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viernes, 20 de diciembre de 2019

Hablando En Fe


Medita En
Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: “Creí, por tanto hablé”, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.  (2 Corintios 4:13)
Después de leer lo que yo he dicho acerca de declarar las promesas de protección de Dios sobre ti y tus seres queridos, puede estarte preguntando: Pero Pastor Prince, ¿no puedo sólo creer la Palabra de Dios en mi corazón?  ¿Por qué también tengo que decir el Salmo 91 en voz alta?
Permíteme mostrarte algunas Escrituras sobre la fe y el hablar, que te ayudarán.  Romanos 10:9 nos dice “que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo”.  Nuestro Señor Jesús también dijo: “Cualquiera que diga a este monte: «Quítate y arrójate al mar», y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido.” (Marcos 11:23)
Ahora, vuelve a leer lo que el apóstol Pablo escribió en el versículo de hoy.  ¿Notas un patrón aquí?  Tener fe implica creer en tu corazón, así como hablar con tu boca.  Tú y yo estamos hechos a imagen de Dios.  Cuando Dios vio la oscuridad por primera vez, Él no dijo: “Mi Dios, está tan oscuro”.  ¿Qué hizo Dios?  Él llamó a existencia a la luz, hablando. Él dijo: “Hágase la luz” (Gén. 1:3)  En el Nuevo Testamento, nuestro Señor Jesús habló a la tormenta y ésta se calmó.  Él habló a la higuera y ésta se marchitó.  Él habló a los demonios y estos huyeron.  Habló a los enfermos y estos fueron sanados.  Él habló a los muertos y estos vivieron.
Del mismo modo, cuando nosotros nos enfrentamos a la oscuridad hoy, en cualquier área de nuestras vidas, o estamos atrapados en una tormenta de dificultades, no nos detengamos a estar mirando los problemas y caigamos en desesperación.  ¡Nosotros también debemos llamar a existencia lo que queremos ver!  Si nos encontramos atrapados en una situación peligrosa, nosotros debemos declarar: “El Señor es mi refugio y mi fortaleza”.  Si hay una enfermedad en nuestro cuerpo, podemos llamar a existencia nuestra sanidad, diciendo: “Gracias Jesús, ¡Por Tus llagas yo he sido sanado!”  ¡Comienza a llamar a existencia hoy, tu protección, tu salud y tu victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 17 de abril de 2019

Dios Es Tu Refugio Del Mal


Medita En
Porque has puesto al Señor, que es mi refugio, al Altísimo, por tu habitación. No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada.  (Salmos 91:9–10)
¿No es hermoso este pasaje?  Puedes hacer del Señor tu habitación.  Primera de Juan 4:16 dice: “… Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él”.  Cuanto más permanezcas en Su amor, más se convierte Dios mismo en tu morada.  Ningún mal te sucederá y ninguna plaga se acercará a tu morada.  Y al hacer de Él tu morada, Él protege tu morada.  ¡Ninguna plaga se acercará a tu casa!  En otro salmo, está escrito: “Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. (Sal. 46:1)  Cuando hacemos del Señor nuestra ciudad de refugio y le permitimos que nos ponga sobre Sus hombros, Él se convierte en “nuestro pronto auxilio” incluso si encontramos problemas.
Iris de Australia experimentó la protección de Dios para sí misma cuando un ciclón golpeó el área donde vivía.  Mira su testimonio:
Recientemente un mini ciclón golpeó nuestra calle y los alrededores.  Mientras me acurrucaba en el pasillo con mi esposo y nuestro gato, declaré: “¡Gracias, Jesús, porque Tú eres la calma en la tormenta!”
Cuando el viento paró, salimos y vimos muchos árboles caídos en el camino.  Los árboles en nuestra calle eran enormes y tan altos como de treinta metros.  Como resultado, muchos autos fueron aplastados por los árboles y algunas casas también resultaron dañadas.  El carro de trabajo de mi esposo sufrió daños leves, pero nuestro carro familiar no sufrió ningún daño.  ¡Y alabado sea el Señor, nadie resultó herido!
Cuando los árboles dañados del camino fueron cortados, me di cuenta de algo.  La ruta del viento había atravesado algunas propiedades por este camino, pero cuando se acercó a nuestra casa, ¡se detuvo completamente!  El viento no se acercó a nosotros y nuestra casa quedó completamente intacta.
Todos en nuestra calle estaban tan sorprendidos porque el gran árbol en nuestro patio trasero estaba intacto y porque no teníamos nada que limpiar en nuestra propiedad.  ¡Alabado sea Jesús!  ¡Él es la calma, la paz y la protección que necesito!
¡Wow, alabado sea el Señor!  Me encanta este testimonio —cuando el Señor Mismo es tu refugio y tu protección, ¡incluso los ciclones tienen que detenerse su ruta cuando se acercan a ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 25 de enero de 2017

El Señor, Tu Refugio, Te Librará

El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora.
Salmos 91:3

Hoy en día, escuchamos hablar de nuevos virus que eran impensables hace tan sólo una generación.  El mundo aún no ha encontrado cura para ellos y muchas personas tienen miedo de ser infectados por estos virus.
Pero como creyentes, no somos del mundo, a pesar de que estamos en el mundo. (Juan 17: 15-16)  Así que, nuestra protección no es del mundo, sino del Señor.  Y cuando decimos del Señor, “Tú eres mi Refugio y mi Fortaleza; mi Dios, en quien confiaré” (Salmo 91:2), entonces lo que sigue no es un “tal vez”, es la seguridad de que Él nos librará del lazo del cazador y de la peste destructora.
Una pareja de nuestra iglesia puede testificar que ciertamente el Señor libró y protegió a sus dos hijos pequeños durante un brote de Fiebre Aftosa Humana (HFMD por sus siglas en inglés), que cobró unas cuantas vidas en Singapur no hace mucho tiempo.
Cuando su hija de cuatro años de edad,  empezó a vomitar y a tener fiebre, la madre la llevó al médico de la familia, quien encontró úlceras en su boca y pequeños puntos rojos en sus manos y pies –síntomas de la HFMD.  Naturalmente, el médico le recetó medicamentos correspondientes.
Sin embargo, de vuelta en casa, la niña siguió vomitando durante todo el día, vomitaba todo, incluyendo la medicina.  La fiebre persistió.  Y sin poder hacer nada más por su hija, los padres oraron, proclamando a Jesús como su Sanador, y tomaron la Santa Cena muchas veces con sus dos hijos.
Esa noche, la fiebre de su hija cedió y los vómitos cesaron.  Ellos continuaron haciendo del Señor su Refugio y Fortaleza.  A los dos días, su hija estaba completamente liberada de la enfermedad.  Y todo esto, mientras su hijo de seis años de edad, estaba completamente protegido de esa enfermedad infecciosa.
Amado, no necesitas tener miedo de las enfermedades mortales que pueden haber cobrado la vida de otros.  Tú no tienes que temer que tú o tus hijos puedan ser víctimas de estas súper bacterias.  Cuando el Señor es tu Refugio y Fortaleza, puedes estar seguro de que Él te librará a ti y a tu familia del lazo del cazador, como la gripe aviar, ¡y de todas las pestes destructoras!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento del Día

Nuestra protección no es del mundo, sino del Señor, quien nos libra del lazo del cazador y de la peste destructora.


viernes, 13 de enero de 2017

¿Quién Dices Tú Que Es Jesús?

El les preguntó de nuevo: Pero vosotros, ¿quién decís que Soy Yo? Respondiendo Pedro, le dijo: “Tú eres el Cristo.”
Marcos 8:29

¿Sabías que cómo tú ves a Jesús, determina lo que recibes de Él?  Si tú ves a Jesús como tu sanador, vas a recibir sanidad.  Si ves a Jesús como tu refugio y fortaleza, vas a recibir protección.
La gente de Nazaret, el lugar de nacimiento de Jesús, veía a Jesús en lo natural.  Ellos decían de Él: “¿No es éste el hijo del carpintero?  ¿No se llama Su madre María, y Sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas?  ¿No están todas sus hermanas con nosotros?” (Mateo 13:55-56)  Ellos vieron a Jesús en lo natural.  No lo vieron como Dios encarnado.  Y como resultado, Él no pudo hacer muchos milagros allí. (Mateo 13:58)
Hoy, muchas personas, incluyendo a algunos filósofos, ven a Jesús de Nazaret como una buena persona que llevó una vida ejemplar.  Ellos sienten que si todos nosotros pudiéramos vivir nuestras vidas como Él, el mundo sería un mejor lugar.
Ellos no ven a Jesús como el pan de Dios que bajó del cielo para darle vida al mundo. (Juan 6:33)  No lo ven como Aquel que vino a darles agua de vida, para que ellos no tuvieran sed jamás. (Juan 4:14)  No lo ven como el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. (Juan 1:29)  Ellos no reciben de Él lo que necesitan, porque no lo valoran correctamente.
Jesús no solo vino para dejar un buen ejemplo que los hombres puedan seguir.  Él vino para ser nuestro redentor. (Gálatas 3:13)  Él vino para ser nuestra justicia. (1ª Corintios 1:30)  Él vino para ser nuestro pastor, de tal manera que no tengamos falta de nada. (Salmos 23:1)
Jesús le preguntó a Sus discípulos una vez: “Pero vosotros, ¿quién decís que Soy Yo?”  Como tú respondas esta pregunta, depende de cómo tú ves a Jesús.  Y cómo ves a Jesús, va a determinar cómo y qué recibes de Él.  ¡Así que, míralo a Él como tu Dios, como todo lo que Él dice Ser en Su Palabra, y Él hará obras poderosas en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cómo ves a Jesús, determina cómo y qué recibes de Él.