recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

Mostrando entradas con la etiqueta en el Calvario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta en el Calvario. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de agosto de 2020

No Mantengas Tu Enfoque En El Juicio


Inspiración de Gracia
… Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo Consigo Mismo, no tomando más en cuenta a los hombres sus transgresiones...  (2 Corintios 5:19)
¿En qué dos ciudades antiguas hizo Dios llover azufre y fuego?  Si tu respuesta es Sodoma y Gomorra, tienes razón.  Pero si crees que Dios estaba ansioso por destruir estas dos ciudades, ¡estás equivocado!
Dios no deseaba hacer esto, en absoluto.  Él no estaba en búsqueda de pecado.  Él estaba en búsqueda de justicia a fin de poder salvar estas ciudades. (Ver Génesis 18:23–32)  Y yo creo que si Abraham le hubiera preguntado a Dios: “¿Y si hallas allí un solo hombre justo?”  La respuesta de Dios habría sido la misma: “No la destruiré por consideración a ese hombre justo.”
Hoy, la justicia de un solo Hombre —Jesús— ha venido.  Jesús murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.  ¡Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo Consigo Mismo, no tomando más en cuenta nuestros pecados contra nosotros!
Por lo tanto, ningún juicio caerá sobre ti hoy porque ya cayó sobre Jesús hace 2,000 años en el Calvario.  Y si Dios fue lo suficientemente cuidadoso como para sacar a Lot y a su familia antes de que el juicio cayera (ver Génesis 19:12–22), ¡cuánto más hará Él por ti que ya no estás bajo juicio!
Y ya que Dios no te juzga, no seas como la esposa de Lot, que se convirtió en una columna de sal cuando volvió a ver hacia atrás para mirar el azufre y el fuego. (Ver Génesis 19:24–26)  Ella quería ver el juicio de Dios, a pesar de que los ángeles les habían advertido: “No mires detrás de ti… no sea que seas destruido.” (Ver Génesis 19:17)
Así que, no te enfoques en el juicio y no vuelvas a ver hacia atrás a los pecados que has cometido.  Dios no está contra ti.  Él está por ti y está de tu lado.  Él recuerda que Él ya juzgó y castigó tus pecados en el cuerpo de Su Hijo.  Y debido a que Él es fiel a Su Hijo y a lo que Su hijo ha hecho, Él nunca te juzgará ni te castigará.  Cualquier problema que tú puedas tener hoy no proviene de Él.  Sin embargo, Él te mostrará una vía de escape porque Él está de tu lado.  Él te ama y Su corazón vela por tus mejores intereses.
Amado, Dios no anda tras de ti para atraparte.  Él está tras de ti para bendecirte.  ¡Y Él quiere que tú seas bendecido, más de lo que tú mismo puedes pedir o imaginar! (Ver Efesios 3:20)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 5 de febrero de 2020

Justicia Eterna


Inspiración de Gracia
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna…  (Daniel 9:24)
El domingo, escuchamos el mensaje que dice: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes todavía confesamos: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero cuando llega el miércoles o el jueves, ¡comenzamos a confesar nuestros pecados!  Luego, cuando llega el domingo, recibimos una revelación fresca de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justicia nuevamente.  ¿Por qué hacemos esto?
No puede ser que el domingo seamos justos.  Luego, unos días después, nos hacemos injustos debido al pecado, pero somos “re-justificados” cuando el domingo llega nuevamente.  ¡No, nuestra justicia es una “justicia eterna”!  Jesús obtuvo la “redención eterna” para nosotros. (Ver Hebreos 9:12)
“Pero Pastor Prince, yo acabo de pecar.  ¿Cómo puedo seguir siendo justo?”
Amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo hizo en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán] los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.”  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, lo que te ha hecho justo!
Dios quiere que te posiciones firme en lo que Cristo hizo.  Él quiere que tú seas consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo se hace eso?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justicia en Cristo.  Y no solo guardes esto en tu cabeza.  Decláralo.  ¡Cada mañana, di para ti mismo: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”! (Ver 2 Corintios 5:21)
Tú no necesitas la revelación de cuán pecador eres.  Lo sabes cuando pecas.  El diablo te recuerda tus pecados.  Incluso tus amigos y seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Lo que necesitas, en cambio, es la revelación de cuán eternamente justo eres ante los ojos de Dios, especialmente cuando pecas.
¡Y cuando seas consciente de este regalo de justicia que es eterno, tú vas a reinar en la vida! (Ver Romanos 5:17)  ¡Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la necesidad y todo lo que te detiene de vivir una vida victoriosa!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 10 de enero de 2020

Un Socio Dormido Que Se Beneficia


Inspiración de Gracia
Y sucedió que a la puesta del sol un profundo sueño cayó sobre Abram…  (Génesis 15:12)
En los negocios, los socios dormidos o socios silenciosos no funcionan, pero aun así se llevan a casa enormes ganancias.  Son como la esposa del campeón de boxeo.  Él ha sido gravemente golpeado para ganar el dinero del premio.  Pero cuando llega a casa, su esposa lo toma y le dice: “¡Muchas gracias, cariño!”
¿Sabías que en tu pacto con Dios, tú eres como la esposa del boxeador o el socio dormido?
Cuando Abraham le preguntó a Dios cómo sabría él con certeza que heredaría la tierra que Dios le había prometido, Dios hizo un pacto con él. (Ver Génesis 15:8–21)  Pero en lugar de cortar el pacto con Abraham caminando entre las piezas de los animales con él, Dios puso a Abraham en un sueño profundo y en cambio cortó el pacto con Jesús.
Jesús, la luz del mundo, apareció como la columna de fuego y cortó el pacto con Dios el Padre que apareció como la columna de nube.  En otras palabras, Jesús tomó el lugar de Abraham.  Él era el Hombre perfecto representando a Abraham cuando cortó el pacto con Su Padre.
Al sustituir a Abraham con Jesús, Dios estaba brindando Su gracia porque si Abraham lo hubiera hecho, él también habría sido responsable de guardar el pacto.  Y Abraham, siendo un mero hombre, habría fracasado.  ¡Pero Dios el Hijo nunca puede fallar!  Por lo tanto, las bendiciones de Abraham estaban garantizadas porque no dependían de su comportamiento sino del comportamiento de Jesús.  Abraham era literalmente un socio dormido, un beneficiario del pacto.
Hoy, Dios también ha hecho un pacto contigo, llamado el nuevo pacto.  Y como Abraham, tú eres un socio dormido porque el nuevo pacto también fue cortado entre Dios el Padre y Dios el Hijo en el Calvario.  Tú eres simplemente un beneficiario del nuevo pacto.  Tú disfrutas de todos sus beneficios sin tener que trabajar para mantenerlo.  Jesús, tu representante, ya cumplió todas las condiciones en tu nombre.  Y debido a que Su obediencia es perfecta y Su obra está perfectamente terminada, ¡las bendiciones del pacto para ti están garantizadas!
Amigo, no queda nada para que tú hagas, pero está todo para que tú creas.  No intentes trabajar por tus bendiciones del pacto.  ¡Descansa en la obra terminada del Hijo y recíbelas por fe!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 19 de diciembre de 2019

Sentados Con Cristo


Medita En
El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente.  (Salmos 91:1)
En todas partes a donde veas hoy hay miedos y temores —en las noticias, en los periódicos, en las redes sociales y desafortunadamente, en los medios cristianos también.  Sin embargo, es vital que no permitamos que el miedo se apodere de nuestros corazones.  Como creyentes, no tenemos por qué estarnos alimentando del miedo.  Si tu mente está enredada con nudos de ansiedad, tal vez sea hora de que examines tu dieta mental.  ¿En qué has estado meditando, consciente o inconscientemente?  ¿Estás ingiriendo y creyendo todo lo que ves en las noticias o estás viviendo según lo que el Señor Jesús ha comprado para ti en el Calvario?
Para ayudarte a comprender el sentir del corazón de Dios por ti con respecto al miedo y a tu caminar en Su protección, quiero compartir contigo una clave poderosa del versículo de hoy, el primer versículo del Salmo 91, la Oración de Protección.  La palabra hebrea para “habitar” es yashab, que significa sentarse, permanecer o establecerse.  Ten en cuenta que la primera cosa que Dios quiere que hagas para disfrutar de Su protección es descansar.  Su protección, paz, amor y otras bendiciones fluyen en tu vida cuando te encuentras en un lugar de descanso.
Vamos a acampar en la palabra habitar solo un poco más.  Meditemos sobre lo que significa descansar o “sentarse”.  La Biblia dice que nosotros estamos sentados con Cristo a la diestra de Dios. (Ver Efe. 2:6, Heb. 1:3)  La palabra “sentado” es hermosa —significa que tú ya no estás parado, ni trabajando.
Bajo el antiguo pacto, el sacerdote tenía que ofrecer el sacrificio de la mañana a las 9 A.M. y luego permanecer de pie durante seis horas hasta después del sacrificio de la tarde a las 3 P.M.  Nuestro Señor Jesús fue crucificado a las 9 A.M. y estuvo colgado en la cruz durante seis horas hasta que murió a las 3 P.M., cumpliendo así el tipo de los sacrificios, tanto de la mañana como de la tarde. (Ver Heb. 10:11-12)  Debido a que Jesús se convirtió en el sacrificio final, el trabajo del sacerdote ha terminado y él ya no tiene que estar de pie.  Debido a que nuestro Señor exclamó: “¡Consumado es!” en el Calvario (Juan 19:30), hoy nosotros estamos sentados en Cristo.  Nosotros podemos habitar al abrigo del Altísimo, conocido también como Su lugar secreto, un lugar de paz, seguridad y protección —y podemos vivir sin temor porque la sangre de nuestro Señor Jesús ha pagado por cada bendición de protección en el Salmo 91!
Hoy, ya sea que estés lidiando con una situación financiera difícil, un trastorno del sueño o plagado de pensamientos depresivos o incluso suicidas, oro por que descubras a un Dios que te ama y cuyas fuertes manos protectoras están sobre tu vida entera y sobre cada área que tiene que ver contigo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 3 de mayo de 2018

Justicia Eterna


Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna...
Daniel 9:24
El domingo, escuchamos el mensaje que nos habla que “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes, seguimos confesando “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero al llegar el miércoles o el jueves, comenzamos a confesar nuestros pecados.  Entonces, al llegar otra vez el domingo, recibimos una fresca revelación de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justificación nuevamente.  ¿Por qué hacemos eso?
No puede ser que el domingo, somos justos.  Luego, unos días después, nos volvemos injustos a causa del pecado, pero somos “re-justificados” cuando llega el domingo nuevamente.  No, ¡nuestra justicia es una “justicia eterna!”  Jesús obtuvo “redención eterna” por nosotros. (Hebreos 9:12).
“Pero Pastor Prince, yo he pecado recientemente.  ¿Cómo es que todavía puedo ser justo?”
Mi amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán], los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno [Jesús], los muchos serán constituidos justos.”  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, la que te ha hecho justo!
Dios te quiere bien afirmado en lo que Cristo ha hecho.  Él te quiere consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo logras esto?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justificación en Cristo.  Y no solo quedarte con saberlo en tu cabeza.  Decláralo.  Todas las mañanas, repite para ti mismo: “¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo!” (2 Corintios 5:21)
Tú no necesitas una revelación de cuán pecador eres.  Eso tú lo sabes cuando pecas.  Es el diablo que te recuerda tus pecados.  Aún tus amigos y tus seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Pero en vez de esto, lo que necesitas es una revelación de cuán eternamente justo tú eres a los ojos de Dios, especialmente cuando pecas. 
Y cuando estés consciente de este regalo de justicia que es eterna, ¡vas a reinar en la vida! (Romanos 5:17)  ¡Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la escasez, y todo lo que te está apartando de una vida en victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 7 de marzo de 2018

Un Socio Dormido Que Beneficia


Y sucedió que a la puesta del sol un profundo sueño cayó sobre Abram…
Génesis 15:12
En negocios, los socios silenciosos o socios dormidos no trabajan, pero aún así se llevan a su casa grandes ganancias.  Ellos son como la esposa de un campeón de boxeo.  Él es fuertemente golpeado para ganar el dinero del premio.  Pero cuando llega a casa, su esposa lo toma y le dice: “¡Muchas gracias querido!”
¿Sabías que en tu pacto con Dios, tú eres como la esposa del boxeador o como el socio dormido?
Cuando Abram le preguntó a Dios cómo estaría seguroNuevo de que habría de heredar la tierra que le había prometido, Dios hizo un pacto con él. (Génesis 15:8-21)  Pero en vez de establecer el pacto con Abram caminando con él en medio de las partes del animal, Dios puso a Abram en un profundo sueño y en su lugar, estableció el pacto con Jesús.
Jesús, la luz del mundo, apareció como la antorcha de fuego y estableció el pacto con Dios el Padre, quien apareció como un horno humeante.  En otras palabras, Jesús tomó el lugar de Abram.  Él era el Hombre perfecto, representando a Abram cuando estableció el pacto con Su Padre.
Sustituyendo a Abram con Jesús, Dios estaba ofreciendo gracia, porque si Abram lo hubiera hecho, él también hubiera sido responsable de mantener el pacto.  Y Abram, siendo solo un hombre, habría fallado.  ¡Pero Dios el Hijo, nunca fallará!  Así que, las bendiciones de Abram fueron garantizadas porque éstas no dependen de su comportamiento, sino del comportamiento de Jesús.  Abram fue literalmente un socio dormido, un beneficiario del pacto.
Hoy, Dios también ha establecido un pacto contigo, llamado el Nuevo Pacto.  Y como Abram, tú eres un socio dormido porque el nuevo pacto, fue establecido entre Dios el Padre y Dios el Hijo, en el Calvario.  Tú eres simplemente un beneficiario del nuevo pacto.  Tú disfrutas de todos sus beneficios sin tener que trabajar para mantenerlo.  Jesús, tu representante, ya ha cumplido con todas las condiciones, en tu lugar.  ¡Y debido a que Su obediencia es perfecta y Su obra está perfectamente terminada, las bendiciones del pacto para ti están garantizadas!
Mi amigo, ya no quedó nada para que tú hagas, mas bien quedó todo para que tú creas.  No trates de trabajar por tus bendiciones del pacto.  ¡Descansa en la obra terminada del Hijo y recíbelas por fe!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

martes, 1 de agosto de 2017

Permanece Sentado Con Cristo

Dijo el Señor a mi Señor: “Siéntate a Mi diestra, hasta que ponga a Tus enemigos debajo de Tus pies.”
Mateo 22:44


En algunas batallas antiguas, los conquistados eran puestos uno a uno debajo de los pies del rey victorioso.  De la misma manera, en el Reino de Dios, Jesús ha vencido a todos sus enemigos en el Calvario, y Dios está ahora poniendo a cada uno de ellos debajo de Sus pies, y el último de ellos es la muerte.
La Biblia dice que nosotros estamos sentados con Cristo –una posición de descanso.  Y mientras tú descansas con Cristo, ¡Dios va a poner a cada uno de tus enemigos –todo malestar y toda enfermedad– debajo de tus pies!
Muchos de nosotros queremos que nuestros malestares y enfermedades estén debajo de nuestros pies de primero, antes de descansar.  Pero Dios quiere que descansemos primero, ¡y entonces Él va a poner toda enfermedad debajo de nuestros pies!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


jueves, 6 de julio de 2017

El Perdón Y La Sanidad Son Tuyos

Pero Él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados.  Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz, fue azotado para que pudiéramos ser sanados.
Isaías 53:5, NTV


Dios te ama tanto, que no solo hizo que Jesús cargara en la cruz tus pecados, sino también tus enfermedades.  Tu perdón y sanidad son ambos, parte de la obra terminada de Jesús en el Calvario.  ¡Él fue aplastado por tus pecados, y también fue azotado por tu sanidad!
Mi amigo, Dios ya ha sanado todas tus enfermedades, aflicciones y dolores en la cruz.  Quizá escuchaste alguna enseñanza acerca de que la sanidad es una “bendición extra” porque es más y está por encima de la salvación.  Pero nada podría estar más alejado de la verdad.  Tu salvación, comprada por Jesús en la cruz, incluye sanidad.
Hoy, debido a la cruz de Jesús, tú tienes el derecho a la plenitud total, tanto interior como exterior.  ¡Medita en esta poderosa verdad y recibe la sanidad por la que le estás creyendo a Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 26 de mayo de 2017

No Más Condenación

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…
Romanos 8:1


Muchas personas están enfermas hoy a causa de culpa y condenación.
¡La condenación mata!  Las personas se condenan a sí mismas por sus pecados y sus fallas, reciben condenación de otras personas y hasta creen que Dios los está condenando a una vida de enfermedad.
Las buenas nuevas del evangelio son, ¡que no hay ABSOLUTAMENTE ninguna condenación para los que estamos en Cristo Jesús, porque Cristo ya fue condenado en el Calvario, en nuestro lugar!
Amado, recibe hoy libremente el regalo de Dios de no condenación, meditando en ello y dándole gracias a Él.  Cuando descubres y recibes el regalo de Dios de no condenación, recibes tu sanidad y la plenitud que deseas, ¡completamente pagadas por la sangre de Su Hijo!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 8 de mayo de 2017

Justos Para Siempre Por La Obediencia De Cristo

Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno, los muchos serán constituidos justos.
Romanos 5:19


Toma tiempo este día para meditar en cómo has sido hecho justo para siempre por medio de la obediencia de Cristo.
Dado que tu justificación por medio del Señor no se basa en lo que tú has hecho, sino en lo que Él ha hecho en el Calvario, tú no puedes perder esta justicia a través de lo que hagas o no hagas.  Y debido a que tú eres justo, la sanidad y provisión –bendiciones que pertenecen al justo– ¡te pertenecen a ti!
Cuando comprendes que no puedes ganarte esta justificación, comprendes que tus fallas no pueden provocar que pierdas esta justificación, y por consiguiente tu derecho a la sanidad y provisión de Dios.
Amado, tú eres justo para siempre debido a la obediencia de Jesús (no tu propia obediencia), y Su obra terminada.  Por medio de Su sacrificio perfecto, ¡Él te ha calificado para sanidad, plenitud, buen éxito y larga vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


jueves, 4 de mayo de 2017

El Intercambio Divino

Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de Su pobreza llegarais a ser ricos.
2ª Corintios 8:9


El apóstol Pablo nos dice en 2ª Corintios 8:9 que por amor a nosotros Jesús se hizo pobre para que nosotros por medio de Su pobreza llegáramos a ser ricos.  En la cruz, Jesús tomó todo nuestro pecado y pobreza.  Él fue humillado, escupido y despojado.  Los soldados romanos incluso apostaron Sus ropas.
Aquel que alimentó a más de 5,000 personas, que dio a los pescadores tal carga de pesca que les rompía la red y hundía la barca, y quien colocó los diamantes y rubíes en la tierra, tomó tu lugar de pobreza en la cruz, solo para que tú puedas tomar Su lugar de abundancia.  Un intercambio divino ocurrió en el Calvario –tu pecado por Su justicia y tu pobreza por Su provisión.
Mi amigo, Jesús es la razón de que tú puedas ser cabeza y no cola, estar por encima solamente y no debajo.  Él es la razón de que tú puedas ser bendecido para ser bendición.  Pon tu confianza en Su presencia en tu vida, ¡y lo que Su obra terminada ha alcanzado para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


jueves, 5 de febrero de 2015

Justicia Eterna

Daniel 9:24
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna... 
El domingo, escuchamos el mensaje que me dice que “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes, seguimos confesando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero al llegar el miércoles o el jueves, comenzamos a confesar nuestros pecados.  Entonces, al llegar otra vez el domingo, recibimos una fresca revelación de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justificación nuevamente.  ¿Por qué hacemos eso?
No puede ser que el domingo, somos justos.  Luego, unos días después, nos volvemos injustos a causa del pecado, pero somos “re-justificados” cuando llega el domingo nuevamente.  No, ¡nuestra justicia es una “justicia eterna”!  Jesús obtuvo “redención eterna” por nosotros (Hebreos 9:12).
“Pero Pastor Prince, yo he pecado recientemente.  ¿Cómo puedo todavía ser justo?”
Mi amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán], los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos."  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, la que te ha hecho justo!
Dios te quiere bien afirmado en lo que Cristo ha hecho.  Él te quiere consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo logras esto?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justificación en Cristo.  Y no solo quedarte con saberlo en tu cabeza.  Decláralo.  Todas las mañanas, repite para ti mismo: “¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo!” (2ª Corintios 5:21).
Tú no necesitas una revelación de cuán pecador eres.  Eso tú lo sabes cuando pecas.  Es el diablo que te recuerda tus pecados.  Aún tus amigos y tus seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Pero en vez de esto, lo que necesitas es una revelación de cuán eternamente justo tú eres a los ojos de Dios, especialmente cuando pecas. 
Y cuando estás consciente de este regalo de justicia que es eterna, ¡vas a reinar en la vida! (Romanos 5:17).  Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la escasez, y todo lo que te está apartando de una vida en victoria!
Pensamiento Del Día

No es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.