recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

Mostrando entradas con la etiqueta encuentro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta encuentro. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de octubre de 2019

Sal De Tu Escondite

Medita En

Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia… No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande Su misericordia para los que le temen. Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones. (Salmos 103:8, 10-12)

Cuando visité el Monte de las Bienaventuranzas en Israel hace algún tiempo, el Señor abrió mis ojos para ver por primera vez cómo Él se había encontrado con el hombre con lepra en Mateo 8:1–4.  Después de predicar a las multitudes, nuestro Señor no bajó la montaña hacia ellos.  Nuestro Señor en realidad caminó para bajar la montaña en otra dirección, muy probablemente en la dirección hacia Capernaúm. (Ver Mateo 8:5)
Mientras yo caminaba por un sendero cuesta abajo hacia Capernaúm ese día, vi unas piedras que se desprendieron de la montaña, esparcidas por las faldas de la montaña.  Estas piedras tienen el tamaño justo para que un hombre pueda esconderse detrás y hallar refugio.  En ese lugar, justo en ese momento, tuve la revelación de cómo el hombre con lepra pudo haberse escondido detrás de una de estas piedras por temor a ser descubierto por la gente, y cómo nuestro Señor Jesús sabía que el hombre se estaba escondiendo allí y deliberadamente fue a buscarlo antes de que las multitudes lo alcanzaran.
En los días de Jesús, la gente con lepra fue excluida y aislada de acuerdo con la ley de Moisés.  Como ellos eran conscientes de lo inmundos que eran y de lo que la ley exigía de ellos, su respuesta natural era alejarse y esconderse.
Pero esconderse no le dio al hombre con lepra en Mateo 8 la sanidad y la restauración que necesitaba.  Afortunadamente, escuchar acerca de la bondad de Dios —cómo Dios quería ser un Padre amoroso para él y cuidar de todas sus necesidades— lo sacó de su escondite y lo impulsó a buscar al Señor por su milagro.  Esto cambió su mente, de ver a un Dios que excluye y condena a las personas inmundas, a ver a un Dios que les ama sin importar cuál es su condición.  Este cambio de mente iluminó su fe y puso en su corazón el valor para buscar y recibir la sanidad que deseaba desesperadamente.
Al igual que el hombre con lepra al comienzo de la historia, ¿podría ser que tú también estés escondiéndote de Dios hoy?  Quizás has estado luchando contra una adicción o un ciclo de derrota del que parece que no puedes salir.  Quizás has sido víctima de abuso sexual y te culpas por ello.  Quizás has tenido un matrimonio o un negocio fallido, o has tomado una mala decisión que te ha llevado a perder todo.  Y quizás tu fracaso ha causado que te apartes de Dios, que te alejes de la iglesia y que evites a las personas en general.  Amado, lo que sea que te esté haciendo sentir “inmundo” o descalificado hoy, ¡Dios quiere que cambies tu mente acerca de Él, y en lugar de esconderte de Él, corras hacia Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 14 de julio de 2019

Si Tan Solo Supieras


Medita En
“Si tan solo supieras el regalo que Dios tiene para ti y con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí, y Yo te daría agua viva…Cualquiera que beba de esta agua [del pozo] pronto volverá a tener sed, pero todos los que beban del agua que Yo doy no tendrán sed jamás.  Esa agua se convierte en un manantial que brota con frescura dentro de ellos y les da vida eterna”.  (Juan 4:10, 13–14, NTV)
Juan 4 cuenta la historia de una mujer samaritana rechazada que se encontró con Jesús cuando llegó a sacar agua a un pozo.  Cuando ella le preguntó a Jesús por qué Él (un judío) le pedía a ella (una despreciable samaritana) un trago de agua, esta fue Su asombrosa respuesta: Que ella le pediría a Él agua viva, lo único que la satisfaría por dentro y apagaría su profunda sed de aceptación y amor, para siempre.
¡Qué maravilloso Salvador!  Aunque esta mujer tenía un pasado en el que buscaba el amor en todos los lugares equivocados y éste la aprisionaba en vergüenza y autorechazo, Jesús la encontró en su punto de mayor necesidad y se ofreció a Sí Mismo, el agua viva.  Él sabía todo lo que ella había hecho y aun así, le ofreció la verdadera intimidad que satisface plenamente todas las necesidades dolorosas.  La invitó a descubrir, probar y experimentar Su amor perfecto e incondicional.
Jesús te dice a ti lo mismo hoy: Si tan solo supieras quién es El que viene a ti en tus momentos más oscuros y débiles.  Si tan solo supieras que Este regalo de Dios nunca te dejará ni te abandonará, que ha ido delante de ti y que viene a ti en medio de tus tormentas.  Si tan solo supieras que El que se acerca a ti, incluso cuando has fallado, no guarda contra ti ninguno de tus errores pasados, ni fallas del presente.
Amado, si tan solo conocieras Este regalo de Dios que te ofrece el agua viva de Su infinito amor incondicional y bebieras de ese amor, tú nunca volverías a tener sed.  No necesitarías buscar amor o aceptación en todos los lugares equivocados, ni tener tu corazón roto y temeroso del futuro, ni tener una vida descarrilada.  Tú podrías levantarte con una fresca expectativa de bien todos los días.
Jesús, en esencia, estaba invitando a la mujer a pedirle a Él del agua viva de Su amor.  ¿Harías eso hoy?  ¡Tu vida nunca volverá a ser la misma cuando experimentes personalmente Su amor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 5 de enero de 2019

No Es Por Accidente O Coincidencia

Medita En
Y aconteció que fue a la parte del campo que pertenecía a Booz.  (Rut 2:3)
Me gusta cómo la versión BLP traduce Rut 2:3 “y por casualidad se encontró en una finca de Boaz". La palabra hebrea para "fue a" y "se encontró" es qarah.  Y la palabra hebrea para "aconteció" y "por casualidad" es miqreh, que viene de la palabra qarah.  De paso, la palabra happy (feliz), viene de la antigua palabra inglesa "hap" (sucedió por suerte), ¡que es la razón por la que cuando los acontecimientos acontecen de la manera que tú quieres que estos acontezcan, tú eres feliz!
No sé cuántas veces he escuchado testimonios de personas que aconteció que se encontraron a un viejo amigo que estaba pasando una necesidad y pudieron servirle a su amigo, o quienes aconteció que se retrasaron o que aconteció que cambiaron sus planes originales y debido a eso, fueron protegidos de un desastre.  Mi amigo, ninguna de esas cosas sucedieron por accidente, ni coincidencia.  Fue el Señor dándole a ellos migreh y qarah —¡poniéndolos en el lugar correcto, en el momento correcto!
Vemos esto reflejado en una nota de alabanza al Señor que nos compartió Sandy, quien vive en Singapur.
Antes de manejar, yo siempre tomo el tiempo de orar por la protección del Señor.  El 31 de marzo, oré de la manera usual antes de comenzar a manejar hacia la ciudad. 
Quedé atrapada en el tráfico pesado y los autos avanzaban lentamente hacia un cruce importante.  Como muchos automovilistas, estaba impaciente y me decepcioné cuando el semáforo se puso en rojo, justo cuando me acercaba al cruce.  Entonces, escuché un extraño sonido de algo que se quebraba y me sorprendí cuando un enorme árbol viejo cayó y golpeó el techo del automóvil que estaba justo en frente de mí, creando una gran abolladura en su techo y rompiendo el parabrisas trasero. 
Por la gracia de Dios, el conductor del auto salió ileso.  No hace falta decir que yo estaba muy agradecida con Dios cuando me di cuenta de que Él me había colocado en el lugar correcto en el momento correcto, para que no me lastimara. 
Estoy muy agradecida con Jesús por Su protección divina.  Sin Sus alas de protección sobre mí, tal vez ni siquiera estaría viva hoy.  ¡Gracias Jesús!
Incluso para algo tan mundano como manejar en carretera, lo cual muchos de nosotros hacemos cada día, necesitamos tomar el tiempo para orar al Señor por protección.  No pongamos nuestra confianza en nuestra rutina diaria, nuestras habilidades o nuestra poca capacidad de anticipar el peligro.  Nuestra confianza debe estar en la protección del Señor.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 5 de julio de 2017

La Gracia Fluye Cuando Dejas De Luchar

 “Hermano mío, yo tengo más que suficiente,” dijo Esaú. “Guarda para ti lo que tienes.” “No,” insistió Jacob, “si he logrado tu favor, te ruego que aceptes este regalo de mi parte…  porque Dios ha sido muy generoso conmigo. Yo tengo más que suficiente.”
Génesis 33:9-11, NTV


Muchas personas se habrían dado por vencidas con Jacob, el engañador intrigante y manipulador.  Pero no Dios.
Una noche, mientras intentaba apaciguar a su hermano a quién le había robado, Jacob se encontró con el Señor.  Él agarró al Señor y por horas, luchó para arrancar una bendición de Él.  ¿Qué hizo el Señor?  Él tocó la cadera de Jacob y la dislocó, así que Jacob terminó impotente delante del Señor.
El Señor cambió a Jacob esa noche.  Él le mostró a Jacob como fue que Su gracia pudo fluir solo cuando él dejó de agarrarlo y su lucha finalmente terminó.  Esa noche, Dios cambió el nombre de Jacob de “impostor” a “príncipe” (Israel), y le añadió bendiciones que iban más allá de sus propios esfuerzos.
Verás, no podemos luchar por arrancar de Dios las bendiciones.  Es cuando nos damos por vencidos ante nuestras intrigas, engaños y manipulaciones para salir adelante en la vida, y confiamos completamente en Su gracia, que Su provisión fluirá sin cesar.
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince