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viernes, 13 de diciembre de 2019

A Salvo En El Arca

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Entonces el Señor dijo a Noé: “Entra en el arca tú y todos los de tu casa; porque he visto que solo tú eres justo delante de Mí en esta generación”.  (Génesis 7:1)
¿Recuerdas cómo Noé estaba a salvo en el arca cuando la inundación llegó?  Si bien Noé no era perfecto, Dios lo vio como justo debido a su fe en Dios. (Ver Heb. 11:7)  Cuando llegó el diluvio, todos los que estaban fuera del arca murieron, pero Noé y su familia fueron protegidos y salvados.  ¿Por qué?  Porque ellos estaban en el arca, que es un tipo de Cristo, que es nuestra salvación. (Ver Hech. 4:12)
El arca no tenía ventanas a los lados, solo cerca del techo.  La verdad aquí es que Dios no quiere que te concentres en toda la oscuridad, el terror y el mal que te están rodeando y están en el mundo.  Él quiere que mires hacia arriba y que sepas que Su Hijo regresará por ti.  Quiero que veas algo más: yo creo que hubo momentos en los que Noé pudo haber perdido el equilibrio y caer mientras las aguas de la tormenta chocaban contra el arca.  Pero Noé cayó en el arca; nunca se cayó del arca.
Es de la misma manera para el creyente de hoy, cuando el diablo te tienta y tú caes, tú no caes de tu posición en Cristo; tú sigues estando en Cristo.  En el libro de Proverbios, dice: “Porque el justo cae siete veces, y vuelve a levantarse…” (Prov. 24:16)  Verás, un creyente no cae dentro y fuera de la justificación.  Nuestra justificación hoy es un regalo de nuestro Señor Jesucristo. (Ver Rom. 5:17)  Esto significa que a pesar de que podemos fallar de vez en cuando porque somos seres humanos imperfectos, nosotros seguimos estando en Cristo nuestro arca y no perdemos Sus bendiciones de protección.
Ahora, en caso de que te estés preguntando, ¿no hace esto que alguien quiera vivir imprudentemente?  ¡Ciertamente no!  Yo creo que saber que eres justo en Cristo te hace vivir responsablemente para honrar al Señor. (Ver Rom. 6:10–14)  La revelación de nuestra justificación en Cristo produce en nosotros una vida justa. (Ver Tito 2:11–12)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 6 de octubre de 2019

La Definición Correcta De Justicia



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No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo murió en vano.  (Gálatas 2:21)
¿Qué tiene que ver la correcta comprensión de tu justicia, con estar expectante por que te sucedan cosas buenas hoy?  ¡Todo!
Muchos creyentes asocian la justicia con una lista de cosas que tienen que hacer, y si ellos logran cumplir con esta lista, entonces se sienten “justos”.  Por el contrario, cuando ellos fallan en términos de comportamiento, sienten que “no son justos”.  Pero esta es una definición y comprensión incorrectas de la justicia.
Volvamos a lo que la Biblia tiene que decir.  Mira 2 Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado [Jesucristo], [Dios] le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [Jesucristo]”.  Nosotros no somos justos debido a que obramos bien.  Fuimos hechos justos debido a la obra que Jesús hizo por nosotros en la cruz.  La “justicia”, por lo tanto, no está basada en nuestras buenas obras.  Se basa completamente en las buenas obras de Jesús.  El cristianismo no se trata de obrar bien para llegar a ser justos.  Se trata de creer bien en Jesús para ser hechos justos.
¿Te habías dado cuenta de que hemos sido condicionados para asociar el recibir bendiciones con hacer buenas obras?  La mayoría de los sistemas de creencias están basados en un sistema de méritos en el cual se debe cumplir con ciertos requisitos —dar a los pobres, hacer el bien a los demás y cuidar a los desfavorecidos— para alcanzar una cierta condición de justicia.  Todo eso suena muy noble, sacrificado y atractivo para nuestra carne, a la que le gusta sentir que nuestras buenas obras nos han ganado nuestra justicia.
Pero Dios no está mirando tu nobleza, sacrificios o buenas obras para justificarte.  Él solo está interesado en la humildad de Jesús en la cruz.  ¡Él mira el sacrificio perfecto de Su Hijo en el Calvario para justificarte y hacerte justo!  Intentar ser justificado por tus buenas obras y hacer lo mejor que puedes para guardar los Diez Mandamientos a fin de hacerte justo, es negar la cruz de Jesucristo.  Es algo así como decir: “La cruz no es suficiente para justificarme.  Yo necesito depender de mis buenas obras para limpiarme a mí mismo y hacerme justo delante de Dios”.
El apóstol Pablo dijo: “No hago nula la gracia [favor inmerecido] de Dios, porque si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo murió en vano”.  Amigo, considera cuidadosamente lo que Pablo está diciendo aquí.  Él efectivamente está diciendo que si tú estás dependiendo de tus buenas obras, de tus esfuerzos y de tu capacidad para cumplir perfectamente los Diez Mandamientos a fin de llegar a ser justo, ¡entonces Jesús murió para nada!  Eso es lo que significa “en vano” —¡para nada!  Así que no hagas nula la gracia de Dios, dependiendo de tus buenas obras para hacerte justo a ti mismo y poner a Dios de tu lado.  ¡El sacrificio de Jesús es más que suficiente para justificarte!  ¡Y cuando tú sabes que eres justificado, puedes estar seguro de que el favor inmerecido de Dios está de tu lado y estar expectante por que te sucedan cosas buenas hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 19 de agosto de 2019

¡Elige La Vida Hoy!


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Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.  (Proverbios 18:21)
Tú puedes elegir la vida hoy.  ¿Cómo?  Al darte cuenta que la vida y la muerte están en el poder de tu lengua.  Así es que puedes andar y reinar en la vida todos los días: En vez de quejarte de tus síntomas, simplemente agradece a Dios por Su regalo de justificación y declara tu justicia en Cristo.
Di esta oración conmigo:
Jesús, gracias por no solo amarme y quitar mis pecados, sino también por darme Tu justicia eterna.  Tú ERES mi justicia —hoy, mañana y para siempre.  Y debido a que yo soy justo, REINARÉ EN LA VIDA a través de Ti.  ¡Yo reinaré sobre el pecado y la enfermedad, y viviré una vida que Te glorifique!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 3 de agosto de 2019

El Invaluable Regalo De La Justificación

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Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado.  (Romanos 3:20)
Amado, comprender el propósito de la ley es vital para tu relación con Dios.  Él dio la ley con un propósito: que tú tengas el conocimiento del pecado y reconozcas tu necesidad de un Salvador.
Sin la ley, no habría pecado. (Rom. 4:15)  Por ejemplo, si no hay una ley sobre qué tan rápido se puede conducir en una carretera en particular, es decir, si no hay límite de velocidad, un agente estatal no puede detenernos, ni darnos una multa por exceso de velocidad.  En términos simples, no ley es igual a no pecado.  ¡El no reconocimiento del pecado es igual a la necesidad de un Salvador!
La ley fue entonces dada para llevar al hombre a su propio término para que, en su desesperación, él pudiera ver su necesidad de Jesús.  Debido a la ley, ningún hombre puede decir que no es pecador y ningún hombre puede decir que no necesita a Jesús.  Ese es el propósito de la ley.  Esta no fue diseñada para hacerte piadoso, sino para exponer tu impiedad.
Lo que el diablo quiere hacer es mantener la ley sobre tu cabeza todo el tiempo para que te sientas constantemente condenado y culpable.  Así es como él te mantiene atrapado en un ciclo de derrota.  El diablo es el legalista maestro, quien constantemente te recuerda cuán indigno eres de las bendiciones de Dios.  Conocido como el acusador de los hermanos (Apoc. 12:10), estos son algunos de sus ataques más comunes:
¿Y te haces llamar cristiano?
¡Eres un hipócrita!
Olvídate de orar.  Dios nunca escuchará tus oraciones.
Mira tu vida.  ¿Cómo te atreves a poner un pie en la iglesia?
Amigo, esas son mentiras, ¡todas son mentiras!  El diablo está usando la ley para hacerte consciente de todos tus defectos.  Pero a través de Cristo Jesús, tú ya no estás bajo la condenación de la ley.  ¡El diablo ha sido desarmado por el poder de la cruz!  Jesús, que no conoció pecado, en tu nombre fue condenado en la cruz.  A través de Cristo Jesús, tú ahora eres hecho justo aparte de las obras de la ley.  Así que, cuando escuches la voz del acusador condenándote, recuérdate a ti mismo que tú eres la justicia de Dios en Cristo Jesús. (2Cor. 5:21)  ¡Decláralo en voz alta!  Vamos, repítelo conmigo tres veces, cada vez más fuerte:
¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús!
¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús!
¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús!
La justificación es un regalo.  No es una recompensa a la perfecta obediencia de la ley.  Hoy tú estás vestido no con tu propia justicia, que es justicia propia, sino con la justicia de Cristo Jesús.  Dios te ve tan justo como el Mismo Jesús.  Esta es tu posición permanente y eterna ante Él por lo que Cristo ha hecho por ti.
Y oye, cuando estás vestido con la justicia de Jesús, ¡cualquier obstáculo que intente obstruirte el vivir tu vida al máximo, ya sea una adicción, enfermedad, temor o depresión, tiene que desaparecer!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 2 de agosto de 2019

Encuentro Con La Persona De La Gracia, Jesucristo


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¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo!  (Romanos 6:15)
Cuando yo comparto —incluso de la Biblia— el regalo de la justificación que tenemos por medio de Cristo, inevitablemente alguien pregunta: “Pero, Pastor Prince, si usted predica que ante el Señor fuimos hechos justos para siempre, sin que se tome en cuenta nuestras propias obras y nuestro cumplimiento de la ley, ¿no saldrá la gente y vivirá una vida licenciosa?  ¿No le dará esto a la gente una licencia para pecar?”
Al abordar esta pregunta que el versículo de hoy trata magníficamente, permíteme aclarar esto explícitamente en blanco y negro, de modo que no haya duda en la mente de nadie: ¡Yo, Joseph Prince, estoy vehementemente, completamente, agresivamente e irrevocablemente contra el pecado!  El pecado es malo.  Yo no apruebo el pecado.  El estilo de vida de pecado solo conduce a la derrota y la destrucción.  Mi objetivo es que las personas vivan una vida de victoria sobre el pecado, pero no creo que la vida de victoria venga al predicar la ley.  Yo estoy convencido de que esto sucede al predicar la gracia de Dios.
Cuando visites nuestra iglesia, no vas a encontrar a una congregación que, habiendo recibido las buenas noticias de la abundancia de la gracia y el regalo de la justicia, quiera escapar y comenzar a vivir en pecado.  De hecho, algunos de los principales empresarios, ejecutivos, emprendedores, abogados, contadores y consultores de mi país asisten a nuestra iglesia y vas a encontrar a una congregación que está profundamente enamorada de la persona de Jesús.  Vas a escuchar testimonios maravillosos y sorprendentes de cómo se han restaurado los matrimonios, cómo se han curado milagrosamente las enfermedades terminales, cómo se han superado sobrenaturalmente las adicciones y las ataduras del pasado, otros testimonios asombrosos que brindan las buenas nuevas de Jesús.
Lo que verás en nuestra congregación es que el pecado pierde su atractivo cuando te encuentras con la persona de la gracia, Jesucristo y te das cuenta de todo lo que Él ha hecho por ti en la cruz y todo lo que te ha bendecido por medio de ella.  Vas a comenzar a darte cuenta de que se te ha dado este gran regalo de la justificación y que no hiciste nada para merecerlo.  No hiciste nada para ganarlo y no hiciste nada que te hiciera digno de recibirlo.
Entonces, ¿haría ese encuentro con Jesús que tú quieras salir y pecar?  ¡Por supuesto que no!  Por el contrario, tu encuentro con Jesús hará que te enamores completamente de Él otra vez.  Te hará un mejor esposo, un mejor padre, una mejor ama de casa, un mejor estudiante.  Te convertirá en alguien que desea con todo su corazón guardar la gloria de nuestro Señor Jesús viviendo una vida en victoria sobre el pecado, por Su gracia y Su fuerza.  El preocuparte por Cristo en vez de por ti mismo, hará que comiences a reinar en la vida a través de Jesucristo.  ¡Esto es a lo que llamamos la Revolución de la Gracia!
La Palabra de Dios dice: “Despierten y no pequen más…” (1Cor. 15:34, NBV)  ¡Cuanto más te des cuenta de que eres justo, más vas a experimentar la victoria sobre el pecado!  ¡Así que despierta cada mañana y agradece que tú eres la justicia de Dios en Jesucristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 1 de agosto de 2019

Lo Principal Es La Sabiduría


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Lo principal es la sabiduría, adquiere sabiduría, y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.  (Proverbios 4:7)
Hay una diferencia entre la sabiduría y el conocimiento.  El conocimiento infla. (1Cor. 8:1)  Este puede hacerlo a uno orgulloso y arrogante.  Pero la sabiduría te hará humilde y enseñable.  Tú puedes leer extensivamente y acumular mucho conocimiento, pero aun así carecer de sabiduría.  Tampoco te vuelves sabio solo por  envejecer y tener más experiencia en la vida.  La sabiduría no es natural.  No importa si eres joven o viejo, experimentado o inexperto, altamente educado o no.  La sabiduría viene por el favor inmerecido de Dios.
Escucha lo que dice la Palabra de Dios acerca de la importancia de la sabiduría: “Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría, y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia. Estímala, y ella te ensalzará; ella te honrará si tú la abrazas; guirnalda de gracia [favor inmerecido] pondrá en tu cabeza, corona de hermosura te entregará”. (Proverbios 4:7–9)  Verás, la promoción y el honor vienen como resultado de recibir sabiduría.  1 Corintios 1:30 dice que Cristo se hizo para nosotros sabiduría primero, luego justificación, santificación y redención.  ¡La sabiduría es lo primero!
Recuerdo que la principal cosa por la que oraba todos los días en los primeros días de nuestra iglesia, era que la sabiduría de Dios nos guiara en todo lo que hacíamos.  Ese era mi enfoque.  Yo no quería administrar la iglesia con mi propio conocimiento.  Yo quería depender de la sabiduría de Jesús.  De hecho, fue durante este tiempo de creer en la sabiduría de Dios, que el Señor abrió mis ojos al evangelio de la gracia —¡el evangelio de la gracia que no está adulterado por la ley y las obras del hombre, sino que se basa completamente en la obra terminada de Jesús!
Cuando mis ojos fueron abiertos al evangelio del favor inmerecido de Jesús, hubo vidas que comenzaron a cambiar y a ser maravillosamente transformadas, y de solo unos pocos cientos de personas a mediados de los noventa, nuestra mayor asistencia a nuestros servicios dominicales hasta la fecha fue de más de 22,000 preciosas personas.  Cada vez que se me pide que explique cómo hicimos crecer la iglesia, mi respuesta es clara y simple —fue y es completamente por el favor inmerecido de Jesús.  Sé que es la gracia y solo la gracia lo que causó que nuestra iglesia experimentara un crecimiento tan explosivo.
Hoy, el mismo evangelio de gracia que nosotros predicamos todos los domingos en nuestra iglesia se está transmitiendo a millones de hogares en América, Europa, Medio Oriente y la región de Asia Pacífico.  Nosotros comenzamos como una pequeña iglesia en Singapur de la que nadie había oído hablar, pero el favor inmerecido de Dios nos ha bendecido para convertirnos en un ministerio internacional que está impactando al mundo con las buenas noticias de Su favor inmerecido.  Nosotros no tomamos crédito por ello porque esta sabiduría proviene de Jesús, y nuestro alarde está en Él y solo en Él.  ¡Amado, deja que Su sabiduría te dirija al éxito sobrenatural!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 24 de junio de 2019

Continúa En La Gracia De Dios


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Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿ahora os perfeccionáis por la carne?  (Gálatas 3:3)
¿Cómo fuiste impactado por Jesús la primera vez?  ¿Fue a través de la ley o fue Su gracia en tu vida lo que tocó tu corazón?  Todos comenzamos nuestra relación con el Señor porque fuimos impactados por Su amor y gracia.  Continuemos entonces en esa gracia.
Pablo advirtió a los gálatas que no volvieran a la ley después de haber comenzado en la gracia.  Él dijo: “Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia [favor inmerecido] de Cristo, para seguir un evangelio diferente, que en realidad no es otro evangelio, sólo que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo”. (Gálatas 1:6–7)  Pablo se toma esto muy en serio.  Él llama a cualquier evangelio aparte del evangelio de la gracia (el favor inmerecido de Dios), una perversión.  Intentar ser justificado por las obras de los Diez Mandamientos es una perversión del evangelio de Cristo.
Pablo le preguntó a la iglesia en Galacia a quemarropa: “…¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿ahora os perfeccionáis por la carne [el esfuerzo propio]?” (Gálatas 3:2–3)  Pablo les estaba diciendo: “Ustedes comenzaron creyendo en Su gracia, ¿por qué están ahora dependiendo de sus obras?  ¡Eso es una tontería!  ¡Deberían continuar en Su favor inmerecido!”  Estas son palabras fuertes dichas por Pablo.  No comiences con la gracia y termines con la ley.  ¡No comiences con el nuevo pacto, solo para volver al antiguo pacto!  Hay quienes dicen que ellos no son justificados por la ley, pero creen que deben guardar la ley para santificación.  Amigo, tanto la justificación como la santificación vienen solamente de nuestra fe en la obra terminada de Jesús.
Cuando estás establecido en el nuevo pacto de la gracia, experimentas un tremendo sentido de confianza y seguridad en Cristo.  Cuando tu confianza está en Su favor inmerecido y no en tu comportamiento, dejas de sentir que estás constantemente saltando dentro y fuera de Su favor y aceptación.
Es desafortunado que algunos creyentes hayan vuelto a ponerse bajo el antiguo pacto sin darse cuenta.  Algunas veces, ellos sienten que Dios está de su lado, pero otras veces, sienten que Dios está lejos de ellos.  A veces, sienten que Dios está satisfecho con ellos, pero otras veces sienten que Dios está enojado con ellos.  Todos estos sentimientos se basan predominantemente en su propia evaluación de cómo ellos se han comportado, de cómo se sienten sobre sí mismos y no de cómo los ve Dios.  Debido a que no hay una base bíblica del nuevo pacto para tales evaluaciones, ellos terminan decidiendo arbitrariamente si merecen las bendiciones y el favor de Dios en sus vidas o no, cuando de hecho, ellos realmente tienen acceso a Sus bendiciones todo el tiempo, simplemente debido a Jesús y Su obra terminada en la cruz.  Hoy, piensa, habla y actúa sabiendo que no se trata de ti, ni de tus obras —se trata de Jesús y solamente de Él, ¡y sal a caminar en Sus bendiciones para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 23 de diciembre de 2017

Una Señal Del Cielo

Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.
Isaías 7:14

En la época de Navidad, una de las cosas que escuchamos o cantamos es sobre el nacimiento virginal –de cómo Cristo nació de María siendo virgen.  El profeta Isaías en realidad llama a esto “una señal” de parte del Señor.  Ahora, ¿por qué es esto una señal?  Obviamente, es una señal milagrosa porque una virgen no puede dar a luz a un niño y mucho menos concebir.  Pero hay otra razón de por qué el nacimiento virginal es una señal para nosotros.
Debido a que Jesús fue concebido sobrenaturalmente sin intervención humana, Su sangre era divina, santa y sin mancha de pecado humano.  Y es por eso que estaba perfectamente calificada y era perfectamente capaz de lavar todos los pecados de la humanidad, cuando fue derramada en la cruz.
Hoy en día, la poderosa sangre de Jesús te ha lavado perfectamente de todo vestigio de pecado y te ha dado  justicia eterna.  Y mientras más conozcas y creas esta verdad, irás siendo menos consciente de tu pecado mientras te vuelves más consciente de tu justificación.  Y cuando eres consciente de tu justificación, ¡vives como justo para reinar en la vida!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince


sábado, 11 de noviembre de 2017

Busca La Sabiduría De Dios

Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.
Proverbios 4:8

La Biblia nos dice que Cristo “nos es hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.” (1 Corintios 1:30)  Observa que lo primero es Jesús como nuestra sabiduría.  ¡La prioridad se le da a la sabiduría!
Ahora bien, no estoy hablando de conocimiento.  Hay diferencia entre sabiduría y conocimiento.  El conocimiento envanece. (1 Corintios 8:1)  Este pude hacerte orgulloso y arrogante.  Pero la sabiduría te hace humilde y enseñable.  Tú puedes leer mucho y acumular una gran cantidad de conocimientos, pero todavía carecer de sabiduría y tomar decisiones absurdas y costosas.  Así que, busca la sabiduría de Dios.
Escucha lo que la Biblia dice acerca de dar prioridad a la sabiduría de Dios: “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.  Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.  Adorno de gracia [favor inmerecido] dará a tu cabeza; corona de hermosura te entregará.” (Proverbios 4:7-9)
Amado, prioriza el obtener la sabiduría de Dios.  ¡Las promociones, la honra y los grandes éxitos, todos vienen como resultado de haber recibido Su sabiduría!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


sábado, 18 de junio de 2016

Jesús Llevó La Corona De Espinas Por Ti

Y los soldados tejieron una corona de espinas,
la pusieron sobre Su cabeza y le vistieron con un manto de púrpura.
Juan 19:2

Si el trabajo duro es la fórmula para prosperar, entonces todos los que trabajan duro deberían ser prósperos.  Pero ciertamente, este no es el caso.  Muchas personas que trabajan bastante duro, ¡todavía están en escasez!
No estoy defendiendo la pereza.  Lo que estoy diciendo es que trabajar duro, con el sudor de tu frente, no es la manera en que la provisión de Dios viene.  De hecho, si tú tienes que trabajar tiempo extra todo el tiempo y estás estresado, es probable que estés operando bajo maldición.
¿Qué maldición es esa?  Es esta maldición: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan…”  (Génesis 3:19).  Y esto se refiere al estrés, las luchas y la ansiedad que viene por trabajar duro y aún así, producir poco.  Ahora bien, el trabajo por sí mismo no es maldición, ya que Dios le dio a Adán trabajo antes de la caída —Adán tenía que cuidar del Jardín del Edén.  Fue solo después de que el pecó que la tierra fue maldita y produjo espinas, y el hombre tuvo que trabajarla, para comer de ella (Génesis 3:17).
Pero alabado sea Dios, Jesús llevó las espinas en Su cabeza, para mostrarte que Él llevó esta maldición por ti, y te redimió de ella.  Él llevó la corona de espinas para que tú puedas trabajar libre del estrés, y aún así tener resultados.  Tú no tienes por qué preocuparte, ni por qué estresarte todo el día y toda la noche como lo hacen las personas del mundo, solo para salir adelante en la vida.  Tú Padre celestial, puede llevarte hacia adelante sin preocupaciones ni estrés  (Mateo 6:31-33).
Amado, cada maldición que estaba supuesta a caer sobre tu cabeza, cayó sobre la cabeza de Jesús, tipificada por la corona de espinas.  Él usó la corona de espinas por ti, para que tú puedas tener paz en tu mente.  ¡Él llevó la corona de espinas por ti y tomó tu maldición para que tú puedas usar la corona de gloria, y tomar Su justicia, y todos los beneficios de esa justificación!
Hoy, no trabajes ni te fatigues como las personas del mundo.  En vez de eso, espera a ver las bendiciones de Dios venir hacia tu vida, sin sangre, sudor, ni lágrimas, ¡porque Jesús llevó la corona de espinas por ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento del Día

Tu Padre celestial puede sacarte adelante en la vida, sin el trabajo ni el estrés del mundo.


miércoles, 2 de marzo de 2016

Justicia Eterna

Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna...
Daniel 9:24

El domingo, escuchamos el mensaje que nos habla que “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes, seguimos confesando “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero al llegar el miércoles o el jueves, comenzamos a confesar nuestros pecados.  Entonces, al llegar otra vez el domingo, recibimos una fresca revelación de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justificación nuevamente.  ¿Por qué hacemos eso?
No puede ser que el domingo, somos justos.  Luego, unos días después, nos volvemos injustos a causa del pecado, pero somos “re-justificados” cuando llega el domingo nuevamente.  No, ¡nuestra justicia es una “justicia eterna!”  Jesús obtuvo “redención eterna” por nosotros (Hebreos 9:12).
“Pero Pastor Prince, yo he pecado recientemente.  ¿Cómo es que todavía puedo ser justo?”
Mi amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán], los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno,   los muchos serán constituidos justos.”  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, la que te ha hecho justo!
Dios te quiere bien afirmado en lo que Cristo ha hecho.  Él te quiere consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo logras esto?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justificación en Cristo.  Y no solo quedarte con saberlo en tu cabeza.  Decláralo.  Todas las mañanas, repite para ti mismo: “¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo!” (2ª Corintios 5:21).
Tú no necesitas una revelación de cuán pecador eres.  Eso tú lo sabes cuando pecas.  Es el diablo que te recuerda tus pecados.  Aún tus amigos y tus seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Pero en vez de esto, lo que necesitas es una revelación de cuán eternamente justo tú eres a los ojos de Dios, especialmente cuando pecas. 
Y cuando estás consciente de este regalo de justicia que es eterna, ¡vas a reinar en la vida! (Romanos 5:17).  Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la escasez, y todo lo que te está apartando de una vida en victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

No es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.


sábado, 20 de febrero de 2016

Jesús Tomó Tu Lugar Para Que Tú Puedas Tomar El Suyo

Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: “Eli, Eli, ¿lema sabactani?”  Esto es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”
Mateo 27:46

¿Sabías que fue en la cruz que Jesús se dirigió a Su Padre como “Dios” por primera vez?  Él siempre se había dirigido a Su Padre como “Padre.”  Pero en la cruz del Calvario, Él se dirigió a Su Padre como “Dios.”
Jesús perdió la relación Padre-Hijo cuando Él estaba representándote a ti y cargando tus pecados en la cruz, para que hoy tú puedas llamar a Dios “¡Abba! ¡Padre!” (Romanos 8:15), y tengas una amorosa relación padre-hijo con Dios, para siempre.  Jesús fue abandonado por Dios y Su mundo se volvió muy oscuro en ese monte solitario, para que en tu hora más oscura, Dios pudiera siempre decirte: “¡Yo no te dejaré, ni te abandonaré!” (Hebreos 13:5)
En el momento en el que Jesús más necesitaba a Dios, Dios le dio la espalda.  Dios tuvo que darle la espalda a Su Hijo porque Sus ojos eran demasiado santos para contemplar todo el pecado que estaba en el cuerpo de Su Hijo.  Y debido a que Dios le dio la espalda a Jesús, Él nunca te dará la espalda a ti.  En cambio, ¡tú verás el favor del rostro de Dios brillando sobre ti todo el tiempo!
Jesús también tomó en la cruz tu lugar como desprotegido.  Por primera vez, Él entregó la protección divina para que tú pudieras tenerla cada uno de los días de tu vida.  Y debido a que Él se hizo pecado, Él tomó tu maldición en la cruz para que hoy mientras tú tomas Su regalo de justificación, recibas solamente las bendiciones de parte de Dios.
Jesús recibió todo el peso de la ira de Dios en Su cuerpo de una vez y para siempre, cuando Él llevó tus pecados.  Toda la ira y condenación de Dios cayeron sobre Él, consumiendo todos tus pecados, hasta que la ira de Dios fue extinguida.
Hoy, Dios no está enojado contigo.  El cuerpo de Jesús absorbió todo —tus pecados, las maldiciones, y la ira y condenación de Dios.  Así que, ¡vive la vida expectante de ver la bondad y las bendiciones de Dios, y no Su juicio!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

Pensamiento Del Día


Hoy, vive la vida expectante de ver la bondad y las bendiciones de Dios, y no Su juicio.


jueves, 31 de diciembre de 2015

¡Consumado Es!

Juan 19:30
Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es!  E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Imagínate mirando el famoso cuadro de Leonardo da Vinci, Mona Lisa, en el Museo de Louvre.  ¿Pensarías en añadir más pinceladas a este?  ¡Por supuesto no!  Fue hecho por un maestro, así que ¿qué podrías tú añadir a esta pintura para mejorarla?
De la misma manera, así es como nosotros debemos ver la obra de Jesús en la cruz.  Él gritó: “¡Consumado es!”  No se puede completar un trabajo que está completo.  No se puede terminar un trabajo que está terminado.  Nuestra salvación está ganada.  Nuestros pecados están todos perdonados.  Nosotros hemos sido hechos para siempre justos por Su sangre.  ¡Cristo pagó completa y perfectamente por nuestro perdón y justificación totales, y por toda clase de bendiciones!
De hecho, estas dos palabras: “Consumado es,” provienen de la palabra griega teleo.  En los días de Jesús, un siervo las usaría para informar a su amo: “He completado el trabajo que me fue asignado” (Juan 17:4).  La palabra significa: “¡Está terminado, permanece terminado y por siempre estará terminado!”   Quizás el significado más importante de teleo es la forma en que es utilizada por los comerciantes: “¡La deuda ha sido completamente pagada!” Cuando Jesús se entregó a Sí Mismo en la cruz, Él cumplió completamente con las demandas de justicia de la ley.  ¡Él pagó nuestra deuda en su totalidad!
Hoy, no son nuestras obras las que nos traerán las bendiciones.  Es la obra terminada de Cristo.  La vida cristiana no se basa en hacer, sino en creer en Su obra terminada.  Bajo la ley, nosotros debemos hacer.  Bajo la gracia, ¡ya fue hecho!
Tal vez hoy estás enfrentando obstáculos enormes.  Jesús promete: “¡Consumado es!”  Tú no vas a ser liberado porque tú ya has sido liberado.  Tú no vas a ser sanado porque tú ya estás sano!  ¡Dios te sanó hace 2,000 años!  Isaías 53:5 declara: “¡Por Sus heridas tú has sido sanado!”  Tú estás embarazada de sanidad.  Mantente descansando en Su obra terminada y ésta se manifestará!
Mi amigo, el trabajo está terminado.  La victoria está ganada.  Nuestros enemigos han sido hechos el estrado de Sus pies.  ¡Nuestras bendiciones han sido compradas por Su sangre! Vive la vida sabiendo que no hay nada que tú tengas que hacer —¡sólo creer!  ¡Está terminado!
Pensamiento del Día

Es creer en la obra terminada de Cristo, lo que nos traerá las bendiciones.


jueves, 5 de febrero de 2015

Justicia Eterna

Daniel 9:24
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna... 
El domingo, escuchamos el mensaje que me dice que “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes, seguimos confesando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero al llegar el miércoles o el jueves, comenzamos a confesar nuestros pecados.  Entonces, al llegar otra vez el domingo, recibimos una fresca revelación de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justificación nuevamente.  ¿Por qué hacemos eso?
No puede ser que el domingo, somos justos.  Luego, unos días después, nos volvemos injustos a causa del pecado, pero somos “re-justificados” cuando llega el domingo nuevamente.  No, ¡nuestra justicia es una “justicia eterna”!  Jesús obtuvo “redención eterna” por nosotros (Hebreos 9:12).
“Pero Pastor Prince, yo he pecado recientemente.  ¿Cómo puedo todavía ser justo?”
Mi amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán], los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos."  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, la que te ha hecho justo!
Dios te quiere bien afirmado en lo que Cristo ha hecho.  Él te quiere consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo logras esto?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justificación en Cristo.  Y no solo quedarte con saberlo en tu cabeza.  Decláralo.  Todas las mañanas, repite para ti mismo: “¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo!” (2ª Corintios 5:21).
Tú no necesitas una revelación de cuán pecador eres.  Eso tú lo sabes cuando pecas.  Es el diablo que te recuerda tus pecados.  Aún tus amigos y tus seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Pero en vez de esto, lo que necesitas es una revelación de cuán eternamente justo tú eres a los ojos de Dios, especialmente cuando pecas. 
Y cuando estás consciente de este regalo de justicia que es eterna, ¡vas a reinar en la vida! (Romanos 5:17).  Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la escasez, y todo lo que te está apartando de una vida en victoria!
Pensamiento Del Día

No es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.