciente con un derrame cerebral que estaba postrado en cama.  Mientras escuchaba mis sermones grabados, él le dio valor a creer que con Dios como su salvación, su vida sería larga y con salud. (Salmos 91:16, RVA)  Él creía que Dios lo ayudaría a caminar de nuevo.  No mucho tiempo después de que él le diera su valor a esta verdad, él fue capaz de caminar, ¡y ya no estaba atado a la cama!  La siguiente valoración que hizo sobre su salud fue la recuperación completa con Dios como su ayudador.
En realidad, tú tienes más autoridad que los sacerdotes levitas del Antiguo Testamento.  Ellos pertenecían al antiguo sacerdocio de los hombres.  ¡Pero tú eres del sacerdocio mayor y “eterno” de Jesús! (Hebreos 7:8, 17)  No sólo eso, tú eres un sacerdote real. (Apocalipsis 1:6)  En otras palabras, ¡tú también eres un rey!  Y como rey, el valor que tú das también es importante, porque en donde hay palabra de un rey, hay poder! (Eclesiastés 8:4)
Mi amigo, esto significa que tú tienes una doble porción del poder de la valoración.  Por lo tanto, valora audazmente las cosas buenas en tu vida, ¡y así será para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 9 de octubre de 2018

Nada Es Muy Difícil Para Dios


 “¡Ah, Señor Dios!  He aquí, Tú hiciste los cielos y la tierra con Tu gran poder y con Tu brazo extendido; nada es imposible para Ti.”
 Jeremías 32:17
Nuestras mentes tienden a ver nuestros problemas como grandes o pequeños.  Incluso cuando oramos por los enfermos, decimos cosas como: “¿Tienes un dolor de cabeza?  No hay problema.  Vamos a orar por tu sanidad.”  Pero cuando se trata de cáncer, decimos: “Eh, vamos a comentarle esto al pastor.  Es mejor que él ore por ti.”  Consideramos los dolores de cabeza como pequeños problemas y el cáncer como un gran problema.
Pero esa no es la manera en que Dios piensa.  ¡No hay nada que sea difícil para Aquel que hizo los cielos y la tierra!  Con Dios, no hay tal cosa como un problema “grande”.  ¡De hecho, mientras “más grande” el problema, “más fácil” es para Él!  En la alimentación de los 5,000, solamente se requirió de cinco panes para alimentar a una multitud. (Mateo 14:15-21)  Sin embargo, en la alimentación de una menor multitud, de 4,000, se requirió de siete panes. (Mateo 15:32-38)
En el esquema humano de las cosas, la alimentación de más personas debía requerir de más panes.  Pero esto no es así con Dios.  Se requirió una menor cantidad de panes para alimentar a más personas.  Esta es la manera de Dios para decirnos que mientras “más grande” el problema, “más fácil” es para Él.  Yo no estoy diciendo que los pequeños problemas son difíciles para Dios.  ¡Pero es tan alentador pensar que es “más fácil” para Dios sanar el cáncer que los dolores de cabeza!
Imagina llegar a Dios con un gran problema.  “Entonces, ¿cuál es tu problema, hijo?”  Te pregunta Dios.  Tú le dices: “Padre, es una enorme  deuda financiera —¡no de miles, sino de millones!”  Él te dice: “Es sencillo.  Ya está cancelada.”
En otro escenario, Dios te pregunta: “Así que, ¿cuál es tu problema, hijo?”  Tú le dices: “Padre, he perdido mi trabajo y no puedo encontrar uno nuevo.  Ya estoy en mis cincuentas y no tengo la calificación necesaria.”  Él te dice: “No hay problema.  Considérate ya empleado.  Y en este nuevo trabajo, tú no sólo vas a tener un trabajo, también tendrás una posición.”
Amado, con Dios, nuestras situaciones nunca son un problema, ¡porque no hay nada que sea difícil para Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 15 de septiembre de 2018

Sal Sin Pobreza Ni Debilidad


Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.
Salmos 105:37
Cuando los hijos de Israel eran esclavos en Egipto, vivían en pobreza y enfrentaban diariamente trabajo duro bajo las órdenes de sus crueles capataces.  Las cicatrices y los azotes frescos de los látigos de sus amos cubrían sus cuerpos.  El terrible calor de Egipto, les causaba espantosas llagas que supuraban.  Muchos de ellos estaban encorvados debido a las largas horas que pasaban cargando toneladas de ladrillos y adobe.  Trabajar como esclavos durante largas horas, bajo duras condiciones, les restaba años.  Y sin la alimentación adecuada, muchos de ellos eran personas débiles y demacradas.
Pero algo les sucedió la noche de la Pascua. (Éxodo 12)  Con la sangre del cordero aplicada en los dinteles de sus puertas, ellos entraron en la protección de Dios.  Y dentro de sus casas, según lo instruido por Dios, ellos comieron el cordero asado en fuego.
Creo que aquellos que estaban ciegos, comieron los ojos del cordero, creyendo que los ojos perfectos del cordero les daría una visión perfecta.  Los que  tenían alguna enfermedad del corazón, se comieron el corazón del cordero, creyendo que sus corazones palpitarían fuerte otra vez.  Y los que eran cojos, se comieron las patas del cordero, creyendo que pronto estarían saltando como corderos.
Y cuando llegó la mañana, algo nuevo y milagroso les sucedió.  Ellos salieron con Dios, ya no más como esclavos, sino como personas libres.  Ellos ya no eran más pobres y necesitados, sino poseían plata y oro que los egipcios les habían dado.  Y ninguno de ellos —que eran cerca de 2.5 millones— era débil o enfermizo.
Si esto fue lo que los hijos de Israel experimentaron después de comer el cordero pascual, que solamente era una sombra o figura de Cristo, ¿cuántas más bendiciones vamos a experimentar nosotros que hemos entrado en la cobertura de la sangre preciosa de Jesús, el verdadero Cordero de Dios?
Cuando tú pones tu confianza en el Cordero de Dios que fue quemado por la furia del juicio de Dios destinado para nosotros, ¡tú vas a salir diariamente, sin pobreza, ni debilidad, sino provisto con abundancia y fortalecido divinamente en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 15 de mayo de 2018

Vida Sobre El Sol


… Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Juan 10:10
Cuando no estás disfrutando de la vida en abundancia, sientes como si la vida te costara mucho trabajo.  En tu corazón, la vida es vacía y no tiene sentido.  Te sientes como alguien con “aflicción de espíritu”. (Eclesiastés 2:11)
Pareciera como si nada de lo que haces te agrega algo.  La Biblia llama a este tipo de vida “bajo el sol”. (Eclesiastés 2:11)  Alguien que vive la vida bajo el sol, puede conocer a Dios o no, pero Dios, sea que esté olvidado o no, es el centro de las cosas en su vida.  Sus pensamientos son terrenales y hace cosas para gratificar a su carne.  Al final, esta persona encuentra que la vida es deprimente e insatisfactoria.  La vida bajo el sol está llena de desesperación.
Pero esto no es así con alguien que vive la vida sobre el sol, con Dios.  Porque la vida con Él está llena de gozo y delicias a Su diestra. (Salmos 16:11)  La vida está completa abundantemente y es buena, tal como Jesús lo prometió “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
Cuando vives la vida sobre el sol, tus pensamientos están en el cielo y tú te vuelves ocupado por Cristo.  Vives para Él porque sabes que todas las cosas fueron creadas por medio de Él y para Él. (Colosenses 1:16)  Cuando vives para Su gloria, tu vida adquiere un nuevo significado y propósito.
La Palabra de Dios dice: “Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen.” (Colosenses 1:17)  La palabra griega para “permanecen” significa “se conservan unidas”.  En Cristo, todas las cosas se conservan unidas.  Y es por eso que cuando Cristo es la figura central en tu vida, tú vas a tener todo junto.  Tu mente va a conservarse unida.  Tus sueños y esperanzas van a conservarse unidos.  Tu familia va a conservarse unida por las cuerdas de Su amor.
Tu vida no va a estar vacía, sino llena de la bondad de Dios, porque “Cristo en ti, es la esperanza de gloria.” (Colosenses 1:27)  Es una vida maravillosa —esta vida vivida sobre el sol.  ¡Y tú tendrás una aún más maravillosa vida por venir, en el cielo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 20 de abril de 2018

Vida Sobre El Sol


… Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Juan 10:10
Cuando no estás disfrutando de la vida en abundancia, sientes como si la vida te costara mucho trabajo.  En tu corazón, la vida es vacía y no tiene sentido.  Te sientes como alguien con “aflicción de espíritu”. (Eclesiastés 2:11)
Pareciera como si nada de lo que haces te agrega algo.  La Biblia llama a este tipo de vida “bajo el sol”. (Eclesiastés 2:11)  Alguien que vive la vida bajo el sol, puede conocer o no a Dios, pero Dios, sea que esté olvidado o no, es el centro de las cosas en su vida.  Sus pensamientos son terrenales y hace cosas para gratificar su carne.  Al final, esta persona encuentra que la vida es deprimente e insatisfactoria.  La vida bajo el sol está llena de desesperación.
Pero esto no es así con alguien que vive la vida sobre el sol, con Dios.  Porque la vida con Él está llena de gozo y delicias a Su diestra. (Salmo 16:11)  La vida está completa abundantemente y es buena, tal como Jesús lo prometió “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
Cuando vives la vida sobre el sol, tus pensamientos están en el cielo y tú te vuelves ocupado por Cristo.  Vives para Él porque sabes que todas las cosas fueron creadas por medio de Él y para Él. (Colosenses 1:16)  Cuando vives para Su gloria, tu vida adquiere un nuevo significado y propósito.
La Palabra de Dios dice: “Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen”. (Colosenses 1:17)  La palabra griega para “permanecen” significa “se conservan unidas”.  En Cristo, todas las cosas se conservan unidas.  Y es por eso que cuando Cristo es la figura central en tu vida, tú vas a tener todo junto.  Tu mente va a conservarse unida.  Tus sueños y esperanzas van a conservarse unidos.  Tu familia va a conservarse unida por las cuerdas de Su amor.
Tu vida no va a estar vacía, sino llena de la bondad de Dios, porque “Cristo en ti, es la esperanza de gloria”. (Colosenses 1:27)  Es una vida maravillosa —esta vida vivida sobre el sol.  ¡Y tú tendrás una aún más maravillosa vida por venir, en el cielo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 15 de octubre de 2017

Permite Que Sea El Señor Quien Te Promueva

Cuando le llegó a Ester, hija de Abihail tío de Mardoqueo, quien la había tomado por hija, el tiempo de venir al rey, ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres; y ganaba Ester el favor de todos los que la veían.
Ester 2:15
Cuando el Rey Asuero estaba en busca de una nueva reina, las mujeres más hermosas de la tierra fueron traídas al palacio.  A todas las mujeres se les dio la oportunidad de elegir lo que quisieran de la casa de las mujeres, para adornarse antes de ser llevadas a una audiencia con el rey.
Pero cuando fue el turno de Ester, ella “ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres.”  Y mira los resultados: “Ester ganaba el favor de todos los que la veían,” y el rey “amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina.” (Ester 2:17)
Mientras que las otras mujeres probablemente trataban de superarse unas a otras confiando en sus propias fuerzas, Ester sabiamente se sometió a la persona que conocía mejor las preferencias del rey, y los resultados hablan por sí mismos.  Quiero que notes como Ester dependió del favor inmerecido del Señor.  Ella no luchó por ganar.  Ella descansó en el Señor y se humilló a sí misma, y el Señor la promovió y la exaltó por encima de todas las otras mujeres hermosas.
Mi amigo, cuando tú te humillas y dejas de esforzarte para ser promovido, y dependes solamente de Jesús, el Señor será tu promoción y tu aumento.  Como Ester, ¡tú sobresaldrás de entre la multitud y obtendrás gracia y favor con Dios y los hombres!  
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


miércoles, 17 de agosto de 2016

Nada Es Muy Difícil Para Dios

 “¡Ah, Señor Dios!  He aquí, Tú hiciste los cielos y la tierra con Tu gran poder y con Tu brazo extendido; nada es imposible para Ti.”
 Jeremías 32:17

Nuestras mentes tienden a ver nuestros problemas como grandes o pequeños.  Incluso cuando oramos por los enfermos, decimos cosas como: “¿Tienes un dolor de cabeza?  No hay problema.  Vamos a orar por tu sanidad.”  Pero cuando se trata de cáncer, decimos: “Eh, vamos a comentarle esto al pastor.  Es mejor que él ore por ti.”  Consideramos los dolores de cabeza como pequeños problemas y el cáncer como un gran problema.
Pero esa no es la manera en que Dios piensa.  ¡No hay nada que sea difícil para Aquel que hizo los cielos y la tierra!  Con Dios, no hay tal cosa como un problema “grande”.  ¡De hecho, mientras “más grande” el problema, “más fácil” es para Él!  En la alimentación de los 5,000, solamente se requirió de cinco panes para alimentar a una multitud. (Mateo 14:15-21)  Sin embargo, en la alimentación de una menor multitud, de 4,000, se requirió de siete panes. (Mateo 15:32-38)
En el esquema humano de las cosas, la alimentación de más personas debía requerir de más panes.  Pero esto no es así con Dios.  Se requirió una menor cantidad de panes para alimentar a más personas.  Esta es la manera de Dios para decirnos que mientras “más grande” el problema, “más fácil” es para Él.  Yo no estoy diciendo que los pequeños problemas son difíciles para Dios.  ¡Pero es tan alentador pensar que es “más fácil” para Dios sanar el cáncer que los dolores de cabeza!
Imagina llegar a Dios con un gran problema.  “Entonces, ¿cuál es tu problema, hijo?”  Te pregunta Dios.  Tú le dices: “Padre, es una enorme  deuda financiera —no de miles, sino de millones!”  Él te dice: “Es sencillo.  Ya está cancelada”.
En otro escenario, Dios te pregunta: “Así que, ¿cuál es tu problema, hijo?”  Tú le dices: “Padre, he perdido mi trabajo y no puedo encontrar uno nuevo.  Ya estoy en mis cincuentas y no tengo la calificación necesaria”.  Él te dice: “No hay problema.  Considérate ya empleado.  Y en este nuevo trabajo, tú no sólo vas a tener un trabajo, también tendrás una posición”.
Amado, con Dios, nuestras situaciones nunca son un problema, ¡porque no hay nada que sea difícil para Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Con Dios, tu problema —pequeño o grande— nunca es un problema, ¡porque no hay nada que sea difícil para Él!


domingo, 24 de julio de 2016

Sal Sin Pobreza Ni Debilidad

Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.
Salmos 105:37

Cuando los hijos de Israel eran esclavos en Egipto, vivían en pobreza y enfrentaban diariamente trabajo duro bajo las órdenes de sus crueles capataces.  Las cicatrices y los azotes recientes de los látigos de sus amos cubrían sus cuerpos.  El terrible calor de Egipto, les causaba espantosas llagas que supuraban.  Muchos de ellos estaban encorvados debido a las largas horas que pasaban cargando toneladas de ladrillos y adobe.  Trabajando como esclavos durante largas horas, bajo condiciones duras, les restaba años.  Y sin la alimentación adecuada, muchos de ellos eran personas débiles y demacradas.
Pero algo les sucedió la noche de la Pascua (Éxodo 12).  Con la sangre del cordero aplicada en los dinteles de sus puertas, ellos entraron en la protección de Dios.  Y dentro de sus casas, según lo instruido por Dios, ellos comieron el cordero asado en fuego.
Creo que aquellos que estaban ciegos, comieron los ojos del cordero, creyendo que los ojos perfectos del cordero les daría una visión perfecta.  Los que  tenían alguna enfermedad del corazón, se comieron el corazón del cordero, creyendo que sus corazones palpitarían fuerte otra vez.  Y los que eran cojos, se comieron las patas del cordero, creyendo que pronto estarían saltando como corderos.
Y cuando llegó la mañana, algo nuevo y milagroso les sucedió.  Ellos salieron con Dios, ya no más como esclavos, sino como personas libres.  Ellos ya no eran más pobres y necesitados, sino poseían plata y oro que los egipcios les habían dado.  Y ninguno de ellos —que eran cerca de 2.5 millones— era débil o enfermizo.
Si esto fue lo que los hijos de Israel experimentaron después de comer el cordero pascual, que solamente era una sombra o figura de Cristo, ¿cuántas más bendiciones vamos a experimentar nosotros que hemos entrado en la cobertura de la sangre preciosa de Jesús, el verdadero Cordero de Dios?
Cuando tú pones tu confianza en el Cordero de Dios que fue quemado por la furia del juicio de Dios destinado para nosotros, ¡tú vas a salir diariamente, sin pobreza, ni debilidad, sino provisto abundantemente y divinamente fortalecido en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Pon tu confianza en Jesús y sal diariamente provisto abundantemente y divinamente fortalecido!