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jueves, 20 de febrero de 2020

El Regalo De No Condenación


Inspiración de Gracia
… “Yo tampoco te condeno. Vete, desde ahora no peques más.”  (Juan 8:11)
Cuando Jesús estuvo en la tierra, una mujer atrapada en el acto de adulterio fue llevada ante Él por los escribas y fariseos, la mafia religiosa de Su época.  Ellos trataban de atraparlo planteándole una pregunta que era difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices? (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.” (Juan 8:7)  Los escribas y fariseos comenzaron a irse uno por uno hasta que no quedó ninguno.
La gente de la multitud que quería condenar a la mujer no pudo.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder para condenarla, no lo hizo.  Él después de un momento le preguntó: “Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él le dijo tales palabras de gracia porque Él la amaba.  Además, al hacerle la pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de declarar palabras de no condenación para sí misma —”Ninguno [me condena], Señor.” (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, sino que también le dio el regalo de no condenación —“Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de no condenación, que tuvo el poder para “irse y no pecar más.”
Hoy, tú tienes el regalo de no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por todos tus pecados. (Ver Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando tú pecas porque Él es fiel y justo con lo que Su Hijo hizo ya.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tú lo echas a perder, solo di: “¡Dios no me condena hoy, porque Él ya condenó a Jesús en la cruz hace 2,000 años!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a la gente decir: “Primero vete y no peques más, entonces yo no voy a condenarte.”  Quizás tú también te has estado diciendo esto a ti mismo.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  ¡Él te da el regalo de no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 13 de diciembre de 2019

A Salvo En El Arca

Medita En
Entonces el Señor dijo a Noé: “Entra en el arca tú y todos los de tu casa; porque he visto que solo tú eres justo delante de Mí en esta generación”.  (Génesis 7:1)
¿Recuerdas cómo Noé estaba a salvo en el arca cuando la inundación llegó?  Si bien Noé no era perfecto, Dios lo vio como justo debido a su fe en Dios. (Ver Heb. 11:7)  Cuando llegó el diluvio, todos los que estaban fuera del arca murieron, pero Noé y su familia fueron protegidos y salvados.  ¿Por qué?  Porque ellos estaban en el arca, que es un tipo de Cristo, que es nuestra salvación. (Ver Hech. 4:12)
El arca no tenía ventanas a los lados, solo cerca del techo.  La verdad aquí es que Dios no quiere que te concentres en toda la oscuridad, el terror y el mal que te están rodeando y están en el mundo.  Él quiere que mires hacia arriba y que sepas que Su Hijo regresará por ti.  Quiero que veas algo más: yo creo que hubo momentos en los que Noé pudo haber perdido el equilibrio y caer mientras las aguas de la tormenta chocaban contra el arca.  Pero Noé cayó en el arca; nunca se cayó del arca.
Es de la misma manera para el creyente de hoy, cuando el diablo te tienta y tú caes, tú no caes de tu posición en Cristo; tú sigues estando en Cristo.  En el libro de Proverbios, dice: “Porque el justo cae siete veces, y vuelve a levantarse…” (Prov. 24:16)  Verás, un creyente no cae dentro y fuera de la justificación.  Nuestra justificación hoy es un regalo de nuestro Señor Jesucristo. (Ver Rom. 5:17)  Esto significa que a pesar de que podemos fallar de vez en cuando porque somos seres humanos imperfectos, nosotros seguimos estando en Cristo nuestro arca y no perdemos Sus bendiciones de protección.
Ahora, en caso de que te estés preguntando, ¿no hace esto que alguien quiera vivir imprudentemente?  ¡Ciertamente no!  Yo creo que saber que eres justo en Cristo te hace vivir responsablemente para honrar al Señor. (Ver Rom. 6:10–14)  La revelación de nuestra justificación en Cristo produce en nosotros una vida justa. (Ver Tito 2:11–12)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 19 de noviembre de 2019

¡Él Pagó Todo!


Medita En
Al que no conoció, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  (2 Corintios 5:21)
Yo predico el evangelio de la gracia porque las buenas nuevas de Jesús cambian vidas.  El evangelio es la buena noticia de que en el momento en que tú recibes a Jesús en tu vida y lo haces tu Señor y Salvador, todos tus pecados son perdonados y tú recibes el regalo de la vida eterna.  Tú eres justificado y hecho justo por tu fe en Jesucristo.  Tu justicia es un regalo de Él.  En Cristo tú ahora tienes una posición perfecta delante de Dios, pagada por la sangre preciosa y eterna de Su Hijo.  Ya no hay más juicio, castigo y maldición para ti porque el juicio completo, el castigo completo y la maldición completa por todos tus pecados cayeron sobre nuestro Señor Jesús en la cruz.  ¡Él pagó todo!
Esto es lo que le sucedió a Neil del Reino Unido cuando llegó a comprender que se había convertido en la justicia de Dios en Jesús:
Mientras leía un libro del Pastor Prince, fui liberado de una adicción a la pornografía de cuarenta años.  En el pasado, traté de salir de esta adicción por mi propio poder y con mis propias fuerzas, pero cada vez fallé.
Durante todo ese tiempo, el diablo usó esa adicción para acumular temores, culpa y condenación sobre mí.  Estos temores y vergüenza me impidieron pedir ayuda a los pastores de diversas iglesias a las que asistí durante este período de cuarenta años.  Yo incluso ocupé posiciones de liderazgo en algunos de estos lugares.
Al leer el libro del Pastor Prince, recibí una nueva revelación de quién soy en Cristo —yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús— y de cómo no hay ninguna condenación para aquellos que están en Cristo Jesús.  Fue a través de esta nueva revelación que el control de esta adicción sobre mi vida, se rompió para siempre.
Ahora uso un anillo en mi dedo medio izquierdo para recordarme que soy justo, tan justo como Jesús, que no hay ninguna condenación para mí porque estoy en Cristo Jesús, y que soy perfecto y santo ante los ojos de Dios.  Cada vez que el diablo trata de tentarme a ver pornografía, yo solo tengo que mirar el anillo para recordarme que yo soy la justicia de Dios en Cristo, y la tentación pierde el control sobre mí.
¡Aleluya!  De esto es de lo que te estoy hablando.  Amado, por largo que sea el tiempo que hayas estado luchado con una cierta tentación o adicción, la misma victoria que Neil tuvo y que todavía disfruta, puede ser tuya hoy.  Es tuya cuando tú sabes lo que la obra terminada de Jesús ha logrado para ti y recibes Su regalo de no condenación.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 19 de octubre de 2019

Nuestra Parte En El Nuevo Pacto De La Gracia


Medita En
Por tanto, hermanos, sabed que por medio de Él os es anunciado el perdón de los pecados; y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés, por medio de Él, todo aquel que cree es justificado.  (Hechos 13:38–39)
¿Cuál es nuestra parte en el nuevo pacto de la gracia?  ¡Nuestra parte en el nuevo pacto de gracia es simplemente creer!  ¿Qué debemos creer? ¡Debemos creer en Jesús!  Pero sígueme de cerca ahora, esta respuesta puede no ser tan directa como parece.  Si le preguntaras a las personas en la calle si creen en Jesús, probablemente obtendrías todo tipo de respuestas.  Habrá quienes crean que Jesús existió como una figura de la historia, un filósofo de la moral, un líder carismático o un profeta.  Lamentablemente, la verdad es que creer todas estas cosas acerca de Jesús, no los salvará.
Así que establezcamos lo que significa creer en Jesús.  Creer en Jesús es, ante todo, creer y recibirlo como tu Señor y Salvador personal que murió en la cruz por todos tus pecados.  Creer en Jesús es creer que Jesús es el único camino a la salvación y que una vez que lo recibes, recibes el regalo de la vida eterna.  Además, creer en Jesús es creer más allá de toda duda que todos tus pecados —pasados, presentes y futuros— fueron castigados en la cruz y que hoy (aquí es donde se aplica la última cláusula del nuevo pacto), todos tus pecados e iniquidades, ¡Él ya no los recuerda MÁS!
Basado en el nuevo pacto de la gracia, ¿qué es lo que quiere Dios que tú creas?  Él quiere que tú creas con todo tu corazón que Él quiso decir cada una de las palabras cuando dijo: “pues tendré misericordia de sus iniquidades y nunca más me acordaré de sus pecados” (Hebreos 8:12)  ¡Ves, en el nuevo pacto, no hay nada que nosotros podamos hacer, sino creer!  Tu parte en el nuevo pacto del favor inmerecido de Dios es creer que tú estás completamente perdonado de todos tus pecados, y que la sangre de Jesús te limpia de toda tu injusticia e iniquidad.
A los ojos de Dios hoy, tú eres completamente justo por la obra terminada de Jesús.  El énfasis del nuevo pacto es creer que eres perdonado de todos tus pecados y que Dios los ha borrado de Su memoria.  Si tú no crees esto, será imposible para ti depender y esperar que Dios te proteja, te provea y te prospere.  Si no crees esto, eso te robará la capacidad de recibir Su bondad, bendiciones, favor inmerecido y éxito en tu vida.  Así que cree.  ¡Solo cree!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 3 de agosto de 2019

El Invaluable Regalo De La Justificación

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Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado.  (Romanos 3:20)
Amado, comprender el propósito de la ley es vital para tu relación con Dios.  Él dio la ley con un propósito: que tú tengas el conocimiento del pecado y reconozcas tu necesidad de un Salvador.
Sin la ley, no habría pecado. (Rom. 4:15)  Por ejemplo, si no hay una ley sobre qué tan rápido se puede conducir en una carretera en particular, es decir, si no hay límite de velocidad, un agente estatal no puede detenernos, ni darnos una multa por exceso de velocidad.  En términos simples, no ley es igual a no pecado.  ¡El no reconocimiento del pecado es igual a la necesidad de un Salvador!
La ley fue entonces dada para llevar al hombre a su propio término para que, en su desesperación, él pudiera ver su necesidad de Jesús.  Debido a la ley, ningún hombre puede decir que no es pecador y ningún hombre puede decir que no necesita a Jesús.  Ese es el propósito de la ley.  Esta no fue diseñada para hacerte piadoso, sino para exponer tu impiedad.
Lo que el diablo quiere hacer es mantener la ley sobre tu cabeza todo el tiempo para que te sientas constantemente condenado y culpable.  Así es como él te mantiene atrapado en un ciclo de derrota.  El diablo es el legalista maestro, quien constantemente te recuerda cuán indigno eres de las bendiciones de Dios.  Conocido como el acusador de los hermanos (Apoc. 12:10), estos son algunos de sus ataques más comunes:
¿Y te haces llamar cristiano?
¡Eres un hipócrita!
Olvídate de orar.  Dios nunca escuchará tus oraciones.
Mira tu vida.  ¿Cómo te atreves a poner un pie en la iglesia?
Amigo, esas son mentiras, ¡todas son mentiras!  El diablo está usando la ley para hacerte consciente de todos tus defectos.  Pero a través de Cristo Jesús, tú ya no estás bajo la condenación de la ley.  ¡El diablo ha sido desarmado por el poder de la cruz!  Jesús, que no conoció pecado, en tu nombre fue condenado en la cruz.  A través de Cristo Jesús, tú ahora eres hecho justo aparte de las obras de la ley.  Así que, cuando escuches la voz del acusador condenándote, recuérdate a ti mismo que tú eres la justicia de Dios en Cristo Jesús. (2Cor. 5:21)  ¡Decláralo en voz alta!  Vamos, repítelo conmigo tres veces, cada vez más fuerte:
¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús!
¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús!
¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús!
La justificación es un regalo.  No es una recompensa a la perfecta obediencia de la ley.  Hoy tú estás vestido no con tu propia justicia, que es justicia propia, sino con la justicia de Cristo Jesús.  Dios te ve tan justo como el Mismo Jesús.  Esta es tu posición permanente y eterna ante Él por lo que Cristo ha hecho por ti.
Y oye, cuando estás vestido con la justicia de Jesús, ¡cualquier obstáculo que intente obstruirte el vivir tu vida al máximo, ya sea una adicción, enfermedad, temor o depresión, tiene que desaparecer!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 10 de enero de 2019

Tus Oraciones Producen Resultados Maravillosos

Medita En
La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.  (Santiago 5:16, NTV)
Cuando Jesús fue crucificado en la cruz, Él no solo lavó nuestros pecados con Su preciosa sangre, sino también nos dio Su justicia propia como un regalo (ver 2 Cor. 5:21).  ¿Sabías que esta justicia que Él te dio no podrías perderla nunca?  Tu justicia es un regalo de Jesús porque ella depende completamente de Su comportamiento perfecto y de Su obediencia perfecta, no de los tuyos.
Así que, mi amigo, debido a que tú eres por siempre justo en Cristo, Dios escucha tus oraciones cada vez que oras.  El apóstol Santiago nos dice que la oración ferviente de una persona justa —ese eres tú— “produce resultados maravillosos”.  ¡No simplemente resultados, sino resultados maravillosos!
¿Qué provisión necesitas hoy persona justa?  ¿Favor para una entrevista, sabiduría para limpiar tus deudas, sanidad para tus hijos?  Como hombre justo o mujer justa de Dios, con confianza pídele a Jesús en oración lo que necesitas.
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

sábado, 1 de diciembre de 2018

Espera La Bondad Y La Abundancia De Dios

Tú has coronado el año con Tus bienes, y Tus huellas destilan grosura.
Salmos 65:11
Los expertos en economía pueden haber pintado un panorama sombrío para este año, pero en lo que se refiere a Dios, ¡Él ha coronado el año con Su bondad y abundancia!  El abastecimiento y la provisión de Dios no se ven afectados por los acontecimientos mundiales, así que en buenos tiempos o malos tiempos, espera cada mes, cada semana y cada día de este año, estar rodeado por Su bondad.  ¡Espera que Su abundancia satisfaga todas tus necesidades!
“Pero Pastor Prince, yo no he hecho mucho bien en el último año, así que ¿cómo puedo estar seguro de que Dios proveerá para mí este año?”
Mi amigo, Dios no te bendice por lo que has hecho.  Él te bendice por lo que Jesús ha hecho.  En la cruz, Jesús cargó con todos tus pecados y fue castigado al máximo por cada uno de ellos, de modo que tú puedas tener Su justicia como regalo y ser bendecido con todas las bendiciones de Dios. (Efesios 1:3)
Ahora, mira la palabra “abundancia” en el Salmo 65:11.  Es la palabra hebrea deshen, que significa “grosura”.  La idea aquí es provisión, bendiciones e incluso fertilidad abundantes (así que si tú has estado creyéndole a Dios por un hijo desde hace muchos años, ¡cree que este es el año en el que concebirás!).  Ahora, la palabra deshen tiene otro significado —“cenizas”.  Ceniza es la forma final de algo que se ha quemado.  Por ejemplo, los sacrificios de animales para Dios en el Antiguo Testamento, fueron quemados en el altar hasta que se convirtieron en cenizas. (Levítico 4:12)  Así que, cenizas, aquí, habla de la obra terminada de Jesús en la cruz, la cual te apartó de tus pecados.
Mi amigo, debido a la obra terminada de Jesús tú puedes creer y declarar confiadamente que el año esta coronado con bondad y que los caminos de Dios destilan Su provisión, bendiciones y buen éxito para ti, en cada paso del camino.  Si el diablo te dice que Dios no te va a bendecir a causa de tus pecados, solo dile: “¡Cenizas!” ¡y señálale a la cruz de Jesús!
Amado, tú eres bendecido no por tus buenas obras, tu buena apariencia, tus aprobaciones, ni tu experiencia en la industria, sino por la obra terminada de Jesús.  ¡Sólo Él te ha  calificado para que recibas la bondad y la abundancia de Dios todos los días por el resto de tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 9 de julio de 2018

Busca Primero El Reino De Dios


Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”  Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.  Pero buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:31-33
Como hijo de Dios, debes saber que es un placer para tu Padre proveer para todas tus necesidades.  Jesús Mismo nos dijo “Vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.”  Pero Dios no quiere que tú vayas buscando estas cosas.  Él quiere que tú busques primero Su reino.  Y cuando hagas esto, ¡todas las cosas que necesitas te van a ser añadidas!
Así que, tu prioridad principal cada día es buscar Su reino.  La palabra “primero” en el versículo 33 es la palabra griega pronton, que significa “primero en orden de importancia, mantener el lugar más alto en todos nuestros afectos.”  Mi amigo, Dios quiere que nosotros busquemos primeramente Su reino, y todas las cosas van a caer gloriosamente en su lugar.
Nosotros no vamos a buscar las cosas de la manera en que los gentiles lo hacen.  La palabra “buscar” en “los gentiles buscan” (verso 32), es la palabra griega epizeteo.  Esta significa “buscar con todas sus fuerzas, con mucho sudor o con mucho estrés.”  Sin embargo, la manera en la que Dios quiere que nosotros “busquemos” en “buscad primero Su reino” es la palabra griega zeteo, que significa “estar hambriento, desear dar alabanza.”  Esto es simplemente estar hambriento, deseoso del reino de Dios, sin que sea algo trabajoso o difícil.
Pero, ¿qué es el reino de Dios?  Romanos 14:17 nos dice que éste es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.  Y el reino de Dios habita en tu interior porque el Espíritu Santo mora dentro de ti.  Así que, el reino de Dios es Su justicia, paz y gozo que están en ti.
Amado, si tú quieres tener paz y gozo en el Espíritu Santo fluyendo dentro de ti, entonces busca cada día ser consciente de tu justicia en Cristo, no de tu justicia propia, sino de Su justicia que te ha sido dada como un regalo.  Persigue a  Jesús primero.  Pasa tiempo con Él y escucha Su Palabra.  Y cuando hagas estas cosas, estarás buscando Su reino y Su justicia, ¡y todas las cosas que necesitas te serán añadidas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 27 de mayo de 2018

Se Establecido En La Justicia De Dios


En justicia serás establecida. Estarás lejos de la opresión, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti.
Isaías 54:14
¿Te has preguntado alguna vez por qué algunos cristianos son constantemente acosados con problemas abrumadores, enfermedades y derrotas, si la promesa de Dios, “Ninguna arma forjada contra ti prosperará” (Isaías 54:17), es verdadera?
Bien, esta promesa viene con una condición —“En justicia serás establecida.”  Cuando tú eres establecido en justicia, vas a estar lejos de la opresión y el terror, ¡y ninguna arma forjada contra ti prosperará!
Esta condición no es difícil de cumplir.  Para comenzar, ¡tú ya tienes justicia!  Cuando recibes a Jesús como tu Salvador, recibes el regalo de la justicia, que te permite reinar en la vida. (Romanos 5:17)  Esta justicia no viene de ti, sino del Señor. (Isaías 54:17)  Y cuando tú estás establecido en Su justicia, ninguna arma forjada contra ti, va a prosperar.
Pero, ¿qué significa ser establecido en justicia?  Ser establecido en algo es, tener ese algo como el fundamento mismo de tu seguridad.   Así que, Dios quiere que sepas, que estés seguro, y que crezcas en la revelación de que tú eres justificado por la sangre de Jesús, por Su sacrificio perfecto en la cruz.
Cuando sientes como si estuvieras en una tormenta, siendo lanzado aquí y allá, y comienzas a experimentar preocupación y temor, recuérdate a ti mismo quién eres en Cristo.  Tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y tienes Su justificación!
Al hacer esto, vas a comenzar a darte cuenta de que la preocupación y el temor pasan de largo, porque cuando tú eres establecido en justicia, “estarás lejos de la opresión, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti.”  Es por eso que Dios quiere que seas establecido en justicia.  Él quiere que seas libre del temor y estés lejos de la opresión y el terror.
Así que, cuando te sientas presionado, sujétate fuerte de la verdad de que tú eres la justicia de Dios en Cristo.  Es ahí en donde ninguna arma forjada contra ti puede prosperar.  Mientras te mantengas creyendo y confesando tu justificación en Cristo, ¡la revelación va a estallar y tú vas a experimentar la liberación de provisión milagrosa, protección divina y las bendiciones de Dios en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 18 de mayo de 2018

El Regalo De La No Condenación


… “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”
Juan 8:11
Cuando Jesús estaba en la tierra, una mujer sorprendida en adulterio fue llevada delante de Él por los escribas y los fariseos, la mafia religiosa de esos días.  Ellos intentaban atraparle planteándole una pregunta difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿Tú, pues, qué dices?” (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.” (Juan 8:7)  Los escribas y los fariseos se fueron retirando uno a uno, hasta que no quedó ninguno.
Las personas en la multitud que querían condenar a la mujer no pudieron.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder de condenarla, no lo hizo.  Él luego le preguntó: “Mujer… ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él habló estas palabras de gracia a ella, porque la amaba.  Además, al hacerle esa pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de hablar palabras de no condenación para sí misma —“Ninguno [me condena], Señor”. (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, Él también le dio el regalo de la no condenación —“Yo tampoco te condeno.  Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de la no condenación, que tuvo el poder para “ir y no pecar más”.
Hoy, tú tienes el regalo de la no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por tus pecados. (Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando pecas, porque Él es fiel y justo a lo que Su Hijo ha hecho.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tropiezas y caes, solo dile: “¡Dios no me condena hoy, porque 2,000 años atrás Él ya condenó a Jesús en la cruz!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a las personas decir: “Vete y no peques más en primer lugar, luego, yo no te condeno.”  Tal vez tú has estado diciéndote esto a ti mismo también.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno.  Vete y no peques más.”  ¡Él te ha dado el regalo de la no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 3 de mayo de 2018

Justicia Eterna


Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna...
Daniel 9:24
El domingo, escuchamos el mensaje que nos habla que “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes, seguimos confesando “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero al llegar el miércoles o el jueves, comenzamos a confesar nuestros pecados.  Entonces, al llegar otra vez el domingo, recibimos una fresca revelación de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justificación nuevamente.  ¿Por qué hacemos eso?
No puede ser que el domingo, somos justos.  Luego, unos días después, nos volvemos injustos a causa del pecado, pero somos “re-justificados” cuando llega el domingo nuevamente.  No, ¡nuestra justicia es una “justicia eterna!”  Jesús obtuvo “redención eterna” por nosotros. (Hebreos 9:12).
“Pero Pastor Prince, yo he pecado recientemente.  ¿Cómo es que todavía puedo ser justo?”
Mi amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán], los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno [Jesús], los muchos serán constituidos justos.”  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, la que te ha hecho justo!
Dios te quiere bien afirmado en lo que Cristo ha hecho.  Él te quiere consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo logras esto?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justificación en Cristo.  Y no solo quedarte con saberlo en tu cabeza.  Decláralo.  Todas las mañanas, repite para ti mismo: “¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo!” (2 Corintios 5:21)
Tú no necesitas una revelación de cuán pecador eres.  Eso tú lo sabes cuando pecas.  Es el diablo que te recuerda tus pecados.  Aún tus amigos y tus seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Pero en vez de esto, lo que necesitas es una revelación de cuán eternamente justo tú eres a los ojos de Dios, especialmente cuando pecas. 
Y cuando estés consciente de este regalo de justicia que es eterna, ¡vas a reinar en la vida! (Romanos 5:17)  ¡Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la escasez, y todo lo que te está apartando de una vida en victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 23 de abril de 2018

Tener Todas Las Cosas Añadidas


Pero buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:33
Tú probablemente seas una persona responsable que está preocupada por proveer adecuadamente para su familia —ocupado en que haya comida en la mesa, dinero para las necesidades de los niños, comodidad, educación, y así.
¿Qué tiene que decirnos Dios acerca de estas preocupaciones legítimas?  Según Mateo 6:31, Él nos dice: “No se preocupen.”  Ahora, Él no está diciendo que nosotros no necesitamos todas esas cosas porque en la misma porción de la escritura, Él dice: “Vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas.” (Mateo 6:32)
Así que, Dios se preocupa de que nosotros tengamos estas cosas.  Él quiere que nosotros tengamos todas estas cosas.  De hecho, Él quiere que todas estas cosas nos sean añadidas.  Y Él nos dice que la manera en que estas cosas nos serán añadidas es que nosotros primero busquemos el reino de Dios y Su justicia.  Y no es buscando añadir todas estas cosas para nosotros mismos.
Pero, ¿qué es justicia?  Justicia no es buen comportamiento.  Justicia es mi posición correcta delante del Padre.  Es la limpieza de toda tu culpa, que me hace capaz de estar de pie delante de Dios.  No es algo que se alcanza mediante el buen comportamiento.  Es un regalo de Dios.  Pablo lo llama: “El regalo de la justicia.” (Romanos 5:17)  Y “buscar” este regalo es estar consciente del hecho de que tú lo tienes, y también, confesar que tú eres justo en Cristo. 
Así que, esta justicia que se nos dice que busquemos, no es el buen comportamiento, sino guardar nuestra posición correcta delante de Dios, que viene a nosotros como un regalo cuando recibimos la salvación.  En la cruz, Jesús no solo quitó nuestros pecados, ¡Él también nos dio Su justicia, para que hoy, nosotros podamos acercarnos confiadamente delante del trono de Dios, y recibir libremente, todo lo que Él murió para darnos!
Hoy, si tú quieres proveer para tu familia las cosas buenas de la vida, asegúrate que tu Padre celestial conozca que tú necesitas todas estas cosas.  Solo busca Su justicia, no tu propia justificación, ¡y “todas esas cosas te serán añadidas”!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 22 de abril de 2018

El Regalo De La No Condenación


… “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”
Juan 8:11
Cuando Jesús estaba en la tierra, una mujer sorprendida en adulterio fue llevada delante de Él por los escribas y los fariseos, la mafia religiosa de esos días.  Ellos intentaban atraparle planteándole una pregunta difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿Tú, pues, qué dices?” (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra”. (Juan 8:7)  Los escribas y los fariseos se fueron retirando uno a uno, hasta que no quedó ninguno.
Las personas en la multitud que querían condenar a la mujer no pudieron.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder de condenarla, no lo hizo.  Él luego le preguntó: “Mujer… ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él habló estas palabras de gracia a ella, porque la amaba.  Además, al hacerle esa pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de hablar palabras de no condenación para sí misma —“Ninguno [me condena], Señor.” (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, Él también le dio el regalo de la no condenación —“Yo tampoco te condeno.  Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de la no condenación, que tuvo el poder para “ir y no pecar más”.
Hoy, tú tienes el regalo de la no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por tus pecados. (Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando pecas, porque Él es fiel y justo a lo que Su Hijo ha hecho.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tropiezas y caes, solo dile: “¡Dios no me condena hoy, porque 2,000 años atrás Él ya condenó a Jesús en la cruz!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a las personas decir: “Vete y no peques más en primer lugar, luego, Yo no te condeno.”  Tal vez tú has estado diciéndote esto a ti mismo también.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno.  Vete y no peques más.”  ¡Él te ha dado el regalo de la no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 11 de junio de 2017

Tus Oraciones Producen Resultados Maravillosos

… La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.
Santiago 5:16, NTV


Cuando Jesús fue crucificado en la cruz, Él no solamente lavó todos tus pecados con Su preciosa sangre, Él también te dio Su justicia propia como regalo.
¿Cómo puedes saber que nunca vas a perder esta justicia?  Tu justicia es un regalo de Jesús porque depende totalmente de Su comportamiento perfecto y Su obediencia perfecta, no de los tuyos.
Así que, amigo, debido a que tú eres para siempre justo en Cristo, Dios escucha tus oraciones cada vez que oras.  El apóstol Santiago nos dice que la oración ferviente de una persona justa –ese eres TÚ– “produce resultados maravillosos.”  ¡No resultados comunes, resultados maravillosos! 
¿Qué provisión necesitas hoy, justo?  ¿Gracia para una entrevista, sabiduría para limpiar tus deudas, sanidad para tus hijos?  Como hombre o mujer de Dios, justo/a, ¡pide confiadamente a Jesús en oración lo que necesitas y espera a ver resultados maravillosos!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince