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viernes, 29 de septiembre de 2017

Hacia El Ciento Por Uno

Jesús continuó, “El reino de Dios se parece a quien esparce semilla en la tierra.  Sin que éste sepa cómo, y ya sea que duerma o esté despierto, día y noche brota y crece la semilla. La tierra da fruto por sí sola; primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga.
Marcos 4:26-28
Primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga de trigo.
Así como una semilla necesita tiempo para brotar y crecer, puede que tome algún tiempo antes de que la sanidad que tú estás esperando de Dios, se manifieste plenamente.  Y así como un nuevo agricultor puede ver un rendimiento del treinta o sesenta por uno antes de ver un rendimiento del ciento por uno, puede tomar tiempo para que tú experimentes la plenitud al 100 por ciento.
Mi amigo, no digas: “¿Por qué mi sanidad está tardando tanto?” y te des por vencido.  Avanza hacia el ciento por uno.  A medida que mejores al 30 por ciento, confía en Dios por el 60 por ciento, y luego por el 100 por ciento.  Conoce que Dios es Dios de Su Palabra, ¡y Su Palabra declara que por las heridas de Jesús tú ha sido sanado! (1 Pedro 2:24)
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 1 de septiembre de 2014

Hacia El Ciento Por Uno

Medite En

Jesús continuó, “El reino de Dios se parece a quien esparce semilla en la tierra.  Sin que éste sepa cómo, y ya sea que duerma o esté despierto, día y noche brota y crece la semilla. La tierra da fruto por sí sola; primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga.
Marcos 4:26-28
Primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga de trigo.
Así como una semilla necesita tiempo para brotar y crecer, puede que tome algún tiempo antes de que la sanidad que tú estás esperando de Dios, se manifieste plenamente.  Y así como un nuevo agricultor puede ver un rendimiento del treinta o sesenta por uno antes de ver un rendimiento del ciento por uno, puede tomar tiempo para que tú experimentes la plenitud al 100 por ciento.
Mi amigo, no digas: “¿Por qué mi sanidad está tardando tanto?” y te des por vencido.  Avanza hacia el ciento por uno.  A medida que mejores al 30 por ciento, confía en Dios por el 60 por ciento, y luego por el 100 por ciento.  Conoce que Dios es Dios de Su Palabra, ¡y Su Palabra declara que por las heridas de Jesús tú ha sido sanado (1ª Pedro 2:24)!
Bendiciones,
Joseph Prince