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martes, 29 de marzo de 2016

¡Ciertamente!

Ciertamente El llevó nuestras enfermedades [aflicciones],
y cargó con nuestros dolores [tristezas]…
Isaías 53:4

Mientras esperan por la manifestación de su sanidad, algunas personas hallan difícil de creer que Jesús realmente tomó sus enfermedades y dolores, así como tomó sus pecados y vergüenza.  Si tú eres uno de ellos, no te sientas condenado.  Tu Padre en el cielo te comprende.  Es por eso que Él puso la palabra “ciertamente” cuando dijo: “Ciertamente, Mi Hijo llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.”
Una vez, mi hija Jessica estuvo llorando toda la noche porque no se sentía bien.  Había estado enferma un par de días.  En mi estudio, yo tomé mi Biblia y el Señor me dirigió a Isaías 53:4 en donde dice: “Ciertamente Él llevó…”  Ahora, yo conozco la versión del hebreo original, y esta dice: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores.”  Así que dije: “Ciertamente, Él llevó la enfermedad de Jessica…”
Pero era como si el versículo no fuera real para mí.  Su llanto parecía más real.  Entonces, de repente, el Espíritu Santo abrió mis ojos a una palabra en ese verso, y realmente revolucionó la forma en la que pude ver todo el pasaje.
Fíjate en la primera palabra del versículo.  Dice: “Ciertamente…”  Ciertamente, Él llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.  Ahora, mira el siguiente versículo: “Mas Él fue herido por nuestras transgresiones…”  Todo cristiano conoce y cree que Jesús fue herido por nuestros pecados, aunque la palabra “ciertamente” no fue puesta aquí, sino en el verso anterior.  Pienso que Dios sabía que nosotros hallaríamos difícil de creer que Jesús también llevó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores, ¡así que Él puso la palabra “ciertamente” allí, para ayudarnos a creer!
Cuando me di cuenta de esto, puse mi Biblia en el piso, me puse de pie sobre ella y dije: “Padre, Tú sabes que no quiero ser irreverente, pero me levanto firme en Tu Palabra.  ¡Ciertamente, Jesús llevó la enfermedad de Jessica y cargó su dolor!  No me importa si todavía puedo escucharla llorar.  ¡Ciertamente, Tu Hijo, Tu amado Hijo, llevó su enfermedad y cargó su dolor!  ¡Aleluya!  Esa noche, el rompimiento vino.  Esa noche, mi pequeña Jessica fue sanada. 
¿Estás tú o alguno de tus seres amados, sufriendo ahora de alguna enfermedad o dolor?
Ciertamente nuestro Señor Jesús llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.  Y mientras tú crees esta verdad, ¡ciertamente, tu sanidad y tu rompimiento vendrán!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Ciertamente nuestro Señor Jesús llevó tus enfermedades y cargo tus dolores.


domingo, 3 de mayo de 2015

Jesús Tiene La Última Palabra

Apocalipsis 1:8
Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
El doctor te acaba de decir que tienes una enfermedad incurable.  Los exámenes de Rayos X y de sangre, lo confirman.  Tus peores temores se han hecho realidad y sientes como que tu futuro ha sido sellado.
Mi amigo, el diagnóstico del doctor no es el fin.  Jesús declara para ti: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin” (Apocalipsis 1:8).  Él tiene la primera palabra, así como tiene la última palabra en tu situación.  ¡Ni los expertos, ni los reportes médicos la tienen!
Alfa y Omega, son las primera y última letras del alfabeto griego.  Pero Jesús no hablaba griego.  Él hablaba arameo o hebreo.  Así que, Él hubiera dicho: “Yo soy el Aleph y el Tav”.  Aleph y Tav son la primera y última letras del alfabeto hebreo.  Así que, lo que Jesús está declarando para nosotros es esto: “Yo tengo la primera palabra en tu situación.  Y también tengo la última palabra en tu situación!”
Cada letra hebrea tiene una imagen correspondiente.  Interesantemente, Aleph está asociada con un buey, y Tav con una cruz.  Juntas, ambas hacen una hermosa figura sobre lo que Jesús hizo por nosotros —Él es el “animal” sacrificial en la cruz.  Fue por nosotros que Él sufrió, se desangró y murió.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias (Mateo 8:17).  Es por eso que tus enfermedades no tienen la última palabra en tu vida.  Jesús la tiene, porque Él llevó tus enfermedades sobre Su cuerpo y pagó por tu sanidad con Su sangre.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestra maldición (Gálatas 3:13).  Nosotros estábamos supuestos a ser malditos a causa de nuestros pecados, pero Él tomó nuestro lugar y la maldición cayó sobre Él.  Hoy, nosotros tomamos Su lugar y Sus bendiciones cayeron sobre nosotros.
Entonces, ¿por qué conformarte con la maldición de tu enfermedad, o incluso pobreza, cuando el precio por tu sanidad y tu provisión ya fueron pagados por Jesús?  La enfermedad y la pobreza no tienen la última palabra en tu vida.  ¡Jesús la tiene porque Él te redimió de toda maldición!
Amado, cuando el hombre dice que eso es imposible, Jesús dice que es posible.  ¡El Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, tiene la última palabra en tu situación!
Pensamiento Del Día
¡Jesús, el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, tiene la última palabra en tu situación!