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sábado, 22 de diciembre de 2018

Ricos Por Medio De La Pobreza De Jesús


Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de Su pobreza llegarais a ser ricos.
2 Corintios 8:9
Cuando pensamos en Dios, pensamos en el más poderoso y más rico ser en todo el universo.  ¿Pero sabías que nuestro Señor Jesús en realidad nació en una familia pobre?  Sabemos esto por la ofrenda que Su madre María trajo al templo después del nacimiento de Jesús, de acuerdo con la Ley para la purificación. (Lucas 2:22-24)  Ella trajo un par de tórtolas o pichones, que era el único tipo de ofrenda que los pobres podían permitirse. (Levítico 12:2, 8)
Pero con Jesús en sus vidas, María y su esposo José no permanecieron pobres.  Los sabios vinieron a Jesús con tesoros —“Y entrando en la casa, vieron al Niño con Su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra.” (Mateo 2:11)
La presencia de Jesús trajo oro, incienso y mirra —dos de las especias más caras— a Su familia.  Los sabios tienen que haber venido con toda una comitiva porque la Biblia registra cómo toda Jerusalén estaba temerosa cuando los sabios vinieron a la ciudad. (Mateo 2:3)  ¿Puedes imaginar la cantidad de oro, incienso y mirra que acompañaba a esa comitiva y que fue dada a los padres de Jesús?
Mi amigo, desde el momento en que tú naciste de nuevo, tienes a Jesús en tu vida.  Y si lo tienes a Él en tu vida, ¡prepárate para encontrarte con Su provisión abundante en tu camino!  Pero no vayas tras las bendiciones, ve tras Jesús —Él es el poder para hacer las riquezas. (Deuteronomio 8:18)  La presencia del Hijo del Dios vivo en tu vida atrae las cosas buenas.  A causa de Su gracia para con nosotros, Jesús, siendo rico, se hizo pobre en la cruz por amor a nosotros, para que “nosotros por medio de Su pobreza llegáramos a ser ricos.”
Amado, cuando tienes a Jesús en tu vida y cuando sabes que Él pagó el precio para que tú tengas abundancia, tú puedes declarar con confianza: “Jesús se hizo pobre en la cruz por mí, para que por Su pobreza, yo llegue a ser rico en ¡todas las cosas!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 2 de junio de 2018

¿Cómo Ves A Dios?


Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande.
Lucas 7:9
La manera en que tú ves a Jesús y la revelación que tienes de Él, no van a afectar la aceptación que tienes ante Dios.  Pero si afectarán tu aceptación de lo que Dios tiene para ti.  Y van a afectar también la manera en que recibes de Él. 
Considera al centurión romano que le dijo a Jesús: “No soy digno que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de ir a Ti, tan solo di la palabra y  mi siervo será sanado.” (Lucas 7:6-7)  Compáralo con Jairo, uno de los oficiales de la sinagoga, que vino a Jesús y le dijo: “Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva.” (Marcos 5:22-23)
¿Sabías que Jesús no tiene que ir a tu casa para sanarte?  ¿Entonces por qué Jesús siguió a Jairo a su casa?  Jesús tenía que bajar al nivel de fe de Jairo.  Jairo creía que su hija podía ser sanada solo si Jesús venía y ponía Sus manos sobre ella.
El centurión era diferente.  Él dijo: “Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que entres bajo mi techo.”  Este centurión creía que Jesús no tenía que venir a su casa para que su siervo fuera sanado.  Él creía que Jesús solo necesitaba decir la palabra.  Él le dijo a Jesús: “Tan solo di la palabra y  mi siervo será sanado.”
¿Sabes tú quién es Jesús?  El centurión tenía un mayor entendimiento de quién es Jesús, comparado con Jairo el oficial de la sinagoga, ¡y él ni siquiera era un judío!
Jesús le preguntó a Sus discípulos: “¿Por qué estáis amedrentados?  ¿Cómo no tenéis fe?” (Marcos 4:40)  Él incluso remarcó: “Hombres de poca fe.” (Mateo 6:30)  Pero a la mujer cuya hija estaba endemoniada, Él le dijo: “¡Oh mujer, grande es tu fe!” (Mateo 15:28)  Y al centurión, Él le declaró: “¡Ni aún en Israel he hallado tanta fe!”
Mi deseo es que tú tengas un entendimiento preciso de quién es Jesús, porque cuando tu revelación de Jesús es grande, tú vas a conocer lo que se te ha sido dado gratuitamente.  ¡Y cuando tú sabes lo que es tuyo en Cristo Jesús, tú eres rico en todas las cosas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 7 de octubre de 2016

Coherederos Con Cristo Jesús

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El.
Romanos 8:16-17

Siempre y cuando hayas nacido de nuevo, tú ya no eres un “esclavo,” sino un hijo del Dios Altísimo.  Y Dios no sólo te llama Su hijo.  Él también te llama “heredero” por medio de Cristo. (Gálatas 4:7)  De hecho, Romanos 8:17 dice que somos “coherederos con Cristo.”
Como coheredero con Cristo Jesús, tú heredas todo lo que Él es.  Tan precioso como es Jesús para el Padre, es cuan precioso eres tú para el Padre.  ¡La forma en que el Padre ama a Jesús, es la forma en que el Padre te ama!
¿Qué tan aceptado por Dios eres tú hoy?  Mira a Jesús.  ¡Así es cuan aceptado eres tú!  Cristo es la medida de tu aceptación.  ¿Qué tan favorecido por Dios eres tú?  Mira a Jesús, quien está sentado a la diestra del Padre.  ¡Tú disfrutas de ese mismo a favor hoy, porque todo lo que Cristo disfruta, es para que tú lo disfrutes también!
Como coheredero con Cristo Jesús, tú también heredas todo lo que Él ha obtenido del Padre.  Lo mucho que Jesús tiene, es lo mucho que tú tienes.  ¿Cuán próspero es quien hizo todas las cosas, y puso el oro, la plata y los diamantes en la tierra?  ¡Así eres tú también en este mundo!  (1a Juan 4:17).
Yo solía leer la Biblia para saber cómo ser un cristiano exitoso y victorioso.  Pero ahora, la leo para conocer más acerca de Jesús, porque sé que cuando lo encuentro a Él, encuentro cada una de mis bendiciones en Él. (Efesios 1:3;  2ª Pedro 1:3)
Mi amigo, todo lo que Jesús es en el cielo hoy, eres tú en este mundo.  Todo lo que le pertenece a Él, te pertenece a ti.  Por eso ten interés en conocerlo más, para verlo en toda Su gloria y belleza.  Y ya que Jesús es tan glorioso, te llevará toda una vida descubrir todo lo que Él ha hecho por ti y lo que tiene para ti.
Amado, tú eres heredero del Dios Altísimo.  Tú eres coheredero con Cristo Jesús.  ¡Así que, encuentra todas las bendiciones que tu rica herencia incluye, y empieza a caminar en ellas hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Todo lo que Jesús es hoy en el cielo, eres tú en este mundo.


martes, 12 de julio de 2016

La Cabeza Y El Cuerpo Son Uno

El es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia;
y El es el principio, el primogénito de entre los muertos,
a fin de que El tenga en todo la primacía.
Colosenses 1:18

La Palabra de Dios dice que Cristo es la cabeza y nosotros, la iglesia somos Su cuerpo.  Así que, Cristo y la iglesia son uno.  ¡Cristo y tú son uno!  No podríamos decir que Dios ve a Cristo, la cabeza, perfecto, pero a Su cuerpo, lo ve imperfecto.  O que Cristo es aceptado, pero Su cuerpo, es no aceptado.  ¡La medida de la aceptación de Jesús ante Dios es la medida de tu aceptación ante Dios!
Así que no tiene sentido decir que la cabeza está bien, pero el cuerpo está enfermo, que la cabeza es rica, pero el cuerpo tiene escasez, o que la cabeza descansa, pero el cuerpo está lleno de estrés.  Mi amigo, lo que Jesús es delante de Dios, tú, Su cuerpo, también lo eres.  ¡Como Él es, así eres tú en este mundo!  (1a Juan 4:17) 
Hoy, Dios quiere que tú recuperes que Cristo sea tu cabeza.  Comienza a creer que todas Sus perfecciones, y el deleite y gozo que Él brinda al corazón del Padre, Él los ha puesto a tu cuenta.  Y vas a comenzar a darte cuenta de que Jesús es un dulce aroma fragante para el Padre, ¡y tú también lo eres!
Mientras más comiences a ver que tú eres uno con Cristo, más vas a darte cuenta de que cualquier cosa que necesites en este momento, Él lo está concediendo para ti.  Si tú tienes enfermedad en tu cuerpo, Cristo, tu cabeza, imparte Su salud y sanidad para ti.  Si te falta sabiduría, Cristo tu cabeza, libremente imparte Su sabiduría para ti.  Si tú tienes alguna escasez, Cristo tu cabeza, te da de Sus abundantes riquezas.
Amado, ten esta rica revelación de que Cristo y tú son uno.  Tú nunca vas a poder ser separado de Cristo, tu cabeza, de quien viene toda la provisión para tu cuerpo —todo el poder, la sabiduría, la provisión, y la salud.  Así que, declara: “¡Como Él es, así soy yo en este mundo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡La medida de la aceptación de Jesús ante Dios, es la medida de tu aceptación ante Dios!


domingo, 10 de marzo de 2013

Comience A Mirar El Lado Positivo



Medite En

La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz.  Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande no será la oscuridad!
Mateo 6:22-23


¡Es hora de un nuevo comienzo!  ¡Que este día sea el día en que usted empieza a vivir la vida alabando a Dios!  Cuando suceden cosas buenas, decimos: “¡Alabado sea el Señor!”  Cuando suceden cosas malas, decimos: “¡Alabado sea el Señor de cualquier manera!”
Comience a vivir la vida alabando a Dios.  Encuentre algo bueno sobre su país y alabe a Dios por ello.  Encuentre algo bueno sobre su iglesia y alabe a Dios por ello.  Encuentre algo bueno de su cónyuge o hijos y alabe a Dios por ello!
Cuando usted comienza a mirar las cosas buenas, se sentirá muy afortunado, muy rico.  Ser rico no es cuestión de tener mucho dinero.  Algunas personas dicen: “Si tuviera un millón de dólares, sería rico y feliz.”  No, usted puede tener un millón de dólares y todavía sentirse pobre –siempre viendo a su alrededor y preguntándose: “¿Quién me quitará esto?  ¿Cuánto tiempo me durará este dinero?”
Así que deje de especializarse en las cosas negativas o malas de su vida actual.  No gaste su tiempo y energía enfocándose constantemente en lo que no está bien con sus circunstancias.  Jesús dijo que la lámpara del cuerpo es el ojo.  Cuando usted permanece enfocado en lo que es malo en su vida, su ojo es malo, y su cuerpo estará sumergido en tinieblas. Pero si usted permanece mirando el lado positivo –Su bondad, misericordia y favor hacia usted– su ojo es bueno, y su cuerpo estará lleno de luz! 

Bendiciones,
Joseph Prince