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sábado, 15 de agosto de 2020

Pelea Desde La Victoria, No Por La Victoria

 Inspiración de Gracia

 Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.  (Efesios 6:11)

Dios no necesita que tú derrotes al diablo hoy.  Jesús ya lo hizo y te dio la victoria. (Ver Colosenses 2:15, Romanos 8:37)  Tu parte es hacer cumplir la victoria simplemente manteniéndote firme en tu terreno, que es el terreno de la victoria.  En otras palabras, tú “peleas” desde el terreno de la victoria estando firme.  Tú no peleas por la victoria.

En Efesios 6: 10-18, el pasaje acerca de la guerra espiritual, la palabra “pelear” aparece sólo una vez (versículo 12), mientras que la palabra “resistir” (que también fue traducido como “estar firmes”), aparece cuatro veces —“estar firmes contra las insidias del diablo,” “resistir en el día malo,” “habiéndolo hecho todo, estar firmes,” “Estad, pues, firmes.” (Versículos 11, 13-14)  Cuatro veces el Espíritu Santo nos dice que estemos firmes.  Sin embargo, ¡muchos cristianos se están enfocando en pelear por su camino hacia la victoria!

Amigo, tú ya estás en el terreno de la victoria.  Tú ya tienes todo en Cristo. (Ver 1 Corintios 3:21, 23)  Tú ya estás bendecido con toda bendición espiritual en Cristo. (Ver Efesios 1:3)  El diablo lo sabe.  Y por eso su táctica es engañarte y hacerte pensar que no tienes la victoria.

Así que, cuando él te ataca diciendo: “¡Mira ese pequeño monto en tu cuenta bancaria!  ¿Cómo vas a pagar las facturas?”  ¡Mantente firme!  Declara: “Yo no estoy tratando de ser rico.  ¡Yo ya estoy bendecido en Cristo!”  No importa cuánto dinero tengas en el banco.  Tú tienes provisión abundante porque tú estás en Cristo.  Y a medida que surja la necesidad, la provisión llegará si tú lo crees.

Sucede lo mismo con la sanidad.  El diablo intentará atacarte con síntomas en tu cuerpo.  Él intentará ponerle dolor en tu cuerpo y hacer que te sientas débil aquí y allá, de modo que tú creas que aún estás enfermo.  Él está tratando de hacerte creer que tú no tienes tu sanidad.  Y ese es el momento de estar conscientes de la obra terminada de Jesús y declarar: “¡Yo no estoy tratando de sanar, yo estoy sanado!  ¡Estoy parado en el terreno de la victoria que Jesús me ha dado!”

Amado, ¡haces una gran diferencia cuando luchas desde la victoria y no por la victoria!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 5 de febrero de 2020

Justicia Eterna


Inspiración de Gracia
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna…  (Daniel 9:24)
El domingo, escuchamos el mensaje que dice: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes todavía confesamos: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero cuando llega el miércoles o el jueves, ¡comenzamos a confesar nuestros pecados!  Luego, cuando llega el domingo, recibimos una revelación fresca de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justicia nuevamente.  ¿Por qué hacemos esto?
No puede ser que el domingo seamos justos.  Luego, unos días después, nos hacemos injustos debido al pecado, pero somos “re-justificados” cuando el domingo llega nuevamente.  ¡No, nuestra justicia es una “justicia eterna”!  Jesús obtuvo la “redención eterna” para nosotros. (Ver Hebreos 9:12)
“Pero Pastor Prince, yo acabo de pecar.  ¿Cómo puedo seguir siendo justo?”
Amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo hizo en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán] los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.”  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, lo que te ha hecho justo!
Dios quiere que te posiciones firme en lo que Cristo hizo.  Él quiere que tú seas consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo se hace eso?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justicia en Cristo.  Y no solo guardes esto en tu cabeza.  Decláralo.  ¡Cada mañana, di para ti mismo: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”! (Ver 2 Corintios 5:21)
Tú no necesitas la revelación de cuán pecador eres.  Lo sabes cuando pecas.  El diablo te recuerda tus pecados.  Incluso tus amigos y seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Lo que necesitas, en cambio, es la revelación de cuán eternamente justo eres ante los ojos de Dios, especialmente cuando pecas.
¡Y cuando seas consciente de este regalo de justicia que es eterno, tú vas a reinar en la vida! (Ver Romanos 5:17)  ¡Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la necesidad y todo lo que te detiene de vivir una vida victoriosa!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 14 de diciembre de 2019

¡Nada Significa Nada!

Medita En
Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.  (Romanos 8:38–39)
A menudo escucho a la gente decir: “¡El amor de Dios es incondicional!”  Pero en el momento en que fallan, de repente, el amor que una vez dijeron que era incondicional se vuelve dependiente del comportamiento.  Muchos creen que Dios los ama cuando hacen el bien, pero deja de amarlos en el momento en que hacen algo malo.  ¡Bueno, voy a romper esa creencia equivocada en pedazos, usando la verdad de la Palabra de Dios!
Si bien nuestro amor por Dios puede fluctuar, Su amor por nosotros siempre permanece constante.  Su amor por nosotros se basa en quién es Él y no en lo que nosotros hacemos.  Me encanta lo confiado y enfático que es el apóstol Pablo cuando dice: ”Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Rom. 8:38-39)  En la versión Reina Valera Revisión 1977 dice: ”Porque estoy persuadido…”
¿Estás tú persuadido y convencido en la manera en que el apóstol Pablo lo está, de que, como hijo de Dios, nada, ni siquiera tus pecados, tus fallas y tus errores, pueden separarte del amor de Dios?  No te dejes llevar por lo que sientes, piensas o te han enseñado.  La Palabra de Dios proclama en términos claros que nada puede separarte de Su amor.  ¡Nada significa nada!  Su amor por ti no es dependiente de tu comportamiento inmaculado.  Él te ama incluso en tus fallas.  ¡Por eso se llama gracia!  Es el favor inmerecido de Dios, favor no ganado y del que no somos dignos.  Si pudiéramos merecer la gracia de Dios, entonces ya no sería gracia.
Entonces, la próxima vez que hagas algo mal, sujétate firme de Su amor incondicional.  Recibe Su amor nuevamente y tendrás el poder para superar ese fracaso —y cada lucha— cada vez.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 14 de octubre de 2019

Ninguna Arma Prosperará Contra Ti


Medita En
“Ningún arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se alce contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor, y su justificación viene de Mí —declara el Señor”.  (Isaías 54:17)
La vida que está fundada sobre el evangelio de Jesucristo es inquebrantable.  Cuando tú construyes tu vida sobre el evangelio, estás edificando sobre un fundamento sólido que te dará estabilidad y el poder de Dios para rompimientos duraderos. (Ver Rom. 1:16)
Puede que estés pasando por una temporada extremadamente difícil en este momento.  Quizá estés leyendo esto y acabas de recibir un diagnóstico médico negativo o quizás estás rodeado por circunstancias difíciles en tu lugar de trabajo.  Quiero animarte a decir esto por fe: “Yo soy demasiado bendecido para estar estresado”.  Ahora invita a nuestro Señor Jesús a tu situación.  Involúcralo en tu área de necesidad.  Si estás necesitando un rompimiento de sanidad, de provisión o en tus relaciones, mira al Señor y cree que Él está contigo.
Querido amigo, no pongas tu confianza en tu propio entendimiento.  En cambio, apóyate completamente el Aquel que está más interesado en tu éxito que tú mismo.  El libro de Proverbios nos dice: “El nombre del Señor es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo”. (Prov. 18:10)  Corre hacia Él y echa todas tus preocupaciones sobre Él porque Él se preocupa por ti.  En este momento declara sobre tu situación esta promesa de Dios que se encuentra en el versículo de hoy: “Ningún arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se alce contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor, y su justificación viene de Mí —declara el Señor”.  ¡Amén y Amén!
Medita en la última línea de esta poderosa escritura.  En el nuevo pacto de la gracia, tu justicia viene del Señor Jesús Mismo.  Ahora, cuanto más comprendas tu justicia en Cristo, más experimentarás Su promesa en las Escrituras de hoy.
Lo contrario es verdad también.  Cuando el pueblo de Dios no está establecido en su identidad de justicia en Cristo, resulta susceptible a las armas del enemigo.  Armas como la enfermedad, la escasez, la culpa, la condenación, el temor, la depresión y toda clase de trastornos y adicciones.  Es por eso que es tan importante asegurarnos de que estamos escuchando el evangelio verdadero.  La Palabra de Dios proclama que ninguna de estas armas, incluso si ya fue construida, prevalecerá contra ti.  ¡Y cada acusación infundada, cada mentira maliciosa y cada declaración falsa, tú la vas a condenar!  El enemigo no tiene ningún tipo de control sobre tu vida.  ¡Dios tiene el control y lo sostiene de manera firme!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 6 de agosto de 2019

Cree En Él Y Alábale


Medita En
“¡Escúchenme, habitantes de Judá y de Jerusalén! Crean en el Señor su Dios y podrán permanecer firmes. Créanles a Sus profetas y tendrán éxito”. Después de consultar con el pueblo, el rey nombró cantores que caminaran delante del ejército cantando al Señor y alabándolo por Su santo esplendor. Esto es lo que cantaban: “¡Den gracias al Señor; Su fiel amor perdura para siempre!”  (2 Crónicas 20:20–21 NTV)
Hoy quiero que veas dos poderosas claves para ganar las batallas de la vida, de la experiencia del Rey Josafat.  La primera es creer en el Señor y permaneceremos firmes.  La Palabra de Dios nos dice también que creamos las palabras de Sus profetas (los pastores y predicadores que Dios ha puesto en tu vida), ¡y tendremos éxito!  Ese es el poder de creer lo correcto.  No seas miope, ni te dejes atrapar por tus dificultades actuales, correteando como un pollo sin cabeza, tratando de resolver tus problemas con tus propias fuerzas.  Dios no quiere que vivas en un estado permanente de incertidumbre, ansiedad, estrés y temor.  Cuando tú creas lo correcto, vas a experimentar la verdadera esperanza de la Biblia y vas a comenzar a vivir con una cierta expectativa de bien, gozoso y confiado, independientemente de tus circunstancias actuales.
La segunda clave es ir a la batalla cantando alabanzas a Dios.  Esto fue lo que hizo Josafat.  Puede que haya sido una estrategia militar inusual, pero cuando los israelitas comenzaron a cantar y alabar, Dios causó confusión entre los campamentos de los enemigos y ellos se destruyeron entre sí.  Judá no sacó una sola espada ese día, pero la batalla fue ganada.  De hecho, fue ganada antes de que las tropas de Judá llegaran al lugar.
Dios registró deliberadamente para nosotros las palabras con las que el pueblo de Judá lo alabó: “Den gracias al Señor, Su fiel amor perdura para siempre”.  El Salmo 118 comienza y termina con este mismo estribillo —un estribillo tan cercano al corazón de Dios que se destaca de manera muy prominente en muchos momentos clave en la historia de Israel. (Ver 1Crón. 16:7, 34; 2Crón. 7:3)  Amigo, hay algo muy especial en estas dos simples líneas de alabanza.  La palabra para “misericordia” usada aquí es la muy potente palabra hebrea hesed, que habla de la gracia, el amor, las tiernas misericordias y la amorosa bondad de Dios.  No importa cuántas veces tú hayas fallado y te hayas quedado corto, e incluso si los problemas que te rodean son consecuencia de tus propias acciones, ¿te volverías tú al Señor hoy y lo alabarías por Su bondad y Su hesed (Su gracia)?
Cuando te sientas deprimido, abrumado o temeroso, alaba al Señor con estas palabras y mientras lo alabas, Él “establecerá emboscadas” contra todos tus enemigos, problemas, temores, dificultades y adicciones, como lo hizo por Josafat y el pueblo de Judá. (Ver 2Crón. 20:22)  Para el momento en que tú llegues a tu campo de batalla, yo creo que todos tus enemigos habrán caído.  Ni uno solo de tus adversarios escapará porque el Señor Mismo pelea tus batallas.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 4 de junio de 2019

Sé Fuerte En El Señor


Medita En
Una palabra final: sean fuertes en el Señor y en Su gran poder. Póngase toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo. Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales… Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios. Pónganse como calzado la paz que proviene de la Buena Noticia a fin de estar completamente preparados.  (Efesios 6:10–12, 14–15, NTV)
Una de las mentiras más grandes que la gente cree acerca de Dios, es la mentira de que Dios está enojado con ellos.  El diablo sabe que si puede hacerte creer que Dios está enojado contigo, él puede mantenerte atrapado en temor, derrota y ataduras.  Yo quiero exponer esta mentira del diablo y mostrarte usando la Palabra de Dios, que Dios no está enojado contigo.  ¡Él está loco por ti!  Dios te ama apasionadamente y quiere que estés completamente seguro y confiado de Su amor por ti.
Para comenzar a vivir una vida victoriosa, es importante que tú creas con todo tu corazón que Dios está a tu favor y no en tu contra. (Ver Rom. 8:31)  Cuando utilizas las armas de creer correctamente o creer bien, para prevalecer contra las artimañas del diablo, la Biblia llama a esto “fortalecerse en el Señor”.  La armadura de Dios en Efesios 6:10–20 nos muestra que creer correctamente en todo lo que Jesús ha hecho siempre nos llevará a la victoria.
El apóstol Pablo comienza con el cinturón de la verdad.  Cuando el diablo viene contra ti con sus mentiras sobre ti, ciñe tu cintura con el cinturón de la verdad.  El diablo no puede engañarte si tú estás establecido en lo que la Palabra de Dios dice acerca de ti.  Él solo puede hacer incursiones en tu mente cuando tú no sabes o no estás seguro de lo que dice la Palabra de Dios.  Es por eso que animo a las personas a estudiar la Palabra de Dios por sí mismas y a escuchar mensajes que están llenos de la gracia y la verdad de Dios.  Llena tu mente y tu corazón con la verdad y seguramente derrotarás al enemigo.
En segundo lugar, ya sabemos que el diablo tratará de atacarte con todo tipo de pensamientos de acusación y condenación para hacerte sentir culpable y despreciable contigo mismo.  Es por eso que cuando estás establecido en el regalo de la justicia de Dios, sus ataques contra ti no prevalecerán.  Todos los dardos ardientes de acusaciones son ineficaces contra la coraza de justicia que protege tu corazón de todo temor, culpa y condenación.
Ahora, el enemigo también vendrá para tratar de robar la alegría que tienes a causa de la paz de la Buena Noticia, que se describe aquí como el calzado.  Pero cuando él venga, recuerda y cree que el Dios de paz ciertamente aplastará a Satanás debajo de tus pies.
Amado, ¡es hora de permanecer firmes en contra de las mentiras del enemigo!  Descansa en la seguridad de que cuando tú crees lo que es correcto, no hay ningún área de tu vida en la que el diablo pueda prevalecer contra ti.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince


martes, 2 de octubre de 2018

Pelea Desde La Victoria, No Por La Victoria


Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.
Efesios 6:11
Dios no necesita que tú venzas al diablo hoy.  Jesús ya lo ha hecho y te ha dado la victoria. (Colosenses 2:15, Romanos 8:37)  Tu parte es hacer cumplir la victoria, simplemente permaneciendo firme en tu terreno, que es el terreno de victoria.  En otras palabras, tú “luchas” desde el terreno de victoria, permaneciendo firme  allí.  Tú no luchas por la victoria.
En Efesios 6:10-18, en el pasaje sobre guerra espiritual, la palabra “lucha” aparece solamente una vez (versículo 12), mientras que la palabra “firme” aparece cuatro veces —“firmes contra las insidias del diablo”, “resistir en el día malo”, “y habiéndolo hecho todo, estar firmes”, “Estad, pues, firmes,”  (versículos 11, 13-14).  Cuatro veces el Espíritu Santo nos dice que debemos estar firmes.  Sin embargo, muchos cristianos se están enfocando en luchar para alcanzar la victoria.
Mi amigo, tú ya estás en el terreno de victoria.  Tú ya tienes todas las cosas en Cristo. (1 Corintios 3:21, 23)  Tú ya estás bendecido con toda bendición espiritual en Cristo. (Efesios 1:3)  El diablo sabe esto.  Y es por eso que su táctica es engañarte y hacerte pensar que tú no tienes la victoria.
Así que, cuando él te ataca diciendo: “¡Mira esa pequeña cantidad en tu cuenta bancaria!  ¿Cómo vas a pagar las cuentas?”  Permanece firme en tu posición.  Declara: “Yo no estoy tratando de ser rico.  ¡Yo ya he sido bendecido en Cristo!”  No importa cuánto tienes en el banco.  Tú tienes provisión abundante porque tú estás en Cristo.  Y a medida que la necesidad surja, la provisión estará allí si tú lo crees.
Es lo mismo con la sanidad.  El diablo tratará de atacarte con síntomas en tu cuerpo.  Él tratará poner dolor en tu cuerpo, y hacerte sentir débil aquí y allá, para que pienses que todavía estás enfermo.  Él está tratando de hacerte creer que tú no tienes tu sanidad.  Ese es el momento en que debes ser consciente de la obra terminada de Jesús y declarar: “Yo no estoy tratando de ser sanado, ¡Yo estoy sano!  ¡Yo estoy firme en el terreno de victoria que Jesús me ha dado!”
Amado, ¡se genera una gran diferencia al luchar desde la victoria y no por la victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 28 de abril de 2018

¡Ciertamente!


Ciertamente El llevó nuestras enfermedades [aflicciones], y cargó con nuestros dolores [tristezas]…
Isaías 53:4
Mientras esperan por la manifestación de su sanidad, algunas personas encuentran difícil creer que Jesús realmente tomó sus enfermedades y dolores, así como tomó sus pecados y vergüenza.  Si tú eres uno de ellos, no te sientas condenado.  Tu Padre en el cielo te comprende.  Es por eso que Él puso la palabra “ciertamente” cuando dijo: “Ciertamente, Mi Hijo llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.”
Una vez, mi hija Jessica estuvo llorando toda la noche porque no se sentía bien.  Había estado enferma un par de días.  En mi estudio, yo tomé mi Biblia y el Señor me dirigió a Isaías 53:4 en donde dice: “Ciertamente Él llevó…”  Ahora, yo conozco la versión del hebreo original, y esta dice: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores.”  Así que dije: “Ciertamente, Él llevó la enfermedad de Jessica…”
Pero era como si el versículo no fuera real para mí.  Su llanto parecía más real.  Entonces, de repente, el Espíritu Santo abrió mis ojos a una palabra en ese verso, y realmente revolucionó la forma en la que pude ver todo el pasaje.
Fíjate en la primera palabra del versículo.  Dice: “Ciertamente…”  Ciertamente, Él llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.  Ahora, mira el siguiente versículo: “Mas Él fue herido por nuestras transgresiones…”  Todo cristiano conoce y cree que Jesús fue herido por nuestros pecados, aunque la palabra “ciertamente” no fue puesta aquí, sino en el verso anterior.  Pienso que Dios sabía que nosotros hallaríamos difícil de creer que Jesús también llevó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores, ¡así que Él puso la palabra “ciertamente” allí, para ayudarnos a creer!
Cuando me di cuenta de esto, puse mi Biblia en el piso, me puse de pie sobre ella y dije: “Padre, Tú sabes que no quiero ser irreverente, pero me levanto firme en Tu Palabra.  ¡Ciertamente, Jesús llevó la enfermedad de Jessica y cargó su dolor!  No me importa si todavía puedo escucharla llorar.  ¡Ciertamente, Tu Hijo, Tu amado Hijo, llevó su enfermedad y cargó su dolor!  ¡Aleluya!  Esa noche, el rompimiento vino.  Esa noche, mi pequeña Jessica fue sanada. 
¿Estás tú o alguno de tus seres amados, sufriendo ahora de alguna enfermedad o dolor?
Ciertamente nuestro Señor Jesús llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.  Y mientras tú crees esta verdad, ¡ciertamente, tu sanidad y tu rompimiento vendrán!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 23 de enero de 2018

Tranquilamente Productivo

Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar.  Tomad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas.  Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera.
Mateo 11:28-30

Al leer acerca de Jesús en los Evangelios, encontrarás que Él era muy activo.  Él predicó, enseñó, sanó a los enfermos, resucitó a los muertos, echó fuera demonios y lidió sabiamente con los fariseos astutos.  Sin embargo, al hacer todas estas cosas, Jesús estuvo siempre muy tranquilo.  Él nunca estaba preocupado, estresado, o desesperado.
Cuando Él y Sus discípulos se encontraban en una barca camino a la tierra de los gadarenos, una fuerte tormenta se levantó.  Los discípulos entraron en pánico, creyendo que la barca iba a hundir a todos en una tumba de agua.  Pero, ¿qué estaba haciendo Jesús?  ¡Él estaba profundamente dormido!  Las ráfagas de viento, el azote violento de las olas y el zarandeo de la barca no le despertaron –sólo el clamor de sus discípulos lo hizo.  ¿Qué hizo después?  ¡Él reprendió a la tormenta y trajo paz perfecta!
Cuando llegaron a su destino, un hombre agresivo, gravemente endemoniado salió de las tumbas y se encontró con Jesús.  Sus discípulos, que estaban con Él en la barca, de repente se alejaron.  Pero Jesús, tan tranquilo como de costumbre, se mantuvo firme y con una sola palabra –“Ve”–,  envió a los demonios fuera. (Mateo 8:32)  Él le trajo paz al hombre, le devolvió una mente sana y le dio plenitud.
Mi amigo, este Jesús que es tranquilo y tan efectivo, vive en ti.  Mira hacia Él y permanece ligado a Él.  Pídele que te dirija y te guíe todos los días.  ¡Fluye con Él y encontrarás descanso y paz interior, que te permitirán ser efectivo y fructífero esté donde estés! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


miércoles, 10 de agosto de 2016

Pelea Desde La Victoria, No Por La Victoria

Revestíos con toda la armadura de Dios 
para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.
Efesios 6:11

Dios no necesita que tú venzas al diablo hoy.  Jesús ya lo ha hecho y te ha dado la victoria. (Colosenses 2:15, Romanos 8:37)  Tu parte es hacer cumplir la victoria, simplemente permaneciendo firme en tu terreno, que es el terreno de victoria.  En otras palabras, tú “luchas” desde el terreno de victoria, permaneciendo firme.  Tú no luchas por la victoria.
En Efesios 6:10-18, en el pasaje sobre guerra espiritual, la palabra “lucha” aparece solamente una vez (versículo 12), mientras que la palabra “firme” aparece cuatro veces —“firmes contra las insidias del diablo”, “resistir en el día malo”, “y habiéndolo hecho todo, estar firmes”, “Estad, pues, firmes,”.  (Versículos 11, 13-14)  Cuatro veces el Espíritu Santo nos dice que debemos estar firmes.  Sin embargo, muchos cristianos se están enfocando en luchar para alcanzar la victoria.
Mi amigo, tú ya estás en el terreno de victoria.  Tú ya tienes todas las cosas en Cristo. (1ª Corintios 3:21, 23)  Tú ya estás bendecido con toda bendición espiritual en Cristo. (Efesios 1:3)  El diablo sabe esto.  Y es por eso que su táctica es engañarte y hacerte pensar que tú no tienes la victoria.
Así que, cuando él te ataca diciendo: “¡Mira ese pequeño monto en tu cuenta bancaria!  ¿Cómo vas a pagar las cuentas?”  Permanece firme en tu posición.  Declara: “Yo no estoy tratando de ser rico.  ¡Yo ya he sido bendecido en Cristo!”  No importa cuánto tienes en el banco.  Tú tienes provisión abundante porque tú estás en Cristo.  Y a medida que la necesidad surja, la provisión estará allí si tú lo crees.
Es lo mismo con la sanidad.  El diablo tratará de atacarte con síntomas en tu cuerpo.  Él tratará poner dolor en tu cuerpo, y hacerte sentir débil aquí y allá, para que pienses que todavía estás enfermo.  Él está tratando de hacerte creer que tú no tienes tu sanidad.  Ese es el momento en que debes ser consciente de la obra terminada de Jesús y declarar: “Yo no estoy tratando de ser sanado, ¡Yo estoy sano!  ¡Yo estoy firme en el terreno de victoria que Jesús me ha dado!”
Amado, ¡se hace un mundo de diferencia cuando se lucha desde la victoria y no por la victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día
Tú ya te encuentras en el terreno de victoria.  Tú ya has sido bendecido con toda clase de bendiciones en Cristo.


martes, 29 de marzo de 2016

¡Ciertamente!

Ciertamente El llevó nuestras enfermedades [aflicciones],
y cargó con nuestros dolores [tristezas]…
Isaías 53:4

Mientras esperan por la manifestación de su sanidad, algunas personas hallan difícil de creer que Jesús realmente tomó sus enfermedades y dolores, así como tomó sus pecados y vergüenza.  Si tú eres uno de ellos, no te sientas condenado.  Tu Padre en el cielo te comprende.  Es por eso que Él puso la palabra “ciertamente” cuando dijo: “Ciertamente, Mi Hijo llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.”
Una vez, mi hija Jessica estuvo llorando toda la noche porque no se sentía bien.  Había estado enferma un par de días.  En mi estudio, yo tomé mi Biblia y el Señor me dirigió a Isaías 53:4 en donde dice: “Ciertamente Él llevó…”  Ahora, yo conozco la versión del hebreo original, y esta dice: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores.”  Así que dije: “Ciertamente, Él llevó la enfermedad de Jessica…”
Pero era como si el versículo no fuera real para mí.  Su llanto parecía más real.  Entonces, de repente, el Espíritu Santo abrió mis ojos a una palabra en ese verso, y realmente revolucionó la forma en la que pude ver todo el pasaje.
Fíjate en la primera palabra del versículo.  Dice: “Ciertamente…”  Ciertamente, Él llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.  Ahora, mira el siguiente versículo: “Mas Él fue herido por nuestras transgresiones…”  Todo cristiano conoce y cree que Jesús fue herido por nuestros pecados, aunque la palabra “ciertamente” no fue puesta aquí, sino en el verso anterior.  Pienso que Dios sabía que nosotros hallaríamos difícil de creer que Jesús también llevó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores, ¡así que Él puso la palabra “ciertamente” allí, para ayudarnos a creer!
Cuando me di cuenta de esto, puse mi Biblia en el piso, me puse de pie sobre ella y dije: “Padre, Tú sabes que no quiero ser irreverente, pero me levanto firme en Tu Palabra.  ¡Ciertamente, Jesús llevó la enfermedad de Jessica y cargó su dolor!  No me importa si todavía puedo escucharla llorar.  ¡Ciertamente, Tu Hijo, Tu amado Hijo, llevó su enfermedad y cargó su dolor!  ¡Aleluya!  Esa noche, el rompimiento vino.  Esa noche, mi pequeña Jessica fue sanada. 
¿Estás tú o alguno de tus seres amados, sufriendo ahora de alguna enfermedad o dolor?
Ciertamente nuestro Señor Jesús llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.  Y mientras tú crees esta verdad, ¡ciertamente, tu sanidad y tu rompimiento vendrán!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Ciertamente nuestro Señor Jesús llevó tus enfermedades y cargo tus dolores.


lunes, 17 de agosto de 2015

Permanece Firme En La Fe

1a Pedro 5:8-9
Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.  Pero resistidle firmes en la fe...
Cuando yo era un adolescente, se me enseñó que si yo quería resitir al diablo, tenía que reprenderle.  Así que, cuando un pensamiento malvado venía a mi mente, o yo era tentado, me hallaba a mí mismo diciéndo: "¡Te resisto, diablo en el nombre de Jesús!  ¡Te ato, diablo!  ¡Vete lejos de mi, diablo!  ¡Te reprendo en el nombre de Jesús!"
Esto siguió así, hasta que Dios me mostró un día que aunque yo había "resistido" al diablo, ¡yo había pasado más tiempo hablando con él, que con Dios!  Yo estaba viviendo más consciente del diablo, que de Dios, a lo largo del día.
Revisé la Palabra de Dios y me di cuenta de que resistimos al diablo, no al enfocarnos en resistirle, sino al ser establecidos en la fe de que hemos sido hechos justos con Dios por medio de la sangre de Jesús, de que somos la justicia de Dios en Cristo (2a Corintios 5:21).
Si, el diablo continuará recordándote tus errores, tus faltas y tus pecados.  Y te dirá que a causa de esas cosas, tú no puedes recibir tu sanidad, que tienes que pagar por tus errores, o que algo malo le sucederá a tu familia.  Él te acusará, te condenará y tratará de persuadir tu corazón para creer que él puede hacerte cosas malas.
Pero la verdad es que el diablo no puede imponer nada en tu vida, si no ha persuadido a tu corazón.  Y tu corazón no puede ser persuadido si está "firme en la fe", si está establecido en la justicia.  Dios dice que una vez tú estás establecido en justicia, "En justicia serás establecida. Estarás lejos de la opresión, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti" (Isaías 54:14).
Así que, ahora que mi corazón está establecido en justicia, yo puedo declarar con confianza: "Si, yo puede que tenga esos problemas en mi vida, pero yo no soy culpable a los ojos de Dios.  A los ojos de Dios yo soy justificado por fe, a causa de lo que Cristo ha hecho.  ¡Yo soy justo por la sangre de Cristo!"  Mi amigo, ¡así es como se resiste al diablo y te  haces indevorable!
Pensamiento Del Día

Nosotros resistimos al diablo, no al enfocarnos en resistirle, sino al permanecer firmes en la fe de que somos la justicia de Dios en Cristo.


jueves, 2 de enero de 2014

Permanece En Descanso



Medite En

Y edificó Moisés un altar, y le puso por nombre El Señor es mi Estandarte.
Éxodo 17:15


La primera batalla que los israelitas pelearon después de dejar Egipto tuvo lugar en un lugar llamado Refidim.  Estaban acampando allí, ocupados en sus propios asuntos, cuando los amalecitas vinieron y los atacaron.

Déjame compartir acá algunas cosas poderosas contigo.  El nombre “Refidim” significa “lugares de descanso.”  Israel estaba literalmente en un lugar de descanso cuando llegaron los problemas.  Tal vez tú has experimentado esto también.  Y cuando vienen tiempos como estos, ¿qué se debe hacer?  Bueno, pues usted enfrenta el reto, mi amigo!

Ahora, no quiero decir que hay que ir a la batalla en contra del diablo como si Cristo no lo hubiera derrotado ya en la cruz.  No, la verdadera pelea es mantenerte firme y permanecer en descanso.  El enemigo quiere pelear contigo para sacarte de tu posición de descanso, hacerte entrar a tus propios esfuerzos y tenerte todo agitado, ansioso y temeroso.  Pero Dios quiere que permanezcas sentado y descansado, confiando en Él y en la obra terminada de Su Hijo que ha traído victoria sobre toda obra del enemigo.

Así que no cedas a la provocación de salir de tu lugar de descanso.  Entiende que el Señor está de tu lado y está contigo aún en medio de tus batallas.  Mientras tú permanezcas descansando en Él, Él va a fortalecerte y va a dirigirte a una victoria gloriosa, así como lo hizo ese día para los israelitas en contra de los amalequitas!

Bendiciones,
Joseph Prince