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viernes, 5 de junio de 2020

Jesús Sigue Siendo Jehová Rapha


Inspiración de Gracia
 “… Yo, el Señor, Soy tu sanador.”  (Éxodo 15:26)
¿Sabes que el primer nombre compuesto que el Señor reveló a los israelitas después de que salieron de Egipto fue Jehová Rapha, el Señor tu sanador?  Fue como si Él les estuviera diciendo, mientras comenzaban su nueva vida con Él, que Él ya los había sanado de todas las enfermedades y dolores que ellos habían sufrido cuando estaban esclavizados en Egipto.  De hecho, cuando Él los sacó de Egipto, “no había entre ellos débiles.” (Salmo 105:37)
Hoy, así como los israelitas fueron liberados de su esclavitud en Egipto y de la opresión del faraón, tú también has sido liberado de la esclavitud al pecado y la enfermedad, y de la opresión del diablo, por la sangre del Cordero.  Y el Señor, que es el mismo ayer, hoy y siempre, sigue diciéndote: “Yo, el Señor, Soy tu sanador.”
Una miembro de la iglesia, que había estado experimentando dolor en su vientre durante varios meses, veía a Jesús como su sanador, pero fue a ver a su médico, quien le realizó una ecografía en el vientre.  Cuando le dijeron que tenía dos tumores grandes y varios quistes de sangre en la matriz, ella continuó viendo a Jesús como su sanador.  El médico luego le hizo un análisis de sangre para saber si los tumores eran cancerosos.
Tres días después, ella volvió a ver al médico y éste le dijo que los tumores no eran cancerosos.  ¡No solo eso, sino que una segunda ecografía también mostró que todos los quistes y uno de los tumores habían desaparecido completamente!  El otro tumor también se había encogido.  Aunque ella había tomado medicamentos, el médico le dijo que, según el tamaño original del tumor, debería haber tomado meses para que se redujera tanto.  ¡Él comentó que esta era la curación más rápida que él había visto!
Amado, si el médico te ha dado un diagnóstico malo acerca de tu salud, no te desesperes.  Mira a Jesús y espera la sanidad para tu cuerpo.  Él es el mismo ayer, hoy y siempre.  ¡Él sigue siendo Jehová Rapha —el Señor tu sanador!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 19 de abril de 2020

No Mires Dentro Del Arca


Inspiración de Gracia
Él Mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.  (1 Juan 2:2)
En la película, Los Cazadores Del Arca Perdida, las personas que intentaron mirar dentro del arca cayeron muertas.  ¿Qué había dentro del arca que traía juicio a quienes lo miraban?
La Biblia nos dice que el arca contenía las dos tablas de los Diez Mandamientos, la urna de oro con el maná y la vara de Aarón que retoñó. (Ver Hebreos 9:4)  Estos artículos eran muestras de la rebelión del hombre.  Las dos tablas de los Diez Mandamientos representaban el rechazo del hombre a los estándares de Dios.  El maná representaba el rechazo del hombre a la provisión de Dios, y la vara de Aarón, el rechazo del hombre al sacerdocio designado por Dios.
Dios no quería mirar estas señales de rebelión.  Él quería ser misericordioso con Su pueblo, por lo que les ordenó colocar los artículos en el arca y cubrir el arca con Su propiciatorio, que también es el lugar donde se rociaba la sangre de los sacrificios de animales.
Una vez al año, en el Día de la Expiación, el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para rociar en el propiciatorio la sangre del animal que había sido sacrificado.  Los dos querubines en el propiciatorio se erigían como guardianes de la justicia y santidad de Dios.
También representando los ojos de Dios, ellos miraban hacia la sangre en el propiciatorio.  Mientras la sangre estaba allí, toda la nación de Israel era perdonada.  El juicio de Dios pasaba sobre ellos y ellos eran bendecidos durante otro año. (Ver Levítico 16)
¡Hoy, la sangre rociada en el propiciatorio no es sangre de toros y cabras, ¡sino la sangre preciosa y eterna del Hijo de Dios! (Ver Hebreos 9:12)  Jesús es nuestro “propiciatorio” porque “Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por el mundo entero.”  La palabra “propiciación” en el texto griego original es la misma palabra que “propiciatorio.” (Ver Romanos 3:25, Hebreos 9:5)
Amado, Dios no mira tus pecados llevando una cuenta en tu contra porque Él mira la sangre de Su Hijo.  Él mira la obra perfecta de Su Hijo que lo ha satisfecho en gran manera.  Dios tampoco quiere que tú mires tus pecados.  Él no quiere que tú mires dentro del arca al enfocarte en tus pecados.  ¡Él quiere que te enfoques en Cristo y en Su obra terminada!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 10 de agosto de 2019

Mira A Jesús —Su Realidad Es Tu Realidad


Medita En
En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como Él es, así somos también nosotros en este mundo.  (1 Juan 4:17)
Cuando te miras a ti mismo (tus debilidades) y ves tus circunstancias negativas, es fácil sentir ansiedad, temor y desesperación.
Es por eso que Dios quiere que veamos más allá de nosotros mismos y miremos a Jesús.  A los ojos de Dios, debido a que Él nos ha puesto en Cristo, la realidad de Jesús es nuestra realidad hoy: “como Él es, así somos también nosotros en este mundo”.
Así que, no te concentres en tus vulnerabilidades o en las carencias en tu vida, y seas desanimado.  Pregúntate: ¿Está Jesús abandonado, olvidado, enfermo y pobre hoy?  No, Él está a la diestra del Padre, lleno de vida, paz, alegría y favor.  Todos los recursos del cielo están a Su disposición. Él hoy es grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado por el Padre, ¡y tú también!
Estar ocupado así en Jesús es ver como Dios ve.  ¡Y cuando tú veas como Dios ve, también verás que la gracia y a provisión del Señor se tragan toda escasez en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 15 de abril de 2019

El Señor Nuestro Refugio

Medita En
Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.  (Salmos 118:8)
La oración de protección declara: “Porque [tú] has puesto al Señor, que es mi refugio, al Altísimo, por tu habitación. No te sucederá ningún mal…” (Salmos 91:9-10)  La Palabra de Dios no dice que ningún mal sucederá “al mundo”.  Dice que ningún mal te sucederá, a ti.  El versículo 10 continúa diciendo: “ni plaga se acercará a tu morada”, y eso incluye a tu familia.  Amado, permite que esta Escritura fortalezca y ancle tu corazón.  Debido a que tú has hecho del Señor tu refugio, ninguna plaga se acercará a tu morada.  ¡La protección contra cepas de virus para las que la ciencia aún no tiene cura —Ébola, Zika o SIDA— es la promesa de Dios para ti y tu familia!
¿Has hecho al Señor tu refugio?  La Escritura de hoy dice: “Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre”.  Curiosamente, la palabra hebrea para “confianza” es chacah, que es la raíz de la palabra usada para “refugio” en el Salmo 91:9.
En otras palabras, hacer del Señor tu refugio es confiar en Él en todas las cosas.  Confiar en Él con tus planes, con tu vida y con tu familia.  Confía en Él por Su dirección y sabiduría.  Confía en Él.  Nuestro Señor Jesús no está lejos; Él no es un Salvador que está lejos.  Él es muy personal... muy cercano a ti.  Hay seguridad y protección cuando nos acercamos a Él y moramos en Su dulce presencia, Su Palabra y Su casa.  

En lo natural, el mundo se está volviendo cada vez más oscuro. Pero no mires a tu alrededor y estés angustiado.  No mires dentro de ti y estés deprimido.  ¡Mira al Señor Jesús y descansa completamente en Él! 



Viendo a través de los ojos de la fe,


Joseph Prince

sábado, 19 de enero de 2019

Enciende Tu Corazón

Medita En
“¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?"  (Lucas 24:32)
Cuando las Escrituras se abren para nosotros y nos son reveladas cosas concernientes a Jesús, nuestro corazón se incendia y arde en nosotros como le sucedió a los dos discípulos en el camino a Emaús.
No olvides lo que Jesús hizo cuando escuchó su creencia que era errónea y su conversación de derrota: “comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, Él les expuso en todas las Escrituras las cosas concernientes a Él mismo.”  (Lucas 24:27)  En otras palabras, comenzando con los primeros cinco libros de Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, conocidos colectivamente como la Torá), Jesús expuso todas las cosas concernientes a Él mismo.  Luego continuó revelándose a Sí Mismo en los libros de los profetas, tales como Samuel, Reyes, Isaías y Jeremías.
En el primer día de Su resurrección, Jesús estableció un precedente para nosotros sobre cómo deberíamos leer y estudiar la Biblia hoy.  Él no quiere que nos acerquemos a la Palabra para averiguar qué debemos hacer y salgamos con un montón de leyes.  ¡Absolutamente no!  Jesús quiere que abramos las Escrituras para verlo a ÉL.  Míralo a Él en todo, desde el Génesis hasta el Apocalipsis.  Cuanto más lo veas a Él, más libre serás de todas las formas de auto-ocupación y serás transformado de gloria en gloria.
Te animo a abrir la Biblia y ver a Jesús en los tipos y sombras del Antiguo Testamento.  Cada sacrificio, cada fiesta, e incluso el tabernáculo y los sacerdotes, apuntan a Jesús.  En el Nuevo Testamento, mira a Jesús amando y perdonando a aquellos a quienes el mundo despreciaba, así como a la mujer sorprendida en adulterio.  Míralo sanando a los ciegos, a los cojos, ya todos los que estaban oprimidos con enfermedades y dolencias.  Mira a Jesús multiplicando la provisión para aquellos a quienes les faltaba.  Te prometo que tu corazón arderá, tu cuerpo será renovado y tu mente se llenará con Su paz-shalom, gozo y firmeza.  Te prometo que el pecado, las adicciones, los malos hábitos, el temor, la culpa, la ansiedad, la depresión y la condenación, desaparecerán de tu vida cuando te encuentres absorto y ocupado con la persona de Jesús.  Estos simplemente no pueden coexistir en tu vida cuando tú estás ocupado con Cristo y no contigo mismo.
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

viernes, 11 de mayo de 2018

¡Jesús Quiere; Se Sano!


“Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio…”
Mateo 8:3
¿Sabías que es la voluntad de Dios para ti que seas sano?  De hecho, Jesús siempre sanó a los enfermos que se acercaron a Él.  El ciego, el cojo, el manco, el mudo, el sordo y el poseído por demonios —¡Él los sanó a todos!  (Mateo 8:16)
La Biblia nos dice que aquel que ha visto a Jesús, ha visto al Padre. (Juan 14:9)  ¿Quieres ver cómo es Dios?  ¡Mira a Jesús!  Él nunca le dio enfermedad a nadie.  Nunca vamos a encontrar que Jesús viendo a una persona en buena condición, le dijera: “Ven acá.  Estás muy saludable.  Recibe un poco de lepra.”  De hecho, cuando un leproso vino a Él por sanidad, Jesús, lleno de compasión le dijo: “¡Quiero; sé limpio!”
Desafortunadamente, hay algunos cristianos que dicen: “Es la voluntad de Dios para mí que esté enfermo.  Dios tiene algún propósito, un propósito misterioso para mi situación.  Todo es parte de Su plan divino y poco a poco sabremos el por qué.”  Pero estas mismas personas van al doctor para mejorar.  Toman sus medicamentos y descansan.  ¿Por qué hacen eso si ellos realmente creen que Dios los quiere enfermos?  ¿No tiene sentido, verdad?
Vamos, lo que si tiene sentido, perfectamente, es esto: Dios te quiere saludable.  Él te quiere completo, íntegro.  ¡Su voluntad para ti es que seas sano!  De hecho, ¡Él lo desea tanto, que llevó todas tus enfermedades y tus dolores sobre Su propio cuerpo, para que tú no tengas que llevarlos hoy!  Él permitió que se le golpeara y se le azotara, ¡para que por Sus llagas —por Sus heridas— tú seas sano!  (Isaías 53:5)  Ya que Él ha llevado la enfermedad en tu nombre, ¿por qué deberías llevarla tú hoy?
Así que, mi amigo, si estás enfermo, debes saber que Dios no te dio la enfermedad.  Lee cada milagro de sanidad que Jesús hizo en los Evangelios, y mira cómo Jesús es el Señor tu sanador. (Éxodo 15:26)  Escucha Sus palabras llenas de gracia: “¡Quiero; se sano!” y comprende que son para ti hoy, tanto como fueron para el leproso. 
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 20 de marzo de 2018

La Batalla Es Del Señor


“… No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios.”
2 Crónicas 20:15
Cuando estamos frente a una situación difícil o un problema, tendemos a preguntarnos a nosotros mismos: “¿Qué voy a hacer?”  Y los amigos cercanos y miembros de la familia, vienen a nosotros y nos hacen la pregunta: “¿Qué vas a hacer?”
Josafat estaba frente a una gran multitud de enemigos.  Pero en vez de enfocarse en lo que haría, él oró: “Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarás?  Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia Ti.” (2 Crónicas 20:12)
Cuando volvemos nuestros ojos a Dios, vamos a escucharlo a Él decir: “No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios…  No necesitáis pelear en esta batalla; apostaos y estad quietos, y ved la salvación del Señor”. (2 Crónicas 20:15-17)
Pero estar quietos es la última cosa que queremos hacer cuando el enemigo viene contra nosotros.  Es también la cosa más difícil de hacer porque sentimos que no podemos solo quedarnos ahí y no hacer nada —debemos tratar de salvar la situación.  Pero Dios quiere que estemos quietos y veamos a Jesús, nuestra salvación, pelear por nosotros.
Así que, ¿qué harás la próxima vez que te encuentres en una batalla y no sepas que hacer?  Josafat envió a sus cantores al frente del ejército a proclamar: “Dad gracias al Señor, porque para siempre es Su misericordia”. (2 Crónicas 20:21)  Algunas personas se preguntarán: “¿Significa eso que yo solo cante y no haga nada más cuando tengo un problema?”  No, no es eso lo que estoy diciendo.
Haz lo que la situación requiera, pero no te preocupes y no confíes en lo que tú estás haciendo.  Como Josafat, descansa y confía en que Su misericordia es para siempre.  Al hacer esto, Dios va a cambiar tu campo de batalla en el Valle de Beraca.  Beraca significa “bendiciones”.  Los hijos de Israel le dieron este nombre al campo de batalla, ¡porque les tomó tres días recoger todo el botín de guerra!  ¡Dios cambió su situación en una gran bendición! (2 Crónicas 20:25-26)
¿Tienes una batalla que pelear?  ¡Quédate quieto y ve la salvación del Señor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

lunes, 26 de junio de 2017

Mira Al Jesús Real

Las noticias acerca de Él corrieron y llegaron tan lejos como Siria, y pronto la gente comenzó a llevarle a todo el que estuviera enfermo.  Y Él los sanaba a todos, cualquiera fuera la enfermedad o el dolor que tuvieran, o si estaban poseídos por demonios, o eran epilépticos o paralíticos.
Mateo 4:24, NTV

La Biblia dice que si quieres saber cómo es Dios, simplemente veas a Jesús.  Si quieres saber lo que el Padre siente en relación a sanar a los enfermos, ¡solamente mira a Jesús!  Jesús SIEMPRE sanó a los enfermos que se acercaron a Él.  A los ciegos, cojos, mudos, sordos y poseídos por demonios –¡Él los sanó a TODOS!
Jesús nunca le dio enfermedad a nadie.  Encontramos a Jesús sanando a los leprosos mientras estuvo en la tierra, pero nunca le encontramos llamando a alguien para decirle: “Tú estás muy saludable y te ves muy bien.  Recibe un poco de lepra para que aprendas a ser humilde.”  No, cuando un leproso se acercó a Él, desconfiando de que Jesús quisiera sanarle, Jesús, lleno de compasión, le dijo con firmeza: “¡Quiero. Se sano!”
Ese es tu Jesús.  Ese es tu Dios.  ¡Acércate confiadamente a Jesús, el Señor que te sana –ahora y siempre! (Éxodo 15:26) 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 19 de diciembre de 2014

Se Gloriosamente Transformado

Medita En

Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.
2a Corintios 3:18
Cosas buenas te suceden cuando miras a Jesús y contemplas Su gloria.  La mujer que tenía un flujo de sangre durante 12 años recibió su sanidad cuando miró a Jesús.  Pedro hizo algo sobrenatural y caminó sobre el agua mientras miró a Jesús.  Incluso el ciego Bartimeo recobró la vista cuando “vió” a Jesús, clamando a Él.
¿Qué quiere decir hoy “contemplar a Jesús”?
Le hice al Señor una pregunta similar una vez y Su respuesta para mí fue: “Camino a Emaús”.  Inmediatamente, supe que Él se refería a la experiencia que dos de Sus discípulos tuvieron cuando habló con ellos sobre Sí Mismo en las Escrituras mientras caminaba con ellos en el camino a Emaús.  Sus corazones ardían dentro de ellos cuando Él abría las Escrituras para ellos, mostrándoles cómo las Escrituras estaban hablando acerca de Él (Lucas 24:27, 32).  La experiencia energizó a los discípulos que inicialmente estaban deprimidos, tanto que fueron capaces de caminar siete kilómetros con Él a Emaús y más tarde, ¡siete kilómetros de regreso a Jerusalén!
Mi amigo, la forma en que tú contemplas la gloria de Jesús hoy es viéndolo en las Escrituras.  Él está ahí en las historias, en las profecías, en las parábolas, en las leyes, en los rituales, e incluso en el diseño del templo.  Cuando tú lo encuentras, las Escrituras cobran vida.  Cuando lo ves, ves Su gloria.  Y mientras contemplas Su belleza, ¡eres transformado de gloria en gloria! 
Bendiciones,

Joseph Prince