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domingo, 15 de marzo de 2020

La Sobreabundante Gracia De Dios Para Ti


Inspiración de Gracia
Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra.  (2 Corintios 9:8)
Si tú estuvieras en la misma sinagoga que el hombre de la mano seca (ver Lucas 6:6–11), ¿cómo lo verías y qué crees que le habrías dicho?
Jesús estaba predicando en esa sinagoga cuando vio al hombre con la mano seca.  Pero Él también vio gracia sobreabundante alrededor de esa mano para su sanidad y perfección.  Él ve de manera diferente a nosotros.  Él ve lo invisible.  Él ve que el reino de Dios está aquí, siempre presente en toda situación, con provisión sobreabundante.  Nosotros solo vemos lo visible, lo que es tangible, temporal y que nos parece tan real.
Pero Jesús vio gracia sobreabundante en esa mano seca, para sanarla, porque tú no le dices a un hombre con una mano seca: “Extiende tu mano”, a menos que estés viendo la provisión, la sobreabundancia para el perfeccionamiento de esa mano.  Jesús llamó a existencia la gracia sobreabundante para que esta envolviera la mano seca de ese hombre y la mano se sanó.
Es posible que una persona enferma tenga gracia sobreabundante sobre ella y sin embargo, que esa gracia sobreabundante no sane su cuerpo.  Esto es porque esa persona sigue atenta lo que le hace falta o el problema que está viendo.  Está más preocupada por lo que es visible y temporal.
En lugar de llamar a existencia, reconocer y confesar la sobreabundancia de la gracia de Dios, confiesa su circunstancia negativa todo el tiempo.  Entonces, aunque la gracia sobreabundante esté allí, está allí en vano.  ¿No es esto triste?
Jesús llamó a existencia la vida y la vida saltó, haciéndose visible.  Nosotros debemos llamar a existencia lo que queremos ver.  Di: “Padre, te agradezco porque en este momento, aunque mi salud está bajo ataque, hay una gracia sobreabundante disponible para mi sanidad y salud.  Yo la llamo a existencia y la recibo ahora en el nombre de Jesús.  ¡Amén!”
Amigo, no seas consciente de lo que ves que hace falta o lo que perdiste.  ¡Sé consciente de la gracia sobreabundante de Dios para ti y aprovéchala!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 21 de agosto de 2019

Desea El Favor Inmerecido De Dios, No El Favoritismo


Medita En
Y los patriarcas tuvieron envidia de José y lo vendieron para Egipto. Pero Dios estaba con él, y lo rescató de todas sus aflicciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón, rey de Egipto, y éste lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.  (Hechos 7:9–10)
Es importante que reconozcas que hay una diferencia significativa entre el favor inmerecido de Dios y el favoritismo.  El favor inmerecido de Dios está basado completamente en el mérito de Jesús y lo recibimos por medio de Su obra terminada en la cruz.  Nosotros no hicimos nada para merecer Su favor.  Este es completamente inmerecido.  El favoritismo, sin embargo, apesta a esfuerzo propio.  Las personas que dependen del favoritismo para ser promovidos, tienen que recurrir a la adulación servil, a la política de oficina, a tácticas de manipulación, a las puñaladas por la espalda y a toda clase de compromisos, solo para obtener lo que quieren.  Ellos hacen uso de todos sus esfuerzos para abrirse puertas por sí mismos y en el proceso, se pierden.
Dios tiene una manera superior y mejor para ti.  A Él le duele ver a Sus preciosos hijos arrastrándose como aduladores solo para salir adelante en la vida.  Si una puerta se cierra, ¡que así sea!  Cree con plena confianza, que Dios tiene un mejor camino para ti. ¡Tú no tienes que depender del favoritismo para mantener las oportunidades abiertas para ti cuando tienes el favor inmerecido de Dios!
Así era como operaba José.  Él dependía del Señor para su éxito y no del favoritismo, el cual habría requerido de su parte, comprometer sus creencias.  Cuando la esposa de Potifar, que probablemente era una de las mujeres más bellas de la tierra, intentó seducir a José para que se acostara con ella, José se paró firme sobre el fundamento del favor inmerecido.
Él se negó, diciendo: “No hay nadie más grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios? (Génesis 39:9)
Por sus palabras, está claro que José conocía la fuente de su éxito, favor y bendiciones.  Él no veía el ceder ante la esposa de Potifar como una gran maldad y pecado solo contra Potifar, sino también contra Dios. Él sabía que cada bendición que había experimentado era el resultado del favor del Señor sobre él.  Él sabía que no fue Potifar quien lo promovió de ser un humilde esclavo para convertirse en el supervisor de todas las propiedades de Potifar.  ¡Fue el Señor!
De igual manera en tu vida, reconoce y regocíjate de que es el Señor la fuente de tus bendiciones y éxito.  No tienes que recurrir a intentar ganarte el favor de personas importantes en tu vida.  Es el favor del Señor sobre ti lo que te prepara para que recibas reconocimientos, promociones y aumentos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 7 de marzo de 2014

Dios Es Un Buen Padre

Medita En
… qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si le pide un pescado, le dará una serpiente?  Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?
Mateo 7:9-11
¿Cómo sabemos que Dios es un buen Dios y un buen Padre?
Jesús trató con esta pregunta sencillamente haciendo esta otra pregunta: “¿Si los padres terrenales, imperfectos como son, saben cómo dar buenos regalos a sus hijos, no creen ustedes que su amoroso Padre que está en el cielo será aún mejor?”
Mi amigo, ¿si tu hijo te pide pan, le darías una piedra?  ¡Ciertamente no!  Tú le darías el mejor pan que puedas encontrar.  ¡Cuánto más entonces, tu Padre celestial te dará buenas cosas cuando se las pides!
Amado, medita este día en Su amor y Sus dulces misericordias para ti.  Reconoce en tu corazón que Dios es un buen Padre para ti.  Así que si necesitas algo hoy, solo pídeselo a Él.  Y mientras le pides, ¡comprende que es Su gozo el verte a ti, Su amado hijo, bendecido con lo mejor de Él!
Bendiciones,
Joseph Prince