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lunes, 20 de julio de 2020

Nada Puede Resistir El Amor De Dios


Inspiración de Gracia
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?  (Romanos 8:35)
El pastor de nuestras congregaciones de Hokkien y Mandarín, el pastor Mark, solía sufrir ciertos problemas de salud antes de convertirse en cristiano.  Su médico le dijo que él tenía que tomar medicamentos de por vida.  Él también tenía una enorme deuda financiera.  Pero cuando fue tomado por la enseñanza de que él es el amado de Dios, creyó esto completamente.  Además, él creyó que nada podría ser más grande que el amor de Dios por él.
Hoy, el Pastor Mark está libre de los medicamentos y fue completamente liberado de esa deuda.  Dios lo hizo triunfar sobre su enfermedad y deuda porque él no pudo ser derrotado estando seguro de que él era el amado de Dios.
La tribulación, la angustia o la persecución no pueden impedir que el amor de tu Padre celestial opere a tu favor.  Su amor por ti es más grande y más fuerte que tus problemas financieros, tus problemas matrimoniales o tus problemas de salud.  Y cuando el amoroso corazón de Dios se mueve por Su amado, Él abre puertas que nadie puede cerrar y Él abre un camino cuando parece que no hay ninguno.
Incluso en tiempos de escasez, tú nunca encontrarás al justo abandonado.  El rey David dijo: “Yo fui joven, y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan.” (Salmos 37:25)  ¿Puede el hambre o la recesión impedir que el amor de Dios provea a Su amado?  ¡No!  Así que no pienses para ti mismo: “Yo debo proveer para mi familia.  Si no lo hago, ¿quién se hará cargo de ellos?  ¿Cómo van a sobrevivir?”  Dios quiere que sepas que Su amor continuará proveyendo abundantemente para ti y tu familia.
¿Y qué acerca de las plagas mortales como la gripe aviar y la enfermedad de las vacas locas, los desastres naturales como los tsunamis y los terremotos, o los atentados terroristas?  Amigo, estas cosas no pueden devorarte porque Su amor te protege.  Tú disfrutarás de Su protección cuando sepas que eres Su amado.
Debido a que el amor de Dios es mayor que todo el mal en su conjunto, nosotros somos más que vencedores por medio de Cristo que nos amó. (Ver Romanos 8:37)  ¡Nosotros siempre ganamos en la lucha de la vida, no a causa de nuestro amor por Él, sino debido a Su amor por nosotros!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 9 de abril de 2020

Jesús, Nuestro Verdadero Cordero Pascual


Inspiración de Gracia
… cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.  (Éxodo 12:3)
Los judíos de todo el mundo están celebrando la Fiesta de la Pascua.  Esta fiesta, que se ha mantenido por generaciones, conmemora la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto. (Ver Éxodo 12:14)  La noche antes de que los israelitas salieran de Egipto, el destructor atravesó la tierra matando a los primogénitos tanto de los hombres como de los animales.  Solo aquellos hogares con la sangre del Cordero Pascual en los dinteles de sus puertas se salvaron.
Dios les había dicho a los israelitas: ”Tomen un cordero, un cordero para cada casa.”  Era un cordero para cada familia.  ¡Esto nos dice que el Señor Jesucristo, quien es nuestro verdadero Cordero Pascual, es para que las familias completas sean salvas!
Así que tus hijos son bendecidos una vez que tú recibes a Jesús.  Tu cónyuge y tus abuelos no salvos, también son bendecidos, porque Jesús es ahora el Cordero para toda tu familia.  Tus seres queridos no salvos disfrutarán de las bendiciones de los salvos.  La Biblia dice que los santificados santificarán a los no santificados. (Ver 1 Corintios 7:14)  Sí, ellos aún necesitarán recibir personalmente a Jesús como su Salvador, ¡pero Dios los ha marcado para salvación porque tú eres salvo!
Ahora, cada casa tomó un cordero que Dios dijo que debía ser sin mancha.  ¿Por qué?  Porque el cordero tipificaba a Jesús, el verdadero Cordero de Dios, quien no tiene pecado.  Juan el Bautista dijo de Jesús: “He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29)
Luego el cordero fue sacrificado y su sangre se colocó en los dos postes y el dintel de la casa (véase Éxodo 12:7), de modo que hablaba de la cruz.  Hoy, el destructor tiene que pasar por alto a cada familia que cree en la obra terminada de Jesús en la cruz y pone su fe en Su sangre, porque ya ha habido una muerte.  La sangre lo demuestra —¡el Cordero inocente por la familia culpable!
Jesús también celebró la Pascua la noche antes de ser crucificado.  Pero Él estaba instituyendo la Pascua mayor.  ¡Esta vez, no fue liberación del Faraón y de Egipto, sino de Satanás y su reino de oscuridad!  ¡No fue liberación de la esclavitud en Egipto, sino de una vida de esclavitud al pecado a una vida de libertad como hombres libres en Cristo!
Amado, Jesús, el Cordero de Dios, se sacrificó para hacerte libre.  Y cuando el Hijo te libera, ¡tú eres verdaderamente libre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 21 de marzo de 2020

Todo Lo Que Jesús Es Delante De Dios, Tú Lo Eres


Inspiración de Gracia
Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  (2 Corintios 5:21)
Cuando un israelita traía un animal como su ofrenda por el pecado, él ponía su mano sobre el animal antes de matarlo. (Ver Levítico 4:1–4).  Al poner su mano sobre su ofrenda por el pecado, sus pecados eran transferidos al animal inocente.  El animal moría por sus pecados y él quedaba libre.
Por el contrario, durante la ofrenda quemada, cuando el israelita ponía su mano sobre el animal (ver Levítico 1:3–4), la belleza, dignidad y aceptación del animal intachable, eran transferidas a él.  Dios aceptaba la perfección del sacrificio animal en su nombre, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta la ofrenda quemada sin mancha, el oferente ahora tiene derecho a presentarse ante Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda que Jesús hizo de Sí Mismo, cuando colgaba en la cruz?  Él es a la vez nuestra ofrenda por el pecado y la ofrenda quemada —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por el pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestra ofrenda quemada].”  En el momento en que tú pusiste tu fe en Él, solo por Su sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida para ti.  ¡Así es la gracia de Dios hacia ti!
Como nuestra ofrenda por el pecado, Él se ofreció a Sí Mismo una sola vez, para todos. (Ver Romanos 6:10).  La ofrenda por el pecado nunca fue una ofrenda diaria porque Dios no quiere que Su pueblo viva consciente del pecado.  Sin embargo, la ofrenda quemada era un sacrificio de la mañana y de la tarde (ver 2Cron. 13:11), porque Dios quiere que Su pueblo viva consciente de justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto y digas: “Padre, te agradezco porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti —Su justicia, excelencia, belleza y perfección— me ha sido transferido.  Jesús tiene Tu favor manifiesto, así que yo disfruto de Tu favor manifiesto en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Tal como Él es delante de Ti, yo soy también.”.
¡Debido a que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, tú también lo eres!  ¡Esto es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 9 de febrero de 2020

Creer Correctamente Produce Vivir Correctamente


Inspiración de Gracia
Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado.”  (Lucas 19:8)
Zaqueo era un recaudador de impuestos.  Él era despreciado porque era un hombre tramposo, engañaba a la gente acerca de su dinero y recurría a acusaciones falsas para obtener lo que quería.
Un día, Jesús lo visitó.  La Biblia no menciona a Jesús reprendiéndolo por su estilo de vida deshonesto, durante todo el tiempo que estuvieron juntos.  En cambio, Jesús le mostró gracia y honor, pasando tiempo con él.  De pronto, Zaqueo se puso de pie y declaró a Jesús que le devolvería el cuádruple a cualquiera de quien hubiera tomado algo ilegalmente, e incluso le daría la mitad de sus bienes a los pobres.
Un momento con Jesús cambió por completo el corazón de Zaqueo.  Un momento con la gracia en persona —sin acusaciones, condenación y juicios— causó una gran transformación interna, que en poco tiempo, Zaqueo estaba haciendo lo que era correcto, ¡y en una medida que ningún hombre hubiera esperado de él!
Mucha gente quiere vivir correctamente.  Su preocupación por vivir correctamente les hace centrarse en sí mismos y en las cosas con las que luchan.  Pero es creer correctamente lo que produce vivir correctamente.  Si tú estás tratando de liberarte de una adicción que te ha atado por muchos años, cree que Jesús te ama tanto que en la cruz, Él pagó el precio para que tú seas completamente libre de cualquier adicción.  Cree que por Sus llagas tú has sido sanado y liberado.
Un miembro de nuestra iglesia tenía una adicción al tabaco.  Pero cada vez que encendía un cigarrillo, él creía que Dios no lo juzgaba, ni lo condenaba y que aún era la justicia de Dios en Cristo.  Un día, se despertó impresionado por el Espíritu de que ese día marcaría el comienzo de una vida libre del tabaco.  Esperando ser asaltado por las habituales ansias de fumar, él oró esto durante todo el día: “Gracias Jesús, porque por Tus llagas yo fui sanado”.  Antes de darse cuenta, el día pasó sin haber encendido un cigarrillo y sin sufrir algún dolor causado por la abstinencia!  Desde entonces, él ha estado completamente libre de esa adicción.
Hoy, si tú quieres experimentar el vivir correctamente, descubre lo que Cristo ha hecho por ti y lo que tú tienes en Él —¡y créelo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 2 de diciembre de 2019

Cree En Un Dios De Gracia


Medita En
Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.  (Hebreos 4:16)
¿Eres tú como muchos hoy que creen en un Dios “religioso”?  ¿Crees que Dios está en tu contra cuando desobedeces, que Él está enojado contigo cuando fallas y que la comunión con Él se corta cuando cometes errores?
No es de extrañar entonces que, en vez de correr hacia la única solución verdadera, muchas personas sinceras corran en la dirección opuesta cuando están sufriendo.  Así que, hay un gran engaño, una creencia poderosa e incorrecta acerca de Dios, que ha atrapado a muchos en el círculo vicioso de condenación, culpa, miedo, derrota y adicción.
Amigo, quiero que sepas hoy que Dios es un Dios de gracia infinita.  Él es repugnante para los “religiosos”, pero amable e irresistible para aquellos que están heridos.
No importa por lo que estés pasando hoy, cualesquiera que sean las adicciones que te están atando, creer lo correcto puede hacerte libre y lo hará.  Comienza por creer esta poderosa verdad:
Dios es un Dios de gracia y perdón.  Él te ama mucho y no guarda tus errores en tu contra.
No dejes que los errores que has cometido en el pasado te impidan llegar a Dios y recibir Su perdón por todas tus faltas.   Comienza a creer lo correcto acerca del Señor, cree lo correcto respecto a Su corazón y Su amor por ti, y toda tu vida será transformada.  ¡Creer lo que es correcto, siempre lleva a vivir de manera correcta!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 20 de abril de 2019

El Perdón Y La Sanidad Van De La Mano


Medita En
Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.  (Isaías 53:5)
Hay otra razón por la que podemos celebrar y es saber que Jesús soportó el castigo que se nos debía: el perdón y la sanidad van de la mano.  La Biblia dice que Él, que nunca violó una sola ley de Dios “fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por Sus heridas, hemos sido sanados”. (Isa. 53:5)  ¿Ves cómo la sanidad y el precio por nuestro perdón están tan estrechamente relacionados en la Palabra de Dios?
Hoy, muchos están luchando por sanarse a sí mismos de sus enfermedades, dolencias, trastornos mentales y adicciones.  Yo quiero anunciarte hoy que nuestra parte es recibir el perdón de Jesús y creer cada día que somos perdonados.  Cuanto más conscientes del perdón somos, más fácilmente vamos a experimentar sanidad y libertad de toda dolencia corporal, opresión mental y hábitos destructivos.
Uno de mis salmos favoritos dice así: “Bendice alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios. Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades. (Sal. 103:1–3).  Ahora, ¿qué viene primero?  ¡La conciencia de que todos tus pecados son perdonados precede a la sanidad de todas tus enfermedades!
Y la palabra operativa aquí es todos.  Algunos de nosotros estamos cómodos con recibir un perdón parcial en ciertas áreas de nuestra vida.  Pero nos rehusamos a permitir que el perdón de Jesús toque algunas áreas oscuras —áreas que no podemos soltar y áreas por las que no podemos perdonarnos a nosotros mismos.  Cualesquiera que sean esos errores, te animo a que permitas que Jesús te perdone todos tus pecados y recibas sanidad para todas tus enfermedades.
Mi amigo, suelta el pasado.  Deja ir los errores.  Permítete hoy ser libre y aprende a perdonarte a ti mismo al recibir con un corazón abierto el perdón total y completo de Jesús.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 5 de marzo de 2019

El Intercambio Divino Te Hizo Libre

Medita En
En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a Su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de El.  (1 Juan 4:9)
Jesús llevó la corona de espinas sobre Su cabeza para que tú puedas tener una mente sana, libre de temores, culpa, depresión, ansiedades y estrés.
Los pies de Jesús lo llevaron a lugares donde había pobreza, enfermedades, condenación e incluso muerte.  En la cruz, esos pies fueron perforados por los clavos para que tú no tengas que estar en esos lugares.  Él te ha rescatado de tener que aceptar y sufrir estas cosas en la vida.
Jesús no tenía que hacerlo.  Él eligió hacerlo.  ¿Por qué?  Porque Él te ama.  ¡Él no se escatimó ni a Sí mismo para que tú puedas tener todas las bendiciones de salud, plenitud y vida abundante!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 19 de enero de 2019

Enciende Tu Corazón

Medita En
“¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?"  (Lucas 24:32)
Cuando las Escrituras se abren para nosotros y nos son reveladas cosas concernientes a Jesús, nuestro corazón se incendia y arde en nosotros como le sucedió a los dos discípulos en el camino a Emaús.
No olvides lo que Jesús hizo cuando escuchó su creencia que era errónea y su conversación de derrota: “comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, Él les expuso en todas las Escrituras las cosas concernientes a Él mismo.”  (Lucas 24:27)  En otras palabras, comenzando con los primeros cinco libros de Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, conocidos colectivamente como la Torá), Jesús expuso todas las cosas concernientes a Él mismo.  Luego continuó revelándose a Sí Mismo en los libros de los profetas, tales como Samuel, Reyes, Isaías y Jeremías.
En el primer día de Su resurrección, Jesús estableció un precedente para nosotros sobre cómo deberíamos leer y estudiar la Biblia hoy.  Él no quiere que nos acerquemos a la Palabra para averiguar qué debemos hacer y salgamos con un montón de leyes.  ¡Absolutamente no!  Jesús quiere que abramos las Escrituras para verlo a ÉL.  Míralo a Él en todo, desde el Génesis hasta el Apocalipsis.  Cuanto más lo veas a Él, más libre serás de todas las formas de auto-ocupación y serás transformado de gloria en gloria.
Te animo a abrir la Biblia y ver a Jesús en los tipos y sombras del Antiguo Testamento.  Cada sacrificio, cada fiesta, e incluso el tabernáculo y los sacerdotes, apuntan a Jesús.  En el Nuevo Testamento, mira a Jesús amando y perdonando a aquellos a quienes el mundo despreciaba, así como a la mujer sorprendida en adulterio.  Míralo sanando a los ciegos, a los cojos, ya todos los que estaban oprimidos con enfermedades y dolencias.  Mira a Jesús multiplicando la provisión para aquellos a quienes les faltaba.  Te prometo que tu corazón arderá, tu cuerpo será renovado y tu mente se llenará con Su paz-shalom, gozo y firmeza.  Te prometo que el pecado, las adicciones, los malos hábitos, el temor, la culpa, la ansiedad, la depresión y la condenación, desaparecerán de tu vida cuando te encuentres absorto y ocupado con la persona de Jesús.  Estos simplemente no pueden coexistir en tu vida cuando tú estás ocupado con Cristo y no contigo mismo.
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

miércoles, 24 de octubre de 2018

No Pongas Tu Fe En Las Dietas Y El Ejercicio


Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.
Salmos 118:8
Mucha gente piensa que la forma de estar saludable es vigilando lo que comen.  Por ejemplo, muchas personas dicen que la dieta Mediterránea es muy saludable.  Estoy de acuerdo, de manera general.  Pero ¿sabías que las personas a las que Jesús sanó también llevaban una dieta Mediterránea?  Ellos no comían carne de cerdo, ni camarones, por ejemplo, porque eran judíos y estas cosas no son kosher para ellos.
Sé que quieres caminar en salud divina.  Pero Dios no quiere que tu enfoque esté en la comida —qué comer, qué no comer— ni en hacer ejercicio —cómo ejercitarte, cuándo ejercitarte.  Estos son medios naturales en los que la gente del mundo confía.  Es mejor confiar en el Señor y en Su obra terminada, que poner nuestra confianza en los últimos planes de alimentación y regímenes de ejercicio hechos por los hombres.
En la cruz, Jesús tomó tus enfermedades y llevó tus dolores, y por Sus heridas fuiste sanado. (Isaías 53:4-5)  La Biblia incluso nos dice cómo escapar de la enfermedad y la muerte prematura —al discernir el cuerpo del Señor cuando participamos de la Cena del Señor. (1 Corintios 11:29-30)  Pero en vez de centrarnos en estas verdades, muchos de nosotros preferimos centrarnos en la dieta y el ejercicio.
Ahora, yo no estoy en contra de alimentarse bien o hacer ejercicio.  Yo mismo me ejercito y cuido lo que como.  Por ejemplo, no me gusta comer alimentos grasosos porque me hacen sentir incómodo.  Y cuando tengo que predicar, hago lo que puedo para no comer alimentos que me hacen eructar.
Pero yo como generalmente cosas saludables no porque confíe en la dieta para estar sano.  Yo no me ejercito porque confíe en el ejercicio para estar sano.  No, yo confío en la obra terminada de Cristo para estar sano.  Yo como bien, porque me gusta sentirme bien y hago ejercicio porque disfruto el ímpetu, el sudor.
Dios quiere que tú seas libre cuando se trata de comer y hacer ejercicio.  No hagas leyes para comer y hacer ejercicio y luego confíes en estas leyes para que te den salud “divina”.  Confía en la obra terminada de Cristo.  Discierne Su cuerpo cuando participas de la Santa Cena.  ¡Y simplemente disfruta de tu comida y tu jornada de ejercicios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 3 de agosto de 2018

Azotado Por Tu Plenitud


… y por Sus heridas hemos sido sanados.
Isaías 53:5
Bajo la ley romana en los tiempos bíblicos, un delincuente podía o ser azotado y luego puesto en libertad cuando se trataba de un delito menor, o ser crucificado inmediatamente cuando era culpable de un delito mayor.  Pero Jesús pagó ambos castigos, fue azotado y crucificado.  Poncio Pilato tenía la esperanza de que después de la flagelación de Jesús y la presentación de Su cuerpo ensangrentado al pueblo, ellos estarían satisfechos y le permitirían irse.  Pero el pueblo no lo estaba y demandaron también Su crucifixión.
No pienses ni por un momento, que el pueblo tenía el poder de infligir tal sufrimiento a Jesús.  Todo era parte del plan de Dios, y la flagelación era necesaria porque solo por Sus heridas nosotros somos sanados.
El látigo romano utilizado para flagelación estaba hecho de tiras de cuero con incrustaciones de vidrio, hueso y ganchos de metal.  Con solo un golpe, este instrumento habría podido enrollase al cuerpo de Jesús, haciendo que el vidrio, el hueso y los ganchos, cortaran profundamente Su carne.  Y cuando el látigo se jalaba de vuelta, los ganchos habrían rasgado Su carne, exponiendo Sus músculos y huesos.  De hecho, el salmista dice: “Me horadaron las manos y los pies.  Puedo contar todos mis huesos.  Ellos me miran, me observan.” (Salmos 22:16-17)  Y “Sobre Mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos.”  (Salmos 129:3)
Aunque 39 era el número máximo de veces que uno podía ser azotado según la ley judía, yo creo que Jesús fue azotado más veces que eso, debido a que los romanos, que no eran propensos a considerar la ley judía, llevaron a cabo la flagelación.
Cualquiera que fuera el caso, Su espalda se habría reducido una masa de sangre y carne mutilada.  Ese día, la sangre de Jesús fluyó libremente de Su cuerpo, para tu liberación de toda clase de enfermedad y aflicción física.  Dios permitió que cada una de esas heridas cayera sobre el cuerpo de Su Hijo, para que tu cuerpo no necesitara ser azotado por las enfermedades.
Mi amigo, si tú estás enfermo o sufriendo de alguna mala condición física, debes saber que Jesús recibió la flagelación como pago total para que tú seas libre de esa condición.  Él llevó esas heridas, de manera que hoy, no hay ninguna enfermedad, ni dolencia que se haya sido dejada para molestarte.  ¡Por Sus heridas tú has sido sanado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 1 de junio de 2018

¡Tú Tienes La Victoria!


Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.
Romanos 8:37
Si la Palabra de Dios dice que “somos más que vencedores por medio de Cristo,” entonces lo somos.  No es que vamos a serlo, es que ya lo somos.  Puede ser que ahora estemos experimentando algunos fracasos o contratiempos en la vida, pero solo cosas buenas resultarán de nuestras situaciones porque Dios dice que “en todas estas cosas somos más que vencedores.”  ¡Nosotros tenemos la victoria!
Verás, Dios nos ha puesto en Cristo, a quien Él ha exaltado al lugar más alto en el universo.  Así que, nosotros no estamos tratando de alcanzar el terreno de la victoria.  Nosotros ya estamos en el terreno de la victoria.  Nosotros no confesamos la Palabra de Dios para obtener la victoria.  Nosotros confesamos Su Palabra porque ya tenemos la victoria.  Nosotros no peleamos por la victoria.  Nosotros peleamos desde la victoria.
El diablo va a tratar de robar nuestra victoria.  Él va a venir contra nosotros con mentiras y temores, y nos hará estar conscientes de nuestras fallas, debilidades y síntomas, en áreas como nuestra salud.  Pero nosotros no estamos tratando de ser sanados.  Nosotros ya hemos sido sanados porque la Palabra de Dios declara que “por Sus heridas hemos sido sanados.” (Isaías 53:5)
Una hermana en nuestra iglesia estaba viendo a dos psiquiatras.  Ella había estado bajo cuidado psiquiátrico y medicación para tratamiento de ataques de pánico, durante la mayor parte de su vida.  Ella dijo que cuando comenzó a venir a nuestra iglesia y comenzó a aprender acerca de Jesús, la verdad de la Palabra de Dios comenzó a amanecer sobre ella.
Ella comenzó a creer que la victoria sobre su condición ya era suya y empezó a confesarla.  De ahí en adelante, todos sus temores fueron removidos y sus ataques de pánico acabaron.  Hoy, ella tiene una mente sana, es libre de la medicación y sabe que su vida es grandemente bendecida por medio de Jesús que la ama.
Mi amigo, en el momento en que aceptaste a Jesús como tu Salvador, tú has nacido de nuevo y la nueva persona dentro de ti es más que vencedora.  ¡Tú ya estás en el terreno de la victoria y tienes la victoria sobre toda situación difícil en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 27 de mayo de 2018

Se Establecido En La Justicia De Dios


En justicia serás establecida. Estarás lejos de la opresión, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti.
Isaías 54:14
¿Te has preguntado alguna vez por qué algunos cristianos son constantemente acosados con problemas abrumadores, enfermedades y derrotas, si la promesa de Dios, “Ninguna arma forjada contra ti prosperará” (Isaías 54:17), es verdadera?
Bien, esta promesa viene con una condición —“En justicia serás establecida.”  Cuando tú eres establecido en justicia, vas a estar lejos de la opresión y el terror, ¡y ninguna arma forjada contra ti prosperará!
Esta condición no es difícil de cumplir.  Para comenzar, ¡tú ya tienes justicia!  Cuando recibes a Jesús como tu Salvador, recibes el regalo de la justicia, que te permite reinar en la vida. (Romanos 5:17)  Esta justicia no viene de ti, sino del Señor. (Isaías 54:17)  Y cuando tú estás establecido en Su justicia, ninguna arma forjada contra ti, va a prosperar.
Pero, ¿qué significa ser establecido en justicia?  Ser establecido en algo es, tener ese algo como el fundamento mismo de tu seguridad.   Así que, Dios quiere que sepas, que estés seguro, y que crezcas en la revelación de que tú eres justificado por la sangre de Jesús, por Su sacrificio perfecto en la cruz.
Cuando sientes como si estuvieras en una tormenta, siendo lanzado aquí y allá, y comienzas a experimentar preocupación y temor, recuérdate a ti mismo quién eres en Cristo.  Tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y tienes Su justificación!
Al hacer esto, vas a comenzar a darte cuenta de que la preocupación y el temor pasan de largo, porque cuando tú eres establecido en justicia, “estarás lejos de la opresión, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti.”  Es por eso que Dios quiere que seas establecido en justicia.  Él quiere que seas libre del temor y estés lejos de la opresión y el terror.
Así que, cuando te sientas presionado, sujétate fuerte de la verdad de que tú eres la justicia de Dios en Cristo.  Es ahí en donde ninguna arma forjada contra ti puede prosperar.  Mientras te mantengas creyendo y confesando tu justificación en Cristo, ¡la revelación va a estallar y tú vas a experimentar la liberación de provisión milagrosa, protección divina y las bendiciones de Dios en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 7 de mayo de 2018

Creer Bien Produce Vivir Bien


Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado.
Lucas 19:8
Zaqueo era un cobrador de impuestos.  Él era despreciado porque era un hombre engañoso, estafaba a las personas por su dinero y recurría a falsas acusaciones a fin de conseguir lo que quería.
Un día, Jesús lo visitó.  La Biblia no hace mención de Jesús reprendiéndolo por vivir un estilo de vida deshonesto, durante todo el tiempo que pasaron juntos.  En cambio, Jesús le mostró gracia y lo honró al pasar tiempo con él.  Al poco tiempo, Zaqueo se puso en pie y declaró a Jesús que restauraría por cuadruplicado a toda persona de quien él hubiera tomado algo de forma ilegal, y aún daría la mitad de sus bienes a los pobres.
Un momento con Jesús cambió por completo el corazón de Zaqueo.  Un momento con la gracia en persona —sin acusaciones, sin condenación, ni juicio— causo tal transformación en su interior, que en un corto tiempo, Zaqueo estaba haciendo en su exterior, lo que era correcto y en una medida que nadie habría esperado de él.
Muchas personas quieren vivir bien.  Su preocupación por vivir bien les hace enfocarse en ellos mismos y en las cosas con las que luchan.  Pero es el creer bien lo que produce el vivir bien.  Si tú estás tratando de salir de una adicción que te ha tenido atado por muchos años, cree que Jesús te ama tanto, que en la cruz Él pagó el precio para que tú seas completamente libre de toda adicción.  Cree que por Sus llagas tú has sido sanado y liberado.
Un miembro de nuestra iglesia tenía adicción al cigarro.  Pero cada vez que encendió un cigarro, él estuvo dispuesto a creer que Dios no lo estaba juzgando, ni condenando, y que él seguía siendo la justicia de Dios en Cristo.  Un día, se levantó persuadido por el Espíritu de que ese día marcaría el inicio de una vida libre del cigarro.  Esperando ser asaltado por las habituales ansias por fumar, él oro esto durante todo el día: “Gracias Jesús, porque por Tus llagas yo soy sano.”  Y antes de que se diera cuenta, el día pasó sin que hubiera encendido un cigarro, ¡y sin que sufriera ningún dolor por la abstinencia!  Desde entonces, él ha sido totalmente libre de esa adicción.
Hoy, si quieres experimentar el vivir bien, conoce más lo que Cristo ha hecho por ti y lo tú que tienes en Él –¡y créelo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 11 de abril de 2018

Creer Bien Produce Vivir Bien

Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado.
Lucas 19:8
Zaqueo era un cobrador de impuestos.  Él era despreciado porque era un hombre engañoso, estafaba a las personas por su dinero y recurría a falsas acusaciones a fin de conseguir lo que quería.
Un día, Jesús lo visitó.  La Biblia no hace mención de Jesús reprendiéndolo por vivir un estilo de vida deshonesto, durante todo el tiempo que pasaron juntos.  En cambio, Jesús le mostró gracia y lo honró al pasar tiempo con él.  Al poco tiempo, Zaqueo se puso en pie y declaró a Jesús que restauraría por cuadruplicado a toda persona de quien él hubiera tomado algo de forma ilegal, y aún daría la mitad de sus bienes a los pobres.
Un momento con Jesús cambió por completo el corazón de Zaqueo.  Un momento con la gracia en persona —sin acusaciones, sin condenación, ni juicio— causo tal transformación en su interior, que en un corto tiempo, Zaqueo estaba haciendo en su exterior, lo que era correcto, ¡y en una medida que nadie habría esperado de él!
Muchas personas quieren vivir bien.  Su preocupación por vivir bien les hace enfocarse en ellos mismos y en las cosas con las que luchan.  Pero es el creer bien lo que produce el vivir bien.  Si tú estás tratando de salir de una adicción que te ha tenido atado por muchos años, cree que Jesús te ama tanto, que en la cruz Él pagó el precio para que tú seas completamente libre de toda adicción.  Cree que por Sus llagas tú has sido sanado y liberado.
Un miembro de nuestra iglesia tenía adicción al cigarro.  Pero cada vez que encendió un cigarro, él estuvo dispuesto a creer que Dios no lo estaba juzgando, ni condenando, y que él seguía siendo la justicia de Dios en Cristo.  Un día, se levantó impresionado por el Espíritu de que ese día marcaría el inicio de una vida libre del cigarro.  Esperando ser asaltado por las habituales ansias por fumar, él oro esto durante todo el día: “Gracias Jesús, porque por Tus llagas yo soy sano.”  Y antes de que se diera cuenta, el día pasó sin que hubiera encendido un cigarro, ¡y sin que sufriera ningún dolor por la abstinencia!  Desde entonces, él ha sido totalmente libre de esa adicción.
Hoy, si quieres experimentar el vivir bien, conoce más lo que Cristo ha hecho por ti y lo tú que tienes en Él –¡y créelo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince