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lunes, 27 de abril de 2020

No Hay Defecto En Ti


Inspiración de Gracia
Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti.  (Cantar de los Cantares 4:7)
Jesús nos dice a Su novia: “Toda tú eres hermosa, amada Mía, y no hay defecto en ti.”  Pero nuestra respuesta a Él tiende a ser: “¿Yo?  ¿Todo hermoso y sin defecto?  ¡Tú no me conoces, Señor!”
¿Tú de verdad crees que Dios no te conoce?
Dios ve la realidad como nadie más la ve.  Él ve la perfección de la obra terminada de Su Hijo en tu vida.  ¡Mediante la ofrenda de Sí Mismo en la cruz, Jesús te ha hecho perfecto para siempre! (Ver Hebreos 10:14)  Tú has sido hecho la justicia de Dios en Cristo. (Ver 2 Corintios 5:21)  Y nunca encontrarás ningún defecto en esta justicia que Jesús murió para darte.
Así que, Dios quiere que tú te veas a ti mismo justo —todo hermoso y sin defecto en Cristo.  Todos los días, sé consciente de tu justicia en Cristo.  Di: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  No hay ningún defecto en mí a quien Él ha perfeccionado con Su sangre.”  Cuando hagas esto, estarás honrando a Jesús y Su obra terminada.
Si eres consciente de tus pecados, entonces no estás honrando la obra de Cristo.  Tú puedes pensar que estás siendo humilde o santo al ser consciente de pecado.  ¿Pero sabías que la Biblia llama a la conciencia de pecado una “mala conciencia”?
Hebreos 10:21–22 nos dice que puesto que tenemos a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia.”  ¿Qué quiere decir el escritor de Hebreos con “una mala conciencia”?  Si lees el principio del mismo capítulo, hallarás que él está hablando acerca de una “conciencia de pecado.” (Ver Hebreos 10:2)  Pablo la llama una “conciencia cauterizada.” (1 Timoteo 4:2)  La palabra griega para “cauterizada” aquí es kauteriazo, y significa llevar contigo perpetuamente una conciencia de pecado.
Así que no lleves contigo una mala conciencia o una conciencia cauterizada.  Tu vida de pecado ya ha sido castigada completamente en el cuerpo de Jesús en la cruz.  Se consciente, en cambio, de tu perfección y justicia en Cristo.  Debido a lo que Jesús ha hecho por ti, tú puedes declarar confiadamente: “¡Yo soy completamente hermoso y no hay defecto en mí!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 27 de marzo de 2020

Tus Pecados No Están Siendo Grabados


Inspiración de Gracia
Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.  (Hebreos 8:12)
Una vez yo leí un cómic que mostraba cómo un hombre codiciaba a una mujer, luego él murió de un ataque al corazón y se fue al cielo.  En el cielo, vio una pantalla grande que mostraba a todos los presentes una grabación de todos los pecados que él había cometido en la tierra, incluido el último.  ¡Que embarazoso!
No te preocupes, eso no va a pasarte a ti en el cielo.  No hay una pantalla grande con asientos de primera fila y lugares para que todos puedan sentarse y ver tus pecados pasados.  No hay una grabadora de video en el cielo que está grabando tus pecados en este momento.  Debido a que tu vida de pecados ya ha sido castigada en el cuerpo de Jesús, Dios ha declarado para ti: “¡Yo nunca, de ninguna manera, recordaré tus pecados e iniquidades!”
Esto es cierto incluso para los héroes de la fe del Antiguo Testamento, como Abraham, Moisés y David.  Si lees Hebreos 11, que fue escrito después de la cruz de Jesús, notarás que no hay registro de sus pecados, ni sus fallas.  Sin embargo, sus historias de vida nos dicen que ellos estaban lejos de ser perfectos.
Abraham mintió dos veces acerca de su esposa Sara.  Él dijo a Faraón, y después, al Rey Abimelec, que ella era su hermana, para proteger su propia vida.  Moisés mató a un egipcio que golpeaba a un hebreo y escondió el cuerpo en la arena.  David cometió adulterio con Betsabé y luego arregló la muerte de su esposo en batalla.  Sin embargo, sus pecados no fueron registrados en Hebreos 11, ¡solo sus obras hechas en fe!
Dios te está mostrando que Él no está grabando tus pecados, ni tus fallas hoy.  En cambio, Él está grabando tus confesiones y actos de fe, hechos en respuesta a lo que Su Hijo ha hecho por ti.  Cada vez que tú pecas, cada vez que vacilas en tu fe, Dios no lo graba.  Pero cada vez que crees en Él y le respondes con fe, ¡Él lo graba!  Esto no debería hacerte querer pecar más.  ¡Debería liberarte para amar más a Dios!
Así que, no vivas consciente de tus fallas.  Si Dios mismo no las recuerda, ¿quién eres tú para recordarlas?  Sé consciente de tu justicia en Cristo (ver 2 Corintios 5:21), y vas a reinar en la vida. (Ver Romanos 5:17)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 21 de marzo de 2020

Todo Lo Que Jesús Es Delante De Dios, Tú Lo Eres


Inspiración de Gracia
Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  (2 Corintios 5:21)
Cuando un israelita traía un animal como su ofrenda por el pecado, él ponía su mano sobre el animal antes de matarlo. (Ver Levítico 4:1–4).  Al poner su mano sobre su ofrenda por el pecado, sus pecados eran transferidos al animal inocente.  El animal moría por sus pecados y él quedaba libre.
Por el contrario, durante la ofrenda quemada, cuando el israelita ponía su mano sobre el animal (ver Levítico 1:3–4), la belleza, dignidad y aceptación del animal intachable, eran transferidas a él.  Dios aceptaba la perfección del sacrificio animal en su nombre, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta la ofrenda quemada sin mancha, el oferente ahora tiene derecho a presentarse ante Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda que Jesús hizo de Sí Mismo, cuando colgaba en la cruz?  Él es a la vez nuestra ofrenda por el pecado y la ofrenda quemada —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por el pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestra ofrenda quemada].”  En el momento en que tú pusiste tu fe en Él, solo por Su sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida para ti.  ¡Así es la gracia de Dios hacia ti!
Como nuestra ofrenda por el pecado, Él se ofreció a Sí Mismo una sola vez, para todos. (Ver Romanos 6:10).  La ofrenda por el pecado nunca fue una ofrenda diaria porque Dios no quiere que Su pueblo viva consciente del pecado.  Sin embargo, la ofrenda quemada era un sacrificio de la mañana y de la tarde (ver 2Cron. 13:11), porque Dios quiere que Su pueblo viva consciente de justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto y digas: “Padre, te agradezco porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti —Su justicia, excelencia, belleza y perfección— me ha sido transferido.  Jesús tiene Tu favor manifiesto, así que yo disfruto de Tu favor manifiesto en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Tal como Él es delante de Ti, yo soy también.”.
¡Debido a que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, tú también lo eres!  ¡Esto es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 5 de febrero de 2020

Justicia Eterna


Inspiración de Gracia
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna…  (Daniel 9:24)
El domingo, escuchamos el mensaje que dice: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes todavía confesamos: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero cuando llega el miércoles o el jueves, ¡comenzamos a confesar nuestros pecados!  Luego, cuando llega el domingo, recibimos una revelación fresca de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justicia nuevamente.  ¿Por qué hacemos esto?
No puede ser que el domingo seamos justos.  Luego, unos días después, nos hacemos injustos debido al pecado, pero somos “re-justificados” cuando el domingo llega nuevamente.  ¡No, nuestra justicia es una “justicia eterna”!  Jesús obtuvo la “redención eterna” para nosotros. (Ver Hebreos 9:12)
“Pero Pastor Prince, yo acabo de pecar.  ¿Cómo puedo seguir siendo justo?”
Amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo hizo en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán] los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.”  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, lo que te ha hecho justo!
Dios quiere que te posiciones firme en lo que Cristo hizo.  Él quiere que tú seas consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo se hace eso?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justicia en Cristo.  Y no solo guardes esto en tu cabeza.  Decláralo.  ¡Cada mañana, di para ti mismo: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”! (Ver 2 Corintios 5:21)
Tú no necesitas la revelación de cuán pecador eres.  Lo sabes cuando pecas.  El diablo te recuerda tus pecados.  Incluso tus amigos y seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Lo que necesitas, en cambio, es la revelación de cuán eternamente justo eres ante los ojos de Dios, especialmente cuando pecas.
¡Y cuando seas consciente de este regalo de justicia que es eterno, tú vas a reinar en la vida! (Ver Romanos 5:17)  ¡Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la necesidad y todo lo que te detiene de vivir una vida victoriosa!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 17 de agosto de 2019

La Justicia Por La Fe Dice Así

Medita En
Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así…  (Romanos 10:5–6)
Déjame decir algo sobre la fe.  No puedes tener fe sin hablarla.  Cuando estudies Romanos 10, notarás que dice que “la justicia que es por la ley… que haga… Pero la justicia que es por la fe dice así…”  La ley se trata de hacer, mientras que la fe se trata de decir.  No es suficiente solo saber en tu mente que eres justo.  No es suficiente solo leer este capítulo o escuchar una prédica acerca de la justificación y estar mentalmente de acuerdo con que eres justo.  Es necesario que abras tu boca y digas por fe: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”. (2Cor. 5:21)  Es aquí donde muchos creyentes se están perdiendo la bendición de Abraham.  Ellos no están hablando de su justicia que es por la fe.
Nuestra primera respuesta a una situación difícil es muy importante.  Nuestra primera respuesta cuando descubrimos un síntoma en nuestro cuerpo, cuando recibimos un diagnóstico médico difícil o cuando nos enfrentamos a una prueba, debe ser siempre decir: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Vamos ahora, aquí es donde el caucho se encuentra con la ruta.  Es aquí cuando necesitamos decirlo.  Tú no solo debes saber que eres justo, sino que necesitas creer y hablar tu justicia en Cristo.  ¡No es fe hasta que la hables!  Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: ‘Creí, por tanto hablé’, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. (2Cor. 4:13)  El espíritu de fe claramente se trata de creer y hablar.  Por lo tanto, no importa cuántas prédicas o libros sobre justificación hayas escuchado y leído.  Es necesario que lo creas y lo hables.
Cuando fallas y no cumples con el estándar perfecto de la ley, es el momento el en que debes ejercitar tu fe para decir: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  En el preciso momento en que estás furioso con tu cónyuge o cuando acabas de perder la calma en la carretera, se necesita de fe para decir que eres justo porque sabes que te lo echaste a perder.  ¿Y sabes qué?  En el momento en que lo dices, incluso si todavía estás en medio de la ira, sentirás que has introducido algo bueno a esa situación.  Da un paso atrás y comienza a relajarte, y la ira se disipará a medida que comienzas a darte cuenta de tu verdadera identidad en Cristo.
Hombres, si ven a una mujer con poca ropa en la televisión o en la portada de una revista y se sienten tentados, ¿cuál es su primera respuesta?  ¿Estás consciente de pecado o consciente de justicia?  La conciencia de pecado te arrastrará a sucumbir a tu tentación, mientras que la conciencia de justicia te da el poder de superar toda tentación.  Es por eso que el enemigo quiere mantenerte consciente de pecado.  Confesar tus pecados todo el tiempo te mantiene consciente de pecado.  Es como si Jesús no se hubiera convertido en tu pecado en la cruz.  La conciencia de justicia te mantiene consciente de Jesús.  Cada vez que tú lo dices, magnificas la obra de Jesús en la cruz.  Así que cree y habla la verdad: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  De esta manera, no podrás evitar ver los resultados de magnificar al Señor Jesús y Su obra terminada.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 9 de octubre de 2017

La Revelación De Justicia Libera

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
Romanos 6:14
Doy gracias al Señor por todos los testimonios que he recibido de preciosas vidas tocadas por Jesús.  Aquí hay una de un hermano en Australia, que me escribió para compartir cómo fue liberado de múltiples adicciones cuando empezó a escuchar y recibir la revelación de su justicia en Cristo:
Acabo de dejar de fumar haciendo lo que usted ha enseñado en sus libros y grabaciones –siendo consciente de mi justicia en Cristo y confesándola– cada vez que tuve la tentación de fumar.  También he sido liberado de 20 años de abuso de drogas y alcohol, y soy libre de pensamientos paranoicos.  No podía renunciar a ellos a través de mis propios esfuerzos, pero lo he logrado por medio de Cristo.  ¡Alabado sea Jesús por Su gracia libertadora!
Mi amigo, la provisión de Dios abarca todos los aspectos de la vida, incluyendo la liberación de adicciones de largo plazo.  Cuando tú recibes continuamente los dones divinos de gracia abundante, justicia y no condenación en Cristo, ¡caminarás en Su poder para reinar sobre toda adicción o condición que te mantiene cautivo hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 25 de marzo de 2016

Todo lo que Jesús Es Delante de Dios, Tú También Eres

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2ª Corintios 5:21

Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre este antes de matarlo (Levítico 4:1-4).  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante, ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto]”.  En el momento en que pusiste tu fe en Él, solo por Su único sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre (Romanos 6:10).  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2ª Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– han sido transferidas a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Todo lo que Jesús es delante del Padre –Su justicia, belleza y perfección– han sido transferidos para ti.