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jueves, 12 de marzo de 2020

¿Cómo Ves A Dios?


Inspiración de Gracia
Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que le seguía: “Os digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande.”  (Lucas 7:9)
La manera en tú que ves a Jesús, la revelación que tú tienes sobre Él, no afectará la aceptación de Dios hacia ti.  Pero afectará tu aceptación de lo que Dios tiene para ti.  Afectará la manera en que tú recibes de Él.
Considera al centurión romano que le dijo a Jesús: “No soy digno de que entres bajo mi techo… tan solo di la palabra y mi siervo será sanado.” (Ver Lucas 7:6–7)  Compáralo con Jairo, uno de los oficiales de una sinagoga, quien le dijo a Jesús: “Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva.” (Ver Marcos 5:22–23)
¿Sabías que Jesús no tiene que ir a tu casa para sanarte?  Entonces, ¿por qué Jesús siguió a Jairo a su casa?  Jesús tuvo que bajar al nivel de fe de Jairo.  Jairo creía que su hijita podía ser sanada, pero solo si Jesús venía hasta donde ella estaba y ponía Sus manos sobre ella.
El centurión era diferente.  Él dijo: “Señor, no tienes que venir a mi casa.  Yo sé quién eres.”  Este centurión creía que Jesús no tenía que ir a su casa para que su siervo fuera sanado.  Él creía que Jesús solo necesitaba decir la palabra.  Él le dijo a Jesús: “Tan solo di la palabra y mi siervo será sanado.”
¿Sabes tú quién es Jesús?  ¡El centurión tuvo un entendimiento más grande acerca de quién es Jesús, que el que tenía Jairo, el oficial de la sinagoga, y el centurión ni siquiera era judío!
Jesús le preguntó a Sus discípulos: “¿Por qué estáis amedrentados?  ¿Cómo no tenéis fe?” (Marcos 4:40)  Él incluso les llamó: “… hombres de poca fe.” (Mateo 6:30)  Pero a la mujer cuya hija estaba poseída por un demonio, Él dijo: “¡Oh mujer, grande es tu fe!” (Mateo 15:28)  Y al centurión, le declaró: “¡Ni aún en Israel he hallado una fe tan grande!”
Mi deseo es que tú tengas un entendimiento preciso acerca de quién es Jesús, porque cuando tu revelación de Jesús sea grande, tú vas a conocer lo que se te ha dado gratuitamente.  ¡Y cuando tú sepas lo que es tuyo en Cristo Jesús, vas a ser rico en todas las cosas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 7 de diciembre de 2017

Creer Correctamente Produce Vivir Correctamente

Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
1 Juan 5:13
Todas las personas que se acercaron a Jesús para ser sanadas, fueron sanadas.  Sin embargo, hubo algunos que estuvieron en Su presencia que no fueron sanados.  ¿Quiénes fueron?
 Fue la gente religiosa que se centró en la apariencia de vivir correctamente, pero no tenía creencias correctas en su interior –ellos no creían en Jesús.  Tenían una forma de auto-justicia y no vieron su necesidad del Salvador.  Estoy hablando de los Fariseos.  En los Evangelios no hay constancia de ninguno de ellos siendo sanado.  Los que fueron sanados y recibieron milagros de provisión, restauración y transformación de Él eran personas que simplemente creían en Jesús y Su bondad.  Ellos no eran perfectos en su comportamiento, pero tenían creencias correctas.
Mi amigo, creer correctamente es el fundamento de vivir correctamente.  Creer correctamente en la bondad y la gracia de nuestro Señor Jesús es como un interruptor de “ON” (encendido), que permite que Su poder y Su gracia fluyan en tu vida y la transformen.   Te da nuevos deseos y nuevas fuerzas.  Tú vas a querer vivir correctamente para la gloria de Jesús.
Así que, no te preocupes por vivir correctamente.  En vez de eso, asegúrate de que estás creyendo correctamente a través de alimentarte constantemente del evangelio de Jesucristo.  ¡Cuando tú crees correctamente, vivirás correctamente para la gloria de Dios! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


sábado, 29 de noviembre de 2014

El Espíritu Convence De Justicia

Medita En

… Él convencerá al mundo de pecado, de justicia… de pecado, por cuanto no creen en Mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no Me veréis más.
Juan 16:8-10
Cuando fui salvo, siendo joven, recuerdo que justo después de hacer la oración del pecador, un consejero me preguntó: “¿Sabes lo que tienes dentro de ti ahora?”  Le dije: “No.”  Él dijo: “Una vez que eres salvo, tienes al Espíritu Santo dentro de ti.”
Luego, él me dijo: “El Espíritu Santo es la campanilla que hace ding-dong dentro de ti.  Él está ahí porque cuando hagas algo que no está bien, hará: “¡Ding-dong! ¡Ding-dong!”   Y a partir de ese momento, sentí como que siempre había alguien vigilándome, no para atraparme haciendo algo bien, sino para atraparme cuando hacía algo mal.  Yo empecé a ver al Espíritu Santo, ¡como un criticón!
Estoy tan contento porque hoy lo entiendo mejor.  El Espíritu Santo no es una “campanilla de ding-dong,” y ciertamente no es un criticón.  El no convence a los creyentes de sus pecados.  Por el contrario, ¡Él convence a los creyentes de su justicia en Cristo!
Los versos de hoy nos muestran que el Espíritu Santo convence al mundo (no creyentes) de un pecado en particular –el pecado de no creer en Jesús.  Nosotros, los creyentes no podemos ser convencidos de este pecado de incredulidad porque ya creemos en Jesús.  De lo que el Espíritu Santo nos convence es de nuestra justicia.  Dios nos dio al Espíritu Santo para recordarnos que somos justos en Cristo a causa de Su sacrificio.
Amado, agradece a Dios por que el Espíritu Santo está en ti para convencerte de justicia.  Cuando tú fallas, Él es la voz cálida y alentadora que señala a la cruz y te dice: “La sangre de Jesús ha quitado este pecado.  Tú sigues siendo justo.”  Él te da la fuerza para ponerte de pie otra vez y seguir caminando con Dios.  ¡Y cuando tú comprendes que eres justo, vives una vida que le da honra a Dios! 
Bendiciones,

Joseph Prince