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martes, 28 de abril de 2020

Jesús, Tu Buen Pastor Y La Puerta


Inspiración de Gracia
Entonces Jesús les dijo de nuevo: “En verdad, en verdad os digo; Yo Soy la puerta de las ovejas.”  (Juan 10:7)
Jesús dijo que Él es “la puerta de las ovejas.”  ¿Qué es lo quiso decir?  Bueno, en el tiempo de Jesús, un redil no tenía una puerta que pudiera abrirse y cerrarse.  La puerta era solo una abertura del redil.  En este tipo de redil, después de que las ovejas habían entrado, el pastor dormía en la entrada.  El pastor se convertía, efectivamente, en “la puerta” del redil.
Cuando Jesús les dijo a Sus discípulos: “Yo Soy el buen pastor” (Juan 10:11), Él también les aseguró enfáticamente que Él era “la puerta de las ovejas.”  Él les estaba diciendo a ellos y a nosotros: “Dentro de Mi redil, Mis ovejas siempre están seguras, completamente protegidas y las mantengo cerca bajo Mis ojos vigilantes.”  Y como estoy justo a la entrada del redil, nada, ni siquiera el balido enmudecido de una de las Mías, puede escapar de Mis oídos.  Además, nada malo fuera del redil puede entrar y tocar a Mis ovejas sin pasar primero por Mí, porque Yo Soy la puerta de Mis ovejas.”
Entonces, cuando las luchas de la vida llaman a tu puerta y cuando el pánico amenaza con surgir dentro de ti, ¡mírate doblemente protegido!  Él es tanto el buen pastor como la puerta de Sus ovejas.  Como tu buen pastor, Él dio Su vida por ti para redimirte de la pobreza, la enfermedad y cualquier otra maldición.
Como tu puerta, Él mantiene fuera todo el mal del cual Él ya te redimió.  Debido a que Él derramó Su sangre por ti, tú estás cubierto y protegido dentro del redil por una puerta manchada con sangre.  El desastre, la destrucción y la muerte deben pasar de largo sobre ti y tu familia debido a Su sangre en tu puerta.  Recuerda que en la noche de la primera Pascua en Egipto, el destructor no pudo entrar en las casas de los israelitas debido a la sangre del cordero en sus puertas. (Ver Éxodo 12:13, 23)
Hoy, tú puedes vivir la vida sin problemas y sin miedo, sabiendo que Jesús, tu buen pastor y tu puerta, te protege y te preserva, a ti y a tu familia.  ¡Ningún mal te sucederá a ti ni a tus seres queridos porque Él es tu morada y refugio!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 4 de abril de 2020

‘Yo Soy El Que Soy’


Inspiración de Gracia
Y dijo Dios a Moisés: ‘Yo Soy El Que Soy’…  (Éxodo 3:14)
Cualquiera que sea tu dificultad hoy, sea esta física, emocional, financiera o matrimonial, el gran Yo Soy declara para ti: “Yo Soy para ti lo que tú necesitas que Yo sea.”
¿Necesitas sanidad?  Él dice: “Yo Soy el Señor tu sanador. (Éxodo 15:26)  Y a medida que Me creas, tú vas a ver tu sanidad manifestándose al treinta, al sesenta y al cien por ciento.”
¿Estás moviéndote a tientas en la oscuridad, sin saber qué hacer?  Él dice: “Yo Soy la luz del mundo. (Juan 8:12)  Cuando camines en Mí, Tú no caminarás en oscuridad, sino que tendrás la luz de la vida.”
¿Estás buscando una salida a una mala situación?  Él dice: “Yo Soy tu libertador.  Yo extenderé Mi mano desde lo alto, te tomaré y te sacaré de las aguas profundas.” (Salmos 18:2,16)
¿Te estás preguntando si hay algo más en la vida que simplemente existir día a día?  Él dice: “Yo Soy la resurrección y la vida. (Juan 11:25)  Yo vine a darte vida.  Y donde hay vida, no puede haber muerte.  Tú tendrás vida y vida en abundancia.” (Juan 10:10)
¿Estás temeroso de lo que te espera?  Él dice: “Yo Soy el buen pastor (Juan 10:11), quien te lleva a descansar a lugares de delicados pastos verdes y junto a aguas de reposo.  A ti nada te hará falta.” (Salmos 23:1–3)
¿Estás confundido por opiniones y diagnósticos de hombres?  Él dice: “Yo Soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. (Apocalipsis 1:8)  Yo tengo la última palabra en tu vida.  Los médicos no tienen la última palabra.  Los expertos no tienen la última palabra.  Yo tengo la primera palabra y la última palabra en tu situación.”
Amigo, no tengas miedo de los problemas que enfrentas.  El gran Yo Soy declara para ti: “¡No temas!  ¡Porque Yo Soy para ti lo que tú necesitas que Yo sea!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 26 de marzo de 2020

Cuando Confiesas Tu Justicia Agradas A Dios


Inspiración de Gracia
… la justicia que es de la fe, dice así…  (Romanos 10:6)
Cada vez que tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”, Dios el Padre se complace.  Cuando confiesas que eres la justicia de Dios en Cristo, le estás recordando lo que Su Hijo hizo para que tú seas justo.
Además, al hacerte justo, Dios se muestra justo — “para demostrar  en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.” (Romanos 3:26)
Cada vez que Jesús te escucha confesando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”, también complaces mucho Su corazón, porque tú estás sosteniéndote de lo que Él sufrió y murió para darte.
El Espíritu Santo, que ahora mora en ti para convencerte de tu justicia (ver Juan 16:10), también se alegra de sobremanera cuando tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Él se complace cuando tú fluyes con Él.
El deleitar a cada persona de la Trinidad no es lo único que tú obtienes cuando declaras: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  La Biblia nos dice que cuando tú “buscas primero el reino de Dios y Su justicia, todas estas cosas te serán añadidas.” (Mateo 6:33)
Ya sea comida, ropa u otras necesidades en tu vida, “todas estas cosas” te serán añadidas.  No solo te serán dadas, sino que se te añadirán como herencia cuando tú busques primero Su justicia.
Tú no necesitas usar tu fe para cada necesidad en tu vida.  ¡Solo necesitas usar tu fe para una cosa —creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y eso causará que todas las bendiciones que estás buscando, vengan tras de ti y te alcancen!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 15 de diciembre de 2019

Gracia Fresca Para Cada Error

Medita En
¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es Su fidelidad; Sus misericordias son nuevas cada mañana.  (Lamentaciones 3:22–23, NTV)
Amigo, te tengo más buenas noticias: cada vez que tú fallas, hay gracia fresca de Jesús para rescatarte.  Cada vez que falles, confiesa tu justicia en Jesús por fe.  Sé que probablemente tú no te sientas precisamente justo, es por eso que necesitas decirlo por fe.
He recibido muchos testimonios de rompimientos, avances y libertades de personas de todo el mundo que, incluso cuando sucumben a sus adicciones, confiesan: “Incluso en este momento, yo soy la justicia de Dios en Cristo” y finalmente encontraron la libertad de sus ataduras.  Puede que se trate de una adicción al tabaco, al alcohol o a la pornografía.  Michael, un hermano en Australia, felizmente compartió: “Acabo de dejar de fumar siguiendo lo que tú enseñas en tus libros y DVDs (acerca de ser consciente de mi justicia en Cristo y confesarlo), cada vez que me sentía tentado a fumar.  También he sido liberado de veinte años de abuso de drogas y alcohol, y estoy libre de pensamientos paranoicos.  Yo no pude renunciar a ellos por mi propio esfuerzo, pero a través de Cristo lo conseguí”.
Mientras estas personas confesaban y se veían a sí mismos como justos en Jesús, incluso en medio de sus fallas, ellos lograron ver su verdadera identidad en Cristo.  Las hojas muertas comenzaron a caer y ellos llegaron al lugar donde no tenían ningún deseo de fumar otro cigarrillo, beber otra gota de alcohol o visitar otro sitio pornográfico.  Nuevas hojas, nuevas flores y nuevos frutos surgieron en sus vidas de forma inconsciente y sin esfuerzo.  La gracia puso fin a la esterilidad y el tormento del invierno, y los hizo pasar a la primavera perpetua para ellos.
Amado, si tú estás lidiando con algo en este momento, deja de luchar y comienza a recibir.  Comienza a recibir la abundancia del favor inmerecido del Señor. Comienza a recibir el regalo gratuito de Su justicia.  Comienza a recibir el poder limpiador de Su perdón.  No hay nada para que tú hagas, sino tomarlo todo y permitir que Su poder de resurrección eche fuera todos los síntomas de muerte y decadencia, en tus circunstancias y en tu vida.
¿Puedo darte una tarea hoy?  Cada vez que falles, corre a la presencia de Dios y has esa misma oración por fe.  ¡Su gracia te levantará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 17 de agosto de 2019

La Justicia Por La Fe Dice Así

Medita En
Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así…  (Romanos 10:5–6)
Déjame decir algo sobre la fe.  No puedes tener fe sin hablarla.  Cuando estudies Romanos 10, notarás que dice que “la justicia que es por la ley… que haga… Pero la justicia que es por la fe dice así…”  La ley se trata de hacer, mientras que la fe se trata de decir.  No es suficiente solo saber en tu mente que eres justo.  No es suficiente solo leer este capítulo o escuchar una prédica acerca de la justificación y estar mentalmente de acuerdo con que eres justo.  Es necesario que abras tu boca y digas por fe: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”. (2Cor. 5:21)  Es aquí donde muchos creyentes se están perdiendo la bendición de Abraham.  Ellos no están hablando de su justicia que es por la fe.
Nuestra primera respuesta a una situación difícil es muy importante.  Nuestra primera respuesta cuando descubrimos un síntoma en nuestro cuerpo, cuando recibimos un diagnóstico médico difícil o cuando nos enfrentamos a una prueba, debe ser siempre decir: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Vamos ahora, aquí es donde el caucho se encuentra con la ruta.  Es aquí cuando necesitamos decirlo.  Tú no solo debes saber que eres justo, sino que necesitas creer y hablar tu justicia en Cristo.  ¡No es fe hasta que la hables!  Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: ‘Creí, por tanto hablé’, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. (2Cor. 4:13)  El espíritu de fe claramente se trata de creer y hablar.  Por lo tanto, no importa cuántas prédicas o libros sobre justificación hayas escuchado y leído.  Es necesario que lo creas y lo hables.
Cuando fallas y no cumples con el estándar perfecto de la ley, es el momento el en que debes ejercitar tu fe para decir: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  En el preciso momento en que estás furioso con tu cónyuge o cuando acabas de perder la calma en la carretera, se necesita de fe para decir que eres justo porque sabes que te lo echaste a perder.  ¿Y sabes qué?  En el momento en que lo dices, incluso si todavía estás en medio de la ira, sentirás que has introducido algo bueno a esa situación.  Da un paso atrás y comienza a relajarte, y la ira se disipará a medida que comienzas a darte cuenta de tu verdadera identidad en Cristo.
Hombres, si ven a una mujer con poca ropa en la televisión o en la portada de una revista y se sienten tentados, ¿cuál es su primera respuesta?  ¿Estás consciente de pecado o consciente de justicia?  La conciencia de pecado te arrastrará a sucumbir a tu tentación, mientras que la conciencia de justicia te da el poder de superar toda tentación.  Es por eso que el enemigo quiere mantenerte consciente de pecado.  Confesar tus pecados todo el tiempo te mantiene consciente de pecado.  Es como si Jesús no se hubiera convertido en tu pecado en la cruz.  La conciencia de justicia te mantiene consciente de Jesús.  Cada vez que tú lo dices, magnificas la obra de Jesús en la cruz.  Así que cree y habla la verdad: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  De esta manera, no podrás evitar ver los resultados de magnificar al Señor Jesús y Su obra terminada.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 25 de mayo de 2019

Ancla Tu Identidad En Cristo


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Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.  (Romanos 8:37)
Hace algunos años prediqué un mensaje sobre cómo el diablo a veces usa el pronombre de primera persona para plantar pensamientos en nuestras cabezas y engañarnos.  Por ejemplo, él no dice: “Tú tienes un trastorno alimenticio” o “Tú tienes una adicción”.  El diablo usa el pronombre en primera persona para sembrar pensamientos como estos en tu mente: “Yo tengo un trastorno alimenticio” o “Yo soy adicto a la pornografía”.  Él te hace pensar que tú estás pensando esos pensamientos de derrota.  Él quiere que tú creas que eso es lo que tú eres.
Después de escuchar este mensaje, un hombre llamado Walter, contra quien el diablo había utilizado esta estrategia y había sido atrapado en una adicción destructiva durante muchos años, fue a su casa después de la iglesia, se encerró en su habitación y por primera vez declaró en voz alta: “¡Yo no soy un adicto!”  Él eligió rechazar esa mentalidad maliciosa en el nombre de Jesús.  Luego nos relató esto: “En ese mismo momento, yo sentí que algo poderoso sucedía dentro de mí.  No sé cómo describirlo.  Era como si la vida se volviera espectacular debido al amor de Dios y yo no pudiera contener ese sentimiento”.
Después de hacer esa confesión en voz alta, Walter dijo: “Mi adicción se detuvo.  Yo perdí el interés completamente y no me siento ni siquiera un poco tentado.  Todos los deseos desordenados se han ido, y lo mejor de todo es que yo sé que amo a Jesús más que nunca y que no puedo vivir sin Él.  Estoy renovado.  He renacido.  Yo sé que todo está bajo Su control, y sé que soy bendecido y perdonado”.
¡Wow!  Qué asombroso testimonio del poder y la bondad de Dios en la vida de este hermano.  Con solo una declaración, él rompió la fortaleza mental bajo la cual el demonio lo había sometido durante muchos años.  Este es ciertamente el poder de creer correctamente.  Si tú puedes cambiar lo que crees, puedes cambiar tu vida, tal como lo hizo este hermano.
¿Hay mentiras acerca de tu identidad en las que estás creyendo hoy?  Rompe el poder de esas mentiras declarando tu identidad en Cristo.  Di en voz alta: “Yo soy un hijo de Dios.  Yo soy sanado, perdonado, justo y santo en Cristo Jesús”.  En vez de creer las mentiras del diablo cuando él usa la estrategia del pronombre en primera persona en tu contra, declara con voz audible tu verdadera identidad en Jesús.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 8 de marzo de 2019

La Perfecta Ley De Dios Cumplida Perfectamente

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Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz.  (Colosenses 2:13–14)
En el relato de la mujer sorprendida en adulterio, la Biblia guarda silencio sobre lo que Jesús escribió en el suelo con Su dedo.  Pero yo creo que cuando Él se inclinó, estaba escribiendo la Ley de Moisés.  He estado en Jerusalén muchas veces.  Durante una de mis visitas, hace algunos años, al recinto del templo donde Jesús se encontró con esta mujer, el Señor abrió mis ojos para ver que el suelo del recinto del templo estaba hecho de adoquines duros.  Esto significa que Jesús no estaba escribiendo en el suelo.  Estaba escribiendo con Su dedo en piedra.
Entonces, en un instante, vi que Jesús estaba escribiendo la ley en piedra.  En efecto, Él les estaba diciendo a los fariseos: “¿Ustedes pretenden enseñarme acerca de la Ley de Moisés?  Yo Soy el que escribió la ley”.  Jesús escribió dos veces en el suelo con Su dedo, completando así la tipología, ya que sabemos que Dios escribió los Diez Mandamientos con Su dedo dos veces.
Las primeras tablas de los Diez Mandamientos fueron destruidas por Moisés cuando vio a los israelitas adorando al becerro de oro al pie del Monte Sinaí.  Luego, Dios escribió otras tablas de piedras y se las dio a Moisés para que las colocara bajo el propiciatorio en el arca del pacto.  Yo nunca había escuchado a nadie predicar esto antes —era una revelación fresca y directa del cielo.  ¡Me encanta cuando el Señor abre mis ojos para ver Su gracia!
¿Sabes por qué es tan emocionante saber lo que Jesús escribió sobre el suelo ese día?  Es muy significativo porque nos muestra que el mismo autor de la perfecta ley de Dios no usa la ley para juzgarnos, ni para condenarnos hoy.  Y no es porque Dios simplemente decidió ser misericordioso con nosotros.  ¡No!  Es porque Jesús Mismo cumplió todos los requisitos del juicio de la ley en nuestro nombre y tomó sobre Sí Mismo cada maldición y golpe de castigo por nuestros pecados en Su propio cuerpo, en la cruz.  ¡Nosotros somos perdonados porque Él fue juzgado!  ¡Nosotros somos aceptados porque Él fue condenado!
Cualquiera que sea tu problema hoy, tu respuesta se encuentra en recibir una revelación fresca de lo mucho que eres perdonado en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 3 de febrero de 2019

Encuentra Restauración En La Iglesia

Medita En
Plantados en la casa del Señor, florecerán en los atrios de nuestro Dios.  Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, para anunciar cuán recto es el Señor, mi roca, y que no hay injusticia en Él.  (Salmos 92:13–15)
Recibí esta nota de alabanza de una pareja que asiste a nuestra Iglesia Revolución de Gracia  en Dallas, Texas. Es un hermoso ejemplo de cómo cuando estamos plantados en la casa de Dios, caminamos en Su protección y restauración.  Esta pareja me contó cómo su matrimonio había pasado por un período muy difícil, y cómo la iglesia y el liderazgo pastoral los habían ayudado a superar esos momentos de dificultad.
Nos tomó un poco de tiempo darnos cuenta de que necesitábamos enfocarnos más en Cristo que en nosotros mismos y en nuestros problemas.  Lo que finalmente salvó nuestra relación fue enfocarnos verticalmente en nuestro Señor Jesús y no horizontalmente el uno en el otro.  Estábamos declarando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús”, lo que nos daba una idea de lo mucho que Dios nos ama y quiere que estemos bendecidos.  Saber que somos la justicia de Dios a través de Cristo es lo que sanó nuestro matrimonio roto.
El poder descansar en todo lo que Jesús ha hecho, y poder escuchar y meditar en Su Palabra, ha sido lo mejor para nosotros.  Él verdaderamente es la vid y nosotros las ramas.  Ahora sabemos que en cada situación y circunstancia, Cristo está proveyendo para todas nuestras necesidades.  Él es la vid que nos mantendrá abastecidos en el lugar en donde estamos.
Saber que "si me importa a mí, le importa a Dios”, fue la última pieza del rompecabezas.  Aprendimos que no hay ningún asunto demasiado pequeño, ni demasiado inconsecuente para el Señor.  Tampoco hay nada demasiado grande como para que Él no lo haga por nosotros.
Estimado lector, ¿puedes ver lo importante que es estar plantado en una iglesia local?  En el caso de esta pareja, estar en una iglesia que predica la verdad del evangelio y contar con el sabio consejo de los líderes que caminaron ese camino con ellos salvó su matrimonio.
¿Y pudiste sentir su alegría al saber que el Señor Jesús es su vid, que provee para todas sus necesidades, y para quién nada es demasiado grande, ni demasiado pequeño para que ellos puedan traerlo a Sus pies?  Lee los versículos de hoy del Salmo 92.  Dar fruto en la vejez habla de preservación, protección y larga vida.  Dios no solo quiere que tengas una larga vida, sino que tengas calidad de vida y que permanezcas siendo fuerte, saludable y fructífero en tu vejez.  Y la manera de tener todo esto es, estar plantado en la casa del Señor.  Amado, si no estás asistiendo regularmente a una iglesia local, quiero animarte a que te plantes en una.  Y mientras lo haces, ¡que tú, tu carrera, tu matrimonio y tu hogar prosperen en todo sentido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 1 de febrero de 2019

Tus Temores Y Ansiedades Se Disipan En La Presencia De Dios

Medita En
Como cera se derritieron los montes ante la presencia del Señor, ante la presencia del Señor de toda la tierra.  (Salmos 97:5)
No importa dónde estés, el Señor está contigo.  Incluso en medio de tus temores, mientras estás solo en tu habitación, Él está contigo.  En el momento en que comiences a notar Su presencia y a cultivar Su presencia, todos tus miedos, ansiedades y preocupaciones van a derretirse como mantequilla en un día caluroso, o como dice el salmista David: “Como cera se derritieron los montes ante la presencia del Señor”.
No puedes mentalizarte para terminar con tu temor, ni mentalizarte para terminar con tu preocupación.  No puedes simplemente decirte a ti mismo: “Vamos, deja de preocuparte.  No hay nada de qué preocuparse.”  Eso simplemente no funciona.  La deuda seguirá viéndote a la cara y tus problemas seguirán siendo tan insuperables como siempre, sin importar cuánto te esfuerces por mentalizarte para animarte a ti mismo.  Eso es lo que el mundo está tratando de hacer, pero no funciona.  Se necesita la presencia del Señor para mantenerte libre de las preocupaciones.
Jesús no te está pidiendo que te mentalices para animarte y vivas en un estado de negación.  ¡De ninguna manera!  Él te está diciendo: “En medio de tu aflicción, Yo Soy tu escudo.  Yo Soy tu defensor.  Yo Soy tu fortaleza.  Yo Soy tu refugio.  Yo Soy tu provisión.  Yo Soy tu sanación.  Yo Soy tu proveedor.  Yo Soy tu paz.  Yo Soy tu alegría.  Yo Soy tu sabiduría.  Yo Soy tu fuerza.  ¡Yo Soy tu gloria y el que levanta tu cabeza!” (Salmos 3:3)  ¡Amén!  Él no te está pidiendo que finjas que los hechos no están allí.  ¡Él quiere que te des cuenta que EL ESTÁ ALLÍ CONTIGO!
Cuando sepas que Él está contigo y para ti, y pongas tus problemas en Sus poderosas manos, vas a comenzar a tener una estimación más precisa de cuán “grandes” son tus problemas.  Cuando estuvieron en tus manos, el peso y la carga de tus problemas pueden haberte aplastado.  ¡Pero cuando involucras a Jesús, los problemas que antes eran monumentales, se vuelven microscópicos contra la grandeza de Su amor y bondad hacia ti!
Hoy, al considerar todo lo que necesitas hacer y las expectativas puestas sobre ti, mira a Jesús allí contigo.  Él es tu provisión, sabiduría, paz y fortaleza.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 21 de noviembre de 2018

La Luz Del Mundo Expone Tu Perfección


Jesús les habló otra vez, diciendo: “Yo Soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
Juan 8:12
Cuando yo era un adolescente, escuché a predicadores diciendo esto: “Jesús es la luz del mundo.  Así que, no pienses ni por un momento que puedes hacer cosas a Sus espaldas.  ¡Su luz va a exponer todas las cosas malas que has hecho!” Así que, yo tenía miedo de acercarme a Dios por temor a que Su luz gloriosa revelara mis faltas, mis debilidades y mi vergüenza.
Pero, ¿es esto lo que “la luz del mundo” hace?
La verdad se encuentra en el contexto de este versículo.  Jesús declaró que Él es la luz del mundo, justo después de haberle dicho a la mujer sorprendida en el acto de adulterio: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban?  ¿Ninguno te ha condenado?”
Cuando ella dijo: “Ninguno, Señor,” Él le dijo a ella: “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  Luego, la Biblia nos dice: “Jesús les habló otra vez, diciendo: ‘Yo Soy la luz del mundo...’” (Juan 8:10-12)
Qué maravilloso es saber que cuando Jesús dijo: “Yo Soy la luz del mundo,” Su luz no era para revelar el pecado de la mujer, porque Él recién le había dicho a ella que no la condenaba.
Esto nos dice que no debemos tener miedo cuando nos acercamos a la presencia de Dios.  Él no está allí esperando para castigarnos por nuestros errores y nuestras faltas.  Su luz no es para exponer nuestros pecados y nuestra vergüenza, ni para condenarnos.  ¡No, Su luz gloriosa es para mostrarnos cuán perfectamente la sangre de Su Hijo ha lavado nuestros pecados!  Es por eso que Jesús pudo decirle a la mujer que Él no la condenaba —porque Él sería condenado por su pecado, así como por los nuestros, en la cruz.
Amado, la luz de Jesús revela la verdad de que nuestros pecados han sido completamente eliminados.  Revela también lo perfecto e impecables que somos debido a la obra perfecta de Cristo en la cruz.  ¡Cuando tú sabes esto, puedes acercarte con confianza a la presencia de Dios, sabiendo que tienes la luz de la vida que te da gracia y esperanza!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 5 de noviembre de 2018

De Tal Padre, Tal Hijo


El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
Romanos 8:16
Todo produce según su especie.  Los perros dan a luz cachorros, los gatos dan a luz gatitos y los tigres dan a luz cachorros de tigre.  De la misma manera, cuando tú naces de nuevo, tú naces de Dios.  Tú eres hijo del Dios Altísimo.  Él es tu Padre y Él no te ve en la carne.  Él te ve en el Espíritu.  Y Su Espíritu da testimonio a tu espíritu de que tú eres Su hijo.
Así que, cuando el diablo viene y te dice: “Bueno, tu padre murió de cáncer, su padre murió de cáncer y tú vas a morir de cáncer también, al igual que tu padre,” sólo debes saber en tu corazón que tú eres como tu Padre —¡tu Padre que está en los cielos!  Y consciente de esta verdad, declara: “¡Yo soy  hijo del Dios Altísimo, y Él no tiene cáncer, así que, yo tampoco!”
Mi amigo, cuando tú has nacido de Dios, has nacido para ganar.  ¡Ya que tu Papá Dios es un ganador, tú también eres un ganador!  En las mañanas, cuando te levantes, di: “¡Yo soy un ganador, porque Dios es un ganador!”
Cuando dices que no puedes darte el lujo de comprar algo que necesitas, has olvidado a cual familia perteneces ahora.  Tú has nacido de nuevo en una familia muy rica —¡tu Padre es dueño de todo animal del bosque y del ganado sobre mil colinas! (Salmo 50:10)  Tú tienes un Papá Dios en el cielo que es muy capaz de proveer para todas sus necesidades. (Filipenses 4:19)  Aunque hay áreas de escasez en tu vida ahora, no te preocupes.  Sólo pídele a Dios que provea para ti, porque tu Padre celestial te ama y quiere proveer para tus necesidades.
Cuando alguien hable contigo acerca de un problema y pregunte: “¿Qué vamos a hacer al respecto?”  Tú responde: “No te preocupes.  Hablémosle a Papá Dios al respecto.  Eso no es un problema para Él, así que no será un problema para nosotros.”
Amado, aun cuando todo a tu alrededor se esté hundiendo, tu Papá Dios es todavía el mismo Padre celestial que mantuvo el mundo de Noé a flote, a sus seres queridos sanos y a salvo, y sus posesiones intactas.  ¡Tu mundo no volverá a hundirse porque tú eres el amado hijo de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 22 de septiembre de 2018

¿Qué Has Estado Diciendo?


La muerte y la vida están en poder de la lengua…
Proverbios 18:21
Hay muchas cosas en la vida que pueden provocarnos temor –perder nuestro trabajo, enfermedades mortales, ataques terroristas y así sucesivamente.  Cuando nos enfrentamos a estas cosas, tendemos a caer en preocupación y miedo, y comenzamos a hablar sobre esos temores.
Job no era diferente.  Él constantemente temía que Dios lo castigaría a él y a su familia porque no dejaba de pensar que sus hijos habían pecado contra Dios.  Se levantaba temprano en la mañana para ofrecer sacrificios, diciendo: “Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones.”  Y la Biblia nos dice que hacía esto siempre. (Job 1: 5)
Así que, Job continuó confesando los pecados de sus hijos y temiendo que algo terrible les sucedería a él y a su familia.  De hecho, esta conciencia de pecado no sólo le produjo temor, la Biblia nos dice que estaba aterrorizado. (Job 3:25)
Es importante que entendamos que fue la conciencia de pecado de Job lo que le abrió la puerta a Satanás.  Su preocupación por los pecados que su familia pudo haber cometido dio a Satanás la oportunidad de llevar muerte y destrucción a su vida.  Dios tenía un cerco de protección alrededor de Job.  Pero cuando él comenzó a ser consciente de pecado y tener una temerosa expectativa de juicio, el cerco fue removido y Satanás pudo atacarlo. (Job 1: 9-12)
Amigo, si has pecado, no digas: “He fallado de nuevo.  Merezco ser castigado por Dios.”  ¡Recuerda que tus pecados ya han sido perdonados porque Jesús fue castigado y condenado en tu lugar!  (Efesios 1: 7)  Así que di: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Gracias Jesús, porque Tú eres mi santidad y mi perfección.” (1 Corintios 1:30; 2 Corintios 5:21)
Debemos ser conscientes de lo que creemos y decimos regularmente porque “la muerte y la vida están en poder de la lengua.”  Así que, cuando oigas hablar de un virus mortal que ha tomado muchas vidas, no digas: “¡Yo seré el próximo porque no he sido un buen cristiano!”  En cambio, di: “Jesús, Tú eres mi justicia y protección. Ciertamente me librarás del lazo del cazador, de la peste destructora.” (Salmo 91: 3)
Amado, creer y confesar de esta manera,  no sólo agrada a Dios, ¡sino que también cierra la puerta a Satanás para que él no pueda obrar en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 16 de julio de 2018

Jesús, Tu Buen Pastor Y Puerta


Entonces Jesús les dijo de nuevo: En verdad, en verdad os digo: Yo Soy la puerta de las ovejas.
Juan 10:7
Jesús dijo que Él es la “puerta de las ovejas.”  ¿Qué quería Él decir?  Bien, un redil en los tiempos de Jesús, no tenía una puerta que pudiera abrirse, ni cerrarse.  La puerta del redil era solo una abertura.  En esta clase de redil, luego de que las ovejas hubieran entrado, el pastor iría a dormir en esa entrada.  El pastor se volvía, en efecto, la “puerta” del redil.
Cuando Jesús le dijo a Sus discípulos: “Yo Soy el buen pastor.”  (Juan 10:11).  Él también estaba asegurándoles enfáticamente que Él era la “puerta de las ovejas.”  Él estaba diciéndole a ellos y a nosotros: “Dentro de Mi redil, Mis ovejas están siempre seguras, completamente protegidas y cercanas a Mis ojos que las cuidan.  Y ya que Yo estoy justo en la entrada del redil, nada, incluso el gemido ahogado de una de las Mías, puede escapar de Mis oídos.  Además, nada malo fuera del redil puede entrar y tocar a Mis ovejas, sin antes pasar por Mí, porque Yo Soy la puerta de Mis ovejas.”
Así que, cuando las luchas de la vida vengan a tocar a tu puerta y cuando el pánico amenaza con levantarse dentro de ti, ¡mírate a ti mismo doblemente protegido!  Él es ambos, el buen pastor y la puerta de Sus ovejas.  Como tu buen pastor, Él dio Su vida por ti para redimirte de la pobreza, la enfermedad y de cualquier otra maldición.
Como tu puerta, Él mantiene afuera todo lo malo de lo cual Él ya te ha redimido.  Debido a que Él derramó Su sangre por ti, tú estás cubierto y protegido dentro del redil por una puerta manchada de sangre.  Desastres, destrucción y muerte deben pasar sobre ti y tu familia debido a Su sangre en tu puerta.  Recuerda que la noche de la primera Pascua en Egipto, el destructor no pudo entrar a las casas de los israelitas debido a la sangre del cordero en sus puertas.  (Éxodo 12:13, 23)
Hoy, tú puedes vivir la vida sin problemas y sin temor, sabiendo que Jesús, tu buen pastor y puerta, te protege y te preserva a ti y a tu familia.  ¡Ningún mal vendrá sobre ti, ni sobre tus seres amados, porque Él es tu morada y tu lugar de refugio!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 23 de junio de 2018

‘Yo Soy El Que Soy’


Y dijo Dios a Moisés: “YO SOY EL QUE SOY…”
Éxodo 3:14
¿Necesitas sanidad?  Él dice: “Yo, el Señor, Soy tu sanador.  (Éxodo 15:26)  Y conforme creas en Mí, vas a ir viendo tu sanidad manifestarse al treinta, al sesenta y al cien por ciento.”
¿Estás a tientas en la oscuridad, sin saber qué hacer?  Él dice: “Yo Soy la luz del mundo.  (Juan 8:12)  Si caminas en Mí, no andarás en tinieblas, sino que tendrás la luz de la vida.”
¿Estás buscando el camino para salir de una mala situación?  Él dice: “Yo Soy tu libertador.  Yo extiendo Mi mano desde el cielo y te rescato, te saco de aguas profundas.”  (Salmos 18:2, 16)
¿Te estás preguntando si hay en la vida algo más, que solo existir día a día?  Él dice: “Yo Soy la resurrección y la vida. (Juan 11:25)  Yo he venido a darte vida.  Y en donde hay vida, no puede haber muerte.  Vas a tener vida y vida más abúndate.”  (Juan 10:10)
¿Te sientes temeroso de lo que te espera?  Él dice: “Yo Soy el buen pastor, (Juan 10:11) quien te dirige a delicados pastos, llanuras verdes y aguas de reposo.  Tú no tendrás falta de ningún bien.”  (Salmos 23:1-3)
¿Te sientes confundido por las opiniones e informes de los hombres?  Él dice: “Yo Soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último.  (Apocalipsis 1:11)  Yo tengo la última palabra en tu vida.  Los médicos no tienen la última palabra.  Los expertos no tienen la última palabra. Yo tengo la primera palabra y la última palabra en tu situación.”
Mi amigo, no tengas miedo de los problemas que estás enfrentando.  El Gran Yo Soy declara sobre ti: “¡No tengas temor!  Porque Yo Soy para ti lo que tú necesitas que Yo sea!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince