recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

Mostrando entradas con la etiqueta perdonado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perdonado. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de julio de 2020

Busca El Reino De Dios Y Él Resolverá Tus Problemas

Inspiración de Gracia
… El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.  (Romanos 14:17)
¿Estás preocupado por muchas cosas hoy?  Por ejemplo, ¿te preocupa tu adolescente rebelde?  Quizás lo veas como tu problema, así que haces tu mejor esfuerzo para disciplinarlo, solo para terminar con el corazón lleno de preocupaciones y dolor.  ¡Y él no mejora!
Dios te dice: “No te concentres en controlar a tu adolescente rebelde.  En cambio, busca primero Mi reino, que es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.  Sé consciente de la justicia que tienes como un regalo de Mi Hijo.  Mantén tu hombre interior fluyendo con Mi paz y alegría, y Yo me haré cargo de tu hijo.”
Tendemos a pensar que las personas que nos rodean son el problema.  Cuando no recibimos la promoción que queremos, culpamos a nuestros jefes y colegas.  Cuando perdemos el control de nuestro temperamento, culpamos a nuestras esposas e hijos.  Sin embargo, Dios quiere que dejemos de mirar hacia afuera y comencemos a mirar hacia adentro porque Su reino está dentro de nosotros. (Ver Lucas 17:21)
La abundancia del reino de Dios ya está dentro de ti.  Mientras tú buscas primero el reino de Dios y luego Su justicia, paz y alegría, la abundancia dentro de ti fluirá y se hará realidad en tus circunstancias. (Ver Mateo 6:33)  Vas a descubrir que Dios no solo se ha hecho cargo de lo que te preocupa, sino que también te ha añadido bendiciones, ya sea una promoción, hijos bien portados o una esposa amorosa.
“Pero Pastor Prince, ¿cómo mantengo a mi hombre interior fluyendo con justicia, paz y alegría?”
Sé consciente de tu justicia en Cristo.  No seas consciente de tus pecados y problemas.  Escucha prédicas ungidas que te recuerden cuán justo eres debido al sacrificio perfecto de Cristo.  La paz y la alegría fluyen cuando tú sabes que todos tus pecados han sido perdonados por la obra terminada de Jesús.
Así que, la próxima vez que algo te preocupe, no te concentres en corregir el problema.  En cambio, busca primero el reino de Dios y Su justicia.  ¡Haz que sea prioridad tener a tu hombre interior fluyendo con Su paz y alegría, y Él se encargará de ese problema por ti!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

lunes, 1 de junio de 2020

Dios No Te Está Castigando Por Algún Pecado


Inspiración de Gracia
En Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.  (Efesios 1:7)
Algunos cristianos creen que aunque tú tienes el perdón de tus pecados, tú no estás libre de las penalidades de tus pecados.  En otras palabras, tú debes estar esperando el castigo de Dios.  Por ejemplo, a algunas parejas cristianas casadas se les ha dicho que no tienen hijos porque Dios los está castigando por haber tenido relaciones sexuales prematrimoniales.  Entonces, aunque Dios los ha perdonado de ese pecado, Él aún tiene que castigarlos por ello.
Ciertamente yo no estoy a favor del sexo prematrimonial, pero quiero que sepas que Dios, quien es el único que puede apreciar plenamente el valor completo de la sangre de Su Hijo y quien está completamente satisfecho con el sacrificio de Su Hijo, ¡tiene reposo en Su corazón hoy en relación a tus pecados!  Es por eso que Él no está en contra tuya, incluso cuando tú fallas.  Él tampoco está atento a castigarte cuando pecas.  No, Él aún así te ama, está por ti y quiere ayudarte a vencer ese pecado.
En el Antiguo Testamento, la sangre de toros y machos cabríos solo podía “cubrir” los pecados y no quitarlos. (Ver Hebreos 10:4)  ¡Pero la sangre de Jesús no es como la sangre de los animales! ¡Porque por un sacrificio, la sangre eterna del Hijo de Dios ha quitado para siempre tus pecados (ver Salmo 103:12) y te ha limpiado de toda injusticia! (Ver 1 Juan 1:9)  De hecho, Dios está tan satisfecho con la obra perfecta de Su Hijo que Él te dice hoy: “¡Nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades!” (Ver Hebreos 10:17)  Y si Dios no los recuerda, ¿por qué te castigaría a causa de ellos?
Amado, tú tienes “redención mediante Su sangre el perdón de tus pecados según las riquezas de Su gracia.”  Debido a que la obra de Jesús está completa, todos tus pecados han sido completamente perdonados. Y perdón completo significa que las penalidades por tus pecados ya no pueden caer sobre ti porque ya cayeron sobre Jesús en la cruz. (Ver Isaías 53:5)
Así que, no pienses ni por un momento que Dios te está castigando por algún pecado solo porque algo malo te sucedió.  Mira hacia la cruz y ten la seguridad de que todos tus pecados ya fueron completamente castigados en el cuerpo de Cristo.  ¡Cree que Dios está por ti y mantente expectante de la victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 10 de diciembre de 2019

Los Ritmos No Forzados De La Gracia


Medita En
“¿Estás cansado? ¿Desgastado? ¿Quemado por la religión? Ven a Mí. Camina conmigo y recuperarás tu vida. Yo te mostraré como descansar de verdad. Camina conmigo y trabaja conmigo —mira cómo lo hago. Aprende los ritmos no forzados de la gracia. Yo no pondré nada pesado o desajustado sobre ti. Hazme compañía y vas a aprender a vivir con libertad y ligereza”. (Mateo 11:28–30, MSG)
¿Has sentido como que estás atrapado en una rutina permanente que se basa en tus propios esfuerzos para intentar ganar el perdón de Dios, la aprobación de Dios y la aceptación de Dios?  Eso es la religión cristiana.  Si estás tratando de ganar tu propio perdón y piensas que Dios está constantemente enojado contigo, yo estoy aquí para decirte que ese no es el corazón de Dios.
Cuando Jesús habló de “los ritmos no forzados de la gracia”, Él quiso decir que hay facilidad y deleite cuando caminas en Su gracia.  Lo cual contrasta con la lucha y tensión que vienen con el esfuerzo propio.  Hay tal descanso cuando tú sabes que no hay nada que puedas hacer para ganar Su perdón.  ¡Renuncia a tu propia justificación, que la Biblia describe como ”trapos sucios” (Isaías 64:6), y con los brazos abiertos y el corazón abierto, recibe Su perdón!
La clave para salir de un ciclo de pecado y derrota es, recibir y dejar de golpearte a ti mismo.  Recibe y deja de castigarte porque tus pecados ya han sido castigados en el cuerpo de otro —Su nombre es Jesús, nuestro hermoso Señor y Salvador.  No es de extrañar que se llame al evangelio Las Buenas Noticias.
Cuando comprendas la gracia y el perdón de Dios, tú comprenderás la diferencia entre obligación y relación.  Bajo el Antiguo Pacto De La Ley, el vivir correctamente se hace por obligación religiosa.  Bajo el Nuevo Pacto De La Gracia, todo lo que hacemos hoy nace de una motivación interna que fluye directamente de una relación de amor con Jesús.
Amigo, Dios no es un legalista.  Él no quiere que tú leas Su Palabra solo porque Él lo dijo, como una obligación religiosa.  Él quiere que tú experimentes Su amor y pases tiempo en Su Palabra porque quieres disfrutar de Su dulce presencia.  Puedes leer Su Palabra desde el punto de vista del legalismo y tratar de ganar el perdón y la aceptación de Dios, o puedes hacerlo desde el punto de vista de una relación porque sabes que has sido perdonado.  La realidad es que, cuando no lees la Biblia, tú no debes sentirte culpable; debes sentirte hambriento.
Jesús te invita a experimentar “los ritmos no forzados de la gracia”.  ¡Acompáñate de Él y aprenderás a vivir con libertad y ligereza!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 26 de noviembre de 2019

El Perdón Abre La Puerta


Medita En
“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman”.  (1 Corintios 2:9)
Palabras crueles pronunciadas con ira.  Una traición a la confianza.  Promesas rotas.  Una relación destructiva que tú sabías que no debías haber entablado.
¿Has estado en alguno de esos caminos oscuros antes?  Hay muchas personas que están viviendo a la sombra de la culpa y la condenación.  Los errores de su pasado los persiguen, y es un viaje arduo y dolorosamente solitario para ellos.
Quizás el paralítico a quien sus cuatro amigos fieles bajaron por el techo en el libro de Marcos entendió algo de esto.  La Biblia nos dice que él estaba paralizado hasta el punto en que solo podía estar acostado sobre una camilla, que fue cómo sus amigos lo llevaron hasta la casa donde estaba Jesús.  Con el hombre acostado inerte sobre su camilla, sus cuatro amigos lo bajaron por el techo, justo en frente de Jesús —la única manera que ellos conocían para llevar a su amigo lisiado ante Jesús y asegurar su sanidad.  Las Escrituras nos dicen que cuando Jesús vio la fe de ellos, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. (Marcos 2:5)
Para todos los que estaban viendo esta escena desarrollarse ese día, debe haber sido muy extraño que Jesús dijera —“tus pecados te son perdonados”.  El hombre estaba claramente paralizado.  Él obviamente estaba allí por su sanidad.  ¿Qué tenía que ver el perdón con su condición o sanidad?
Pero Jesús sabía que eso era exactamente lo que este pobre hombre necesitaba escuchar para que su sanidad se manifestara.  Y de hecho, en las siguientes palabras de Jesús: “¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!”, el paralítico “se levantó de un salto, tomó su camilla y salió caminando entre los espectadores, que habían quedado atónitos.” (Marcos 2:11–12, NTV)  ¿Qué había sucedido?  Jesús vio, cuando nadie más podía, que el hombre necesitaba escuchar que era perdonado, que Dios no lo estaba condenando.  Y esas palabras abrieron la puerta a su sanidad y lo liberaron de su parálisis.  No es de extrañar que los espectadores quedaran atónitos —¡ante sus ojos, el hombre pasó de ser alguien inmóvil e indefenso, a ser activo, fuerte y perfectamente completo!
Querido amigo, si estás paralizado por una fuerte sensación de condenación por algo en tu pasado, quiero que sepas sin ninguna duda que Dios no está apartando de ti, tu rompimiento.  Él te ama, comprende tu dolor y sufrimiento, y te ha perdonado a través de la cruz.  Él quiere que sepas que tu pasado no tiene que envenenar tu futuro.  No importa cuántos días oscuros hayas experimentado, Dios ha preparado muchas y maravillosas puertas abiertas de oportunidad, favor y buen éxito, para que tú puedas caminar por ellas en los días venideros.  Tus días más brillantes y gloriosos están aún por venir.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 17 de octubre de 2019

No Puedes Perder Tu Comunión Con Dios


Medita En
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna…  (Daniel 9:24)
Hay algunos cristianos que creen que puedes perder tu comunión con Dios cuando pecas, así que necesitas confesar tu pecado a Dios y obtener el perdón para volver a ser justo.  Ellos aseguran que tu relación con Dios no se rompe cuando pecas, pero tu comunión con Él sí, por lo tanto, es necesario que confieses tu pecado para restaurar tu comunión con Él.
Eso suena muy bien.  Pero creer que tu comunión con Dios se rompe cuando pecas afectará tu capacidad de acercarte confiadamente a Su trono de gracia para recibir de Él.  En realidad, ambas palabras, “relación” y “compañerismo” comparten la misma raíz griega, la palabra koinonia.  Esto significa que incluso si tú fallas, tu relación y tu comunión con Dios no se rompen.  ¿Por qué?  Porque todos tus pecados y tus faltas fueron pagados en la cruz.  ¿Cómo puedes entonces perder tu justicia en Cristo cuando esta se basa completamente en Su obra perfecta y no en tu imperfección?
Para que puedas ver cómo es que tenemos justicia eterna en Cristo, mira la profecía en el Libro de Daniel acerca de la obra de Jesús en el Calvario.  Daniel 9:24 describe Su misión en términos inequívocos: “para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna”.  ¡Amado, nosotros podemos regocijarnos hoy porque Jesús cumplió cada ápice de esta profecía!  La sangre de toros y cabras en el antiguo pacto solo proporcionaba justicia limitada y temporal para los hijos de Israel, y es por eso que con cada nueva falla, los sacrificios tenían que repetirse.
¡Pero en el nuevo pacto, la sangre de Jesús puso fin al pecado y nos dio la justicia eterna!  Escucha atentamente esto: Jesús no tiene que ser crucificado repetidamente cada vez que tú fallas porque cada pecado ya fue pagado en la cruz.  Nosotros necesitamos tener confianza en cuán completa y perfecta es Su obra terminada.  Hoy, como creyente del nuevo pacto, tú eres justo no solo hasta el próximo pecado.  ¡Tú tienes justicia eterna!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 27 de septiembre de 2019

BLOG ESPECIAL: ¿Qué Es La Santa Cena? ¿Y Por Qué La Tomamos?



JOEY O | 3 MIN LECTURA

La Santa Cena o La Cena del Señor, representa la más grande expresión de amor de Dios por Su pueblo.
Está compuesta por el pan, que representa el cuerpo de Jesús que fue azotado y quebrantado antes y durante Su crucifixión, y la copa, que representa Su sangre derramada.
Cuando Jesús caminó sobre la tierra, Él estaba lleno de vida y salud.  Él nunca estuvo enfermo, pero anduvo sanando a los enfermos.
Pero antes de que Jesús fuera a la cruz, Él fue terriblemente azotado por los soldados romanos y Su cuerpo fue desgarrado mientras Él colgaba de la cruz.
¿Por qué?  Porque en la cruz, todas nuestras enfermedades y dolores fueron puestos en el cuerpo perfecto y saludable de Jesús, para que nosotros podamos caminar en salud divina.  Es por eso que la Biblia dice: “Por Sus llagas hemos sido sanados”. (Isa. 53:5)

¿Por qué tomamos la Santa Cena?
Además de nacer de nuevo en Cristo, un cuerpo y una mente sanos son las mayores bendiciones que cualquiera puede tener.  Es por eso que Juan el discípulo dice: “Amado, ruego que en todas las cosas tú seas exitoso y próspero y que tengas buena salud [física], así como [yo sé] que prospera tu alma [espiritualmente]”. (3 Juan 1:2, AMP)
La Santa Cena es el Sistema de entrega de Dios mediante el cual la sanidad, la plenitud y todas las buenas bendiciones que Cristo compró para nosotros en la cruz, son liberadas en nuestras vidas.
En la noche en que Él fue traicionado, Jesús comió Su última cena con Sus discípulos.  Conociendo lo que Él obtendría por medio de Su sacrificio, Jesús instituyó la Santa Cena.  Su amorosa instrucción es que nosotros “hagamos esto en memoria de Él”. (Ver Lucas 22:19)
“… en memoria de Él”.
Cada vez que tomamos la Santa Cena, debemos ser conscientes de cómo Su cuerpo fue quebrantado por nuestra plenitud y Su preciosa sangre fue derramada por el perdón de nuestros pecados.  Cada vez que nosotros tomamos la Santa Cena conscientes de esto, nosotros “proclamamos la muerte del Señor hasta que Él venga”. (1 Cor. 11:26)

Toma la Santa Cena con la revelación de Su obra terminada.

¡Hoy, cuando tomamos el pan, nosotros estamos declarando que la salud y vida divina de Jesús fluyen en nuestros cuerpos!  Cuando tomamos la copa, nosotros estamos declarando que somos perdonados y que hemos sido hechos justos —¡rectos delante de Dios!  Nosotros podemos entrar con confianza a la presencia de Dios (ve Heb. 4:16) y cuando oramos, podemos estar seguros de que Dios nos oye.

Así que… ¿qué necesito preparar antes de tomar la Santa Cena?
Bueno, antes de que la tomes, queremos que sepas que la Santa Cena no es un ritual que mantener, sino una bendición que recibir.  La Santa Cena se trata del amor de Dios por ti y de Su poder para sanarte y liberarte de toda enfermedad y dolor.
Y debido a que no es un ritual, no hay un solo tipo de pan o bebida especial que haya que usarse.  Jesús Mismo uso el pan y la bebida que tenía disponible en la mesa durante la última cena.
Cuando tú tomas la Santa Cena, de hecho estás teniendo un momento de comunión íntima con tu Salvador, de aquí que también se le conozca como “La Comunión con el Señor”.

¿Cómo se toma la Santa Cena?
Primero, toma el pan en tu mano y di:
Gracias, Padre, por el regalo de Tu Hijo.  Por los azotes que cayeron sobre Su espalda, mi cuerpo fue sanado desde la coronilla de mi cabeza hasta las plantas de mis pies.  Cada célula, cada órgano, cada función de mi cuerpo es sanada, restaurada y renovada.  En el nombre de Jesús, yo creo y yo recibo.
[Come el pan.]
Luego, toma la copa en tu mano y di:
Señor Jesús, gracias por Tu preciosa sangre.  Tu vida libre de pecado y de enfermedades está en Tu sangre.  Y Tu sangre derramada ha quitado todo pecado de mi vida.  Por medio de Tu sangre, yo soy perdonado de todos mis pecados —pasados, presentes y futuros— y he sido completamente justificado [hecho justo].  ¡Tu sangre me ha redimido de toda maldición y hoy, yo puedo recibir libremente todas las bendiciones que coronan la cabeza de los justos!  Gracias Señor Jesús por amarme.  Amén.
[Bebe.]

¿Quieres saber más sobre la Santa Cena?
¿Estás enfrentando problemas de salud hoy?  ¿O está uno de tus seres queridos batallando contra una enfermedad crónica?  Mira cómo el Señor ha provisto una comida para que tú puedas acceder a Su sanidad hoy, leyendo el más reciente libro del Pastor Joseph Prince “Come Tu Ruta A La Vida y La Salud: Desbloquea El Poder De La Santa Cena."

-----








viernes, 21 de junio de 2019

Vivir Correctamente Es El Resultado De Creer Correctamente


Medita En
Pues como piensa dentro de sí, así es.  (Proverbios 23:7)
Al predicar la gracia a lo largo de los años, algunas personas me han preguntado esto: “¿No crees que nuestro comportamiento es importante?”  Les digo que nuestro comportamiento es importante, totalmente.  Pero también les digo que nuestro comportamiento como esposos, esposas, padres, estudiantes, empleados e hijos de Dios es el resultado de creer que somos justificados por la fe.  Digo esto una y otra vez, y nunca me cansaré de decirlo: Vivir correctamente es el resultado de creer correctamente.  Hay muchas personas predicando y enfocándose en vivir de la manera correcta.  Para ellos, vivir correctamente consiste en volverse más santos, temer más a Dios, hacer más obras, orar más, leer más la Biblia, servir más en la iglesia o dar más dinero para ayudar a los necesitados.  Pero amigo, cuando nos enfocamos solo en el comportamiento externo, estamos solo tratando con elementos superficiales.
Si bien una fuerte predicación sobre la santidad puede tener un efecto temporal en el comportamiento de las personas, esta no producirá un cambio duradero y permanente.  El cristianismo no se trata de la modificación del comportamiento.  Se trata de la transformación interna del corazón.  Así que, aferrémonos a las buenas enseñanzas que están llenas de Jesús y nuestra justificación por la fe en Él.  ¡Cuando estamos anclados en estos cimientos inquebrantables, nuestro comportamiento exterior se alinea con Su Palabra y comenzamos a producir frutos de justicia!
En caso de que haya algún malentendido, permíteme decirlo claramente en blanco y negro: Yo, Joseph Prince, odio el pecado y el mal vivir.  Como pastor de una iglesia local durante más de dos décadas, he sido testigo de primera mano de los efectos devastadores del pecado.  Éste destruye matrimonios, rompe familias, trae enfermedades y básicamente desgarra a una persona desde adentro hacia afuera.  Estoy del mismo lado que aquellos que predican contra el pecado y enseñan sobre la necesidad de vivir correctamente.  Sin embargo, en lo que difiero es en que yo creo que la solución para detener el pecado no se encuentra en enfocarse en vivir correctamente.  Se encuentra en creer correctamente.
¿Sabías que la Biblia nos dice por qué los creyentes carecen de cualidades para vivir correctamente como el autocontrol, la perseverancia y la bondad con los hermanos?  Dice en 2 Pedro 1:5–9: “… Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados”.  ¡Wow!  Este versículo nos dice esencialmente que la razón por la que alguien no manifiesta estas cualidades de la vida correcta es porque ha olvidado que todos sus pecados han sido perdonados y que es justificado por la fe en Jesús.  Y habiéndolo olvidado, ésto no es algo que esta persona cree y de lo que está consciente, y afecta su comportamiento.
¡Así que comienza a creer lo correcto y vas a vivir de manera correcta!  Si ves que no estás viviendo correctamente algún área particular de tu vida —quizás esté luchando contra una adicción secreta— verifica lo que estás creyendo en esa área.  En algún momento creíste una mentira.  Pero hay buenas noticias: Cuando tú comienzas a ver y a creer que eres justificado en Cristo, cuando comienzas a confesar tu justicia por medio de Jesús en esa área de tu vida, tu rompimiento está a la vuelta de la esquina.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 7 de abril de 2019

Lo Que Dios No Ve

Medita En
“Él no ha observado iniquidad en Jacob, ni ha visto malicia en Israel…”  (Números 23:21)
Aprende a ver lo que Dios ve.  Echa un vistazo más de cerca a lo que Dios dice en el versículo anterior y solo haz una pausa por un momento.  ¿Había iniquidad en Israel?  (Cuando Dios usó la palabra “Jacob” aquí, se estaba refiriendo a todos los hijos de Israel).  ¿Hubo algún pecado en Israel?  ¿O todo el mundo en el campamento era perfecto?
Si desde la cima de la montaña, hicieras un acercamiento enfocado en el campamento de Israel, no es difícil imaginar que una gran variedad de imperfecciones, pecados, iniquidades y maldad estaban presentes en todo el campamento.  Pero la pregunta es, ¿lo vio Dios?
Mira Números 23:21 otra vez.  Nota que Dios no dijo que no había pecado o iniquidad en Su pueblo.  Él simplemente dijo que Él no lo vio.  De la misma manera, Él no está diciendo que no hay pecado en ti.  Lo que Dios dice es: “Yo no lo veo”.
Espera un momento, ¿cómo puede un Dios infaliblemente santo no ver pecado en mí?
Mi amigo, esto es porque esos mismos ojos sagrados vieron todos tus pecados castigados en el cuerpo de Jesucristo.  Tus pecados fueron castigados hasta la inexistencia.
En el campamento israelita, aunque había iniquidades, pecados y maldad, Dios no vio ninguno de ellos debido a que la sangre de toros y cabras que ellos ofrecían diariamente al Señor cubría a los hijos de Israel.  Cuánto más cierto es esto para nosotros hoy, nosotros que hemos sido lavados para siempre por la sangre del Cordero de Dios, Jesucristo, nuestro hermoso Salvador.
Bajo el antiguo pacto, los israelitas disfrutaron de una cobertura temporal a través de los sacrificios de animales, pero para nosotros, la expiación y el pago de todos nuestros pecados por Jesucristo, es eterno.  Es por eso que Dios no observa iniquidad, ni pecado en ti, ni ha visto maldad en ti.  Cuando Dios te mira hoy, Él te ve como un hijo o hija justificado, perdonado, sanado, favorecido, bendecido, aceptado y amado, debido a la cruz de Jesús.
Ahora, ¿te ves como Dios te ve?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 2 de abril de 2019

Rompe El Ciclo De Derrota


Medita En
Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…  (Romanos 8:1)
Las personas que creen equivocadamente que Dios es duro con ellos a causa de sus faltas, serán inevitablemente duros con las personas que los rodean y sobre todo, terminarán siendo muy duros consigo mismos.  Ellos no pueden perdonarse a sí mismos por los errores que cometieron en el pasado y terminan castigándose a sí mismos, sea que se den cuenta o no.  Es un ciclo vicioso de derrota.  Cuanto más no pueden perdonarse a sí mismos, más se lastiman con todo tipo de comportamientos y más resultan con ataduras de adicciones destructivas.  Esto lleva a una mayor culpa, lo que a su vez los impulsa a castigarse a sí mismos aún más —y el ciclo continúa.
Creo que la causa raíz de muchos hábitos pecaminosos, temores y adicciones puede seguirse hasta la condenación.  Quiero hablarte hoy sobre ir tras la condenación como la raíz, para ayudarte a recibir el perdón de Dios en esas áreas, a fin de que puedas romper tu ciclo de derrota y entrar en un nuevo ciclo de victoria.
¿Estás viviendo hoy con alguna culpa o condenación no resueltas?  Tengo excelentes noticias para ti.  Cuando te das cuenta de que el corazón de Dios no está en la condenación sino en el perdón, ¡toda tu vida puede ser transformada para Su gloria!  Personalmente, he presenciado tantas vidas transformadas al solo dar un pequeño paso de fe para creer en Su gracia y recibir Su perdón en sus vidas. 
En vez de castigarse a sí mismos por sus equivocaciones y descalificarse, estas personas comenzaron a corregir sus creencias y a recibir el perdón de Dios al ver a Jesús asumiendo su castigo.  Ellos comenzaron a ver a su Salvador haciéndolos dignos de recibir todas las bendiciones de Dios para sus matrimonios, familias y carreras.
En este momento, quiero animarte a soltar ante el Señor la culpa y la condenación que has acumulado a causa de las equivocaciones que cometiste a lo largo del tiempo.
Haz la oración de abajo conmigo.  Es una oración simple pero poderosa.  Te animo a hacerla cada vez que falles y experimentes culpa y condenación en tu corazón.  Deja de castigarte a ti mismo —tu respuesta se encuentra en la cruz de Jesús.  Yo te aseguro que cuando te acerques a Jesús y te recuerdes a ti mismo cuán perdonado y justificado eres en Cristo cada vez que fallas, comenzarás a vivir como la persona justificada y perdonada que Jesús te ha hecho.
Señor Jesús, ya no quiero vivir más bajo la culpa y la condenación.  Hoy, suelto todas mis faltas, pecados y equivocaciones en Tus amorosas manos.  Y recibo Tu perdón ahora mismo en mi corazón.  Gracias por Tu sangre preciosa que me lava y me hace más blanco que la nieve.  Ahora mismo me levanto en Tu justicia, favor, gozo y paz.  ¡Amén!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 18 de febrero de 2019

El León Rugiente

Medita En
Sed de espíritu sobrio, estad alerta.  Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.  (1 Pedro 5:8)
¿No es interesante en el pasaje anterior que el diablo tiene que buscar a aquellos a quienes puede devorar?  Esto significa que no puede devorar a todos.  ¡No le rindas tu autoridad a él y no seas hallado entre aquellos a quienes él puede devorar!  Además, ¿te diste cuenta de que él deambula como o asemejándose a “un león rugiente”?  Yo le pregunté al Señor por qué el diablo anda como un león rugiente y no como cualquier otra criatura.  Él me llevó a Proverbios 19:12, que dice: “Como rugido de león es la ira del rey”.  El diablo es un impostor que anda como un león rugiente porque está imitando al Rey de reyes, nuestro Señor Jesús, el verdadero León de Judá.  Él quiere que las personas piensen que nuestro Rey está lleno de ira, enojo y rabia contra nosotros.  Él viene a nosotros rugiendo con la voz de condenación, acusación y vergüenza.
Satanás quiere que tengas la impresión de que le has fallado a Dios y que Él no solo está decepcionado contigo, sino que también está francamente furioso contigo.  Ahora, si creyeras eso acerca de Dios, ¿te refugiarías bajo el refugio de Sus alas?  ¿Asumirías tu legítimo lugar de autoridad, poder y fuerza?  Por supuesto no.  De hecho, ¡huirías de Dios!
Los creyentes que están bajo una nube de condenación no van a orar el Salmo 91, la Oración de Protección.  Se sienten indignos de las promesas de Dios y de hecho, están esperando recibir el castigo y el juicio de Dios.  Ahí es exactamente donde el diablo quiere que estés.  Cuando huyes de Dios, estás corriendo directamente hacia la trampa del diablo.  Tú renuncias a tu lugar de autoridad cuando renuncias a tu lugar de intimidad con Dios.
Amado, necesitas saber esto: Tú eres amado.  Dios no está enojado contigo.  En Cristo, puedes tener plena seguridad de que eres perdonado, amado y justificado. (Ver Efe. 1:7, Rom. 8:37, 2 Cor. 5:21)  El Señor Jesús ha tomado todo tu castigo en la cruz para que hoy, tú puedas disfrutar de Su favor inmerecido, no ganado y del que no eres digno.  Dios te ve en Cristo, quien es completamente impecable y sin culpa.
Basados en nuestras propias acciones, ninguno de nosotros califica para Su protección.  Pero debido a lo que nuestro Señor Jesús ha hecho por nosotros en la cruz, todos podemos acercarnos confiadamente a Su trono de gracia. (Ver Heb. 4:16)  Debido a lo que Él ha hecho, nosotros calificamos para vivir en el lugar secreto con el Rey de reyes, ¡donde el falso “león rugiente” no tiene poder sobre nosotros!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 24 de enero de 2019

El Cordero De Dios

Medita En
He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  (Juan 1:29)
Te animo a comenzar cada día con este pensamiento: “Dios me ama y dio a Su Hijo único por mí.  Jesús es mi todo hoy.  Yo soy salvo, sanado, favorecido, justificado y aceptado en Cristo el Amado”.
Comienza tu día ocupando tu mente con Jesús.  Durante una temporada en mi vida, incluso antes de levantarme de la cama, repetía para mí mismo una y otra vez: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Algunas mañanas lo decía más de cincuenta veces.  Quería que esta fuera una revelación latente en mi corazón, una creencia inquebrantable de que Dios es para mí y está conmigo.  Cuando ocupas tu mente con Jesús, ¡toda lucha, temor y esclavitud con la que estés enredado perderá su dominio sobre ti!
Hay una hermosa imagen de Jesús escondida en el Antiguo Testamento.  Bajo el Antiguo Pacto de la Ley, a aquellos que habían pecado se les dijo que trajeran al sacerdote una oveja que no tuviera mancha, arruga, ni defecto alguno.  El sacerdote no examinaba a la persona para ver si era perfecta (sin pecado), porque esta había pecado.  Así que, el sacerdote examinaba a la oveja.
Si la oveja era realmente perfecta, la persona que había pecado, ponía sus manos sobre la oveja en un acto para transferir sus pecados hacia la oveja inocente.  Al mismo tiempo, la inocencia y perfección de la oveja era transferida a la persona.  Seguidamente se mataba a la oveja y la persona se iba con su conciencia limpiada y la deuda por su pecado perdonada.  La persona se alejaba bajo un cielo abierto al favor y la bendición de Dios.
¿Puedes identificar a Jesús en esta práctica del Antiguo Testamento?  La oveja sin mancha, arruga, ni defecto, es una imagen del perfecto Cordero de Dios, Jesucristo Mismo, quien quita los pecados del mundo.  El sacerdote es una imagen de Dios.  Él no te examina por tus pecados.  En cambio, Él examina a Jesús y debido a que Jesús es gloriosamente perfecto, tú puedes vivir hoy con tu conciencia limpiada y tu deuda por pecado perdonada.  Puedes caminar bajo un cielo abierto y esperar el favor y las bendiciones de Dios en tu vida.  Qué hermosa imagen de la abundante y espléndida gracia de Dios.
¡Hoy, aparta tus ojos de ti mismo y detén tu propia introspección!  Mira a Jesús, el Cordero de Dios y ve Su perfección como tu perfección.  Ve Su inocencia como tu inocencia, Su justicia como tu justicia.  Mantente ocupado con Él y se transformado desde adentro hacia afuera.
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Tu Justicia Tomada En Cuenta Y No Tu Pecado

Bienaventurado el hombre cuyo pecado el Señor no tomara en cuenta.
Romanos 4:8
Tú eres bendecido hoy porque todos tus pecados son perdonados en Cristo.  Dios no cuenta tus pecados en tu contra.  Él en cambio, cuenta tu justicia en Cristo.  ¡Es por eso que tú eres la persona bendecida a quien el Señor no toma, ni tomará en cuenta su pecado!
¿Qué pasa con un hombre así?  Echemos un vistazo a la historia de Jacob para averiguarlo.
La Biblia registra cómo Jacob había engañado a su padre y estafado a su hermano mayor Esaú la bendición de su primogenitura. (Génesis 27, 1-41)  Sin embargo, a pesar de su pecado de engaño, Dios escogió hablar con Jacob.  Y no, Dios no lo hizo para decirle: “¡Tú, pecador terrible!  ¿Cómo pudiste engañar a tu propio padre?  ¡Maldito seas!”
No, al engañoso Jacob, Dios le dijo: “Yo Soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac.  La tierra en la que estás acostado te la daré a ti ya tu descendencia... He aquí, Yo Estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido.” (Génesis 28: 13-15)  ¡He aquí un hombre a quien Dios no toma en cuenta su pecado!
Dios no reprendió a Jacob en lo absoluto.  En vez de eso, lo escuchamos diciéndole a Jacob: “te la daré a ti... Yo Estoy contigo... te guardaré... te haré volver... no te dejaré...”  Jacob ciertamente no merecía estas bendiciones.  Este es un hombre que caminaba en la verdad de Romanos 4:8 —“Bienaventurado el hombre cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta.”  Pues bien, yo no estoy animándote a pecar, sino que quiero que tú veas el amor y la gracia de Dios para con nosotros.
Si Jacob era tan bendecido, ¿cuánto más lo somos tú y yo hoy estando bajo el Nuevo Pacto de gracia establecido por la sangre de Jesús?  ¿Cuánto más es nuestra bendición porque Jesús ha quitado todos nuestros pecados en la cruz?
Amado, gracias a la obra terminada de Jesús, Dios no toma en cuenta tu pecado.  Lo que Él si toma en cuenta para ti es tu justicia, que no es por obras. (Romanos 4:6)  ¡Y ya que tú eres justo, mantente preparado para recibir Sus bendiciones! (Proverbios 10:6)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince