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domingo, 15 de marzo de 2020

La Sobreabundante Gracia De Dios Para Ti


Inspiración de Gracia
Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra.  (2 Corintios 9:8)
Si tú estuvieras en la misma sinagoga que el hombre de la mano seca (ver Lucas 6:6–11), ¿cómo lo verías y qué crees que le habrías dicho?
Jesús estaba predicando en esa sinagoga cuando vio al hombre con la mano seca.  Pero Él también vio gracia sobreabundante alrededor de esa mano para su sanidad y perfección.  Él ve de manera diferente a nosotros.  Él ve lo invisible.  Él ve que el reino de Dios está aquí, siempre presente en toda situación, con provisión sobreabundante.  Nosotros solo vemos lo visible, lo que es tangible, temporal y que nos parece tan real.
Pero Jesús vio gracia sobreabundante en esa mano seca, para sanarla, porque tú no le dices a un hombre con una mano seca: “Extiende tu mano”, a menos que estés viendo la provisión, la sobreabundancia para el perfeccionamiento de esa mano.  Jesús llamó a existencia la gracia sobreabundante para que esta envolviera la mano seca de ese hombre y la mano se sanó.
Es posible que una persona enferma tenga gracia sobreabundante sobre ella y sin embargo, que esa gracia sobreabundante no sane su cuerpo.  Esto es porque esa persona sigue atenta lo que le hace falta o el problema que está viendo.  Está más preocupada por lo que es visible y temporal.
En lugar de llamar a existencia, reconocer y confesar la sobreabundancia de la gracia de Dios, confiesa su circunstancia negativa todo el tiempo.  Entonces, aunque la gracia sobreabundante esté allí, está allí en vano.  ¿No es esto triste?
Jesús llamó a existencia la vida y la vida saltó, haciéndose visible.  Nosotros debemos llamar a existencia lo que queremos ver.  Di: “Padre, te agradezco porque en este momento, aunque mi salud está bajo ataque, hay una gracia sobreabundante disponible para mi sanidad y salud.  Yo la llamo a existencia y la recibo ahora en el nombre de Jesús.  ¡Amén!”
Amigo, no seas consciente de lo que ves que hace falta o lo que perdiste.  ¡Sé consciente de la gracia sobreabundante de Dios para ti y aprovéchala!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 15 de diciembre de 2019

Gracia Fresca Para Cada Error

Medita En
¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es Su fidelidad; Sus misericordias son nuevas cada mañana.  (Lamentaciones 3:22–23, NTV)
Amigo, te tengo más buenas noticias: cada vez que tú fallas, hay gracia fresca de Jesús para rescatarte.  Cada vez que falles, confiesa tu justicia en Jesús por fe.  Sé que probablemente tú no te sientas precisamente justo, es por eso que necesitas decirlo por fe.
He recibido muchos testimonios de rompimientos, avances y libertades de personas de todo el mundo que, incluso cuando sucumben a sus adicciones, confiesan: “Incluso en este momento, yo soy la justicia de Dios en Cristo” y finalmente encontraron la libertad de sus ataduras.  Puede que se trate de una adicción al tabaco, al alcohol o a la pornografía.  Michael, un hermano en Australia, felizmente compartió: “Acabo de dejar de fumar siguiendo lo que tú enseñas en tus libros y DVDs (acerca de ser consciente de mi justicia en Cristo y confesarlo), cada vez que me sentía tentado a fumar.  También he sido liberado de veinte años de abuso de drogas y alcohol, y estoy libre de pensamientos paranoicos.  Yo no pude renunciar a ellos por mi propio esfuerzo, pero a través de Cristo lo conseguí”.
Mientras estas personas confesaban y se veían a sí mismos como justos en Jesús, incluso en medio de sus fallas, ellos lograron ver su verdadera identidad en Cristo.  Las hojas muertas comenzaron a caer y ellos llegaron al lugar donde no tenían ningún deseo de fumar otro cigarrillo, beber otra gota de alcohol o visitar otro sitio pornográfico.  Nuevas hojas, nuevas flores y nuevos frutos surgieron en sus vidas de forma inconsciente y sin esfuerzo.  La gracia puso fin a la esterilidad y el tormento del invierno, y los hizo pasar a la primavera perpetua para ellos.
Amado, si tú estás lidiando con algo en este momento, deja de luchar y comienza a recibir.  Comienza a recibir la abundancia del favor inmerecido del Señor. Comienza a recibir el regalo gratuito de Su justicia.  Comienza a recibir el poder limpiador de Su perdón.  No hay nada para que tú hagas, sino tomarlo todo y permitir que Su poder de resurrección eche fuera todos los síntomas de muerte y decadencia, en tus circunstancias y en tu vida.
¿Puedo darte una tarea hoy?  Cada vez que falles, corre a la presencia de Dios y has esa misma oración por fe.  ¡Su gracia te levantará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 9 de agosto de 2019

No Es De Los Ligeros La Carrera

Medita En
Vi además que debajo el sol no es de los ligeros la carrera, ni de los valientes la batalla; y que tampoco de los sabios es el pan, ni de los entendidos las riquezas, ni de los hábiles el favor, sino que el tiempo y la suerte les llegan a todos.  (Eclesiastés 9:11)
El mundo te dice que aquellos con las calificaciones, habilidades y experiencia obtienen los trabajos, las promociones y los grandes salarios.
Amigo, aunque vives en este mundo, como hijo amado de Dios, tú no necesitas estar limitado por él.  Tú tienes el favor de Dios —¡Su gracia inmerecida, no ganada y de la que no somos dignos!  Lee Eclesiastés 9:11—“No es de los ligeros la carrera, ni de los valientes la batalla…”  Así que, incluso si tú no eres el más inteligente, el más fuerte, el más conocedor o el de mejor físico, Dios aún puede darte buen éxito cuando tú dependes de Su gracia.
En vez de estar reflexionando sobre tus “descalificaciones”, se consciente del favor de Dios sobre ti.  Sonríe y di: “El favor de Dios está sobre mí a causa de Jesús.  ¡Espero que me sucedan cosas buenas hoy!”  Amado, sé consciente de Su favor.  Créelo.  Confiésalo.  ¡Y lo vas a experimentar!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

domingo, 28 de octubre de 2018

Declara La Palabra De Dios Sobre Tu Situación


Diré yo al Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.”
Salmos 91:2
Cuando una gran tormenta se levantó mientras Jesús y Sus discípulos estaban en un barco en el mar de Galilea, Él no dijo a Sus discípulos: “La tormenta está aquí para enseñarnos valor.”  En cambio, Él tomó autoridad sobre la tormenta y dijo: “¡Calla, enmudece!”  Y hubo una calma perfecta. (Marcos 4:39)
Cuando conoció a la viuda de Naín cuyo hijo único había muerto, y en otra ocasión, a las dos hermanas cuyo hermano Lázaro había muerto, Él no les dijo: “Dios quería llevárselo a casa.”  No, Él habló al hijo muerto: “Joven, a ti te digo: ¡Levántate!” (Lucas 7:14).  Y de pie frente a la tumba de Lázaro, El dijo: “¡Lázaro, ven fuera!” (Juan 11:43) Y ambos hombres volvieron a la vida.
¿Qué has estado diciendo acerca de tu situación?
Cuando sientas el dolor en tu cuerpo, no digas del Señor: “Dios quiere que esté enfermo para enseñarme a confiar más en Él.”  En cambio, di: “Señor Jesús, te doy gracias porque por Tus heridas yo fui sanado”. (1 Pedro 2:24)
Y mientras luchas por llegar a fin de mes, no digas del Señor: “El Señor me mantiene pobre para que permanezca humilde.”  En cambio, di: “El Señor es mi pastor; nada me falta”. (Salmos 23:1)
Estamos viviendo en los últimos días, hay ataques terroristas y virus mortales que están al acecho a nuestro alrededor, y el mundo tiene miedo.  Pero nosotros no vamos a hablar palabras negativas, ni vamos tener miedo como la gente del mundo.  En cambio, vamos a hablar la Palabra de Dios y vamos a reinar sobre estas cosas.  Al igual que el salmista, diremos del Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío”.
Así que, averigua lo que la Palabra de Dios dice acerca de tu situación, créelo y decláralo.  Y ya que la Palabra de Dios no puede regresar a Él vacía (Isaías 55:11), ¡tú verás que lo que crees y has confesado, sucederá!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 11 de julio de 2018

Comienza A Usar Tu Medida De Fe


… la medida de nuestra fe dada por Dios.
Romanos 12:3 (NTV)
Como hijos de Dios, nosotros nunca debemos decir: “Yo no tengo nada de fe.”  Decir esto es lo mismo que decir que Dios es un mentiroso porque Su Palabra nos habla sobre “la medida de nuestra fe dada por Dios.”
¿Por qué entonces la fe de algunos parece ser más fuerte que la de otros?
Bien, la fe es como los músculos.  Todos hemos nacido con una medida de músculos.  Pero algunos de nosotros desarrollamos nuestros músculos mejor que otros.  Los fisicoculturistas, por ejemplo, ejercitan sus músculos muy constantemente para hacerlos crecer grandes y fuertes.
De la misma manera, tu medida de fe crece cuando tú la alimentas y la utilizas.  Cada vez que tú escuchas o lees la Palabra de Dios, estás alimentando tu fe.  Cuando confiesas la Palabra de Dios y esperas que buenas cosas te sucedan, estás utilizando tu fe.  Y mientras más la uses, más crecerá.
Así que, utiliza tu fe.  Puedes comenzar con dolores de cabeza, por ejemplo.  Cuando tengas dolor de cabeza, en vez de ir corriendo hacia tus pastillas, utiliza tu fe.  Pídele a Dios sanidad, confía en Él y dale gracias por esa sanidad.
Ahora bien, no me mal entiendas, no hay nada de malo en tomar medicina.  Y si debes ir al doctor, tampoco te sientas condenado.  Solo comienza a utilizar tu fe en un nivel en el que te sientas cómodo haciéndolo.  Si necesitas ir al doctor, entonces ve con fe, orando: “Abba Padre, voy a ir al doctor.  Te pido a Ti en el nombre de Jesús que le des sabiduría al doctor, para darme un diagnóstico acertado.  Mi confianza no está en él, sino en Ti.”
Y cuando tomes tu medicina, no solo tragues las pastillas.  En fe, di: “Señor, santifica esta medicina,”  entonces tómala.  Esto es porque algunas medicinas tienen efectos secundarios negativos.  Así que, cuando tú le pides a Dios que la santifique, Él bendice esa medicina.  ¡Y lo que va a suceder en ti, haciéndose más grande y poseyendo tu cuerpo hasta que esté totalmente extendida, es salud divina!
Amado, te ha sido dada una medida de fe.  Comienza a usarla, creyendo que es esta medida de tu fe es la que hará que tú tomes del inagotable poder de un Dios fiel y amoroso.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 14 de junio de 2018

Confesar Tu Justicia Complace A Dios


… la justicia que es de la fe, dice…
Romanos 10:6
Cada vez que tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo,” Dios Padre se complace.  Que tú confieses que eres la justicia de Dios en Cristo, le recuerda a Él lo que Su Hijo hizo para que tú te volvieras justo.
Además, al hacerte justo, Dios se está mostrando a Sí Mismo justo —“para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.” (Romanos 3:26)
Cada vez que Jesús te escucha confesando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo,” Su corazón se llena de placer también, porque tú estás apropiándote de eso por lo que Él sufrió y murió para darte.
El Espíritu Santo, que ahora habita en ti para convencerte de justicia (Juan 16:10), también se alegra cuando tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Él se complace cuando tú fluyes con Él.
El deleite de la Trinidad no es la única cosa que tú ganas cuando declaras: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  La Biblia nos dice que cuando tú “buscas primero el reino de Dios y Su justicia… todas estas cosas te serán añadidas.” (Mateo 6:33)
Así sea comida, ropa, u otras necesidades de vida, “todas estas cosas” te serán añadidas.  Éstas no solo te serán dadas, sino te serán añadidas como herencia, cuando tú busques primero Su justicia.
Tú no necesitas usar tu fe para cada una de las necesidades de vida.  Sólo necesitas usar tu fe para una cosa —creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y esto hará que todas las bendiciones que tú buscas, vengan en pos de ti y te alcancen!  
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 4 de junio de 2018

Redimido De Todo Tipo De Enfermedad


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: ‘Maldito todo el que cuelga de un madero’)
Gálatas 3:13
Aquel que sanaba  a los leprosos, abría los ojos de los ciegos y hacía a los cojos andar, llevó tus pecados, enfermedades y toda maldición cuando colgaba en la cruz del Calvario.  Las maldiciones que estaban destinadas a ti a causa de tus pecados, cayeron sobre Él en tu lugar.  Él fue maldecido en tu lugar, para redimirte de toda maldición que vino como resultado de quebrantar las leyes de Dios.
¿Cuáles son estas maldiciones?  Ellas están listadas en Deuteronomio 28.  Es una lista larga y detallada.  No te asustes cuando leas las maldiciones, ¡alégrate porque Cristo te ha redimido de cada una de ellas, incluyendo aquellas maldiciones de enfermedad!
¿Estás tú siendo afectado por tuberculosis, fiebre o inflamación? (Deuteronomio 28:22)  ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
¿Tienes alguna infección de la piel, tumores o picazón que los doctores dicen que no puede ser sanada? (Deuteronomio 28:27)   ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
Tal vez la tuya sea una enfermedad seria y duradera. (Deuteronomio 28:59)  No importa.  ¡Cristo te ha redimido de toda enfermedad duradera!
“Bueno, Pastor Prince, has cubierto tuberculosis, fiebre, picazón… pero, ¿qué hay de mi enfermedad?  No está incluida en Deuteronomio 28.  ¿Acaso Jesús olvidó mi enfermedad?”
No, ¡Su obra es perfecta!  Mira Deuteronomio 28:61: “También toda enfermedad y toda plaga que no están escritas en el Libro de esta Ley, el Señor traerá sobre ti hasta que seas destruido.”  Esto lo cubre todo.  Así que, ¡si Cristo te ha redimido de esta maldición, entonces Él te ha redimido de todo tipo de enfermedad!  Yo no me preocupo por las nuevas enfermedades que el mundo descubre, ¡porque Cristo nos ha redimido de todo tipo de enfermedad!
Ahora, si tú tienes una enfermedad en particular, di: “Ésta (nombre de la enfermedad) es parte de la maldición de la ley.  Pero Gálatas 3:13 dice que Cristo me ha redimido de la maldición de la ley.  ¡Por lo tanto, yo he sido redimido de (nombre de la enfermedad)!”  Cree y confiesa esto todos los días, ¡y tan cierto como que Jesús llevó toda maldición de enfermedad, tu sanidad estallará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 12 de marzo de 2018

Dios Te Da Un Trato Preferencial Inmerecido


… Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Romanos 1:7
Cuando viajas en avión en primera clase, los asistentes de cabina te dan tratamiento de primera clase.  Ellos te preguntan: “¿Está todo bien señor?”  Te preguntan también “¿qué revistas quiere leer?”  Te dan una frazada si tienes frio.  Te dan comida de mejor clase.  Te dan un trato preferencial, comparado con quienes viajan en clase económica.
La gracia de Dios se define como “favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos”.  Y una de las definiciones de favor es “trato preferencial”.  Hoy, Dios quiere que tú sepas que tienes Su favor sobre ti.  Quiere que sepas que Él te da un trato preferencial que no mereces.  Y quiere que tú dependas de esto y tomes total ventaja de esto toda tu vida.
Dios también quiere que sepas que Su favor en tu vida puede incrementar.  Tú puedes experimentar más de Su favor día a día.  ¿Cómo?  La Biblia nos dice en 2 Pedro 1:2 que la gracia de Dios (Su favor), se multiplica en nosotros “en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesucristo”.  Así que, mientras más contemples a Jesús y Su amor por ti, y más creas y confieses que el favor de Dios está sobre ti, más verás Su favor trabajando para ti.
Si eres doctor, vas a notar que los pacientes te favorecen y vas a tener más pacientes de los que puedas atender.  Si eres empresario, vas a encontrar personas que quieren hacer negocios contigo porque tú les agradas y se sienten bien contigo.  Luego, vas a tener más negocios de los que puedas manejar y ¡vas a necesitar un plan de expansión!
Cuando el favor de Dios brilla en tu iglesia, resulta que tus instalaciones son demasiado pequeñas para las personas que semana a semana hacen cola para asistir a los servicios.  Así que, cuando las personas se asombren y pregunten “¿Qué está pasando aquí?”  Tú puedes decirles: “¡Es el favor de Dios que se multiplica sobre nosotros!”  ¡Y éste es totalmente inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

domingo, 18 de febrero de 2018

Habla Palabras Que Cambian La Vida


Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.
Proverbios 18:21
¿Sabías que lo que tú dices tiene un gran impacto en tu  calidad de vida?  Tus palabras llevan poder y autoridad.  La Biblia lo pone de esta manera en Proverbios 18:21 —“Muerte y vida están en poder de la lengua.”
Así que, en vez de hablar palabras que concuerdan con la derrota y la negatividad que estás viendo en tus circunstancias, declara confiadamente las promesas de bien, de Dios sobre tu vida.  Mientras te mantengas hablando bien sobre ti mismo, tus seres queridos, y tus situaciones, comenzarás a experimentar el favor y la bondad de Dios.
Ahora, yo no te estoy pidiendo que ignores esa enfermedad en tu cuerpo, esa escasez con la que estás luchando, o esa situación difícil en el trabajo.  Te estoy pidiendo que confieses la verdad de la Palabra de Dios, frente a lo que estás viendo en tu vida.
Mi amigo, muerte y vida están en poder de tu lengua, así que, escoge hablar vida.  ¡Comienza hoy hablando y llamando a existencia tu victoria y tus bendiciones!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince


jueves, 10 de agosto de 2017

El Poder Para No Pecar Más

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…
Romanos 8:1


Hoy quiero hablarte acerca de cómo puedes tener una vida de pensamientos victoriosos.  Sé que puedes experimentar tentaciones y pensamientos pecaminosos de vez en cuando.  Pero aquí está el punto: Justo en medio de esa tentación, necesitas saber que “ahora, pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”  Nota que este versículo está en tiempo presente.   Justo ahora, incluso si en este mismo momento hay pensamientos pecaminosos pasando por tu mente, ¡no hay condenación porque tú estás en CRISTO JESÚS!
Tú no puedes evitar que las aves vuelen sobre tu cabeza, pero ciertamente puedes evitar que construyan un nido en ella.  Del mismo modo, tú no puedes evitar que las tentaciones, los pensamientos y deseos pecaminosos pasen por tu mente, pero ciertamente puedes evitarte a ti mismo actuar en base a ellos.  ¿Cómo?  ¡Confesando al momento de la tentación, que tú eres la justicia de Dios en Cristo Jesús y por lo tanto no hay ninguna condenación para ti!
El poder de Jesús para vencer toda tentación se activa cuando tú eres consciente de que incluso en el momento de la tentación, Jesús está contigo y que tú eres justo en Él, ¡y no por tus propias obras! (Romanos 4:6)  Cuando haces esto, tú rechazas la condenación de la tentación que estás enfrentando.  Ahora tú podrás descansar en tu identidad de justicia en Cristo, que no es por tus obras, y podrás liberar el poder de Cristo en ti, para levantarte por encima de la tentación.  ¡Esto, amado, es la vida victoriosa en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 21 de abril de 2017

La Gracia De Dios Te Da Descanso

Porque Tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de Tu favor.
Salmo 5:12


¿Recuerdas la historia de Rut?  Rut era una pobre viuda moabita que terminó conociendo y casándose con Booz, uno de los hombres más ricos de Belén.  Su vida empezó a cambiar para bien después de que ella confesó gracia sobre sí misma.  Cuando ella salió a recoger espigas, “aconteció que aquella parte del campo era de Booz.” (Rut 2:2-3)
Lo que Dios hizo por Rut, Él lo puede hacer por ti también.  Él puede hacer que los acontecimientos correctos sucedan para ti.  Solamente cree y confiesa que tú tienes gracia con Él.  Rut confesó gracia y sucedió que se halló en el campo de Booz.  ¿Quién crees que la estaba dirigiendo y guiando?
Con toda nuestra “sabiduría” y altos IQs, no siempre somos capaces de colocarnos a nosotros mismos en el lugar correcto en el tiempo correcto para experimentar bendiciones o aún para librar desastres.  Solo Dios puede hacer esto de forma sobrenatural.  Es por eso que Su gracia o favor nos da descanso.  Porque cuando tú confías en la gracia de Dios, aún si no eres muy inteligente en lo natural, ¡Dios puede ponerte en el lugar correcto en el momento correcto y prosperarte!
Amado, cuando tú vives la vida creyendo que tú eres favorecido por Dios, no tienes que preocuparte sobre las cosas que no conoces.  Cree que Dios va a darte a conocer lo que necesitas saber.  No tienes que vivir la vida tratando de asegurarte que tienes todo cubierto.  Descansa en el inmerecido e injustificable favor de Dios, ¡y míralo a Él colocarte en el lugar correcto, en el momento correcto!
Viendo a través de los ojos de la fe,   
Joseph Prince


Rut 2:2-3  “2 Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía. 3 Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec.”


miércoles, 1 de junio de 2016

La Mente De Cristo No Envejece

… Nosotros tenemos la mente de Cristo.
1ª Corintios 2:16
“Ah, mi memoria ya no es tan buena como solía ser.  Debo estar haciéndome viejo”.  ¿Has escuchado esto antes?  Quizás tú mismo has dicho esto un par de veces.  Pero, ¿quién dice que a medida que envejecemos, estamos supuestos a olvidar las cosas?
Cuando el difunto Reverendo Kenneth E. Hagin estaba en sus ochentas, él aún era una persona saludable y fuerte.  Este asombroso hombre de Dios podía correr alrededor de una plataforma mientras predicaba.  Y quienes lo han escuchado predicar podrían decirte que él tenía una memoria increíble con la que podía recordar detalles específicos, tales como el día de la semana en la que una fecha específica cayó, e incluso el momento.  ¡Aún a esa edad, la memoria de ese hombre era magnífica!
Una vez, él compartió cómo había comenzado a olvidar cosas cuando estaba en sus cincuentas.  Él había leído una revista médica que decía que cada día millones de células en nuestro cerebro mueren.  Él no se dio cuenta, pero esas palabras llegaron a su espíritu y él comenzó a olvidar cosas.
Así que le preguntó al Señor, “¿Qué me está pasando?”  Y el Señor le dijo: “Tú leíste ese artículo y lo creíste”.  Él se arrepintió y le preguntó al Señor, ¿qué debía hacer?  El Señor le dijo: “Confiesa Mi Palabra.  Mi Palabra dice que tú tienes la mente de Cristo, y la mente de Cristo nunca olvida.”  Él comenzó a confesar que tenía la mente de Cristo y fue así como su memoria permaneció ágil por el resto de su vida.
Mi amigo, la Palabra de Dios dice que tú tienes la mente de Cristo.  ¡La mente de Cristo no es vieja, lenta, ni olvidadiza!  Sin importar lo viejo que te has vuelto.  Tú no tienes que convertirte en una persona olvidadiza.  No creas, ni confieses lo que la ciencia médica o tus amigos dicen.  Cree y confiesa la Palabra de Dios que da vida.
El poder de la vida y la muerte están en tu lengua (Proverbios 18:21).  Así que, usa tu lengua para vida.  No te sientes por ahí diciendo: “Me estoy volviendo viejo y olvidadizo”.  Di: “Yo tengo la mente de Cristo.  ¡Mi mente es ágil y rápida porque es la mente de Cristo!”  ¡Créelo, confiésalo y mira a tus pensamientos y memoria funcionar así!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Tú tienes la mente de Cristo, que no es vieja, lenta, ni olvidadiza!


viernes, 22 de abril de 2016

Confesar Tu Justicia Complace A Dios

… la justicia que es de la fe, dice…
Romanos 10:6

Cada vez que tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo,” Dios Padre se complace.  Que tú confieses que eres la justicia de Dios en Cristo, le recuerda a Él lo que Su Hijo hizo para que tú te volvieras justo.
Además, al hacerte justo, Dios se está mostrando a Sí Mismo justo —“para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.” (Romanos 3:26)
Cada vez que Jesús te escucha confesando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo,” Su corazón se llena de placer también, porque tú estás apropiándote de eso por lo que Él sufrió y murió para darte.
El Espíritu Santo, que ahora habita en ti para convencerte de justicia (Juan 16:10), también se alegra cuando tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Él se complace cuando tú fluyes con Él.
El deleite de la Trinidad no es la única cosa que tú ganas cuando declaras: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  La Biblia nos dice que cuando tú “buscas primero el reino de Dios y Su justicia… todas estas cosas te serán añadidas.” (Mateo 6:33)
Así sea comida, ropa, u otras necesidades de vida, “todas estas cosas” te serán añadidas.  Éstas no solo te serán dadas, sino te serán añadidas como herencia, cuando tú busques primero Su justicia.
Tú no necesitas usar tu fe para cada una de las necesidades de vida.  Sólo necesitas usar tu fe para una cosa —creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y esto hará que todas las bendiciones que tú buscas, vengan en pos de ti y te alcancen!  
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Usa tu fe simplemente para creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y las bendiciones que buscas vendrán en pos de ti y te alcanzarán!


sábado, 16 de abril de 2016

Bendecido En Donde Quiera Que Estés

Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo.
Deuteronomio 28:3

Puede que hayas escuchado a personas que piensan que para tener mejor “suerte,” tienen que cambiarse a una nueva casa, trabajar para cierta compañía o incluso migrar a otro país.
La verdad es que no es el lugar el que te trae las bendiciones, sino el hecho de que la bendición de Dios está contigo.  Y en tu caso, hijo de Dios, tu ya eres bendecido con toda bendición espiritual en Cristo Jesús (Efesios 1:3).  Él ha pagado por tus bendiciones con Su sangre.  Así que, ¡la bendición no está en el lugar, sino en el hombre!
Fue en la ciudad de Jerusalén que Jesús fue azotado, maldecido y escupido.  Y fue fuera de la ciudad, en el monte Calvario, que Él fue traspasado y crucificado.  ¡Es por eso que tú eres bendecido en la ciudad y fuera de ella, en el campo!  De hecho, tú eres bendecido a pesar de tu ubicación.
Quizá trabajes en una compañía no-cristiana y no le agrades mucho a tu jefe.  De hecho, puede que ocasionalmente él te trate mal.  Pero Dios todavía puede bendecirte a pesar de tu jefe.  Tú eres bendecido porque crees en Dios por ello.  No tiene nada que ver con tu jefe o la compañía. 
¿Por qué entonces te parece no ver las bendiciones?
Mi amigo, si tú no ves las bendiciones, revisa lo que has estado creyendo y diciendo.  Algunas personas se quejan y culpan a todos y a todo a su alrededor por su carencia de bendiciones —a sus padres, su raza, su género, su medio ambiente y su gobierno.  Amado, yo quiero que tú creas y confieses que eres bendecido debido a la obra terminada de Jesús en la cruz, no porque seas de cierta raza o trabajes en cierto lugar.
No importa en dónde tú trabajes o vivas, de qué color es tu piel, o lo que haces para vivir.  ¡Si Dios te bendice, tú eres bendecido!  Y todo es debido a Jesús.  Así que, declara para ti mismo: “¡Yo soy bendecido en donde sea que esté —soy bendecido en la ciudad, y bendecido en el campo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡La bendición de Dios no está en el lugar, sino en el hombre!