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jueves, 23 de abril de 2020

Comienza A Usar Tu Medida De Fe


Inspiración de Gracia
… según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.  (Romanos 12:3)
Como hijos de Dios, nosotros nunca debemos decir: “Yo no tengo nada de fe.”  Decir eso es decir que Dios es un mentiroso porque Su Palabra habla acerca de “la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.”
¿Por qué, entonces, la fe de algunos parece ser más fuerte que la de otros?
Bueno, la fe es como los músculos.  Todos nacemos con una medida de músculos.  Pero algunos desarrollamos nuestros músculos mejor que otros.  Los físico culturistas, por ejemplo, ejercitan sus músculos de forma regular para hacerlos crecer fuertes.
De la misma manera, tu medida de fe crece cuando tú la alimentas y la usas.  Cada vez que tú escuchas o lees la Palabra de Dios, estás alimentando tu fe.  Cuando tú confiesas la Palabra de Dios y esperas que te sucedan cosas buenas, estás usando tu fe.  Y cuanto más la usas, más crece tu fe.
Así que usa tu fe.  Podrías comenzar con dolores de cabeza, por ejemplo.  Cuando tengas un dolor de cabeza, en lugar de correr como siempre directamente a los analgésicos, usa tu fe.  Pídele a Dios sanidad y confía en Él, y agradécele por la sanidad.
Ahora, no me malinterpretes, no hay nada de malo en tomar medicamentos.  Y si tú tienes que ir al médico, tampoco te sientas condenado.  Simplemente comienza a usar tu fe a un nivel con el que te sientas cómodo.  Si necesitas ir al médico, entonces ve con fe, orando: “Abba Padre, voy a ir al médico.  Te pido en el nombre de Jesús que le des sabiduría a este médico para que me dé un diagnóstico preciso.  Mi confianza no está en él sino en Ti.”
Y cuando tomes tu medicamento, no solo tomes las pastillas.  En fe, di: “Señor, santifica esta medicina,” luego tómala.  Esto es porque algunos medicamentos tienen efectos secundarios negativos.  Así que, cuando le pides a Dios que los santifique, Él bendice esa medicina.  ¡Y lo que se desarrollará en ti, crecerá y poseerá tu cuerpo hasta que esté demasiado extendido, es la salud divina!
Amado, Dios te ha dado una medida de fe.  ¡Comienza a usarla, creyendo que es esta medida de tu fe la que te hace tomar del poder inagotable de nuestro fiel y amoroso Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 11 de julio de 2018

Comienza A Usar Tu Medida De Fe


… la medida de nuestra fe dada por Dios.
Romanos 12:3 (NTV)
Como hijos de Dios, nosotros nunca debemos decir: “Yo no tengo nada de fe.”  Decir esto es lo mismo que decir que Dios es un mentiroso porque Su Palabra nos habla sobre “la medida de nuestra fe dada por Dios.”
¿Por qué entonces la fe de algunos parece ser más fuerte que la de otros?
Bien, la fe es como los músculos.  Todos hemos nacido con una medida de músculos.  Pero algunos de nosotros desarrollamos nuestros músculos mejor que otros.  Los fisicoculturistas, por ejemplo, ejercitan sus músculos muy constantemente para hacerlos crecer grandes y fuertes.
De la misma manera, tu medida de fe crece cuando tú la alimentas y la utilizas.  Cada vez que tú escuchas o lees la Palabra de Dios, estás alimentando tu fe.  Cuando confiesas la Palabra de Dios y esperas que buenas cosas te sucedan, estás utilizando tu fe.  Y mientras más la uses, más crecerá.
Así que, utiliza tu fe.  Puedes comenzar con dolores de cabeza, por ejemplo.  Cuando tengas dolor de cabeza, en vez de ir corriendo hacia tus pastillas, utiliza tu fe.  Pídele a Dios sanidad, confía en Él y dale gracias por esa sanidad.
Ahora bien, no me mal entiendas, no hay nada de malo en tomar medicina.  Y si debes ir al doctor, tampoco te sientas condenado.  Solo comienza a utilizar tu fe en un nivel en el que te sientas cómodo haciéndolo.  Si necesitas ir al doctor, entonces ve con fe, orando: “Abba Padre, voy a ir al doctor.  Te pido a Ti en el nombre de Jesús que le des sabiduría al doctor, para darme un diagnóstico acertado.  Mi confianza no está en él, sino en Ti.”
Y cuando tomes tu medicina, no solo tragues las pastillas.  En fe, di: “Señor, santifica esta medicina,”  entonces tómala.  Esto es porque algunas medicinas tienen efectos secundarios negativos.  Así que, cuando tú le pides a Dios que la santifique, Él bendice esa medicina.  ¡Y lo que va a suceder en ti, haciéndose más grande y poseyendo tu cuerpo hasta que esté totalmente extendida, es salud divina!
Amado, te ha sido dada una medida de fe.  Comienza a usarla, creyendo que es esta medida de tu fe es la que hará que tú tomes del inagotable poder de un Dios fiel y amoroso.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince