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jueves, 30 de abril de 2020

Jesús Es La Satisfacción De Dios


Inspiración de Gracia
… Y el sacerdote lo quemará todo [todas las piezas del novillo] sobre el altar como holocausto; es ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.  (Levítico 1:9)
Cuando Jesús estaba en la cruz, Él hizo más que solo morir por tus pecados.  Su sacrificio no solo eliminó tus pecados, sino que también te vistió con Su justicia y perfección.  Jesús se convirtió en la verdadera “ofrenda encendida.”
En el Antiguo Testamento, cada vez que alguien ofrecía una ofrenda encendida, la perfección del animal venía sobre él.  De la misma manera, cada atributo perfecto de Jesús, tu “ofrenda encendida” viene sobre ti cuando tú lo tomas a Él como tu Salvador.  ¡Y debido a que Dios te ve vestido de Cristo, tú tienes la misma aceptación y favor con Él que los que Jesús tiene!
Cuando a Jesús se ofreció en la cruz, el fuego de Dios mostró Sus perfecciones como un perfume para Dios.  En ese único sacrificio, la obediencia y la perfección de Jesús subieron como “aroma agradable para el Señor,” que es lo que se emite cuando la ofrenda es quemada.  Este “aroma agradable” habla de un sabor de descanso para Dios.  El sacrificio perfecto de Jesús le dio a Dios tanta satisfacción que Él descansó.
Tú también puedes descansar en el sacrificio perfecto de Jesús, sabiendo que lo que Él hizo, Él lo hizo por ti —“Cristo también os amó y se dio a Sí Mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.” (Efesios 5:2)  Tú puedes descansar sabiendo que Dios Padre está satisfecho contigo porque el sacrificio de Su Hijo causó que Su corazón descanse en relación a ti.  Tú puedes descansar porque Jesús es la satisfacción de Dios en tu lugar.
Hoy, cuando vengas delante Dios, di: “Padre, yo te doy gracias porque Jesús es un deleite y una alegría para Ti.  Él satisface Tu corazón por completo.  Y lo que Él hizo, lo hizo por mí.  Debido a que Jesús te satisface grandemente, yo sé que Tú estás satisfecho conmigo.  Debido a que Jesús es tu deleite, yo también soy Tu deleite.  Debido a que Jesús te agrada tanto, yo sé que yo también te agrado.  Y debido a que Jesús es mi justicia y perfección, yo me mantengo justo y perfecto delante de Ti.”
Amado, cuando tú hablas de Cristo y de Su obra terminada, esto sube a Dios como un aroma de olor fragante, un sabor de descanso.  Y si Dios puede descansar en el sacrificio perfecto de Su Hijo, ¡tú también puedes!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 21 de marzo de 2020

Todo Lo Que Jesús Es Delante De Dios, Tú Lo Eres


Inspiración de Gracia
Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  (2 Corintios 5:21)
Cuando un israelita traía un animal como su ofrenda por el pecado, él ponía su mano sobre el animal antes de matarlo. (Ver Levítico 4:1–4).  Al poner su mano sobre su ofrenda por el pecado, sus pecados eran transferidos al animal inocente.  El animal moría por sus pecados y él quedaba libre.
Por el contrario, durante la ofrenda quemada, cuando el israelita ponía su mano sobre el animal (ver Levítico 1:3–4), la belleza, dignidad y aceptación del animal intachable, eran transferidas a él.  Dios aceptaba la perfección del sacrificio animal en su nombre, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta la ofrenda quemada sin mancha, el oferente ahora tiene derecho a presentarse ante Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda que Jesús hizo de Sí Mismo, cuando colgaba en la cruz?  Él es a la vez nuestra ofrenda por el pecado y la ofrenda quemada —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por el pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestra ofrenda quemada].”  En el momento en que tú pusiste tu fe en Él, solo por Su sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida para ti.  ¡Así es la gracia de Dios hacia ti!
Como nuestra ofrenda por el pecado, Él se ofreció a Sí Mismo una sola vez, para todos. (Ver Romanos 6:10).  La ofrenda por el pecado nunca fue una ofrenda diaria porque Dios no quiere que Su pueblo viva consciente del pecado.  Sin embargo, la ofrenda quemada era un sacrificio de la mañana y de la tarde (ver 2Cron. 13:11), porque Dios quiere que Su pueblo viva consciente de justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto y digas: “Padre, te agradezco porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti —Su justicia, excelencia, belleza y perfección— me ha sido transferido.  Jesús tiene Tu favor manifiesto, así que yo disfruto de Tu favor manifiesto en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Tal como Él es delante de Ti, yo soy también.”.
¡Debido a que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, tú también lo eres!  ¡Esto es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 1 de septiembre de 2018

¡Ten Una Mayor Revelación De Jesús!


… Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…
2 Pedro 3:18
En el Antiguo Testamento, tres tipos de holocaustos eran presentados a Dios.  Yo creo que los ricos presentaban ofrendas de ganado (Levítico 1:3), los no tan ricos presentaban corderos o cabras (Levítico 1:10), y los pobres presentaban tórtolas o pichones (Levítico 1:14).  A pesar de las diferencias de tamaño y valor, todas estas ofrendas encendidas eran aceptadas como aroma agradable por el Señor. (Levítico 1:9, 13, 17)
Estos holocaustos hablaban de Jesús y Su perfecta obra en la cruz.  Hoy, presentar una ofrenda “rica” significa que tú tienes una gran revelación de Jesús y Su obra terminada.  Presentar una ofrenda “no tan rica” significa que tú tienes una menor revelación de Jesús y  Su obra terminada.  Pero cualquiera que sea el tamaño de la revelación que tú tienes de Jesús, Dios te acepta de igual manera, porque Jesús es la única medida de tu aceptación delante de Dios.
Sin embargo, Dios quiere que tú crezcas en tu revelación de Jesús porque tu bienestar depende de eso.  Antes de aquella primera noche de Pascua, todos los hijos de Israel habían recibido la misma Palabra de Dios —“cuando Yo vea la sangre, pasaré sobre vosotros”. (Éxodo 12:13)  Pero yo creo que algunos hogares vivieron esa noche temblando de miedo mientras escuchaban los fuertes lamentos fuera de sus casas, mientras que otros hogares descansaron en la Palabra de Dios, comieron su cordero pascual y pasaron la noche regocijándose en Su protección, liberación y amor por ellos.
Verás, siempre y cuando los hogares quedaran bajo la sangre, todos ellos serían salvados, ¡temblando o no!  Pero cuando ellos no tuvieron la revelación del poder de la sangre para salvarlos del destructor, el temor vino a pesar de que la sangre era válida para ellos.  De la misma manera, Dios no quiere que mientras pasas por tiempos difíciles tú luches con el temor, la aprensión y el estrés.  Él quiere que tú disfrutes y descanses en una mayor revelación de Jesús como tu libertador y salvador.
En 2 Pedro 1:2, dice: “Gracia y paz te sean multiplicadas…”  Dios quiere que tú experimentes más de Su gracia y paz en tu vida.  ¿Cómo?  El versículo continua: “… en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.”  Mientras más conocimiento tengas de Jesús, ¡más gracia y paz de Dios van a descansar en ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 25 de julio de 2018

La Sangre De Jesús Detiene Al Mal En Su Camino


Y lo degollará [al holocausto] al lado norte del altar, delante del Señor; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán la sangre sobre el altar, por todos los lados.
Levítico 1:11
El norte de Israel siempre fue una fuente de mal para la nación.  Fue desde el norte de Israel que la destrucción irrumpió. (Jeremías 1:14-15)  Los enemigos de Israel siempre vinieron del norte. (Jeremías 6:1, 22-23)  Aún hoy, el norte de Israel es territorio ocupado por el enemigo.  El norte es pues una imagen del mal en la Biblia.
Curiosamente, el animal para el holocausto era degollado “al lado norte del altar”.  El holocausto habla de Jesús, quien se dio a Sí Mismo como “ofrenda y sacrificio a Dios” por nosotros. (Efesios 5:2)  El Calvario, en donde Jesús fue crucificado, y el Jardín de la Tumba, en donde se encuentra Su tumba vacía, están ubicados en el lado norte de Jerusalén.  En otras palabras, Jesús murió en el norte, desde donde viene el mal contra Su pueblo.
Esto significa que la muerte de Jesús detiene al mal en nuestras vidas, cuando nosotros, que somos sacerdotes del Dios Altísimo (Apocalipsis 1:6), proclamamos Su sangre sobre nuestras vidas, de la misma manera en que los hijos de Aarón rociaron la sangre del holocausto sobre el altar, por todos lados.
Este fue el caso de un miembro de la iglesia que estaba sirviendo en el ejército.  Él testificó acerca de cómo Dios preservó su vida cuando una tormenta golpeó mientras él estaba de guardia en una de las torres de su campamento.  La lluvia lo mantuvo atrapado en la torre, que tenía una ventana con marco de metal.
De repente, un destello brillante de color morado iluminó justo al lado de él, impresionándolo de tal forma que casi pierde el equilibrio.  Un rayo había golpeado el pararrayos en el techo y la electricidad fue conducida por el marco de metal de la ventana, generando el destello morado.  ¡Pero la sangre de Jesús lo guardó del mal!
¡Alabado sea Jesús, cuya sangre detiene al mal en su camino!  No importa lo que el diablo envíe a tu camino.  ¡Mientras tú estés cubierto con la sangre de Jesús, no hay mal que pueda hacerte daño!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 19 de julio de 2018

Jesús Es La Satisfacción De Dios


… Y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar como holocausto; es ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.
Levítico 1:9
Cuando Jesús estaba en la cruz, Él hizo más que solo morir por tus pecados.  Su sacrificio no solo removió tus pecados, sino también te vistió de Su justicia y perfección.  Jesús se convirtió en el verdadero “holocausto.” 
En el Antiguo Testamento, cuando alguien ofrecía un holocausto, la perfección del animal venía sobre él.  De la misma manera, cada atributo perfecto de Jesús, tu “holocausto”, viene sobre ti cuando tú lo tomas a Él como tu Salvador.  Y, debido a que Dios te ve vestido con Cristo, ¡tú tienes la misma aceptación y favor que Jesús tiene con Él!
Cuando Jesús fue ofrecido en la cruz, el fuego de Dios sacó Su perfección, como un perfume para Dios.  En ese sacrificio, la obediencia y la perfección de Jesús subieron como “aroma agradable para el Señor,” que es lo que se emite cuando la ofrenda es quemada.  Este “aroma agradable” nos habla de una fragancia de descanso para Dios.  El sacrificio perfecto de Jesús, le dio a Dios tanta satisfacción, que Él descansó.
Tú también puedes descansar en el sacrificio perfecto de Jesús, sabiendo que lo que Él hizo, lo hizo por ti —“Cristo nos amó y se dio a Sí Mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.” (Efesios 5:2)  Tú puedes descansar sabiendo que Dios el Padre está satisfecho contigo porque el sacrificio de Su Hijo ha hecho que Su corazón descanse con respecto a ti.  Tú puedes descansar  porque Jesús satisfizo a Dios en tu lugar.
Hoy, al venir delante de Dios, dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es un gran deleite y alegría para Ti.  Él satisface Tu corazón completamente.  Y lo que Él hizo, lo hizo por mí.  Debido a que Jesús te ha satisfecho completamente, yo se que Tú estás satisfecho conmigo.  Debido a que Jesús es Tu deleite, yo también soy Tu deleite.  Debido a que Jesús te complace tanto, yo se que yo te complazco también.  Y debido a que Jesús es mi justicia y perfección, yo soy justo y perfecto delante de Ti.”
Amado, cuando tú hablas de Cristo y de Su obra terminada, esto sube a Dios como un aroma agradable, una fragancia de descanso.  ¡Y si Dios puede descansar en el sacrificio perfecto de Su Hijo, tú también puedes!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 29 de junio de 2018

Todo Lo Que Jesús Es Delante De Dios, Tú También Lo Eres


Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2 Corintios 5:21
Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre este antes de matarlo. (Levítico 4:1-4)  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto].”  En el momento en que pusiste tu fe en Él, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti, a causa de Su sacrificio único.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre. (Romanos 6:10)  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2 Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– ha sido transferido a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 7 de abril de 2018

Todo lo que Jesús Es Delante de Dios, Tú También Lo Eres


Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2 Corintios 5:21
Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre éste, antes de matarlo. (Levítico 4:1-4)  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante, ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto]”.  En el momento en que pusiste tu fe en Él, solo por Su único sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre. (Romanos 6:10)  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2 Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– han sido transferidas a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 3 de octubre de 2016

Proclama La Muerte Del Señor

Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.
1ª Corintios 11:26

En el Antiguo Testamento, cuando los hijos de Israel sacrificaban un cordero para el holocausto mientras se enfrentaban a un enemigo poderoso, la victoria era suya.  Por ejemplo, en 1ª Samuel 7:7-11, cuando los filisteos vinieron contra ellos, el profeta Samuel ofreció un cordero en holocausto.  Mientras este era ofrecido, el Señor vino como un fuerte trueno sobre el ejército filisteo, confundiéndolos.  Esto llevó a la victoria a los israelitas.
Cada vez que algo malo le pasaba a los hijos de Israel, al ofrecer el sacrificio de un cordero, ellos estaban proclamando la muerte del Señor, y la batalla cambiaba a su favor.
Hoy, cuando nos enfrentamos a un enemigo, ¿cómo ofrecemos nuestro “holocausto”?  ¿Cómo proclamamos la muerte del Señor y salimos victoriosos?  ¿Le pedimos a Jesús que venga a donde estamos y muera en la cruz nuevamente?
Por supuesto que no.  Jesús murió una vez por todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros (Hebreos 10:12).  Su obra es perfectamente perfecta y completamente completa, por lo cual Él no tiene que morir por nosotros de nuevo.  Hoy en día, proclamamos Su muerte simplemente al participar de la Cena del Señor.
Cada vez que participamos del pan y el vino, declaramos a los principados y potestades de las tinieblas que la muerte del Señor vale para nosotros.  Cada vez que los tomamos, estamos diciendo que debido a que Jesús ha sido juzgado y castigado en nuestro lugar, nosotros no podemos ser juzgados, ni castigados.  Que debido a que Jesús murió joven en nuestro lugar, nosotros vamos a vivir una larga vida.  Y debido a que Él conquistó a la muerte y despojó al diablo de sus poderes, nosotros no seremos derrotados.  ¡La victoria ya es nuestra!
Es por eso que el salmista David dijo: “Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos…” (Salmo 23: 5)  La mesa del Señor está preparada para nosotros en presencia de nuestros enemigos, ¡porque cuando participamos del pan y el vino, veremos a nuestros enemigos temblar y dispersarse!  ¿Por qué?  Porque cuando anunciamos la muerte del Señor a través de la Comunión de la Santa Cena, ¡estamos recordándole al diablo y a sus cohortes, de su humillante derrota en la cruz del Calvario! (Colosenses 2:15).
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cada vez que participamos del pan y el vino, declaramos a los poderes de las tinieblas  ¡que la muerte del Señor vale para nosotros y que la victoria ya es nuestra!


domingo, 10 de julio de 2016

¡Ten Una Mayor Revelación De Jesús!

… Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…
2ª Pedro 3:18

En el Antiguo Testamento, tres tipos de holocaustos eran presentados a Dios.  Yo creo que los ricos presentaban ofrendas de ganado (Levítico 1:3), los no tan ricos presentaban corderos o cabras (Levítico 1:10), y los pobres presentaban tórtolas o pichones (Levítico 1:14).  A pesar de las diferencias de tamaño y valor, todas estas ofrendas encendidas eran aceptadas como aroma agradable por el Señor (Levítico 1:9, 13, 17).
Estos holocaustos hablaban de Jesús y Su perfecta obra en la cruz.  Hoy, presentar una ofrenda “rica” significa que tú tienes una gran revelación de Jesús y Su obra terminada.  Presentar una ofrenda “no tan rica” significa que tú tienes una menor revelación de Jesús y  Su obra terminada.  Pero cualquiera que sea el tamaño de la revelación que tú tienes de Jesús, Dios te acepta de igual manera, porque Jesús es la única medida de tu aceptación delante de Dios.
Sin embargo, Dios quiere que tú crezcas en tu revelación de Jesús porque tu bienestar depende de eso.  Antes de aquella primera noche de Pascua, todos los hijos de Israel habían recibido la misma Palabra de Dios —“cuando Yo vea la sangre, pasaré sobre vosotros” (Éxodo 12:13).  Pero yo creo que algunos hogares vivieron esa noche temblando de miedo mientras escuchaban los fuertes lamentos fuera de sus casas, mientras que otros hogares descansaron en la Palabra de Dios, comieron su cordero pascual y pasaron la noche regocijándose en Su protección, liberación y amor por ellos.
Verás, siempre y cuando los hogares quedaran bajo la sangre, todos ellos serían salvados, ¡temblando o no!  Pero cuando ellos no tuvieron la revelación del poder de la sangre para salvarlos del destructor, el temor vino a pesar de que la sangre era válida para ellos.  De la misma manera, Dios no quiere que mientras pasas por tiempos difíciles tú luches con el temor, la aprensión y el estrés.  Él quiere que tú disfrutes y descanses en una mayor revelación de Jesús como tu libertador y salvador.
En 2ª Pedro 1:2, dice: “Gracia y paz te sean multiplicadas…”  Dios quiere que tú experimentes más de Su gracia y paz en tu vida.  ¿Cómo?  El versículo continua: “… en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.”  Mientras más conocimiento tengas de Jesús, ¡más gracia y paz de Dios van a descansar en ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Crece en tu revelación de Jesús para que más de Su gracia y paz descansen en ti.


sábado, 4 de junio de 2016

Jesús Es Tu Aroma Agradable Para Dios

… Y el sacerdote lo ofrecerá todo, quemándolo sobre el altar; es holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.
Levítico 1:13

En los tiempos del Antiguo Testamento, cuando un holocausto era ofrecido, la cabeza del animal era cortada, su grasa era removida, y sus entrañas y patas eran lavadas.  Luego, todo era colocado sobre el altar y era quemado, y el sacrificio era aroma agradable para el Señor.
Todo esto habla sobre la muerte de Jesús, quien “se dio a Sí Mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma” (Efesios 5:2).
La cabeza del animal sacrificado, habla de la mente de Cristo que fue ofrecida como una cubierta para nuestras mentes.  Esto significa que aunque nuestras mentes a menudo son nubladas con incredulidad, preocupaciones, insensatez, suciedad y razonamiento humano, Dios nos trata como si tuviéramos la mente de Cristo, sin pensamientos equivocados, ni desagradables, que a Él le agradan como un aroma fragante.
La grasa del animal habla de las riquezas de Cristo, lo mejor de Sí, porque Dios iguala la grasa de algo, con lo mejor de ese algo (Génesis 45:18).  La grasa del holocausto, habla de Jesús dándonos Sus riquezas, lo mejor de Sí, como nuestra cobertura.  Así que Dios no nos ve en nuestra escasez, sino en las riquezas y la excelencia de Jesús que suben a Él como aroma agradable.
Las entrañas o intestinos, hablan de la motivación, sentimientos, afectos y deseos de Jesús.  Nosotros a menudo nos sentimos temerosos, ansiosos, estresados o enojados (y esto afecta a nuestro estómago e intestinos).  Pero Dios solo ve los sentimientos y deseos de Jesús, que siempre son puros, hermosos y aceptables para Él —un aroma agradable.
Las patas se refieren al caminar perfecto de Jesús —Su poder para servir y obedecer al Padre— imputado a nuestro caminar débil e inestable.  Y el hecho de que son lavadas, nos muestra que aún nuestro torcido caminar puede ser limpiado.
Amado, Dios no ve tu mente insensata, tu naturaleza débil, tus sentimientos inadecuados, ni tu errado caminar.  En cambio, Él te ve en la perfección de Su Hijo, quien se dio a Sí Mismo por ti, como un sacrificio de aroma agradable para Dios.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Dios no te ve en tus imperfecciones, sino en las perfecciones de Su Hijo.


jueves, 2 de junio de 2016

La Sangre De Jesús Detiene Al Mal En Su Camino

Y lo degollará [al holocausto] al lado norte del altar, delante del Señor; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán la sangre sobre el altar, por todos los lados.
Levítico 1:11

El norte de Israel siempre fue una fuente de mal para la nación.  Fue desde el norte de Israel que la destrucción irrumpió (Jeremías 1:14-15).  Los enemigos de Israel siempre vinieron del norte (Jeremías 6:1, 22-23).  Aún hoy, el norte de Israel es territorio ocupado por el enemigo.  El norte es pues una imagen del mal en la Biblia.
Curiosamente, el animal para el holocausto era degollado “al lado norte del altar”.  El holocausto habla de Jesús, quien se dio a Sí Mismo como “ofrenda y sacrificio a Dios” por nosotros (Efesios 5:2).  El Calvario, en donde Jesús fue crucificado, y el Jardín de la Tumba, en donde se encuentra Su tumba vacía, están ubicados en el lado norte de Jerusalén.  En otras palabras, Jesús murió en el norte, desde donde viene el mal contra Su pueblo.
Esto significa que la muerte de Jesús detuvo al mal en nuestras vidas, cuando nosotros, que somos sacerdotes del Dios Altísimo (Apocalipsis 1:6), proclamamos Su sangre sobre nuestras vidas, de la misma manera en que los hijos de Aarón rociaron la sangre del holocausto sobre el altar, por todos lados.
Este fue el caso de un miembro de la iglesia que estaba sirviendo en el ejército.  Él testificó acerca de cómo Dios preservó su vida cuando una tormenta golpeó mientras él estaba de guardia en un de las torres de su campamento.  La lluvia lo mantuvo atrapado en la torre, que tenía una ventana con marco de metal.
De repente, un destello brillante de color morado iluminó justo al lado de él, impresionándolo de tal forma que casi pierde el equilibrio.  Un rayo había golpeado el pararrayos en el techo y la electricidad fue conducida por el marco de metal de la ventana, generando el destello morado.  ¡Pero la sangre de Jesús lo guardó del mal!
¡Alabado sea Jesús, cuya sangre detiene al mal en su camino!  No importa lo que el diablo envíe a tu camino.  ¡Mientras tú estés cubierto con la sangre de Jesús, no hay mal que pueda hacerte daño!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

La muerte de Jesús detiene al mal en nuestras vidas cuando proclamamos Su sangre sobre nuestras vidas.


sábado, 7 de mayo de 2016

Todo lo que Jesús Es Delante de Dios, Tú También Lo Eres

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, 
para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2ª Corintios 5:21

Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre este antes de matarlo. (Levítico 4:1-4)  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto].”  En el momento en que pusiste tu fe en Él, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti, a causa de Su sacrificio único.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre. (Romanos 6:10)  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2ª Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– han sido transferidas a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Todo lo que Jesús es delante del Padre –Su justicia, belleza y perfección– han sido transferidos para ti.


viernes, 25 de marzo de 2016

Todo lo que Jesús Es Delante de Dios, Tú También Eres

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2ª Corintios 5:21

Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre este antes de matarlo (Levítico 4:1-4).  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante, ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto]”.  En el momento en que pusiste tu fe en Él, solo por Su único sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre (Romanos 6:10).  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2ª Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– han sido transferidas a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Todo lo que Jesús es delante del Padre –Su justicia, belleza y perfección– han sido transferidos para ti.


jueves, 29 de octubre de 2015

Bendecido Con El Manto De Justicia De Jesús

Levítico 1:6
Después desollará el holocausto y lo cortará en pedazos.
¿Sabes quién fue el primero que vistió al hombre con abrigos de piel?  Fue el mismo Dios Todopoderoso, cuando encontró a Adán y Eva escondiéndose detrás de los arbustos, porque tenían miedo de Él.  Ellos se habían vuelto temerosos y conscientes de que habían pecado contra Dios.  En su consciencia de pecado, ellos se dieron cuenta de que estaban desnudos y que la gloria de Dios, que había sido su cobertura, se había ido.
Así que, Dios mató a un animal para vestir a Adán y a Eva con abrigos de piel (Génesis 3:21).  Un animal tuvo que morir y su piel ensangrentada se convirtió en su cobertura.  Esto habla de la sangre de Jesús que te cubrió cuando Él se convirtió en tu holocausto.  El Cordero de Dios no solo quitó tus pecados.  Él también te dio Su justicia.
Amado, tú estás cubierto por la sangre de Jesús.  Eres justo por Su sangre.  Dios te ha vestido con el manto de justicia, que fue pagado por la sangre de Jesús.  Yo no estoy hablando de un manto físico hecho de tela.  Estoy hablando del manto de justicia que estaba en Jesús cuando Él dijo a la tormenta: “¡Calla, enmudece!” y sobrevino una gran calma (Mateo 8:23-27), cuando sanidad fluyó de Él para los enfermos y cuando Él resucitó a Lázaro de entre los muertos (Juan 11:38-44).
Cuando tú creas que eres justo a causa de la sangre de Jesús, vas ver los efectos de llevar Su manto de justicia.  Vas a ver los milagros suceder ante tus propios ojos.  Vas a convertirte en un imán de bendiciones, un imán del favor o gracia.  No es tu propia justicia, sino la justicia de Jesús, que tú te has puesto,  la que está atrayendo todas estas bendiciones de Dios a tu vida.
Mi amigo, vive consciente de estar vestido con el manto de la justicia de Jesús.  Cada día, ven a Dios y dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Él me cubre de pies a cabeza con Su justicia.  Lo  que Él es para Ti, Yo también lo soy.  Como Él es ahora, yo también lo soy.  Yo estoy en Él.”  ¡Tú vas a ver las manifestaciones de las bendiciones de salud, plenitud, protección y provisión de que el manto atrae!
Pensamiento Del Día

No es tu propia justicia, sino la justicia de Jesús, que tú te has puesto, la que atrae las bendiciones de Dios para tu vida.