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viernes, 25 de octubre de 2019

La Paz De Jesús Te Prepara Para El Éxito


Medita En

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.  (1 Juan 4:18)

Jesús te da Su shalom para prepararte para el éxito en la vida. No puedes ser exitoso en tu matrimonio, familia y carrera cuando estás lisiado y paralizado por el temor. Hoy, mientras lees esto, creo con todo mi corazón que Jesús ya ha comenzado una obra en tu corazón para liberarte de todos tus temores, sean los que sean.  Puede ser el temor al fracaso, el temor al éxito, el temor a las opiniones de las personas acerca de ti o incluso el temor de que Dios no esté contigo.
Todos los temores que estás experimentando hoy en tu vida comenzaron con una mentira, una mentira que de alguna manera has creído. Quizás has creído que Dios está enojado y disgustado contigo, y que Su presencia está lejos de ti. Por eso la Biblia dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.” 
Esta escritura nos dice que cuando comienzas a tener la revelación de que Dios te ama perfectamente (no por lo que has logrado, sino por lo que Jesús ha logrado por ti), esa revelación del favor inmerecido de Jesús expulsará todo temor, toda mentira, toda ansiedad, toda duda y toda preocupación de que Dios está en tu contra. ¡Mientras más clara sea tu revelación de Jesús y cómo Él te ha hecho perfecto, serás más libre para recibir Su shalom completo y tener éxito en la vida!
Amigo, debes saber que, como creyente en Jesucristo, con Dios tienes paz absoluta. El nuevo pacto de la gracia también se conoce como el pacto de paz. Hoy, tú estas parado en la justicia de Jesús y no en la tuya. Hoy, gracias a Jesús, Dios te dice esto: “No me enojaré contra ti, ni te reprenderé [condenaré]. Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, pero mi misericordia no se apartará de ti, y el pacto de paz no será quebrantado.” (Isaías 54: 9–10)
Dios está de tu lado. Jesús Shalom está de tu lado para que tengas éxito en la vida. Todos los recursos del cielo están de tu lado. Incluso si estás atrapado en medio de una tormenta en este momento, solo piensa en la imagen de los polluelos de águila durmiendo profundamente a pesar de la tormenta, acurrucados bajo las alas de su madre, su protectora y proveedora. Y que el shalom de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde tu corazón y mente a través de Cristo Jesús. (Ver Fil. 4: 7) ¡Camina en esta paz, amigo y descansa en Su shalom!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 13 de septiembre de 2019

Ora Por Acontecimientos Correctos


Medita En
La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.  (Santiago 5:16, NTV)
La palabra hebrea qarah es usada a menudo en la Biblia para explicar los acontecimientos ordenados por Dios.  La primera vez que se menciona qarah es en Génesis 24:12, cuando Abraham envía a su siervo a buscar una novia para su hijo, Isaac.  El siervo no sabía qué chica sería la correcta, por lo tanto, oró: “Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham”.  La frase “te ruego que me des éxito”, es la palabra qarah.  El siervo le pidió a Dios que le diera qarah —un acontecimiento correcto.  Esto se relaciona con pega qarah que son ”acontecimientos orados”.  Si continúas leyendo la historia, verás cómo el siervo de Abraham tuvo éxito en su asignación.
En lo que quiero que te concentres aquí es en la postura del siervo.  Él oró por la ayuda, intervención y guianza de Dios.  Él tenía una postura de humildad.  Todos necesitamos al Señor en nuestras vidas diarias.  Sin importar cuán inteligentes seamos, nosotros no podemos ubicarnos por nuestra propia cuenta, en el lugar correcto en el momento correcto, el cien por ciento del tiempo.  Solo el Señor puede hacer esto por nosotros.  Si nos mantenemos “humildes” y nos apoyamos en el Señor para obtener sabiduría, dirección y entendimiento, Él nos guiará y nos protegerá.  Orar es adoptar una postura de humildad.  Le está diciendo a Dios: “Padre, yo no puedo, pero Tú si puedes”.
Una señora que asiste a nuestra iglesia regularmente compartió con nosotros que en uno de sus viajes al extranjero, ella estaba tan absorta en su tiempo de intimidad con el Señor, que se perdió el desayuno en el hotel en el que se hospedaba.  Pero mientras estaba en su habitación, un horrible ataque terrorista tuvo lugar en el restaurante del hotel.  Ella estaba pasando ese tiempo al abrigo del Altísimo y fue sobrenaturalmente guiada a quedarse en Su presencia esa mañana.  Ella humildemente priorizó su tiempo con el Señor sobre el tiempo programado para su desayuno.  Si hubiera bajado a comer, ella habría estado en el lugar equivocado, en el momento equivocado.
Por eso me gusta llamar al Salmo 91 la Oración de Protección.  Cuando oramos esta oración, estamos diciendo: “Señor Jesús, nosotros no podemos protegernos a nosotros mismos, pero Tú si puedes.  Nos humillamos ante Ti.  Sé nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestro Dios.  Seguramente Tú nos protegerás y nos librarás de sufrir daño en estos tiempos peligrosos.  Guíanos para estar en el lugar correcto, en el momento correcto y con las personas correctas”.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 21 de agosto de 2019

Desea El Favor Inmerecido De Dios, No El Favoritismo


Medita En
Y los patriarcas tuvieron envidia de José y lo vendieron para Egipto. Pero Dios estaba con él, y lo rescató de todas sus aflicciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón, rey de Egipto, y éste lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.  (Hechos 7:9–10)
Es importante que reconozcas que hay una diferencia significativa entre el favor inmerecido de Dios y el favoritismo.  El favor inmerecido de Dios está basado completamente en el mérito de Jesús y lo recibimos por medio de Su obra terminada en la cruz.  Nosotros no hicimos nada para merecer Su favor.  Este es completamente inmerecido.  El favoritismo, sin embargo, apesta a esfuerzo propio.  Las personas que dependen del favoritismo para ser promovidos, tienen que recurrir a la adulación servil, a la política de oficina, a tácticas de manipulación, a las puñaladas por la espalda y a toda clase de compromisos, solo para obtener lo que quieren.  Ellos hacen uso de todos sus esfuerzos para abrirse puertas por sí mismos y en el proceso, se pierden.
Dios tiene una manera superior y mejor para ti.  A Él le duele ver a Sus preciosos hijos arrastrándose como aduladores solo para salir adelante en la vida.  Si una puerta se cierra, ¡que así sea!  Cree con plena confianza, que Dios tiene un mejor camino para ti. ¡Tú no tienes que depender del favoritismo para mantener las oportunidades abiertas para ti cuando tienes el favor inmerecido de Dios!
Así era como operaba José.  Él dependía del Señor para su éxito y no del favoritismo, el cual habría requerido de su parte, comprometer sus creencias.  Cuando la esposa de Potifar, que probablemente era una de las mujeres más bellas de la tierra, intentó seducir a José para que se acostara con ella, José se paró firme sobre el fundamento del favor inmerecido.
Él se negó, diciendo: “No hay nadie más grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios? (Génesis 39:9)
Por sus palabras, está claro que José conocía la fuente de su éxito, favor y bendiciones.  Él no veía el ceder ante la esposa de Potifar como una gran maldad y pecado solo contra Potifar, sino también contra Dios. Él sabía que cada bendición que había experimentado era el resultado del favor del Señor sobre él.  Él sabía que no fue Potifar quien lo promovió de ser un humilde esclavo para convertirse en el supervisor de todas las propiedades de Potifar.  ¡Fue el Señor!
De igual manera en tu vida, reconoce y regocíjate de que es el Señor la fuente de tus bendiciones y éxito.  No tienes que recurrir a intentar ganarte el favor de personas importantes en tu vida.  Es el favor del Señor sobre ti lo que te prepara para que recibas reconocimientos, promociones y aumentos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 11 de junio de 2019

Medita En La Palabra De Dios


Medita En
Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.  (Josué 1:8)
Mira las instrucciones que Dios le dio a Josué cuando fue designado el sucesor de Moisés: “Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito”.  Dios le dijo a Josué que para tener buen éxito, tenía que meditar en la ley día y noche.  Josué vivía bajo el antiguo pacto, así qué, ¿cómo podríamos nosotros, que vivimos bajo el nuevo pacto, beneficiarnos de esta escritura?
Necesitamos leer esta porción de las Escrituras bajo la lupa de la obra terminada de Jesús.  Es por eso que es fundamental que estemos firmemente establecidos sobre la base sólida del nuevo pacto de la gracia.  Y ahora que tú sabes que ya no estamos bajo la ley (Romanos 6:14), ¿cuál es la nueva forma pactada para ser bendecidos y experimentar un buen éxito?  Josué solo tenía la ley para meditar en ella, porque el Nuevo Testamento no había sido escrito todavía.  Para nosotros, el secreto para el buen éxito se encuentra en meditar en la Palabra de Dios a la luz del nuevo pacto de la gracia.
Antes de que podamos analizar lo que significa meditar en la Palabra de Dios, ¿qué exactamente significa “meditar”?
Cuando la Biblia habla de meditación, no se refiere a un ejercicio mental.  La palabra hebrea usada para meditación en el Antiguo Testamento es la palabra hagah, que significa pronunciar o murmurar.  Así que hagah es hablar en voz baja.  Observa que el Señor le dijo a Josué: “Este libro de la ley no se apartará de tu boca…”  Él no dijo “no se apartará de tu mente”.  La clave para meditar en la Palabra de Dios no está en la contemplación mental.  ¡Está en hablar las promesas de Dios con tu boca!
"Pastor Prince, ¿significa esto que yo debo mantenerme repitiendo la Palabra de Dios?  Por ejemplo, ¿debería permanecer diciendo 'por Sus heridas yo he sido sanado', cuando necesito sanidad? "
Meditar en la Palabra de Dios no significa hacer repeticiones vanas de las escrituras.  Es mucho más y es algo que primero ocurre en lo profundo de tu corazón.  El salmista David capturó la esencia de la meditación con gran precisión cuando dijo: “Ardía mi corazón dentro de mí; mientras meditaba, se encendió el fuego; entonces dije con mi lengua”. (Salmos 39: 3)  Al meditar en la Palabra de Dios, pídele al Espíritu Santo que te dé una nueva revelación de Jesús.  Permite que esa escritura arda con Su revelación en tu corazón.  Y conforme tú pronuncies esa revelación ardiente, Dios estará ungiendo las palabras que hablas.  Entonces, cuando tú declares: “por Sus heridas yo he sido sanado”, y esa declaración sea pronunciada con la confianza de la revelación y fe en Jesús, ¡habrá poder en tu declaración!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 14 de mayo de 2019

Tu Derecho Al Favor Inmerecido De Dios


Medita En
Al que no conoció pecado [Jesucristo], [Dios] le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [Jesucristo].  (2 Corintios 5:21)
No hay duda de que todos los creyentes desean experimentar el favor inmerecido de Dios en sus vidas. Todos queremos experimentar el éxito en nuestros matrimonios, familias, carreras y ministerios.  Todos queremos disfrutar de las mejores y más ricas bendiciones de Dios.  Queremos que Su provisión, salud y poder fluyan poderosamente en nuestras vidas, y sabemos que todas estas bendiciones están envueltas en el favor inmerecido de Dios.  Cuando Su favor inmerecido está de tu lado, nada puede oponerse a ti.  Pero si Su favor es inmerecido, ¿cómo pudimos calificar para él?  Si no podemos ganarlo, merecerlo o ser dignos de él, ¿cómo podemos estar seguros de que tenemos Su favor inmerecido?
Una de las principales cosas que deseo hacer a través de estos mensajes cortos es construir sobre las enseñanzas existentes acerca del favor y dar a los creyentes un fundamento firme sobre por qué hoy tenemos el derecho al favor inmerecido de Dios en nuestras vidas.  ¿Conoces las respuestas a las siguientes preguntas?
¿Por qué puedes esperar que te suceda lo bueno?
¿Por qué puedes disfrutar el favor inmerecido de Dios?
¿Por qué puedes pedirle cosas grandes a Dios?
Amado, todas tus respuestas se encuentran en el Monte Gólgota, el lugar de la calavera.  Es el lugar en donde el Hombre que no tuvo pecado se convirtió en pecado, para que tú y yo pudiéramos llegar a ser la justicia de Dios en Él.  Su justicia es tu derecho al favor inmerecido de Dios.
Tú puedes esperar lo bueno...
Tú puedes disfrutar el favor inmerecido de Dios...
Tú puedes pedirle a Dios cosas grandes...
... ¡porque tú fuiste hecho la justicia de Dios por medio del sacrificio de Jesús en la cruz!
No solo tomes mi palabra para creerlo.  Mira 2 Corintios 5:21 otra vez: "Al que no conoció pecado [Jesucristo], [Dios] le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [Jesucristo]”.
Tu justicia en Cristo es el fundamento seguro sobre el cual puedes construir tus expectativas para recibir el favor inmerecido de Dios.  Dios te ve a través de la lente de la cruz de Su Hijo y así como Jesús hoy es merecedor de bendiciones, paz, salud y favor, ¡tú también! (1 Juan 4:17)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 3 de abril de 2019

Cuando Dios Puede Usarte


Medita En
Dios los ha unido a ustedes con Cristo Jesús. Dios hizo que Él fuera la sabiduría misma para nuestro beneficio. Cristo nos hizo justos ante Dios; nos hizo puros y santos y nos liberó del pecado. Por lo tanto, como dicen las Escrituras: «Si alguien quiere jactarse, que se jacte solamente del Señor».  (1 Corintios 1:30–31, NTV)
Es Jesús, Su sabiduría en tu vida, Su justificación y Su perfecta obra redentora en la cruz los que te dan el éxito.  Así que, cuando presumes de tu éxito, puedes hacerlo solamente de Jesús.  Sin Jesús, tú no tienes nada de qué presumir.  Pero con Jesús en tu vida, tú puedes presumir de Él y solamente de Él por cada éxito y bendición que recibes a través de Su favor inmerecido.  Si tú eres fuerte, poderoso y sabio en ti mismo, entonces el favor inmerecido de Dios no puede fluir.  Pero cuando te das cuenta de tus debilidades y tu insensatez, y dependes de Jesús, ahí es cuando Su favor inmerecido puede fluir libremente en tu vida.
Vemos esto en la historia de Moisés.  En sus primeros 40 años como príncipe egipcio que era visto hacia arriba y admirado, él pensó que lo sabía todo.  La Biblia dice que en estos primeros 40 años, Moisés fue “un hombre poderoso en palabras y en hechos.”  (Hechos 7:22), pero Dios no pudo usarlo.  Sin embargo, en los siguientes 40 años, algo le sucedió a Moisés.  Él había huido de Egipto después de matar a un egipcio que golpeaba a un hebreo y fue a habitar en el desierto de Madián.  Allí se convirtió en pastor y ya no se le consideraba poderoso en palabras, ni en hechos.  A decir verdad, él incluso se había convertido en tartamudo (ver Éxodo 4:10).  Y en este punto de su vida, cuando él probablemente pensaba que era un ser insignificante en comparación con lo que había sido, y que sus días de gloria estaban detrás de él, Dios se le apareció y le dijo: “Te enviaré a Faraón, para que saques a Mi pueblo… de Egipto”.  (Éxodo 3:10)
Cuarenta años antes, en el apogeo de su fuerza, Moisés ni siquiera pudo enterrar adecuadamente a un egipcio al que había matado —él fue descubierto y forzado a huir. (Éxodo 2:11–15)  Pero ahora, despojado de su dependencia a su fuerza humana y consciente de sus debilidades, él entró a su llamado, dependiente únicamente del favor inmerecido de Dios.  Y esta vez, cuando Moisés agitó Su vara sobre el mar, el mar cubrió perfectamente a decenas de millares de egipcios. (Éxodo 14:26-28)
La Biblia nos dice que “Dios resiste a los soberbios, pero da gracia [favor inmerecido] a los humildes”. (1 Pedro 5:5)  Amado, Dios no impondrá Su favor inmerecido en nosotros.  Cuando queramos depender de nosotros mismos y de nuestra sabiduría, Él nos permitirá hacerlo.  Su favor inmerecido es dado a aquellos que humildemente reconocen que no pueden tener éxito en sus propias fuerzas y habilidades.  ¡Cuando nosotros soltamos y dependemos de Su favor inmerecido, Él asume el control y hace por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 13 de marzo de 2019

Prueba Todo Lo Que Escuchas Con La Palabra De Dios

Medita En
No desprecien las profecías, sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno.  (1 Tesalonicenses 5:20–21, NVI)
Te animo a someter a prueba todo lo que escuchas con la Palabra de Dios.  Siempre le digo a mi iglesia que lean la Biblia por sí mismos en vez de simplemente tragarse todo lo que cualquier predicador, incluyéndome a mí mismo, diga.  Se sabio y no simplemente te lo tragues todo —¡el anzuelo, el sedal, el plomo y el pescador con todo y botas!  Se prudente cuando escuches algo que no sienta bien en tu espíritu, como cuando un predicador te dice que “Dios te da enfermedades para enseñarte una lección”.  Pregúntate: “¿Se alinea esto con el nuevo pacto del favor inmerecido de Dios?  ¿Hay alguna escritura del nuevo pacto que respalde esta enseñanza?”
¡La respuesta es obvia una vez la alineas con Jesús y lo que Él ha hecho en la cruz por ti!  ¿Por qué te daría Dios enfermedades cuando Jesús tomó todas las enfermedades y dolores sobre Su propio cuerpo en la cruz?  Con absoluta seguridad en tu corazón de que la enfermedad no es de Dios, ¡tú puedes tener fe para ser sanado!  Pero, ¿qué seguridad podrías tener si creyeras la mentira de que esa condición viene de Dios?  Ahora, en vez de pensar que Dios está contra ti, ¡te diste cuenta de que Él está de tu lado!  ¡Tu confianza fue restaurada, tu fe renovada y Su sanidad puede fluir sin cesar a través de cada célula, tejido y órgano de tu cuerpo!
Déjame compartir contigo las palabras de Miles Coverdale, quien dijo: “Te ayudará mucho a comprender las Escrituras, si identificas y marcas no solo lo que se habla o se escribe, sino quién lo hace y a quién se dirige, con qué palabras, en qué tiempo, dónde, con qué intención, en qué circunstancia, considerando lo que pasó antes y lo que viene después”.
Concretamente, él dijo que para comprender la Biblia, necesitamos leer todo en su contexto.  Qué poderoso consejo recibimos del hombre que tradujo y produjo la primera Biblia en inglés en el Siglo XVI.
Mi amigo, separa correctamente los pactos cada vez que leas la Biblia y nunca serás avergonzado.  ¡Ahora que has recibido a Jesús en tu vida, tú estás bajo el nuevo pacto y es tu derecho del nuevo pacto disfrutar el favor inmerecido de Jesús para tener éxito en la vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 23 de febrero de 2019

La Sabiduría De Cristo En Acción

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Mas por obra Suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención.  (1 Corintios 1:30)
Amado, cuando dependes de la sabiduría de Dios para tener éxito, vas a ver que todo lo que haces prospera.  Simplemente observa cómo nuestro Señor Jesús siempre fluyó en sabiduría divina en Su ministerio terrenal.  Por ejemplo, mira lo que sucedió cuando los fariseos trajeron a Él a la mujer sorprendida en adulterio.  Los fariseos se acercaron a Él y citaron de la ley, diciendo: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio.  Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres, ¿tú, pues, qué dices?” (Juan 8: 4–5).
Ellos pensaron que habían tenido éxito atrapando a Jesús porque si Él les decía que la apedrearan, entonces lo acusarían de no demostrar el perdón y la gracia sobre los que Él había estado predicando.  Y si Él les decía que no deberían apedrearla, entonces los fariseos lo acusarían de romper la ley de Moisés y presentarían una acusación contra Él.
Los fariseos probablemente se enorgullecían de esa trampa astuta que habían ideado.  Por eso enfrentaron a Jesús en el área pública alrededor del templo.  Ellos querían avergonzarlo delante de las multitudes que habían venido a escucharlo enseñar.  Ahora, observa la sabiduría de Jesús en acción.  Él simplemente les dijo: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.” (Juan 8: 7).
¡Qué majestuoso!  Ellos vinieron a Jesús con la ley de Moisés y Jesús les dio la norma perfecta de la ley.  Sin inmutarse, Él simplemente retó a la persona que era perfecta ante la ley a lanzar la primera piedra.  Los fariseos que habían venido para atrapar a Jesús comenzaron a alejarse uno por uno, completamente silenciados.  Este mismo Jesús, con toda Su sabiduría, es hoy nuestro Cristo ascendido, que está sentado a la diestra del Padre y a quien la Biblia dice que “¡Se hizo para nosotros sabiduría!”
En este y otros relatos de Jesús en los Evangelios, podemos ver cómo en todo lo que hace, nuestro Salvador es completamente adorable.  Él nunca está temprano, nunca está tarde.  Él está siempre en el lugar correcto en el momento correcto.  Él está siempre en perfecta paz y no hay apuro en Él.  Cuando llegó el momento de ser tierno, Él fue infinitamente gentil, amable y perdonador —podemos ver esto en Su respuesta a la mujer que fue sorprendida en adulterio. (Juan 8:10–11)  Cuando llegó el tiempo de volcar las mesas de los cambistas, Él lo hizo con pasión.  Él nunca se sintió agotado por los intentos de los fariseos de hacerle tropezar y siempre estuvo fluyendo con sabiduría divina.  Él es acero y terciopelo, mansedumbre y majestad, humanidad perfecta y deidad.  ¡Este es Jesús y tú estás en Él!  Comienza a verte a ti mismo en Cristo, que siempre está fluyendo con sabiduría divina, siempre en control de la situación, y la misma sabiduría que fluye en Él fluirá en y a través de ti.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 31 de enero de 2019

Venciendo El Miedo

Medita En
Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al Señor, y proclamó ayuno en todo Judá. Y se reunió Judá para buscar ayuda del Señor; aun de todas las ciudades de Judá vinieron para buscar al Señor.  (2 Crónicas 20:3–4)
¿Has estado en una situación en la que tus circunstancias parecen ser totalmente desesperanzadoras?  ¿Dónde te sentiste inmovilizado y abrumado por los problemas que te rodeaban, sin una salida e incluso sin el espacio para tener un respiro a la vista?  Quizás bajo el peso acumulado de todo lo que está en tu contra, sientes como si tu vida entera estuviera girando fuera de control y se desmoronara.
Eso es exactamente lo que le sucedió al rey Josafat y a la pequeña tribu de Judá cuando fueron asediados en todos los frentes por tres ejércitos poderosos y sedientos de sangre que avanzaban rápidamente hacia Jerusalén. (Ver 2 Crón. 20)  Con sus enemigos empeñados en aniquilarlos sin piedad, a ellos y a todos los habitantes de Jerusalén, se enfrentaban a una situación tensamente triste y desesperada, y parecía que estaban atados a un trágico final.
Cuando se le informó a Josafat que una gran multitud venía contra él, ¡su primera reacción fue de temor!  No sé a ti, ¡pero esto a mí me da esperanza!  Estoy muy agradecido de que la Palabra de Dios nos dé un retrato auténtico de quién era Josafat.  Él no era un valiente rey guerrero que siempre estaba lleno de fe y tenía una dosis desproporcionada de coraje ardiendo, siempre listo para derribar a sus enemigos.  No, él era un hombre normal.  Hizo lo que tú y yo habríamos hecho —entró en pánico.
Pero lo que diferenció a Josafat fue que, incluso cuando tenía miedo, lo primero que hizo fue “disponerse a buscar al Señor”. (2 Crón. 20:3)  Eso es algo que tú y yo necesitamos aprender a hacer también cuando tenemos miedo.  En vez de adentrarte hacia lo profundo de la espiral del abismo de la auto derrota, debes saber que cuando te sientes abrumado por tus circunstancias, ese es el momento en el que necesitas disponerte a buscar al Señor.  Ciertamente ese no es el momento de apartarte de Dios, ni de enfadarte, enojarte, frustrarte o decepcionarte de Él.  Oye, Dios no es el autor de tus problemas.  Él es el autor y consumador de tu fe, tu victoria y tu éxito.
Josafat nos muestra que está bien experimentar episodios de temor de vez en cuando.  Dios no te condena cuando tienes miedo.  Pero cuando recibas un diagnóstico médico negativo o alguna mala noticia sobre tu familia o negocio, disponte a buscar al Señor.  ¡Jesús es tu respuesta!  Su amor perfecto por ti echará fuera todo temor.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 3 de enero de 2019

Jesús Está Interesado En Que Tengas Éxito

Medita En
Engrandecido sea el Señor, que se deleita en la paz de Su siervo.  (Salmos 35:27)
¿Crees que Jesús está interesado en que tú tengas éxito?
Toma un momento para reflexionar en esto.
Mi amigo, quiero que tú sepas que Jesús se deleita en bendecirte.  ¡Es Su gran placer verte bendecido en cada una de las áreas de tu vida!  Así que, no le pongas límite a Sus bendiciones en tu vida.  Las bendiciones del Señor no son solamente evidentes en las cosas materiales (como muchos pueden estar creyendo equivocadamente).  Jesús está infinitamente interesado en tu bienestar total.  ¡Él está interesado en tu familia, tu carrera, tu realización en la vida, tu matrimonio, tu ministerio, y amigo, la lista sigue y sigue!
Cuando se trata de tus deseos, esperanzas y sueños, no hay ningún detalle que sea tan minúsculo, diminuto o insignificante para Jesús.  ¡Créeme, si algo te importa a ti, eso le importa a Él!  Incluso si vas a Él en oración para que remueva un pequeño grano de tu nariz, Él no va a mirarte y responder burlonamente: “Hey amigo, ¿no sabes que Yo dirijo todo un Universo?  Ven a Mi cuando tengas una petición de oración mayor.”  ¡De ninguna manera!  ¡Mil veces no!  Jesús nunca va a ridiculizar, ni a burlarse de tus asuntos por ser minúsculos.  Él nunca es desdeñoso, ni condescendiente.  Él no es como algunos de tus llamados “amigos”, que se deleitan en burlarse de tus defectos.  Si algo te molesta, a Él también le molesta.
Tú eres importante para Jesús.  Ten la completa seguridad en tu corazón de que Jesús te conoce perfectamente, y conociéndote así, te acepta y te ama perfectamente.  Cuando empieces a comprender eso, te darás cuenta que es verdaderamente ese favor inmerecido, ese favor de Jesús que tú sabes que no merecías, del cual no eres digno y que no puedes ganar para ti mismo, el que perfeccionará cada imperfección y debilidad en tu vida.  Si estás enfrentando problemas como escasez en cualquier área, alguna adicción, temor, enfermedad o relación rota, el favor inmerecido de Jesús va a protegerte, liberarte, prosperarte, traer restauración y proveer para ti.  Su favor inmerecido va a transformarte en una persona plena, y es la bondad de Dios, no tus luchas y esfuerzo propio, lo que te dirigirá para que vivas victoriosamente para Su gloria.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 10 de diciembre de 2018

Mírate En Cristo


Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Efesios 1:3
Recuerdo estar pasando por un momento terrible de depresión cuando tenía 18 años de edad.  Creyendo que estaba poseído por un demonio, busqué a un gran hombre de Dios para que echara al diablo fuera de mí.  Pero cuando este hombre de Dios puso sus manos sobre mí, él comenzó a profetizar sobre mí.  Él dijo: “Joe, te veo predicando a miles de personas y ser utilizado por Dios para impactar miles de vidas.  Joe, tienes un llamado de Dios y el diablo está tratando de detenerte.”
“¿Qué?  ¡Vine aquí por liberación!  Sólo estoy interesado en salvar mi propia vida, no en predicar, ni impactar vidas,” me dije a mí mismo entonces.
Verás, lo que sucedió fue que en ese momento, Dios permitió a este hombre entrar a la zona atemporal en la que Él existe, para traer mi futuro frente a mí.  En lo que se refiere a Dios, mi futuro ya había sucedido, aunque sólo tenía 18 años entonces.  Hoy, soy el pastor de una iglesia que cuenta con más de 30,000 miembros.  Hoy, estoy viendo lo que se me dijo hace mucho tiempo.
Dios no ve como nosotros vemos.  Abraham era un hombre sin hijos, un hombre de 100 años de edad.  Su esposa, Sara, a los 90 años de edad, tenía el vientre doblemente muerto. (Génesis 17:17)  Sin embargo, Dios lo vio y habló con él como si él fuera el padre de muchas naciones.
Mi amigo, Dios quiere que tú veas de la manera en que Él ve.  En este momento, tú puedes estarte viendo a ti mismo pasando por una prueba en tu matrimonio, trabajo, finanzas o salud.  Pero Dios ve un matrimonio bendecido, éxito en el trabajo, provisión sobrenatural y un cuerpo sano, porque Él te dice que tú ya has sido bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Ves, Dios te ve en Cristo.  Así que, cuando tú te ves en Cristo, quien está afuera del tiempo, tú entras en la zona atemporal.  ¡En esa zona atemporal en Cristo, cualesquiera que sean tus necesidades y pruebas ya han sido removidas, reparadas, restauradas o resucitadas!  ¡En esa zona atemporal en Cristo, ya has sido bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 13 de agosto de 2018

Ser Llenos De Toda La Plenitud De Dios


Y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.
Efesios 3:19
A todos nosotros nos gustaría experimentar más salud, abundancia, y éxito en nuestras vidas.  Dios, siendo Dios, tiene todas estas cosas, ¿cierto?  Así que, estar lleno de Dios es estar lleno de salud, abundancia y éxito.  ¿Pero cómo se llena uno de Dios?
En el pasado, a mí se me dijo que para ser “lleno de toda la plenitud de Dios”, ¡yo tenía que ayunar cierto número de días, orar cierto número de horas y hablar en lenguas incesantemente!  Yo no estoy menospreciando el ayuno, la oración, ni el hablar en lenguas, pero ser lleno de toda la plenitud de Dios no depende de lo que tú hagas.  Ni siquiera tiene que ver con tu amor por Cristo.  ¡Se trata realmente de conocer el amor de Cristo!  Nunca, nadie me dijo que si yo conocía lo mucho que Dios me ama y me enfoco en Su amor por mí, yo iba a estar lleno de Él.
Cuando Dios te hizo, Él te diseñó para que funciones en tu nivel óptimo cuando estés lleno de Su amor, como un carro que funciona en su máxima capacidad cuando está lleno con el tipo correcto de combustible.  Cuando te das cuenta de lo mucho que Dios te ama y te alimentas de Su amor por ti, vas a ser sobrenaturalmente lleno de la plenitud de Dios.
Y estar lleno de Dios, es estar lleno de todo lo que Dios es para ti y tiene para ti.  Estar lleno de Dios es entrar al lugar de vida, salud, paz, abundancia —bienestar total.
Además, cuando tú estás consciente de lo mucho que Dios te ama y te llenas de la plenitud de Dios, lo que sigue es el siguiente versículo —Dios haciendo todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en ti. (Efesios 3:20)  ¡Tú vas a experimentar las tremendas bendiciones de Dios explotando en tu vida!  ¡Vas a convertirte en un imán de bendiciones!
Así que, como amado de Dios, ¡continúa alimentándote de Su amor por ti, y experimenta más salud, abundancia y éxito en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 10 de febrero de 2018

¿Cómo Reinar En La Vida?

Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de Uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
Romanos 5:17
¿Sabías que Dios te llamó para ser exitoso, para que disfrutes de salud y para que reines en todas las áreas de la vida?  Ahora, tú puedes estar pensando: “Esto suena muy bien, pero yo no tengo lo que se requiere.” 
Mi amigo, quiero que sepas que reinar en la vida no es acerca de lo que tú tienes o no tienes.  Tampoco se trata de ti, dependiendo de tus propios esfuerzos para hacer o no hacer ciertas cosas.  En cambio, la Palabra de Dios nos dice que la clave para reinar en la vida es recibir la abundancia de la gracia de Dios y Su regalo de justicia por medio de Cristo Jesús.
Simplemente cree y depende de la obra terminada de nuestro Señor, por ti.  Cree que Él ha pagado por completo la deuda de tu pecado, y te ha dado Su propia justicia.  Estar seguro de tu perdón y justicia de parte del Señor, hará que estés encima y no debajo de tus circunstancias.  Una vez que conozcas que el Señor te ama y que está de tu lado, tú vas a descubrirlo viviendo la vida victoriosa a través de ti.
Recibe esta verdad hoy y comienza a reinar sobre el pecado, la enfermedad, y sobre todo problema. 
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 1 de enero de 2018

¡Levántate Y Brilla!

Porque todas las promesas de Dios son en Él sí, y en Él amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.
1 Corintios 1:20
Amado, a causa de la perfecta obra terminada de Jesús en la cruz, ¡todas las promesas de Dios de provisión, protección y buen éxito son sí y amén!  Medita en esta verdad inalterable.  Di estas palabras en voz alta:
Yo declaro que soy especial a los ojos de Jesús, y Él me ama incondicionalmente.  Yo tengo un destino maravilloso.  Jesús me ha equipado con dones, talentos y habilidades.  Hoy, yo recibo la abundancia de la gracia y el regalo de la justicia para reinar en la vida.  Yo doy gracias porque Su favor me rodea como un escudo y abre puertas de oportunidades para mí.  Gracias a Jesús, yo seré cabeza y no cola, estaré por encima y no por debajo, seré acreedor y no deudor.  Yo no voy a sufrir escasez sino estaré rodeado de Su abundancia, Su sabiduría, Su paz y Su protección.
Gracias, Jesús, por Tu obra terminada en la cruz por mí.  ¡Yo recibo una revelación fresca de Tu amor ahora mismo y Te agradezco porque todo lo que toque mi mano será bendecido!  ¡Yo creo con todo mi corazón que soy grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado!  ¡Amén! 
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Dirígete A Las Alturas

Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.
Isaías 40:31
Un granjero trató de criar a un aguilucho entre algunos pollos.  Al aguilucho se le enseñó a correr como un pollo y a rascar la tierra como un pollo.  En vez de volar, se le enseñó a mirar siempre hacia abajo y a huir de las serpientes como pollo asustado.  Pero cada vez que hacía estas cosas, sabía en su corazón que algo andaba mal.  Un día, miró hacia arriba y vio a un águila volando majestuosamente, alto en el cielo y con una serpiente entre sus garras.  El águila dio un fuerte chillido que resonó profundamente dentro del corazón del aguilucho.
Cada vez que el aguilucho veía al águila, sabía en su corazón que estaba viendo su verdadera naturaleza.  Trató de decirle a los pollos al respecto, pero los pollos sólo dijeron: “¡Deja de soñar!  Eres un pollo.  Nosotros, los pollos estamos ligados a la tierra.  No volamos.  ¡Y nos aterrorizan las serpientes!”  Pero cuanto más el aguilucho veía al águila, más veía su verdadero destino.  La visión y el llamado del águila eventualmente capturaron su corazón, así que finalmente, fue capaz de silenciar las voces de incredulidad, deshacerse de su mentalidad ligada a la tierra, ¡y despegar hacia el cielo para vivir en las alturas la vida de un águila!
Mi amigo, Dios nos llama águilas, y nos llama a vivir la vida en las alturas con Él.  Cuando tú naciste de nuevo como hijo de Dios, todo lo necesario para el éxito, para ser cabeza y no cola, para estar por encima siempre y no debajo, y para vivir la vida victoriosa, fue dado a luz en ti.  Permanece visualizando y meditando sobre tu verdadera identidad en Cristo –un amado, justificado hijo de Dios destinado a levantarse y reinar en la vida.  Cuanto más sujetes esto en tu corazón, más serás capaz de silenciar las voces que tratan de mantenerte en el suelo y derrotado, ¡y vivir la vida en las alturas! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince