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sábado, 18 de julio de 2020

¿Quién Dices Tú Que Es Jesús?


Inspiración de Gracia
Él les preguntó de nuevo: “Pero vosotros, ¿quién decís que Soy Yo?” Respondiendo Pedro, le dijo: “Tú eres el Cristo.”  (Marcos 8:29)
¿Sabías que cómo tú ves a Jesús determina lo que tú recibes de Él?  Si tú ves a Jesús como tu sanador, recibirás sanidad.  Si ves a Jesús como tu refugio y fortaleza, tú recibirás protección.
Las personas de Nazaret, la ciudad natal de Jesús, vieron a Jesús en lo natural.  Ellos dijeron de Él: “¿No es este el hijo del carpintero?  ¿No se llama Su madre María, y Sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas Sus hermanas con nosotros?” (Mateo 13:55–56)  Ellos vieron a Jesús en lo natural.  No lo vieron como Dios en la carne.  Como resultado, Él no pudo hacer grandes obras allí. (Ver Mateo 13:58)
Hoy, muchas personas, incluidos algunos filósofos, miran a Jesús de Nazaret como una buena persona que llevó una vida ejemplar.  Ellos sienten que si todos pudiéramos vivir nuestras vidas como Él, el mundo sería un lugar mejor.
Ellos no ven a Jesús como el pan de Dios que vino del cielo para dar vida al mundo. (Ver Juan 6:33)  Ellos no lo ven como aquel que vino para darles agua viva, para que no vuelvan a tener sed jamás. (Ver Juan 4:14)  Ellos no lo ven como el Cordero de Dios, que quitó el pecado del mundo. (Ver Juan 1:29)  Ellos no reciben de Él lo que necesitan porque no lo aprecian de manera correcta.
Jesús no vino solo para sentar un buen ejemplo que el hombre pueda seguir.  Él vino para ser nuestro Redentor. (Ver Gálatas 3:13)  Él vino para ser nuestra justicia. (Ver 1 Corintios 1:30)  Él vino para ser nuestro pastor, para que no nos falte nada. (Ver Salmo 23:1)
Jesús le preguntó a Sus discípulos una vez: “Pero ustedes, ¿quién dicen que Soy Yo?”  Cómo tú respondas esta pregunta depende de la manera en que ves a Jesús.  Y cómo tú ves a Jesús va a determinar cómo y qué recibes de Él.  ¡Así que míralo como tu Dios, como todo lo que Él dice en Su Palabra que Él es, y Él hará grandes obras en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 20 de julio de 2019

Satisfecho Diariamente Por La Gracia


Medita En
Jesús les dijo: “Yo Soy el pan de la vida; el que viene a Mí no tendrá hambre, y el que cree en Mí nunca tendrá sed”.  (Juan 6:35)
Quiero animarte a hacer que escuchar las buenas nuevas de Jesús sea una prioridad diaria.  Escucha, sé lo locos y ocupados que pueden llegar a ser nuestros días.  Pero cuando el día termina y no hemos escuchado nada acerca de Jesús, nos sentimos vacíos, estresados, preocupados, temerosos y deprimidos.
Amigo, Jesús es el pan de vida y el agua viva.  No importa cuán ocupados estemos, es prudente no descuidar el alimentarnos con Su persona.  Sé que en lo natural, esto puede sonar simplista.  Puede que te estés preguntando: “¿Cómo puede el simple hecho de escuchar acerca de Jesús cambiar las cosas en mi vida y mis circunstancias?”  La verdad es que las cosas de Dios realmente no son complicadas.  Solo piensa en la mujer que sufrió de hemorragia durante doce años.  El simple hecho de escuchar acerca de Jesús y Su gracia le infundió tanta esperanza, tanta fe y tanto coraje que fue capaz de recibir la sanidad por la que empezó a creer.  No subestimes el poder de escuchar acerca de Jesús solo porque suena simple.
Hay un hermoso verso en los salmos que dice: “Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. (Sal. 90:12)  ¿Quieres saber el secreto de numerar tus días y no permitir que un solo día de tu vida se desperdicie?  La clave se encuentra en el versículo 14, donde dice: “Sácianos por la mañana con tu misericordia”.  La palabra “misericordia” aquí es la palabra hebrea hesed, que significa la gracia de Dios.  Dios nos está diciendo que estemos satisfechos todos los días con Su gracia.
Te sugiero que antes de hacer algo —revisar documentos, ver tus correos electrónicos o hacer esa llamada telefónica importante— comiences el día con Jesús y te satisfagas con Su gracia.  Puedes leer un devocional acerca de la gracia de Dios, alimentarte del amor del Padre, meditar sobre Su gracia, escuchar un mensaje que trate completamente acerca de Jesús y abrir Su carta de amor para ti —Su Palabra.
¡Pero Pastor Prince, mis mañanas son bastante corridas!  ¿Cuánto tiempo debo pasar haciendo esto?  ¿Cuánto debo leer, escuchar u orar?
Amado, la clave no es ser legalista al respecto.  Si para ti no funciona hacerlo en la mañana, busca el momento que mejor se adapte a tu horario.  Puede ser durante tu hora de almuerzo o justo antes de irte a la cama.  El principio clave aquí es estar satisfecho diariamente con Su gracia.  Aliméntate de Él hasta que tu corazón esté lleno y satisfecho con Su gracia.  Realmente no se trata de cuánto tiempo usas, sino de tu nivel de satisfacción.
Disfruta la presencia de Dios diariamente.  Él disfruta tener una relación contigo y quiere llenar tu corazón con Su gracia, paz, sabiduría y alegría.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 14 de julio de 2019

Si Tan Solo Supieras


Medita En
“Si tan solo supieras el regalo que Dios tiene para ti y con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí, y Yo te daría agua viva…Cualquiera que beba de esta agua [del pozo] pronto volverá a tener sed, pero todos los que beban del agua que Yo doy no tendrán sed jamás.  Esa agua se convierte en un manantial que brota con frescura dentro de ellos y les da vida eterna”.  (Juan 4:10, 13–14, NTV)
Juan 4 cuenta la historia de una mujer samaritana rechazada que se encontró con Jesús cuando llegó a sacar agua a un pozo.  Cuando ella le preguntó a Jesús por qué Él (un judío) le pedía a ella (una despreciable samaritana) un trago de agua, esta fue Su asombrosa respuesta: Que ella le pediría a Él agua viva, lo único que la satisfaría por dentro y apagaría su profunda sed de aceptación y amor, para siempre.
¡Qué maravilloso Salvador!  Aunque esta mujer tenía un pasado en el que buscaba el amor en todos los lugares equivocados y éste la aprisionaba en vergüenza y autorechazo, Jesús la encontró en su punto de mayor necesidad y se ofreció a Sí Mismo, el agua viva.  Él sabía todo lo que ella había hecho y aun así, le ofreció la verdadera intimidad que satisface plenamente todas las necesidades dolorosas.  La invitó a descubrir, probar y experimentar Su amor perfecto e incondicional.
Jesús te dice a ti lo mismo hoy: Si tan solo supieras quién es El que viene a ti en tus momentos más oscuros y débiles.  Si tan solo supieras que Este regalo de Dios nunca te dejará ni te abandonará, que ha ido delante de ti y que viene a ti en medio de tus tormentas.  Si tan solo supieras que El que se acerca a ti, incluso cuando has fallado, no guarda contra ti ninguno de tus errores pasados, ni fallas del presente.
Amado, si tan solo conocieras Este regalo de Dios que te ofrece el agua viva de Su infinito amor incondicional y bebieras de ese amor, tú nunca volverías a tener sed.  No necesitarías buscar amor o aceptación en todos los lugares equivocados, ni tener tu corazón roto y temeroso del futuro, ni tener una vida descarrilada.  Tú podrías levantarte con una fresca expectativa de bien todos los días.
Jesús, en esencia, estaba invitando a la mujer a pedirle a Él del agua viva de Su amor.  ¿Harías eso hoy?  ¡Tu vida nunca volverá a ser la misma cuando experimentes personalmente Su amor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Apaga Los Dardos De Fuego Del Enemigo

En todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
Efesios 6:16
  
Yo creo que cuando oramos en el Espíritu, es decir, en lenguas, un escudo se levanta a nuestro alrededor —un escudo acuoso.  Pero ¿por qué lo llamo un escudo “acuoso”?  Permíteme compartir contigo lo que el Señor me mostró.
Un día, yo estaba meditando en Efesios 6:16  —“en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos de fuego del maligno”.  Al principio, pensé en el escudo de madera de un soldado romano.  Pero cuatro palabras se repetían constantemente en mi mente: “apagar” y “dardos de fuego”.  Entonces, el Señor dijo: “Hijo, si fuera un escudo de madera, los dardos de fuego lo quemarían.”  Entonces Él me mostró un escudo acuoso, uno que era capaz de apagar los dardos de fuego.
Puedes preguntarte, “¿De dónde vino el agua?”
Recuerda que Jesús dijo: “El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: ‘De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.” (Juan 7:38)  El siguiente versículo dice: “Pero El decía esto del Espíritu…” (Juan 7:39)
Jesús estaba hablando acerca del Espíritu Santo, a quien Él comparó con ríos de agua viva que fluyen de nosotros.  Así que, ¡cuando oramos en el Espíritu, ríos de agua viva van a fluir, apagando los dardos de fuego del diablo lanzados contra nosotros!
Esto sucedió un día mientras yo cenaba con un miembro de la iglesia.  Bien, yo no suelo orar en lenguas cuando doy gracias por mis alimentos.  Pero esa noche, me sentí inspirado por el Espíritu para hacerlo.  Así que, oré en lenguas mientras ponía mis manos en mi paquete de nasi lemak (arroz con sabor a coco).
Pronto, estábamos degustando nuestros alimentos y hablando, cuando de repente, yo mordí algo duro.  Lo escupí rápidamente, ¡y me di cuenta de que era un clavo!  Entonces, me di cuenta de que esta era la razón por la que el Señor quería que yo orara en lenguas.  Aunque el diablo estaba tratando de “clavarme”, ¡él falló!
Mi amigo, levanta el escudo acuoso que Dios te ha dado.  ¡Ora en el Espíritu y apaga los dardos de fuego del enemigo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Ora en el Espíritu, ¡y apaga los dardos de fuego del enemigo!


domingo, 24 de abril de 2016

Jesús Se Deleita En Que Tú Tomes De Él

Pero El les dijo: Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis.
Juan 4:32

Cuando las personas ponen sus demandas sobre ti o hacen que estas dependan de ti, tú resultas estresado, cansado e irritable.  Pero este no es el caso de Jesús.  ¡Cuando las personas toman de Él, Él es fortalecido y renovado!
Después de todo, Jesús es Dios.  Y tú honras a Dios cuando ocupas tu lugar como hombre y dejas que Dios sea Dios, tomando de Él.  Aquel que dijo: “Yo no he venido para ser servido, sino para servir” (Mateo 20:28), ama que tú le permitas ministrarte.
La Biblia nos dice que cuando Jesús llegó a Sicar, Él estaba cansado del camino y descansó junto a un pozo.  Una mujer samaritana pecadora, se acercó al pozo a sacar agua.  Jesús la ministró y ella se retiró llena de gozo por la promesa de agua viva.  Los discípulos regresando con comida para Jesús, lo encontraron ya fortalecido y renovado.  Cuando se preguntaban quién le había dado comida mientras ellos estaban lejos, Él les dijo: “Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis.” (Juan 4:1-42)
Hoy, cuando tú tomas de Jesús y le permites ministrarte, para Él es “comida” que lo “renueva” y “fortalece.”
Pero el permitirle a Jesús ministrarnos requiere humildad de nuestra parte.  Para nosotros es un orgullo hacer cosas para el Señor.  Queremos construir nuestros negocios, nuestras familias y nuestros ministerios para Él.  Lo cual es bueno, ¡pero sin Jesús, estamos en bancarrota espiritual!  Nosotros realmente no tenemos nada que dar al Señor y a Su obra.  Lo que necesitamos hacer primero es recibir de Él, porque cuando recibimos libremente de Él, somos capaces de dar libremente. (Mateo 10:8)
Mi amigo, Jesús quiere ministrarte.  No trates de ministrarte a ti mismo.  Eso es orgullo y justicia propia.  Los fariseos de los días de Jesús, quienes sentían que no lo necesitaban y que podían proveer para sí mismos, fueron los primeros que no pudieron recibir de Él.   Así que, trae a Él tus necesidades y dile: “Señor, yo necesito tomar de Ti.  Presento mis necesidades ante Ti.  Minístrame y cubre mis necesidades.  Yo no puedo, pero Tú puedes.  Gracias Señor.”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Necesitamos primero recibir de Jesús antes de ser capaces de dar libremente.