recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

Mostrando entradas con la etiqueta trajo paz perfecta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trajo paz perfecta. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de enero de 2018

Tranquilamente Productivo

Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar.  Tomad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas.  Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera.
Mateo 11:28-30

Al leer acerca de Jesús en los Evangelios, encontrarás que Él era muy activo.  Él predicó, enseñó, sanó a los enfermos, resucitó a los muertos, echó fuera demonios y lidió sabiamente con los fariseos astutos.  Sin embargo, al hacer todas estas cosas, Jesús estuvo siempre muy tranquilo.  Él nunca estaba preocupado, estresado, o desesperado.
Cuando Él y Sus discípulos se encontraban en una barca camino a la tierra de los gadarenos, una fuerte tormenta se levantó.  Los discípulos entraron en pánico, creyendo que la barca iba a hundir a todos en una tumba de agua.  Pero, ¿qué estaba haciendo Jesús?  ¡Él estaba profundamente dormido!  Las ráfagas de viento, el azote violento de las olas y el zarandeo de la barca no le despertaron –sólo el clamor de sus discípulos lo hizo.  ¿Qué hizo después?  ¡Él reprendió a la tormenta y trajo paz perfecta!
Cuando llegaron a su destino, un hombre agresivo, gravemente endemoniado salió de las tumbas y se encontró con Jesús.  Sus discípulos, que estaban con Él en la barca, de repente se alejaron.  Pero Jesús, tan tranquilo como de costumbre, se mantuvo firme y con una sola palabra –“Ve”–,  envió a los demonios fuera. (Mateo 8:32)  Él le trajo paz al hombre, le devolvió una mente sana y le dio plenitud.
Mi amigo, este Jesús que es tranquilo y tan efectivo, vive en ti.  Mira hacia Él y permanece ligado a Él.  Pídele que te dirija y te guíe todos los días.  ¡Fluye con Él y encontrarás descanso y paz interior, que te permitirán ser efectivo y fructífero esté donde estés! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince