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sábado, 2 de febrero de 2019

Cómo Ester Obtuvo Favor

Medita En
Cuando a Ester, hija de Abihail, tío de Mardoqueo, que la había tomado como hija, le tocó venir al rey, ella no pidió cosa alguna sino lo que le aconsejó Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres. Y Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la veían.  (Ester 2:15)
Cuando tú sabes que eres grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado, no necesitas depender de tus propios esfuerzos.  Mira la historia de Ester, por ejemplo.  Cuando el Rey Asuero estaba buscando una nueva reina, las mujeres más hermosas de la tierra fueron traídas todas al palacio.  A todas las mujeres se les dio la oportunidad de adornarse con lo que quisieran de los cuartos de las mujeres, antes de ser llevadas a una audiencia con el rey.  Pero cuando fue el turno de Ester, ella “no pidió cosa alguna sino lo que le aconsejó Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres.”  Y mira los resultados: “Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la veían”, “y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y ella halló gracia y favor con él, más que todas las demás vírgenes, y él puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina.” (Ester 2:17)
Mientras que las otras mujeres tomaron las mejores prendas, perfumes y accesorios para embellecerse, Ester no confió en sus propias habilidades, sino que se sometió a Hegai, el oficial que había sido designado por el rey para supervisar a las mujeres.  Hubo mucha sabiduría y humildad en su decisión.  ¿Puedes ver la belleza de Ester?  Ella no confiaba en sus propios esfuerzos.  Mientras que las mujeres intentaban superarse unas a otras apoyándose en sus propios esfuerzos, Ester sabiamente se sometió a la única persona que debía conocer bien las preferencias del rey, y los resultados hablan por sí mismos.
Este incidente también nos demuestra que Ester dependía completamente del favor inmerecido del Señor.  (Cuando tú dependes completamente del favor inmerecido del Señor, estás confiando en Él y estás en una posición de descanso.)  Ester no tuvo que luchar.  Cuando ella descansó en el Señor y se humilló, el Señor la promovió y la exaltó por encima de todas las demás mujeres hermosas.  Dios resiste a los orgullosos y le da favor inmerecido a los humildes. (1 Pedro 5:5)  Cuando te humillas y cedes tus esfuerzos por promocionarte a ti mismo, y dependes de Jesús solamente, el Señor Mismo será tu promoción y tu aumento.  Como Ester, tú destacarás de entre la multitud y obtendrás gracia y favor ante Dios y los hombres.
¿Sabes por qué la historia de Ester es tan importante?  Lee los detalles en el Libro de Ester.  Debido a que Ester fue promovida para convertirse en la reina, ella estaba en una posición privilegiada para proteger a todo el pueblo judío en el reino, de ser asesinado.  Cuando el Señor te promueve, Él te da la influencia para ser una bendición para las personas que te rodean.  No existen las coincidencias, solo las Dios-cidencias (incidentes a cargo de Dios).  ¡El Señor te bendecirá para que seas de bendición!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Permite Que Sea El Señor Quien Te Promueva

Medita En

Cuando le llegó a Ester, hija de Abihail tío de Mardoqueo, quien la había tomado por hija, el tiempo de venir al rey, ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres; y ganaba Ester el favor de todos los que la veían.
Ester 2:15
Cuando el Rey Asuero estaba en busca de una nueva reina, las mujeres más hermosas de la tierra fueron traídas al palacio.  A todas las mujeres se les dio la oportunidad de elegir lo que quisieran de la casa de las mujeres, para adornarse antes de ser llevadas a una audiencia con el rey.
Pero cuando fue el turno de Ester, ella “ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres”.  Y mire los resultados: “Ester ganaba el favor de todos los que la veían”, y el rey “amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina” (Ester 2:17).
Mientras que las otras mujeres probablemente trataban de superarse unas a otras confiando en sus propias fuerzas, Ester sabiamente se sometió a la persona que conocía mejor las preferencias del rey, y los resultados hablan por sí mismos.  Quiero que notes como Ester dependió del favor inmerecido del Señor.  Ella no luchó por ganar.  Ella descansó en el Señor y se humilló a sí misma, y el Señor la promovió y la exaltó por encima de todas las otras mujeres hermosas.
Mi amigo, cuando tú te humillas y dejas de esforzarte para ser promovido, y dependes solamente de Jesús, el Señor será tu promoción y tu aumento.  Como Ester, ¡tú sobresaldrás de entre la multitud y obtendrás gracia y favor con Dios y los hombres!  
Bendiciones,

Joseph Prince