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viernes, 25 de agosto de 2017

Escucha, Tu Camino A La Abundancia De Dios

Escuchadme atentamente, y comed lo que es bueno, y se deleitará vuestra alma en la abundancia.  Inclinad vuestro oído y venid a Mí, escuchad y vivirá vuestra alma…
Isaías 55:2-3


Ya que los caminos del Señor gotean, es decir, se desbordan de abundancia, seguir en Sus pasos hará que camines en esa abundancia.  Y para seguirlo, todo lo que tienes que hacer es escucharlo a Él cuidadosamente.
Mira lo que dice Isaías 55:2-3: “Escuchadme atentamente, y comed lo que es bueno, y se deleitará vuestra alma en la abundancia.  Inclinad vuestro oído y venid a Mí, escuchad y vivirá vuestra alma.”
Así que, para comer lo que es bueno y que nuestra alma se deleite en la abundancia, escucha la Palabra del Señor.  Si deseas caminar fuera de la escasez y caminar hacia la provisión divina, mantente escuchando la predicación de las buenas nuevas de la obra terminada de Jesús.  Mantente escuchando todo lo que Él ha hecho para que tú heredes todas las bondades y la abundancia de Dios.  ¡La fe vendrá para liberarte de enfermedades crónicas, temores, deudas y depresión, hacia salud divina, sabiduría, provisión, productividad y gozo!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 8 de mayo de 2017

Justos Para Siempre Por La Obediencia De Cristo

Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno, los muchos serán constituidos justos.
Romanos 5:19


Toma tiempo este día para meditar en cómo has sido hecho justo para siempre por medio de la obediencia de Cristo.
Dado que tu justificación por medio del Señor no se basa en lo que tú has hecho, sino en lo que Él ha hecho en el Calvario, tú no puedes perder esta justicia a través de lo que hagas o no hagas.  Y debido a que tú eres justo, la sanidad y provisión –bendiciones que pertenecen al justo– ¡te pertenecen a ti!
Cuando comprendes que no puedes ganarte esta justificación, comprendes que tus fallas no pueden provocar que pierdas esta justificación, y por consiguiente tu derecho a la sanidad y provisión de Dios.
Amado, tú eres justo para siempre debido a la obediencia de Jesús (no tu propia obediencia), y Su obra terminada.  Por medio de Su sacrificio perfecto, ¡Él te ha calificado para sanidad, plenitud, buen éxito y larga vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince