recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

Mostrando entradas con la etiqueta sanado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sanado. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de abril de 2020

Dirige Todo A Jesús, Quien Te Califica


Inspiración de Gracia
Mas por obra Suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención.  (1 Corintios 1:30)
Cuando el diablo nos acusa de haber hecho algo malo y nos dice que no merecemos las bendiciones de Dios, ¿qué debemos hacer?  Bueno, el Señor me mostró un día lo que debemos hacer.  Debemos tomar todo y dirigirlo hacia Jesús, quien nos califica para todas las bendiciones de Dios.
Entonces, cuando el diablo diga: “Tú no eres lo suficientemente justo,” solo mira a Jesús y declara: “¡Él es mi justicia!”
Cuando el diablo diga: “Tú no eres lo suficientemente santo,” solo mira a Jesús y declara: “¡Él es mi santificación!”
Cuando el diablo diga: “Tú no mereces ser sanado,” solo mira a Jesús y declara: “¡Por Sus llagas yo he sido sanado!”
Cuando el diablo diga: “Tú no calificas para la bendición,” solo mira a Jesús y declara: “¡Él es mi calificación!”
Cada vez que tú diriges eso hacia Jesús, el diablo no tiene nada que decir porque Jesús te califica para todas las bendiciones de Dios.  En ti mismo y por ti mismo, no calificas.  Sin Cristo, no hay nada bueno en ti que pueda calificarte.
Pero con Cristo, tu descalificación se convierte en tu calificación para las bendiciones inmerecidas de Dios, las cuales no has ganado y de las que no eres digno.  Y debido a que Dios pone tu vida en Cristo (ver Colosenses 3:3), quien es merecedor de todo, tú eres hecho merecedor de todo.  Debido a que estás en Cristo, tú estás calificado.
Jesús te califica porque Él murió por ti y te dio el derecho comprado con sangre a cada bendición de Dios.  Tú tienes el derecho comprado con sangre a una vida llena de significado, propósito y abundancia.  Tú tienes el derecho comprado con sangre a caminar en salud divina.  Tú tienes el derecho comprado con sangre a la provisión de Dios incluso cuando la economía es mala.  Tú tienes el derecho comprado con sangre a un tratamiento preferencial, porque Dios te favorece.  ¡Tú tienes derecho comprado con sangre a la buena vida!
Amigo, tú tienes derecho a todas estas bendiciones, no porque seas bueno, sino porque Jesús derramó Su sangre y te calificó para que las recibas.  ¡Así que no dejes que el diablo ni nadie te digan que no tienes derecho a esperar caminar en las bendiciones de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 29 de abril de 2019

Todos Los Que Vinieron A Jesús Fueron Sanados


Medita En
Y toda la multitud procuraba tocarle, porque de Él salía un poder que a todos sanaba.  (Lucas 6:19)
¿Sabías que cuando Jesús caminó en la tierra, más de dos tercios de Su ministerio tuvieron que ver con sanar a los enfermos?  Él anduvo sanando a los enfermos y todos los que vinieron a Él fueron sanados.  La Biblia registra que “toda la multitud procuraba tocarle, porque de Él salía un poder que a todos sanaba”.
Desearía que alguien en Hollywood produjera esa escena de Lucas 6:19.  Imagina a los enfermos, los cojos y los ciegos viniendo hacia Jesús.  Y cada vez que uno de ellos Lo toca, ¡BAM!  ¡Su virtud sanadora es poderosamente liberada y la persona es sanada y llena de alegría!  ¡Esta es una imagen poderosa para que tengas en tu mente cada vez que estás creyendo que Dios va a sanarte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 7 de abril de 2019

Lo Que Dios No Ve

Medita En
“Él no ha observado iniquidad en Jacob, ni ha visto malicia en Israel…”  (Números 23:21)
Aprende a ver lo que Dios ve.  Echa un vistazo más de cerca a lo que Dios dice en el versículo anterior y solo haz una pausa por un momento.  ¿Había iniquidad en Israel?  (Cuando Dios usó la palabra “Jacob” aquí, se estaba refiriendo a todos los hijos de Israel).  ¿Hubo algún pecado en Israel?  ¿O todo el mundo en el campamento era perfecto?
Si desde la cima de la montaña, hicieras un acercamiento enfocado en el campamento de Israel, no es difícil imaginar que una gran variedad de imperfecciones, pecados, iniquidades y maldad estaban presentes en todo el campamento.  Pero la pregunta es, ¿lo vio Dios?
Mira Números 23:21 otra vez.  Nota que Dios no dijo que no había pecado o iniquidad en Su pueblo.  Él simplemente dijo que Él no lo vio.  De la misma manera, Él no está diciendo que no hay pecado en ti.  Lo que Dios dice es: “Yo no lo veo”.
Espera un momento, ¿cómo puede un Dios infaliblemente santo no ver pecado en mí?
Mi amigo, esto es porque esos mismos ojos sagrados vieron todos tus pecados castigados en el cuerpo de Jesucristo.  Tus pecados fueron castigados hasta la inexistencia.
En el campamento israelita, aunque había iniquidades, pecados y maldad, Dios no vio ninguno de ellos debido a que la sangre de toros y cabras que ellos ofrecían diariamente al Señor cubría a los hijos de Israel.  Cuánto más cierto es esto para nosotros hoy, nosotros que hemos sido lavados para siempre por la sangre del Cordero de Dios, Jesucristo, nuestro hermoso Salvador.
Bajo el antiguo pacto, los israelitas disfrutaron de una cobertura temporal a través de los sacrificios de animales, pero para nosotros, la expiación y el pago de todos nuestros pecados por Jesucristo, es eterno.  Es por eso que Dios no observa iniquidad, ni pecado en ti, ni ha visto maldad en ti.  Cuando Dios te mira hoy, Él te ve como un hijo o hija justificado, perdonado, sanado, favorecido, bendecido, aceptado y amado, debido a la cruz de Jesús.
Ahora, ¿te ves como Dios te ve?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 6 de febrero de 2019

Grande Gracia, Grande Poder

Medita En
Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia había sobre todos ellos.  (Hechos 4:33)
La gente en la iglesia está buscando un gran poder, pero ¿dónde se encuentra?  El libro de Hechos declara que, ¡donde hay abundante gracia, hay gran poder! (mira las Escrituras de hoy.)  Cuando el apóstol Pablo predicó sobre el perdón, milagros de sanidad ocurrieron mientras la gente escuchaba.  Cuando las personas escuchan la buena noticia de que todos sus pecados han sido perdonados debido a la cruz de Jesús, algo sobrenatural sucede.
Hace algunos años, un pastor en una iglesia de Bergen, Noruega, compartió un testimonio conmigo.  Uno de los miembros de su iglesia había desarrollado el hábito de ver pornografía en su habitación de hotel durante sus numerosos y frecuentes viajes de negocios.  Consumido por la vergüenza y la culpabilidad, hizo todo lo posible por romper el hábito empleando todo tipo de métodos espirituales, pero simplemente no pudo superar ese hábito.  Cada vez que tenía que dejar a su familia para otro viaje de negocios, su corazón se llenaba de pavor porque sabía lo que terminaría haciendo en su habitación de hotel cuando nadie lo estaba mirando.
Entonces, uno de sus viajes de negocios lo llevó a Singapur, él visitó nuestra iglesia y se llevó algunas grabaciones de mis prédicas sobre la gracia de Dios.  Después de escuchar estos mensajes durante unas tres semanas, ¡se halló completamente libre de ese hábito inmundo!  ¡Aleluya!
Hoy, cuando este precioso hermano viaja, no depende de su fuerza de voluntad para vencer cualquier tentación de consentir la pornografía.  Él simplemente descansa completamente en la revelación de que él es tan justo como Jesús por la gracia de Dios.  Y cuanto más consciente es de que es justo, más se disipa la tentación de pecar secretamente en su habitación de hotel.  “Despertad a la justicia, y no pequéis…” (1 Cor. 15:34)  ¡Es la gracia de Dios la que nos da la verdadera victoria!
Mi querido amigo, el pastor Åge Åleskjær, compartió conmigo sobre otro milagro que ocurrió en Noruega.  Un miembro de la iglesia fue completamente sanado de sordera en un oído después de escuchar las grabaciones de los mensajes que yo había predicado en una conferencia en la iglesia del pastor Åge.  Mientras escuchaba uno de mis mensajes, ¡su oído simplemente se abrió y él fue sanado!  A él nadie le impuso manos.  Nadie oró por él.  Él fue sanado solamente por escuchar la predicación del Evangelio de Cristo.  ¡Toda la gloria sea a Jesús!
Ese es el poder del evangelio, mi amigo.  ¡Ese es el poder de Dios para tu plenitud! (Ver Rom. 1:16)  Tú puedes confiar en tus propios esfuerzos y en tu fuerza de voluntad todo lo que quieras, pero estos solo pueden llevarte hasta un punto.  Por otro lado, cuanto más escuches el verdadero evangelio que no está adulterado por los esfuerzos del hombre, más vas a experimentar milagros y rompimientos sobrenaturales en tu vida.  A Dios le complace sanar, rescatar, proveer y liberar a aquellos que simplemente creen en el evangelio a través de la insensatez de la predicación. (Ver 1 Cor. 1:21)  Así que, sigue escuchando la predicación del evangelio y a medida que Su Palabra avanza, cuando creas que eres perdonado y justo a través de Cristo, ¡habrás sido hecho pleno!  Creo que ahora mismo, incluso mientras estás leyendo este devocional que trata sobre Jesús, ¡tú estás siendo sanado, proveído y bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 24 de enero de 2019

El Cordero De Dios

Medita En
He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  (Juan 1:29)
Te animo a comenzar cada día con este pensamiento: “Dios me ama y dio a Su Hijo único por mí.  Jesús es mi todo hoy.  Yo soy salvo, sanado, favorecido, justificado y aceptado en Cristo el Amado”.
Comienza tu día ocupando tu mente con Jesús.  Durante una temporada en mi vida, incluso antes de levantarme de la cama, repetía para mí mismo una y otra vez: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Algunas mañanas lo decía más de cincuenta veces.  Quería que esta fuera una revelación latente en mi corazón, una creencia inquebrantable de que Dios es para mí y está conmigo.  Cuando ocupas tu mente con Jesús, ¡toda lucha, temor y esclavitud con la que estés enredado perderá su dominio sobre ti!
Hay una hermosa imagen de Jesús escondida en el Antiguo Testamento.  Bajo el Antiguo Pacto de la Ley, a aquellos que habían pecado se les dijo que trajeran al sacerdote una oveja que no tuviera mancha, arruga, ni defecto alguno.  El sacerdote no examinaba a la persona para ver si era perfecta (sin pecado), porque esta había pecado.  Así que, el sacerdote examinaba a la oveja.
Si la oveja era realmente perfecta, la persona que había pecado, ponía sus manos sobre la oveja en un acto para transferir sus pecados hacia la oveja inocente.  Al mismo tiempo, la inocencia y perfección de la oveja era transferida a la persona.  Seguidamente se mataba a la oveja y la persona se iba con su conciencia limpiada y la deuda por su pecado perdonada.  La persona se alejaba bajo un cielo abierto al favor y la bendición de Dios.
¿Puedes identificar a Jesús en esta práctica del Antiguo Testamento?  La oveja sin mancha, arruga, ni defecto, es una imagen del perfecto Cordero de Dios, Jesucristo Mismo, quien quita los pecados del mundo.  El sacerdote es una imagen de Dios.  Él no te examina por tus pecados.  En cambio, Él examina a Jesús y debido a que Jesús es gloriosamente perfecto, tú puedes vivir hoy con tu conciencia limpiada y tu deuda por pecado perdonada.  Puedes caminar bajo un cielo abierto y esperar el favor y las bendiciones de Dios en tu vida.  Qué hermosa imagen de la abundante y espléndida gracia de Dios.
¡Hoy, aparta tus ojos de ti mismo y detén tu propia introspección!  Mira a Jesús, el Cordero de Dios y ve Su perfección como tu perfección.  Ve Su inocencia como tu inocencia, Su justicia como tu justicia.  Mantente ocupado con Él y se transformado desde adentro hacia afuera.
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

martes, 4 de diciembre de 2018

Contempla La Gloria De Jesús En Ti


Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.
2 Corintios 3:18
Cuando ves en un espejo, ¿qué es lo que ves?  Por supuesto, te ves a ti mismo.  Pero Dios no quiere que te veas a ti mismo en lo natural.  Puede ser que tú estés enfermo, débil, quebrantado y deprimido, sin embargo, Dios quiere que te veas a ti mismo de la manera en la que Él te ve —sanado, fuerte, favorecido y pleno porque Cristo está en ti. (Colosenses 1:27)
Dios quiere que tú contemples como en un espejo la gloria de Su Hijo, que está en ti por Su Espíritu.  Mientas haces esto, Su Palabra dice que eres transformado de gloria en gloria —¡De enfermo a sanado, de perdedor a ganador!
El mundo podría decirte: “No puede ser tan fácil.  Tú no puedes ser transformado sólo por contemplar la gloria de Jesús.  No, tienes que hacer algo de tu parte.  Si no haces ningún esfuerzo, nada sucederá.  Si no comienzas a hacer cambios, nada va a cambiar.”
Pero el mundo nunca comprenderá que mientras estás contemplando la gloria del Señor, quien es la persona exitosa dentro de ti, tú estás siendo transformado de fracaso a éxito.  Y esto no se logra por medio de ningún esfuerzo tuyo para salir adelante en la vida, ¡sino por el Espíritu del Señor! (Zacarías 4:6)
Al contemplar la gloria del Señor, quien es la persona saludable en tu cuerpo enfermo, tú eres transformado de enfermedad a salud.  Y esto no se logra por ningún esfuerzo tuyo por mantenerte en forma y comer bien, ¡sino por el Espíritu del Señor!
Mi amigo, ¿qué puede ser más fácil que contemplar la belleza del Hijo?  Así que, deja de centrarte en ti mismo y en tus esfuerzos.  Aparta tu mirada de estas cosas y comienza a contemplar la gloria de Jesús que está en ti en este momento, y vas a comenzar a contemplar los milagros que tú necesitas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 13 de octubre de 2018

Saludable Y Fuerte Cada Día


Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
Hechos 2:46
En aquel entonces en la iglesia primitiva, los cristianos se reunían entre sí todos los días, bien fuera corporativamente en el templo o de casa en casa en grupos más pequeños.  Y cuando se reunían en sus casas, la Biblia nos dice que partían el pan.  Esto es la Comunión de la Santa Cena, ¡y la tomaban todos los días!
Ahora, yo no estoy diciendo que tú debas tomar la Santa Cena todos los días.  Pero si te sientes dirigido a ello y quieres hacerlo, ¡adelante!  Lo que pasa con tomar a diario la Santa Cena es lo siguiente: Si tú estás enfermo, puedes ser sanado de forma gradual.  Esto significa que te haces más saludable y más fuerte día a día —¡primero al treinta por uno, luego al sesenta por uno y luego al ciento por uno!
Verás, tú puedes recibir sanidad por medio de la oración de fe (Marcos 11:24), pero algunas veces esto ejerce presión sobre ti porque se requiere que creas que tú recibes todo —sanidad completa— en el momento en que oras.  No hay nada de malo con la oración de fe, pero puede que te descubras repitiendo: “¡Debo creer que recibo todo, ahora!  ¡Debo creer que lo tengo todo, ahora!”
Pero la Santa Cena, te permite recibir una medida de sanidad cada vez que la tomas con fe, para que te vayas sintiendo mejor y mejor.  Cuanto más la tomes, mejor te sientes.  No hay presión para creer que recibes todo de una vez.  ¿No es bueno nuestro Dios?  ¡Él se encuentra con nosotros en nuestro nivel de fe!
Ahora, hay casos que conozco en nuestra iglesia, en mi familia y en mi propia vida, en los que la manifestación de la sanidad es inmediata y completa.  Si sucede de esta manera, ¡gloria a Dios!  Pero si no, no te preocupes.  Cuanto más tomes la Santa Cena, mejor te sentirás.
Sé de personas que toman la Santa Cena tres veces al día, ¡al igual que lo harían con su medicina!  ¿Por qué no?  Mi amigo, si tú estás muy enfermo y estás tomando diligentemente tu medicamento tres veces al día, ¿por qué no darle a la Cena del Señor la misma atención?  ¿Por qué no aumentar tu probabilidad de recuperación?  La próxima vez que comas el pan y bebas de la copa, ¡puede ser que sólo te des cuenta que tu enfermedad se ha ido totalmente!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 2 de junio de 2018

¿Cómo Ves A Dios?


Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande.
Lucas 7:9
La manera en que tú ves a Jesús y la revelación que tienes de Él, no van a afectar la aceptación que tienes ante Dios.  Pero si afectarán tu aceptación de lo que Dios tiene para ti.  Y van a afectar también la manera en que recibes de Él. 
Considera al centurión romano que le dijo a Jesús: “No soy digno que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de ir a Ti, tan solo di la palabra y  mi siervo será sanado.” (Lucas 7:6-7)  Compáralo con Jairo, uno de los oficiales de la sinagoga, que vino a Jesús y le dijo: “Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva.” (Marcos 5:22-23)
¿Sabías que Jesús no tiene que ir a tu casa para sanarte?  ¿Entonces por qué Jesús siguió a Jairo a su casa?  Jesús tenía que bajar al nivel de fe de Jairo.  Jairo creía que su hija podía ser sanada solo si Jesús venía y ponía Sus manos sobre ella.
El centurión era diferente.  Él dijo: “Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que entres bajo mi techo.”  Este centurión creía que Jesús no tenía que venir a su casa para que su siervo fuera sanado.  Él creía que Jesús solo necesitaba decir la palabra.  Él le dijo a Jesús: “Tan solo di la palabra y  mi siervo será sanado.”
¿Sabes tú quién es Jesús?  El centurión tenía un mayor entendimiento de quién es Jesús, comparado con Jairo el oficial de la sinagoga, ¡y él ni siquiera era un judío!
Jesús le preguntó a Sus discípulos: “¿Por qué estáis amedrentados?  ¿Cómo no tenéis fe?” (Marcos 4:40)  Él incluso remarcó: “Hombres de poca fe.” (Mateo 6:30)  Pero a la mujer cuya hija estaba endemoniada, Él le dijo: “¡Oh mujer, grande es tu fe!” (Mateo 15:28)  Y al centurión, Él le declaró: “¡Ni aún en Israel he hallado tanta fe!”
Mi deseo es que tú tengas un entendimiento preciso de quién es Jesús, porque cuando tu revelación de Jesús es grande, tú vas a conocer lo que se te ha sido dado gratuitamente.  ¡Y cuando tú sabes lo que es tuyo en Cristo Jesús, tú eres rico en todas las cosas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 10 de mayo de 2018

Discerniendo El Cuerpo Del Señor


Y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es partido para vosotros; haced esto en memoria de Mí.”
1 Corintios 11:24
¿Alguna vez has visto de cerca el Matzá, el pan que los judíos comen durante su cena de Pascua?  Este pan, que es sin levadura, es traspasado por hileras de pequeños hoyitos que forman rayas.  También es ligeramente quemado.  Muchas iglesias hoy en día utilizan este pan cuando toman la Santa Cena.
¿Sabes por qué el pan es traspasado, marcado con rayas y quemado?
Mi amigo, el pan que tú sostienes en tus manos cuando participas de la Cena del Señor, representa al cuerpo de nuestro Señor Jesucristo cuando Él llevó nuestros pecados y nuestras enfermedades en la cruz.
Así como el pan, Él fue traspasado en Su frente por la corona de espinas, y en Sus manos y pies, por los clavos.  Él fue también traspasado en Su costado por la lanza de un soldado.  El profeta Isaías dijo: “Él fue traspasado por nuestras rebeliones…” (Isaías 53:5, NVI)
Así como el pan, Él fue herido en Su espalda, hasta que Su carne estaba toda desgarrada y ensangrentada, y Sus huesos estaban expuestos, para que hoy, tú puedas decir: “¡Por Sus heridas yo he sido sanado!” (Isaías 53:5)
¿Y qué pasa con las marcas de quemadura del pan?  El fuego completo de la ira de Dios cayó sobre Jesús, quemando nuestros pecados hasta convertirlos en cenizas, y al mismo tiempo, liberando la fragancia de la ofrenda de Jesús.  ¡Hoy, nuestros pecados y maldades, no son sino cenizas, y nuestro Padre celestial ya no se recuerda de ellos! (Hebreos 8:12)
Así que, la próxima vez que participes del pan, durante la Santa Cena, recuerda que Jesús fue traspasado por tus pecados y herido por tu sanidad.  ¡Él llevó el fuego del juicio de Dios, para que tú nunca vuelvas a ser juzgado por tus pecados!  ¡Él también llevó tus enfermedades y cargó tus dolores para que tú puedas caminar en salud divina!
Cuando tú comprendes estas preciosas verdades sobre el cuerpo del Señor, tú estás participando de la Santa Cena de una manera digna.  Y no vas a ser débil, ni enfermizo, ni vas a morir antes de tu tiempo. (1 Corintios 27-30)  No, ¡tú vas a ser fuerte y saludable, y vas a vivir una vida larga!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 7 de mayo de 2018

Creer Bien Produce Vivir Bien


Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado.
Lucas 19:8
Zaqueo era un cobrador de impuestos.  Él era despreciado porque era un hombre engañoso, estafaba a las personas por su dinero y recurría a falsas acusaciones a fin de conseguir lo que quería.
Un día, Jesús lo visitó.  La Biblia no hace mención de Jesús reprendiéndolo por vivir un estilo de vida deshonesto, durante todo el tiempo que pasaron juntos.  En cambio, Jesús le mostró gracia y lo honró al pasar tiempo con él.  Al poco tiempo, Zaqueo se puso en pie y declaró a Jesús que restauraría por cuadruplicado a toda persona de quien él hubiera tomado algo de forma ilegal, y aún daría la mitad de sus bienes a los pobres.
Un momento con Jesús cambió por completo el corazón de Zaqueo.  Un momento con la gracia en persona —sin acusaciones, sin condenación, ni juicio— causo tal transformación en su interior, que en un corto tiempo, Zaqueo estaba haciendo en su exterior, lo que era correcto y en una medida que nadie habría esperado de él.
Muchas personas quieren vivir bien.  Su preocupación por vivir bien les hace enfocarse en ellos mismos y en las cosas con las que luchan.  Pero es el creer bien lo que produce el vivir bien.  Si tú estás tratando de salir de una adicción que te ha tenido atado por muchos años, cree que Jesús te ama tanto, que en la cruz Él pagó el precio para que tú seas completamente libre de toda adicción.  Cree que por Sus llagas tú has sido sanado y liberado.
Un miembro de nuestra iglesia tenía adicción al cigarro.  Pero cada vez que encendió un cigarro, él estuvo dispuesto a creer que Dios no lo estaba juzgando, ni condenando, y que él seguía siendo la justicia de Dios en Cristo.  Un día, se levantó persuadido por el Espíritu de que ese día marcaría el inicio de una vida libre del cigarro.  Esperando ser asaltado por las habituales ansias por fumar, él oro esto durante todo el día: “Gracias Jesús, porque por Tus llagas yo soy sano.”  Y antes de que se diera cuenta, el día pasó sin que hubiera encendido un cigarro, ¡y sin que sufriera ningún dolor por la abstinencia!  Desde entonces, él ha sido totalmente libre de esa adicción.
Hoy, si quieres experimentar el vivir bien, conoce más lo que Cristo ha hecho por ti y lo tú que tienes en Él –¡y créelo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 8 de abril de 2018

Discerniendo El Cuerpo Del Señor


Y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es partido para vosotros; haced esto en memoria de Mí.
1 Corintios 11:24
¿Alguna vez has visto de cerca el Matzá, el pan que los judíos comen durante su cena de Pascua?  Este pan, que es sin levadura, es traspasado por hileras de pequeños hoyitos que forman rayas.  También es ligeramente quemado.  Muchas iglesias hoy en día utilizan este pan para la Comunión de la Santa Cena.
¿Sabes por qué el pan es traspasado, marcado con rayas y quemado?
Mi amigo, el pan que tú sostienes en tus manos cuando participas de la Cena del Señor, representa al cuerpo de nuestro Señor Jesucristo cuando Él llevó nuestros pecados y nuestras enfermedades en la cruz.
Así como el pan, Él fue traspasado en Su frente por la corona de espinas, y en Sus manos y pies, por los clavos.  Él fue también traspasado en Su costado por la lanza de un soldado.  El profeta Isaías dijo: “Él fue traspasado por nuestras rebeliones…” (Isaías 53:5, NVI)
Así como el pan, Él fue herido en Su espalda, hasta que Su carne estaba toda desgarrada y ensangrentada, y Sus huesos estaban expuestos, para que hoy, tú puedas decir: “¡Por Sus heridas yo he sido sanado!” (Isaías 53:5)
¿Y qué pasa con las marcas de quemadura del pan?  El fuego completo de la ira de Dios cayó sobre Jesús, quemando nuestros pecados hasta convertirlos en cenizas, y al mismo tiempo, liberando la fragancia de la ofrenda de Jesús.  ¡Hoy, nuestros pecados y maldades, no son sino cenizas, y tu Padre celestial ya no se recuerda de ellos! (Hebreos 8:12)
Así que, la próxima vez que participes del pan, durante la Comunión de la Santa Cena, recuerda que Jesús fue traspasado por tus pecados y herido por tu sanidad.  ¡Él llevó el fuego del juicio de Dios, para que tú nunca vuelvas a ser juzgado por tus pecados!  ¡Él también llevó tus enfermedades y cargó tus dolores para que tú puedas caminar en salud divina!
Cuando tú comprendes estas preciosas verdades sobre el cuerpo del Señor, tú estás participando de la Santa Cena de una manera digna.  Y no vas a ser débil, ni enfermizo, ni vas a morir antes de tu tiempo. (1 Corintios 27-30)  No, ¡tú vas a ser fuerte y saludable, y vas a vivir una vida larga!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 29 de septiembre de 2017

Hacia El Ciento Por Uno

Jesús continuó, “El reino de Dios se parece a quien esparce semilla en la tierra.  Sin que éste sepa cómo, y ya sea que duerma o esté despierto, día y noche brota y crece la semilla. La tierra da fruto por sí sola; primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga.
Marcos 4:26-28
Primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga de trigo.
Así como una semilla necesita tiempo para brotar y crecer, puede que tome algún tiempo antes de que la sanidad que tú estás esperando de Dios, se manifieste plenamente.  Y así como un nuevo agricultor puede ver un rendimiento del treinta o sesenta por uno antes de ver un rendimiento del ciento por uno, puede tomar tiempo para que tú experimentes la plenitud al 100 por ciento.
Mi amigo, no digas: “¿Por qué mi sanidad está tardando tanto?” y te des por vencido.  Avanza hacia el ciento por uno.  A medida que mejores al 30 por ciento, confía en Dios por el 60 por ciento, y luego por el 100 por ciento.  Conoce que Dios es Dios de Su Palabra, ¡y Su Palabra declara que por las heridas de Jesús tú ha sido sanado! (1 Pedro 2:24)
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


domingo, 23 de julio de 2017

Se Libre De Preocupación Y Disfruta De Salud Divina

¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir un codo a su estatura?
Mateo 6:27


Yo nunca supe cuánto amor y atención podía darle a un pequeño bebé hasta que tuve a Jessica.  Cuando mi hija nació, yo la amaba tanto que me preocupaba muchísimo por ella.
Cada vez que ella se enfermaba, yo me preocupaba.  Mientras más preocupado estaba yo por su salud, ella más se enfermaba.  Si se recuperaba de un ataque viral, pocas semanas más tarde ella sufría otro ataque viral.  Si no era un ataque viral, era cualquier otra dolencia física.  Y mientras más era atacada su salud, más me preocupaba yo.
Entonces, Dios comenzó a hablarme.  Él dijo: “Tu excesiva preocupación por tu hija está deteniendo la provisión de Mi salud y sanidad para ella.  Pon a tu hija en Mis manos y despreocúpate, ¡entonces la salud y la sanidad fluirán!”  Yo hice lo que Dios me dijo que hiciera y Jessica empezó a enfermarse con menos frecuencia, y su salud se fue haciendo cada vez más fuerte.
Experimenté lo mismo en relación a mi propia salud.  Hubo un periodo en mi vida en el que iba bastante seguido al médico.  El diablo me había dado algunos falsos malestares en mi estómago y mientras más preocupado estaba por estos malestares, peor se ponían.  Esto continuó hasta que los exámenes revelaron que no había nada de malo en mi estómago, ni en mis intestinos.  Fue entonces que me di cuenta que ¡había estado jugando el juego del diablo!
Hoy tú puedes cambiarle las cartas al enemigo.  Cuando sientas dolor, di: “Jesús, Tú llevaste todo mi dolor y mi enfermedad en Tu propio cuerpo.  Yo he sido sanado por las llagas que sufriste Tú por mí.  ¡Aleluya!”  Amado, mientras más medites y hables la verdad sobre como la sanidad y la salud ya son tuyas debido a la obra terminada de Jesús, más vas a permitir que la sanidad divina, la salud y la plenitud de Dios, fluyan en tu cuerpo!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


jueves, 6 de julio de 2017

El Perdón Y La Sanidad Son Tuyos

Pero Él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados.  Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz, fue azotado para que pudiéramos ser sanados.
Isaías 53:5, NTV


Dios te ama tanto, que no solo hizo que Jesús cargara en la cruz tus pecados, sino también tus enfermedades.  Tu perdón y sanidad son ambos, parte de la obra terminada de Jesús en el Calvario.  ¡Él fue aplastado por tus pecados, y también fue azotado por tu sanidad!
Mi amigo, Dios ya ha sanado todas tus enfermedades, aflicciones y dolores en la cruz.  Quizá escuchaste alguna enseñanza acerca de que la sanidad es una “bendición extra” porque es más y está por encima de la salvación.  Pero nada podría estar más alejado de la verdad.  Tu salvación, comprada por Jesús en la cruz, incluye sanidad.
Hoy, debido a la cruz de Jesús, tú tienes el derecho a la plenitud total, tanto interior como exterior.  ¡Medita en esta poderosa verdad y recibe la sanidad por la que le estás creyendo a Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


sábado, 30 de abril de 2016

Toda Maldición En Tu Vida Ha Sido Destruida

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: Maldito todo el que cuelga de un madero).
Gálatas 3:13

Muchos creyentes probablemente saben que cuando Jesús murió, nuestros pecados fueron perdonados porque Él derramó Su sangre.  Sin el derramamiento de sangre, no hay perdón de pecados. (Efesios 1:7, Hebreos 9:22)  Pero, ¿por qué Jesús tuvo que morir en una cruz, si la pena capital de Israel durante el tiempo de Cristo era la lapidación y no la crucifixión?
Jesús fue colgado y muerto en la cruz porque Él conocía la ley que dice que “el colgado es maldito de Dios.” (Deuteronomio 21:23)  Él quería redimirnos de toda la maldición de la ley, así que Él fue a la cruz “habiéndose hecho maldición por nosotros.”  ¡Jesús tomó todas nuestras maldiciones en la cruz, para que nosotros podamos tomar todas Sus bendiciones!
En el momento en que tú recibiste a Jesús, toda maldición en tu vida fue destruida.  Y la manera en que tú experimentas esto es simplemente creyendo y confesando lo que Jesús hizo por ti.  Di: “Debido a Jesús, yo soy bendecido.”  Mientras más lo digas y lo creas, más lo experimentarás.
Así que, si hay un área en tu vida en la que te sientas oprimido, por ejemplo, una condición en tu piel que se niega a sanar, di: “Cristo me ha redimido de esta condición en mi piel.  Yo me niego a ella y la rechazo en el nombre de Jesús, ¡porque por Sus heridas yo fui sanado!” (1ª Pedro 2:24)  ¡Créelo y confiésalo hasta que lo veas!
“Pero Pastor Prince, mi padre murió de cáncer.  Su padre murió de cáncer.  Y mi doctor me ha dicho que hay una probabilidad de que yo también pueda tenerlo.  ¡Está en nuestra sangre!”
Mi amigo, ¡la sangre de Cristo derramada en la cruz te ha redimido de toda maldición, incluyendo enfermedades como el cáncer!  En la cruz, Dios puso la maldición del cáncer en Jesús.  Y Él Mismo puso todas las bendiciones de Jesús en ti.  Por lo tanto, ¡espera que únicamente las bendiciones de Jesús vengan sobre ti y te alcancen!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

En el momento en que tú recibiste a  Jesús, toda maldición en tu vida fue destruida.