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lunes, 3 de junio de 2019

Quédense Quietos


Medita En
“Prestad atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así os dice el Señor: ‘No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios… No necesitáis pelear en esta batalla; apostaos y estad quietos, y ved la salvación del Señor con vosotros, oh Judá y Jerusalén.’ No temáis ni os acobardéis; salid mañana al encuentro de ellos porque el Señor está con vosotros.”  (2 Crónicas 20:15, 17)
Ante la preocupante noticia de una guerra inminente, el rey Josafat se dispuso a buscar al Señor y orar con esperanza, al frente de toda la asamblea de Judá.  Fue entonces que el Espíritu del Señor vino sobre Jahaziel, quien habló las palabras del Señor que leemos en las Escrituras de hoy.  Al escuchar estas palabras de esperanza, todo Judá se humilló ante el Señor, inclinándose ante Él y adorándolo.
Hoy el Señor te dice a ti las mismas palabras en tu situación.  ¡Espera en Él porque Él te ama!  No tienes que vivir con miedo y desánimo cuando tú sabes que la batalla no es tuya, sino del Señor.  Quédate quieto y ve la salvación del Señor.  La batalla es Suya y tú no necesitarás luchar en ella.
¿Qué haces cuando no sabes qué hacer?  Lo mejor que puedes hacer es quedarte quieto.  Quédate quieto y ve la salvación del Señor en tu situación.
¡Pero Pastor Prince, si me quedo quieto, no sucederá nada!
Amigo, quedarte quieto no es estar inactivo o ni no hacer nada.  Quedarte quieto una postura de esperanza, e implica mantener tu esperanza anclada en la persona de Jesús y tener una expectativa segura y firme de bien para tu vida.  Cuando los ejércitos merodeadores de Faraón se lanzaban contra los hijos de Israel, empeñados en aniquilarlos, Moisés simplemente declaró a los aterrorizados israelitas: “No temáis; estad quietos y ved la salvación que el Señor hará hoy por vosotros…” (Éxodo 14:13)  La palabra hebrea para salvación es yeshua, que en realidad es el nombre de Jesús.  Así que la salvación es la persona de Jesús y Él está contigo.
Cuando te encuentres atrapado en una situación sin esperanza, aprende a posicionarte —quédate quieto y ve el poder salvador de Jesús trabajando a tu favor.  Él nunca te dejará ni te abandonará. (Heb. 13:5)  Y mientras centras todo tu ser, tus pensamientos, tus creencias y tus esperanzas en Él, Él te guiará respecto a lo que debes hacer, tal como guió a Josafat a una victoria triunfante sobre sus enemigos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 1 de marzo de 2019

Tener La Esperanza Verdadera De La Biblia

Medita En
“Oh Señor, Dios de nuestros padres, ¿no eres Tú, Dios en los cielos? ¿Y no gobiernas Tú sobre todos los reinos de las naciones? En Tu mano hay poder y fortaleza y no hay quien pueda resistirte.”  (2 Crónicas 20:6)
Cuando se enfrentaba a lo que parecía ser una destrucción segura, el rey Josafat se dispuso a buscar al Señor.  El versículo de hoy es parte de su oración.
Observa cómo en vez de destacar sus temores ante el Señor y lamentarse sobre cuán amenazado se sentía su pequeño pueblo a causa de sus enemigos, Josafat centró su oración y sus pensamientos en cuán grande y poderoso es realmente su Dios.  Él proclamó confiadamente que “no hay quien pueda resistir” al Señor —¡ninguno!  En una situación desesperada, él esperaba en el Señor.
¡A eso le llamo la esperanza de la Biblia!  Esperanza es una hermosa palabra en la Biblia.  Esperanza en el Nuevo Testamento es la palabra griega elpis, que se define como una “expectativa favorable y confiada” o “la feliz anticipación del bien”.  Esto significa que cuando tú esperas en el Señor, hay alegría en tu semblante (esto es, una sonrisa en tu rostro).  Existe una confianza segura en tu corazón de que por sombrías que parezcan las circunstancias, eso no se ha acabado.
Desafortunadamente, la palabra "esperanza" tal como se usa en nuestra lengua vernácula moderna, es completamente diferente y algunas veces, incluso contraria a la manera en que la Biblia la define.  Cuando decimos cosas como: "Espero obtener el trabajo", nuestro uso de la palabra connota incertidumbre, duda y ambivalencia.
La Palabra de Dios declara que “esta esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios”. (Rom. 5:5, NTV)  Nosotros podemos tener esperanza verdadera —una expectativa gozosa y confiada del bien— ¡cuando creemos correctamente cuán intensamente nos ama Dios!  Existe una correlación directa y proporcionada entre la esperanza y el creer correctamente en el amor de Dios por ti.  La esperanza brota en tu corazón cuando crees que Dios te ama.
No importa cuán adversas parezcan tus circunstancias hoy, pon tu confianza en el Señor.  Cree que Dios está trabajando detrás de escenas en tu nombre y que Él está cambiando la situación para tu bien. (Ver Rom. 8:28)  Todos Sus abundantes recursos celestiales, Su poder, Su sanidad, Su restauración, Su liberación, Su provisión, Su favor, Su ayuda, Su consuelo y Su amor, están contigo y de tu lado, esperando ser desatados sobre ti.  ¡El Señor tu Dios abrirá las ventanas del cielo sobre tu vida y derramará para ti una bendición tal que no habrá espacio suficiente para recibirla!  Cuando nuestra esperanza y nuestra confianza están completamente en Él, nosotros podemos contar con Sus promesas para con nosotros.  Esta esperanza nunca decepciona, lo cual significa que tus mayores victorias están delante de ti.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 31 de enero de 2019

Venciendo El Miedo

Medita En
Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al Señor, y proclamó ayuno en todo Judá. Y se reunió Judá para buscar ayuda del Señor; aun de todas las ciudades de Judá vinieron para buscar al Señor.  (2 Crónicas 20:3–4)
¿Has estado en una situación en la que tus circunstancias parecen ser totalmente desesperanzadoras?  ¿Dónde te sentiste inmovilizado y abrumado por los problemas que te rodeaban, sin una salida e incluso sin el espacio para tener un respiro a la vista?  Quizás bajo el peso acumulado de todo lo que está en tu contra, sientes como si tu vida entera estuviera girando fuera de control y se desmoronara.
Eso es exactamente lo que le sucedió al rey Josafat y a la pequeña tribu de Judá cuando fueron asediados en todos los frentes por tres ejércitos poderosos y sedientos de sangre que avanzaban rápidamente hacia Jerusalén. (Ver 2 Crón. 20)  Con sus enemigos empeñados en aniquilarlos sin piedad, a ellos y a todos los habitantes de Jerusalén, se enfrentaban a una situación tensamente triste y desesperada, y parecía que estaban atados a un trágico final.
Cuando se le informó a Josafat que una gran multitud venía contra él, ¡su primera reacción fue de temor!  No sé a ti, ¡pero esto a mí me da esperanza!  Estoy muy agradecido de que la Palabra de Dios nos dé un retrato auténtico de quién era Josafat.  Él no era un valiente rey guerrero que siempre estaba lleno de fe y tenía una dosis desproporcionada de coraje ardiendo, siempre listo para derribar a sus enemigos.  No, él era un hombre normal.  Hizo lo que tú y yo habríamos hecho —entró en pánico.
Pero lo que diferenció a Josafat fue que, incluso cuando tenía miedo, lo primero que hizo fue “disponerse a buscar al Señor”. (2 Crón. 20:3)  Eso es algo que tú y yo necesitamos aprender a hacer también cuando tenemos miedo.  En vez de adentrarte hacia lo profundo de la espiral del abismo de la auto derrota, debes saber que cuando te sientes abrumado por tus circunstancias, ese es el momento en el que necesitas disponerte a buscar al Señor.  Ciertamente ese no es el momento de apartarte de Dios, ni de enfadarte, enojarte, frustrarte o decepcionarte de Él.  Oye, Dios no es el autor de tus problemas.  Él es el autor y consumador de tu fe, tu victoria y tu éxito.
Josafat nos muestra que está bien experimentar episodios de temor de vez en cuando.  Dios no te condena cuando tienes miedo.  Pero cuando recibas un diagnóstico médico negativo o alguna mala noticia sobre tu familia o negocio, disponte a buscar al Señor.  ¡Jesús es tu respuesta!  Su amor perfecto por ti echará fuera todo temor.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince