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lunes, 4 de junio de 2018

Redimido De Todo Tipo De Enfermedad


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: ‘Maldito todo el que cuelga de un madero’)
Gálatas 3:13
Aquel que sanaba  a los leprosos, abría los ojos de los ciegos y hacía a los cojos andar, llevó tus pecados, enfermedades y toda maldición cuando colgaba en la cruz del Calvario.  Las maldiciones que estaban destinadas a ti a causa de tus pecados, cayeron sobre Él en tu lugar.  Él fue maldecido en tu lugar, para redimirte de toda maldición que vino como resultado de quebrantar las leyes de Dios.
¿Cuáles son estas maldiciones?  Ellas están listadas en Deuteronomio 28.  Es una lista larga y detallada.  No te asustes cuando leas las maldiciones, ¡alégrate porque Cristo te ha redimido de cada una de ellas, incluyendo aquellas maldiciones de enfermedad!
¿Estás tú siendo afectado por tuberculosis, fiebre o inflamación? (Deuteronomio 28:22)  ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
¿Tienes alguna infección de la piel, tumores o picazón que los doctores dicen que no puede ser sanada? (Deuteronomio 28:27)   ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
Tal vez la tuya sea una enfermedad seria y duradera. (Deuteronomio 28:59)  No importa.  ¡Cristo te ha redimido de toda enfermedad duradera!
“Bueno, Pastor Prince, has cubierto tuberculosis, fiebre, picazón… pero, ¿qué hay de mi enfermedad?  No está incluida en Deuteronomio 28.  ¿Acaso Jesús olvidó mi enfermedad?”
No, ¡Su obra es perfecta!  Mira Deuteronomio 28:61: “También toda enfermedad y toda plaga que no están escritas en el Libro de esta Ley, el Señor traerá sobre ti hasta que seas destruido.”  Esto lo cubre todo.  Así que, ¡si Cristo te ha redimido de esta maldición, entonces Él te ha redimido de todo tipo de enfermedad!  Yo no me preocupo por las nuevas enfermedades que el mundo descubre, ¡porque Cristo nos ha redimido de todo tipo de enfermedad!
Ahora, si tú tienes una enfermedad en particular, di: “Ésta (nombre de la enfermedad) es parte de la maldición de la ley.  Pero Gálatas 3:13 dice que Cristo me ha redimido de la maldición de la ley.  ¡Por lo tanto, yo he sido redimido de (nombre de la enfermedad)!”  Cree y confiesa esto todos los días, ¡y tan cierto como que Jesús llevó toda maldición de enfermedad, tu sanidad estallará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 25 de noviembre de 2017

Quebrantado Por Nuestro Bienestar Total

Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento…
Isaías 53:10
¿Cómo se produce el aceite de la santa unción?  Al quebrantar, moler o triturar aceitunas en una almazara para extraer el aceite.  Esta es una bella imagen del quebrantamiento de nuestro Señor Jesucristo, que comenzó en el Jardín de Getsemaní.  “Getsemaní” literalmente significa “prensa de aceite.”
La Biblia nos dice que Jesús fue herido por nuestras transgresiones.  Él fue molido por nuestras iniquidades.  El castigo por nuestra paz cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.
Jesús vino para ser quebrantado por nosotros.  Llegó a ser golpeado, azotado y traspasado.  ¿Por qué?  ¡Para que todo lo que Él es –salud, vida, integridad, abundancia, productividad, gracia, bondad– pueda salir como aceite precioso para nuestras vidas!
Mi amigo, cada vez que utilices el aceite de la santa unción para sanidad, provisión o protección, recuerda que Jesús ya ha sido quebrantado por tu bienestar total.  Mira Su obra como algo completamente terminado, y entra en reposo.  ¡Así es como recibirás tu victoria! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


domingo, 11 de diciembre de 2016

Nunca Solo, Siempre Protegido

Echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros.
1ª Pedro 5:7

No importa cuán fuertes sean los lazos que unen a nuestras familias o cuántos amigos cercanos tenemos.  Cuando pasamos por un momento difícil o una prueba, muchas veces,  nos sentimos solos y como que a nadie realmente le importa o comprende lo que nos sucede.
Martha conocía esa sensación.  Ella en una ocasión le había reprochado a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola?”  (Lucas 10:40)  Los discípulos de Jesús también sabían lo que era sentirse pequeños, solos y en problemas.  Ellos gritaron: “Maestro, ¿no te importa que perezcamos?” cuando fueron arrastrados por una tormenta terrible. (Marcos 4:38)
Hoy en día, quizás el clamor de tu corazón es también: “Señor, ¿no te importa que me haya quedado completamente sola... que estoy cayendo... que estoy pereciendo?”
Mi amigo, el Señor se preocupa por ti.  Él te ama tanto que quiere que tú eches todas tus preocupaciones sobre Él —no sólo algunas, sino todas tus preocupaciones.  Él quiere tanto tus preocupaciones grandes, como las pequeñas.  No hay nada que sea demasiado pequeño o demasiado grande para Él.  Si se trata de una preocupación en tu corazón, Él quiere que tú la eches sobre Él.
Cuando el apóstol Pedro escribió “echando toda vuestra ansiedad sobre Él,” él estaba hablando del acto continuo de echar todas tus preocupaciones sobre el Señor.  Al llegar una preocupación, Dios quiere que tú la eches sobre Él.  Ese es el estilo de vida que Él quiere que tú adoptes.  ¿Por qué?  El mismo versículo nos menciona la razón —“porque Él tiene cuidado de vosotros.”   Tú estás echando todas tus preocupaciones sobre Aquel que te ama, y ​​Quien dejó todo lo del cielo para venir a morir por ti.  Ese es sobre quién tú estás echando tus preocupaciones.  No se trata de cualquier persona, ¡es Quien dio Su vida por ti!
Cuando estás pasando por un momento difícil, Dios quiere que creas que tú nunca estás solo, porque Él mismo ha dicho que Él nunca te dejará ni te desamparará. (Hebreos 13:5)  Como el objeto de Su cuidado, Él se hará cargo de ti por el resto de tu vida.  ¡Tú nunca estás solo, y siempre estás siendo cuidado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Tú nunca estás solo porque Dios Mismo ha dicho que Él nunca te dejará ni te desamparará.


domingo, 29 de mayo de 2016

Jesús Tiene La Última Palabra

Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios—
el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
Apocalipsis 1:8

El doctor te acaba de decir que tienes una enfermedad incurable.  Los exámenes de Rayos X y de sangre, lo confirman.  Tus peores temores se han hecho realidad y sientes como que tu futuro ha sido sellado.
Mi amigo, el diagnóstico del doctor no es el fin.  Jesús declara para ti: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin” (Apocalipsis 1:8).  Él tiene la primera palabra, así como tiene la última palabra en tu situación.  ¡Ni los expertos, ni los reportes médicos la tienen!
Alfa y Omega, son las primera y última letras del alfabeto griego.  Pero Jesús no hablaba griego.  Él hablaba arameo o hebreo.  Así que, Él hubiera dicho: “Yo soy el Aleph y el Tav”.  Aleph y Tav son la primera y última letras del alfabeto hebreo.  Así que, lo que Jesús está declarando para nosotros es esto: “¡Yo tengo la primera palabra en tu situación!  ¡Y también tengo la última palabra en tu situación!”
Cada letra hebrea tiene una imagen correspondiente.  Interesantemente, Aleph está asociada con un buey, y Tav con una cruz.  Juntas, ambas hacen una hermosa figura sobre lo que Jesús hizo por nosotros —Él es el “animal” sacrificial en la cruz.  Fue por nosotros que Él sufrió, se desangró y murió.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias (Mateo 8:17).  Es por eso que tus enfermedades no tienen la última palabra en tu vida.  Jesús la tiene, porque Él llevó tus enfermedades sobre Su cuerpo y pagó por tu sanidad con Su sangre.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestra maldición (Gálatas 3:13).  Nosotros estábamos supuestos a ser malditos a causa de nuestros pecados, pero Él tomó nuestro lugar y la maldición cayó sobre Él.  Hoy, nosotros tomamos Su lugar y Sus bendiciones cayeron sobre nosotros.
Entonces, ¿por qué conformarte con la maldición de tu enfermedad, o incluso pobreza, cuando el precio por tu sanidad y tu provisión ya fueron pagados por Jesús?  La enfermedad y la pobreza no tienen la última palabra en tu vida.  ¡Jesús la tiene porque Él te redimió de toda maldición!
Amado, cuando el hombre dice que eso es imposible, Jesús dice que es posible.  ¡El Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, tiene la última palabra en tu situación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Jesús, el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, tiene la última palabra en tu situación!


martes, 12 de abril de 2016

Redimido De Todo Tipo De Enfermedad

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: ‘Maldito todo el que cuelga de un madero’)
Gálatas 3:13

Aquel que sanaba  a los leprosos, abría los ojos de los ciegos y hacía a los cojos andar, llevó tus pecados, enfermedades y toda maldición cuando colgaba en la cruz del Calvario.  Las maldiciones que estaban destinadas a ti a causa de tus pecados, cayeron sobre Él en tu lugar.  Él fue maldecido en tu lugar, para redimirte de toda maldición que vino como resultado de quebrantar las leyes de Dios.
¿Cuáles son estas maldiciones?  Ellas están listadas en Deuteronomio 28.  Es una lista larga y detallada.  No te asustes cuando leas las maldiciones, ¡alégrate porque Cristo te ha redimido de cada una de ellas, incluyendo aquellas maldiciones de enfermedad!
¿Estás tú siendo afectado por tuberculosis, fiebre o inflamación? (Deuteronomio 28:22).  ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
¿Tienes alguna infección de la piel, tumores o picazón que los doctores dicen que no puede ser sanada? (Deuteronomio 28:27).   ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
Tal vez la tuya sea una enfermedad seria y duradera (Deuteronomio 28:59).  No importa.  ¡Cristo te ha redimido de toda enfermedad duradera!
“Bueno, Pastor Prince, has cubierto tuberculosis, fiebre, picazón… pero, ¿qué hay de mi enfermedad?  No está incluida en Deuteronomio 28.  ¿Acaso Jesús olvidó mi enfermedad?”
No, ¡Su obra es perfecta!  Mira Deuteronomio 28:61: “También toda enfermedad y toda plaga que no están escritas en el Libro de esta Ley, el Señor traerá sobre ti hasta que seas destruido.”  Esto lo cubre todo.  Así que, ¡si Cristo te ha redimido de esta maldición, entonces Él te ha redimido de todo tipo de enfermedad!  Yo no me preocupo por las nuevas enfermedades que el mundo descubre porque Cristo nos ha redimido de todo tipo de enfermedad!
Ahora, si tú tienes una enfermedad en particular, di: “Esta (nombre de la enfermedad) es parte de la maldición de la ley.  Pero Gálatas 3:13 dice que Cristo me ha redimido de la maldición de la ley.  ¡Por lo tanto, yo he sido redimido de (nombre de la enfermedad)!”  Cree y confiesa esto todos los días, ¡y tan cierto como que Jesús llevó toda maldición de enfermedad, tu sanidad estallará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Tan cierto como que Jesús llevó toda maldición de enfermedad, tu sanidad estallará!


lunes, 22 de febrero de 2016

Por Las Heridas De Jesús Tú Has Sido Sanado

… El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.
Isaías 53:5

Sabías que una de las mayores críticas en contra de la película de Mel Gibson, La Pasión del Cristo, fue que esta era demasiado violenta, especialmente la parte en la que Jesús fue azotado.
Déjame decirte esto: ¡No fue lo suficientemente violenta!  La Biblia dice que en la cruz, el rostro de Jesús fue desfigurado más que el de cualquier otro hombre (ver Isaías 52:14).  En la película, aún después de todos los golpes, el actor James Caviezel, que interpretó a Jesús, todavía lucía bastante atractivo.
Pero la realidad es que cuando Jesús colgaba de la cruz, Él no tenía “aspecto hermoso… ni apariencia para que le deseemos” (Isaías 53:2).  Él fue molido a golpes hasta que Su rostro se veía como gelatina colgando por fuera.
En la película, cuando ellos lo azotaban, solo una pequeña parte de Sus huesos fue expuesta, así que todavía se mantuvo bastante intacto.  Pero los salmos mesiánicos dicen: “Sobre mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos” (Salmo 129:3), y “Puedo contar todos Mis huesos.  Ellos Me miran, Me observan” (Salmo 22:17).  ¡Todos Sus huesos fueron expuestos!
Mi amigo, Él estaba pensando en ti cuando los soldados lo ataban al poste de flagelación.  Mientras ellos levantaban sus látigos, Él dijo: “¡Que todo caiga sobre Mi!”
Pero lo que cayó sobre Él no eran solo los látigos que rasgaban la carne de Su espalda desnuda, sino tus enfermedades y tus dolores.  Cada vez que Él fue azotado, toda forma de enfermedad y dolor, incluyendo artritis, cáncer, diabetes, gripe y dengue, cayeron sobre Él.  “El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados.”
Hoy, la sanidad es tu derecho porque Jesús ha pagado el precio por tu sanidad.  Así que, si el diablo te dice: “Tú no puedes ser sanado,” solo declara: “¡Jesús ha pagado por mi sanidad.  La enfermedad no tiene ningún derecho de estar en mi cuerpo.  Yo soy sano en el nombre de Jesús!”
Toda maldición de enfermedad que debía caer sobre ti, cayó sobre Jesús en tu lugar.  Él llevó cada uno de esos azotes, para que tú puedas caminar en salud divina todos los días de tu vida.  ¡El precio ha sido pagado para que tú puedas levantarte y salir de la cama de tu aflicción!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

Pensamiento Del Día


La sanidad es tu derecho porque Jesús ha pagado el precio por tu sanidad.


sábado, 13 de febrero de 2016

Se Cristo-Consciente

En Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.
Efesios 1:7

Te has despertado alguna vez en la mañana y dicho: “Hoy, no voy a pecar.”  Y mientras dejas tu casa, dices: “¡Debo tener cuidado de no caer en pecado hoy!  ¡Yo no quiero pecar!  ¡Yo no voy a pecar!”  Mi amigo, cuando haces esto, ya no eres más Cristo-consciente, sino pecado-consciente, aún cuando aún no hayas cometido pecado.
Amigo, te has escuchado a ti mismo alguna vez pensando: “No quiero ver a ninguna mujer, en caso de caer en lujuria”?  Estás siendo pecado-consciente cuando piensas así.  Y tarde o temprano, la lujuria va a llegar a tu corazón.  Puede que no estés pecando exteriormente, pero vas a pecar internamente.
¿Has intentado también confesar cada pecado?  ¡Yo lo he hecho!  Siendo adolescente, cuando un mal pensamiento venía, yo decía rápidamente: “Lo siento Señor.  Perdóname por este pensamiento, en el nombre de Jesús.”  Luego, si sucedía que yo dudara de Su perdón, confesaba mi falta de fe y pedía perdón: “Perdóname Señor por dudar de Ti.”  Y antes de darme cuenta, me sentía oprimido en la mente, porque vivía pecado-consciente, en vez de Cristo-consciente.
Mi amigo, cuando caes en pecado, Dios quiere que tú seas Cristo-consciente.  Significa que cuando la echas a perder, Dios quiere que seas consciente de que en Cristo, tú tienes perdón de pecados por medio de Su sangre.  Dios quiere que seas consciente de que Cristo fue herido y molido por tus pecados, y que el castigo de tu paz está sobre Él (Isaías 53:5).
Cuando tú eres Cristo-consciente, tienes paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 5:1).  Sabes que eres la justicia de Dios en Cristo porque Él que no conoció pecado, fue hecho pecado por ti (2ª Corintios 5:21).  Él tomó tu pecado y ahora tú tienes Su justicia.
Así que, cuando caigas, no estés consciente de tu falta, ni te sientas mal y condenado.  En vez de eso, se consciente de quién eres tú en Cristo, levántate, sacúdete la suciedad, ¡y continúa tu caminar con Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

Pensamiento Del Día


Cuando caigas, se consciente de quién eres tú en Cristo, levántate, sacúdete la suciedad, ¡y continúa tu caminar con Dios!


jueves, 4 de diciembre de 2014

Comprende Que Eres Amado De Dios Y Triunfa

Medita En

… “Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido”.
 Marcos 1:11
Cuando Jesús salió de las aguas del bautismo, los cielos se abrieron, el Espíritu Santo descendió sobre Él y el Padre le dijo: “Tú eres Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”  Luego, con el poder que le dio saber que Él era el amado del Padre, se dirigió al desierto, en donde nuestro Señor Jesús venció cada una de las tentaciones del diablo.
Mi amigo, cuando sabes que tú eres es el amado del Padre porque estás en Cristo, el Amado, tendrás el poder para superar todos los retos que el diablo te depare.  Probablemente estés familiarizado con la historia de David y Goliat, pero ¿sabías que el nombre David significa “amado”?  ¡Se necesita de alguien que sepa que es amado de Dios para derribar a los gigantes de la vida!
Así que, cualquiera que sea el gigante con el que te enfrentas hoy, sea una crisis financiera, una enfermedad crónica o una adicción destructiva, descansa en el conocimiento de que tú eres el amado de Dios.  ¡Eso te fortalecerá y te sostendrá; te dará la fe, la gracia y la sabiduría para noquear a esos gigantes! 
Bendiciones,

Joseph Prince