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sábado, 1 de junio de 2019

Un Encuentro Con Jesús Puede Liberarte Sobrenaturalmente


Medita En
Y había allí una mujer que durante dieciocho años había tenido una enfermedad causada por un espíritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: “Mujer, has quedado libre de tu enfermedad.” Y puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios.  (Lucas 13:11–13)
Hace algún tiempo, recibimos el precioso testimonio de Kate, quien nos compartió que había sido sobrenaturalmente liberada de cuatro años de adicción al alcohol.  Quizás te preguntes: “¿Cómo puede ser esto?  ¿Cómo desaparecen así cuatro años de adicción al alcohol?  ¿Cómo pudo esa ansiedad tan poderosa perder el control de esa vida en tan poco tiempo?”
La respuesta es simple pero poderosa.
En su testimonio, Kate escribió cómo ella permitió que el amor de Dios invadiera su mente mientras escuchaba en su iPod, mensajes fundamentados en la gracia, que estaban llenos de Jesús y Su amor.  Amigo, cuando tú permites que Su amor sature tu mente, no importa qué creencias equivocadas, temores o adicciones te mantengan atado.  La gracia de Dios comenzará a derribarlos.  Esto es lo que sucede cuando tú tienes un encuentro con tu amoroso Salvador.  Todo el que tiene un encuentro con Jesús no vuelve a ser igual.  Él vino para liberar a los cautivos.
Cualquiera que sea tu condición, por mucho que sea el tiempo que te haya mantenido atado —dos años, diez años, treinta años— quiero que sepas y creas que Dios puede liberarte en un instante sobrenatural.  Cree que Aquel que quiere y es poderoso para liberarte es El mismo que creó el tiempo, y El que creó el tiempo no tiene límite de tiempo.  ¡El que convirtió el agua en el mejor vino añejo en cuestión de segundos, puede evitar los procesos naturales y acelerar tu liberación de cualquier atadura!
Conozco a muchas personas que lucharon con adicciones durante décadas.  Pero una vez que tuvieron un encuentro sobrenatural con Jesús, se despertaron una mañana y se hallaron libres, sin nada de esa necesidad con la que convivían y sin el deseo de involucrarse otra vez en su comportamiento negativo.  Frank, que vive en el estado de Maryland, me escribió y me contó cómo fue liberado de la adicción a las drogas.  Le habían dicho “una vez adicto, para siempre adicto”, y él lo había creído.
Pero cuando llegó a conocer la verdad del amor y la gracia de Jesús que transforman vidas, a través de uno de mis recursos de enseñanza, esto simplemente destruyó las cadenas que lo ataban.  Él escribió: “¡Yo podía haber atravesado el techo saltando, cuando descubrí que todo lo que tenía que hacer era aceptar la obra terminada de Jesús y Su gracia! Después de treinta años de adicción a las drogas, pensé que ya no había esperanza para mí.  Pero alabado sea Jesús, ahora yo soy libre de las drogas y estoy en una buena iglesia que predica la gracia, junto con mi esposa, que también ha sido liberada de su adicción a las drogas.”
¡Amigo, ese es el poder de creer correctamente!
Hoy, cree que Dios te ama y que Su gracia está disponible para ti.  Cualquiera que sea el mal pronóstico que hayas escuchado sobre tu situación, sin importar cuán oscuras y terribles sean tus circunstancias en este momento, cree y acepta la gracia de Dios.  ¡Tú no tienes que aceptar la derrota por el resto de tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 7 de mayo de 2016

Todo lo que Jesús Es Delante de Dios, Tú También Lo Eres

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, 
para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2ª Corintios 5:21

Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre este antes de matarlo. (Levítico 4:1-4)  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto].”  En el momento en que pusiste tu fe en Él, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti, a causa de Su sacrificio único.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre. (Romanos 6:10)  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2ª Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– han sido transferidas a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Todo lo que Jesús es delante del Padre –Su justicia, belleza y perfección– han sido transferidos para ti.