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sábado, 18 de julio de 2020

¿Quién Dices Tú Que Es Jesús?


Inspiración de Gracia
Él les preguntó de nuevo: “Pero vosotros, ¿quién decís que Soy Yo?” Respondiendo Pedro, le dijo: “Tú eres el Cristo.”  (Marcos 8:29)
¿Sabías que cómo tú ves a Jesús determina lo que tú recibes de Él?  Si tú ves a Jesús como tu sanador, recibirás sanidad.  Si ves a Jesús como tu refugio y fortaleza, tú recibirás protección.
Las personas de Nazaret, la ciudad natal de Jesús, vieron a Jesús en lo natural.  Ellos dijeron de Él: “¿No es este el hijo del carpintero?  ¿No se llama Su madre María, y Sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas Sus hermanas con nosotros?” (Mateo 13:55–56)  Ellos vieron a Jesús en lo natural.  No lo vieron como Dios en la carne.  Como resultado, Él no pudo hacer grandes obras allí. (Ver Mateo 13:58)
Hoy, muchas personas, incluidos algunos filósofos, miran a Jesús de Nazaret como una buena persona que llevó una vida ejemplar.  Ellos sienten que si todos pudiéramos vivir nuestras vidas como Él, el mundo sería un lugar mejor.
Ellos no ven a Jesús como el pan de Dios que vino del cielo para dar vida al mundo. (Ver Juan 6:33)  Ellos no lo ven como aquel que vino para darles agua viva, para que no vuelvan a tener sed jamás. (Ver Juan 4:14)  Ellos no lo ven como el Cordero de Dios, que quitó el pecado del mundo. (Ver Juan 1:29)  Ellos no reciben de Él lo que necesitan porque no lo aprecian de manera correcta.
Jesús no vino solo para sentar un buen ejemplo que el hombre pueda seguir.  Él vino para ser nuestro Redentor. (Ver Gálatas 3:13)  Él vino para ser nuestra justicia. (Ver 1 Corintios 1:30)  Él vino para ser nuestro pastor, para que no nos falte nada. (Ver Salmo 23:1)
Jesús le preguntó a Sus discípulos una vez: “Pero ustedes, ¿quién dicen que Soy Yo?”  Cómo tú respondas esta pregunta depende de la manera en que ves a Jesús.  Y cómo tú ves a Jesús va a determinar cómo y qué recibes de Él.  ¡Así que míralo como tu Dios, como todo lo que Él dice en Su Palabra que Él es, y Él hará grandes obras en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 29 de junio de 2020

Sal Sin Pobreza Ni Debilidad


Inspiración de Gracia
Sacó de Egipto a Su pueblo, cargado de oro y plata; en aquel tiempo no había entre ellos débiles.  (Salmo 105:37, NBV)
Cuando el pueblo de Israel era esclavo en Egipto, ellos vivían en pobreza y enfrentaban las dificultades diarias de sus crueles capataces.  Las cicatrices y heridas  frescas causadas por los látigos de sus amos cubrían sus cuerpos.  El calor abrasador de Egipto les causaba insoportables llagas que supuraban.  Muchos de ellos estaban encorvados debido a las largas horas que llevaban cargando toneladas de ladrillos y adoquines.  Trabajar como esclavos durante largas horas bajo condiciones difíciles, les envejecía.  Y sin una alimentación adecuada, muchos de ellos eran débiles y demacrados.
Pero algo les sucedió la noche de la Pascua. (Ver Éxodo 12)  Con la sangre del cordero aplicada en los dinteles de sus puertas, ellos quedaron bajo la protección de Dios.  Y dentro de sus hogares, conforme a las instrucciones de Dios, ellos comieron el cordero asado al fuego.
Yo creo que entre ellos, aquellos que eran ciegos se comieron los ojos del cordero, creyendo que los ojos perfectos del cordero les darían una visión perfecta.  Los que  tenían problemas cardíacos, se comieron el corazón del cordero, creyendo que sus corazones volverían a latir fuerte.  Y los que eran cojos, se comieron las patas del cordero, creyendo que podrían saltar como corderos.
Y cuando la mañana llegó, algo nuevo y milagroso les sucedió.  Ellos salieron con Dios ya no como esclavos sino como personas libres.  Ellos ya no eran pobres y necesitados, sino que poseían plata y oro que les habían dado los egipcios.  ¡Y ninguno de ellos —había alrededor de 2.5 millones de ellos— estaba débil o enfermizo!
Si esto fue lo que el pueblo de Israel experimentó después de participar del cordero de la Pascua, que era solo una sombra de Cristo, ¿cuánto más nosotros, que hemos estado bajo la cobertura de la sangre santa de Jesús, el verdadero Cordero de Dios, vamos a experimentar tales bendiciones?
¡Cuando tú depositas tu confianza en el Cordero de Dios que fue quemado por el ardiente juicio de Dios que era para nosotros, vas a caminar diariamente, sin pobreza ni debilidad, sino con provisión abundante y divinamente fortalecido en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 9 de abril de 2020

Jesús, Nuestro Verdadero Cordero Pascual


Inspiración de Gracia
… cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.  (Éxodo 12:3)
Los judíos de todo el mundo están celebrando la Fiesta de la Pascua.  Esta fiesta, que se ha mantenido por generaciones, conmemora la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto. (Ver Éxodo 12:14)  La noche antes de que los israelitas salieran de Egipto, el destructor atravesó la tierra matando a los primogénitos tanto de los hombres como de los animales.  Solo aquellos hogares con la sangre del Cordero Pascual en los dinteles de sus puertas se salvaron.
Dios les había dicho a los israelitas: ”Tomen un cordero, un cordero para cada casa.”  Era un cordero para cada familia.  ¡Esto nos dice que el Señor Jesucristo, quien es nuestro verdadero Cordero Pascual, es para que las familias completas sean salvas!
Así que tus hijos son bendecidos una vez que tú recibes a Jesús.  Tu cónyuge y tus abuelos no salvos, también son bendecidos, porque Jesús es ahora el Cordero para toda tu familia.  Tus seres queridos no salvos disfrutarán de las bendiciones de los salvos.  La Biblia dice que los santificados santificarán a los no santificados. (Ver 1 Corintios 7:14)  Sí, ellos aún necesitarán recibir personalmente a Jesús como su Salvador, ¡pero Dios los ha marcado para salvación porque tú eres salvo!
Ahora, cada casa tomó un cordero que Dios dijo que debía ser sin mancha.  ¿Por qué?  Porque el cordero tipificaba a Jesús, el verdadero Cordero de Dios, quien no tiene pecado.  Juan el Bautista dijo de Jesús: “He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29)
Luego el cordero fue sacrificado y su sangre se colocó en los dos postes y el dintel de la casa (véase Éxodo 12:7), de modo que hablaba de la cruz.  Hoy, el destructor tiene que pasar por alto a cada familia que cree en la obra terminada de Jesús en la cruz y pone su fe en Su sangre, porque ya ha habido una muerte.  La sangre lo demuestra —¡el Cordero inocente por la familia culpable!
Jesús también celebró la Pascua la noche antes de ser crucificado.  Pero Él estaba instituyendo la Pascua mayor.  ¡Esta vez, no fue liberación del Faraón y de Egipto, sino de Satanás y su reino de oscuridad!  ¡No fue liberación de la esclavitud en Egipto, sino de una vida de esclavitud al pecado a una vida de libertad como hombres libres en Cristo!
Amado, Jesús, el Cordero de Dios, se sacrificó para hacerte libre.  Y cuando el Hijo te libera, ¡tú eres verdaderamente libre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 25 de marzo de 2020

El Rey No Está Enojado Contigo


Inspiración de Gracia
Como rugido de león es la ira del rey, y su favor como rocío sobre la hierba.  (Proverbios 19:12)
La Biblia nos dice que el diablo anda como un león rugiente, buscando a quién devorar. (Ver 1 Pedro 5:8)  Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué él actúa como un león rugiente?
Esto tiene que ver con el rugido de un león.  En la Biblia, el rugido de un león habla de la ira del rey —“Como rugido de león es la ira del rey.”  Así que, cuando el diablo anda como un león rugiente, él está tratando de darte la impresión de que el Rey está enojado contigo.  Y cuando tú crees que Dios está enojado contigo, el diablo sabe que te tiene en sus manos.
Cuando piensas que Dios está enojado o insatisfecho contigo, tú ya no estás seguro de Su amor por ti.  En cambio, esperas y temes un castigo de Su parte.  Y vas a querer estar alejado de Él porque no quieres seguir sufriendo Su ira.
Pero la verdad es que Dios no está enojado contigo, incluso cuando tú fallas o lo arruinas, porque todos tus pecados ya han sido juzgados en el cuerpo de Su Hijo en la cruz.  Ya que el Cordero de Dios, Jesús se convirtió en tu holocausto.  Es por eso que Él dijo: “Tengo sed.” (Juan 19:28)
Aquellos que lo escucharon decir eso en el Calvario ese día, pensaron que Su sed era física.  Pero en realidad, Su sed era espiritual porque Él estaba siendo “quemado” por el fuego de la ira de Dios.  Él estaba siendo juzgado por nuestros pecados.  ¡Su cuerpo agotó toda la ira de Dios hasta que cada reclamo de la santidad de Dios fue satisfecho y Su ira se aplacó!
Ahora, hay un principio legal llamado “el principio de doble riesgo”, que establece que el mismo delito no puede ser juzgado dos veces.  De manera que, el fuego de la ira de Dios nunca caerá sobre ti como creyente, porque éste ya cayó sobre Su Hijo en la cruz.  Allí, Él juzgó tus pecados, pero en el cuerpo de Su Hijo.
Así que en este momento, tú no estás bajo la ira del Rey sino bajo Su favor.  ¡Y Su favor llueve sobre ti como rocío sobre la hierba, todas las mañanas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 16 de diciembre de 2018

Bendecido Con El Manto De Justicia De Jesús

Después desollará el holocausto y lo cortará en pedazos.
Levítico 1:6
¿Sabes quién fue el primero que vistió al hombre con abrigos de piel?  Fue el mismo Dios Todopoderoso, cuando encontró a Adán y a Eva escondiéndose detrás de los arbustos, porque tenían miedo de Él.  Ellos se habían vuelto temerosos y conscientes de que habían pecado contra Dios.  En su consciencia de pecado, ellos se dieron cuenta de que estaban desnudos y que la gloria de Dios, que había sido su cobertura, se había ido.
Así que, Dios mató a un animal para vestir a Adán y a Eva con abrigos de piel. (Génesis 3:21)  Un animal tuvo que morir y su piel ensangrentada se convirtió en su cobertura.  Esto habla de la sangre de Jesús que te cubrió cuando Él se convirtió en tu holocausto.  El Cordero de Dios no solo quitó tus pecados.  Él también te dio Su justicia.
Amado, tú estás cubierto por la sangre de Jesús.  Eres justo por Su sangre.  Dios te ha vestido con el manto de justicia, que fue pagado por la sangre de Jesús.  Yo no estoy hablando de un manto físico hecho de tela.  Estoy hablando del manto de justicia que estaba en Jesús cuando Él dijo a la tormenta: “¡Calla, enmudece!” y sobrevino una gran calma (Mateo 8:23-27), cuando sanidad fluyó de Él para los enfermos y cuando Él resucitó a Lázaro de entre los muertos. (Juan 11:38-44)
Cuando tú creas que eres justo a causa de la sangre de Jesús, vas ver los efectos de llevar Su manto de justicia.  Vas a ver los milagros suceder ante tus propios ojos.  Vas a convertirte en un imán de bendiciones, un imán del favor o la gracia.  No es tu propia justicia, sino la justicia de Jesús, que tú te has puesto, la que está atrayendo todas estas bendiciones de Dios a tu vida.
Mi amigo, vive consciente de estar vestido con el manto de la justicia de Jesús.  Cada día, ven a Dios y dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Él me cubre de pies a cabeza con Su justicia.  Lo que Él es para Ti, Yo también lo soy.  Como Él es ahora, yo también lo soy.  Yo estoy en Él.”  ¡Tú vas a ver las manifestaciones de las bendiciones de salud, plenitud, protección y provisión que tu manto atrae!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

sábado, 15 de septiembre de 2018

Sal Sin Pobreza Ni Debilidad


Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.
Salmos 105:37
Cuando los hijos de Israel eran esclavos en Egipto, vivían en pobreza y enfrentaban diariamente trabajo duro bajo las órdenes de sus crueles capataces.  Las cicatrices y los azotes frescos de los látigos de sus amos cubrían sus cuerpos.  El terrible calor de Egipto, les causaba espantosas llagas que supuraban.  Muchos de ellos estaban encorvados debido a las largas horas que pasaban cargando toneladas de ladrillos y adobe.  Trabajar como esclavos durante largas horas, bajo duras condiciones, les restaba años.  Y sin la alimentación adecuada, muchos de ellos eran personas débiles y demacradas.
Pero algo les sucedió la noche de la Pascua. (Éxodo 12)  Con la sangre del cordero aplicada en los dinteles de sus puertas, ellos entraron en la protección de Dios.  Y dentro de sus casas, según lo instruido por Dios, ellos comieron el cordero asado en fuego.
Creo que aquellos que estaban ciegos, comieron los ojos del cordero, creyendo que los ojos perfectos del cordero les daría una visión perfecta.  Los que  tenían alguna enfermedad del corazón, se comieron el corazón del cordero, creyendo que sus corazones palpitarían fuerte otra vez.  Y los que eran cojos, se comieron las patas del cordero, creyendo que pronto estarían saltando como corderos.
Y cuando llegó la mañana, algo nuevo y milagroso les sucedió.  Ellos salieron con Dios, ya no más como esclavos, sino como personas libres.  Ellos ya no eran más pobres y necesitados, sino poseían plata y oro que los egipcios les habían dado.  Y ninguno de ellos —que eran cerca de 2.5 millones— era débil o enfermizo.
Si esto fue lo que los hijos de Israel experimentaron después de comer el cordero pascual, que solamente era una sombra o figura de Cristo, ¿cuántas más bendiciones vamos a experimentar nosotros que hemos entrado en la cobertura de la sangre preciosa de Jesús, el verdadero Cordero de Dios?
Cuando tú pones tu confianza en el Cordero de Dios que fue quemado por la furia del juicio de Dios destinado para nosotros, ¡tú vas a salir diariamente, sin pobreza, ni debilidad, sino provisto con abundancia y fortalecido divinamente en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 28 de junio de 2018

Cuenta Con El Perdón De Dios

… Ya que los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado.
Hebreos 10:2
¿Acerca de qué estás más consciente hoy?  ¿De tus pecados o del hecho de que has sido perdonado?  Mi amigo, no estés consciente de tus pecados.  En vez de eso, se consciente de Jesús y de Su obra terminada.  El Cordero de Dios ha llevado todos tus pecados en la cruz, así que, ¡cuenta con el hecho de que tú eres un hijo de Dios perdonado!
Sin importar lo que haya sucedido, ni lo que hayas hecho, Dios quiere que sepas que debido a la obra terminada de Su Hijo, Él tendrá misericordia de tus iniquidades y nunca más se acordará de tus pecados. (Hebreos 8:12)
Es por eso que tú no debes permanecer consciente de tus pecados.  De hecho, cuando tú eres consciente de pecado, el diablo te trae condenación y mientras más la recibes y te condenas a ti mismo, más vas a tardar en perdonarte a ti mismo, e incluso a otros.
Un pastor amigo me contó que cuando una mujer, que tenía cáncer en el rostro, pidió oración por sanidad, el Señor le reveló que era el odio a sí misma el que no le permitía recibir su sanidad.  Ella no podía perdonarse a sí misma, y estaba llena de auto-condenación.
Cuando se dio cuenta de su problema, ella aceptó el hecho de que Dios tenía misericordia de sus iniquidades y que ya había sido perdonada.  Ella recibió el amor de Dios.  Entonces, justo delante de los ojos del pastor, su rostro completo cambió —¡ella recibió su sanidad en ese preciso momento!
Algo sucede cuando tú crees que has sido perdonado.  Es por eso que Dios te dice: “Yo quiero que tú creas que Yo no me acordaré de tus pecados nunca más.  Quiero que creas que tú eres Mi hijo, que tienes Mi misericordia, y que siempre puedes contar con Mi perdón.”
Amado, recuerda que todos tus pecados han sido pagados ya por Jesús en la cruz.  Y mientras más aceptes el hecho de que tú tienes el perdón del Padre y que Él no te condena debido a la obra terminada de Jesús, el pecado y sus efectos —enfermedad, odio, escasez, y más— van a perder su control sobre ti.  ¡Vas a descubrirte caminando en una más grande medida de la gracia y las bendiciones de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 9 de junio de 2018

La Sangre De Jesús Protege


 “Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando Y0 vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros cuando Yo hiera la tierra de Egipto.”
Éxodo 12:13
Durante 400 años, los hijos de Israel fueron esclavos en Egipto.  Para ellos la vida consistía en trabajo forzado, dolor, pérdida e incluso muerte.  Cuando Moisés, su libertador vino, lo que pronto le siguió fue una plaga tras otra para los egipcios.  Pero ninguna de las plagas hizo que el Faraón liberara a los israelitas, hasta que ellos pusieron la sangre en los dinteles de sus puertas.  ¡Lo que nueve plagas no pudieron hacer, la sangre lo hizo!  Los israelitas fueron finalmente liberados debido a la sangre.
¿Te encuentras tú bajo alguna forma de esclavitud?  ¿Están tus seres amados siendo cautivos por el destructor que está empeñado en destruirlos?  Invoca la sangre del Cordero de Dios sobre todo lo que es tuyo y de tu familia.  ¡Cuando nada más parece funcionar, Su sangre siempre funciona!
Cuando yo era un adolescente y estaba pasando un tiempo como maestro sustituto en una escuela primaria, una de las niñas de mi clase se ausentó del colegio un día.   Yo no pensé mucho sobre su ausencia, hasta que regresé a mi casa por la tarde.  Mientras oraba, fui impulsado por el Espíritu Santo a orar por su protección y a cubrirla con la preciosa sangre de Jesús.
Más tarde fue revelado que ella había sido secuestrada por un reconocido asesino en serie, que había asesinado a varios niños pequeños.  Mi alumna relató como ella había sido atada y ofrecida a los “dioses” que el asesino tenía en su casa.  Milagrosamente, él la liberó cuando los espíritus diabólicos hallaron que ella era una ofrenda inadecuada.
¿Por qué fue esta alumna liberada sin ser herida?  Yo creo que ella fue presentada a los dioses en la misma tarde en la que yo invoqué la sangre de Jesús sobre ella.  Seguramente los espíritus diabólicos no la quisieron porque el Dios Altísimo no les permitiría tenerla.  Dios la estaba protegiendo.  ¡Ella fue liberada debido a la sangre del Jesús!
Verás, cuando tú invocas la sangre de Jesús, el destructor no puede acercarse.  Cuando él ve la sangre, él debe respetar la sangre.  Él no puede tocar lo que está cubierto por la sangre.  ¡La sangre de Jesús realmente protege y libera!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 3 de abril de 2018

Adora A Dios Tal Como Eres

A fin de presentársela a Sí Mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.
Efesios 5:27
¿Has estado en un servicio de adoración en el que estabas de pie con las manos en alto, listo para alabar a Dios, solo para escuchar al director de alabanza decir: “Antes de adorar a Dios, examinemos nuestros corazones”?  Entonces, mientras examinabas tu corazón, en breve, encontraste algo que no te gustó.  Lo próximo que sabes es que tus manos ya no están en alto y de pronto estas sentado —ya no te sientes bien adorando a Dios.
Mi amigo, tengo buenas noticias para ti.  Acércate a Él y adórale tal como eres.  ¡Entra en la presencia de Dios consciente de Jesús, consciente del perdón y consciente de la gracia!  Entra en la presencia de Dios, trayendo solo a Jesús, el Cordero de Dios sin mancha, como tu ofrenda.
Tu adoración a Dios es como en los tiempos en que el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento traía sus ofrendas ante el sacerdote.  El sacerdote examinaba al animal del sacrificio para asegurarse que no tuviera ninguna mancha.  El sacerdote no examinaba al pecador.  Si el animal no tenía ninguna mancha, Dios aceptaba al animal del sacrificio y al ofrendante que había traído al animal.
Así que, cuando entres a la presencia de Dios, no te hagas ningún auto-examen, ni te desanimes al encontrar fallas en tu vida.  Dios no te examina a ti.  Él te ve a través de todo el valor, y toda la hermosura y aceptación de Su Hijo. (Efesios 1:6)  ¡Él te ve santo y sin mancha!
¿Recuerdas a la mujer conocida como pecadora, posiblemente una prostituta?  Ella fue a la casa del fariseo que estaba hospedando a Jesús y secó los pies de Jesús con sus cabellos. (Lucas 7:36-50)  Ese fue su acto de adoración.
Ella se acercó a Él tal como era.  Si, ella sabía que había pecado, pero ella llegó y primero adoró a Jesús por quién Él es.  Ella estaba consciente de Jesús.  Luego escuchó a Jesús decir: “Tus pecados han sido perdonados”. (Lucas 7:48)  Y ella recibió de Él el perdón que necesitaba.
Lo que sea que necesites del Salvador, acércate a Él tal como eres.  Adórale por quién Él es y luego vas a escucharlo decir: “Sigue adelante.  Tu restauración ha llegado.  Tu provisión está aquí.  Tú estás sano.  ¡Tú has recibido todo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 24 de octubre de 2017

Tú Tienes Al Verdadero

Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.
Salmos 105:37
Ellos comieron su salida de la esclavitud y servidumbre.
En la noche de la primera Pascua, Dios le había dicho a Su pueblo que tomaran un cordero por familia, lo asaran, aplicaran su sangre en el marco de sus puertas y comieran el cordero asado en sus casas esa noche.  Al día siguiente, todos los israelitas, con “ninguno débil” entre ellos, salieron de Egipto hacia la libertad.
¿Por qué comer el cordero asado?  Porque este era una imagen de Jesús, el verdadero Cordero de Dios, apagando la ira ardiente de Dios por todos nuestros pecados y pagando el precio completo por nuestra sanidad en la cruz.
El cordero asado que los israelitas comieron era una representación.  Hoy, tú tienes al verdadero.  Cada vez que participes de la Santa Cena, mira al verdadero Cordero de Dios juzgado por tus pecados y enfermedades.  ¡Él te ha librado de todas las enfermedades! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 3 de julio de 2017

Mira A Jesús Juzgado Por Tu Bien

… llevó Él mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
1ª Pedro 2:24


Ver la gracia de Dios para nosotros cuando estamos enfermos, es ver lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz.  Así como fue importante para los israelitas comer el cordero asado en esa primera noche de Pascua, antes de salir libres al día siguiente, Dios quiere que veas Su provisión para tu sanidad –a Jesús, el verdadero Cordero de Dios –“Asado.”  Él quiere que tú veas a Jesús herido por Su juicio para tu liberación y  redención.
Amado, mira a Jesús cargando tus malestares y tus enfermedades en Su propio cuerpo.  Míralo a Él tomando latigazo tras latigazo hasta que Su espalda estaba destrozada.  Míralo cayendo una y otra vez bajo la brutalidad de la flagelación, sólo para levantarse una y otra vez por más golpes, ¡hasta que TODAS tus enfermedades fueran sanadas!  ¡Recibe tu sanidad mientras recibes lo que Su perfecta obra terminada en la cruz ha logrado para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,

 Joseph Prince


viernes, 13 de enero de 2017

¿Quién Dices Tú Que Es Jesús?

El les preguntó de nuevo: Pero vosotros, ¿quién decís que Soy Yo? Respondiendo Pedro, le dijo: “Tú eres el Cristo.”
Marcos 8:29

¿Sabías que cómo tú ves a Jesús, determina lo que recibes de Él?  Si tú ves a Jesús como tu sanador, vas a recibir sanidad.  Si ves a Jesús como tu refugio y fortaleza, vas a recibir protección.
La gente de Nazaret, el lugar de nacimiento de Jesús, veía a Jesús en lo natural.  Ellos decían de Él: “¿No es éste el hijo del carpintero?  ¿No se llama Su madre María, y Sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas?  ¿No están todas sus hermanas con nosotros?” (Mateo 13:55-56)  Ellos vieron a Jesús en lo natural.  No lo vieron como Dios encarnado.  Y como resultado, Él no pudo hacer muchos milagros allí. (Mateo 13:58)
Hoy, muchas personas, incluyendo a algunos filósofos, ven a Jesús de Nazaret como una buena persona que llevó una vida ejemplar.  Ellos sienten que si todos nosotros pudiéramos vivir nuestras vidas como Él, el mundo sería un mejor lugar.
Ellos no ven a Jesús como el pan de Dios que bajó del cielo para darle vida al mundo. (Juan 6:33)  No lo ven como Aquel que vino a darles agua de vida, para que ellos no tuvieran sed jamás. (Juan 4:14)  No lo ven como el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. (Juan 1:29)  Ellos no reciben de Él lo que necesitan, porque no lo valoran correctamente.
Jesús no solo vino para dejar un buen ejemplo que los hombres puedan seguir.  Él vino para ser nuestro redentor. (Gálatas 3:13)  Él vino para ser nuestra justicia. (1ª Corintios 1:30)  Él vino para ser nuestro pastor, de tal manera que no tengamos falta de nada. (Salmos 23:1)
Jesús le preguntó a Sus discípulos una vez: “Pero vosotros, ¿quién decís que Soy Yo?”  Como tú respondas esta pregunta, depende de cómo tú ves a Jesús.  Y cómo ves a Jesús, va a determinar cómo y qué recibes de Él.  ¡Así que, míralo a Él como tu Dios, como todo lo que Él dice Ser en Su Palabra, y Él hará obras poderosas en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cómo ves a Jesús, determina cómo y qué recibes de Él. 


domingo, 24 de julio de 2016

Sal Sin Pobreza Ni Debilidad

Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.
Salmos 105:37

Cuando los hijos de Israel eran esclavos en Egipto, vivían en pobreza y enfrentaban diariamente trabajo duro bajo las órdenes de sus crueles capataces.  Las cicatrices y los azotes recientes de los látigos de sus amos cubrían sus cuerpos.  El terrible calor de Egipto, les causaba espantosas llagas que supuraban.  Muchos de ellos estaban encorvados debido a las largas horas que pasaban cargando toneladas de ladrillos y adobe.  Trabajando como esclavos durante largas horas, bajo condiciones duras, les restaba años.  Y sin la alimentación adecuada, muchos de ellos eran personas débiles y demacradas.
Pero algo les sucedió la noche de la Pascua (Éxodo 12).  Con la sangre del cordero aplicada en los dinteles de sus puertas, ellos entraron en la protección de Dios.  Y dentro de sus casas, según lo instruido por Dios, ellos comieron el cordero asado en fuego.
Creo que aquellos que estaban ciegos, comieron los ojos del cordero, creyendo que los ojos perfectos del cordero les daría una visión perfecta.  Los que  tenían alguna enfermedad del corazón, se comieron el corazón del cordero, creyendo que sus corazones palpitarían fuerte otra vez.  Y los que eran cojos, se comieron las patas del cordero, creyendo que pronto estarían saltando como corderos.
Y cuando llegó la mañana, algo nuevo y milagroso les sucedió.  Ellos salieron con Dios, ya no más como esclavos, sino como personas libres.  Ellos ya no eran más pobres y necesitados, sino poseían plata y oro que los egipcios les habían dado.  Y ninguno de ellos —que eran cerca de 2.5 millones— era débil o enfermizo.
Si esto fue lo que los hijos de Israel experimentaron después de comer el cordero pascual, que solamente era una sombra o figura de Cristo, ¿cuántas más bendiciones vamos a experimentar nosotros que hemos entrado en la cobertura de la sangre preciosa de Jesús, el verdadero Cordero de Dios?
Cuando tú pones tu confianza en el Cordero de Dios que fue quemado por la furia del juicio de Dios destinado para nosotros, ¡tú vas a salir diariamente, sin pobreza, ni debilidad, sino provisto abundantemente y divinamente fortalecido en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Pon tu confianza en Jesús y sal diariamente provisto abundantemente y divinamente fortalecido!


viernes, 6 de mayo de 2016

Cuenta Con El Perdón De Dios

… Ya que los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado.
Hebreos 10:2

¿Acerca de qué estás más consciente hoy?  ¿De tus pecados, o del hecho de que has sido perdonado?  Mi amigo, no estés consciente de tus pecados.  En vez de eso, se consciente de Jesús y Su obra terminada.  El Cordero de Dios ha llevado todos tus pecados en la cruz, así que, ¡cuenta con el hecho de que tú eres un hijo de Dios perdonado!
No importa lo que ha sucedido, ni lo que tú has hecho, Dios quiere que sepas que debido a la obra terminada de Su Hijo, Él tendrá misericordia de tus iniquidades y nunca más se acordará de tus pecados. (Hebreos 8:12)
Es por eso que tú no debes permanecer consciente de tus pecados.  De hecho, cuando tú eres consciente de pecado, el diablo te trae condenación, y mientras más la recibes y te condenas a ti mismo, más vas a encontrarte sin perdonarte a ti mismo, e incluso a otros.
Un pastor amigo me contó que cuando una mujer, que tenía cáncer en el rostro, pidió oración por sanidad, el Señor le reveló que era el odio a sí misma el que no le permitía recibir su sanidad.  Ella no podía perdonarse a sí misma, y estaba llena de auto-condenación.
Cuando se dio cuenta de su problema, ella contaba con el hecho de que Dios tenía misericordia de sus iniquidades y ya había sido perdonada.  Ella recibió el amor de Dios.  Entonces, justo delante de los ojos del pastor, su rostro completo cambió —¡ella recibió su sanidad en ese preciso momento!
Algo sucede cuando tú crees que has sido perdonado.  Es por eso que Dios te dice: “Yo quiero que tú creas que Yo no me acordaré de tus pecados nunca más.  Quiero que creas que tú eres Mi hijo, que tienes Mi misericordia, y que siempre puedes contar con Mi perdón.”
Amado, recuerda que todos tus pecados han sido pagados ya por Jesús en la cruz.  Y mientras más cuentes con el hecho de que tú tienes el perdón del Padre y que Él no te condena debido a la obra terminada de Jesús, el pecado y sus efectos —enfermedad, odio, escasez, y más— van a perder su control sobre ti.  ¡Vas a hallarte a ti mismo caminando en una más grande medida de la gracia y las bendiciones de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cuenta con el hecho de que tú eres un hijo de Dios perdonado.


jueves, 21 de abril de 2016

El Rey No Está Enojado Contigo

Como rugido de león es la ira del rey, y Su favor como rocío sobre la hierba.
Proverbios 19:12

La Biblia nos dice que el diablo anda al acecho como león rugiente, buscando a quién devorar (1ª Pedro 5:8).  Pero, alguna vez te has preguntado, ¿por qué él actúa como un león rugiente?
Tiene algo que ver con el rugido del león.  En la Biblia, el rugido del león habla de la ira del rey —“Como rugido de león es la ira del rey.”  Así que, cuando el diablo anda como un león rugiente, él está tratando de darte la impresión de que el Rey está enojado contigo.  Y cuando tú crees que Dios está enojado contigo, el diablo sabe que te tiene.
Cuando tú piensas que Dios está enojado contigo o que se siente defraudado por ti, ya no tienes la confianza de Su amor por ti.  En vez de esto, tienes temor y esperas un castigo de Su parte.  Quieres estar lejos de Él porque no quieres provocar más Su ira.
Pero la verdad es que Dios no está enojado contigo, aún cuando tú fallas o lo arruinas, porque todos tus pecados han sido juzgados en el cuerpo de Su Hijo en la cruz.  Como Cordero de Dios, Jesús se convirtió en tu holocausto.  Es por eso que Él dijo: “Tengo sed.” (Juan 19:28)
Aquellos que lo escucharon decir esto en el Calvario ese día, pensaron que Su sed era física.  Realmente, Su sed era espiritual, porque Él estaba siendo “quemado” por el fuego de la ira de Dios.  Él estaba siendo juzgado por nuestros pecados.  ¡Su cuerpo extinguió toda la ira de Dios, hasta que todo reclamo de la santidad de Dios quedó satisfecho y Su ira fue aplacada!
Ahora, existe una ley llamada “la ley de doble juzgamiento”, que sostiene que el mismo crimen no puede ser juzgado dos veces.  Por lo tanto, el fuego de la ira de Dios no va a caer nunca sobre ti como creyente, porque éste ya cayó sobre Su Hijo en la cruz.  Él juzgó tus pecados entonces, pero en el cuerpo de Su Hijo. 
Así que, ahora tú no estás bajo la ira del Rey, sino bajo Su favor.  Y Su favor llueve sobre ti cada mañana como rocío sobre la hierba!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Tú no estás bajo la ira del Rey, sino bajo Su favor.