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jueves, 25 de junio de 2020

Solo Jesús Es Todo Él, Deseable


Inspiración de Gracia
“Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al Señor, su ofrenda será de flor de harina…”  (Levítico 2:1)
Me encanta el simbolismo de Jesús como flor de harina —harina fina.  Es que, aun si es flor de harina, la harina proviene del trigo que ha sido aporreado y golpeado una y otra vez, y ha sido cernido varias veces.  ¿No te recuerda eso los sufrimientos y el sacrificio de Jesús por ti?
Y como flor de harina, no hay nada áspero en la persona de Jesús.  Todo respecto a Él está en proporciones balanceadas.  ¡Cada palabra que Él hablaba cuando estaba en este mundo, cada pensamiento Suyo, cada acción Suya, era tan fina!  Cuando Él era amable, Él no era blando.  Cuando Él era asertivo, Él no era autoritario.  Él es acero y es terciopelo, es mansedumbre y es majestad.  Como un diamante perfecto, en todas las direcciones en que lo gires, vas a ver impecabilidad, belleza y brillo.  ¡No hay nadie que sea todo Él deseable, como Jesús!
¿Y qué hay de los grandes de la Biblia como Moisés y Abraham, o Pedro, Juan y Pablo?
Moisés, de quien la Biblia dice que era más humilde que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra (ver Números 12:3), una vez estaba tan furioso con su pueblo que golpeó una roca dos veces, algo que él no debía hacer.  (Ver Números 20:1–12)  Su temperamento lo venció en esa ocasión.
Abraham, a quien los cristianos consideran un hombre de fe (ver Hebreos 11:8-10), mintió acerca de que su esposa era su hermana cuando un rey la codiciaba.  Puso en peligro la vida de ella solo para salvarse a sí mismo. (Ver Génesis 20:1–18)
Pedro, que era profundamente celoso de Jesús, lo negó tres veces. (Ver Mateo 26:33–34)  Juan, el discípulo amado que se recostó en el seno de Jesús, estaba listo para invocar fuego del cielo para destruir a los habitantes de Samaria que habían rechazado a Jesús. (Ver Lucas 9:52–54)
¿Y qué de Pablo, el apóstol de la gracia, quien abrió el camino misionero que seguirían los futuros misioneros?  Incluso Pablo fue a Jerusalén cuando el Espíritu Santo le dijo que no lo hiciera, por medio de algunos discípulos y del profeta Agabo. (Ver Hechos 21:4, 10-11)
Amado, los mejor de nosotros no es suficiente para llegar al nivel.  El único que es impecable, perfecto y todo Él deseable, es Jesús.  Y debido a que Él nunca baja de nivel, tú puedes poner en Él tu mirada.  ¡Él nunca te decepcionará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 24 de febrero de 2019

Más Con Nosotros Que Contra Nosotros

Medita En
“No temas, porque los que están con nosotros son más que los que están con ellos.”  (2 Reyes 6:16)
En los días del profeta Eliseo, el rey de Siria tomó una oportunidad para capturar a Eliseo que estaba en la ciudad de Dotán.  Una noche, él movilizó a un gran ejército con muchos carros y caballos para rodear la ciudad.  Él estaba preparado para no correr el riesgo de que el profeta escapara.
Temprano a la mañana siguiente en Dotán, cuando el criado de Eliseo salió, vio las tropas, caballos y carros por todas partes.  Él y Eliseo estaban completamente rodeados por las fuerzas enemigas que intentaban matarlos.  El criado entró en pánico y gritaba a Eliseo: “¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?” (2 Reyes 6:15)
Ponte en los zapatos del criado de Eliseo.  Tú (y yo) probablemente habríamos estado aterrados también.  Pero aquí es en donde quiero que prestes mucha atención, porque hay una verdad poderosa que quiero que entiendas.  Sin vacilar y con calma, Eliseo le dijo a su criado: “No temas, porque los que están con nosotros son más que los que están con ellos.” (2 Reyes 6:16)
Puedo imaginarme cómo se habrá sentido el criado.  No había absolutamente nada de lógica en lo que Eliseo acababa de decir.  ¡Solo estaban ellos dos contra todo un ejército!  ¿Se habría vuelto loco su maestro?
Antes de que el criado entrara en un estado de pánico aún mayor, Eliseo hizo una simple oración: “Oh Señor, te ruego que abras sus ojos para que vea.” (2 Reyes 6:17)  Y el Señor abrió los ojos del criado.  Entonces él vio que la ladera alrededor de ellos estaba llena de caballos deslumbrantemente magníficos y carros de fuego.  El ejército de ángeles de Dios los flanqueaba por todos lados, ardiendo con la gloria, la belleza y la majestuosidad del Altísimo.  Mientras el criado se maravillaba, se dio cuenta de que las fuerzas sirias estaban completamente empequeñecidas por el ejército angelical.
¿Por qué el joven criado había tenido miedo mientras que Eliseo no lo tuvo?  La respuesta es esta: Ellos vieron cosas diferentes.  El joven criado vio al gran ejército sirio.  Pero Eliseo vio un ejército aún más grande de ángeles en carros de fuego.  Eliseo tenía visión espiritual.
Mi querido lector, ¿confiarías las Escrituras anteriores al corazón?  Si estás en una lucha constante con el temor, medita en esta Escritura y fortalece tu corazón con esta promesa.  Sea que te encuentres asediado por las deudas, atacado por lo que los médicos llaman una enfermedad terminal o si estás constantemente ansioso por la seguridad de tus hijos, recuerda este versículo poderoso.  El Dios de los ejércitos angelicales está contigo.  ¡Ninguna arma formada contra ti prosperará”. (Ver Isaías 54:17)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 16 de agosto de 2018

Jesús Te Tiene Cubierto


Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y le será aceptado para hacer expiación por él.
Levítico 1:4
Imagina la perfección de Jesús cubriéndote de la cabeza a los pies, ante los ojos de Dios, en cada momento del día.  ¿No suena esto como un sueño?  Mi amigo, esta es hoy tu realidad, debido a que en la cruz Jesús se convirtió en tu holocausto.
En el caso del holocausto, cuando el oferente ponía sus manos sobre el animal del sacrificio (Levítico 1:3-4), la perfección y belleza del sacrificio inmaculado era transferida a él, y Dios lo veía y lo aceptaba a él en la perfección del animal.
En hebreo, la palabra “aceptado” implica ser tratado con favor, deleite y aceptación.  Esto significa que tú, por quien Jesús se hizo un holocausto, eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, debido a que la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas a ti.  Como tu holocausto, Jesús ha hecho expiación por ti, en tu lugar.
Jesús es tu expiación, tu cobertura por el pecado.  Tan precioso como es Jesús para el Padre, es cuan precioso eres tú para el Padre, porque cuando el Padre te ve, Él ve a Jesús, tu expiación, tu cobertura.
Así que, todos los días, toma a Jesús como tu holocausto.  Acércate a Dios y dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Él me cubre de la cabeza a los pies, con Su justicia.  Te doy gracias Padre porque Tú me ves sin mancha y sin arruga.  Me ves cubierto con todo el valor y la perfección de la obra de Tu Hijo.  Lo que Él es para Ti, yo lo soy también.  Quien Él es para Ti, yo lo soy también.  Cómo Él es hoy, también soy yo.  ¡Yo existo en Él!”  (1 Juan 4:17).
Jesús te tiene cubierto.  Tú no te presentas frente el Padre con todas tus faltas y defectos.  Jesús proclama para ti lo que está bien en ti, a pesar de lo que está mal en ti, porque Él te ha cubierto con Su perfección.  Hoy, escúchalo decirte: “¡Ve, chica!”  Te tengo cubierta.  ¡No hay nada de lo que debas preocuparte!”  Escúchalo decirte: “¡Ve por ello hijo!  Te estoy cubriendo.  ¡No hay nada que debas temer!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 29 de junio de 2018

Todo Lo Que Jesús Es Delante De Dios, Tú También Lo Eres


Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2 Corintios 5:21
Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre este antes de matarlo. (Levítico 4:1-4)  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto].”  En el momento en que pusiste tu fe en Él, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti, a causa de Su sacrificio único.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre. (Romanos 6:10)  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2 Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– ha sido transferido a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 21 de julio de 2016

Solo Jesús Es Todo Él Codiciable

Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al Señor,
su ofrenda será de flor de harina...
Levítico 2:1

Me encanta el simbolismo de Jesús como flor de harina o harina fina.  Pues, incluso la harina viene del trigo que ha sido machacado y golpeado una y otra vez, y cernido varias veces.  ¿No te recuerda esto los sufrimientos y el sacrificio de Jesús por ti?
Y como flor de harina, no hay nada ordinario acerca de la persona de Jesús.  Todo acerca de Él es en proporciones finas.  Cada palabra que Él habló cuando estaba en este mundo, cada pensamiento Suyo, cada acción Suya, ¡fueron bastante finas!  Cuando Él era amable, Él no era débil.  Cuando Él era asertivo, Él no era agobiante.  Él es acero y terciopelo, mansedumbre y majestad.  Como un diamante perfecto, en toda dirección desde donde lo veas a Él, tú ves impecabilidad, belleza y brillo.  ¡No hay nadie que sea todo Él codiciable, como lo es Jesús!
¿Y qué sobre los grandes de la Biblia como Moisés y Abraham, o Pedro, Juan y Pablo?
Moisés, de quien la Biblia dice que fue más humilde que cualquier hombre sobre la faz de la tierra (Números 12:3), estuvo una vez tan furioso con su pueblo que golpeó la roca dos veces, algo que él no debía hacer (Números 20:1-2).  Su temperamento sacó lo peor de él en esa ocasión.
Abraham, de quien los Cristianos se refieren como un hombre de fe (Hebreos 11:8-10), mintió diciendo que su esposa era su hermana cuando un rey la codiciaba.  Él puso en peligro la vida de ella para salvar la suya propia (Génesis 20:1-8).
Pedro, quien era profundamente celoso por Jesús, lo negó tres veces (Mateo 26:33-34).  Juan, el discípulo amado, quien se recostaba sobre el pecho de Jesús, estaba listo para hacer caer fuego del cielo para destruir a los habitantes de Samaria que habían rechazado a Jesús (Lucas 9:52-54).
¿Qué hay sobre Pablo, el apóstol de la gracia, quien abrió el camino misionero que los futuros misioneros seguirían?  Incluso Pablo fue a Jerusalén cuando el Espíritu Santo por medio de varios discípulos y del profeta Agabo, le había dicho que no lo hiciera (Hechos 21:4, 10-11).
Amado, lo mejor de nosotros puede no dar la talla.  El único que es intachable, impecable y todo Él codiciable, es Jesús.  Y debido a que a Él nunca le falto nada para dar la talla, tú puedes buscarlo a Él.  ¡Él nunca va a decepcionarte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Busca a Jesús, a quien nunca le faltó nada para dar la talla.  ¡Él nunca va a decepcionarte!


viernes, 24 de junio de 2016

Jesús Te Tiene Cubierto

Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto,
y le será aceptado para hacer expiación por él.
Levítico 1:4

Imagina la perfección de Jesús cubriéndote de la cabeza a los pies, ante los ojos de Dios, en cada momento del día.  ¿No suena esto como un sueño?  Mi amigo, esa es hoy tu realidad, debido a que en la cruz Jesús se convirtió en tu holocausto.
En el caso del holocausto, cuando el oferente ponía sus manos sobre el animal del sacrificio (Levítico 1:3-4), la perfección y belleza del sacrificio inmaculado era transferida a él, y Dios lo veía y lo aceptaba a él en la perfección del animal.
En hebreo, la palabra “aceptado” implica ser tratado con favor, deleite y aceptación.  Esto significa que tú, por quien Jesús se hizo un holocausto, eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, debido a que la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas a ti.  Como tu holocausto, Jesús ha hecho expiación por ti, en tu lugar.
Jesús es tu expiación, tu cobertura por el pecado.  Tan precioso como es Jesús para el Padre, es cuan precioso eres tú para el Padre, porque cuando el Padre te ve, Él ve a Jesús, tu expiación, tu cobertura.
Así que, todos los días, toma a Jesús como tu holocausto.  Acércate a Dios y dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Él me cubre de la cabeza a los pies, con Su justicia.  Te doy gracias Padre porque Tú me ves sin mancha y sin arruga.  Me ves cubierto con todo el valor y la perfección de la obra de Tu Hijo.  Lo que Él es para Ti, yo lo soy también.  Quien Él es para Ti, yo lo soy también.  Cómo Él es hoy, también soy yo.  ¡Yo existo en Él!”  (1ª Juan 4:17).
Jesús te tiene cubierto.  Tú no te presentas frente el Padre con todas tus faltas y defectos.  Jesús proclama para ti lo que está bien en ti, a pesar de lo que está mal en ti, porque Él te ha cubierto con Su perfección.  Hoy, escúchalo decirte: “¡Ve, chica!”  Te tengo cubierta.  ¡No hay nada de lo que debas preocuparte!”  Escúchalo decirte: “¡Ve por ello hijo!  Te estoy cubriendo.  ¡No hay nada que debas temer!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Tú eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, porque la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas para ti.


viernes, 25 de marzo de 2016

Todo lo que Jesús Es Delante de Dios, Tú También Eres

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2ª Corintios 5:21

Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre este antes de matarlo (Levítico 4:1-4).  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante, ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto]”.  En el momento en que pusiste tu fe en Él, solo por Su único sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre (Romanos 6:10).  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2ª Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– han sido transferidas a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Todo lo que Jesús es delante del Padre –Su justicia, belleza y perfección– han sido transferidos para ti.


jueves, 25 de junio de 2015

Solo Jesús Es Todo Él Codiciable

Levítico 2:1
Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al Señor, su ofrenda será de flor de harina...
Me encanta el simbolismo de Jesús como flor de harina o harina fina.  Bien, incluso la harina viene del trigo que ha sido machacado y golpeado una y otra vez, y cernido varias veces.  ¿No te recuerda esto los sufrimientos y el sacrificio de Jesús por ti?
Y como flor de harina, no hay nada ordinario acerca de la persona de Jesús.  Todo acerca de Él es en proporciones finas.  Cada palabra que Él habló cuando estaba en este mundo, cada pensamiento Suyo, cada acción Suya, ¡fueron bastante finas!  Cuando Él era amable, Él no era débil.  Cuando Él era asertivo, Él no era agobiante.  Él es acero y terciopelo, mansedumbre y majestad.  Como un diamante perfecto, en toda dirección desde donde lo veas a Él, tú ves impecabilidad, belleza y brillo.  ¡No hay nadie que sea todo Él codiciable, como lo es Jesús!
¿Y qué sobre los grandes de la Biblia como Moisés y Abraham, o Pedro, Juan y Pablo?
Moisés, de quien la Biblia dice que fue más humilde que cualquier hombre sobre la faz de la tierra (Números 12:3), estuvo una vez tan furioso con su pueblo que golpeó la roca dos veces, algo que él no debía hacer (Números 20:1-2).  Su temperamento sacó lo mejor de él en esa ocasión.
Abraham, de quien los cristianos se refieren como un hombre de fe (Hebreos 11:8-10), mintió diciendo que su esposa era su hermana cuando un rey la codiciaba.  Él puso en peligro la vida de ella para salvar la suya propia (Génesis 20:1-8).
Pedro, quien era profundamente celoso por Jesús, lo negó tres veces (Mateo 26:33-34).  Juan, el discípulo amado, quien se recostaba sobre el pecho de Jesús, estaba listo para hacer caer fuego del cielo para destruir a los habitantes de Samaria que habían rechazado a Jesús (Lucas 9:52-54).
¿Qué hay sobre Pablo, el apóstol de la gracia, quien abrió el camino misionero que los misioneros futuros seguirían?  Incluso Pablo fue a Jerusalén cuando el Espíritu Santo por medio de varios discípulos y del profeta Agabo, le había dicho que no lo hiciera (Hechos 21:4, 10-11).
Amado, lo mejor de nosotros puede no dar la talla.  El único que es intachable, impecable y todo Él codiciable, es Jesús.  Y debido a que a Él nunca le falto nada para dar la talla, tú puedes buscarlo a Él.  ¡Él nunca va a decepcionarte!
Pensamiento Del Día

Busca a Jesús, a quien nunca le faltó nada para dar la talla.  ¡Él nunca va a decepcionarte!


viernes, 29 de mayo de 2015

Jesús Te Tiene Cubierto

Levítico 1:4
Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y le será aceptado para hacer expiación por él.
Imagina la perfección de Jesús cubriéndote de la cabeza a los pies, ante los ojos de Dios, en cada momento del día.  ¿No suena esto como un sueño?  Mi amigo, esa es hoy tu realidad, debido a que en la cruz Jesús se convirtió en tu holocausto.
En el caso del holocausto, cuando el oferente ponía sus manos sobre el animal del sacrificio (Levítico 1:3-4), la perfección y belleza del sacrificio inmaculado era transferida a él, y Dios lo veía y lo aceptaba a él en la perfección del animal.
En hebreo, la palabra “aceptado” implica ser tratado con favor, deleite y aceptación.  Esto significa que tú, por quien Jesús se hizo un holocausto, eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, debido a que la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas a ti.  Como tu holocausto, Jesús ha hecho expiación por ti, en tu lugar.
Jesús es tu expiación, tu cobertura por el pecado.  Tan precioso como es Jesús para el Padre, es cuan precioso eres tú para el Padre, porque cuando el Padre te ve, Él ve a Jesús, tu expiación, tu cobertura.
Así que, todos los días, toma a Jesús como tu holocausto.  Acércate a Dios y dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Él me cubre de la cabeza a los pies, con Su justicia.  Te doy gracias Padre porque Tú me ves sin mancha y sin arruga.  Me ves cubierto con todo el valor y la perfección de la obra de Tu Hijo.  Lo que Él es para Ti, yo lo soy también.  Quien Él es para Ti, yo lo soy también.  Cómo Él es hoy, también soy yo.  ¡Yo existo en Él!”  (1ª Juan 4:17).
Jesús te tiene cubierto.  Tú no te presentas frente el Padre con todas tus faltas y defectos.  Jesús proclama para ti lo que está bien en ti, a pesar de lo que está mal en ti, porque Él te ha cubierto con Su perfección.  Hoy, escúchalo decirte: “¡Ve, chica!”  Te tengo cubierta.  ¡No hay nada de lo que debas preocuparte!”  Escúchalo decirte: “¡Ve por ello hijo!  Te estoy cubriendo.  ¡No hay nada que debas temer!”
Pensamiento Del Día

Tú eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, porque la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas para ti.


viernes, 10 de abril de 2015

Todo lo que Jesús Es Delante de Dios, Tú También Eres

2ª Corintios 5:21
Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.
Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre este antes de matarlo (Levítico 4:1-4).  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante, ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado,, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto]”.  En el momento en que pusiste tu fe en Él, solo por Su único sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre (Romanos 6:10).  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2ª Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracia porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– han sido transferidas a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Pensamiento Del Día

Todo lo que Jesús es delante del Padre –Su justicia, belleza y perfección– han sido transferidos para ti.