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lunes, 19 de agosto de 2019

¡Elige La Vida Hoy!


Medita En
Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.  (Proverbios 18:21)
Tú puedes elegir la vida hoy.  ¿Cómo?  Al darte cuenta que la vida y la muerte están en el poder de tu lengua.  Así es que puedes andar y reinar en la vida todos los días: En vez de quejarte de tus síntomas, simplemente agradece a Dios por Su regalo de justificación y declara tu justicia en Cristo.
Di esta oración conmigo:
Jesús, gracias por no solo amarme y quitar mis pecados, sino también por darme Tu justicia eterna.  Tú ERES mi justicia —hoy, mañana y para siempre.  Y debido a que yo soy justo, REINARÉ EN LA VIDA a través de Ti.  ¡Yo reinaré sobre el pecado y la enfermedad, y viviré una vida que Te glorifique!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 11 de marzo de 2019

Transformación Sin Esfuerzo

Medita En
“Permaneced en Mí, y Yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en Mí. Yo Soy la vid, vosotros los sarmientos, el que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de Mí nada podéis hacer.”  (Juan 15:4–5)
Quiero que imagines un árbol fuerte y saludable.  Un árbol fuerte y saludable no se preocupa por producir fruto, ni por deshacerse de las hojas muertas en él.  Mientras reciba la cantidad adecuada de luz solar, agua y nutrientes, éste tendrá un flujo saludable de savia que rebosa con todos los nutrientes adecuados y que naturalmente expulsa todas las hojas muertas.  Y mientras su vida interior —la vida saludable de su savia— siga fluyendo, nuevas hojas brotarán de este árbol y los buenos frutos crecerán de manera natural y harán fructificar todas sus ramas.
Mi amigo, a medida que comienzas a recibir la luz solar del favor de Dios y absorbes el agua de Su Palabra, a medida que comienzas a alimentarte del perdón de Jesús en tu vida y de tu posición de justicia en Cristo, las hojas muertas de la culpa, el temor, las adicciones y todo tipo de desorden, comenzarán a ser expulsadas por la vida nueva de Jesús dentro de ti.  La transformación que vas a experimentar cuando esta no se base en tu propia disciplina y autocontrol, es realmente sin esfuerzo.  Ya no será: “¿Cómo superaré este problema de ira?” o “¿Cómo venceré esta adicción al cigarrillo?” o “¿Cómo puedo frenar este hábito de comer en exceso cuando estoy estresado e inseguro?”  En cambio, será: “¿Cómo superará Jesús en mí este problema de ira, esta adicción al cigarrillo, este hábito de comer en exceso?”
Los frutos de tu éxito serán sin esfuerzo.  Una por una, las adicciones, las disfunciones y las emociones negativas comenzarán a desaparecer de tu vida como hojas muertas y hojas nuevas (nuevos pensamientos y actitudes positivas), nuevas flores (nuevos deseos y sueños) y nuevos frutos (nuevas conductas y hábitos) comenzarán a fructificar en tu vida.
La palabra de Jesús para ti hoy es simplemente “permanece en Mí” y darás mucho fruto.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 14 de agosto de 2018

Dios Recuerda Lo Que Tú Dices En Fe


Así será Mi palabra que sale de Mi boca, no volverá a Mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.
Isaías 55:11
Hace algunos años, tuve una condición de la piel que se rehusaba a sanar.  Le hablé a Dios sobre ello y comencé a tomar la Santa Cena creyendo y confesando que por las llagas de Jesús yo era sano.  Nada sucedió, o al menos eso parecía.
Pero el Señor no se olvidó de la condición de mi piel.  Un día, Él me incitó a revisar mi cuerpo para ver si todavía estaba allí.  Yo lo hice, ¡y me di cuenta de que había desaparecido!  Dios no había olvidado la Palabra que yo había confesado en fe.
Una pareja de los Estados Unidos que había estado escuchándome predicar sobre la gracia de Dios, comenzó a tomar la revelación del amor de Dios para ellos.  Empezaron confesando su justicia en Cristo, meditando en las escrituras sobre provisión y declarando que eran libres de deudas por medio de la obra terminada de Jesús.
No mucho tiempo después, la esposa llamó a la compañía hipotecaria para hacer un pago a las dos hipotecas de su casa.  Les quedaba un total de cerca de US$80,000 por pagar.  Para su total sorpresa y deleite, le dijeron que ambas cuentas estaban en un balance a cero.  ¡La compañía había perdonado ambos préstamos hipotecarios!  De hecho, Dios no se olvidó de la Palabra que esta pareja había hablado en fe.
Tal vez tú has compartido la Palabra de Dios con un amigo en problemas hace algunos años.  Un día te encuentras con él y él te dice: “¿Te acuerdas de aquel día?  ¡Tú dijiste algo que transformó mi vida!”  Tu mente está en blanco porque tú has olvidado lo que dijiste.  Pero Dios no lo olvidó.  Él recuerda lo que tú dijiste ese día en fe.
Verás, las palabras que tú confiesas en fe para ti mismo o sobre tus seres queridos, son las palabras de Dios Mismo, Él dice: “Así será Mi palabra que sale de Mi boca, no volverá a Mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.”  Y ya que lo que se te ha prometido a ti, es la Palabra de Dios, tú vas a ver la manifestación de Su promesa.  ¡Él ciertamente velará sobre Su Palabra, para cumplirla!  (Números 23:19).
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 24 de febrero de 2018

La Justicia De La Fe Trae Las Bendiciones De Dios

No teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe.
Filipenses 3:9
Cuanto más consciente estés de tu justicia en Cristo, más vas a experimentar el favor inmerecido de Dios.  Cuando la voz de descalificación viene para recordarte todas las cosas en las que te quedas corto, es el momento de acudir a Jesús, quien por Sí mismo te da el derecho a todas las bendiciones de Dios.
¡Así es como se pelea la batalla de la fe!  Creyendo que tú has sido hecho justo por la fe y no por obras.
¿De qué preferirías depender —de tu propia justicia, la cual requiere que trabajes en mantenerla, o de la de Dios, que es una justicia eterna que se recibe gratuitamente por medio de la fe en Cristo?  Tu fe en la obra terminada de Jesús es lo que te da el derecho al favor inmerecido de Dios.  ¡Y no permitas que ninguna voz de acusación te diga lo contrario!
Hoy, debido a lo que Jesús hizo en la cruz por ti, tú puedes esperar que te sucedan cosas buenas.  Puedes pedirle a Dios cosas grandes.  Puedes experimentar Su sanidad, protección y restitución, y caminar en los destinos gloriosos que Él tiene para ti y tu familia.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince


martes, 9 de mayo de 2017

¡Elige La Vida Hoy!

Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte… ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!
Deuteronomio 30:19, NTV


Tú puedes elegir la vida hoy al comprender que la vida y la muerte están en poder de la lengua. (Proverbios 18:21)
La manera práctica para elegir la vida y reinar en ella todos los días es esta: En lugar de quejarte de las circunstancias, simplemente agradeces a Dios por Su regalo de justificación y declaras tu justicia en Cristo.
Haz esta oración conmigo:
Jesús, gracias por amarme, por limpiarme de mis pecados, y por darme Tu justicia que dura para siempre.  Tú ERES mi justicia –hoy, mañana y para siempre.  Y debido a que yo soy justo, yo voy a REINAR EN LA VIDA por medio de Tí.   ¡Yo voy a reinar sobre el pecado y la enfermedad y voy a vivir una vida que te glorifica a Ti!  ¡Amén!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 16 de enero de 2017

Fluye Con Justicia, Paz Y Gozo

Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.
Romanos 14:17

Si somos llamados a buscar primero el reino de Dios cada día (Mateo 6:33), entonces nosotros en primer lugar deberíamos saber qué es el reino de Dios.  Yo solía pensar que el reino de Dios eran los campos misioneros y que buscar el reino significaba hacer trabajo misionero.
Luego, me di cuenta de que el reino de Dios no es algo externo en lo que fluyes —“el reino de Dios no es comida ni bebida”, sino algo en tu interior que fluye —“justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.”
Así que, buscar primero el reino de Dios significa hacerlo una prioridad cada día, para tener a tu hombre interior, fluyendo con justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
Justicia no es tu propia justicia basada en lo que haces.  No son tus buenas obras.  Es un regalo de Jesús quien es tu justicia. (Romanos 5:17, 1ª Corintios 1:30)  Dios quiere que tú seas establecido en la verdad de que tú eres la justicia de Dios en Cristo. (2ª Corintios 5:21)
“Paz a vosotros” fueron las palabras que Jesús habló a Sus discípulos cuando apareció delante de ellos después de Su resurrección.  Él también les mostró Sus manos atravesadas y Su costado. (Juan 20:19–20)  Dios quiere que tú sepas que la obra terminada de Su Hijo te ha dado paz.  Tu consciencia puede estar tranquila porque la deuda de tu pecado ha sido pagada.  Tú tienes paz con Dios y la paz de Dios.
El gozo va a venir a tu corazón cuando tú veas a Jesús en las escrituras, las canciones de alabanza y las predicas ungidas.  Ese es el mismo gozo del Espíritu Santo que llenó los corazones de los discípulos cuando ellos vieron a Jesús, Sus manos y Su costado. (Juan 20:20)
Así que, cada día, haz una prioridad el verte a ti mismo justo en Cristo.  No vivas consciente de tus pecados.  En su lugar, vive consciente de tu justicia.  Y ya sea que estés leyendo tu Biblia o escuchando una prédica ungida, mira a Jesús con Sus manos atravesadas y su costado, lo cual habla de Su obra terminada.  Mira todos tus pecados perdonados, y vas a fluir con paz y gozo.  Cuando haces esto, ¡tú estás buscando el reino de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Buscar el reino de Dios es tener a tu hombre interior fluyendo con justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.


miércoles, 22 de junio de 2016

Dios Recuerda Lo Que Tú Dices En Fe

Así será Mi palabra que sale de Mi boca,
no volverá a Mí vacía sin haber realizado lo que deseo,
y logrado el propósito para el cual la envié.
Isaías 55:11

Hace algunos años, tuve una condición de la piel que se rehusaba a sanar.  Le hablé a Dios sobre ello y comencé a tomar la Santa Cena creyendo y confesando que por las llagas de Jesús yo era sano.  Nada sucedió, o al menos eso parecía.
Pero el Señor no se olvidó de la condición de mi piel.  Un día, Él me incitó a revisar mi cuerpo para ver si todavía estaba allí.  Yo lo hice, ¡y me di cuenta de que había desaparecido!  Dios no había olvidado la Palabra que yo había confesado en fe.
Una pareja de los Estados Unidos que había estado escuchándome predicar sobre la gracia de Dios, comenzó a tomar la revelación del amor de Dios para ellos.  Empezaron confesando su justicia en Cristo, meditando en las escrituras sobre provisión y declarando que eran libres de deudas por medio de la obra terminada de Jesús.
No mucho tiempo después, la esposa llamó a la compañía hipotecaria para hacer un pago a las dos hipotecas de su casa.  Les quedaba un total de cerca de US$80,000 por pagar.  Para su total sorpresa y deleite, le dijeron que ambas cuentas estaban en un balance a cero.  ¡La compañía había perdonado ambos préstamos hipotecarios!  De hecho, Dios no se olvidó de la Palabra que esta pareja había hablado en fe.
Tal vez tú has compartido la Palabra de Dios con un amigo en problemas hace algunos años.  Un día te encuentras con él y él te dice: “¿Te acuerdas de aquel día?  ¡Tú dijiste algo que transformó mi vida!”  Tu mente está en blanco porque tú has olvidado lo que dijiste.  Pero Dios no lo olvidó.  Él recuerda lo que tú dijiste ese día en fe.
Verás, si las palabras que tú confiesas en fe para ti mismo o sobre tus seres queridos, son las palabras del Mismo Dios, Él dice: “Así será Mi palabra que sale de Mi boca, no volverá a Mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.”  Y ya que lo que se te ha prometido a ti, es la Palabra de Dios, tú vas a ver la manifestación de Su promesa.  ¡Él ciertamente velará sobre Su Palabra, para cumplirla!  (Números 23:19).
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Dios ciertamente velará sobre Su Palabra, para cumplirla!


sábado, 29 de noviembre de 2014

El Espíritu Convence De Justicia

Medita En

… Él convencerá al mundo de pecado, de justicia… de pecado, por cuanto no creen en Mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no Me veréis más.
Juan 16:8-10
Cuando fui salvo, siendo joven, recuerdo que justo después de hacer la oración del pecador, un consejero me preguntó: “¿Sabes lo que tienes dentro de ti ahora?”  Le dije: “No.”  Él dijo: “Una vez que eres salvo, tienes al Espíritu Santo dentro de ti.”
Luego, él me dijo: “El Espíritu Santo es la campanilla que hace ding-dong dentro de ti.  Él está ahí porque cuando hagas algo que no está bien, hará: “¡Ding-dong! ¡Ding-dong!”   Y a partir de ese momento, sentí como que siempre había alguien vigilándome, no para atraparme haciendo algo bien, sino para atraparme cuando hacía algo mal.  Yo empecé a ver al Espíritu Santo, ¡como un criticón!
Estoy tan contento porque hoy lo entiendo mejor.  El Espíritu Santo no es una “campanilla de ding-dong,” y ciertamente no es un criticón.  El no convence a los creyentes de sus pecados.  Por el contrario, ¡Él convence a los creyentes de su justicia en Cristo!
Los versos de hoy nos muestran que el Espíritu Santo convence al mundo (no creyentes) de un pecado en particular –el pecado de no creer en Jesús.  Nosotros, los creyentes no podemos ser convencidos de este pecado de incredulidad porque ya creemos en Jesús.  De lo que el Espíritu Santo nos convence es de nuestra justicia.  Dios nos dio al Espíritu Santo para recordarnos que somos justos en Cristo a causa de Su sacrificio.
Amado, agradece a Dios por que el Espíritu Santo está en ti para convencerte de justicia.  Cuando tú fallas, Él es la voz cálida y alentadora que señala a la cruz y te dice: “La sangre de Jesús ha quitado este pecado.  Tú sigues siendo justo.”  Él te da la fuerza para ponerte de pie otra vez y seguir caminando con Dios.  ¡Y cuando tú comprendes que eres justo, vives una vida que le da honra a Dios! 
Bendiciones,

Joseph Prince


viernes, 29 de noviembre de 2013

El Espíritu Te Convence De Justicia



Medite En

… El, convencerá al mundo de pecado, de justicia… de pecado, porque no creen en mí; de justicia, porque yo voy al Padre y no Me veréis más.
Juan 16:8-10


Cuando fui salvo siendo joven, recuerdo como después de hacer la oración del pecador, un consejero me preguntó: “Sabes qué tienes ahora adentro de ti?”  Yo dije: “No.”  Él dijo: “Una vez eres salvo, tienes al Espíritu Santo dentro de ti.”

Luego, él me dijo: “El Espíritu Santo es el timbre ding-ding dentro de ti.  Él está allí porque cuando tú hagas algo incorrecto, Él hará: ‘¡Ding-ding!  ¡Ding-ding!’”  Y de ahí en adelante, yo sentía como si siempre había alguien vigilándome, no para descubrirme haciendo lo correcto, sino para descubrirme haciendo lo incorrecto.  Comencé a ver al Espíritu Santo como un criticón!

Estoy tan contento porque entiendo mejor ahora.  El Espíritu Santo no es  un “timbre ding-ding,” y ciertamente no es un criticón.  Él no convence a los creyentes de sus pecados.  Al contrario, Él convence a los creyentes de su justicia en Cristo!

Los versos de hoy nos muestran que el Espíritu Santo convence al mundo (no creyentes), de un pecado en particular –el pecado de no creer en Jesús.  Nosotros los creyentes no podemos ser convencidos de este pecado de no creer, porque nosotros ya creemos en Jesús.  De lo que el Espíritu Santo si nos convence es de nuestra justicia.   Dios nos dio al Espíritu Santo para recordarnos que somos justos en Cristo debido a Su sacrificio.

Amado, agradezca a Dios por que el Espíritu Santo está en usted para convencerle de justicia.  Cuando usted falla, Él es la voz tierna y esperanzadora que le señala hacia la cruz y le dice: “La sangre de Jesús ha eliminado este pecado.  Tú todavía eres justo.”  Él te da la fuerza para levantarte nuevamente sobre tus pies y seguir caminando con Dios.  Y cuando tú sabes que eres justo, tú vas a vivir una vida que honra a Dios!

Bendiciones,
Joseph Prince