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miércoles, 5 de septiembre de 2018

El Pan De Hoy No Es Para Mañana


Danos hoy el pan nuestro de cada día.
Mateo 6:11
Los doctores han descubierto que la preocupación, el estrés, el temor y la ansiedad pueden causar úlceras estomacales, presión alta y otros problemas de salud.  La Biblia dice que “el corazón alegre es buena medicina, pero el espíritu quebrantado seca los huesos”. (Proverbios 17:22)  Además, dice que Dios quiere que seamos prosperados en todo y tengamos buena salud, así como prospera nuestra alma. (3 Juan 1:2)
Cuando nuestra iglesia era mucho más pequeña, yo solía preocuparme mucho sobre mis sermones, semanas antes de que tuviera que predicar.  Yo estaba tan estresado que desarrollé malestares en mi cuerpo.  Dos doctores me revisaron en diferentes oportunidades y hallaron que mi presión sanguínea estaba bastante alta.  Otros exámenes encontraron trazas de sangre en mi orina.  Incluso tuve leves ataques de pánico.  Creo que el diablo estaba tratando de terminar con mi ministerio y destruirme.
Pero alabado sea Dios, Él me liberó y me sanó, y me enseñó a no preocuparme.  Hoy, la iglesia es muchísimo más grande y yo he aprendido por la gracia de Dios a no preocuparme.  El versículo que me hizo libre fue: “Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana…” (Mateo 6:34)  Verás, si tú te preocupas por el mañana, ¡estás tratando de vivir hoy el mañana!
Mi amigo, Dios no quiere que hagas eso.  Jesús nos enseñó a orar: “Danos hoy el pan nuestro de cada día.”  Él no dijo: “Danos hoy nuestro pan de toda la semana.”  Dios nos da el pan de cada día, no el de la semana.  Dios no da hoy el pan de mañana.  ¡Y el pan de hoy no es para mañana! 
Esto significa que Dios quiere que tú vivas este día y no te preocupes por lo que sucederá o lo que tendrás que hacer mañana.  Él te da suficiente gracia para hoy, no para mañana.
“Pero Pastor Prince, ¡yo tengo una presentación muy importante que hacer mañana!”
Amado, cuando el mañana llegue, el pan —provisión y gracia— estará allí.  Yo no estoy defendiendo la pereza y la inactividad.  Por todos los medios, haz tus tareas, pero no te preocupes por ellas.  Solo confía en Aquel que quiere que le entregues a Él todas tus preocupaciones (1 Pedro 5:7), ¡y disfruta Su paz y Su vida hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 23 de enero de 2018

Tranquilamente Productivo

Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar.  Tomad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas.  Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera.
Mateo 11:28-30

Al leer acerca de Jesús en los Evangelios, encontrarás que Él era muy activo.  Él predicó, enseñó, sanó a los enfermos, resucitó a los muertos, echó fuera demonios y lidió sabiamente con los fariseos astutos.  Sin embargo, al hacer todas estas cosas, Jesús estuvo siempre muy tranquilo.  Él nunca estaba preocupado, estresado, o desesperado.
Cuando Él y Sus discípulos se encontraban en una barca camino a la tierra de los gadarenos, una fuerte tormenta se levantó.  Los discípulos entraron en pánico, creyendo que la barca iba a hundir a todos en una tumba de agua.  Pero, ¿qué estaba haciendo Jesús?  ¡Él estaba profundamente dormido!  Las ráfagas de viento, el azote violento de las olas y el zarandeo de la barca no le despertaron –sólo el clamor de sus discípulos lo hizo.  ¿Qué hizo después?  ¡Él reprendió a la tormenta y trajo paz perfecta!
Cuando llegaron a su destino, un hombre agresivo, gravemente endemoniado salió de las tumbas y se encontró con Jesús.  Sus discípulos, que estaban con Él en la barca, de repente se alejaron.  Pero Jesús, tan tranquilo como de costumbre, se mantuvo firme y con una sola palabra –“Ve”–,  envió a los demonios fuera. (Mateo 8:32)  Él le trajo paz al hombre, le devolvió una mente sana y le dio plenitud.
Mi amigo, este Jesús que es tranquilo y tan efectivo, vive en ti.  Mira hacia Él y permanece ligado a Él.  Pídele que te dirija y te guíe todos los días.  ¡Fluye con Él y encontrarás descanso y paz interior, que te permitirán ser efectivo y fructífero esté donde estés! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


sábado, 20 de diciembre de 2014

Tranquilamente Productivo

Medita En

Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar.  Tomad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas.  Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera.
Mateo 11:28-30
Al leer acerca de Jesús en los Evangelios, encontrarás que Él era muy activo.  Él predicó, enseñó, sanó a los enfermos, resucitó a los muertos, echó fuera demonios y lidió sabiamente con los fariseos astutos.  Sin embargo, al hacer todas estas cosas, Jesús estuvo siempre muy tranquilo.  Él nunca estaba preocupado, estresado, o desesperado.
Cuando Él y Sus discípulos se encontraban en una barca camino a la tierra de los gadarenos, una fuerte tormenta se levantó.  Los discípulos entraron en pánico, creyendo que la barca iba a hundir a todos en una tumba de agua.  Pero, ¿qué estaba haciendo Jesús?  ¡Él estaba profundamente dormido!  Las ráfagas de viento, el azote violento de las olas y el zarandeo de la barca no le despertaron –sólo el clamor de sus discípulos lo hizo.  ¿Qué hizo después?  ¡Él reprendió a la tormenta y trajo paz perfecta!
Cuando llegaron a su destino, un hombre agresivo, gravemente endemoniado salió de las tumbas y se encontró con Jesús.  Sus discípulos, que estaban con Él en la barca, de repente se alejaron.  Pero Jesús, tan tranquilo como de costumbre, se mantuvo firme y con una sola palabra –“Ve”–,  envió a los demonios fuera (Mateo 8:32).  Él le trajo paz al hombre, le devolvió una mente sana y le dio plenitud.
Mi amigo, este Jesús que es tranquilo y tan efectivo, vive en ti.  Mira hacia Él y permanece ligado a Él.  Pídele que te dirija y te guíe todos los días.  ¡Fluye con Él y encontrarás descanso y paz interior, que te permitirán ser efectivo y fructífero esté donde estés! 
Bendiciones,

Joseph Prince


jueves, 20 de diciembre de 2012

Tranquilamente Productivo



Medite En

Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar.  Tomad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas.  Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera.
Mateo 11:28-30


Al leer acerca de Jesús en los Evangelios, encontrará que Él era muy activo.  Él predicó, enseñó, sanó a los enfermos, resucitó a los muertos, echó fuera demonios y lidió sabiamente con los fariseos astutos. Sin embargo, al hacer todas estas cosas, Jesús estuvo siempre muy tranquilo.  Él nunca estaba preocupado, estresado o desesperado.
Cuando Él y Sus discípulos estaban en un barco en camino a la tierra de los gadarenos, una fuerte tormenta se levantó.  Los discípulos entraron en pánico, creyendo que el barco iba a hundirlos a todos en una tumba de agua.  Pero, ¿qué estaba haciendo Jesús?  Él estaba profundamente dormido!  Las ráfagas de viento, el azote violento de las olas y el zarandeo del barco no le despertaron –sólo el clamor de sus discípulos lo hizo.  ¿Qué hizo después?  Él reprendió a la tormenta y trajo perfecta paz!
Cuando llegaron a su destino, un hombre feroz, gravemente endemoniado salió de las tumbas y se encontró con Jesús.  Sus discípulos, que estaban con Él en ek barco, de repente se alejaron.  Pero Jesús, tan fresco como de costumbre, se mantuvo firme y con una sola palabra –“Ve”–,  envió a los demonios fuera (Mateo 8:32).  Él trajo la paz al hombre, le devolvió una mente sana y le dio plenitud.
Amigo, este Jesús que es tranquilo y tan efectivo, vive en usted.  Mire hacia Él y sea ligado a Él.  Pídale que le dirija y guíe todos los días.  Fluya con Él y encontrará un descanso y paz interiores que le permitirán ser efectivo y fructífero esté donde esté! 

Bendiciones,
Joseph Prince

 
Mateo 8:32  “Entonces El les dijo: ¡Id! Y ellos salieron y entraron en los cerdos; y he aquí que la piara entera se precipitó por un despeñadero al mar, y perecieron en las aguas.”