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jueves, 26 de mayo de 2016

El Sumo Sacerdocio De Jesús Es Para Siempre

Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre.
Hebreos 6:20

Jesús es nuestro Sumo Sacerdote para siempre.  Este aspecto “para siempre” cambia la manera en que somos bendecidos y la manera en que recibimos nuestras bendiciones de parte de Dios.  Como nuestro Sumo Sacerdote, Jesús nos representa delante de Dios.  Ya que Su sacerdocio es según el orden de Melquisedec, el cual es de justicia, Su justicia se vuelve nuestra justicia, para siempre.  Esto significa que ante los ojos de Dios, ¡nosotros somos justos para siempre!
Y ya que Él nunca va a morir, sino que continuará como nuestro Sumo Sacerdote para siempre, nosotros tenemos una justicia eterna, no simplemente una justicia que está aquí hoy pero mañana no está, porque se basa en nuestras obras.  No, nosotros tenemos una justicia perpetua y eterna, porque Jesús es nuestro Sumo Sacerdote para siempre.
Esto también significa que las bendiciones están perpetuamente sobre tu cabeza, porque la Biblia dice que, “hay bendiciones sobre la cabeza del justo” (Proverbios 10:6), ¡y tú eres justo para siempre!
A diferencia del sacerdocio según el orden levítico, que bendice al igual que maldice, el sacerdocio de Jesús de acuerdo al orden de Melquisedec, solamente bendice.  No hay maldición en éste, solo bendición —¡por siempre y para siempre!
Y ya que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote para siempre, las bendiciones no vienen a nosotros como gotas intermitentes, sino como ríos sobre nuestras vidas, en un fluir que nunca se acaba.  Debido a que Él es nuestro Sumo Sacerdote para siempre, nosotros no podemos detener Sus bendiciones, nunca.
Siendo nuestro Sumo Sacerdote para siempre, Jesús también toca las bendiciones que Él nos da, con el efecto “para siempre.”  Él toca nuestras vidas y nosotros recibimos vida eterna.  Él toca nuestro ministerio y su impacto se vuelve eterno.  Y mientras más veamos que Su sacerdocio tiene el efecto “para siempre,” más permanentes serán nuestras bendiciones.
Verdaderamente, no hay nada temporal acerca de lo que Jesús, nuestro Sumo Sacerdote hace.  No es un caso de bendito hoy, maldito mañana.  Las bendiciones que recibimos son seguras y firmes porque Jesús es nuestro Sumo Sacerdote hoy, mañana y siempre.
Así que, ¡alégrate porque Jesús, tu Sumo Sacerdote, cambia la manera en que tú eres bendecido para siempre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Las bendiciones de Dios son seguras y firmes porque Jesús es nuestro Sumo Sacerdote, hoy, mañana y siempre.


jueves, 31 de diciembre de 2015

¡Consumado Es!

Juan 19:30
Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es!  E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Imagínate mirando el famoso cuadro de Leonardo da Vinci, Mona Lisa, en el Museo de Louvre.  ¿Pensarías en añadir más pinceladas a este?  ¡Por supuesto no!  Fue hecho por un maestro, así que ¿qué podrías tú añadir a esta pintura para mejorarla?
De la misma manera, así es como nosotros debemos ver la obra de Jesús en la cruz.  Él gritó: “¡Consumado es!”  No se puede completar un trabajo que está completo.  No se puede terminar un trabajo que está terminado.  Nuestra salvación está ganada.  Nuestros pecados están todos perdonados.  Nosotros hemos sido hechos para siempre justos por Su sangre.  ¡Cristo pagó completa y perfectamente por nuestro perdón y justificación totales, y por toda clase de bendiciones!
De hecho, estas dos palabras: “Consumado es,” provienen de la palabra griega teleo.  En los días de Jesús, un siervo las usaría para informar a su amo: “He completado el trabajo que me fue asignado” (Juan 17:4).  La palabra significa: “¡Está terminado, permanece terminado y por siempre estará terminado!”   Quizás el significado más importante de teleo es la forma en que es utilizada por los comerciantes: “¡La deuda ha sido completamente pagada!” Cuando Jesús se entregó a Sí Mismo en la cruz, Él cumplió completamente con las demandas de justicia de la ley.  ¡Él pagó nuestra deuda en su totalidad!
Hoy, no son nuestras obras las que nos traerán las bendiciones.  Es la obra terminada de Cristo.  La vida cristiana no se basa en hacer, sino en creer en Su obra terminada.  Bajo la ley, nosotros debemos hacer.  Bajo la gracia, ¡ya fue hecho!
Tal vez hoy estás enfrentando obstáculos enormes.  Jesús promete: “¡Consumado es!”  Tú no vas a ser liberado porque tú ya has sido liberado.  Tú no vas a ser sanado porque tú ya estás sano!  ¡Dios te sanó hace 2,000 años!  Isaías 53:5 declara: “¡Por Sus heridas tú has sido sanado!”  Tú estás embarazada de sanidad.  Mantente descansando en Su obra terminada y ésta se manifestará!
Mi amigo, el trabajo está terminado.  La victoria está ganada.  Nuestros enemigos han sido hechos el estrado de Sus pies.  ¡Nuestras bendiciones han sido compradas por Su sangre! Vive la vida sabiendo que no hay nada que tú tengas que hacer —¡sólo creer!  ¡Está terminado!
Pensamiento del Día

Es creer en la obra terminada de Cristo, lo que nos traerá las bendiciones.


jueves, 30 de abril de 2015

El Sumo Sacerdocio De Jesús Es Para Siempre

Hebreos 6:20
Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho según el orden de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre.
Jesús es nuestro Sumo Sacerdote para siempre.  Este aspecto “para siempre” cambia la manera en que somos bendecidos y la manera en que recibimos nuestras bendiciones de parte de Dios.  Como nuestro Sumo Sacerdote, Jesús nos representa delante de Dios.  Ya que Su sacerdocio es según el orden de Melquisedec, el cual es de justicia, Su justicia se vuelve nuestra justicia, para siempre.  Esto significa que ante los ojos de Dios, ¡nosotros somos justos para siempre!
Y ya que Él nunca va a morir, sino que continuará como nuestro Sumo Sacerdote para siempre, nosotros tenemos una justicia eterna, no simplemente una justicia que está aquí hoy pero mañana no está, y que se basa en nuestras obras.  No, nosotros tenemos una justicia perpetua y eterna, porque Jesús es nuestro Sumo Sacerdote para siempre.
Esto también significa que las bendiciones están perpetuamente sobre tu cabeza, porque la Biblia dice que, “hay bendiciones sobre la cabeza del justo” (Proverbios 10:6), ¡y tú eres justo para siempre!
A diferencia del sacerdocio según el orden levítico, que bendice al igual que maldice, el sacerdocio de Jesús de acuerdo al orden de Melquisedec, solamente bendice.  No hay maldición en éste, solo bendición —¡por siempre y para siempre!
Y ya que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote para siempre, las bendiciones no vienen a nosotros como gotas intermitentes, sino como ríos sobre nuestras vidas, en un fluir que nunca se acaba.  Debido a que Él es nuestro Sumo Sacerdote para siempre, nosotros no podemos detener Sus bendiciones, nunca.
Siendo nuestro Sumo Sacerdote para siempre, Jesús también toca las bendiciones que Él nos da, con el efecto “para siempre”.  Él toca nuestras vidas y nosotros recibimos vida eterna.  Él toca nuestro ministerio y su impacto se vuelve eterno.  Y mientras más veamos que Su sacerdocio tiene el efecto “para siempre”, más permanentes serán nuestras bendiciones.
Verdaderamente, no hay nada temporal acerca de lo que Jesús, nuestro Sumo Sacerdote hace.  No es un caso de bendito hoy, maldito mañana.  Las bendiciones que recibimos son seguras y firmes porque Jesús es nuestro Sumo Sacerdote hoy, mañana y siempre.
Así que, ¡alégrate porque Jesús, tu Sumo Sacerdote, cambia cómo eres bendecido para siempre!
Pensamiento Del Día

Las bendiciones de Dios son seguras y firmes porque Jesús es nuestro Sumo Sacerdote, hoy, mañana y siempre.