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lunes, 1 de julio de 2019

Hacia El Ciento Por Uno


Medita En
Jesús también dijo: «El reino de Dios es como un agricultor que esparce semilla en la tierra. Día y noche, sea que él esté dormido o despierto, la semilla brota y crece, pero él no entiende cómo sucede. La tierra produce las cosechas por sí sola. Primero aparece una hoja, luego se forma la espiga y finalmente el grano madura.  (Marcos 4:26–28, NTV)
Primero la hoja, luego la espiga y luego el grano de trigo maduro.  Así como a la semilla le toma tiempo brotar y crecer, quizá pase un poco de tiempo antes de que tu sanidad se manifieste completamente.  Y así como un nuevo agricultor quizá vea un rendimiento de treinta o sesenta veces antes de ver un rendimiento de cien veces, puede ser que tome un poco de tiempo antes de que tú experimentes la sanidad al cien por ciento. (Ver Marcos 4:8, NTV)
Amigo, no digas: “¿Por qué mi sanidad está tardando tanto?”, y te des por vencido.  Sigue adelante hacia el ciento por uno.  A medida que mejores hasta llegar al 30 por ciento, confía en Dios para el 60 por ciento y luego para el 100 por ciento.
No pierdas el sueño pensando en cuándo o cómo será la manifestación completa de tu sanidad.  Sé como el agricultor —¡vete a dormir!  Descansa, y deja el cómo y el cuándo a Dios.  Amado, el Señor te dará la fuerza para perseverar.  ¡Tu ciento por uno está en camino!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 11 de noviembre de 2018

Siembra En Donde Quieres Cosechar


Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno. Y el Señor lo bendijo.
Génesis 26:12
Cuando siembras semillas de manzana, cosechas manzanas.  Cuando siembras semillas de amistad, cosechas amigos.  Si en lo natural, recibes en el área en que siembras, ¡cuánto más recibes en lo sobrenatural cuando Dios te bendice!
La Biblia nos dice que cuando Isaac sembró en la tierra, él cosechó al ciento por uno, a pesar de que había hambruna en aquella tierra. (Génesis 26:1)  La razón era que “el Señor lo bendijo”.
Así que, si tú le estás creyendo a Dios por un gran rompimiento en un área en particular, siembra en esa área.  Un hermano escribió una nota para mí en una conferencia en la que yo estaba predicando en Londres.  Él compartió conmigo que fue uno de los dos únicos empleados promovidos en su departamento, a quien además se le dio un aumento sustancial de su salario a pesar de la recesión económica en Inglaterra y la implementación de recortes en su lugar de trabajo.  La suma de su salario era “más de 10 veces” lo que él había sembrado en el reino de Dios en esta misma conferencia el año anterior.  Sólo podía ser el Señor bendiciéndolo.  Él “es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”. (Efesios 3:20)
Cualquier cantidad de dinero o tiempo que tú le des al Señor, Él te la devolverá multiplicada.  Por ejemplo, tú tienes 24 horas en un día, como todos los demás, pero el Señor puede hacer tu día muy fructífero.  E incluso después de hacer todo lo que se necesite hacer, vas a hallar que todavía tienes tiempo para descansar.
Incluso cuando no tienes nada que dar, sino oraciones, tus oraciones no regresarán a ti sin efecto.  Dios puede responder a ellas muy por encima de lo que has pedido.  Cuando Job perdió todo lo que poseía, oró por sus amigos, y el Señor no sólo restauró su pérdida, sino que Él también “dio a Job el doble de lo que tenía antes”. (Job 42:10)
¡Así que, empieza a sembrar semillas en el área en la que estás creyendo que Dios intervendrá, y mantente seguro de que en poco tiempo, vas a estar cosechando los frutos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 29 de septiembre de 2017

Hacia El Ciento Por Uno

Jesús continuó, “El reino de Dios se parece a quien esparce semilla en la tierra.  Sin que éste sepa cómo, y ya sea que duerma o esté despierto, día y noche brota y crece la semilla. La tierra da fruto por sí sola; primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga.
Marcos 4:26-28
Primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga de trigo.
Así como una semilla necesita tiempo para brotar y crecer, puede que tome algún tiempo antes de que la sanidad que tú estás esperando de Dios, se manifieste plenamente.  Y así como un nuevo agricultor puede ver un rendimiento del treinta o sesenta por uno antes de ver un rendimiento del ciento por uno, puede tomar tiempo para que tú experimentes la plenitud al 100 por ciento.
Mi amigo, no digas: “¿Por qué mi sanidad está tardando tanto?” y te des por vencido.  Avanza hacia el ciento por uno.  A medida que mejores al 30 por ciento, confía en Dios por el 60 por ciento, y luego por el 100 por ciento.  Conoce que Dios es Dios de Su Palabra, ¡y Su Palabra declara que por las heridas de Jesús tú ha sido sanado! (1 Pedro 2:24)
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 25 de septiembre de 2017

Permanece, Confía En Jesús Y Cosecha Al Ciento Por Uno

Y se le apareció Jehová, y le dijo “No desciendas a Egipto; habita en la tierra que Yo te diré.   Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré…” Habitó, pues, Isaac en Gerar.
Génesis 26:2-3, 6

Viendo las grietas que se alineaban en la tierra árida, Isaac pensó “Esta hambruna es mala.  Tal vez debería dejar Gerar, descender a Egipto y plantar allí mis cultivos.”
Pero cuando alzó la vista, el Señor se le apareció y le dijo: “No desciendas a Egipto…  habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo y te bendeciré...”  Así que, Isaac permaneció en Gerar.
Luego de que Isaac estuvo por un tiempo en Gerar, “plantó cultivos en esa tierra y ese mismo año cosechó al ciento por uno, porque el Señor lo bendijo.”  ¿Notaste eso?  A pesar de la hambruna severa, los cultivos de Isaac prosperaron, ¡y tuvo una cosecha sobreabundante!
Amado, no te muevas del lugar al que Dios te ha llamado –no corras al mundo por ayuda, permanece dependiendo del Señor y de Su favor sobreabundante.  No te canses de esperar en Dios.  Cuando tu fe está puesta en Aquel que multiplicó los panes y los peces, y quien lo sabe todo, ¡tú vas a prosperar incluso en tiempos de hambre!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince