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martes, 11 de junio de 2019

Medita En La Palabra De Dios


Medita En
Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.  (Josué 1:8)
Mira las instrucciones que Dios le dio a Josué cuando fue designado el sucesor de Moisés: “Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito”.  Dios le dijo a Josué que para tener buen éxito, tenía que meditar en la ley día y noche.  Josué vivía bajo el antiguo pacto, así qué, ¿cómo podríamos nosotros, que vivimos bajo el nuevo pacto, beneficiarnos de esta escritura?
Necesitamos leer esta porción de las Escrituras bajo la lupa de la obra terminada de Jesús.  Es por eso que es fundamental que estemos firmemente establecidos sobre la base sólida del nuevo pacto de la gracia.  Y ahora que tú sabes que ya no estamos bajo la ley (Romanos 6:14), ¿cuál es la nueva forma pactada para ser bendecidos y experimentar un buen éxito?  Josué solo tenía la ley para meditar en ella, porque el Nuevo Testamento no había sido escrito todavía.  Para nosotros, el secreto para el buen éxito se encuentra en meditar en la Palabra de Dios a la luz del nuevo pacto de la gracia.
Antes de que podamos analizar lo que significa meditar en la Palabra de Dios, ¿qué exactamente significa “meditar”?
Cuando la Biblia habla de meditación, no se refiere a un ejercicio mental.  La palabra hebrea usada para meditación en el Antiguo Testamento es la palabra hagah, que significa pronunciar o murmurar.  Así que hagah es hablar en voz baja.  Observa que el Señor le dijo a Josué: “Este libro de la ley no se apartará de tu boca…”  Él no dijo “no se apartará de tu mente”.  La clave para meditar en la Palabra de Dios no está en la contemplación mental.  ¡Está en hablar las promesas de Dios con tu boca!
"Pastor Prince, ¿significa esto que yo debo mantenerme repitiendo la Palabra de Dios?  Por ejemplo, ¿debería permanecer diciendo 'por Sus heridas yo he sido sanado', cuando necesito sanidad? "
Meditar en la Palabra de Dios no significa hacer repeticiones vanas de las escrituras.  Es mucho más y es algo que primero ocurre en lo profundo de tu corazón.  El salmista David capturó la esencia de la meditación con gran precisión cuando dijo: “Ardía mi corazón dentro de mí; mientras meditaba, se encendió el fuego; entonces dije con mi lengua”. (Salmos 39: 3)  Al meditar en la Palabra de Dios, pídele al Espíritu Santo que te dé una nueva revelación de Jesús.  Permite que esa escritura arda con Su revelación en tu corazón.  Y conforme tú pronuncies esa revelación ardiente, Dios estará ungiendo las palabras que hablas.  Entonces, cuando tú declares: “por Sus heridas yo he sido sanado”, y esa declaración sea pronunciada con la confianza de la revelación y fe en Jesús, ¡habrá poder en tu declaración!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 5 de noviembre de 2016

El Buen Éxito Está En Tu Boca

Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.
Josué 1:8

Siempre me había preguntado por qué la Torá (los primeros cinco libros de Moisés) es leída en voz alta por los judíos.  Entonces, un judío cristiano me dijo que por generaciones, ellos leen la Palabra de Dios en voz alta debido a Josué 1:8 —“Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche...”
La palabra “meditar,” en inglés significa reflexionar.  Pero en hebreo, es la palabra hagah, que significa pronunciar o murmurar en voz baja.  En otras palabras, cuando tú meditas en la Palabra de Dios, declaras o confiesas Su Palabra en vez de solo asentir mentalmente.
Mi amigo, hagah la Palabra de Dios confesando versículos en las áreas en que estás creyendo a Dios por un rompimiento.  Cuando yo estaba trabajando en ventas, confesé versículos como: “Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros se llenarán con abundancia...” (Proverbios 3:9-10).  En el primer año, ¡me convertí en el mejor vendedor en mi empresa!  Mi camino se hizo próspero y yo disfruté de buen éxito.
“Pastor Prince, yo estoy esperando que Dios haga mi camino próspero.”
No, la Biblia dice que tú vas a hacer prosperar tu camino cuando tú hagah la Palabra de Dios.  Así que, declara versículos en las áreas que desea ver avance, y vas a tener buen éxito.
Algunas personas tienen un éxito que los destruye — ya no los ves más en la iglesia, y los miembros de su familia tampoco los ven más.  Esto es mal éxito.  Pero cuando tú hagah la Palabra de Dios, tú vas a tener buen éxito, el éxito que no te destruye.
Ahora, confesar la Palabra de Dios no mueve a Dios para hacer cosas para ti.  Esto no es una fórmula.  Dios ya fue movido cuando entregó a Jesús a morir por ti.  Sin embargo, cuando tú confiesas Su Palabra, esto te mueve a ti de la posición de duda a fe.  Esto mueve tu corazón de la posición de “¿Es verdad?” a “¡Yo lo creo!” Cuando esto suceda, ¡“tú vas a prosperar tu camino, y entonces tendrás buen éxito”!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cuando tú meditas en la Palabra de Dios, declaras o confiesas Su Palabra en vez de solo asentir mentalmente.


jueves, 11 de agosto de 2016

Habla Bendición Sobre Tu Familia

Porque tú, oh Señor, bendices al justo, como con un escudo lo rodeas de tu favor.
Salmos 5:12

¿Qué es lo que tú crees y dices a tus seres queridos todos los días?  Los viernes por la noche, en las casas de los judíos ortodoxos, el padre pone sus manos sobre sus hijos y pronuncia las bendiciones de Dios sobre ellos.  ¡No es de extrañar que los niños judíos crezcan para ser ganadores en la batalla de la vida!  Ellos se convierten en algunos de los más grandes inventores, banqueros, músicos y artistas, de todo el mundo.
Aunque son una raza minoritaria, los judíos han producido el mayor número de ganadores del Premio Nobel.  Yo creo que se debe a que ellos bendicen a sus hijos de la misma manera en que lo hacían los patriarcas del Antiguo Testamento.  Abraham, Isaac y Jacob pusieron las bendiciones de Dios sobre sus hijos al imponer sus manos sobre ellos y llamar a existencia las bendiciones. (Génesis 27:27-29, 38-40; 48:14-16)
En el Nuevo Testamento, los apóstoles pronunciaron bendiciones sobre las iglesias a las que estaban predicando.  A la iglesia de Filipos, Pablo declaró: “Y mi Dios, proveerá a todas vuestras necesidades conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:19)  Juan puso una poderosa bendición sobre Gayo cuando dijo: “Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud”. (3ª Juan 1:2)
Incluso Jesús pronunció una bendición de liberación sobre la hija de la mujer sirofenicia —“vete; el demonio ha salido de tu hija”. (Marcos 7:29)  Esta fue una bendición de liberación por poder.  La mujer la tomó con fe y cuando llegó a su casa halló que su hija estaba bien. (Marcos 7:30)  Del mismo modo, el centurión tomó la bendición con fe y la sanidad vino sobre su criado en su casa. (Mateo 8:8-13)
Los padres de una pequeña niña hicieron lo mismo mientras adoraban en nuestra iglesia.  Su hija estaba en el hospital en las etapas finales del cáncer.  Cuando yo pronuncié la bendición de sanidad ese domingo, ellos la recibieron y la pronunciaron sobre su hija.  Pronto, ella fue dada de alta del hospital, ¡sana!
Mi amigo, bendice a tus seres queridos.  Declara sobre ellos: “El Señor te bendiga y te rodee con Su favor como con un escudo.”  Proclama tus propias bendiciones al declarar: “Gracias Señor, Tú provees por encima de mis necesidades y yo tengo un excelente estado de salud!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Pronuncia las bendiciones de Dios sobre tus hijos y ellos van a crecer para ser ganadores en la batalla de la vida.


martes, 10 de noviembre de 2015

El Buen Éxito Está En Tu Boca

Josué 1:8
Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.
Siempre me había preguntado por qué la Torá (los primeros cinco libros de Moisés) es leída en voz alta por los judíos.  Entonces, un judío cristiano me dijo que por generaciones, ellos leen la Palabra de Dios en voz alta debido a Josué 1:8 —“Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche...”
La palabra “meditar,” en inglés significa reflexionar.  Pero en hebreo, es la palabra hagah, que significa pronunciar o murmurar en voz baja.  En otras palabras, cuando tú meditas en la Palabra de Dios, declaras o confiesas Su Palabra en vez de solo asentir mentalmente.
Mi amigo, hagah la Palabra de Dios confesando versículos en las áreas en que estás creyendo a Dios por un rompimiento.  Cuando yo estaba trabajando en ventas, confesé versículos como: “Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros se llenarán con abundancia...” (Proverbios 3:9-10).  En el primer año, ¡me convertí en el mejor vendedor en mi empresa!  Mi camino se hizo próspero y yo disfruté de buen éxito.
“Pastor Prince, yo estoy esperando que Dios haga mi camino próspero.”
No, la Biblia dice que tú vas a hacer prosperar tu camino cuando tú hagah la Palabra de Dios.  Así que, declara versículos en las áreas que desea ver avance, y vas a tener buen éxito.
Algunas personas tienen un éxito que los destruye — ya no los ves más en la iglesia, y los miembros de su familia tampoco los ven más.  Esto es mal éxito.  Pero cuando tú hagah la Palabra de Dios, tú vas a tener buen éxito, el éxito que no te destruye.
Ahora, confesar la Palabra de Dios no mueve a Dios para hacer cosas para ti.  Esto no es una fórmula.  Dios ya fue movido cuando entregó a Jesús a morir por ti.  Sin embargo, cuando tú confiesas Su Palabra, esto te mueve a ti de la posición de duda a fe.  Esto mueve tu corazón de la posición de “¿Es verdad?” a “¡Yo lo creo!” Cuando esto suceda, ¡“tú vas a prosperar tu camino, y entonces tendrás buen éxito”!
Pensamiento Del Día

Cuando tú meditas en la Palabra de Dios, declaras o confiesas Su Palabra en vez de solo asentir mentalmente.


domingo, 16 de agosto de 2015

Habla Bendición Sobre Tu Familia

Porque tú, oh Señor, bendices al justo, como con un escudo lo rodeas de tu favor.
Salmos 5:12
¿Qué es lo que tú crees y dices a tus seres queridos todos los días?  Los viernes por la noche, en las casas de los judíos ortodoxos, el padre pone sus manos sobre sus hijos y pronuncia las bendiciones de Dios sobre ellos.  ¡No es de extrañar que los niños judíos crezcan para ser ganadores en la batalla de la vida!  Ellos se convierten en algunos de los más grandes inventores, banqueros, músicos y artistas, de todo el mundo.
Aunque son una raza minoritaria, los judíos han producido el mayor número de ganadores del Premio Nobel.  Yo creo que se debe a que ellos bendicen a sus hijos de la misma manera en que lo hacían los patriarcas del Antiguo Testamento.  Abraham, Isaac y Jacob pusieron las bendiciones de Dios sobre sus hijos al imponer sus manos sobre ellos y llamar a existencia las bendiciones. (Génesis 27:27-29, 38-40; 48:14-16)
En el Nuevo Testamento, los apóstoles pronunciaron bendiciones sobre las iglesias a las que estaban predicando.  A la iglesia de Filipos, Pablo declaró: “Y mi Dios, proveerá a todas vuestras necesidades conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:19)  Juan puso una poderosa bendición sobre Gayo cuando dijo: “Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud”. (3ª Juan 1:2)
Incluso Jesús pronunció una bendición de liberación sobre la hija de la mujer sirofenicia —“vete; el demonio ha salido de tu hija”. (Marcos 7:29)  Esta fue una bendición de liberación por poder.  La mujer la tomó con fe y cuando llegó a su casa halló que su hija estaba bien. (Marcos 7:30)  Del mismo modo, el centurión tomó la bendición con fe y la sanidad vino sobre su criado en su casa. (Mateo 8:8-13)
Los padres de una pequeña niña hicieron lo mismo mientras adoraban en nuestra iglesia.  Su hija estaba en el hospital en las etapas finales del cáncer.  Cuando yo pronuncié la bendición de sanidad ese domingo, ellos la recibieron y la pronunciaron sobre su hija.  Pronto, ella fue dada de alta del hospital, ¡sana!
Mi amigo, bendice a tus seres queridos.  Declara sobre ellos: “El Señor te bendiga y te rodee con Su favor como con un escudo.”  Proclama tus propias bendiciones al declarar: “Gracias Señor, Tú provees por encima de mis necesidades y yo tengo un excelente estado de salud!”

Pensamiento Del Día

Pronuncia las bendiciones de Dios sobre tus hijos y ellos van a crecer para ser ganadores en la batalla de la vida.