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sábado, 10 de agosto de 2019

Mira A Jesús —Su Realidad Es Tu Realidad


Medita En
En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como Él es, así somos también nosotros en este mundo.  (1 Juan 4:17)
Cuando te miras a ti mismo (tus debilidades) y ves tus circunstancias negativas, es fácil sentir ansiedad, temor y desesperación.
Es por eso que Dios quiere que veamos más allá de nosotros mismos y miremos a Jesús.  A los ojos de Dios, debido a que Él nos ha puesto en Cristo, la realidad de Jesús es nuestra realidad hoy: “como Él es, así somos también nosotros en este mundo”.
Así que, no te concentres en tus vulnerabilidades o en las carencias en tu vida, y seas desanimado.  Pregúntate: ¿Está Jesús abandonado, olvidado, enfermo y pobre hoy?  No, Él está a la diestra del Padre, lleno de vida, paz, alegría y favor.  Todos los recursos del cielo están a Su disposición. Él hoy es grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado por el Padre, ¡y tú también!
Estar ocupado así en Jesús es ver como Dios ve.  ¡Y cuando tú veas como Dios ve, también verás que la gracia y a provisión del Señor se tragan toda escasez en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 4 de julio de 2019

Cómo Crecer En El Favor Inmerecido De Dios


Medita En
Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.  (Romanos 5:1–2)
La Palabra de Dios nos dice que Jesús creció en sabiduría, en estatura y en favor con Dios y con los hombres. (Ver Lucas 2:52)  Como Jesús, tú puedes crecer en sabiduría y en el favor inmerecido de Dios.  ¿Cómo?  Probablemente has notado que algunos creyentes parecen experimentar mucho más favor inmerecido que otros.  Yo creo que eso se debe a que estos creyentes comprenden la clave para acceder al favor de Dios.  Romanos 5:2 explica claramente que “hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia [favor inmerecido] en la cual estamos firmes”.  Para obtener acceso a tu computadora o tu cuenta bancaria, necesitas una contraseña.  Para obtener acceso al favor inmerecido de Dios e incrementarlo, la “contraseña” o clave que debemos tener es fe, ¡fe para creer que TÚ, _______________ (coloca tu nombre aquí), eres altamente favorecido!
Una de las cosas que les he enseñado a los miembros de mi iglesia es que declaren sobre sí mismos que son grandemente bendecidos, altamente favorecidos y profundamente amados.
“¿Cómo puedo saber que soy grandemente bendecido, Pastor Prince?”
Lee Hebreos 6:13–14 por ti mismo.  Dios quería que estuviéramos bien anclados en el conocimiento seguro y firme de que Él nos bendecirá a nosotros que somos la simiente de Abraham, así que Él juró por Sí Mismo, diciendo: “Ciertamente, te bendeciré y ciertamente te multiplicaré”.
“¿Cómo puedo decir que soy altamente favorecido?”
Efesios 1:6 nos dice que por Su gracia (favor inmerecido), Dios “nos hizo aceptos en el Amado”.  En el texto original en griego, la palabra “acepto” es la palabra charitoo, que significa “altamente favorecido”.
“¿Y realmente soy profundamente amado por Dios?”
Dios no solo nos ama.  Juan 3:16 dice que “tanto amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito”.  Él demostró que nos amó TANTO cuando envió a Jesús a morir en la cruz por nosotros.
Oro al Señor para que los versículos que te he mostrado aquí, te ayuden a creer que a través de Jesús, tú en verdad eres grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado.  Si estas verdades aún no están establecidas en tu corazón, comienza a declararlas.  Mírate a ti mismo en el espejo cada mañana y declara con confianza: “Debido a la obra perfecta de Jesús en la cruz, yo soy justo por Su sangre, ¡y soy grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado!  Espero las cosas buenas que son enviadas para mí.  ¡Espero buen éxito y tengo una expectativa confiada del bien!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 22 de junio de 2019

Tú Eres Aceptado En El Amado


Medita En
Para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de Su gracia.  (Efesios 1:6–7)
La lectura de hoy nos dice que nosotros somos aceptados en Cristo, el Amado.  Y debido a que estamos en Cristo, ¡nosotros estamos agradando a Dios!
¡Pero Pastor Prince, yo no he hecho nada para complacer a Dios!
Tampoco Jesús.  En Marcos 1:9–11, Dios llamó a Jesús Su amado y dijo que Él le complacía, mucho antes incluso de que hubiera realizado un milagro o acto de servicio para Él.  Verás, Jesús complace tanto a Su Padre, no por lo que Él ha hecho, sino por lo que Él es.  ¿Lo comprendes?  Si no, por favor lee esa última oración de nuevo.
Jesús no tuvo que hacer nada ni lograr nada antes de que el Padre lo considerara amado y complaciente.  La buena noticia para ti y para mí hoy es que nuestro Padre en el cielo “nos hizo aceptos en el Amado” y “en Él tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de Su gracia.” (Efe. 1:6–7)
Esto es cierto para todos los creyentes en Jesús.  En el momento en tú lo recibiste a Él en tu vida, Dios Padre te hizo acepto en el Amado.
Sabemos que la palabra “Amado” aquí es en referencia a Jesús.  Entonces, ¿por qué Dios no dijo simplemente “acepto en Jesucristo”?
Es porque Dios quiere que tú seas consciente de que ahora eres parte de la familia y que eres amado por Él de la misma manera que lo es Jesús.  Además, la palabra “acepto” en el griego original es una palabra con un significado mucho más rico que lo que pudo transmitir la traducción al español.  Es la palabra charitoo y significa “altamente favorecido”.  Esta palabra se utiliza solo una vez más en la Biblia y es cuando el ángel Gabriel se le apareció a María y le dijo: “¡Salve, muy favorecida [charitoo]! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres”. (Lucas 1:28)
Por lo tanto, tú y yo no solo somos aceptados en el Amado, lo cual es fantástico, sino que también somos altamente favorecidos en el Amado, Jesucristo.  De hecho, el erudito griego Thayer dice que charitoo también significa que estamos rodeados de favor.  Es por eso que en mi iglesia nos gusta proclamar y declarar que nosotros somos altamente favorecidos, grandemente bendecidos y profundamente amados.  Esta es una declaración poderosa y un recordatorio importante de que no estamos solos y no tenemos que valernos por nosotros mismos en la vida.  Nosotros tenemos un Padre en el cielo que nos ama, nos favorece, nos protege y nos cuida a nosotros y a todos nuestros seres queridos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 2 de febrero de 2019

Cómo Ester Obtuvo Favor

Medita En
Cuando a Ester, hija de Abihail, tío de Mardoqueo, que la había tomado como hija, le tocó venir al rey, ella no pidió cosa alguna sino lo que le aconsejó Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres. Y Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la veían.  (Ester 2:15)
Cuando tú sabes que eres grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado, no necesitas depender de tus propios esfuerzos.  Mira la historia de Ester, por ejemplo.  Cuando el Rey Asuero estaba buscando una nueva reina, las mujeres más hermosas de la tierra fueron traídas todas al palacio.  A todas las mujeres se les dio la oportunidad de adornarse con lo que quisieran de los cuartos de las mujeres, antes de ser llevadas a una audiencia con el rey.  Pero cuando fue el turno de Ester, ella “no pidió cosa alguna sino lo que le aconsejó Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres.”  Y mira los resultados: “Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la veían”, “y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y ella halló gracia y favor con él, más que todas las demás vírgenes, y él puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina.” (Ester 2:17)
Mientras que las otras mujeres tomaron las mejores prendas, perfumes y accesorios para embellecerse, Ester no confió en sus propias habilidades, sino que se sometió a Hegai, el oficial que había sido designado por el rey para supervisar a las mujeres.  Hubo mucha sabiduría y humildad en su decisión.  ¿Puedes ver la belleza de Ester?  Ella no confiaba en sus propios esfuerzos.  Mientras que las mujeres intentaban superarse unas a otras apoyándose en sus propios esfuerzos, Ester sabiamente se sometió a la única persona que debía conocer bien las preferencias del rey, y los resultados hablan por sí mismos.
Este incidente también nos demuestra que Ester dependía completamente del favor inmerecido del Señor.  (Cuando tú dependes completamente del favor inmerecido del Señor, estás confiando en Él y estás en una posición de descanso.)  Ester no tuvo que luchar.  Cuando ella descansó en el Señor y se humilló, el Señor la promovió y la exaltó por encima de todas las demás mujeres hermosas.  Dios resiste a los orgullosos y le da favor inmerecido a los humildes. (1 Pedro 5:5)  Cuando te humillas y cedes tus esfuerzos por promocionarte a ti mismo, y dependes de Jesús solamente, el Señor Mismo será tu promoción y tu aumento.  Como Ester, tú destacarás de entre la multitud y obtendrás gracia y favor ante Dios y los hombres.
¿Sabes por qué la historia de Ester es tan importante?  Lee los detalles en el Libro de Ester.  Debido a que Ester fue promovida para convertirse en la reina, ella estaba en una posición privilegiada para proteger a todo el pueblo judío en el reino, de ser asesinado.  Cuando el Señor te promueve, Él te da la influencia para ser una bendición para las personas que te rodean.  No existen las coincidencias, solo las Dios-cidencias (incidentes a cargo de Dios).  ¡El Señor te bendecirá para que seas de bendición!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 6 de abril de 2018

Convéncete A Ti Mismo, No A Dios

Porque decía: Si tan sólo toco Sus ropas, sanaré.
Marcos 5:28

Con una gran multitud a Su alrededor, Jesús fue tocado por muchas personas ese día (Marcos 5:31), pero solo el toque de una mujer provocó respuesta en Él.  Y su toque, desató sanidad instantánea en su cuerpo, liberándola de una enfermedad que la había atormentado durante 12 años.
¿Quieres saber cómo tocar a Dios y recibir el milagro que necesitas?
Cuando la mujer escuchó que Jesús venía a su aldea, se dijo a sí misma: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.”  En el camino a ver a Jesús, ella probablemente se dijo a sí misma varias veces: “Si toco Sus ropas, sanaré.  Voy a ser curada.”  No sabemos durante cuánto tiempo ella se estuvo diciendo esto a sí misma, pero ella estaba convencida de que Jesús la sanaría.
Si tú estás enfermo, convéncete a ti mismo  que Jesús es tu sanador y que por Sus heridas tú eres sano.  No necesitas convencer a Dios.  No es Él quien necesita ser persuadido, ¡porque Su bendición ya está sobre ti!  Eres tú quien necesita ser persuadido de que Dios ya te ha dado tu milagro.  Esa es la razón por la que tú confiesas Su Palabra —para convencerte a ti mismo, no a Dios, para persuadir tu corazón, no el Suyo.
Algunas personas confiesan su fe a otros, para convencer a Dios indirectamente.  Por ejemplo, si están creyendo a Dios por sanidad, van por todos lados diciendo a sus amigos: “Yo estoy creyendo a Dios por sanidad.”  Ellos están realmente tratando de convencer o persuadir a Dios para que los sane.  Le están diciendo a Dios: “Le he dicho a muchas personas lo que estoy creyendo que recibiré de Ti.  Sería muy vergonzoso si Tú no haces que eso suceda.”  Su confesión procede de incredulidad y está siendo utilizada para manipular a Dios.
Está bien decírselo a otros si quieres, para que ellos puedan respaldarte en fe por tu milagro.  Pero no lo hagas para probarle tu fe a Dios y convencerlo.  Tú solo necesitas convencerte a ti mismo de que Dios te ama y que se deleita en bendecirte.  Di para ti mismo: “Por Sus heridas yo soy sano.  Yo no sufriré falta de ningún bien.  ¡Yo soy grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado!”  Y deja que Dios se haga cargo del resto.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 1 de septiembre de 2013

Mantenga Sus Ojos En Jesús



Medite En

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros… pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
1a Juan 4:17


Cuando usted se ve a sí mismo (sus debilidades) y sus circunstancias negativas, es fácil llegar a ser presa de la ansiedad, el miedo y la desesperación.
Es por eso que Dios quiere que veamos más allá de nosotros mismos y veamos a Jesús.  A los ojos de Dios, porque Él nos ha puesto a nosotros en Cristo, la realidad de Jesús es nuestra realidad hoy –“así como Él es, somos nosotros en este mundo”!
Así que no se enfoque en su vulnerabilidad o la escasez en su vida, ni se sienta desanimado.  Pregúntese a sí mismo: ¿Está Jesús abandonado, olvidado, enfermo y pobre hoy?  No, Él está a la diestra del Padre, lleno de vida, paz, gozo y gracia.  Todos los recursos del cielo están a Su disposición.  Él es grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado por el Padre hoy, ¡y también usted lo es!
Estar posicionado en Jesús de esta forma es ver como Dios ve.  Y cuando usted ve como Dios ve, usted también podrá ver la gracia y la provisión del Señor destruyendo toda escasez en su vida!

Bendiciones,
Joseph Prince