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viernes, 29 de noviembre de 2019

Siempre Introduce La Cruz


Medita En
Cuando llegaron a Mara no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas… Y murmuró el pueblo contra Moisés, diciendo: ¿Qué beberemos? Entonces él clamó al Señor, y el Señor le mostró un árbol; y él lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces.  (Éxodo 15:23–25)
Me encanta la historia de cómo Dios convirtió las aguas amargas y venenosas en aguas dulces y refrescantes para Su pueblo, cuando ellos llegaron a un lugar llamado Mara (que en hebreo significa “amargura”).  Cuando los israelitas no pudieron beber el agua, Moisés clamó al Señor.  El Señor le mostró un árbol, que Moisés echó en las aguas.  Cuando él hizo eso, la Biblia dice que “las aguas se volvieron dulces”.
Me encanta cómo la solución de Dios entonces sigue siendo la solución de Dios ahora: Introduce el árbol —una figura de Jesús en la cruz— para cambiar las aguas amargas en aguas dulces.
Hoy, en medio de las aguas amargas de tu dolor o condición, quiero animarte a que introduzcas a Jesús y veas lo que Él hizo por ti en la cruz.  El alivio y la sanidad no provienen de morar o permanecer en tu dolor.  ¡Introduce el árbol —la cruz de Jesús— y mira cómo tus aguas amargas se vuelven dulces!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 5 de septiembre de 2015

La Gracia De Dios Es Inmerecida

Gálatas 5:4
De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.
¿Qué es la gracia de Dios?  En pocas palabras, la gracia de Dios es la bendición, la sanidad y la liberación que Dios te da a causa de Jesús.  La gracia de Dios es Su favor inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos, dirigido hacia ti, simplemente por la obra terminada de Jesús en la cruz.
Ya que la gracia de Dios se basa en la obra de Jesús y no en tus obras, la única manera en que tú caes de esta gracia es creyendo que puedes merecerla, ganarla y ser digno de ella por medio de tu obediencia y tus buenas obras.  Por ejemplo, caes de la gracia cuando dices: “Dios tiene que responder a mi oración porque he orado durante bastante tiempo.”  También caes de la gracia cuando piensas que porque estás sirviendo en la iglesia o porque has acabado con un mal hábito, Dios se complace contigo y ahora tiene que bendecirte.  Cuando piensas que es por tus esfuerzos y obediencia que recibes las bendiciones de Dios, te vuelves como los fariseos.  Ellos creían que el guardar la ley los justificaba y les aseguraba que Dios los bendijera.  Pero la verdad es que cuando tú piensas como ellos, “de Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.”  Esto significa que estás separado de Cristo, que es tu salvación, Redentor, sanador y proveedor.   ¡Cristo se ha convertido en alguien sin efecto para ti!
Mi amigo, seguramente quieres que Cristo sea alguien con efecto para ti.  Las personas para quienes Cristo es alguien con efecto en ellos, reciben de Él el milagro que necesitan.  Cuando Él es alguien con efecto para ellos, Él es su sanador y ellos son sanados.  Él es su sabiduría y ellos son sabios delante de los hombres.  Él es su buen éxito y ellos experimentan buen éxito en todo lo que hacen.
Amado, para que Cristo sea siempre alguien con efecto para ti y para no anular nunca la gracia de Dios que opera en tu vida, sólo recuerda y cree que es a causa de Cristo y Su obra terminada —Su sangre , Sus llagas, Su muerte, Su obediencia— que tú eres justificado, sanado y bendecido!
Pensamiento del Día

La única manera en la que tú caes de la gracia de Dios, es creyendo que puedes merecer, ganar y ser digno  a través de su obediencia y buenas obras.