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jueves, 20 de junio de 2019

Se Consciente De Perdón


Medita En
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios. Él es el que perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus enfermedades.  (Salmos 103:2–4)
No hace mucho tiempo, conducía para almorzar con mi esposa Wendy y por alguna razón, cada vez que ella hacía un comentario, yo estallaba irritado o respondía con una observación innecesariamente provocativa.  ¿Has tenido uno de esos días?
Cuando reflexioné sobre por qué estaba tan irritable, me di cuenta de que era porque en realidad me sentía culpable por un par de situaciones del día anterior.  No necesariamente había hecho algo malo, pero había permitido que un poquito de culpa se arrastrara hacia mi corazón e inconscientemente permití que la condenación entrara.
Amigo, cuando estás caminando bajo una nube de juicio, puedes convertirte en una persona realmente desagradable para estar cerca.  Confía en mí, sé de lo que estoy hablando.  Incluso si eres el autor de libros acerca de la gracia y el perdón de Dios, puede haber momentos en que la condenación se arrastra hacia tu corazón y tú estás completamente ajeno a ello.
Agradezco a Dios porque cuando Wendy me preguntó si había alguna razón para mi irritabilidad, Él me dio ese momento de claridad en donde pude ver la condición de mi corazón.  Y alabo a Jesús porque tengo una esposa con discernimiento y percepción, que no tomó mis comentarios personalmente y sabía que algo no estaba bien conmigo.  Recuerdo haberle dicho que me avisara la próxima vez que notara tal comportamiento de mi parte, porque es muy fácil caer en la condenación y culpa.
Cuando estás bajo culpa y condenación, puedes sentirte despreciable todo el día y todas tus respuestas tienen un aguijón en ellas.  Esa no es la vida abundante, ¿y tú sabes a dónde nos devuelve esto?  Nos lleva de vuelta a la necesidad de apropiarnos del sentido constante del perdón de Dios sobre nuestras vidas.  En lugar de aceptar y albergar toda la culpa, condenación y juicio, debemos mantenernos seguros en el perfecto perdón que tenemos en Jesús.
Hay una cualidad redentora en ser conscientes del perdón en lugar de ser conscientes de nuestras faltas, pecados y errores.  Cuando tú estás consciente del perdón y ves tus faltas en la cruz de Jesús, recibes el poder para romper tu irritabilidad, impaciencia y mal genio con los demás.  ¡Recibes el poder para salir de tus trastornos alimenticios, adicciones y ansiedades!  Cuando te das cuenta de que no merecemos el perdón y la gracia de Dios, pero Él nos los da de todas formas, esta revelación de Su favor inmerecido nos cambia desde nuestro interior.  Disuelve los nudos de enojo e impaciencia que hemos acumulado a lo largo de los años y nos libera para disfrutar del amor de Dios y mostrarlo a los demás.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 2 de abril de 2019

Rompe El Ciclo De Derrota


Medita En
Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…  (Romanos 8:1)
Las personas que creen equivocadamente que Dios es duro con ellos a causa de sus faltas, serán inevitablemente duros con las personas que los rodean y sobre todo, terminarán siendo muy duros consigo mismos.  Ellos no pueden perdonarse a sí mismos por los errores que cometieron en el pasado y terminan castigándose a sí mismos, sea que se den cuenta o no.  Es un ciclo vicioso de derrota.  Cuanto más no pueden perdonarse a sí mismos, más se lastiman con todo tipo de comportamientos y más resultan con ataduras de adicciones destructivas.  Esto lleva a una mayor culpa, lo que a su vez los impulsa a castigarse a sí mismos aún más —y el ciclo continúa.
Creo que la causa raíz de muchos hábitos pecaminosos, temores y adicciones puede seguirse hasta la condenación.  Quiero hablarte hoy sobre ir tras la condenación como la raíz, para ayudarte a recibir el perdón de Dios en esas áreas, a fin de que puedas romper tu ciclo de derrota y entrar en un nuevo ciclo de victoria.
¿Estás viviendo hoy con alguna culpa o condenación no resueltas?  Tengo excelentes noticias para ti.  Cuando te das cuenta de que el corazón de Dios no está en la condenación sino en el perdón, ¡toda tu vida puede ser transformada para Su gloria!  Personalmente, he presenciado tantas vidas transformadas al solo dar un pequeño paso de fe para creer en Su gracia y recibir Su perdón en sus vidas. 
En vez de castigarse a sí mismos por sus equivocaciones y descalificarse, estas personas comenzaron a corregir sus creencias y a recibir el perdón de Dios al ver a Jesús asumiendo su castigo.  Ellos comenzaron a ver a su Salvador haciéndolos dignos de recibir todas las bendiciones de Dios para sus matrimonios, familias y carreras.
En este momento, quiero animarte a soltar ante el Señor la culpa y la condenación que has acumulado a causa de las equivocaciones que cometiste a lo largo del tiempo.
Haz la oración de abajo conmigo.  Es una oración simple pero poderosa.  Te animo a hacerla cada vez que falles y experimentes culpa y condenación en tu corazón.  Deja de castigarte a ti mismo —tu respuesta se encuentra en la cruz de Jesús.  Yo te aseguro que cuando te acerques a Jesús y te recuerdes a ti mismo cuán perdonado y justificado eres en Cristo cada vez que fallas, comenzarás a vivir como la persona justificada y perdonada que Jesús te ha hecho.
Señor Jesús, ya no quiero vivir más bajo la culpa y la condenación.  Hoy, suelto todas mis faltas, pecados y equivocaciones en Tus amorosas manos.  Y recibo Tu perdón ahora mismo en mi corazón.  Gracias por Tu sangre preciosa que me lava y me hace más blanco que la nieve.  Ahora mismo me levanto en Tu justicia, favor, gozo y paz.  ¡Amén!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 7 de noviembre de 2018

No Permitas Que Tu Pasado Te Robe


Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3:13-14
¿Estás viviendo una vida de remordimientos pensando, “Si tan solo...”?  “Si tan solo tuviera la educación universitaria de ese colega...  Si tan sólo me hubiera casado con la persona adecuada...  Si tan solo hubiera aceptado el otro trabajo...  Si tan solo no hubiera cometido ese estúpido error...”
¿Está tu pasado robándote la alegría de hoy?  ¡Entonces olvídate de tu pasado!
Puede ser que digas: “Pastor Prince, ¡usted no sabe lo que yo hice en el pasado!”
Considera a Pablo.  Si el diablo tenía algo que traer en contra de Pablo, esto serían los recordatorios de cómo él había perseguido a la iglesia primitiva y causado la muerte de muchos, entre ellos Esteban, el primer mártir cristiano.
Pablo había hecho cosas horrendas que eran difíciles de olvidar para él.  Pero tuvo una tremenda revelación del increíble perdón de Dios, de tal manera que pudo decir: “olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.
Amado, Dios te ha perdonado de todos tus pecados.  Él te ha perdonado completamente y ha declarado: “Y nunca más me acordare de sus pecados e iniquidades”. (Hebreos 10:17)
Como Pablo, tú puedes olvidarte de tu pasado, de los errores que has cometido y de las heridas que has causado a otros o por las cuales tú mismo has pasado.  Dios puede tomar las lágrimas de ayer y transformarlas en los milagros de mañana.  Él puede restaurar para ti con toda abundancia, lo que has perdido.  Él puede hacer que todas las cosas, incluso los acontecimientos dolorosos de tu pasado, funcionen en coordinación para tu bien. (Romanos 8:28)
La Palabra de Dios dice: “la gloria del Señor será tu retaguardia”. (Isaías 58:8)  Su gloria cubrirá tu pasado.  Dondequiera que vayas, Su gloria cubre tu pasado.  Ya no es el mismo pasado que tú conoces, porque Su gloria ha descendido sobre él.  Tu pasado es pasado.  Éste ha sido borrado.  ¡Se fue!  Así que, ¡no dejes que tu pasado te robe la alegría de hoy por más tiempo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 4 de noviembre de 2016

Perdón Para Quienes No Lo Merecen

Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?
Mateo 18:21

Pedro le preguntó al Señor con qué frecuencia debía perdonar a su hermano.  La respuesta del Señor para él fue simple: Hasta 70 veces siete. (Mateo 18:22)  En otras palabras, ¡todo el tiempo!
“Pero, Pastor Prince, él no merece mi perdón."
Tampoco tú mereces el perdón de Dios.
No hay una sola persona viva o muerta, que no haya faltado a todos los 10 mandamientos de Dios.  No hay tal cosa como un “pecador parcial” o un “gran pecador.”  Todos nosotros éramos grandes pecadores cuando Jesús nos salvó.  Y cuando nos damos cuenta de que se nos ha perdonado mucho, entonces amamos mucho. (Lucas 7:47)
“Pastor Prince, ¿cómo puede decir usted que yo he roto todos los mandamientos de Dios?  Yo nunca he cometido adulterio.”
Mi amigo, Jesús dijo: “Todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón.” (Mateo 5:28)  Esta es la norma de Dios.  El hombre mira el exterior, pero Dios mira hacia adentro, Él ve el corazón.  Por otra parte, si tú fallas en un solo punto de la ley, ya eres culpable de haberla quebrantado toda. (Santiago 2:10, NVI)  Así que, todas las personas del mundo han roto todos los mandamientos de Dios.  Todo el mundo es un gran pecador.
Ahora, si tú has recibido a Cristo como tu Salvador, tú ya no eres un pecador.  Tú eres una nueva creación.  Pero tú eras un gran pecador y Dios perdonó tu gran deuda a través de la muerte de Su Hijo.
Así que, si alguien te ha hecho daño, di esto para ti mismo: “Yo no merecía el perdón de Dios, pero Él me perdonó por medio de Cristo.  Así que, yo también perdono a esta persona.”  Si tú dices algo como: “Él no se lo merece,” no tiene sentido.  El perdón no es para las personas que lo merecen.  Cuando las personas merecen algo, estamos hablando de castigo.  Pero perdón significa que tú extiendes gracia —favor inmerecido— de la misma manera en que Dios extiende Su favor inmerecido hacia ti.
Amado, si decides aferrarte a la amargura, nadie sufre más que tú.  Tú pierdes la paz, y en seguida, posiblemente tu salud.  Eso sencillamente no vale la pena.  Dios te dice: “Suéltalo.  Perdónales sus deudas, así como Yo te he perdonado las tuyas.”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cuando nos damos cuenta de que se nos ha perdonado mucho, entonces amamos mucho.


domingo, 20 de septiembre de 2015

No Permitas Que Tu Pasado Te Robe

Filipenses 3:13-14
Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
¿Estás viviendo una vida de remordimientos pensando, “Si tan solo...”?  “Si tan solo tuviera la educación universitaria de ese colega...  Si tan sólo me hubiera casado con la chica adecuada...  Si tan solo hubiera aceptado el otro trabajo...  Si tan solo no hubiera cometido ese estúpido error...”
¿Está robándote tu pasado la alegría de hoy?  ¡Entonces olvídate de tu pasado!
Puede ser que digas: “Pastor Prince, ¡usted no sabe lo que yo hice en el pasado!”
Considera a Pablo.  Si el diablo tenía algo que traer en contra de Pablo, esto serían los recordatorios de cómo él había perseguido a la iglesia primitiva y causado la muerte de muchos, entre ellos Esteban, el primer mártir cristiano.
Pablo había hecho cosas horrendas que eran difíciles de olvidar para él.  Pero tuvo una tremenda revelación del increíble perdón de Dios, que pudo decir: “olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.
Amado, Dios te ha perdonado de todos tus pecados.   Él te ha perdonado completamente y ha declarado: “Y nunca más me acordare de sus pecados e iniquidades” (Hebreos 10:17).
Como Pablo, tú puedes olvidarte de tu pasado, de los errores que has cometido y de las heridas que has causado a otros o por las cuales tú mismo has pasado.  Dios puede tomar las lágrimas de ayer y transformarlas en los milagros de mañana.  Él puede restaurar para ti con toda abundancia, lo que has perdido.  Él puede hacer que todas las cosas, incluso los acontecimientos dolorosos de tu pasado, cooperen para tu bien (Romanos 8:28).
La Palabra de Dios dice: “la gloria del Señor será tu retaguardia” (Isaías 58:8).  Su gloria cubrirá tu pasado.  Dondequiera que vayas, Su gloria cubre tu pasado.  Ya no es el mismo pasado que tú conoces, porque Su gloria ha descendido sobre él.  Tu pasado es pasado.  Éste ha sido borrado.  ¡Se fue!  Así que, ¡no dejes que tu pasado te robe la alegría de hoy por más tiempo!
Pensamiento Del Día

Debido a que la gloria de Dios cubre tu pasado, ¡tú no tienes que dejar que tu pasado te robe la alegría de hoy!