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miércoles, 11 de julio de 2018

Comienza A Usar Tu Medida De Fe


… la medida de nuestra fe dada por Dios.
Romanos 12:3 (NTV)
Como hijos de Dios, nosotros nunca debemos decir: “Yo no tengo nada de fe.”  Decir esto es lo mismo que decir que Dios es un mentiroso porque Su Palabra nos habla sobre “la medida de nuestra fe dada por Dios.”
¿Por qué entonces la fe de algunos parece ser más fuerte que la de otros?
Bien, la fe es como los músculos.  Todos hemos nacido con una medida de músculos.  Pero algunos de nosotros desarrollamos nuestros músculos mejor que otros.  Los fisicoculturistas, por ejemplo, ejercitan sus músculos muy constantemente para hacerlos crecer grandes y fuertes.
De la misma manera, tu medida de fe crece cuando tú la alimentas y la utilizas.  Cada vez que tú escuchas o lees la Palabra de Dios, estás alimentando tu fe.  Cuando confiesas la Palabra de Dios y esperas que buenas cosas te sucedan, estás utilizando tu fe.  Y mientras más la uses, más crecerá.
Así que, utiliza tu fe.  Puedes comenzar con dolores de cabeza, por ejemplo.  Cuando tengas dolor de cabeza, en vez de ir corriendo hacia tus pastillas, utiliza tu fe.  Pídele a Dios sanidad, confía en Él y dale gracias por esa sanidad.
Ahora bien, no me mal entiendas, no hay nada de malo en tomar medicina.  Y si debes ir al doctor, tampoco te sientas condenado.  Solo comienza a utilizar tu fe en un nivel en el que te sientas cómodo haciéndolo.  Si necesitas ir al doctor, entonces ve con fe, orando: “Abba Padre, voy a ir al doctor.  Te pido a Ti en el nombre de Jesús que le des sabiduría al doctor, para darme un diagnóstico acertado.  Mi confianza no está en él, sino en Ti.”
Y cuando tomes tu medicina, no solo tragues las pastillas.  En fe, di: “Señor, santifica esta medicina,”  entonces tómala.  Esto es porque algunas medicinas tienen efectos secundarios negativos.  Así que, cuando tú le pides a Dios que la santifique, Él bendice esa medicina.  ¡Y lo que va a suceder en ti, haciéndose más grande y poseyendo tu cuerpo hasta que esté totalmente extendida, es salud divina!
Amado, te ha sido dada una medida de fe.  Comienza a usarla, creyendo que es esta medida de tu fe es la que hará que tú tomes del inagotable poder de un Dios fiel y amoroso.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 6 de agosto de 2016

Nada Que Hacer, Solo Creer

… “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?”  Respondió Jesús y les dijo: “Esta es la obra de Dios: que creáis en El que Él ha enviado.”
Juan 6:28-29

Cuando yo era un cristiano joven, asistí a un seminario sobre lo que debemos hacer para “hacer las obras de Dios”.  Me dijeron que teníamos que orar más, ayunar más, conocer a nuestro enemigo y así sucesivamente.  Salí del seminario sintiéndome confundido.  Entonces, un día, me encontré con la misma pregunta en la Biblia.  ¡Pero la respuesta fue muy diferente!
En el Evangelio de Juan, encontramos que a Jesús, una multitud que había sido asombrada por Sus milagros le hizo la misma pregunta —“¿Qué debemos hacer, para poner en práctica las obras de Dios?”  La gente había visto a Jesús sanando a los enfermos, y alimentando a 5,000 hombres con sólo cinco panes y dos peces.
Observa cómo Jesús les respondió: “Esta es la obra de Dios, que creáis en El que Él ha enviado.”  Mi amigo, la cosa más grande que podemos hacer es creer —¡cree en Jesús, el enviado, quien lo ha hecho todo por ti en la cruz !
Si tú estás preguntando: “¿Qué debo hacer para recibir mi sanidad?”  la respuesta es esta: Cree en Jesús, quien  “el mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”  (Mateo 8:17).  Hemos visto a miembros de nuestra iglesia liberados de condiciones potencialmente mortales como el cáncer y la insuficiencia renal.  Ellos simplemente creyeron que Jesús llevaba sus enfermedades en Su propio cuerpo.  No había nada que hacer para ellos, excepto creer.
Cuando el carcelero preguntó a Pablo y Silas: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” ellos dijeron: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa”  (Hechos 16: 30-31).  El milagro más grande en tu vida no pasa porque tú trabajas y tratas de salvarte a ti mismo, sino porque tú simplemente crees en Jesús, quien murió para salvarte de la condenación eterna y para darte vida eterna.  Entonces, ¿por qué los milagros menores de sanidad o rompimiento financiero serían diferentes?
Amado, ¿cuál es el milagro que tú necesitas hoy?  ¡Ya no queda nada para que tú hagas, sino todo para que tú creas, porque Jesús ya lo ha hecho todo por ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Lo más grande que podemos hacer es creer —creer en Jesús el enviado, quien lo ha hecho todo para ti!


miércoles, 12 de agosto de 2015

Nada Que Hacer, Solo Creer

… “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?”  Respondió Jesús y les dijo: “Esta es la obra de Dios: que creáis en El que Él ha enviado.”
Juan 6:28-29
Cuando yo era un cristiano joven, asistí a un seminario sobre lo que debemos hacer para “hacer las obras de Dios”.  Me dijeron que teníamos que orar más, ayunar más, conocer a nuestro enemigo y así sucesivamente.  Salí del seminario sintiéndome confundido.  Entonces, un día, me encontré con la misma pregunta en la Biblia.  ¡Pero la respuesta fue muy diferente!
En el Evangelio de Juan, encontramos que a Jesús, una multitud que había sido asombrada por Sus milagros le hizo la misma pregunta —“¿Qué debemos hacer, para poner en práctica las obras de Dios?”  La gente había visto a Jesús sanando a los enfermos, y alimentando a 5,000 hombres con sólo cinco panes y dos peces.
Observa cómo Jesús les respondió: “Esta es la obra de Dios, que creáis en El que Él ha enviado.”  Mi amigo, la cosa más grande que podemos hacer es creer —¡cree en Jesús, el enviado, quien lo ha hecho todo por ti en la cruz!
Si tú estás preguntando: “¿Qué debo hacer para recibir mi sanidad?”  la respuesta es esta: Cree en Jesús, quien  “el mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”  (Mateo 8:17).  Hemos visto a miembros de nuestra iglesia liberados de condiciones potencialmente mortales como el cáncer y la insuficiencia renal.  Ellos simplemente creyeron que Jesús llevaba sus enfermedades en Su propio cuerpo.  No había nada que hacer para ellos, excepto creer.
Cuando el carcelero preguntó a Pablo y Silas: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” ellos dijeron: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa”  (Hechos 16: 30-31).  El milagro más grande en tu vida no pasa porque tú trabajas y tratas de salvarte a ti mismo, sino porque tú simplemente crees en Jesús, quien murió para salvarte de la condenación eterna y para darte vida eterna.  Entonces, ¿por qué los milagros menores de sanidad o rompimiento financiero serían diferentes?
Amado, ¿cuál es el milagro que tú necesitas hoy?  ¡Ya no queda nada para que tú hagas, sino todo para que tú creas, porque Jesús ya lo ha hecho todo por ti!

Pensamiento Del Día

¡Lo más grande que podemos hacer es creer —creer en Jesús el enviado, quien lo ha hecho todo para ti!