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jueves, 20 de febrero de 2020

El Regalo De No Condenación


Inspiración de Gracia
… “Yo tampoco te condeno. Vete, desde ahora no peques más.”  (Juan 8:11)
Cuando Jesús estuvo en la tierra, una mujer atrapada en el acto de adulterio fue llevada ante Él por los escribas y fariseos, la mafia religiosa de Su época.  Ellos trataban de atraparlo planteándole una pregunta que era difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices? (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.” (Juan 8:7)  Los escribas y fariseos comenzaron a irse uno por uno hasta que no quedó ninguno.
La gente de la multitud que quería condenar a la mujer no pudo.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder para condenarla, no lo hizo.  Él después de un momento le preguntó: “Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él le dijo tales palabras de gracia porque Él la amaba.  Además, al hacerle la pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de declarar palabras de no condenación para sí misma —”Ninguno [me condena], Señor.” (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, sino que también le dio el regalo de no condenación —“Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de no condenación, que tuvo el poder para “irse y no pecar más.”
Hoy, tú tienes el regalo de no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por todos tus pecados. (Ver Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando tú pecas porque Él es fiel y justo con lo que Su Hijo hizo ya.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tú lo echas a perder, solo di: “¡Dios no me condena hoy, porque Él ya condenó a Jesús en la cruz hace 2,000 años!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a la gente decir: “Primero vete y no peques más, entonces yo no voy a condenarte.”  Quizás tú también te has estado diciendo esto a ti mismo.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  ¡Él te da el regalo de no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 2 de julio de 2019

Conquistado Por La Gracia De Dios


Medita En
Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.  (Romanos 6:14)
Amado, es vital que recibas el regalo de no condenación porque esto es lo que te dará el poder para vencer tus debilidades, hábitos destructivos y adicciones.  Si crees que Dios te condena por tus faltas, ¿correrías a Él en busca de ayuda?
Mira cómo Jesús le dio a un pecador el poder de no pecar más.  Él defendió a la mujer que había sido atrapada en adulterio.  Con ternura la miró a los ojos y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?”  Y ella dijo: “Ninguno, Señor.”  Y Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.” (Juan 8:10–11)
Verás, los Diez Mandamientos, en su total santidad prístina, no pueden hacerte santo y no pueden poner fin al pecado.  El poder para detener al pecado de destruir tu vida viene de recibir el regalo de ninguna condenación de parte de Jesús.  Tu Salvador, que ha cumplido la ley en tu nombre, te dice: “¿Dónde están los que te condenan?  TAMPOCO YO TE CONDENO.  Ahora, vete y no peques más”.  ¡Esto es gracia!  ¡Este es Su favor inmerecido!  La ley dice que Dios no te condenará solo si tú dejas de pecar.  Sin embargo, la Gracia dice: “Yo tomé tu condenación en la cruz. Ahora, ve y no peques más”.
Romanos 6:14 dice que “el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia [favor inmerecido]”.  Si tú aún estás luchando con el pecado, es hora de dejar de depender de la ley.  Ríndete ante Su favor inmerecido tal como lo hizo el apóstol Pablo.  ¡Cuando tú comprendes que Cristo te ha hecho justo no por tus obras y que te ha perfeccionado por Su favor inmerecido, eso te da la capacidad de vencer toda tentación, hábito y adicción pecaminosa en tu vida!
Justo ahora, cuando te acercas a tu Salvador Jesús, Dios te ve perfecto en Él.  Él no te condena por tus errores pasados, presentes e incluso futuros porque todos los errores que tú vas a cometer en esta vida, ya fueron clavados en la cruz.  ¡Ahora tú eres libre para no pecar más, experimentando la victoria y el éxito sobre cada pecado y atadura en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 24 de marzo de 2019

Tu Respuesta Se Encuentra En Una Persona

Medita En
¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.  (Romanos 7:24–25, NTV)
La carne en nosotros puede producir toda una gama de emociones y pensamientos, desde la derrota, los celos, la codicia y la lujuria hasta la ira, la inferioridad, la condenación y la arrogancia.  Mientras estemos en este cuerpo físico, la carne estará activa en nosotros.
Pero podemos regocijarnos porque cuando Jesús murió en la cruz, la Palabra de Dios nos dice que Él “condenó el pecado en la carne”. (Rom. 8:3)  Todos los pensamientos negativos y las emociones tóxicas de la carne ya fueron juzgados y castigados en la cruz.  Hoy nosotros podemos experimentar victoria sobre la carne por medio del poder de la cruz.
Puedes leer todo acerca de la lucha del apóstol Pablo con la carne en Romanos 7:18–19: “Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. Pues no hago el bien que deseo, sino el mal que no quiero, eso practico.”
¿Notaste cuántas veces se mencionan las palabras “yo” y “mi” en los dos versículos anteriores?  Estoy seguro que puedes identificarte con el apóstol Pablo en su lucha con la carne.  Es la lucha que todos enfrentamos cuando estamos ocupados en nosotros mismos y batallamos con la carne en nuestro interior.  Es una vida de aflicción, angustia, derrota y desesperación.
Pero no es allí donde Dios quiere que vivas, amigo.  Un creyente no vive en el capítulo 7 de Romanos.  Por medio de Cristo Jesús, nosotros deberíamos estar viviendo en el capítulo 8 de Romanos.  Leámoslo y vamos a descubrir cómo Pablo se liberó de esa esclavitud del yo.
Sólo unos pocos versículos después, Pablo grita: “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” (Rom. 7:24).  La respuesta, amigo mío, se encuentra en una persona, y Pablo nos dice que esta persona es Jesús: “Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro”. (Rom. 7:25)
Solo nuestro hermoso Salvador, Jesucristo, puede librarnos de la carne.  Y en Cristo nosotros podemos adentrarnos en el primer versículo del capítulo 8 de Romanos, que proclama: “Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús”.  Aquí es donde nosotros, como creyentes del nuevo pacto, debemos vivir.  No en el dominio de la lucha constante y la desesperación, sino en el dominio de la no condenación y la victoria.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 8 de marzo de 2019

La Perfecta Ley De Dios Cumplida Perfectamente

Medita En
Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz.  (Colosenses 2:13–14)
En el relato de la mujer sorprendida en adulterio, la Biblia guarda silencio sobre lo que Jesús escribió en el suelo con Su dedo.  Pero yo creo que cuando Él se inclinó, estaba escribiendo la Ley de Moisés.  He estado en Jerusalén muchas veces.  Durante una de mis visitas, hace algunos años, al recinto del templo donde Jesús se encontró con esta mujer, el Señor abrió mis ojos para ver que el suelo del recinto del templo estaba hecho de adoquines duros.  Esto significa que Jesús no estaba escribiendo en el suelo.  Estaba escribiendo con Su dedo en piedra.
Entonces, en un instante, vi que Jesús estaba escribiendo la ley en piedra.  En efecto, Él les estaba diciendo a los fariseos: “¿Ustedes pretenden enseñarme acerca de la Ley de Moisés?  Yo Soy el que escribió la ley”.  Jesús escribió dos veces en el suelo con Su dedo, completando así la tipología, ya que sabemos que Dios escribió los Diez Mandamientos con Su dedo dos veces.
Las primeras tablas de los Diez Mandamientos fueron destruidas por Moisés cuando vio a los israelitas adorando al becerro de oro al pie del Monte Sinaí.  Luego, Dios escribió otras tablas de piedras y se las dio a Moisés para que las colocara bajo el propiciatorio en el arca del pacto.  Yo nunca había escuchado a nadie predicar esto antes —era una revelación fresca y directa del cielo.  ¡Me encanta cuando el Señor abre mis ojos para ver Su gracia!
¿Sabes por qué es tan emocionante saber lo que Jesús escribió sobre el suelo ese día?  Es muy significativo porque nos muestra que el mismo autor de la perfecta ley de Dios no usa la ley para juzgarnos, ni para condenarnos hoy.  Y no es porque Dios simplemente decidió ser misericordioso con nosotros.  ¡No!  Es porque Jesús Mismo cumplió todos los requisitos del juicio de la ley en nuestro nombre y tomó sobre Sí Mismo cada maldición y golpe de castigo por nuestros pecados en Su propio cuerpo, en la cruz.  ¡Nosotros somos perdonados porque Él fue juzgado!  ¡Nosotros somos aceptados porque Él fue condenado!
Cualquiera que sea tu problema hoy, tu respuesta se encuentra en recibir una revelación fresca de lo mucho que eres perdonado en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 18 de septiembre de 2018

Dios Que Justifica Al Impío

Mas al que no trabaja, pero cree en Aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia.
Romanos 4:5
Confianza es lo que Dios quiere que tú tengas cuando te acercas a Él.  Él no quiere que tú tengas temor de acercarte a Él porque te sientes indigno a causa de tus pecados.  Él quiere que tú te acerques confiadamente a Él, sabiendo que la muerte, sepultura y resurrección de Su Hijo Jesucristo te ha justificado y te ha calificado para que recibas de Él confiadamente.
Ésta fue la clase de confianza que la mujer con el flujo de sangre tuvo cuando tocó a Jesús. (Marcos 5:25-34)  Ahora, ella sabía que al tocar a Jesús estaba rompiendo la ley Levítica que establecía que cualquiera que tuviera flujo de su cuerpo era inmundo y no debería aparecer en público, mucho menos tocar a otra persona. (Levítico 15)
Pero ella se rehusó a sentirse condenada por la ley.  Ella creyó lo que había escuchado acerca de Jesús, y tuvo la confianza de que solo encontraría amor y compasión en Él, no condenación.  Ella creyó que Jesús la justificaría y la calificaría para recibir el milagro que necesitaba.  Fue por eso que ella se  introdujo con confianza entre la multitud para tocar a Jesús, quien ciertamente le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado”. (Marcos 5:34)
¿Qué fue eso acerca de su fe que la hizo ser sana?  Romanos 4:5 habla acerca de la fe que cree que Dios justifica al impío.  Cuando creemos que Dios justifica al impío, eso nos da la confianza para acercarnos a Dios, incluso cuando nos sentimos impuros porque acabamos de arruinarlo todo.
Cuando falles, no corras lejos de Dios.  Corre con confianza hacia Él, sabiendo que tú eres justificado por la sangre de Cristo y no por tu buen comportamiento.
El diablo puede decirte: “¿Cómo pudiste hacer eso?  ¿Quién te crees que eres?”  Tú no lo escuches.  Levántate y dale gracias a Dios por la sangre y el regalo de no condenación. (Romanos 8:1)  Si Dios justifica al impío, ¿cuánto más a ti, Su amado hijo?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 2 de septiembre de 2018

La Raíz Es La Condenación


Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…
Romanos 8:1
Cuando tienes una planta con hojas enfermizas, sería absurdo que trates las hojas, sin saber la raíz del problema.  De la misma manera, cuando las “hojas” de enfermedad, pobreza y hábitos destructivos comienzan a brotar en tu vida, tú necesitas conocer cuál es la raíz de esto.
Los expertos van a decirte que es estrés.  Quizá irán un poco más profundo y dirán que es temor —temor al futuro, al rechazo, a la pérdida, a la muerte y ese tipo de cosas.  Pero, ¿es el temor la raíz principal del problema?  O ¿habrá algo más profundo que el temor?
La Biblia nos muestra que la causa fundamental de los problemas en nuestras vidas es la condenación.  Con la condenación viene el temor.  Entonces el temor induce al estrés, el cual provoca los síntomas de la maldición.
Esto es lo que le sucedió a Adán.  Mucho antes de que él enfrentara la pobreza, la enfermedad y finalmente la muerte, él tuvo estrés.  Debido a su pecado, Dios le dijo: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra”. (Génesis 3:19)  El sudor representa al estrés.  Pero antes de que hubiera estrés, había temor, porque Adán le dijo a Dios: “Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí”. (Génesis 3:10)
¿Pero qué hizo a Adán tener miedo?  Adán solo tuvo temor cuando, viendo su desnudez, se dio cuenta que él había pecado contra Dios.  Se sintió tan avergonzado y condenado, que se escondió.  Entonces Dios le preguntó: “¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo?” (Génesis 3:11)  No había nadie más en el huerto, más que Adán y Eva, así que nosotros sabemos que probablemente fue el diablo quien le dijo a Adán que él estaba desnudo.
Mi amigo, la condenación es la raíz de los síntomas de la maldición que se manifiesta en tu vida.  Es por eso que tú necesitas conocer que en la cruz, Dios tomó todos tus pecados, los puso en Jesús y desató toda la furia de Su ira contra ellos, hasta que Jesús clamó: “¡Consumado es!”
Todos tus pecados han sido completamente castigados en el cuerpo de Cristo, quien fue condenado por ti.  La raíz de todos tus problemas ha sido tratada.  Esto significa que el diablo no puede ejercer la maldición en tu vida a menos que tú aceptes la condenación.  Así que, ¡ven al lugar de la no condenación y ninguna hoja enfermiza brotará en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 18 de mayo de 2018

El Regalo De La No Condenación


… “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”
Juan 8:11
Cuando Jesús estaba en la tierra, una mujer sorprendida en adulterio fue llevada delante de Él por los escribas y los fariseos, la mafia religiosa de esos días.  Ellos intentaban atraparle planteándole una pregunta difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿Tú, pues, qué dices?” (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.” (Juan 8:7)  Los escribas y los fariseos se fueron retirando uno a uno, hasta que no quedó ninguno.
Las personas en la multitud que querían condenar a la mujer no pudieron.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder de condenarla, no lo hizo.  Él luego le preguntó: “Mujer… ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él habló estas palabras de gracia a ella, porque la amaba.  Además, al hacerle esa pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de hablar palabras de no condenación para sí misma —“Ninguno [me condena], Señor”. (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, Él también le dio el regalo de la no condenación —“Yo tampoco te condeno.  Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de la no condenación, que tuvo el poder para “ir y no pecar más”.
Hoy, tú tienes el regalo de la no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por tus pecados. (Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando pecas, porque Él es fiel y justo a lo que Su Hijo ha hecho.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tropiezas y caes, solo dile: “¡Dios no me condena hoy, porque 2,000 años atrás Él ya condenó a Jesús en la cruz!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a las personas decir: “Vete y no peques más en primer lugar, luego, yo no te condeno.”  Tal vez tú has estado diciéndote esto a ti mismo también.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno.  Vete y no peques más.”  ¡Él te ha dado el regalo de la no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 22 de abril de 2018

El Regalo De La No Condenación


… “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”
Juan 8:11
Cuando Jesús estaba en la tierra, una mujer sorprendida en adulterio fue llevada delante de Él por los escribas y los fariseos, la mafia religiosa de esos días.  Ellos intentaban atraparle planteándole una pregunta difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿Tú, pues, qué dices?” (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra”. (Juan 8:7)  Los escribas y los fariseos se fueron retirando uno a uno, hasta que no quedó ninguno.
Las personas en la multitud que querían condenar a la mujer no pudieron.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder de condenarla, no lo hizo.  Él luego le preguntó: “Mujer… ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él habló estas palabras de gracia a ella, porque la amaba.  Además, al hacerle esa pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de hablar palabras de no condenación para sí misma —“Ninguno [me condena], Señor.” (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, Él también le dio el regalo de la no condenación —“Yo tampoco te condeno.  Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de la no condenación, que tuvo el poder para “ir y no pecar más”.
Hoy, tú tienes el regalo de la no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por tus pecados. (Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando pecas, porque Él es fiel y justo a lo que Su Hijo ha hecho.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tropiezas y caes, solo dile: “¡Dios no me condena hoy, porque 2,000 años atrás Él ya condenó a Jesús en la cruz!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a las personas decir: “Vete y no peques más en primer lugar, luego, Yo no te condeno.”  Tal vez tú has estado diciéndote esto a ti mismo también.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno.  Vete y no peques más.”  ¡Él te ha dado el regalo de la no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 9 de octubre de 2017

La Revelación De Justicia Libera

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
Romanos 6:14
Doy gracias al Señor por todos los testimonios que he recibido de preciosas vidas tocadas por Jesús.  Aquí hay una de un hermano en Australia, que me escribió para compartir cómo fue liberado de múltiples adicciones cuando empezó a escuchar y recibir la revelación de su justicia en Cristo:
Acabo de dejar de fumar haciendo lo que usted ha enseñado en sus libros y grabaciones –siendo consciente de mi justicia en Cristo y confesándola– cada vez que tuve la tentación de fumar.  También he sido liberado de 20 años de abuso de drogas y alcohol, y soy libre de pensamientos paranoicos.  No podía renunciar a ellos a través de mis propios esfuerzos, pero lo he logrado por medio de Cristo.  ¡Alabado sea Jesús por Su gracia libertadora!
Mi amigo, la provisión de Dios abarca todos los aspectos de la vida, incluyendo la liberación de adicciones de largo plazo.  Cuando tú recibes continuamente los dones divinos de gracia abundante, justicia y no condenación en Cristo, ¡caminarás en Su poder para reinar sobre toda adicción o condición que te mantiene cautivo hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 26 de mayo de 2017

No Más Condenación

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…
Romanos 8:1


Muchas personas están enfermas hoy a causa de culpa y condenación.
¡La condenación mata!  Las personas se condenan a sí mismas por sus pecados y sus fallas, reciben condenación de otras personas y hasta creen que Dios los está condenando a una vida de enfermedad.
Las buenas nuevas del evangelio son, ¡que no hay ABSOLUTAMENTE ninguna condenación para los que estamos en Cristo Jesús, porque Cristo ya fue condenado en el Calvario, en nuestro lugar!
Amado, recibe hoy libremente el regalo de Dios de no condenación, meditando en ello y dándole gracias a Él.  Cuando descubres y recibes el regalo de Dios de no condenación, recibes tu sanidad y la plenitud que deseas, ¡completamente pagadas por la sangre de Su Hijo!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


martes, 1 de noviembre de 2016

Conoce Y Cree El Amor De Dios Por Ti

Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él.
1ª Juan 4:16

Puede ser que tú sepas que Dios se preocupa por ti y te ama, y ​​que demostró Su amor por ti al morir en la cruz en tu lugar, pero, ¿lo crees?  Una cosa es saber sobre el amor que Dios tiene por ti, pero otra cosa es en realidad creerlo en tu corazón.
Una cosa es saber que el sol brilla sobre nosotros durante el día.  Pero otra cosa es creer que el sol aún brilla a pesar de que no sentimos su calor y todo lo que vemos son nubes oscuras.  A veces somos lentos para creer el amor de Dios por nosotros cuando estamos pasando por un momento difícil.  Pero Dios quiere que tú sepas y creas que Él te ama incluso en medio de la situación por la que estás pasando, cuando ese trabajo se está tardando en llegar, cuando el jefe está descubriendo tus errores o cuando tu hijo aún se niega a volver a casa.
En medio del dolor, Él quiere que tú sepas y creas que Él está completamente de tu lado, defendiéndote y cuidando de ti.  Y si Dios, el ser más poderoso en el universo, está por ti, ¿podrá alguien o algo venir contra ti y tener éxito?
Quizá sientas como si la echaste a perder durante mucho tiempo.  Dios quiere que sepas y creas que a pesar de que otros pueden estar enojados contigo, Él nunca va a enojarse contigo.  Tampoco va a condenarte.  La suma completa de Su ira contra tus pecados cayó sobre Jesús en la cruz.  Así que, Él quiere que tú sepas y creas que Él nunca te va a castigar porque Jesús fue castigado en tu lugar.
Cuando te sientes indigno porque acabas de echarla a perder por enésima vez, conoce y cree que incluso en ese momento tu Padre celestial te ofrece el regalo de la no condenación.  Así que, acercarte con confianza a Su trono de gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia. (Hebreos 4:16)
Mi amigo, conoce y cree que ya que Él te amó y murió por ti cuando tú aún eras un pecador en tu peor y más fea naturaleza (Romanos 5:8), ¡cuánto más será Su amor por ti ahora que eres Su hijo amado y eres la justicia de Dios en Cristo! (2a  Corintios 5:21)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Si Dios, el ser más poderoso en el universo, está por ti, ¿podrá algo o alguien venir contra ti y tener éxito?


lunes, 11 de julio de 2016

La Raíz Es La Condenación

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…
Romanos 8:1

Cuando tienes una planta con hojas enfermizas, sería absurdo tratar solamente las hojas, sin saber la raíz del problema.  De la misma manera, cuando las “hojas” de enfermedad, pobreza y hábitos destructivos comienzan a brotar en tu vida, tú necesitas conocer cuál es la raíz de esto.
Los expertos van a decirte que es estrés.  Quizá irán un poco más profundo y dirán que es temor —temor al futuro, al rechazo, a la pérdida, a la muerte y ese tipo de cosas.  Pero, ¿es el temor la raíz principal del problema?  O ¿habrá algo más profundo que el temor?
La Biblia nos muestra que la causa fundamental de los problemas en nuestras vidas es la condenación.  Con la condenación viene el temor.  Entonces el temor induce al estrés, el cual provoca los síntomas de la maldición.
Esto es lo que le sucedió a Adán.  Mucho antes de que él enfrentara la pobreza, la enfermedad y finalmente la muerte, él tuvo estrés.  Debido a su pecado, Dios le dijo: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra” (Génesis 3:19).  El sudor representa al estrés.  Pero antes de que hubiera estrés, había temor, porque Adán le dijo a Dios: “Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí” (Génesis 3:10).
¿Pero qué hizo a Adán tener miedo?  Adán solo tuvo temor cuando, viendo su desnudez, se dio cuenta de que él había pecado contra Dios.  Se sintió tan avergonzado y condenado, que se escondió.  Entonces Dios le preguntó: “¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo?” (Génesis 3:11).  No había nadie más en el huerto, más que Adán y Eva, así que nosotros sabemos que probablemente fue el diablo quien le dijo a Adán que él estaba desnudo.
Mi amigo, la condenación es la raíz de los síntomas de la maldición manifestándose en tu vida.  Es por eso que tú necesitas conocer que en la cruz, Dios tomó todos tus pecados, los puso en Jesús y desató toda la furia de Su ira contra ellos, hasta que Jesús clamó: “¡Consumado es!”
Todos tus pecados han sido completamente castigados en el cuerpo de Cristo, quien fue condenado por ti.  La raíz de todos tus problemas ha sido tratada.  Esto significa que el diablo no puede ejercer la maldición en tu vida a menos que tú aceptes la condenación.  Así que, ¡ven al lugar de la no condenación y ninguna hoja enfermiza brotará en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

La condenación es la raíz de los síntomas de la maldición manifestándose en tu vida.


jueves, 17 de marzo de 2016

El Regalo De La No Condenación

… “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”
Juan 8:11

Cuando Jesús estaba en la tierra, una mujer sorprendida en adulterio fue llevada delante de Él por los escribas y los fariseos, la mafia religiosa de esos días.  Ellos intentaban atraparle planteándole una pregunta difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿Tú, pues, qué dices?” (Juan 8:5).
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra” (Juan 8:7).  Los escribas y los fariseos se fueron retirando uno a uno, hasta que no quedó ninguno.
Las personas en la multitud que querían condenar a la mujer no pudieron.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder de condenarla, no lo hizo.  Él luego le preguntó: “Mujer… ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10).
Él habló estas palabras de gracia a ella, porque la amaba.  Además, al hacerle esa pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de hablar palabras de no condenación para sí misma —“Ninguno [me condena], Señor” (Juan 8:11).
Jesús no solo le habló palabras de gracia, Él también le dio el regalo de la no condenación —“Yo tampoco te condeno.  Vete; desde ahora no peques más”.  Fue cuando ella recibió el regalo de la no condenación, que tuvo el poder para “ir y no pecar más”.
Hoy, tú tienes el regalo de la no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por tus pecados (Romanos 8:1).  Hoy, Dios no puede condenarte cuando pecas, porque Él es fiel y justo a lo que Su Hijo ha hecho.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tropiezas y caes, solo dile: “¡Dios no me condena hoy, porque 2,000 años atrás Él ya condenó a Jesús en la cruz!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a las personas decir: “Vete y no peques más en primer lugar, luego, Yo no te condeno.”  Tal vez tú has estado diciéndote esto a ti mismo también.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno.  Vete y no peques más.”  ¡Él te ha dado el regalo de la no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Tú tienes el regalo de la no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por tus pecados.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Conoce Y Cree El Amor De Dios Por Ti

1ª Juan 4:16
Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él.
Puede ser que tú sepas que Dios se preocupa por ti y te ama, y ​​que demostró Su amor por ti al morir en la cruz en tu lugar, pero, ¿lo crees?  Una cosa es saber sobre el amor que Dios tiene por ti, pero otra cosa es en realidad creerlo en tu corazón.
Una cosa es saber que el sol brilla sobre nosotros durante el día.  Pero otra cosa es creer que el sol aún brilla a pesar de que no sentimos su calor y todo lo que vemos son nubes oscuras.  A veces somos lentos para creer el amor de Dios por nosotros cuando estamos pasando por un momento difícil.  Pero Dios quiere que tú sepas y creas que Él te ama incluso en medio de la situación por la que estás pasando, cuando ese trabajo se está tardando en llegar, cuando el jefe está descubriendo tus errores o cuando tu hijo aún se niega a volver a casa.
En medio del dolor, Él quiere que tú sepas y creas que Él está completamente de tu lado, defendiéndote y cuidando de ti.  Y si Dios, el ser más poderoso en el universo, está por ti, ¿podrá alguien o algo venir contra ti y tener éxito?
Quizá sientas como si la echaste a perder durante mucho tiempo.  Dios quiere que sepas y creas que a pesar de que otros pueden estar enojados contigo, Él nunca va a enojarse contigo.  Tampoco va a condenarte.  La suma completa de Su ira contra tus pecados cayó sobre Jesús en la cruz.  Así que, Él quiere que tú sepas y creas que Él nunca te va a castigar porque Jesús fue castigado en tu lugar.
Cuando te sientes indigno porque acabas de echarla a perder por enésima vez, conoce y cree que tu Padre celestial todavía te ofrece el regalo de la no condenación.  Así que, acercarte confiadamente a Su trono de gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia (Hebreos 4:16).
Mi amigo, conoce y cree que ya que Él te amó y murió por ti cuando tú todavía eras un pecador (Romanos 5:8) en tu peor y más fea naturaleza, ¡cuánto más será Su amor por ti ahora que eres Su hijo amado y eres la justicia de Dios en Cristo! (2ª  Corintios 5:21)
Pensamiento Del Día

Si Dios, el ser más poderoso en el universo, está por ti, ¿podrá algo o alguien venir contra ti y tener éxito?