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sábado, 14 de diciembre de 2019

¡Nada Significa Nada!

Medita En
Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.  (Romanos 8:38–39)
A menudo escucho a la gente decir: “¡El amor de Dios es incondicional!”  Pero en el momento en que fallan, de repente, el amor que una vez dijeron que era incondicional se vuelve dependiente del comportamiento.  Muchos creen que Dios los ama cuando hacen el bien, pero deja de amarlos en el momento en que hacen algo malo.  ¡Bueno, voy a romper esa creencia equivocada en pedazos, usando la verdad de la Palabra de Dios!
Si bien nuestro amor por Dios puede fluctuar, Su amor por nosotros siempre permanece constante.  Su amor por nosotros se basa en quién es Él y no en lo que nosotros hacemos.  Me encanta lo confiado y enfático que es el apóstol Pablo cuando dice: ”Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Rom. 8:38-39)  En la versión Reina Valera Revisión 1977 dice: ”Porque estoy persuadido…”
¿Estás tú persuadido y convencido en la manera en que el apóstol Pablo lo está, de que, como hijo de Dios, nada, ni siquiera tus pecados, tus fallas y tus errores, pueden separarte del amor de Dios?  No te dejes llevar por lo que sientes, piensas o te han enseñado.  La Palabra de Dios proclama en términos claros que nada puede separarte de Su amor.  ¡Nada significa nada!  Su amor por ti no es dependiente de tu comportamiento inmaculado.  Él te ama incluso en tus fallas.  ¡Por eso se llama gracia!  Es el favor inmerecido de Dios, favor no ganado y del que no somos dignos.  Si pudiéramos merecer la gracia de Dios, entonces ya no sería gracia.
Entonces, la próxima vez que hagas algo mal, sujétate firme de Su amor incondicional.  Recibe Su amor nuevamente y tendrás el poder para superar ese fracaso —y cada lucha— cada vez.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 17 de marzo de 2019

Gratuita E Inmerecida

Medita En
Y como es mediante la bondad de Dios, entonces no es por medio de buenas acciones. Pues, en ese caso, la gracia de Dios no sería lo que realmente es: gratuita e inmerecida.  (Romanos 11:6, NTV)
Me encanta la descripción que hace el apóstol Pablo de la gracia de Dios: ¡gratuita e inmerecida!  Cuando tú realmente experimentas este gratuito e inmerecido favor y amor de Dios, no tienes que preocuparte por tu comportamiento.  Su amor y Su favor inmerecido dentro de ti echarán fuera todo pensamiento equivocado y toda creencia equivocada, y tú producirás buenas obras —¡verdaderos frutos de justicia que son duraderos, sostenibles y perdurables!
Posiblemente escuchaste esa enseñanza en la que la gracia se define como “empoderamiento divino”.  Ten cuidado con definir la gracia como solo un empoderamiento —eso sería diluir y reducir lo que realmente es la gracia.
La gracia produce el empoderamiento divino, pero en sí misma, la esencia de la gracia es Su favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos.  ¿Cuándo te encuentras en tu estado más indigno?  Cuando has fallado.  Favor inmerecido significa que cuando has fallado y te encuentras en tu estado más indigno, tú puedes recibir el favor, las bendiciones, el amor y la aceptación perfecta de Jesús en tu vida.  Déjame decirte que cuando comprendes y recibes la gracia como el favor inmerecido de Dios, tú no solo vas a ser empoderado, sino que serás sanado y serás cambiado desde tu interior.
El verdadero peligro de definir la gracia solo como empoderamiento divino es que inconscientemente podemos darle vuelta a la gracia y en lugar de verla como la obra de Dios en nuestra vida, la convertimos en nuestra obra.  De estar centrada en lo que Jesús hizo, la definición errónea de la gracia como un “empoderamiento”, la convierte en el concepto de lo que tú debes hacer y la manera en que debes comportarte ahora que has recibido esta gracia, este “empoderamiento divino”.  ¿Puedes notar esto?  Con tal definición de la gracia, la responsabilidad de vivir la vida de Cristo recae sobre tus hombros.
Mi amigo, asegúrate de que lo que estás creyendo en tu corazón siempre te remita a Jesús y solamente a Jesús, no a ti mismo.  Recuerda, se trata completamente de Su trabajo, Su obra, Su comportamiento y Su amor en nuestras vidas.  Ésta nunca apunta a ti de regreso.  No te dejes engañar por aquellos que se apartan de la definición prístina de la gracia como el favor inmerecido de Dios y terminan hablando de ti y de lo que debes hacer.  Eso no es gracia.  La gracia es lo que Dios hace —desde el principio y hasta el final.
Hoy, recibe Su gracia abundante —mira que Dios ya comenzó una buena obra en tu vida y solo Él te guiará y te dará la victoria en el área de tu necesidad.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 23 de octubre de 2018

La Gracia De Dios Es Inmerecida


De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.
Gálatas 5:4
¿Qué es la gracia de Dios?  En pocas palabras, la gracia de Dios es la bendición, la sanidad y la liberación que Dios te da a causa de Jesús.  La gracia de Dios es Su favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos, pero que está dirigido a nosotros, simplemente por la obra terminada de Jesús en la cruz.
Dado que la gracia de Dios se basa en la obra de Jesús y no en nuestras obras, la única manera de que caigamos de esta gracia es creyendo que podemos ganarla, tener el mérito por ella y merecerla por medio de nuestra obediencia y nuestras buenas obras.  Por ejemplo, caemos de la gracia cuando decimos: “Dios tiene que responder a mi oración porque he orado durante bastante tiempo”.  También caemos de la gracia cuando pensamos que porque estamos sirviendo en la iglesia o porque hemos acabado con un mal hábito, Dios está complacido con nosotros y ahora tiene que bendecirnos.
Cuando pensamos que nuestros esfuerzos y nuestra obediencia hacen que recibamos las bendiciones de Dios, nos hacemos como los fariseos.  Ellos creían que el guardar la ley los justificaba y les aseguraba que Dios los bendijera. 
Pero ésta es la verdad cuando nosotros pensamos como ellos: “de Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.”  Esto significa que estamos separados de Cristo, que es nuestro Salvador, Redentor, Sanador y Proveedor.  ¡Cristo se convierte en alguien sin efecto para nosotros!
Mi amigo, seguramente quieres que Cristo sea alguien con efecto para ti.  Las personas para quienes Cristo es alguien con efecto en ellos, reciben de Él el milagro que necesitan.  Cuando Él es alguien con efecto para ellos, Él es su sanador y ellos son sanados.  Él es su sabiduría y ellos son sabios delante de los hombres.  Él es su buen éxito y ellos experimentan buen éxito en todo lo que hacen.
Amado, para que Cristo sea siempre alguien con efecto para ti y para no anular nunca la gracia de Dios que opera en tu vida, ¡sólo recuerda y cree que es a causa de Cristo y Su obra terminada —Su sangre, Sus llagas, Su muerte, Su obediencia— que tú eres justificado, sanado y bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 4 de septiembre de 2018

Gracia Y Paz Te Sean Multiplicadas


Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.  Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia.
2 Pedro 1:2-3
Imagina si Dios fuera a visitarte en sueños esta noche y te preguntara ¿qué puedo hacer por ti?  ¿Qué le responderías?  ¿Le pedirías que te dé un conocimiento más profundo de Jesús nuestro Señor?
La Palabra de Dios nos dice que cuando recibimos revelación en el conocimiento de Jesús, esto hará que gracia y paz sean multiplicadas en nuestra vida.  Hará también que recibamos todas las cosas que conciernen a la vida y a la piedad.
¿Qué es gracia?  Es el favor inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos, pero que Dios nos entrega.  No hay nada que nosotros podamos hacer para ganar la gracia de Dios.  Pero mientras más aprendamos de la belleza y el amor de nuestro Señor Jesús, más veremos Su obra perfecta en la cruz, y más nos posicionaremos para recibir la multiplicación de la gracia de Dios en nuestras vidas.
El versículo dice que la paz también es multiplicada a nosotros por medio del conocimiento de Jesús nuestro Señor.  La paz de Dios afirma nuestros corazones haciéndolos libres de temor, estrés, preocupaciones, ansiedades y perturbaciones.  ¿No quisieras tener la paz de Dios gobernando tu corazón siempre?
El divino poder de Dios nos ha dado todas las cosas que conciernen no solo a la piedad, sino también a la vida.  ¿No dirías tú que la salud, el dinero, un buen trabajo y un lindo hogar para ti y tu familia conciernen a la vida?  Pues bien, todas esas cosas y las otras que Dios ya nos ha dado, son liberadas para ti por medio del conocimiento de Jesús nuestro Señor.
Así que, pidámosle a Dios todos los días: “Padre, dame sabiduría y revelación en el conocimiento de Jesús.”  Porque el conocer a Jesús es tener gracia y paz multiplicadas para nosotros.  ¡Conocer a Jesús es recibir todas las cosas que conciernen a la vida y la piedad!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 5 de mayo de 2018

Cree Y Actúa Sobre El Nuevo Pacto


Entonces dijo David al filisteo: “… Yo vengo a ti en el nombre del Señor de los Ejércitos, el Dios de los Escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado.”
1 Samuel 17:45
¿Te has preguntado, por qué dos personas pueden escuchar lo mismo y aún así tener dos respuestas diferentes?  Para uno, lo dicho le hace sentir asustado y desanimado.  Para el otro, su corazón se llena tanto de fe que él se atreve a ir en contra del diablo y lo que éste está haciendo.
En el Valle de Ela, Goliat el gigante Filisteo se burló de los ejércitos de Israel durante 40 días.  Cuando David llegó a la escena, escuchó las mismas burlas de Goliat, que el resto de los israelitas había escuchado.  Pero de alguna manera, esas mismas palabras que causaron temor en los soldados, enojaron a David.  ¿Qué sabía o qué veía David, que los otros no vieron?
David sabía que él tenía un pacto con Dios.  Ahora, el Rey Saúl y todos los soldados que estaban con él ese día, también tenían el mismo pacto con Dios, pero solo David creía el pacto.  Y él actuó conforme a su creencia.  Así que, Dios hizo que su gigante se derrumbara.
Si David tuvo esa gran victoria, aún cuando él estaba bajo el antiguo pacto, ¡cuánto más tú y yo que estamos bajo el nuevo pacto!  Hoy, Dios está preguntando: “¿En dónde están mis Davids que van a creer en el nuevo pacto?”
¿Qué es el nuevo pacto?  Es el pacto de la gracia.  Y gracia significa favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos.  Dios quiere que sepamos que Él ha establecido este pacto con nosotros por medio de Cristo nuestro representante.  Y de acuerdo a este pacto, nosotros tenemos Su favor inmerecido.  Nosotros somos bendecidos porque Jesús llevó nuestras golpizas.   Debido a lo que Jesús ha hecho en la cruz, nosotros tenemos victoria sobre todo gigante.
¿No son estas buenas noticias?  Hoy, Dios quiere que tú te pares frente a tu “gigante” y declares que a pesar de lo que estás pasando, a pesar de lo que está sucediendo, tú crees que Dios está por ti debido a lo que Jesús hizo por ti.  ¡Y entonces, ante tus propios ojos, verás a los gigantes de acusación, intimidación, condenación, enfermedad y deuda, caer al suelo delante de ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 12 de marzo de 2018

Dios Te Da Un Trato Preferencial Inmerecido


… Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Romanos 1:7
Cuando viajas en avión en primera clase, los asistentes de cabina te dan tratamiento de primera clase.  Ellos te preguntan: “¿Está todo bien señor?”  Te preguntan también “¿qué revistas quiere leer?”  Te dan una frazada si tienes frio.  Te dan comida de mejor clase.  Te dan un trato preferencial, comparado con quienes viajan en clase económica.
La gracia de Dios se define como “favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos”.  Y una de las definiciones de favor es “trato preferencial”.  Hoy, Dios quiere que tú sepas que tienes Su favor sobre ti.  Quiere que sepas que Él te da un trato preferencial que no mereces.  Y quiere que tú dependas de esto y tomes total ventaja de esto toda tu vida.
Dios también quiere que sepas que Su favor en tu vida puede incrementar.  Tú puedes experimentar más de Su favor día a día.  ¿Cómo?  La Biblia nos dice en 2 Pedro 1:2 que la gracia de Dios (Su favor), se multiplica en nosotros “en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesucristo”.  Así que, mientras más contemples a Jesús y Su amor por ti, y más creas y confieses que el favor de Dios está sobre ti, más verás Su favor trabajando para ti.
Si eres doctor, vas a notar que los pacientes te favorecen y vas a tener más pacientes de los que puedas atender.  Si eres empresario, vas a encontrar personas que quieren hacer negocios contigo porque tú les agradas y se sienten bien contigo.  Luego, vas a tener más negocios de los que puedas manejar y ¡vas a necesitar un plan de expansión!
Cuando el favor de Dios brilla en tu iglesia, resulta que tus instalaciones son demasiado pequeñas para las personas que semana a semana hacen cola para asistir a los servicios.  Así que, cuando las personas se asombren y pregunten “¿Qué está pasando aquí?”  Tú puedes decirles: “¡Es el favor de Dios que se multiplica sobre nosotros!”  ¡Y éste es totalmente inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

miércoles, 31 de agosto de 2016

La Gracia De Dios Es Inmerecida

De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis
ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.
Gálatas 5:4

¿Qué es la gracia de Dios?  En pocas palabras, la gracia de Dios es la bendición, la sanidad y la liberación que Dios te da a causa de Jesús.  La gracia de Dios es Su favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos, pero que está dirigido a nosotros, simplemente por la obra terminada de Jesús en la cruz.
Dado que la gracia de Dios se basa en la obra de Jesús y no en nuestras obras, la única manera de que caigamos de esta gracia es creyendo que podemos ganarla, tener el mérito de ella y merecerla por medio de nuestra obediencia y nuestras buenas obras. Por ejemplo, caemos de la gracia cuando decimos: “Dios tiene que responder a mi oración porque he orado durante bastante tiempo”.  También caemos de la gracia cuando pensamos que porque estamos sirviendo en la iglesia o porque hemos acabado con un mal hábito, Dios está complacido con nosotros y ahora tiene que bendecirnos.
Cuando pensamos que nuestros esfuerzos y nuestra obediencia hacen que recibamos las bendiciones de Dios, nos hacemos como los fariseos.  Ellos creían que el guardar la ley los justificaba y les aseguraba que Dios los bendijera. 
Pero ésta es la verdad cuando nosotros pensamos como ellos: “de Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.”  Esto significa que estamos separados de Cristo, que es nuestro Salvador, Redentor, Sanador y Proveedor.  ¡Cristo se convierte en alguien sin efecto para nosotros!
Mi amigo, seguramente quieres que Cristo sea alguien con efecto para ti.  Las personas para quienes Cristo es alguien con efecto en ellos, reciben de Él el milagro que necesitan.  Cuando Él es alguien con efecto para ellos, Él es su sanador y ellos son sanados.  Él es su sabiduría y ellos son sabios delante de los hombres.  Él es su buen éxito y ellos experimentan buen éxito en todo lo que hacen.
Amado, para que Cristo sea siempre alguien con efecto para ti y para no anular nunca la gracia de Dios que opera en tu vida, ¡sólo recuerda y cree que es a causa de Cristo y Su obra terminada —Su sangre, Sus llagas, Su muerte, Su obediencia— que tú eres justificado, sanado y bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento del Día

La única manera de que caigamos de la gracia de Dios, es creyendo que podemos ganarla, tener el mérito de ella y merecerla por medio de nuestra obediencia y buenas obras.


miércoles, 13 de julio de 2016

Gracia Y Paz Te Sean Multiplicadas

Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.  Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia.
2ª Pedro 1:2-3

Imagina si Dios fuera a visitarte en sueños esta noche y te preguntara ¿qué puede hacer por ti?  ¿Qué le responderías?  ¿Le pedirías que te dé un conocimiento más profundo de Jesús nuestro Señor?
La Palabra de Dios nos dice que cuando recibimos revelación en el conocimiento de Jesús, esto hará que gracia y paz sean multiplicadas en nuestra vida.  Hará también que recibamos todas las cosas que conciernen a la vida y a la piedad.
¿Qué es gracia?  Es el favor inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos, pero que Dios nos entrega.  No hay nada que nosotros podamos hacer para ganar la gracia de Dios.  Pero mientras más aprendamos de la belleza y el amor de nuestro Señor Jesús, más veremos Su obra perfecta en la cruz, y más nos posicionaremos para recibir la multiplicación de la gracia de Dios en nuestras vidas.
El versículo dice que la paz también es multiplicada a nosotros por medio del conocimiento de Jesús nuestro Señor.  La paz de Dios afirma nuestros corazones haciéndolos libres de temor, estrés, preocupaciones, ansiedades y perturbaciones.  ¿No quisieras tú tener la paz de Dios gobernando tu corazón siempre?
El divino poder de Dios nos ha dado todas las cosas que conciernen no solo a la piedad, sino también a la vida.  ¿No dirías tú que la salud, el dinero, un buen trabajo y un lindo hogar para ti y tu familia conciernen a la vida?  Pues bien, todas esas cosas y las otras que Dios ya nos ha dado, son liberadas para ti por medio del conocimiento de Jesús nuestro Señor.
Así que, pidámosle a Dios todos los días: “Padre, dame sabiduría y revelación en el conocimiento de Jesús.”  Porque el conocer a Jesús es tener gracia y paz multiplicadas para nosotros.  ¡Conocer a Jesús es recibir todas las cosas que conciernen a la vida y la piedad!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Mientras más veamos a Jesús y Su obra perfecta en la cruz, más nos posicionamos para recibir una multiplicación de la gracia de Dios en nuestras vidas.


domingo, 7 de febrero de 2016

Cuando Tú Ves La Gracia De Dios, Él Ve Tu Fe

Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe,
y esto no de vosotros, sino que es don de Dios.
Efesios 2:8

Muchas veces, las personas me preguntan: “Pastor Prince, yo se que las promesas de Dios son verdaderas, pero, ¿cómo puedo yo estar seguro de que Sus promesas se cumplirán en mi vida?”
Mi amigo, si quieres que las promesas de Dios se cumplan en tu vida, tú no puedes depender de ti mismo.  Si tú dependes de ti mismo —de tu obediencia, tu bondad, tu servicio, e incluso tu fe— no vas a poder recibir las promesas de Dios.  Pero cuando tú dependes de la gracia de Dios —de Su favor hacia ti, que es inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos— entonces Sus promesas van a cumplirse en tu vida.   
Esto fue verdad en el caso de la mujer con el flujo de sangre (Mateo 9:20-22).  Ella no anduvo por ahí diciendo: “Yo debo tener fe… yo espero tener la fe suficiente… yo voy a tener fe… yo no voy  a perder la fe.”  No, ella solo estaba consciente de la gracia de Jesús —de cómo Él siempre sanaba a los enfermos, de cuán poderoso Él era para levantar a las personas de la muerte y de cuan deseoso Él estaba de usar ese poder para sanarla a ella.
Ella solo vio Su gracia abundando hacia ella, tanto que dijo: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.”  Y cuándo ella vino detrás de Jesús y tocó el borde de Su manto, ella fue sanada.  En ese mismo momento, Jesús se detuvo, se volvió a ella y le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.”
¡Cuando la mujer vio Su gracia, Dios vio su fe!  Así que, fue por gracia y por medio de la fe, que la promesa de Dios se cumplió en su vida.
Dios quiere que veas Su gracia.  Y cuando tú ves Su gracia, Él ve tu fe.  Dios dice; “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe.”  La palabra griega para “salvados”, sozo, no solo significa ser salvados del infierno, sino también ser sanados, preservados y llevados a la plenitud.  Así que, es por gracia que tú eres llevado a la plenitud, eres mantenido saludable, eres preservado y eres bendecido.  Es por gracia y mediante la fe, que las promesas de Dios se cumplen en tu vida. 
Mi amigo, no te preocupes si sientes que te falta fe.  Comienza a ver la gracia de Dios en tu situación y Él va a ver eso como fe.  Y debido a que Él ve tu fe, ¡tú vas a recibir el rompimiento que necesitas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

Pensamiento Del Día


Cuando tú ves la gracia de Dios, Él ve tu fe, y entonces recibes tu rompimiento.


jueves, 5 de noviembre de 2015

El Pecado No Puede Detener La Gracia De Dios

Romanos 5:20
Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia.
Cuando un alto ejecutivo es acusado de corrupción o un ministro de la iglesia es sorprendido en el acto mismo de adulterio, probable escucharás la frase “cayó en desgracia” siendo utilizada al hablar de ellos.  Hemos llegado a creer que cuando alguien cae en pecado, cae de la gracia.
Pero Dios quiere que sepamos que cuando alguien cae en pecado, no cae de la gracia —en realidad, ¡cae dentro de la gracia!  Gracias a Dios Su gracia está ahí para poner a la persona de nuevo sobre sus pies.
La Biblia habla de prostitutas y cobradores de impuestos que siendo corruptos —pecadores— cayeron dentro de la gracia de Dios y consiguieron ponerse de pie nuevamente.  Si el pecado en sus vidas hubiera podido detener la gracia de Dios, ellos nunca habrían podido recibir Su gracia de sanidad, ayuda y poder para vivir bien.
Ahora bien, es importante que tú comprendas que Dios odia el pecado, ya que éste destruye nuestras vidas, relaciones y cuerpos.  ¡El pecado es malo!  Pero el pecado no es vencido por nosotros cuando hablamos de éste (lo confesamos) y confiamos en nuestra fuerza de voluntad para vencerlo.  Se necesita la gracia de Dios para destruir al pecado.  De hecho, es cuando tú estás bajo Su gracia que el pecado no tiene dominio sobre ti (Romanos 6:14).  Es cuando tú ves Su gracia al entregar a Su Hijo para quitarte tus pecados y hacerte justo para siempre, que el pecado no tiene ya dominio sobre ti.
El diablo te dirá: “¿Todavía crees que puedes esperar recibir bendiciones de Dios después de lo que hiciste esta mañana?”  Es allí cuando tú debes recordar que tu perfección y tu justicia dependen solamente de Cristo.  Todos nosotros tenemos fallas.  Ninguno de nosotros merece las bendiciones de Dios.  Es por eso que suplicamos recibir la gracia de Dios, que es Su favor inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos.
El pecado no corta y no puede detener la gracia de Dios.  Si Su gracia pudiera ser cortada por el pecado, Jesús nunca habría venido a salvarnos porque todos éramos pecadores terribles.  ¡Pero alabado sea Dios, “donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia”!
Mi amigo, la gracia de Dios es más grande, más profunda, más amplia y más poderosa que todos los pecados del mundo en conjunto.  ¡Recibe Su gracia en este momento, para caminar en la victoria completa sobre esa debilidad o mal hábito que hay en tu vida!
Pensamiento del Día

La gracia de Dios es más grande, más profunda, más ancha y más poderosa que todos los pecados del mundo, juntos.


sábado, 5 de septiembre de 2015

La Gracia De Dios Es Inmerecida

Gálatas 5:4
De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.
¿Qué es la gracia de Dios?  En pocas palabras, la gracia de Dios es la bendición, la sanidad y la liberación que Dios te da a causa de Jesús.  La gracia de Dios es Su favor inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos, dirigido hacia ti, simplemente por la obra terminada de Jesús en la cruz.
Ya que la gracia de Dios se basa en la obra de Jesús y no en tus obras, la única manera en que tú caes de esta gracia es creyendo que puedes merecerla, ganarla y ser digno de ella por medio de tu obediencia y tus buenas obras.  Por ejemplo, caes de la gracia cuando dices: “Dios tiene que responder a mi oración porque he orado durante bastante tiempo.”  También caes de la gracia cuando piensas que porque estás sirviendo en la iglesia o porque has acabado con un mal hábito, Dios se complace contigo y ahora tiene que bendecirte.  Cuando piensas que es por tus esfuerzos y obediencia que recibes las bendiciones de Dios, te vuelves como los fariseos.  Ellos creían que el guardar la ley los justificaba y les aseguraba que Dios los bendijera.  Pero la verdad es que cuando tú piensas como ellos, “de Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.”  Esto significa que estás separado de Cristo, que es tu salvación, Redentor, sanador y proveedor.   ¡Cristo se ha convertido en alguien sin efecto para ti!
Mi amigo, seguramente quieres que Cristo sea alguien con efecto para ti.  Las personas para quienes Cristo es alguien con efecto en ellos, reciben de Él el milagro que necesitan.  Cuando Él es alguien con efecto para ellos, Él es su sanador y ellos son sanados.  Él es su sabiduría y ellos son sabios delante de los hombres.  Él es su buen éxito y ellos experimentan buen éxito en todo lo que hacen.
Amado, para que Cristo sea siempre alguien con efecto para ti y para no anular nunca la gracia de Dios que opera en tu vida, sólo recuerda y cree que es a causa de Cristo y Su obra terminada —Su sangre , Sus llagas, Su muerte, Su obediencia— que tú eres justificado, sanado y bendecido!
Pensamiento del Día

La única manera en la que tú caes de la gracia de Dios, es creyendo que puedes merecer, ganar y ser digno  a través de su obediencia y buenas obras.


domingo, 9 de agosto de 2015

Tú Tienes El Mismo Favor Que Jesús Tiene

Por eso es por fe, para que esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la simiente, no sólo a los que son de la ley, sino también a los que son de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros…
Romanos 4:16
La gracia de Dios es Su favor inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos.  Y debido a que éste es inmerecido, no ganado y del que no somos dignos, todos nosotros calificamos para recibirlo.  Pero, ¿cómo caminar en él?
Del mismo modo en que una contraseña te da acceso al programa de una computadora, la fe te permite caminar en el favor inmerecido de Dios.  Ahora, la fe no tiene nada que ver con lo que tú haces o puedes hacer.  Fe es simplemente creer y declarar lo que Dios ha hecho y está haciendo por ti.
Cuando tú crees que el favor de Dios está en ti debido a la obra terminada de Cristo, Sus promesas de provisión, sanidad y restauración se convierten en algo seguro para ti.  Éstas no son sólo seguras para los judíos, sino también para ti y para mí porque nosotros somos “de la fe de Abraham”.
Rut era una viuda gentil que puso su fe en la gracia de Dios.  Ella creyó y declaró que el favor de Dios la llevaría al campo correcto, en el que podría espigar, y en donde ella hallaría favor a los ojos del propietario. (Rut 2:2)  ¡Y debido a que ella dependía del favor inmerecido de Dios, Dios no sólo la puso en el campo del rico Booz, sino también en la genealogía de Jesús! (Mateo 1:5)
La fe de Rut en el favor de Dios abrió un mundo completamente nuevo para ella.  Ella pasó de la pobreza a la provisión, de la viudez al matrimonio, y de no tener hijos a tener una familia completa.  Ella también se convirtió en un miembro respetado de la comunidad. (Rut 4:13-15)
Si Rut, una gentil que estaba bajo el antiguo pacto, disfrutó del favor de Dios, ¿cuánto más nosotros que estamos bajo el nuevo pacto de la gracia, disfrutaremos de las bendiciones que el favor inmerecido de Dios trae?  ¡De hecho, debido a que hoy Dios nos ve en el Amado, nosotros disfrutamos del mismo favor que Jesús tiene! (Efesios 1:3-6)
Mi amigo, cuando tú crees que tienes el mismo favor que Jesús tiene, ¡un nuevo mundo se abre para ti —un mundo en el que todas las promesas de Dios son “Sí” y “Amén” en Cristo! (2a Corintios 1:20)

Pensamiento Del Día

Cuando tú crees que el favor de Dios está en ti debido a la obra terminada de Cristo, Sus promesas de provisión, sanidad y restauración se convierten en algo seguro para ti.


lunes, 12 de enero de 2015

Cuando Tú Ves La Gracia De Dios, Él Ve Tu Fe

Efesios 2:8
Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios.
Muchas veces, las personas me preguntan: “Pastor Prince, yo se que las promesas de Dios son verdaderas, pero, ¿cómo puedo yo estar seguro de que Sus promesas se cumplirán en mi vida?”
Mi amigo, si tú quieres que las promesas de Dios se cumplan en tu vida, tú no puedes depender de ti mismo.  Si tú dependes de ti mismo —de tu obediencia, tu bondad, tu servicio, e incluso tu fe— no vas a poder recibir las promesas de Dios.  Pero cuando tú dependes de la gracia de Dios —de Su favor hacia ti, que es inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos— entonces Sus promesas van a cumplirse en tu vida.   
Esto fue verdad en el caso de la mujer con el flujo de sangre (Mateo 9:20-22).  Ella no anduvo por ahí diciendo: “Yo debo tener fe… yo espero tener la suficiente fe… yo voy a tener fe… yo no voy  a perder la fe.”  No, ella solo estaba consciente de la gracia de Jesús —de cómo Él siempre sanaba a los enfermos, de cuán poderoso Él era para levantar de la muerte y de cuan deseoso Él estaba de usar ese poder para sanarla a ella.
Ella solo vio Su gracia abundando hacia ella, tanto que dijo: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.”  Y cuándo ella vino detrás de Jesús y tocó el borde de Su manto, ella fue sanada.  En ese mismo momento, Jesús se detuvo, se volvió a ella y le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.”
¡Cuando la mujer vio Su gracia, Dios vio su fe!  Así que, fue por gracia y por medio de la fe, que la promesa de Dios se cumplió en su vida.
Dios quiere que veas Su gracia.  Y cuando tú ves Su gracia, Él ve tu fe.  Dios dice; “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe.”  La palabra griega para “salvados”, sozo, no solo significa ser salvados del infierno, sino también ser sanados, preservados y llevados a la plenitud.  Así que es por gracia que tú eres llevado a plenitud, eres mantenido saludable, eres preservado y eres bendecido.  Es por gracia y mediante la fe, que las promesas de Dios se cumplen en tu vida. 
Mi amigo, no te preocupes si sientes que te falta fe.  Comienza a ver la gracia de Dios en tu situación y Él va a ver eso como fe.  Y debido a que Él ve tu fe, ¡tú vas a recibir el rompimiento que necesitas!

Pensamiento Del Día


Cuando tú ves la gracia de Dios, Él ve tu fe, y entonces recibes tu rompimiento.