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viernes, 2 de agosto de 2019

Encuentro Con La Persona De La Gracia, Jesucristo


Medita En
¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo!  (Romanos 6:15)
Cuando yo comparto —incluso de la Biblia— el regalo de la justificación que tenemos por medio de Cristo, inevitablemente alguien pregunta: “Pero, Pastor Prince, si usted predica que ante el Señor fuimos hechos justos para siempre, sin que se tome en cuenta nuestras propias obras y nuestro cumplimiento de la ley, ¿no saldrá la gente y vivirá una vida licenciosa?  ¿No le dará esto a la gente una licencia para pecar?”
Al abordar esta pregunta que el versículo de hoy trata magníficamente, permíteme aclarar esto explícitamente en blanco y negro, de modo que no haya duda en la mente de nadie: ¡Yo, Joseph Prince, estoy vehementemente, completamente, agresivamente e irrevocablemente contra el pecado!  El pecado es malo.  Yo no apruebo el pecado.  El estilo de vida de pecado solo conduce a la derrota y la destrucción.  Mi objetivo es que las personas vivan una vida de victoria sobre el pecado, pero no creo que la vida de victoria venga al predicar la ley.  Yo estoy convencido de que esto sucede al predicar la gracia de Dios.
Cuando visites nuestra iglesia, no vas a encontrar a una congregación que, habiendo recibido las buenas noticias de la abundancia de la gracia y el regalo de la justicia, quiera escapar y comenzar a vivir en pecado.  De hecho, algunos de los principales empresarios, ejecutivos, emprendedores, abogados, contadores y consultores de mi país asisten a nuestra iglesia y vas a encontrar a una congregación que está profundamente enamorada de la persona de Jesús.  Vas a escuchar testimonios maravillosos y sorprendentes de cómo se han restaurado los matrimonios, cómo se han curado milagrosamente las enfermedades terminales, cómo se han superado sobrenaturalmente las adicciones y las ataduras del pasado, otros testimonios asombrosos que brindan las buenas nuevas de Jesús.
Lo que verás en nuestra congregación es que el pecado pierde su atractivo cuando te encuentras con la persona de la gracia, Jesucristo y te das cuenta de todo lo que Él ha hecho por ti en la cruz y todo lo que te ha bendecido por medio de ella.  Vas a comenzar a darte cuenta de que se te ha dado este gran regalo de la justificación y que no hiciste nada para merecerlo.  No hiciste nada para ganarlo y no hiciste nada que te hiciera digno de recibirlo.
Entonces, ¿haría ese encuentro con Jesús que tú quieras salir y pecar?  ¡Por supuesto que no!  Por el contrario, tu encuentro con Jesús hará que te enamores completamente de Él otra vez.  Te hará un mejor esposo, un mejor padre, una mejor ama de casa, un mejor estudiante.  Te convertirá en alguien que desea con todo su corazón guardar la gloria de nuestro Señor Jesús viviendo una vida en victoria sobre el pecado, por Su gracia y Su fuerza.  El preocuparte por Cristo en vez de por ti mismo, hará que comiences a reinar en la vida a través de Jesucristo.  ¡Esto es a lo que llamamos la Revolución de la Gracia!
La Palabra de Dios dice: “Despierten y no pequen más…” (1Cor. 15:34, NBV)  ¡Cuanto más te des cuenta de que eres justo, más vas a experimentar la victoria sobre el pecado!  ¡Así que despierta cada mañana y agradece que tú eres la justicia de Dios en Jesucristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 6 de julio de 2015

Recibe Libremente Lo Que Dios Te Da Libremente

Recibe Libremente Lo Que Dios Te Da Libremente
Romanos 4:13
Porque la promesa a Abraham o a su descendencia de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe.
Dios prometió que tú serías el heredero del mundo.  Es la misma promesa que Él le hizo a Abraham.  Y debido a que tú eres de Cristo, tú eres descendiente de Abraham y heredero “según la promesa” (Gálatas 3:29).
Cuando Dios te hizo esta promesa, Él hizo que sea bastante fácil que tú la recibas —“por medio de la justicia de la fe.”  Todo lo que tienes que hacer es creer que como heredero del mundo, todas las bendiciones son tuyas justamente porque Jesús murió para dártelas.  Él también resucitó de la muerte para hacerlas cumplir en tu vida.
Así que, no trates de ganarte tus bendiciones “por medio de la ley” —a través de tus esfuerzos y tu comportamiento.  Recibe libremente lo que Dios te ha dado libremente por medio de Cristo y Su obra terminada en la cruz.
Cuando un miembro de nuestra iglesia fue despedido a los 41 años de edad, él se rehusó a preocuparse y a pensar que él tenía que competir con el resto de personas en el mercado de trabajo.  En cambio, él creyó que por la gracia de Dios, él obtendría un mejor trabajo con una paga más alta.  ¡De hecho, a través de un conocido mutuo, le vino un nuevo trabajo con un paquete de pagos y beneficios que era 60 por ciento mayor al anterior!
Otro hombre estaba experimentando una relación tensa con su esposa, a tal punto que el divorcio era inminente.  Cuando comenzó a asistir a nuestra iglesia, se dio cuenta que él podía tener un matrimonio feliz, no por sus esfuerzos por mantener su matrimonio o por ganar el amor de su esposa, sino por creer que a pesar de que él podía ver sus propias debilidades, él de igual manera es la justicia de Dios en Cristo debido a la sangre de Jesús.  Hoy, él y su esposa están reconciliados, y disfrutando un matrimonio bendecido.
No permitas que el diablo te descalifique trayéndote la ley y diciendo: “¿Cómo puedes tú recibir esta bendición, cuando anoche mismo rompiste la ley de Dios?”  O  “¿Estás seguro que mereces esto?”  En cambio, di: “Padre, te doy gracias porque recibo todo libremente por Tu gracia, por Tu favor inmerecido en mi vida, debido a la sangre de Jesús!”
Pensamiento Del Día

Recibe libremente lo que Dios te da libremente por medio de Cristo y Su obra terminada en la cruz.

domingo, 28 de octubre de 2012

Sanidad A Través Del Pan, Vino Y Aceite


Medite En

Responderá Jehová, y dirá a Su pueblo: 
“He aquí yo os envío pan, mosto (vino) y aceite, y seréis saciados de ellos...
Joel 2:19

Un hermano de Nueva Zelandia compartió un increíble testimonio de sanidad conmigo. Después de someterse a dos cirugías, fue diagnosticado con cáncer de próstata de grado ocho y tenía un reporte médico desalentador de parte de su especialista.

Una pareja de ancianos de su iglesia, lo ungió con aceite y oró por él.  Él sintió el poder de Dios fluir a través suyo. Como seguimiento, su esposa le ungiría cada noche con aceite, y juntos orarían y tomarían la Comunión de la Santa Cena. Sus síntomas empezaron a desaparecer y comenzó a sentirse mucho mejor. En su próxima revisión médica, su médico especialista estaba asombrada. Ella declaró que su informe de análisis de sangre era “fantástico” porque mostraba a todos los indicadores dentro del rango normal!

Amado, el pan, vino y aceite representan la obra consumada de Jesús en la cruz. Jesús dio Su propio cuerpo para ser castigado por la sanidad de sus enfermedades y aflicciones. Descanse en la realidad de que por Sus llagas somos nosotros sanados! 

Bendiciones,
Joseph Prince